lunes, 5 de julio de 2021

ESPERANDO A GODOT. EL TEATRO DEL ABSURDO

 

ESPERANDO A GODOT. EL TEATRO DEL 

ABSURDO

La obra se divide en dos actos, y en ambos aparecen dos vagabundos llamados Vladimir y Estragón que esperan en vano junto a un camino a un tal Godot, con quien (quizás) tienen alguna cita. El público nunca llega a saber quién es Godot, o qué tipo de asunto han de tratar con él





Esperando a Godot - primer acto. 18 abr 2017

El Anhelo del Salmón presenta Esperando a Godot de Samuel Beckett

Dir. Everett Dixón. Con: Gadiel López, Camilo Carvajal, Edward Gómez, Leonardo Villa y Alexander Betancur

 

Jorge Petraglia, Roberto Villanueva, Leal Rey - Esperando a Godot, Buenos Aires, 1956


  Esperando a Godot (en francés: En attendant Godot), a veces subtitulada Tragicomedia en dos actos, es una obra perteneciente al teatro del absurdo, escrita a finales de los años 1940 por Samuel Beckett y publicada en 1952 por Éditions de Minuit. Beckett escribió la obra originalmente en francés, su segunda lengua. La traducción al inglés fue realizada por el mismo Beckett y publicada en 1955. ​

   La obra se divide en dos actos, y en ambos aparecen dos vagabundos llamados Vladimir y Estragón que esperan en vano junto a un camino a un tal Godot, con quien (quizás) tienen alguna cita. El público nunca llega a saber quién es Godot, o qué tipo de asunto han de tratar con él. En cada acto, aparecen el cruel Pozzo y su esclavo Lucky (en inglés, «afortunado»), seguidos de un muchacho que hace llegar el mensaje a Vladimir y Estragon de que Godot no vendrá hoy, "pero mañana seguro que sí".  

   Esta trama, que intencionalmente no tiene ningún hecho relevante y es altamente repetitiva, simboliza el tedio y la carencia de significado de la vida humana, tema recurrente del existencialismo. Una interpretación extendida del misteriosamente ausente Godot es que representa a Dios (en inglés: God), aunque Beckett siempre negó esto. ​ Beckett afirmó que derivaba de godillot, que en jerga francesa significa bota. El título podría entonces sugerir que los personajes están esperando «a la bota». ​ Como nombre propio, Godot también puede ser un derivado de diferentes verbos franceses. 

Sinopsis

   La obra está dividida en dos actos. La trama trata de Vladimir (también llamado Didi) y Estragón (también llamado Gogo), quienes llegan a un lugar junto a un camino, al lado de un árbol, para esperar la llegada de Godot. Vladimir y Estragón parecen ser vagabundos: su ropa es andrajosa y no les viene bien; otra teoría es que podrían ser refugiados o soldados desplazados de un conflicto, como la Segunda Guerra Mundial, que acababa de terminar y que inspiró mucho la dramaturgia de Beckett. Pasan el tiempo conversando y a veces discutiendo.



   Estragón se queja de que los zapatos no le quedan bien, y Vladimir presume de piernas agarrotadas debido a un doloroso problema de vejiga. Hacen vagas alusiones sobre la naturaleza de sus circunstancias, y sobre las razones para encontrarse con Godot (pero el público nunca llega a saber quién es Godot o por qué es tan importante). Pronto les interrumpe la llegada de Pozzo, un hombre cruel pero lírico que afirma ser el dueño de la tierra donde se encuentran, junto con su criado Lucky, a quien parece controlar por medio de una larga cuerda. Pozzo se sienta para darse un festín de pollo, y más tarde tira los huesos a los dos vagabundos. Los entretiene haciendo a Lucky bailar animadamente, y entonces les da un sermón improvisado sobre las teorías de George Berkeley. Tras la partida de Pozzo y Lucky, un niño llega con un mensaje de Godot: "aparentemente, no vendrá hoy, pero vendrá mañana por la tarde". El muchacho también confiesa que Godot castiga a su hermano y que él y su hermano duermen en la buhardilla de un granero.

   El segundo acto sigue un patrón similar al del primero, pero cuando Pozzo y Lucky llegan, Pozzo se ha vuelto inexplicablemente ciego, y Lucky, mudo. De nuevo el chico llega para anunciar que Godot no vendrá, si bien el muchacho afirma no ser el mismo niño que el día anterior había traído el mismo mensaje.

