miércoles, 14 de julio de 2021

EL ONANISMO, DESDE TISSOT A LA ACTUALIDAD. ¡VÁLGAME DIOS!

 

EL ONANISMO, DESDE TISSOT A LA ACTUALIDAD


Samuel-Auguste Tissot

Auguste Tissot pintado por Angelika Kauffmann, 1783



Nació el 20 de marzo de 1728 en Grancy, comuna suiza del cantón de Vaud, en el distrito de MorgesFallecido el 13 de junio de 1797 (69 años) en Lausana, Suiza.

   Fue un notable médico suizo del siglo XVIII, un neurólogo protestante calvinista de gran reputación, profesor y consejero del Vaticano. Ejerció en la ciudad suiza de Lausana. Escribió sobre las enfermedades de los pobres, sobre la masturbación, sobre las enfermedades de los hombres de letras y de los ricos, y sobre las enfermedades nerviosas. Formado en el pensamiento de la Ilustración, se centró en los problemas de la naciente higiene, con la cual la medicina iría cobrando una notable capacidad de control de la población, fundamental en el mundo contemporáneo. Alcanzó un gran renombre, tanto por su defensa de la vacunación como por sus estudios sobre la epilepsias, siendo, incluso, un clínico reclamado por personajes eminentes

   Dedicó un capítulo de 83 páginas al estudio de la migraña en su Traité des nerfs et de leurs maladies (Tratado sobre los nervios y los trastornos nerviosos). Usó sus propias observaciones y los tratados médicos existentes de la época. Su trabajo es considerado por los médicos modernos como la base de las "futuras generaciones de médicos". También es reconocido como "la autoridad clásica en migraña". 

   En 1760, publicó L'Onanisme (El Onanismo) -texto divulgador, publicadísimo desde 1760, cuyas ideas se repiten en el siglo XX , su propio tratado médico completo sobre los supuestos efectos negativos de la masturbación. Citando estudios de casos de masturbadores masculinos jóvenes entre sus pacientes en Lausana como base para su razonamiento, Tissot argumentó que el semen era un "aceite esencial" y "estímulo" que, cuando se perdía del cuerpo en grandes cantidades, causaría "una disminución perceptible de la fuerza, de la memoria e incluso de la razón; visión borrosa, todos los trastornos nerviosos, todo tipo de gota y reumatismo , debilitamiento de los órganos de generación, sangre en la orina, alteración del apetito, dolores de cabeza y un gran número de otros trastornos".

   Su tratado se presentó como una obra científica y académica en una época en la que la fisiología experimental era prácticamente inexistente. La autoridad con la que posteriormente se trató la obra (los argumentos de Tissot fueron incluso reconocidos y repetidos por Kant y Voltaire) posiblemente convirtió la percepción de la masturbación en la medicina occidental durante los dos siglos siguientes en la de una enfermedad debilitante. Ahora se considera que L'Onanisme ha sido sustancialmente influenciado por el panfleto anónimo inglés Onania (escrito para vender medicinas), que tuvo un enorme éxito hasta la aparición de la obra de Tissot, o el atroz pecado de la autocontaminación. El onanismo, definido como un elemento perverso central -al igual que toda una serie de comportamientos sexuales-, se valorará con respecto a normas sociales emergentes, tras cerrarse el siglo de las Luces. Pues inicia ya un cambio en las formas de valorar la sexualidad y de disciplinarla, que contribuirán a ahormar mejos a la colectividad con vistas a la producción, forjando nuevas formas de dominio. Su lectura es imprescindible para conocer nuestro pasado inmediato, dado el momento histórico en que surge -al borde de la gran revolución medicinal- y su temática singular, que afectará además a la práctica y teorías psiquiátricas.

   La obra más famosa de Tissot en su vida fue Avis au peuple sur sa santé, 1761 (Aviso a los literatos y poderosos acerca de su salud), posiblemente el mayor éxito de ventas médico del siglo XVIII. El 1 de abril de 1787, Napoleón Bonaparte le escribió al Dr. Tissot felicitándolo por pasar sus "días tratando a la humanidad" señalando que su "reputación ha llegado incluso a las montañas de Córcega" y describiendo "el respeto que tengo por sus obras ...".

Placa en honor a Tissot en la Universidad de Pavía (Italia)

Obras principales: 

1. Tratado sobre la salud de los hombres de letras

 2. L'Onanisme




   El onanismo del Dr. Samuel Auguste Tissot fue publicado en francés en 1760. El autor manifiesta sin ambages la finalidad del trabajo realizado: consiste en prevenir, avisar e, incluso, atemorizar a la gente con respecto a las consecuencias  de una actividad -el onanismo, la masturbación-, que comienza a considerarse extremadamente peligrosa para la salud en pleno siglo XVIII. El tratado sobre el onanismo, según dijo el propio autor, fue escrito, no como una obra para médicos, sino para difundir el conocimiento sobre el peligro mortal que significa, a su juicio, la masturbación. Y es que su publicación se sitúa en un período histórico crucial, tanto desde el punto de vista médico, como desde el punto de vista filosófico y político. Al clausurarse la vida de Tissot (quien vivió el estallido y los rescoldos primeros de la Revolución), se producirán hondas modificaciones en la formas de relaciones económicas y en las características de los grupos sociales emergentes o subalternos, cambios radicales en la forma de establecerse los nuevos poderes políticos, ya que van a instaurarse pronto, y con gran fuerza, otras redes de organización y dominio sociales.
   La sexualidad había sido, por lo menos dentro del cristianismo, una zona controlable del ser humano. Ahora bien, el territorio de control de su alma comenzará en esos momentos a configurarse como territorio de control de su cuerpo, y, en relación con la masturbación, como ahormamiento del cuerpo del niño fundamentalmente. El onanismo de Tissot es el primer libro que lanza a la palestra, de forma médica, no sólo esta manipulación y sus peligros, sino también los peligros de los excesos sexuales en general. Foucault respondió, a propósito del inicio de esta campaña antimasturbatoria, en sus clases recogidas en Les Anormaux,  resaltando el establecimiento dela nueva familia burguesaque gira alrededor de un cuerpo infantil bien controlado; a un núcleo familiar reducido cada vez más a padres e hijos. Tal vigilancia la ejercerían los progenitores, pero el médico habría de ser el receptor de la confesión del niño y ala vez el rector de las conductas de esos padres. Lo cierto es que, con la publicación de El onanismo de Tissot, comienza la transformación de la masturbación en enfermedad.

