martes, 27 de julio de 2021

ARTE Y FERROCARRIL. EL TREN, LA ESTACIÓN, EL ANDÉN...Y LA MELANCOLÍA



ARTE Y FERROCARRIL. EL TREN, LA ESTACIÓN, EL ANDÉN...Y LA MELANCOLÍA

   

El tren a Burdeos

Marguerite Duras


Una joven viaja en tren. En el silencio de la noche, las palabras vuelan bajas entre ella y un desconocido. A medida que todos se duermen, la intimidad crece entre ellos. El instante se vuelve denso, íntimo, embarazoso. El lirismo arrebatado de Marguerite Duras, conectado siempre con esa suerte de emancipación sexual de la adolescencia, está presente en este fogonazo en forma de cuento. Una mirada hacia los adentros en El tren a Burdeos.

   Desde su aparición, el ferrocarril no ha dejado de interesar a los creadores. John C. Bourne representó en sus grabados y dibujos la ingente labor de ingeniería de los primeros trazados británicos y pintores como Gustave Caillebotte o Darío de Regoyos plasmaron en sus telas el paisaje europeo transformado por el nuevo método de transporte. Los novelistas, desde Tolstoi hasta Pérez Galdós, utilizaron el ferrocarril como escenario en sus obras. Los poetas, como es el caso de William Wordsworth o Melchor de Palau, reflexionaron sobre los cambios que el ferrocarril provocaba en vidas y haciendas. El cine, desde sus primeros fotogramas, lo tomó como escenario y como protagonista. La música ha encontrado en la pulsación del traqueteo del tren, tanto la base para las canciones populares de sus trabajadores, como el ritmo para el jazz de Winton Marsalis y las obras sinfónicas de Arthur Honegger. La ilustración y el cartelismo han producido obras memorables para promocionar determinadas líneas. Esta tradición no se ha roto. Siguen produciéndose novelas gráficas, películas, poemas, esculturas y cartelismo de tema ferroviario y, más recientemente, infoarte y videojuegos. 


Marguerite Durar publicó en 1986  Le train de Bordeaux (El tren de Burdeos), un relato breve que se limita a aprehender un instante, a describir una experiencia vivida durante un viaje en tren. Una anécdota que se inscribe de lleno en el erotismo ferroviario.

   Una vez tuve dieciséis años. A esa edad todavía tenía aspecto de niña. Era al volver de Saigón, después del amante chino, en un tren nocturno, el tren de Burdeos, hacia 1930. Yo estaba allí con mi familia, mis dos hermanos y mi madre. Creo que había dos o tres personas más en el vagón de tercera clase con ocho asientos, y también había un hombre joven enfrente mío que me miraba. Debía de tener treinta años. Debía de ser verano. Yo siempre llevaba estos vestidos claros de las colonias y los pies desnudos en unas sandalias. No tenía sueño. Este hombre me hacía preguntas sobre mi familia, y yo le contaba cómo se vivía en las colonias, las lluvias, el calor, las verandas, la diferencia con Francia, las caminatas por los bosques, y el bachillerato que iba a pasar aquel año, cosas así, de conversación habitual en un tren, cuando uno desembucha toda su historia y la de su familia. Y luego, de golpe, nos dimos cuenta de que todo el mundo dormía. Mi madre y mis hermanos se habían dormido muy deprisa tras salir de Burdeos. Yo hablaba bajo para no despertarlos. Si me hubieran oído contar las historias de la familia, me habrían prohibido hacerlo con gritos, amenazas y chillidos. Hablar así bajo, con el hombre a solas, había adormecido a los otros tres o cuatro pasajeros del vagón. Con lo cual este hombre y yo éramos los únicos que quedábamos despiertos, y de ese modo empezó todo en el mismo momento, exacta y brutalmente de una sola mirada. En aquella época, no se decía nada de estas cosas, sobre todo en tales circunstancias. De repente, no pudimos hablarnos más. No pudimos, tampoco, mirarnos más, nos quedamos sin fuerzas, fulminados. Soy yo la que dije que debíamos dormir para no estar demasiado cansados a la mañana siguiente, al llegar a París. Él estaba junto a la puerta, apagó la luz. Entre él y yo había un asiento vacío. Me estiré sobre la banqueta, doblé las piernas y cerré los ojos. Oí que abrían la puerta, salió y volvió con una manta de tren que extendió encima mío. Abrí los ojos para sonreírle y darle las gracias. Él dijo: “Por la noche, en los trenes, apagan la calefacción y de madrugada hace frío”. Me quedé dormida. Me desperté por su mano dulce y cálida sobre mis piernas, las estiraba muy lentamente y trataba de subir hacia mi cuerpo. Abrí los ojos apenas. Vi que miraba a la gente del vagón, que la vigilaba, que tenía miedo. En un movimiento muy lento, avancé mi cuerpo hacia él. Puse mis pies contra él. Se los di. Él los cogió. Con los ojos cerrados seguía todos sus movimientos. Al principio eran lentos, luego empezaron a ser cada vez más retardados, contenidos hasta el final, el abandono al goce, tan difícil de soportar como si hubiera gritado.