   El celebérrimo final de la obra resume con claridad su falta de acción:

-        Vladimir: Alors, on y va?

-        Estragon: Allons-y.

     Ils ne bougent pas.

-        Vladimir: ¡Qué! ¿Nos vamos?

-        Estragon: Sí, vámonos.

No se mueven. ​


TEATRO TVE - Esperando a Godot de Beckett 1978. Teatro Estudio

El 7 de marzo de 1978 se emitió una nueva adaptación de Esperando a Godot, de Samuel Beckett en el programa de TVE 'Teatro Estudio'. Bajo la dirección de José Osuna e interpretada por Ramón Corroto, Emiliano Redondo, Joan Llaneras, Alberto Fernández y Ángel Ramos.



Samuel Beckett


Samuel Beckett en 1977.

Samuel Barclay Beckett 

Nacimiento: 13 de abril de 1906. Dublín 

Fallecimiento 22 de diciembre de 1989, (83 años). París. Sepultura: Cementerio de Montparnasse



Tumba de Samuel Beckett en el Cementerio de Montparnasse, París
 

Nacionalidad Irlandesa. Lengua materna: Inglés 

Familia: Cónyuge Suzanne Dechevaux-Dumesnil 

Educado en Trinity College Dublin (Grado en Francés, Italiano y Literatura en inglés; 1923-1927).  Alumno de James Joyce 

Dramaturgo, novelista, traductor, crítico, poeta, guionista y director teatral. Años activo: 1929-1988

Movimientos: Modernismo anglosajón, teatro del absurdo. Género: Drama 

Obras notables: Molloy, Malone muere, El innombrable, Esperando a GodotWatt, Final de partida, La última cinta de Krapp 

Distinciones: Premio Obie (1958), Premio Formentor de las Letras (1961)

Miembro de la Academia Estadounidense de las Artes y las Ciencias (1968)

Premio Nobel de Literatura (1969)

Saoi (1985) 


Retrato de Samuel Beckett por Reginald Gray (1961)

   Samuel Barclay Beckett (Dublín, 13 de abril de 1906-París, 22 de diciembre de 1989) fue un dramaturgo, novelista, crítico y poeta irlandés, uno de los más importantes representantes del experimentalismo literario del siglo XX, dentro del modernismo anglosajón. Fue igualmente figura clave del llamado teatro del absurdo y, como tal, uno de los escritores más influyentes de su tiempo.​ Escribió sus libros en inglés y francés, y fue asistente y discípulo del novelista James Joyce. Su obra más conocida es el drama Esperando a Godot.

   Su obra es fundamentalmente sombría y tendente al minimalismo y, de acuerdo con ciertas interpretaciones, profundamente pesimista (hasta nihilista​) acerca de la condición humana. De esta forma, con el tiempo sus libros se hicieron progresivamente más crípticos y breves. Su pesimismo viene, sin embargo, atemperado por un particular sentido del humor, entre negro y sórdido 

   Según su traductora al español, Antonia Rodríguez-Gago, «Beckett destruyó muchas de las convenciones en las que se sustentan la narrativa y el teatro contemporáneo; se dedicó, entre otras cosas, a desprestigiar la palabra como medio de expresión artística y creó una poética de imágenes, tanto escénica como narrativa».

   La obra de este autor se estudia principalmente desde el punto de vista de la literatura y el teatro, pero también de la filosofía, el psicoanálisis, la traductología, la música y los medios audiovisuales.

   En la Encyclopedia of World Literature in the 20th Century se lee: «Todo el trabajo de Beckett retrata la tragicomedia de la condición humana en un mundo sin Dios, sin ley y sin sentido. La autenticidad de su visión, la sobria brillantez de su lenguaje (en francés e inglés) han influido a jóvenes escritores de todo el mundo».

   Fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura en 1969 «por su escritura, que, renovando las formas de la novela y el drama, adquiere su grandeza a partir de la indigencia moral del hombre moderno».​ En 1961 había recibido asimismo el "Premio Formentor" otorgado por el Congreso Internacional de Editores, junto a Jorge Luis Borges.

