sábado, 26 de marzo de 2022

CUANDO LA VIDA EMOCIONAL ES MÁS RICA QUE EL VOCABULARIO

 

CUANDO LA VIDA EMOCIONAL ES MÁS RICA QUE EL VOCABULARIO


¿Somos lo que decimos o lo que hacemos? Estudios recientes sugieren que la riqueza o diversidad de los vocabularios emocionales utilizados cotidianamente por las personas pueden corresponder con sus experiencias emocionales típicas.

La necesidad de robustecer nuestro vocabulario emocional es vital para mejorar la calidad de nuestras relaciones. Porque poner en palabras una emoción es visibilizarnos:  implica expresarnos, defendernos y sintonizar con necesidades propias y ajenas, generando empatía y diálogos basados en la dignidad y asertividad. Pocas aptitudes son tan importantes en el día a día.

   Nuestro diapasón emocional es extremadamente amplio. Sin embargo, si no le prestamos la atención suficiente a nuestras emociones, sensaciones y sentimientos, estos terminarán “desvaneciéndose” y perderemos la riqueza que nos pueden aportar. De hecho, la granularidad emocional es una capacidad que muy pocas personas poseen y se refiere a la habilidad para experimentar diferentes estados emocionales y ser conscientes de ellos. No es sentirse mal, en sentido general, sino ser capaces de especificar que nos sentimos frustrados, nostálgicos o enojados.

  Conocer los nombres de las diferentes emociones, sensaciones y sentimientos que podemos experimentar nos ayuda a ampliar nuestro abanico emocional. De hecho, cuando podemos colocarles una etiqueta logramos vivir con mayor intensidad esas sensaciones porque le estamos indicando a nuestro cerebro que se concentre en ellas.

   He aquí algunas de las emociones y sensaciones "extrañas" que quizá hemos experimentado en alguna ocasión:

1. Amae

   La palabra “amae” proviene del japonés y significa, literalmente, “comportarse como un niño mimado”, pero en el sentido más positivo del término. De hecho, en Japón se utiliza para referirse a esa agradable sensación que implica abandonarse, olvidarse de sí mismo y confiar en los cuidados que nos prodiga una persona amada, como la pareja o una madre. Esta emoción es tan agradable porque nos permite regresar a la infancia y volver a experimentar esa sensación de protección.



2. L’appel du vide

   ¿En alguna ocasión has estado en lo alto de un edificio y has sentido el impulso de tirarte? ¿O mientras vas conduciendo, has pensado en girar el volante rápidamente para salir de la carretera? Los franceses llaman a ese impulso repentino “l’appel du vide”, y no significa necesariamente que en su base se esconda una idea suicida ni indica que la persona vaya a cometer ese acto.

   De hecho, ellos creen que se trata de “la llamada del vacío”, de una especie de fuerza difícil de explicar que nos incita a hacer cosas peligrosas pero que en el fondo nos sirve para recordarnos que no siempre es bueno dejarse llevar por el instinto.




3. Awumbuk

   Esta emoción se parece a nuestra sensación de melancolía, pero es mucho más específica ya que los indígenas de Papúa Nueva Guinea la utilizan para indicar esa sensación de vacío que experimentamos cuando una persona que nos ha visitado se va. En ese momento la casa se vacía repentinamente y nos sentimos profundamente solos. Para llenar ese vacío las personas de Baining, en Papúa Nueva Guinea, realizan un ritual único: cuando las personas se van, llenan un bol de agua, que captura toda esa energía negativaAl día siguiente tiran esa agua, con todas las sensaciones negativas, y la vida sigue su curso.




4. Ilinx

   Se trata de una palabra francesa que se utiliza para indicar esa extraña excitación que experimentamos con la idea de destruir algo. Se refiere a ese impulso que nos recorre cuando tenemos algún objeto frágil en nuestras manos y nos asalta la idea de tirarlo al suelo y romperlo. Esta sensación surge del deseo de crear caos, lo cual es perfectamente comprensible ya que vivimos en una sociedad donde todo está tan perfectamente organizado y etiquetado que puede resultar agobiante. De hecho, esta sensación suele aparecer en esos momentos en los que nos sentimos atrapados.

5. Malu

   “Malu” es una palabra que se utiliza en Indonesia para indicar una sensación que implica sentirse inferior a los demás. De hecho, se trata de una molesta sensación en la que se entremezclan diferentes emociones y sentimientos, como vergüenza, timidez y frustración. Podemos experimentarla cuando vamos solos en el elevador con nuestro jefe y no nos sentimos cómodos. En ese momento perdemos repentinamente toda la confianza en nosotros mismos y en su lugar nos sentimos avergonzados.

  De hecho, esa sensación puede llegar a ser tan fuerte que nos bloquea psicológicamente. Cuando la persona desaparece, experimentamos un gran alivio.




6. Pronoia

   Se trata de una sensación preciosa, que probablemente hemos experimentado sin saber cómo se llamaba. De hecho, es exactamente lo contrario a la paranoia ya que implica sentir que todo está yendo en la dirección justa. Es una sensación que nos llena de energía positiva pues sentimos que todas las estrellas se han alineado y que estamos navegando con mucha buena suerte. A la vez, sentimos como si algo nos protegiera y tenemos la certeza de que, al menos en lo inmediato, todo nos saldrá bien.