 3. Avis au peuple sur sa santé (Aviso a los literatos y poderosos acerca de su salud)


 4. Tratado de las enfermedades mas frecuentes de las gentes del campo (1781)

 5. Del morbo negro



SE DICE QUE EL AUTOR DEL DESPRECIO HACIA LO SEXUAL, Y LA MASTURBACIÓN, FUE HIPÓLITO, QUIEN ENCAPRICHADO CON SU MADRASTRA FEDRA E INCAPACITADO POR SATISFACER SU PASIÓN INCESTUOSA, PORTÓ EL ODIO HACIA LAS MUJERES Y LOS PLACERES CARNALES

No hay historia más desventajosa que la de la sexualidad humana

   Si bien se trata de la base de todo hombre y toda mujer que se permite experimentar placer a lo largo de su supervivencia (desde el empoderamiento de sentirse identificado con un género y sexo, hasta el bienestar biopsicoemocional que implica el autoerotismo), a la masturbación se le ha tachado de sucia, tempestuosa y vergonzosa.

  El desprecio hacia lo sexual continuó cuando en el Medievo, la minoría que se encontraba en el poder, los aristócratas en proceso de establecer la Iglesia católica, pusieron en práctica ciertas normas de la sexualidad. Es decir que durante la revolución de las estructuras económicas, sociales e ideológicas de las 4 primeros siglos de la era cristiana, se desarrollaron “normas de conducta” que impactaron negativamente en la sexualidad. De acuerdo con Paul Veyne, ahí surgió la primera relación entre el pecado y el cuerpo. En el Evangelio de Juan se afirma que: “Es el espíritu el que vive, la carne no sirve de nada”; dejando a la sexualidad en el rango de lo despreciable e ilegítimo. En especial el de la concupiscencia –o el onanismo, autoerotismo. Con el paso de los siglos el pecado original se confundiría con el pecado de la carne, dejando una serie de penitencias en caso de cometerlos fuera de las normas de conducta. Muchas de ellas, por cierto, se enfocaban en realizar ayunos y diezmos a la iglesia.

   Fue así que se hizo costumbre negar la sexualidad de las personas, principalmente de las mujeres –o al menos la de una libre de emociones amorosas hacia un personaje del sexo opuesto. Incluso, pasando los siglos, en 1716, surgió el panfleto Onania: O el pecado atroz de la autocontaminación y sus más temibles consecuencias (en ambos sexos), en el cual se expresa una terrible preocupación hacia el acto sexual autoerótico. En él se refiere a la masturbación como “un vicio vergonzoso” que es tan terrible como para ser descrito, pues se asociaba con una serie de consecuencias de autocorrupción, como la gonorrea, epilepsia, impotencia, dolores de cabeza, debilidad intelectual, dolor de espalda, acné, moretones, hinchazón glandular, temblores, mareos, palpitaciones cardíacas, descargas urinarias, dolores casuales, incontinencia, entre otros…En Onania, su autor –aún anónimo– se refería al desperdicio de la semilla masculina ante su función primordial hacia la retribución divina del acto sexual:

   Mientras que la ofensa es la autocontaminación en ambos sexos, no podría pensar en otra palabra que pueda dejar en claro al lector en relación del pecado y su castigo. Las mujeres pueden sufrir de enfermedades del útero, histeria, infertilidad y desfloramiento o pérdida de la virginidad.

   Para 1760 surgió otro panfleto considerado como bestseller: L’onanisme de Samuel Auguste Tissot, el cual decidió mantener la mala fama que ya poseía la masturbación. En este panfleto se esbozaba una serie de reflexiones del autor bajo premisas teológicas y pueriles, dando como ejemplo a pacientes ingleses con “desórdenes físicos causados por dicha actividad”. Según él, el placer autoerótico durante tres veces al día era capaz de llevar a la “insensibilidad” y una palidez, suciedad e infecciones genitales que eran difíciles de curar.

   Estas ideas nocivas en torno a la masturbación continuaron y trascendieron incluso continentes. Por ejemplo, para 1830 y 1840 surgió una campaña moralista femenina en las sociedades de EEUU en donde se condenaba la masturbación –mas no el sexo– pues imposibilitaba el autocontrol. En especial cuando en 1877, la intensidad paranoica del Plain Facts for Old and Young de J. H. Kellogg exageró las historias de horror en torno a esta actividad sexual: “Ni la plaga ni la guerra ni la viruela ni otras enfermedades similares, han provocado resultados tan desastrosos a la humanidad como el pernicioso hábito del onanismo; es el elemento destructor de las sociedades civilizadas”. De hecho, Kellogg sugirió una serie de remedios para el interés sexual, tales como el ejercicio, baños estrictos, régimen de sueño, compresas, duchas, enemas, tratamiento eléctrico y una dieta basada en un cereal para el desayuno que liberaría la curiosidad masturbatoria.

