domingo, 9 de enero de 2022

MUERE A LOS 94 AÑOS SIDNEY POITIER, EL ACTOR QUE ROMPIÓ LA BARRERA DEL COLOR EN HOLLYWOOD

 

MUERE A LOS 94 AÑOS SIDNEY POITIER, EL ACTOR QUE ROMPIÓ LA BARRERA DEL COLOR EN HOLLYWOOD

Nominado al Oscar en dos ocasiones por 'Fugitivos' y 'Los lirios del valle', recibió el galardón por esta última película y otro honorífico en 2002

Federico Marín Bellón. 08/01/2022 - Diario ABC

Sidney Poitier: la encarnación del orgullo de raza

Fue el primer actor que le puso dignidad y orgullo en la pantalla a su color de piel

   Nadie en el mundo ha oído tantas veces como Sidney Poitier la misma frase referida a él con la que, de un plumazo de pingüino, se le suele definir: el primer afroamericano que ganó un Oscar (como lo ganó en 1963 por su humano personaje de 'Los lirios del valle', probablemente pasó algunos años siendo el primer negro que ganó un Oscar, y siempre después de Hattie McDaniel, la 'mammy' de 'Lo que el viento se llevó'). Y siendo cierta su frase cliché, no lo es tanto como que Sidney Poitier fue el primer actor que le puso dignidad y orgullo en la pantalla a su color de piel y que encarnó en el cine una cierta arrogancia de raza incluso antes de que estuviera bien vista.

   En sus primeras películas de los años cincuenta, como 'Un rayo de luz' (Mankiewicz), 'Tierra prometida' (Zoltan Korda), 'Donde la ciudad termina' (Martin Ritt), 'La esclava libre' (Raoul Walsh) o 'Fugitivos' (Stanley Kramer), impresionaba la pantalla tanto por su color como por su extraordinario físico, y algo cambió para su lugar en el plano a partir de los sesenta, casi en coincidencia con su paso tullido en 'Porgy and Bess', de Preminger, cuando empezó a representar el punto de controversia y la atmósfera de lucha racial pero con clase, altivez, tal y como se le pudo ver en dos de sus mejores películas, 'En el calor de la noche', de Norman Jewison, un detective negro, por supuesto, en la caldera sureña del racismo, y 'Adivina quién viene esta noche', de Stanley Kramer, donde con cierto humor y cinismo se enfrenta a las blancuras de Spencer Tracy y Katharine Hepburn.


Adivina quién viene esta noche.  Película completa

Maravilloso film. Pasan los años y el magnífico diálogo con el padre es épico. Ojalá todo el mundo pensáramos así. Cuántas guerras interraciales se habría evitado.

MARAVILLOSA, PASARÁN LOS AÑOS, PERO SEGUIRÁ SIENDO BRILLANTE.

   Durante varias décadas, Sidney Poitier era el actor imprescindible en cualquier película que pretendiera empuñar un buen argumento en favor de la igualdad racial, porque él mismo portaba y aportaba ese argumento con sus propias calidades físicas e interpretativas. Algo que años después se encontraron hecho algunos otros grandes actores negros, y especialmente Denzel Washington, la perfecta destilación de Poitier, alguien que también hubiera podido ir a cenar con los "modernos" y altivos Tracy y Hepburn.

Petrus Rypff


   Sidney Poitier ha fallecido este viernes (7 de enero de 2022) a los 94 años. Llevaba dos décadas sin aparecer en pantalla, pero todavía era muy recordado, sobre todo por un récord de esos que no pueden ser superados: fue el primer afroamericano en ganar un Oscar como mejor actor principal gracias a la película "Los lirios del valle" (1963), galardón que repetiría en 2002 a título honorífico. 

Los lirios del valle (1963)

   Ya en 1958 había sido candidato por "Fugitivos" y en 1961 logró el premio Tony de teatro. "Cada vez que hago una película, siento que represento a 15 o 18 millones de personas", escribió una vez, frase que resume su carrera tan bien como sus películas.


La Academia de Hollywood el Oscar como mejor actor principal por la película "Los lirios del valle" (1963)

   En efecto, más allá de sus evidentes dotes interpretativas, Poitier (1927-2022) fue una figura capital en el reconocimiento de los derechos civiles de los actores negros.

   Hijo de campesinos de una pequeña isla de las Bahamas, desempeñó distintos oficios y destacó en el teatro antes de triunfar en el cine y romper la barrera racial en Hollywood. Fue una labor lenta, de percusión constante, aunque se puede poner una fecha a su hazaña. En 1967 rodó tres películas fundamentales: "Adivina quién viene esta noche", "Rebelión en las aulas" y "En el calor de la noche". No fue nominado por ninguna; hay quien sostiene que porque se dividieron los votos entre ellas.