Interpretaciones

   Beckett utiliza la interacción entre sus personajes para simbolizar el tedio y la carencia de significado de la vida moderna, ambos temas principales del existencialismo. El crítico Vivian Mercier resumió los dos actos de la obra en: "nada ocurre, dos veces". Otro crítico, refiriéndose a las interminables escenas y a la escasez de personajes, resumió su crítica con una frase de la propia obra: "¡Nada ocurre, nadie viene, nadie va, es terrible!"

   A pesar de esa frialdad, sin embargo, la obra también presenta momentos de comedia, que recuerdan el hieratismo de la comedia de Charlie Chaplin o Buster Keaton. Algunas escenas que incluyen juegos con sombreros, fueron adaptadas de los Hermanos Marx, y quizás el número de personajes (cuatro, de los cuales uno es mudo y otro tiene un nombre italiano) podría basarse en lo mismo. El crítico Kenneth Burke argumentó que la relación de Vladimir y Estragon está basada en la de El Gordo y el Flaco (Oliver Hardy y Stan Laurel).

   Muchos lectores de esta obra han interpretado que el personaje Godot representa simbólicamente a Dios, pues no aparece en ningún momento y la espera sin objetivo claro de Vladimir y Estragon representaría la espera de las masas por un ser que jamás aparecerá. Es una interpretación bastante popular de la obra, pero el mismo Beckett lo negó taxativamente durante toda su vida: "Si por Godot hubiera querido decir Dios, habría dicho Dios y no Godot".​ Otras interpretaciones mantienen que Pozzo representa el papel de explotador o dictador, dado su abuso tiránico de su criado y esclavo Lucky, quien ni siquiera piensa si no se le ordena (y cuando lo hace se niega a escuchar las órdenes de Pozzo durante un tiempo). Pozzo usa la búsqueda de Godot para hacer que Vladimir y Estragon se queden y hablen con él, paralelismo con el uso de la devoción a Dios de las masas por parte de los líderes oportunistas para su propio beneficio.

   Este fue el tercer intento de Beckett en el campo del drama después de una obra que no llegó a terminar sobre Samuel Johnson, y la mucho más convencional Eleutheria (que Beckett eliminó después de escribir Godot). Godot fue la primera que se llevó a escena. Fue un gran paso adelante hacia la experiencia normal humana tras su novela El innombrable. Subtitulado como una tragicomedia, el guion hace poca referencia a cómo deben ser el escenario o el vestuario (excepto la nota que especificaba que los cuatro personajes principales debían llevar bombines); la única referencia al escenario es escueta: "Un camino en el campo. Un árbol. De tarde.", antes del primer acto.

Teatro del absurdo

 

Play, de Beckett, en 2008.


 

Homenaje a Pinter, 2006.

   El teatro del absurdo abarca un conjunto de obras escritas por ciertos dramaturgos estadounidenses y europeos durante las décadas de 1940, 1950 y 1960 y, en general, el que surgió a partir de la obra de aquellos. Se caracteriza por tramas que parecen carecer de significado, diálogos repetitivos y falta de secuencia dramática que a menudo crean una atmósfera onírica. El teatro del absurdo tiene fuertes rasgos existencialistas y cuestiona la sociedad y al humano. A través del humor y la mitificación escondían una actitud muy exigente hacia su arte. La incoherencia, el disparate y lo ilógico son también rasgos muy representativos de estas obras comunes.

   Muchos ven el Teatro del absurdo como una obra sin explicación lógica y sin sentido. Se resalta la incongruencia entre el pensamiento y los hechos al igual que la música, así como la incoherencia entre las ideologías y los actos. Los personajes tienen un gran obstáculo para expresarse y comunicarse entre ellos mismos constantemente. En las obras, definitivamente el decorado y las escenografías (al igual con los objetos y los accesorios utilizados) juegan un papel muy importante como contraste con el contenido de las mismas, porque presentan imaginariamente la realidad de los mensajes que se pretenden llevar. Se presenta todo en un marco de un mundo vacío y con objetos muy pesados que terminan dominando a los personajes. Toca temas muy importantes, relacionados, por ejemplo, con cuán susceptible se encontraba la civilización después de un gran conflicto bélico como lo fue la Segunda Guerra Mundial. Se percibe a través de sus personajes la desorganización que existía hasta en la manera de comunicarse unos a otros, donde muchas veces no había un punto de acuerdo entre todas las partes, pero si un abuso de poder, donde los ricos y poderosos atropellaban a los más débiles y a los que menos posibilidades tenían para sobrevivir ante tanto caos y confusión. Lo interesante del teatro del absurdo es que no da las respuestas que esperamos, o las que creemos que vamos a esperar, sino que nos deja a nosotros la interpretación y el análisis de cada una de sus obras. El término «absurdo» proviene del uso de la misma palabra por los pensadores existencialistas como Albert Camus y Jean-Paul Sartre.