   Requirió más de 1 siglo que la premisa en torno a la concupiscencia cambiara de rumbo. No fue sino hasta 1992 cuando el sociólogo Anthony Giddens escribió The Transformation of Intimacy, en el cual se buscaba crear una identidad moderna para las prácticas sexuales modernas, aceptando la masturbación como una de las necesidades básicas de todo adulto con deseo sexual. Fue Giddens quien incluso condecoró a la masturbación como una herramienta para la salud sexual: “Es altamente recomendable como una herramienta mayor para el placer sexual, y como una manera activa de mejorar la respuesta sexual en ambos sexos”. Y con un poco de apoyo de Liberating Masturbation –1974– de Betty Dodson, en el cual se empoderó la libertad sexual de la mujer con una sección para aprender a masturbarse.

   Desgraciadamente la lucha milenaria en contra de la sexualidad humana ha alcanzado a las juventudes de la actualidad, dejando a la ignorancia y la influencia de una pornografía desinformativa gobernar este mundo y dando como resultado una serie de consecuencias médicas: botellas de vidrio haciendo vacío en el interior de una vagina, pepinos –o cualquier vegetal fálico– atrapados entre paredes vaginales contraídas, infecciones vulvares, vaginales o anales, desórdenes o trastornos sexuales, entre otros. Sin mencionar un acercamiento mediocre o negativo al sexo, lo cual provoca una experiencia insatisfecha para la salud sexual tanto de hombres como de mujeres. ¿Será acaso hora de abrir la caja de Pandora en torno al sexo para reducir malestares que pueden resultar en catástrofes?



 

DEFINICIÓN DE ONANISMO 

   Onanismo es una palabra que deriva de Onán, un personaje de la Biblia. Hijo de Judá, Onán sufrió la muerte de su hermano mayor y tuvo que contraer matrimonio con su viuda, una mujer llamada Tamar, de acuerdo a la ley de los judíos. Las normas de la época indicaban que, si Onán tenía un descendiente con Tamar, no sería tomado como su hijo, sería atribuido a su hermano. Esto, a su vez, implicaría un desplazamiento de Onán en la sucesión hereditaria de su familia. 

    Para evitar esta situación, Onán desarrollaba el coitus interruptus con Tamar, evitando eyacular en su interior para que la mujer no quede embarazada. La Biblia cuenta que, ante estas acciones, Dios decidió matar a Onán. Su nombre, por extensión a la práctica, pasó a asociarse a la masturbación ya que, al igual que el coitus interruptus, supone que el semen se desperdicia y no se emplea para procrear. 

   Onanismo, por lo tanto, es sinónimo de masturbación, la acción de estimular los órganos sexuales para provocar placer, ya sea a uno mismo o a un tercero. El onanismo puede desarrollarse a través de caricias y frotaciones con las manos o mediante la utilización de un juguete sexual. La concepción del onanismo ha cambiado a lo largo de la historia. Mientras que en la antigüedad era considerado como algo desviado de la moral o hasta como un problema de salud, hoy suele aceptarse al onanismo como una conducta natural.

   Así, en la actualidad, diversos estudios llevados a cabo por sexólogos y expertos en la materia han determinado que el 95% de los hombres y el 85% de las mujeres afirman que habitualmente practican la masturbación. 

   Un dato destacable es que los profesionales de dicha área reconocen que es estupendo, pues viene a demostrar que se han superado muchos de los falsos mitos que rodeaban a la mencionada práctica. Y no sólo eso, también coinciden en subrayar que todos esos ciudadanos que la llevan a cabo pueden disfrutar de los beneficios de la misma:

• Ayuda a conocer mejor el propio cuerpo. Esto supone, entre otras cosas, que las relaciones sexuales con otra persona resulten mucho más placenteras, ya que se tendrá claro qué gusta y que no.

• Es una buena forma de liberar estrés y de relajarse.

• En el caso de los hombres, ciertos estudios médicos han dictaminado que masturbarse es una forma de prevenir la aparición del cáncer de próstata.

• Ayuda a mejorar la potencia sexual y a evitar que se sufra incontinencia.

• Se considera que el onanismo es una práctica que mejora el estado de ánimo. Y es que se liberan tanto dopamina como oxitocina, que se encargan de “activar” los circuitos de recompensa que tiene el cerebro, en los que participa la amígdala, el núcleo accumbens, y el área tegmental ventral entre otros centros cerebrales.

• Muchos estudios coinciden en subrayar que, en numerosos casos, sirve para mejorar y fortalecer el sistema inmunológico. 


Para la religión, de todas formas, aún se considera a la práctica como un pecado. 

¿Es pecado masturbarse?  

   El Catecismo de la Iglesia Católica nos dice que la masturbación “es la excitación voluntaria de los órganos genitales a fin de obtener un placer venéreo, incluso sin llegar al orgasmo”. 

