lunes, 9 de agosto de 2021

EL AMOR NO TIENE FORMA NI COLOR, NI SE ESTUDIA, SÓLO SE SIENTE

 

EL AMOR NO TIENE FORMA NI COLOR, NI SE ESTUDIA, SÓLO SE SIENTE




El amor no tiene forma ni color ni se estudia. Va más allá de los límites y los libros que intentan explicar su sentido. El corazón y la razón como puntos determinantes nos hacen encontrarnos en encrucijadas a veces muy difíciles de resolver y es que el amor es algo más que un corazón dibujado en un papel, atravesado por una flecha. A lo largo de los años, muchas historias de amor nos han encogido el corazón.



                                      El arte de amar - Erich Fromm | Planeta de Libros   

Un libro escrito por el Alemán Erich Fromm, donde nos muestra las diversas formas de reflexionar sobre el amor.

El arte de amar es una obra con la que Erich Fromm ha ayudado a varias generaciones a reflexionar sobre el amor y a responder a algunas preguntas aparentemente sencillas: ¿qué significa amar? ¿Cómo desprendernos de nosotros mismos para experimentar este sentimiento...?

   Fromm nos dice también que el amor no es algo pasajero y mecánico, como a veces nos induce a creer la sociedad de hoy. Muy al contrario, el amor es un arte, el fruto de un aprendizaje. Por ello, si queremos aprender a amar debemos actuar como lo haríamos si quisiéramos aprender cualquier otro arte, ya sea la música, la pintura, la carpintería o el arte de la medicina. O, por lo menos, no dedicar nuestra energía a lograr el éxito y el dinero, el prestigio y el poder, sino a cultivar el verdadero arte de amar.

               
   Quien no conoce nada, no ama nada. Quien no puede hacer nada, no comprende nada. Quien nada comprende, nada vale. Pero quien comprende también ama, observa, ve...Cuanto mayor es el conocimiento inherente a una cosa, más grande es el amor...Quien cree que todas las frutas maduran al mismo tiempo que las frutillas nada sabe acerca de las uvas.

PARACELSO



            
     Joan Manuel Serrat - Y el amor

Cuando al amor se le deja libre, no conoce límites. Busca los lugares secretos que nunca esperaron ser amados, y cuando los toca el resultado es inexorable: el amor es el que vence. 

    Alguien me contó una vez unas cuantas cosas para que las recordara en los tiempos difíciles:

       -El amor no es un mero sentimiento. Contiene la verdad y, por lo tanto, es ley.

    -El amor se adapta a nuestra visión. Siempre podemos conseguir lo que queremos. Deseemos, entonces, el amor más elevado que podamos imaginar.

     -El único amor perfecto está más allá de lo personal. Si queremos entregar a alguien nuestro amor más profundo, primero tenemos que ver más allá de esa persona. Si queremos recibir al amor más profundo, tenemos que vernos más allá de nosotros mismos.

       -El amor supremo existe y se expresa a través de los seres humanos.

       -El amor que proviene del alma vence a la muerte. nada es más real que nuestra propia alma.

    Estas cosas son verdad, pero no toda la verdad. No importa cuántas veces se experimente: El amor siempre será infinito y misterioso. El amor va por delante de nosotros y, justo cuando creemos que lo hemos encontrado, da un nuevo paso. Todo es posible, así que hay que estar preparado y si leemos primero la última página, el final es el amor. Siempre.

Dedicatoria de amor con movimiento para el amor de tu vida 3

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Calibrar un microscopio en la difícil visión de lo más íntimo.
Responder a la vida rescatando aludes cotidianos,
con preguntas de quien debería
verte clara como un sol de horizontes.

Es cierto, tu amor es claro como el tiempo que ha pasado, 
resplandeciente como el que ha de venir.

Contigo lucharé por la vida que nos espera;
dulce nácar de rizados cabellos abrigada,
te quiero, enérgica y tierna prenda de mis suspiros.

(Calvin Chestnut)

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   “Bueno, resulta que no estábamos destinados a estar juntos”.

   Esta es una frase que estamos acostumbrados a escuchar, especialmente de aquellos que acaban de pasar por una ruptura. En muchos casos, incluso nos lo hemos dicho a nosotros mismos – sólo para motivarnos.

    Todo esto viene a pesar del hecho de que todos a tu alrededor pensaban que eráis la pareja perfecta.