   Hubo un largo momento en que no ocurrió nada, salvo el ruido del tren. Se puso a ir más deprisa y el ruido se hizo ensordecedor. Luego, de nuevo, resultó soportable. Su mano llegó sobre mí. Era salvaje, estaba todavía caliente, tenía miedo. La guardé en la mía. Luego la solté, y la dejé hacer.

   El ruido del tren volvió. La mano se retiró, se quedó lejos de mí durante un largo rato, ya no me acuerdo, debí caer dormida.

     Volvió.

   Acaricia el cuerpo entero y luego acaricia los senos, el vientre, las caderas, en una especie de humor, de dulzura a veces exasperada por el deseo que vuelve. Se detiene a saltos. Está sobre el sexo, temblorosa, dispuesta a morder, ardiente de nuevo. Y luego se va. Razona, sienta la cabeza, se pone amable para decir adiós a la niña. Alrededor de la mano, el ruido del tren. Alrededor del tren, la noche. El silencio de los pasillos en el ruido del tren. Las paradas que despiertan. Bajó durante la noche. En París, cuando abrí los ojos, su asiento estaba vacío.

FIN

  Parece claro que el hecho relatado fue vivido por la autora o, al menos, es la reelaboración literaria de una experiencia personal, como ya ocurría en su obra más conocida, L’amant (1984, El amante), que narra la apasionada relación amorosa entre una adolescente de quince años y un rico comerciante chino de veintiséis. Recibió el premio Goncour del mismo año.

  Marguerite Duras es una más de la larga nómina de autores que han ambientado episodios eróticos en el ferrocarril.


Liebe, Tod und Eisenbahn (Amor, muerte y trenes)

   ¿Conocen o han oído hablar de alguien a quien su desmesurada pasión por su maqueta ferroviaria le haya llevado a abandonar la vida erótica con su pareja? Se cumplen 25 años de la más demoledora de las películas sobre el tema: el telefilme alemán Liebe, Tod und Eisenbahn (Amor, muerte y trenes) dirigido por Gert Steinheimer. 

   Una pareja joven se muda a un edificio de apartamentos propiedad de un matrimonio mayor. Se supone que el hombre ha abandonado su afición a los trenes de miniatura, una adicción que, según su esposa, puede acabar con cualquier matrimonio. “Estos trenecitos… son monstruos,” le dice la experimentada a la joven, “destruyen matrimonios en unos pocos instantes. Yo le seguí el juego durante más de cuarenta años, hasta que un día, por fin, se me acabó la paciencia. O yo o estas locomotoras eléctricas, que se definiera. Fue entonces cuando se deshizo de toda esta basura, pero, aun así, no ha quedado curado”. El casero conserva una maqueta oculta en el techo: “Esta maqueta la construí en el invierno del ochenta y cuatro, mi mujer estaba en el hospital debido a sus cálculos renales. No ha logrado descubrirla. Ahora vivo esperando sus próximos cálculos renales”. 