 El fenómeno de la masturbación es un fenómeno común, estadísticamente común, que no es lo mismo que normal o frecuente desde el punto de vista estadístico, por lo que en muchos libros científicos se dice que es normal, pero esto no quiere decir que sea algo propio de la naturaleza humana. La masturbación suele tener el significado de fenómeno sustitutivo, intentando satisfacer así sus deseos o necesidades sexuales. Desde el punto de vista médico, generalmente no tiene consecuencias físicas, sin embargo, debido a la angustia o ansiedad que se presenta en algunas de las personas que la practican se ha comprobado que pueden presentar algunos síntomas o malestares que sí tienen repercusiones físicas, como eyaculación precoz, impotencia o frigidez, entre otros. La masturbación genera en la persona una sexualidad egocéntrica, si la persona se masturba frecuentemente, disminuye su incentivo para salir al exterior, es decir, va perdiendo habilidad para relacionarse con otros y de diálogo. 

   Algunos psicólogos señalan que cuando la masturbación se convierte en un hábito tiene algunos riesgos como: el riesgo de quedarse en un estadio narcisista, excesiva genitalización del sexo, utilizarlo como evasión. Aclarando que es una acción desordenada, ya que al ser un acto individual y egocéntrico no corresponde a los requisitos de la sexualidad humana. Se le llama también vicio solitario. Es un vicio que se adquiere y llega a ser esclavizante. Produce seres replegados sobre sí mismos. Daña el carácter, conlleva distracción de espíritu, inconstancia, apatía, complejo de culpa, sentimiento de derrota y debilita la voluntad. Puede incluso llevar a una obsesión erótica, a estar pensando y deseando lo sensual, y esto va llenando a la persona de un amargo sentimiento de insatisfacción y de vacío; además se va volviendo una persona cada vez más egoísta, encerrada dentro de sí misma en una sensación de fracaso e incapacidad para dominar sus instintos sensuales.

   De acuerdo al Catecismo de la Iglesia Católica, la masturbación es un acto intrínseca y gravemente desordenado. El uso deliberado de la facultad sexual fuera de las relaciones conyugales normales contradice a su finalidad, sea cual fuere el motivo que lo determine. Así, el goce moral es buscado aquí al margen de la relación sexual requerida por el orden moral. Para emitir un juicio justo acerca de la responsabilidad moral de los sujetos ya para orientar la acción pastoral, ha de tenerse en cuenta la inmadurez afectiva, la fuerza de los hábitos contraídos, el estado de angustia u otros factores psíquicos o sociales que pueden atenuar o tal vez reducir al mínimo la culpabilidad moral. 

a) Para conocer su cuerpo: sobre todo en varones después de presentarse la polución nocturna. Psicológicamente no pasa nada. Y es por corto tiempo. Es decir, la misma adolescencia o impulso sexual empuja a tales actos. 

b) Por ansiedad: Bajo estrés, presión, exceso de estímulos visuales, ante pérdida afectiva. Además, el influjo del ambiente social y de los compañeros, es decir, los libros, revistas, películas, espectáculos e informaciones sexuales que les llega por todos lados.

c) Por angustia y poco conocimiento de su propia dignidad: es decir, carencias afectivas, los fracasos escolares, el intento de conjurar la soledad y, naturalmente el egoísmo. 

d) Por un trastorno psicológico: en realidad la masturbación es el síntoma y no el problema. Como en el caso de las parafilias. 

   En consecuencia, de lo visto anteriormente, se puede concluir, que la masturbación es un pecado en sí, una falta moral grave. Es evidente que, en la evolución sexual del hombre, y de modo más decisivo en la pubertad, una serie de influjos de orden físico y psicológico juegan un papel complejo en las fuerzas sexuales de la persona, que en ocasiones afectan seriamente a la advertencia y a la voluntariedad del acto.


Masturbación, pecado mortal que esclaviza y paraliza la vida espiritual



El pecado solitario o inmundicia, conocido popularmente como masturbación, consiste en abusar del propio cuerpo excitando los órganos genitales para procurarse voluntariamente el placer hasta el orgasmo. A veces, se comienza por mera curiosidad; pero si no se corrige esta inclinación se convierte en un vicio obsesivo que esclaviza a la persona y le desinteresa por todo lo demás: como le pasa al drogadicto.

La masturbación es un pecado mortal grave que ofende mucho a Dios y que es un hábito vicioso que hay que tratar de cortar de raíz. Si se cae en él, no hay que desesperar sino hacer una pronta confesión y poner todos los medios para no volver a caer.

Les ofrecemos algunos de los medios más comunes que la Iglesia nos ha enseñado siempre, aunque es recomendable una persona santa y docta que nos aconseje. Lo ideal es tener un director espiritual que nos recomiende santas y piadosas lecturas y en su defecto un confesor habitual:

  • Oración y frecuentación de los sacramentos.

  • Devoción a la Santísima Virgen.

  • Evitar las ocasiones de pecado.

  • Estar ocupado, tener un plan de vida y un objetivo claro.

  • Saber rechazar con firmeza los malos pensamientos.
  • Buenas lecturas, buenas compañías.

  • Meditar en la gravedad del pecado y eternidad del infierno etc.

  • No desesperarse y seguir luchando.


Santo Tomás de Aquino en la Summa Theologiae habla de este pecado, que se equipara a la inmundicia.