Rebelión en las aulas - Escena estudiantes conflictivos


Rebelión en las Aulas - Escena profesores negativos


Rebelión en las Aulas - Escena llegar tarde


Entre el tío Tom y Mandela

   


 ADIVINA QUIÉN VIENE A CENAR ESTA NOCHE, de S. Kramer

   En esta gran película Poitier interpretó un papel provocador, el de novio de la hija, por supuesto blanca, de Katharine Hepburn y Spencer Tracy. Ella ganó un Oscar, al igual que el guion de William Rose, aunque algunos críticos consideran, sin tener demasiado en cuenta el contexto, que la cinta es demasiado ingenua e insuficientemente valiente.


Monólogo en la película Adivina quién viene esta noche

   Poitier, un compendio de virtudes, un hombre guapo de imponente planta, con 1,89 metros de estatura, era visto como una especie de tío Tom moderno, blanqueado para no causar problemas. El intérprete también podía ser visto, salvando las distancias, como el Nelson Mandela de la actuación. Por eso siempre le gustaron los papeles en los que se rebelaba de una forma firme pero tranquila a las injusticias, no solo raciales.

  El actor, en todo caso, ya llevaba años llamando la atención con grandes interpretaciones y una inteligente selección de papeles. Consta que rechazaba muchos que no le parecían adecuados. En su primera película acreditada, "Un rayo de sol" (1950), tuvo la suerte de trabajar a las órdenes de Joseph L. Mankiewicz. Un año después ya tenía un personaje destacado en "Tierra prometida", de Zoltan Korda.

   Siguieron títulos como "Semilla de maldad" (1955), de Richard Brooks, "Donde la ciudad termina" (1957), de Martin Ritt y "La esclava libre" (1957), de Raoul Walsh. Antes de rodar "Un lugar en el sol" (1961) había ganado el premio Tony sobre las tablas con el mismo título. Sus primeras críticas favorables, de hecho, le llegaron en Broadway por su actuación en "Lisístrata".


Cine Clásico: La clave de la cuestión [Pressure Point] (1962) con Sidney Poitier 

Dirección: Hubert Cornfield - Guion
Hubert Cornfield, S. Lee Pogostin. Historia: Robert M. Lindner
Música: Ernest Gold - Fotografía: Ernest Haller (B&W)
Reparto: Sidney Poitier, Bobby Darin, Peter Falk, Carl Benton Reid, Mary Munday, Howard Caine, Gilbert Green, Barry Gordon, Richard Bakalyan, Lynn Loring, Anne Barton
Productora: Stanley Kramer
Género: Drama | Drama psicológico. Racismo
Sinopsis: Un psiquiatra negro (Sidney Poitier) consigue trabajo en una prisión y se enfrenta a un gran desafío profesional: debe atender en su consulta a un preso con tendencias filonazis (Bobby Darin).

Frustración, luego odio

Hubert Cornfield nos regala un valioso testimonio en forma de película que hurga en la psique de un psicópata trastornado, obsesionado con la supremacía cristiano-americana y preso por sedición en una cárcel donde su psiquiatra, afroamericano, aprenderá valiosas lecciones de él mientras intenta curar su insomnio.

Mediante una magnífica puesta en escena del doctor y jefe de un centro psiquiátrico interpretado por Sidney Poitier, el director narra la historia a través de una enorme escena retrospectiva puntualizada por la voz en off del mismo con el objetivo de animar a uno de sus empleados que está a punto de tirar la toalla por el agobio de sus circunstancias, hecho que también le ocurrió y que cuenta detalladamente tanto al empleado (Peter Falk) como a nosotros.

La clave de la cuestión adapta el libro del escritor y psicólogo Robert Lindner que se centra en la búsqueda de una explicación lógica del odio racista, llegando a la conclusión a través de la figura del paciente nazi, interpretado por Bobby Darin, que esas tendencias patológicas radican desde los traumas de niñez hasta la frustración provocada por las épocas de pobreza, teniendo que buscar un blanco donde focalizar las culpas de un mal social que afecta a lo económico y a lo político. Así, Cornfield apuesta por un gran drama que no se deja embaucar exclusivamente en los roles de víctimas para los negros y verdugos para cierta parte de la población blanca americana, sino que va más allá poniendo sobre la mesa el choque de prejuicios de ambas partes condensado en los dos grandes actores que dan vida al filme.