Orígenes del absurdo

   Sus raíces pueden encontrarse en las obras de «moralidad alegórica» de la Edad Media y en los autos sacramentales (dramas religiosos alegóricos) de la España barroca, en la literatura del "no-sentido" de autores como Lewis Carroll, en las obras de ensueño de Strindberg y las novelas de James Joyce y Franz Kafka, en el drama grotesco de Alfred Jarry; y en las farsas fráticas de Georges Feydeau; obras que tuvieron como continuadores directos al movimiento dadaísta y al surrealismo de los años 1920 y 1930. Una de las fuentes teóricas más potentes del teatro del absurdo fue El teatro y su doble, obra originalmente publicada en 1938 de Antonin Artaud, creador del estilo del teatro de la crueldad.

   El término fue acuñado por Martin Esslin cuando escribió El teatro del absurdo (1961). El libro fue llamado «el texto más influyente en el teatro en la década de los 60's». En la primera edición de su libro, Esslin presentó a los cuatro escritores que definieron el movimiento: Samuel Beckett, Arthur Adamov, Eugène Ionesco, y Jean Genet. En ediciones futuras, agregó a Harold Pinter. Esslin se basó en los ensayos filosóficos de Albert Camus para describir las características del teatro del absurdo.

   Surge en el siglo xx. Los autores comenzaron a aglutinarse bajo la etiqueta de lo absurdo como una forma de acuerdo frente a la ansiedad, lo salvaje y la duda en medio de un universo inexplicable y recayeron en la metáfora poética como un medio de proyectar sus más íntimos estados. Es por ello que las imágenes del teatro absurdo tienden a asumir la calidad de la fantasía, el sueño y la pesadilla, sin interesarle tanto la aparición de la realidad objetiva como la percepción emocional de la realidad interior del autor.


Los días felices - Samuel Beckett / Pablo Messiez

35º Festival Iberoamericano de Teatro de Cádiz. Los días felices es uno de los grandes textos de Samuel Beckett, un autor que marcó un antes y un después en la historia del teatro. Escrita en inglés en 1963, fue su última obra escénica de duración convencional. La desconcertante imagen de una mujer enterrada hasta la cintura y que no para de hablar se queda fijada en la memoria y nos golpea fuertemente, aunque no sepamos muy bien qué nos quiere decir. Como muchas de las obras de Beckett, puede que nos hable de un mundo (interior o exterior) que se derrumba, de la soledad o el vacío existencial, pero tal vez también de algo para lo que hoy se utilizaría la palabra ‘resiliencia’. Hacer frente a lo que se nos pone por delante. Es siempre sugerente e impactante volver a Beckett, pero quizá hay épocas o momentos en los que sus obras nos resuenan más, las necesitamos más. Un afortunado tándem de un director y una actriz argentinos, colaboradores habituales y ambos apreciadísimos en España, revisitan, con toda oportunidad y buen hacer, este texto fundamental.  

Pablo Messiez (Buenos Aires,1974), actor desde su infancia, debuta como dramaturgo y director en 2007. Al año siguiente se traslada a España y en la última década ha presentado más de una decena de obras de autoría y dirección propia y otras tantas como director en contextos o espacios como el Festival de Otoño de Madrid, las Naves del Español, Temporada Alta de Girona, el Teatro de la Abadía, el Espai Lliure o el Centro Dramático Nacional. Fernanda Orazi, actriz y directora, estudió Arte Dramático en Buenos Aires, donde trabajó con varios directores. Entre ellos Ciro Zorzoli, con quien realizó un intenso trabajo de investigación actoral formando parte de su compañía durante ocho años. Desde 2005 reside en Madrid donde, aparte de trabajar con directores como Claudia Faci, Ernesto Caballero o Pablo Remón, ha colaborado con Pablo Messiez en nueve de sus montajes.