   Santo Tomás de Aquino, Summa Theologiae, pt. II-II, c. 154, a. 11: “Existe una determinada especie de lujuria en la que hay una razón de torpeza que hace que el acto venéreo sea malo. Esto puede darse bajo un doble aspecto. En primer lugar, porque choca contra la recta razón, como sucede en todo vicio de lujuria.
   En segundo lugar, porque se opone también al mismo orden natural del acto venéreo apropiado a la especie humana, y entonces se llama ‘vicio contra la naturaleza’. Esto puede suceder de varios modos. Primero, si se procura la polución sin coito carnal, por puro placer, lo cual constituye el pecado de ‘inmundicia’, al que suele llamarse ‘afeminación’.
Segundo, si se realiza el coito con una cosa de distinta especie, lo cual se llama ‘bestialidad’. Tercero, si se realiza el coito con el sexo no debido, sea de varón con varón o de mujer con mujer, como dice el Apóstol en Rom 1, 26-27, y que se llama ‘vicio sodomítico’. Cuarto, cuando no se observa el modo natural de realizar el coito, sea porque se hace con un instrumento no debido o porque se emplean otras formas bestiales y monstruosas antinaturales”.

 

   Dice André Léonard, Profesor de la Universidad de Lovaina: «Por su misma naturaleza, la masturbación contradice el sentido cristiano de la sexualidad, vivida como alianza de amor. (…) El ejercicio de la facultad sexual queda privado de toda referencia afectiva con una pareja, en la medida en que el sujeto se repliega sobre sí mismo, en el disfrute de sí mismo. (…) La masturbación, privada del amor, deja a menudo insatisfecho a quien se entrega a ella. Conduce al vacío y al disgusto.

"Debes tener el coraje de pensar, y también decir, que la masturbación es un mal. Escucharás con frecuencia argumentos que intentan defender que se trata de un comportamiento inofensivo, tan anodino como el beber, comer o transpirar. Es preciso desmontar esas razones". 

"No es ciertamente el pecado más grave que puedas cometer. Pero eso no impide que te hagas su esclavo, que te habitues a una sexualidad egoísta, y que asfixie en ti la vida espiritual".

   La masturbación puede llegar a ser algo obsesivo en la persona. Hace del placer sexual algo egoísta, cuando Dios lo ha hecho para ser compartido dentro del matrimonio. Conozco casos de matrimonios fracasados porque uno de los dos, esclavizado por la masturbación, se negaba a las naturales expresiones de amor dentro del matrimonio. Quien se deja esclavizar del vicio de la masturbación puede arruinar la armonía sexual de su matrimonio. Una mujer joven se quejaba en la consulta de un médico de que su marido tenía con ella muy pocas relaciones sexuales. Él reconoció, delante de ella, que prefería masturbarse.

   Quien tiene la desgracia de verse esclavizado de esta mala costumbre debe poner el mayor esfuerzo en corregirse cuanto antes. Este vicio encadena fuertemente, cada vez es más difícil desligarse de él, y cuando tiene esclavizada a una persona, la envilece, la embrutece, anula su voluntad, destroza su carácter, perturba el desarrollo de su personalidad, debilita la fe, produce desequilibrio nervioso, hace egoístas e incapacita para amar a otra persona.

   "No se puede abusar del organismo. La naturaleza pasa después la factura. El cuerpo humano tiene sus límites. No se pueden gastar las energías destinadas al desarrollo integral de la persona humana".

  Todos los médicos están de acuerdo que cuando la masturbación es frecuente, conduce a la neurastenia. Y cuando la masturbación es un vicio esclaviza como todos los vicios.

   "La masturbación es, con frecuencia, expresión de egocentrismo, (…) indicio de un desarrollo retardado o detenido de la personalidad".

   "Cuando la masturbación se convierte en hábito, debe ser calificada como falta de madurez. (…) Cuando la masturbación presenta síntomas de psicosis y neurosis, debe buscarse la ayuda de un profesional que la someta a un tratamiento adecuado.(…) Las fuentes que dan pábulo a la fantasía -lecturas, televisión, cine- han de considerarse como la base de muchas acciones que no deberían haber tenido lugar, si no hubiesen sido estimuladas".

   Hay maníacos sexuales "que buscan el placer una y otra vez por sí mismo, y caen, como los drogadictos, en el círculo de una insaciable repetición, con el fin de superar en cada nuevo intento, las incesantes frustraciones".

  Estas partes del cuerpo deben respetarse con delicadeza, y sólo tocarlas por necesidad, limpieza, higiene, etc. Pero nunca tocar estos órganos sólo por gusto. Con eso no se juega.

   Éste es un pecado degradante, repugnante, inconcebible en una persona delicada. Sin embargo, si después te da vergüenza confesarlo, entonces la desgracia es doble e irreparable. Si tuviste la desgracia de la caída, no permitas la de la vergüenza de confesarlo. Acude a un sacerdote y ábrele tu conciencia para que te perdone y te ayude a salir de tan triste estado. Ten confianza. Tienes remedio. Muchos empezaron esta mala costumbre sin conocer su importancia, bien porque lo descubrieron de un modo casual, bien porque fueron enseñados por otra persona que intencionadamente quitó importancia al asunto. Pero la masturbación es un vicio que puede esclavizar fuertemente y transformar el carácter de la persona, y hasta sus convicciones religiosas.

   La masturbación puede llevar a perder la fe. Muchas incredulidades han empezado en la masturbación. El joven siente inclinación a masturbarse, oye que la Iglesia lo prohíbe, y siente la tentación de dejar la Iglesia que le prohíbe lo que le gusta hacer, y quizás le cuesta trabajo evitar.