El doctor Fred H. Goldner, en su artículo de octubre de 1982 definió el término pronoia como una aflicción psicológica. Caracterizó esta aflicción como la imagen especular de la paranoia:

«Pronoia es la contraparte positiva de la paranoia. Es el engaño de que otros velan por nosotros. Las acciones y los productos de los esfuerzos propios se perciben como bien recibidas y alabadas por los demás. Meros conocidos son considerados amigos cercanos, la educación y el intercambio de formalidades son considerados expresiones de un profundo aprecio y promesas de apoyo futuro. La pronoia parece enraizar en la complejidad social y la ambigüedad cultural de nuestras vidas: nos hemos vuelto cada vez más dependientes de las opiniones ajenas basadas en criterios inciertos».

Algunos autores lo han considerado un mecanismo de defensa ante la crítica y el rechazo, señalando que tanto la paranoia como la pronoia son formas de dar coherencia, si bien exagerada, a un mundo confuso. Así, son para ellos síntomas sociales de culturas y organizaciones que no aceptan el fracaso y vulnerabilidad personal.




DECIR AMIGO - JOAN MANUEL SERRAT

7. Torschlusspanik

   Esta palabra alemana se utiliza para indicar la sensación de que el tiempo está pasando muy deprisa. Es una sensación que podemos experimentar a medida que los años pasan, sobre todo si no estamos satisfechos con lo que hemos logrado en la vida. También implica la sensación de estar a punto de perder el tren, el miedo a desaprovechar la oportunidad de nuestra vida.

   De hecho, torschlusspanik, que sería algo así como “pánico a que se cierren las puertas”, encierra la preocupación por el paso del tiempo y la sensación de que no estamos aprovechándolo lo suficiente.


8. Iktsuarpok

   Esta palabra Inuit se utiliza para referirse a esa sensación que prácticamente todos hemos experimentado en alguna ocasión cuando esperamos a alguien con auténtica ansiedad. Es esa espera expectante que nos obliga a pararnos en la ventana o en la puerta, para ver si la persona que estamos esperando ya ha llegado, aunque sepamos que aún no es la hora. Iktsuarpok es la palabra que denota esa espera que encierra ansiedad e impaciencia pero también esperanza e ilusión.



9. Mono no aware

   Se trata de una palabra japonesa que implica una emoción particularmente compleja donde se entremezclan la sensibilidad, la sorpresa y la tristeza. Solemos experimentar esta emoción ante la belleza de las cosas o las relaciones efímeras, como cuando visitamos un lugar precioso que será demolido o apreciamos una flor preciosa que muy pronto se marchitará, por ejemplo.

   Esta emoción nos dice que estamos disfrutando de algo único, que muy pronto dejará de existir, por lo que experimentamos alegría pero también tristeza. Se trata de una emoción muy profunda porque, de cierta forma, también nos enfrenta con nuestra propia mortalidad.


10. Gezelligheid

   Se trata de una palabra holandesa que se utiliza para indicar una agradable sensación de calidez e intimidad que hace que nos sintamos a gusto y protegidos. Se suele usar para denotar esos momentos especiales de intimidad con los amigos o la pareja, pero también podemos experimentar esa sensación en lugares que tengan una atmósfera muy acogedora y cálida que nos haga sentir seguros y en casa.




Me cuesta tanto olvidarte//Mecano



The gambler - Kenny Rogers (subtitulada al castellano)

Bob Dylan - Blowing in the wind - Flotando en el viento

Cuántos caminos debe recorrer un hombre,
antes de que le llames "hombre"
Cuántos mares debe surcar una blanca paloma,
antes de dormir en la arena.
Cuántas veces deben volar las balas de cañón,
antes de ser prohibidas para siempre.

La respuesta, amigo mío, está flotando (silbando) en el viento,
la respuesta está flotando en el viento.

Cuántos años puede existir una montaña,
antes de que sea lavada (arrasada) por el mar.
Cuántos años pueden vivir algunos,
antes de que se les permita ser libres.
Cuántas veces puede un hombre girar la cabeza,
y fingir que simplemente no lo ha visto.

La respuesta, amigo mío, está flotando en el viento.
La respuesta está flotando en el viento.

Cuántas veces debe un hombre levantar la vista,
antes de poder ver el cielo.
Cuántas orejas debe tener un hombre,
antes de poder oír a la gente llorar.
Cuántas muertes serán necesarias,
antes de que él se de cuenta,
de que ha muerto demasiada gente.

La respuesta, amigo mío, está flotando en el viento.
La respuesta está flotando en el viento.


A veces es difícil encontrar el camino correcto, nos distraen circunstancias adversas, cantos de sirena que parecen atractivos y no son, al final, lo que parecen. Hemos de saber que, aunque el destino final es importante, es el camino lo que disfrutamos, observando el paisaje y quedándonos con lo bueno de los compañeros de viaje. 

Petrus Rypff