      Jed Diamond, un famoso psicólogo,  concluyó que la mayoría de la gente encuentra su verdadero amor – ¡un estudio que se completó después de 40 años de investigación clínica!

      Pero la preocupación es que la pareja no puede mantenerse unida a lo largo de todas las etapas, y muchas de ellas se quedan atascadas en la tercera.


ETAPA 1 – ENAMORARSE

     ¡Ah, esa sensación!

   Cuando nos enamoramos, tenemos el cielo y la tierra para nosotros mismos. Este es el momento en que tu mente y tu corazón se niegan a ir más allá del amor al otro. No te importan los defectos y tu capacidad de pensar de forma práctica, se daña gravemente.

    Crees en tu pareja, tienes grandes esperanzas para el futuro y ya has soñado con tener hijos juntos. Piensas que tu pareja siempre estará ahí para satisfacer todos tus deseos y necesidades. Estás cegado por sus palabras, y confías demasiado en ti.


ETAPA 2 – CONVERTIRSE EN PAREJA

   Esta es la etapa en la que el amor simplemente se hace más fuerte. Has tenido una sucesión de citas, tus primeros besos, habéis dormido juntos y habéis tenido conversaciones profundas. Pronto, la pareja comienza a impactar la vida del otro. Aquí es cuando ambos se unen y disfrutan su tiempo juntos.

   Cuando estás con tu pareja, te sientes protegido, sientes que perteneces a alguien y sientes que esto es todo. Has encontrado al elegido.


ETAPA 3 – DECEPCIÓN

    Nos gusta llamar a la etapa 3: «La barricada».

   Aquí es cuando empiezas a darte cuenta de que todos los sueños que tuviste sobre la vida con tu pareja no están resultando ser verdad. En algunas áreas, tu pareja no es exactamente como esperabas o deseabas que fuera. Ahora es predecible y su comportamiento ha cambiado.

   En comparación con las etapas anteriores, ahora también se expresa la ira, y empiezas a sentir que necesitas un descanso de todo ello porque estás exhausto. Y entonces, empiezas a pensar que no hay necesidad de torturarte y pierdes el control de la situación.

ETAPA 4 – AMOR DURADERO

  Si has llegado a la Etapa 4, deberías saber que esto es todo. Siempre estarás con tu pareja.
   
   Cierras los ojos y empiezas a darte cuenta de que todos los humanos tienen dos lados, el bueno y el malo. Aquí es donde comienzas a aceptar a tu pareja y aprendes a lidiar con su comportamiento. Al mismo tiempo, incluso empiezas a madurar y comprendes que en las relaciones no se trata sólo de tomar.

   Una vez que llegas a un acuerdo contigo mismo y con tu relación, sigues adelante con tu pareja hasta la etapa final.

ETAPA 5 – JUNTOS GOBERNAMOS EL MUNDO

 Ahora que has dejado atrás los desacuerdos, has encontrado una conexión profunda y segura. Pronto llegaréis a una mejor conclusión: vosotros dos tenéis el poder de gobernar el mundo.

   La relación ahora es un libro completo, escrito por los dos. Podría ser cualquier cosa que queráis. Ahora funcionáis en conjunto juntos, y conocéis el interior de vuestra pareja.

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El arte de amar de Erich Fromm.

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    En contraste con la unión simbiótica (Codependencia), el amor maduro significa unión a condición de preservar la propia integridad, la  propia  individualidad.  El amor es un poder activo en el hombre; un poder que atraviesa las barreras que separan al hombre de sus semejantes y lo une a los demás; el amor lo capacita para superar su sentimiento de aislamiento y separatividad. En el amor se da la paradoja de dos seres que se convierten en uno y, no obstante, siguen siendo dos. El amor es la preocupación activa por la vida y el crecimiento de lo que amamos.  

   Cuando falta tal preocupación activa, no hay amor.  La esencia del amor es “trabajar” por algo y “hacer crecer” El amor y el trabajo son inseparables. Se ama aquello por lo que se trabaja, y se trabaja por lo que se ama. El cuidado y la preocupación implican otro aspecto del amor: el de la responsabilidad.  Hoy en día suele usarse ese término para denotar un deber, algo impuesto desde el exterior.  Pero la responsabilidad, en su verdadero sentido, es un acto enteramente voluntario, constituye mi respuesta a las necesidades,  expresadas  o  no,  de  otro  ser  humano.  Ser “responsable” significa estar listo y dispuesto a “responder”. Respetar a una persona sin conocerla, no es posible; el cuidado y la responsabilidad serían ciegos si no los guiara el conocimiento. Hay muchos niveles de conocimiento; el que constituye un aspecto del amor no se detiene en  la  periferia,  sino  que penetra  hasta  el  meollo.  Sólo es posible cuando puedo trascender la preocupación por mí  mismo  y  ver  a  la  otra persona en sus propios términos. Pero el conocimiento tiene otra relación, más fundamental, con  el  problema  del  amor.