   "Pero, por otro lado, no podemos olvidar que la masturbación no contribuye a la superación del problema sexual o de la tensión de un momento dado. Conduce, por sí misma, a la larga, a una erotización mayor y a una obsesión creciente, de modo que a la larga el problema no se soluciona. El sexo, no lo olvidemos, (Chauchard no se cansa de repetirlo) está sobre todo en la cabeza. Tiene una capacidad obsesionante tal, que la solución del problema sólo se logra cuando el hombre consigue entregar su pensamiento a tareas que le ilusionen. La solución al problema del sexo, y a una obsesión excesiva, sólo se encuentra de modo indirecto, cuando el hombre consigue centrar su pensamiento en algo que le ilusiona. He sido testigo de cómo muchachos que se han entregado con ilusión a una ocupación deportiva, incluso en presencia de chicas, o a otro tipo de ocupación, no tenían problema alguno sexual; mientras éste surgía siempre que se dejaban llevar por el ocio".

   Es fácil que quienes han contraído el hábito de la masturbación experimenten un fuerte sentimiento de culpabilidad capaz de destruir todo estímulo de vida y de producir un permanente complejo de inferioridad.

   El único tratamiento pastoralmente eficaz es el de procurar abrir horizontes hacia expresiones plenas de la afectividad y hacia tareas culturales, profesionales, sociales y religiosas, que den sentido a sus vidas. La gravedad de cada acto masturbatorio no siempre es fácil determinarla pues depende de muchas circunstancias y pueden darse atenuantes de la responsabilidad, aunque es un pecado mortal, que hay que evitar. Se debe poner un serio empeño en evitarlo por el peligro de caer en la esclavitud del hábito.

   "Los trastornos afectivos y algunas situaciones neuróticas provocan frecuentemente manifestaciones de autoerotismo, que alcanza, a veces, un carácter compulsivo claramente psicopático…Está comprobado que la masturbación ejerce siempre una mala influencia, sobre todo en la psicología juvenil. Debilita la fuerza de voluntad, la confianza en sí mismo, y perturba el desarrollo de la personalidad. Crea melancólicos e introvertidos y, en el fondo, egoístas. La masturbación es una satisfacción sexual egoísta, que marca a la persona y la incapacita para el verdadero amor".

   La masturbación es, muchas veces, un recurso barato y triste; una compensación, un consuelillo de segunda clase por algún otro éxito de cualquier otro tipo que no hemos sido capaces de conseguir. Con todo, no todos los actos masturbatorios son de la misma gravedad. Cuando un joven tiene interés en corregirse y pone los medios que tiene a su alcance aunque tenga caídas, éstas pueden tener atenuantes a su culpabilidad. Siempre se puede acudir a Dios pidiéndole ayuda, pues Él nunca abandona a los que acuden a Él, pidiéndole ayuda para algo bueno y conveniente. Y como dice San Pablo: Todo lo puedo en Aquel que me conforta.

   En la adolescencia, la masturbación puede aparecer como algo pasajero. Como eso de los granos. Pero si es repetitivo, puede degenerar en hábito; y esto es grave. Lo lógico es que deje un sentimiento de culpa. Sin duda es mejor dominarse que dejarse vencer. Dominarse es señal de adultez. La victoria es señal de madurez. La caída es señal de debilidad; por eso deja sentimiento de culpa.

   "En la edad madura, la masturbación puede ser síntoma de algo más serio, sobre todo si es persistente. Puede indicar un estado de adolescencia mental, o alguna otra deficiencia psíquica. Se encuentra, desde luego, en muchos tipos de demencia senil y en el alcoholismo. En general puede aparecer en todos los estados mentales, en los que se dé una descohesión de la personalidad que tenga por consecuencia una pérdida de control de los instintos más primitivos".

   A veces las caídas en la masturbación no son por una intención lujuriosa. Son consecuencia de una depresión, una angustia, una ansiedad que no permite conciliar el sueño, etc. Casos así pueden remediarse con algún sedante inofensivo recomendado por un médico.

   En una conferencia que le oí en 1976 al Dr. D. José Mª Poveda Ariño, Jefe del Departamento de Psiquiatría de la Universidad Autónoma de Madrid, titulada Ciencia y Doctrina Moral Sexual, dijo que la masturbación es un fenómeno evitable por cualquier persona normal. Y en los casos en que esta superación parezca difícil es perfectamente asequible con los productos que un médico puede recomendarle.

   En enero de 1976 el Vaticano publicó un documento sobre Moral Sexual donde dice: "El uso deliberado de la facultad sexual, fuera de las relaciones conyugales normales, contradice esencialmente la finalidad de esta facultad". También dice este documento que "la masturbación es un acto intrínseca y gravemente desordenado". Esto significa que el acto, “en sí mismo”, es siempre materia de pecado grave (“objetivamente malo”). Para determinar si el acto de una persona concreta es pecado grave también habrá que considerar si se cumplen las otras condiciones del pecado grave: que tenga uso suficiente de razón como para saber lo que está haciendo y la malicia del acto, y que consienta plenamente al mismo.

   En 1983 el Vaticano ha publicado otro documento sobre la educación sexual (Orientaciones educativas sobre el amor humano) donde dice: "La masturbación es un grave desorden moral"Y aunque sólo Dios conoce la responsabilidad moral subjetiva de cada acto, "de ningún modo se puede sostener que en el campo sexual no se cometen pecados mortales".