   A base de irle regalando elementos para un equipo básico, el casero inicia al joven esposo en la afición. La mujer, alertada, pone de su parte. El joven esposo se deja absorber tanto por los trenecitos, que acaba perdiendo la apetencia sexual por su mujer. Para salvar su matrimonio, ella intenta aficionarse a los trenes y busca todo tipo de maneras de seducirle y ponerle celoso, pero todo es en vano: La historia entre en una fase casi expresionista cuando la tensión, los celos, las infidelidades y la violencia van en aumento... hasta llegar a un final insólito: Aviso para navegantes.

Amor, Muerte y Trenes (Liebe, Tod und Eisenbahn)

Excelente película, final inesperado y tétrico. ¡¡Muy buena!! Cutre pero muy divertida para quienes les gusta el modelismo ferroviario y la pareja no lo comparte.  La acción transcurre entre 1989-1991 por la moda tan "friki" de entonces.

PETRUS RYPFF


Amor en el paso a nivel


   Los trenes y las instalaciones ferroviarias son propicias a cobijar amores. Basta recordar Before Sunrise (1995, Antes del amanecer), From Russia with Love (1963, Desde Rusia con amor), Risky Business (1983, Negocios arriesgados), El beso del sueño (1992) o Adventure on the Orient Express (1996), que así ordenadas, conforman una gradación de pasión amorosa en el tren.


Antes del Amanecer

Un joven periodista norteamericano (que acaba de romper con su novia) y una estudiante francesa se conocen casualmente en el tren Budapest-París, entablan conversación y deciden recorrer Viena juntos. A pesar de las modestas pretensiones y de que sus protagonistas eran entonces prácticamente unos desconocidos, fue una de las películas más exitosas de 1995, llegando incluso a ganar el Oso e Plata al Mejor Director en el Festival de Berlín. (Título original - BEFORE SUNRISE) 




From Russia with Love (1963 - Desde Rusia con amor. Pelea Red Grant vs. James Bond. El viaje en el Orient Express 

James Bond con amor desde Rusia

El mejor Bond (Sean Connery) y la mejor saga. Lástima, Pedro Armendáriz, no alcanzó a ver la película, así es la vida.



Risky Business (1983, Negocios arriesgados) - Tangerine Dream "Love on a Real Train" - Music Video.



La chica del tren (película completa en español)

Si las películas fueran como los libros, serían larguísimas. Mejor si la ven,  yo sentí como si estuviese viendo un resumen muy apretado de la historia  y si quieren saber más, lean el libro; es más emocionante. No hay nada como leer un libro. Qué bien que Rachel se pudo recuperar, era la mejor de todas y la que más sufrió. A pesar de todo, ¡excelente película! Muy claro el mensaje para quienes entendemos el perfil psicológico de un perverso narcisista.

(Petrus Rypff)

   Si hablamos de estaciones, nos viene a la memoria la escena final de Shanghai Express (1932, El expreso de Shanghai), de Josef von Sternberg, cuando, en medio del barullo de la estación, Shanghai Lili y el capitán Donald transforman un adiós en un amor eterno. Otro clásico es Stazione Termini (1953) de Vittorio de Sica, en la que toda la acción transcurre en la estación donde Mary duda entre regresar a América con su marido o quedarse en Roma con Giovanni. Y, por supuesto, hay que referirse a Brief Encounter (1945, Breve encuentro) de David Lean entre muchísimas más.


Shanghai Lil

Marlene Dietrich as Shanghai Lily in Josef von Sternberg's "Shaghai Express" (1932)

Artista: Gene Kardos & His Orch. Álbum: Gene Kardos & His Orch. - Canción: Shanghai Lil, 1933


Shanghai Express- Ada

A story about Magdalen (Marlene Dietrich) and Hui Fei (Anna May Wong) from the 1932 film "Shanghai Express" de Josef von Sternberg

Canción: Ada - The National - Álbum: Ada - Compositores: Aaron Dessner, Matt Berninger



"Shaghai Express" (1932)
Dishonored - Josef von Sternberg retrospectief 31-3 t/m 24-4 Eye Film Instituut Nederland



Breve Encuentro (1945) Escena final.