     La necesidad básica  de fundirse  con  otra  persona  para trascender  de  ese  modo  la  prisión  de  la propia   separatividad   se  vincula,   de   modo   íntimo,   con   otro   deseo específicamente humano, el de conocer el “secreto del hombre”. Si bien la vida en  sus  aspectos  meramente  biológicos  es  un  milagro  y  un  secreto, el hombre,  en  sus  aspectos  humanos,  es  un  impenetrable  secreto para  sí mismo –y  para  sus  semejantes-.  Nos conocemos y,  a  pesar de  todos  los esfuerzos   que   podamos   realizar,   no   nos conocemos.   Conocemos   a nuestros semejantes y, sin embargo, no los conocemos, porque no somos una cosa, y tampoco lo son nuestros semejantes. Cuanto más avanzamos hacia las profundidades de nuestro  ser,  o  el ser de los otros, más nos elude la meta del conocimiento. Sin embargo, no podemos dejar de sentir el deseo de penetrar  en  el  secreto  del  alma humana, en el núcleo más profundo que es “él”. La crueldad misma está motivada por algo más profundo:  el deseo de  conocer  el  secreto  de  las cosas y de la vida.

   Otro camino para conocer “el secreto” es el amor. El amor es la penetración activa en  la  otra  persona,  en  la  que  la  unión satisface  mi  deseo  de  conocer.  En el acto de  fusión,  te  conozco,  me conozco a mí mismo, conozco a todos –y no “conozco” nada. Conozco de la única manera en que el conocimiento de lo que está vivo le es posible al hombre –por la experiencia de la unión-no mediante algún conocimiento proporcionado por nuestro  pensamiento.  La única forma  de  alcanzar  el conocimiento  total  consiste  en  el  acto  de amar:  ese  acto  trasciende  el pensamiento,  trasciende  las  palabras. Es una  zambullida  temeraria  en  la experiencia de la unión. Sin embargo, el conocimiento del pensamiento, es decir, el  conocimiento psicológico,  es  una  condición  necesaria  para  el pleno conocimiento  en  el  acto  de  amar.  Tengo que conocer a  la  otra persona  y  a  mí  mismo  objetivamente,  para  poder  ver  su  realidad,  o  más bien,  para   dejar   de   lado   las   ilusiones, mi   imagen   irracionalmente deformada de ella.   

                                           

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   Cuidado, responsabilidad,  respeto  y  conocimiento  son mutuamente interdependientes. El amor infantil sigue el principio: “Amo porque me aman”. El amor maduro obedece al principio: “Me aman porque amo”. El amor inmaduro dice: “Te amo porque te necesito”. El amor maduro dice: “Te necesito porque te amo”. La clase  más  fundamental  de  amor,  básica  en  todos  los  tipos  de amor,  es el amor fraternal.    

   Por él se entiende   el sentido    de responsabilidad, cuidado, respeto y conocimiento con respecto a cualquier otro  ser  humano,  el  deseo  de  promover  su vida.  Si  he  desarrollado  la capacidad  de  amar,  no  puedo  dejar de  amar  a  mis  hermanos.  En el  amor fraternal  se  realiza  la experiencia  de  unión  con  todos  los  hombres,  de solidaridad humana, de reparación humana. El amor fraternal se basa en la experiencia   de   que   todos   somos   uno.   Las   diferencias   en talento, inteligencia,  conocimiento,   son   despreciables   en comparación   con   la identidad   de   la   esencia   humana   común a todos   los   hombres.   Para experimentar  dicha  identidad  es necesario  penetrar  desde  la  periferia hacia  el  núcleo.  Si percibo en otra  persona  nada  más  que  lo  superficial, percibo principalmente las diferencias, lo que nos separa. Si penetro hasta el núcleo, percibo nuestra identidad, el hecho de nuestra humanidad.


AUDIOLIBRO - RESUMEN - El arte de amar - Erich Fromm

          

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SÓLO EL AMOR -  Markia Sierra
Autor: Silvio Rodríguez


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