   Pero no has de considerar pecado todos los tocamientos en tus órganos genitales. Pueden ser pecado los tactos encaminados a excitar el placer sexual; pero otros actos que se hacen por necesidad o por higiene, no son pecado alguno. Y en las conmociones orgánicas que sientas involuntariamente, reprime el consentimiento, y en paz. No has pecado contra la pureza. Aprende a distinguir entre el sentir y el consentir. Puede ser que a veces sientas movimientos contra tu voluntad en tus órganos genitales. Acostúmbrate a prescindir de esas sensaciones.

   El pecado no está en el sentir, sino en el consentir. En el noveno mandamiento te expongo el modo de luchar contra estas tentaciones molestas. Pero si tuvieras la desgracia de haberte complacido voluntariamente en ese placer sexual, entonces manchaste tu pureza. El orgasmo, que es la sacudida que experimenta el cuerpo con la satisfacción del placer sexual, es derecho exclusivo de casados. Una persona soltera no puede ni procurárselo voluntariamente ni aceptarlo si lo experimenta involuntariamente. A veces el orgasmo se produce imprevistamente. En ese caso tampoco es lícito saborearlo voluntariamente, aunque no se pueda evitar la sensación placentera. Pero cuando ocurre durmiendo no es pecado alguno.

   El placer venéreo completo, el orgasmo, buscado directamente, sólo está permitido dentro del matrimonio, dentro del acto conyugal.

Fuente principal: Padre Jorge Loring 


OPINIÓN PERSONAL

  Vaya por delante que respeto todas las ideologías, confesiones religiosas y posicionamientos respecto a temas controvertidos desde hace siglos. Hace 24 años tuve la oportunidad de asistir al congreso internacional de la APA (Asociación Americana de Psiquiatría) celebrado en Washington, capital norteamericana. A las puertas del palacio de congresos había muchos manifestantes que pedían que se suprimiese la Homosexualidad como una desviación de la conducta sexual, afortunadamente esto se consiguió en poco tiempo, pero estamos hablando de finales del siglo XX. 

   El artículo anterior de javier Navascués me parece vomitivo, obsoleto y perverso, tendrá su adeptos, por supuesto, sobre todo entre la curia y los fieles católicos. Nombra a algún psiquiatra y psicólogo de la escuela de los años 50-60, muy aleccionadores y moralizantes ellos, más retrógrados que el padre de Vallejo-Nájera, de infausto recuerdo por sus actuaciones al servicio del régimen franquista en tiempos de la postguerra civil. Hoy día casi nadie acepta el carácter pecaminoso de la masturbación; bueno, un servidor, a veces ateo y a veces agnóstico, no cree en el pecado ni en las religiones, y si acaso sólo creo en el Dios de Spinoza, que ya he nombrado en otras ocasiones en este blog; lo recordaré al final de la presente entrada.

   Es innegable que la moral judeocristiana impregna desde hace siglos la cultura occidental y por otro lado la Iglesia Católica, con su catecismo, concilios y homilías desde la Plaza de San Pedro, púlpitos de iglesias de pueblo o de grandes ciudades y, como no, las respectivas Conferencias Episcopales, que todo lo controlan, o afortunadamente controlaban, han hecho mucho daño en el pensamiento imperante de la ciudadanía, secularmente secuestrado. No voy a entrar en la polémica suscitada en los últimos años entre los retros de la ultraderecha que abominan de los colectivos LGTBI y los lobbies de adalides de la homosexualidad.

  Creo que sería recomendable desengrasar las posiciones extremistas y respetar la libertad de pensamiento y actuación de cada ciudadano. Armonizar la educación de niños y adolescentes desde el respeto al diferente, sin adoctrinar en un sentido u otro, al menos desde los centros públicos de enseñanza. Los centros concertados, que en mi opinión no deberían existir y los centros privados, también deberían se controlados, desde ese respeto, para evitar el adoctrinamiento y evitar las "enseñanzas homofóbicas", que tanto daño pueden hacer y están haciendo en los más jóvenes.

  Debería prevalecer el sentido común y la moderación en posturas a día de hoy tan antagónicas. Ahora  toca saber, ¿Quién le pone el cascabel al gato? Con la calidad de los gobernantes actuales, se me antoja una labor cuasi imposible. Pero este problema no afecta sólo a la educación sexual, impregna, desafortunadamente a todos los aspectos de la sociedad, lo que hace que la convivencia esté tan crispada y la polarización vaya en aumento. Me dice mi hermana, muy sensata siempre, que hace tiempo que es pesimista-realista; yo, a pesar de todo, soy utópico-posibilista y positivo por encima de todo. Espero que el tiempo no me quite la razón y, aunque tardemos décadas y muchos no lo podamos ver, espero, repito, que la situación global del mundo cambie y prevalezca un estilo de convivencia diferente, donde nadie imponga nada, donde la tolerancia sea generalizada, donde la solidaridad impida las injusticias del pasado y especialmente del presente. 

(Petrus Rypff)


¿CREE USTED EN DIOS? 



Las diez frases reales de Albert Einstein que han pasado a la Historia
Einstein sólo creía en "el Dios de Spinoza"


El Gato Negro: Albert Einstein y su creencia en el Dios de Spinoza

  Sabían que cuando Einstein daba alguna conferencia en las numerosas universidades de USA, la pregunta recurrente que le hacían los estudiantes era:

   -¿Cree Ud. en Dios?
   Y él siempre respondía:
   -Creo en el Dios de Spinoza.

   El que no había leído a Spinoza se quedaba en las mismas…
   Espero que esta joyita de la historia, les sirva tanto como a mí:

Baruch de Spinoza fue un filósofo Holandés considerado uno de los tres grandes racionalistas de la filosofía del siglo XVII, junto con el francés René Descartes y el pensador y matemático alemán Gottfried Wilhelm Leibniz.                   