   Así, por ejemplo, la obra Días felices de Beckett (1961) expresa una generalizada ansiedad del hombre sobre la aproximación de la muerte, a través de la imagen concreta de una mujer hundida hasta la cintura en el suelo en el primer acto y hasta el cuello en el segundo, mientras que en El rinoceronte de Ionesco (1960) se muestra la ansiosa preocupación acerca del esparcimiento de las inhumanas tendencias totalitarias mostrando a la población de una ciudad transformándose en salvajes paquidermos.

   Entre los principales dramaturgos del teatro del absurdo se cuentan René Marques, Fritz Hochwälder, Alfred Jarry, Antonin Artaud, Virgilio Piñera, Eugène Ionesco, Samuel Beckett, Georges Schehadé, Jean Genet, Tom Stoppard, Arthur Adamov, Harold Pinter, Slawomir Mrozek, Mijail Volojov, Miguel Mihura y Fernando Arrabal. Algunas obras representativas son: Esperando a Godot, de Beckett y El rinoceronte, de Ionesco, o de este último también La cantante calva. Fuera del teatro: algunas de las películas de Luis Buñuel podrían catalogarse de absurdistas, si bien la clasificación es discutible.


El Rinoceronte, de Eugéne Ionesco

Dirección: Isabelle Matter

Una cóproduccion: Compañía des Hélices, Casa del Teatro Nacional de Bogota, 

En una ciudad pequeña, una terrible epidemia se apodera de los individuos: la rinocerontitis. Todos se transforman, poco a poco, en rinocerontes. Todos menos Berenguer, un anti-héroe, un inadaptado de la existencia, quien resiste desde sus entrañas a este movimiento del hombre hacia el animal.

Una de las obras mayores de Ionesco, El Rinoceronte evoca con un humor feroz la uniformización del pensamiento y el conformismo, tierra propicia a todos los fanatismos. A través del juego entre actores y títeres,  la compañÌa des Hélices cuestiona la fragilidad de la condición humana.



La Cantante Calva. Eugène Ionesco

 Fecha de estreno: 11 jul 2020

Un clásico del teatro del absurdo: La Cantante Calva pone en tensión la monotonía, el tedio y la incomunicación de dos matrimonios que parecen desconocerse. A partir del humor y el sin-sentido Ionesco propone una mirada ácida y critica a la sociedad burguesa de mediados del siglo XX. Diálogos incoherentes, situaciones ridículas, personajes excéntricos que invitan al espectador a reírse y sorprenderse. Una obra apta para todo público y con plena vigencia.

Ficha técnico artística

Autoría: Eugène Ionesco

Traducción: Luis Echeverri

Actúan: Florencia Goulu, Maxo Belevicius, Pablo Ferrer, Luciana Llado, Juani Pascua, Patricia Samaniego

Diseño de luces: Juani Pascua. Fotografía: Diana Ferrer, Georgina Garcia

Diseño gráfico: Luciana Llado

Dirección: Gabriela Villalonga


   El ensayo de Martín Esslin publicado en 1961, donde la expresión teatro del absurdo se vuelve célebre, define este tipo de dramaturgia analizándola a la luz de los escritos de Albert Camus, y particularmente del Mito de Sísifo, que se refieren a lo absurdo del ser. Para Esslin los principales dramaturgos del movimiento son Eugène Ionesco, Samuel Beckett, Jean Genet y Arthur Adamov, aun si cada uno de estos autores tiene preocupaciones y estilos muy personales que sobrepasan el término absurdo.

Teatro de lo Absurdo Video Explicativo

Video explicativo del teatro de lo absurdo por Catalina Caniulao, Valentina Cárdenas, Débora Gonzalez y Grace Torres


El teatro del absurdo

Teatro del absurdo - junio 2020 

ESCUELA DE TEATRO DE LA PLATA. Historia del teatro I. Teorías y tendencias teatrales contemporáneas. Prof. Diego de Miguel. 