Director: David Lean. 

El azar hace que un hombre y una mujer, ambos de edad madura y casados, coincidan en una estación de tren. Su inicial amistad pronto se convertirá en un amor tan intenso como prohibido.

https://www.youtube.com/watch?v=ZpJE-XmV-mM

Breve Encuentro (1945) - Director: David Lean. (Completa en español)


   Los pasos a nivel, sin embargo no parecen un lugar tan propicio, pero nadie puede poner fronteras al amor y menos en un entorno ya de por sí propenso a los encuentros y a las aventuras como el ferroviario.

   Una divertidísima muestra la tenemos en la película cubana Guantanamera (1995), dirigida por Tomás Gutiérrez Alea. En ella se  incluye una divertida escena que gira alrededor de una caseta de guardabarreras entre Camagüey y Santo Espíritu. La responsable del puesto baja la barrera cuando ve acercarse el camión de uno de sus amantes. Mientras lo retiene en el interior de la caseta para pedirle explicaciones por sus pocas visitas, llega al paso a nivel el coche en el que viaja la mujer que el camionero quiere conquistar; y para completar el cuadro, un convoy de mercancías que debería pasar de largo, se detiene porque el maquinista también tiene amores con la guardabarreras. 


Guantanamera (1995), Dirigida por Tomás Gutiérrez Alea

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MIQUEL PORTEZA



Miquel Forteza i Piña

   Cuando la Maquinista Terrestre y Marítima construyó la marquesina metálica de la Estación de Francia de Barcelona entre 1926 y 1929, la obra fue supervisada por Miquel Forteza (1888–1969) que, por aquellos años, era el ingeniero de vías y obras de la red catalana de MZA. En 1929, cesó de la compañía ferroviaria y tomó posesión del cargo de ingeniero afecto a la Jefatura de Obras Públicas de Baleares, con residencia en Palma de Mallorca. Allí desplegará la parte más importante de su carrera como ingeniero y como escritor.

   Forteza, además de ingeniería civil, había estudiado filosofía i letras, y junto a su labor como ingeniero, desplegó otra como poeta y ensayista. Fue miembro de la Obra Cultural Balear. Su poesía está llena de los elementos tecnológicos que pueden verse en el paisaje mallorquín: molinos, trenes, estaciones, puentes… En 1935 publicó el soneto Sóller-Express, que describe con un gran dinamismo el trayecto del tren entre Palma y Sóller y, al año siguiente, el poema La estación. Se transcriben a continuación traducidos al castellano (sin rima) y, a continuación, se incluye la versión original en catalán.

Sóller-Espress

Cada día como una lanzadera

de ciudad a ciudad corre el expreso.

La una le ríe sobre la mar sonora,

la otra en un valle de naranjos.

Dejando la llanura de huertas y almendros

rápida sube la locomotora,

y la montaña de ignorados cobijos

atraviesa como espada sobrecogedora.

Comienza a descender, desde el abrupto

peñasco, sobre los arcos del viaducto,

hasta llegar a la ciudad florida.

A sus pies canta el agua del torrente,

al frente, el Puig Major fosforescente

y, desde lo lejos, la mar llena de amor lo llama.


La estación

Espesa red hacen las vías

entrecruzándose indefinidamente.

Negros son todos los muros.

Sin cesar se oye

el sonido estridente

de la corneta;

toca pausada la campana

y, sobrecogedoras,

lanzan su chillido las locomotoras.

Entra la noche.

Van encendiéndose, alejadas

como las estrellas,

las luminarias blancas y rojas,

y reconforta el espíritu

el canto del río, que poco a poco surge

dentro del ruido.

En una vía umbría

un tren permanece con las luces apagadas,

y los viajeros adormecidos

miran la noche, como una amiga

que en las tinieblas inmóviles los liga.

Pero se deshace repentina,

la lejanía negra:

Dos faroles brillan en la obscuridad

y va creciendo el estallido

de las pupilas que la noche desgarran.

Pita a la niebla la locomotora,

y llega un tren

que un solo momento

ha be detenerse aquí.