A raíz de una posible reinserción social, tema que el director lanza como reflexión personal para el espectador, el guion gira en torno a la forja de la relación entre paciente y doctor, con una atmósfera tensa plasmada a través del espacio, planos cortos, silencios pausados y las excelentes interpretaciones de los protagonistas, donde crea una narración fragmentada de las diferentes partes de la vida del paciente, caracterizada en una primera instancia con algo de surrealismo teatral y con la voz en off del mismo explicándolas tanto al doctor como a nosotros, y escenificadas tal y como él las describe. Con ello, Cornfield nos da más pistas a nosotros que al personaje de Poitier, ya que nosotros vemos la acción, pudiendo elaborar nuestra propia hipótesis personal sobre la forma de pensar y ser del paciente, para luego contrastarla o enfrentarla con la de Poitier, la cual se muestra sesgada desde el primer momento de la película por los prejuicios, llevando su trabajo a un terreno personal.

Aunque a priori pueda parecer que la única denuncia al racismo reside en la figura de Darin, está muy lejos de ser así. El paciente funciona a modo de catalizador de la denuncia, usándolo para mostrar no solo el racismo que sufren tanto judíos como especialmente negros por cierto tipo de agrupaciones, sino el racismo constitucional y social que padecen sin darse cuenta enmascarado de buenas intenciones, o tan normalizado que hasta para la misma víctima es imperceptible.

Conforme avanza la narración y valiéndose del personaje del doctor, el director hace un dibujo detallado de la creación y funcionamiento de las agrupaciones basadas en el odio, bastando solo con un individuo frustrado para arrastrar a más como él a la causa, en el que los tiempos de decrecimiento económico son clave para el surgimiento de ellos, y analizando fríamente las capacidades de liderazgo de un sujeto con tendencias psicopáticas. Dicha misiva queda clara cuando emplea un fundido encadenado como transición valiéndose de un autorretrato de Hitler como última imagen y acoplándola a un primer plano del personaje de Darin al empezar la nueva escena.

Con un muy buen control de los tiempos narrativos,  el director  juega todas sus cartas con los dos actores que presentan un duelo escénico impresionante, muy bien recreado mediante planos estáticos con acercamientos de cámara que hacen énfasis en las miradas, en las muecas de ambos cuando interactúan de forma directa y confrontan sus pensamientos. La grabación es muy limpia, y utiliza una estética con un muy alto contraste de oscuridad para representar la tortuosa vida y las extrañas fantasías del paciente en las escenas retrospectivas, turnándola con pequeños atisbos de luz, artificial o natural, que inciden con intensidad creciente en el rostro de Darin según avanza su tratamiento.

La manera de Cornfield para retratar las enfermedades mentales, las cuales quedan claras desde el planteamiento de la película y que instantáneamente nos ponen en antecedentes y en alerta sobre el personaje de Darin obvian la sutileza para dejarse llevar por la paranoia que embriaga al personaje, inundada con muchísima oscuridad en un espacio claustrofóbico (la celda) y planos genitales que enfocan el motivo de su trastorno y su rostro en corto respectivamente, preocupándose a su vez de detallarse con el movimiento del agua saliente del grifo del lavabo (espacio en el que se desarrolla la escena) dando cierto toque onírico que hila a la perfección con el móvil que lleva al personaje a la búsqueda del remedio en el despacho del doctor.

La fotografía de Ernest Haller es buena, aunque no tanto la banda sonora compuesta por demasiados sonidos agudos y chirriantes de Ernest Gold que entorpecen el tono meditativo y oscuro de la película.

En términos generales, es un gran viaje por el trastorno de la personalidad de un demente que sirve a su vez como reflexión sobre los prejuicios, tanto de una parte como de otra, y esos que están presentes a menor escala, normalizados, pero no por ello menos malignos, analizando las razones que pueden conducir a una persona a tener tendencias racistas.

Petrus Rypff

   Sidney Poitier estaba establecido como una estrella, algo increíble para un muchacho que había dejado el colegio a los trece años y que en su adolescencia preocupaba a sus padres por su tendencia a meterse en problemas. A finales de los años 60 era uno de los intérpretes más taquilleros y mejor pagados, sólo por detrás de Richard Burton, Paul Newman, Lee Marvin y John Wayne.

Sidney Poitier y Rod Steiger en la película "En el calor de la noche"

   Mintió sobre su edad para alistarse en el Ejército y participó en la Segunda Guerra Mundial como asistente médico. Cuando se licenció, se estableció en Nueva York e hizo una prueba para el American Negro Theater. Suspendió a la primera porque apenas sabía leer con la fluidez necesaria y por su fuerte acento bahameño, que llegaba a causar hilaridad. Entrenó duro para superar el examen, aunque en la Gran Manzana todavía las pasó canutas durante un tiempo: durmió en la calle, trabajó en cualquier oficio y recibió un disparo en una pierna durante una revuelta en Harlem.