Teatro del absurdo, Esslin, 1961. Posvanguardia o vanguardia tardía: París 1950-1960. Contexto de posguerra: fin de la modernidad y consolidación de una subjetividad social pesimista. Filosofía absurdista: Nietzsche y la 'muerte' de Dios; los filósofos existencialistas: Jean Paul Sartre y Albert Camus. El mito de Sísifo. Antecedentes: lo absurdo desde Aristófanes; Kafka, Joyce, los clowns, Alfred Jarry y Artaud. Los autores: Eugene Ionesco, Samuel Beckett, Arther Adamov y Jean Genet. Procedimientos en la dramaturgia: teatro de situaciones, el diálogo sin sentido, el personaje 'hueco', la tragedia del lenguaje. Los continuadores: Pinter, Arrabal, Mrozek. El absurdo en la Argentina: influencias en la obra de Gambaro y Pavlovsky. La nueva dramaturgia argentina.


   Geográficamente, el origen del teatro del absurdo está situado en el París vanguardista, en los teatros de bolsillo de la ribera izquierda de Sena y precisamente del Barrio Latino. Sin embargo, entre los representantes de este movimiento que viven en Francia, pocos son franceses.

    La literatura del absurdo da muestra de la filosofía del dramaturgo de la cual Beckett es uno de los máximos representantes. Aunque más bien a Beckett se le relaciona con el Teatro del absurdo donde la tragedia y la comedia chocan en una ilustración triste de la condición humana y la absurdidad de la existencia. El dramaturgo del absurdo viene a ser un investigador para el cual el orden, la libertad, la justicia, la "psicología" y el lenguaje no son más que una serie de sucesivas aproximaciones a una realidad ambigua, inasible y decepcionante. El dramaturgo del absurdo desmantelará el viejo universo cartesiano y su manifestación escénica. Un autor contemporáneo exponente del absurdo es José Sanchís Sinisterra (España).

   El teatro del absurdo busca romper con las categorías aristotélicas, por lo que uno de los cambios más importantes se presenta en la acción a través de cuatro elementos diferentes: la transformación repentina del personaje, la intensificación progresiva de la situación inicial, la inversión del principio de causalidad (las causas producen efectos contrarios a los que cabría esperar) y el énfasis rítmico o emocional para crear una impresión de desenlace.

   Otra aportación innovadora del teatro del absurdo es la repetición como forma de progresión: su función cambia cada vez que una frase o un sonido se repite ("¡Qué curioso, ¡qué extraño y qué coincidencia!" que repiten los Martin en La cantante calva). En cuanto a los personajes, ya no son caracteres: pierden su individualidad y se presentan como un conjunto. El teatro del absurdo es antipsicologista, por lo que no se mantiene la complejidad y riqueza psicológica del teatro anterior. Los personajes de este tipo de teatro no parecen tener una función aparente, aunque, al final, el lector puede observar una evolución del personaje.


Fragmento. 'La cantante calva' (2017). Centro Documentación Artes Escénicas y Música

Espectáculo coproducido por: Lázaro Producciones S.L.U, Teatro Español y Pentación.

Autoría: Eugène Ionesco. Traducción y versión: Natalia Menéndez. Dirección: Luis Luque. Escenografía: Mónica Boromello. Vestuario: Almudena Rodríguez Huertas. Música: Luis Miguel Cobo. Iluminación y vídeo: Felipe Ramos. 

Intérpretes: Adriana Ozores, Javier Pereira, Helena Lanza, Fernando Tejero, Carmen Ruiz y Joaquín Climent. Estreno: 3 de mayo de 2017 en la sala Principal del Teatro Español de Madrid.



Picnic - F. Arrabal / Trivium Teatro Acción
27 abr 2011

PIC-NIC es una Obra de Fernando Arrabal, autor español quien la escribió en 1947 en un claro alegato contra la guerra. Hasta el día de hoy se sigue representando en los cinco continentes "Para evidenciar lo absurdo de la guerra sorda"... según Arrabal.

La obra muestra en género absurdo, a un matrimonio que va de visita al frente de batalla con la intención de vivir un día de Pic-Nic junto a su hijo que se encuentra en una trinchera. Allí aparece un solado enemigo con quien comparten el día de campo en un clima amistoso. Sorprendidos descubren que ningún bando desea la guerra y deciden terminar con ella. La ingenuidad de los personajes se rompe cuando la realidad de la guerra desata toda su furia matando sus ilusiones al final de la obra.

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