Como un relámpago he visto lucir

tu bello mirar

oh viajera

que quizá tienes el hilo de mi destino

y huyes para no volver.

La estación queda en la oscuridad.

Sólo endulza

mi espíritu,

el canto del río que poco a poco surge

en el silencio de la noche.


Sóller-Express

Cada dia com una llançadora

de ciutat a ciutat corre l’exprés.

L’una li riu damunt la mar sonora,

l’altra dins una vall de tarongers.

Deixant la plana d’hortes i ametllers

ràpida puja la locomotora,

i la muntanya d’ignorats recers

travessa com espasa colpidora.

Comença a davallar, des de l’abrupte

penyal, damunt els arcs del viaducte,

fins arribar a la ciutat florida.

A sos peus canta l’aigua del torrent,

al front, el Puig Major fosforescent

i, al lluny, la mar plena d’amor la crida.


L'estació

Espessa xarxa fan les vies

entrecreuant-se indefinidament.

Negres són tots els murs.

Sense parar es sent

el so estrident

de la corneta;

toca pausada la campana

i, esglaiadores,

llencen son xiscle les locomotores.

Entra la nit.

Van encenent-se, llunyedanes

com les estrelles,

les lluminàries blanques i vermelles,

i reconforta l'esperit

el cant del riu, que a poc a poc sorgeix

dins el brogit.

En una via obaga

un tren roman amb els llums apagats,

i els viatgers endormiscats

miren la nit, com una amiga

que a les tenebres immòbils els lliga.

Però es desfà sobtada,

la llunyania negra:

Dos fanals brillen dins l'obscuretat

i va creixent l'esclat

de les pupil·les que la nit esqueixen.

Xiula a la boira la locomotora,

i arriba un tren

que un sol moment

ha d'aturar-se aquí.

Com un llampec he vist lluir

ton bell mirar

oh viatgera

que potser tens el fil de mon destí

i fuges per no tornar.

L'estació resta en la fosca.

Sols endolceix

mon esperit,

el cant del riu que poc a poc sorgeix

dins el silenci de la nit.

   Miquel Forteza i Pinya va nèixer el 16 de juliol de 1888 al carrer de San Bartomeu de Palma. Era el major dels tres germans Forteza - Miquel, Guillem i Bartomeu - Va cursar els primers estudis a l'escola establerta pel mestre Josep Llobera al carrer d'en Carrió i el batxillerat a l'Institut General i Tècnic de segona ensenyança, aleshores a Montision, el qual acabà l'any 1905 amb les qualificacions d'aprovat en lletres i d'exel·lent en ciències. L'any 1907 se n'anà a Barcelona per estudiar-hi Filosofia i Lletres, però n'abandonà els estudis en acabar el segon curs. Aleshores preparà a Barcelona i a Madrid l'ingrés a l'Escola oficial d'enginyers de camins. Hi ingressà el juny de 1911 i en sortí enginyer de camins, canals i ports el setembre de 1916 amb la qualificació de bé. Del 1917 al 1929 serví a la xarxa catalana de la companyia MZA (Madrid-Saragossa-Alacant), l'actual RENFE, En aquell període dissenyà les estructures de les cobertes de l'Estació de França. El 1929 fou desinat a la Xefatura d'Obres Públiques de les Illes Balears.

Retractació del manifest i cap d'obres públiques.