El Juego de Filosofar: Baruch Spinoza


La casa del pensador en Rijnsburg, hoy un museo que conserva su obra.

                                                         
El estudio del pensador conservado en su casa-museo de Rijnsburg.
                                                                    
La estatua del filósofo vecina a su casa en La Haya.
                                   
   El Racionalismo se define como la Teoría epistemológica que, frente al empirismo, considera la razón como fuente principal y única base de valor del conocimiento humano en general. También se refiere a la actitud de la persona que atribuye a la razón un papel predominante sobre la voluntad o la emoción en cualquier ámbito.

Este es el Dios o naturaleza de Spinoza: Dios hubiera dicho:


   ¡Deja ya de estar rezando y dándote golpes en el pecho! Lo que quiero que hagas es que salgas al mundo a disfrutar de tu vida. Quiero que goces, que cantes, que te diviertas y que disfrutes de todo lo que he hecho para ti!

    ¡Deja ya de ir a esos templos lúgubres, oscuros y fríos que tú mismo construiste y que dices que son mi casa! Mi casa está en las montañas, en los bosques, los ríos, los lagos, las playas. Ahí es en donde vivo y ahí expreso mi amor por ti!

   ¡Deja ya de culparme de tu vida miserable; yo nunca te dije que había nada malo en ti o que eras un pecador, o que tu sexualidad fuera algo malo! El sexo es un regalo que te he dado y con el que puedes expresar tu amor, tu éxtasis, tu alegría. Así que no me culpes a mí por todo lo que te han hecho creer!

  ¡Deja ya de estar leyendo supuestas escrituras sagradas que nada tienen que ver conmigo. Si no puedes leerme en un amanecer, en un paisaje, en la mirada de tus amigos, en los ojos de tu hijito...No me encontrarás en ningún libro! Confía en mí y deja de pedirme. ¿Me vas a decir a mí cómo hacer mi trabajo?

  ¡Deja de tenerme tanto miedo. Yo no te juzgo, ni te critico, ni me enojo, ni me molesto, ni castigo. Yo soy puro amor!

  ¡Deja de pedirme perdón, no hay nada que perdonar. Si yo te hice... yo te llené de pasiones, de limitaciones, de placeres, de sentimientos, de necesidades, de incoherencias... de libre albedrío! ¿Cómo puedo culparte si respondes a algo que yo puse en ti? ¿Cómo puedo castigarte por ser como eres, si yo soy el que te hice? ¿Crees que podría yo crear un lugar para quemar a todos mis hijos que se porten mal, por el resto de la eternidad?

  ¿Qué clase de dios puede hacer eso?  ¡Olvídate de cualquier tipo de mandamientos, de cualquier tipo de leyes; esas son artimañas para manipularte, para controlarte, que solo crean culpa en ti!

  ¡Respeta a tus semejantes y no hagas lo que no quieras para ti. Lo único que te pido es que pongas atención en tu vida, que tu estado de alerta sea tu guía!

  Amado mío, esta vida no es una prueba, ni un escalón, ni un paso en el camino, ni un ensayo, ni un preludio hacia el paraíso. Esta vida es lo único que hay aquí y ahora y lo único que necesitas.

  Te he hecho absolutamente libre, no hay premios ni castigos, no hay pecados ni virtudes, nadie lleva un marcador, nadie lleva un registro.

   Eres absolutamente libre para crear en tu vida un cielo o un infierno. No te podría decir si hay algo después de esta vida, pero te puedo dar un consejo. Vive como si no lo hubiera. Como si esta fuera tu única oportunidad de disfrutar, de amar, de existir.

  Así, si no hay nada, pues habrás disfrutado de la oportunidad que te di. Y si lo hay, ten por seguro que no te voy a preguntar si te portaste bien o mal, te voy a preguntar ¿Te gustó? ¿Te divertiste? ¿Qué fue lo que más disfrutaste? ¿Qué aprendiste?...

 ¡Deja de creer en mí; creer es suponer, adivinar, imaginar. Yo no quiero que creas en mí, quiero que me sientas en ti. Quiero que me sientas en ti cuando besas a tu amada, cuando arropas a tu hijita, cuando acaricias a tu perro, cuando te bañas en el mar!

  ¡Deja de alabarme!, ¿qué clase de Dios ególatra crees que soy? Me aburre que me alaben, me harta que me agradezcan. ¿Te sientes agradecido? Demuéstralo cuidando de ti, de tu salud, de tus relaciones, del mundo. ¿Te sientes mirado, sobrecogido?... ¡Expresa tu alegría! Esa es la forma de alabarme.

   ¡Deja de complicarte las cosas y de repetir como un loro lo que te han enseñado acerca de mí!. Lo único seguro es que estás aquí, que estás vivo, que este mundo está lleno de maravillas. 

   ¿Para qué necesitas más milagros? ¿Para qué tantas explicaciones?
   
   No me busques afuera, no me encontrarás. Búscame dentro... ahí estoy, latiendo en ti.

(B. de Spinoza)




Yo mientras tanto...voy a darme una pajilla, con perdón. (Es broma... o no)

(Petrus Rypff)



1 comentario:

PEPE CHAWEN dijo...

ME ALEGRO DE HABER NACIDO EN ESTOS TIEMPOS Y VIVIR EN EL SIGLO XXI!!!