   Su única ventaja era que la doble ciudadanía ya la tenía, debido a que adelantó su debut en el mundo y nació sietemesino, en Miami, donde sus padres iban de forma regular a vender tomates.


Salto a la dirección

   Como director, dirigió un puñado de títulos, ninguno demasiado destacado, aunque "Locos de remate" fue un éxito de público. Con Bill Cosby rodó "Dos tramposos con suerte", "Uptown Saturday Night", "De profesión estafadores" y "Ghost dad".

    En televisión, protagonizó en los noventa la destacada miniserie "Enfrentados" (1991) y "Los hijos de la llanura". Su última película fue "El constructor de sueños", de 2001, y escribió dos libros autobiográficos, "This Life" en 1980 y "The Measure of a Man: A Spiritual Autobiography", veinte años después.

   Poitier era embajador vitalicio de Bahamas en Japón y caballero honorífico de la Orden del Imperio Británico. Se casó dos veces y tuvo seis hijas, entre ellas la también actriz Sydney Tamiia Poitier, que no heredó los genes suficientes.


DE BAHAMAS A HOLLYWOOD, LA CARRERA DE LEYENDA DE SIDNEY POITIER

MUERE A LOS 94 AÑOS

Una despedida llena de emoción y reconocimiento a Sidney Poitier, el primer actor afroamericano en ganar un Oscar. Una carrera de leyenda con la misión de transformar el retrato de los negros en en el cine.

Sidney Poitier siempre recordó con emoción el homenaje que recibió en la Casa Blanca.

   El presidente Barack Obama le condecoró con la Medalla de la Libertad, el máximo honor civil que se concede en Estados Unidos. Aquel día de agosto de 2009, por primera vez desde que era presidente, Barack Obama hizo entrega de las condecoraciones a 16 destacadas figuras del mundo de la política, el deporte, la ciencia y el entretenimiento. El acto tuvo lugar en el ala este de la Casa Blanca, por donde desfilaron los galardonados, entre ellos, el senador Ted Kennedy, el actor Sidney Poitier, el científico Stephen Hawking, el premio Nobel de la Paz Desmond Tutu, también fallecido recientemente, la extenista Billie Jean King y la actriz puertorriqueña Chita Rivera, que interpretó el papel de Anita en el musical West Side Story.

   Durante la ceremonia, Obama dijo que los homenajeados son "agentes de cambio extraordinarios que nos recuerdan que cada uno de nosotros lleva dentro el poder de realizar sueños, de facilitar los sueños de otros y de rehacer el mundo para nuestros niños".

   Nacido en Miami el 20 de febrero de 1927 y criado en una granja de tomates en las Bahamas, Sidney Poitier sólo tuvo un año de educación formal. Luchó contra la pobreza, el analfabetismo y los prejuicios para convertirse en uno de los primeros actores afroamericanos en ser conocidos y aceptados en papeles importantes por el público. Eligió sus papeles con cuidado, enterrando la vieja idea de Hollywood de que los actores afroamericanos sólo podían aparecer en contextos degradantes como limpiabotas, conductores de tren o criadas si eran mujeres.

   Fue el primer afroamericano en ganar un Oscar como actor principal gracias a la película Los lirios del valle (1963), galardón que repetiría en 2002 a título honorífico. Ya en 1958 había sido candidato por Fugitivos y en 1961 logró el premio Tony de teatro.

   Sidney Poitier (1927-2022) fue figura capital en el reconocimiento de los derechos civiles de los actores negros. Hijo de campesinos de una pequeña isla de las Bahamas, desempeñó distintos oficios y destacó en el teatro antes de triunfar en el cine y romper la barrera racial en Hollywood.


En el calor de la noche (1967) - Clip

Con Sidney Poitier y Rod Steiger

En un pueblo sureño de Estados Unidos, una noche aparece asesinado uno de los hombres más ricos del pueblo. En la estación de tren pocas horas después es detenido un hombre de color, que resulta ser un policía especialista en homicidios. Así comienza esta intenso drama, con dos grandes interpretaciones de Steiger y Poitier. Un film que mezcla con acierto la intriga policiaca y la personalidad de dos policías muy diferentes con el racismo todavía latente en mucha ciudades y pueblos de América.

 Bellísima película

Descanse en paz, Mr Poitier. Gracias por su legado.

PETRUS RYPFF








 


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