   Durant la Segona República signà alguns missatges d'afirmació catalanista, entre els quals el  Manifest de resposta als catalans" de juny de 1936. Un mesos després de l'Alçament els germans Miquel i Llorenç Villalonga negociaren amb ell i amb Miquel Ferrà la retractació dels signataris del Manifest, publicada el 18 de setembre de 1936 a tots els diaris de Palma. El 23 d'abril de 1940 Miquel Forteza va ser nomenat enginyer en cap d'Obres Públiques a les Balears. D'aquell temps són, entre d'altres projectes seus, la carretera que va de l'Hotel fins el far de Formentor i la de Pollença a Lluc. Durant el seu manament s'asfaltaren 300 km. de carreteress i es construïren 114 km. de carreteres noves. El 27 d'abril de 1958 fou ascendit a conseller inspector i passà a residir a Madrid, on solament romangué tres mesos, perquè el juliol següent es va jubilar. El maig de 1961 va obtenir el doctorat en enginyeria de camins per la seva tesi Las carreteras de Mallorca (Madrid 1958). Unes altres publicacions seves en matèria d'ingenyeria són Los antiguos caminos de Mallorca (Palma, 1953) i Muros y cabañas (La mampostería en seco en Baleares) (Palma, 1955). Anys enrera, Miquel Forteza havia estat regidor de l'Ajuntament de Palma i primer tinent de batle. Entusiasta de la musica clàssica, sonbretot de Wagner, el juny 1946 ell i Antoni Parietti fundaren l'Orquestra Sinfònica de Mallorca, de la qual fou vice-president. En fundar-se l'Obra Cultural Balear, el desembre de 1962, en fou elegit president, càrrec que exercí fins a la seva mort, esdevinguda el 9 de novembre de 1969 a la casa on va nèixer. Tenia 81 anys d'edat.

Literatura de resistència

   Malgrat la importància de la seva obra professional, Miquel Forteza fou més conegut com a intel·lectual. Conreà la poesia, la traducció, el teatre i la sociologia. Com a poeta, publicà L'Estela (Barcelona, 1919), L'intim recer (Palma, 1936) i Ressons (Barcelona, 1951). També concursà i fou guardonat en diversos jocs florals. A la dècada dels anys 40 publicà algunes edicions semiclandestines. Un poema que havia d'esser inclòs dins el llibre Ressons, Els exilats, li fou censurat l'any 1951. Freqüentà les tertúlies literàries de resistència i va contribuir al manteniment de l'us literari de la llengua catalana.  Les seves traduccions en vers foren aplegades en el recull Rosa del vents (Palma, 1960), Abans, però, ja havia publicat unes traduccions excellents de Poe i de Valéry. Amb Guillem Colom traduí el poema Evangelina de Longfellow (Barcelona, 1958). Quan al teatre, publicà El Castell d'Iràs i no tornaràs - balada en tres actes, musicada pel Jaume Mas i Porcel - i Santah - llegenda oriental en un acte i tres quadres -. Les dues peces, escrites en vers, varen esser aplegades en un mateix volum (Palma, 1955). També publicà Nuredduna, llibret d'òpera, adaptació escènica del poema de M. Costa i Llobera La deixa del geni grec, musicada pel pare Antoni Massana (Palma, 1947). Com a socioòleg i investigador apassionat de la nostra història, collaborà d'una manera decisiva en l'elaboració del llibre Inquisición de Mallorca. Recconciliados y relajados (1488-1691). L'any 1966 publicà a Palma la seva darrera obra. Els descendents del jueus conversos de Mallorca, la qual es va convertir en un autèntic èxit editorial. La publicació d'aquest llibre li reportà, a més, el nomenament d'acadèmic corresponent de la Reial Acadèmia de la Història.


Els exilats, de Miquel Forteza (fragment)

Canción: Lux Aeterna - Artista: Clint Mansell - Álbum: Requiem for a Dream. Compositor: Clint Mansell


TRAP CATALÁN  - 10 dic 2020

Samuel García, Alfonso Arias y Jeremy Rossegger

Miquel Forteza -  “Els exilats”. Poemes i traduccions.


Quiero terminar esta entrada, una vez más, con una canción de mi admirado Joan Manuel Serrat, todos la conocemos, todos la hemos oído muchas veces y la hemos tarareado. La elijo porque me encanta y, porque tiene ver con el ferrocarril, la estación del tren, el andén, donde quedó para siempre Penélope, sentada, retenida por su pasado, "colgada" por el olvido...y el abandono. 

No obstante, y como dijo aquel: "Si un tren se escapa, es porque no era nuestro tren".

Petrus Rypff



Penélope - Joan Manuel Serrat 

Canción: Penélope - Artista: Serrat

Álbum: Serrat - Colección De Oro - Compositores: Augusto Algueró, Joan Manuel Serrat



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