sábado, 31 de julio de 2021

La Mente Dormida: EL PEOR VIAJE DEL MUNDO

La Mente Dormida: EL PEOR VIAJE DEL MUNDO:   UN MÉDICO EN EL PEOR VIAJE DEL MUNDO Cuadro titulado "A very gallant gentleman" de J.Ch.Dollman, que homenajea la valerosa salid...

EL PEOR VIAJE DEL MUNDO

 

UN MÉDICO EN EL PEOR VIAJE DEL MUNDO


Cuadro titulado "A very gallant gentleman" de J.Ch.Dollman, que homenajea la valerosa salida final de Oates

   "A Scott no le atraía mucho la idea de plantearse algo por el hecho de que constituyera una hazaña y nada más que una hazaña. Era preciso que, además , tuviera otro fin: el conocimiento. A Wilson, las hazañas le atraían aún menos, y en los fragmentos de su diario llama poderosamente la atención el hecho de que no hiciera ningún comentario al enterarse de que los noruegos habían sido los primeros en llegar al Polo. Es como si pensara que en el fondo carecía de importancia. Y probablemente así fuera".

Apsley Cherry-Garrard


El Terra Nova en la banquisa



Captain Scott. R.N. to the South Polo

Publicidad de la compañía cárnica Oxo sobre su apoyo a la expedición.


A la hora del desayuno, de izquierda a derecha: Evans, Bowers, Wilson y Scott.


Los miembros del equipo de Scott en el Polo Sur, el 18 de enero de 1912. De izquierda a derecha, de pie: Oates, Scott, Wilson; sentados: Bowers, Evans. La fotografía fue preparada por Bowers para que pudieran salir todos los miembros de la expedición.


   

Fotografía en el Polo Sur con todos los miembros de la expedición. Puede observarse a Wilson (el más a la izquierda) sujetando una cuerda para activar el disparador de la cámara y así aparecer todos en la imagen. La fotografía fue encontrada en noviembre de 1912, diez meses después, cuando todos los miembros de la expedición ya habían fallecido



Lawrence Oates cuidando de los caballos de la expedición, a bordo del Terra Nova.



La colina Observation Hill, cerca de Hut Point. Se erigió en la cumbre de esta colina una gran cruz de madera en memoria de los muertos de la expedición.




Mapa de la isla de Ross, punto de partida de Scott hacia el polo sur.



Caballos de Siberia de la expedición. Some of the Terra Nova Expedition's Siberian ponies resting near some supplies.
Herbert Ponting (survived the expedition and died in 1935) - Scanned from the book Les Grands Explorateurs.



Perros de trineo de la expedición.



Mapa antártico del área del mar de Ross, con los recorridos de la expedición Terra Nova (verde) y la expedición de Amundsen (rojo)

   Tres hombres muertos en el interior de una tienda de campaña. Tres cadáveres consumidos por la inanición, el escorbuto, el frío extremo y el agotamiento, con presurosas cartas de despedida destinadas a los vivos como único y postrero nexo con la humanidad y la historia. Y en torno, el rugido de un viento contumaz e inclemente, y el valle de las sombras del continente antártico...

   El párrafo anterior describe el hallazgo por una partida de rescate, el 12 de noviembre de 1912, de los cuerpos del explorador británico Robert Falcon Scott y dos de sus compañeros: el teniente Henry Bowers y el médico Edward Adrian Wilson, un hombre de gran valía y méritos propios cuya vida bien merece unas páginas. Pero antes describamos el escenario del final de estos valerosos exploradores. Murieron cuando regresaban del Polo Sur, que habían alcanzado el 17 de enero de ese mismo año. Cuando pisaron la ansiada meta descubrieron que Roald Amundsen se les había adelantado. Pero la derrota en la carrera por el Polo Sur no fue lo peor. Los verdaderos padecimientos vinieron en el camino de vuelta. Dos hombres se quedaron por el camino; los otros tres quedaron atrapados en la tienda de campaña debido a una tormenta cuando se hallaban a veinte kilómetros de su más nutrido depósito de víveres. Casi tocaron la salvación, pero al final no pudo ser. La maldición del Polo no les dejó escapar y allí fallecieron los tres, acabadas sus fuerzas físicas y morales.    Cuenta la leyenda que el cadáver de Scott era el único que tenía los ojos abiertos, por lo que se supuso que murió el último y cerró los de sus dos compañeros. En su pecho apareció una carta cuyo contenido ya forma parte de la leyenda: "Si hubiéramos vivido habría podido contar una historia acerca de la resolución, la entereza y el coraje de mis compañeros que habría conmovido el corazón de todos y cada uno de los ingleses. Tendrán que ser estas improvisadas notas y nuestros cadáveres los que la cuenten, pero estoy completamente seguro de que un país grande y rico como el nuestro se ocupará de que quienes dependen de nosotros tengan su bienestar debidamente asegurado". 

   Sin embargo, la hazaña sí tuvo su relato: lo escribió el que fuera el benjamín de la expedición y uno de los pocos supervivientes, Aspley Cherry-Garrard, ya que, debido a su corta edad (25 años), no había sido seleccionado entre los que se la jugaron rumpo al Polo. Quedó en retaguardia a la espera de noticias, y años después narró toda la aventura en un libro inigualable que  tituló El peor viaje del mundo. Por supuesto, el tratamiento que la obra da a la figura de Scott es demasiado amable. Soslaya con toda la intención lo desastroso que este fue como planificador y líder; de hecho, no acertó en ninguna de sus decisiones. Intentó utilizar ponis como animales de carga, además de unos tractores oruga de tecnología experimental. Los primeros murieron y los segundos se estropearon. Como le parecía una costumbre bárbara alimentar a los perros con los cadáveres de sus congéneres muertos de agotamiento, Scott obligó a sus hombres a tirar ellos mismos de los trineos a partir del glaciar de Beardmore. Debido a ello y a otros errores como la alimentación y el atuendo elegidos (desechó la vestimenta inuit, mucho más caliente), a la postre murieron todos. 

   Todo lo expuesto no impidió que el dramatismo y la heroicidad de la muerte de Scott le convirtieran en el marino británico más famoso desde Nelson. Y lo mismo sucedió con sus hombres. De entre éstos hubo uno que, en justicia, era mucho más explorador de lo que jamás fue su jefe y amigo Scott: Edward Adrian Wilson, que estudió Medicina en Cambridge y el Hospital Saint George's de Londres. Creció en el seno de una familia de amplias miras, cuyos miembros, con su ejemplo, le inculcaron un espíritu emprendedor y aventurero. Su abuelo fue un magnate del ferrocarril, su madre era artista y escritora y su tío fue el famoso general Wilson que acudió, aunque tarde, en auxilio del mítico Gordon cuando este todavía resistía en Jartum a los derviches sudaneses del Mahdi. 

   La sed de mundo era algo que el joven Wilson guardaba en su seno presta a derramarse como un manantial en primavera. Pero, como sucediera antes a Oudney y a Nachtigal, fue la tuberculosis la que al final le empujó en busca de nuevos horizontes. Cuando le fue diagnosticada, se le prohibió ejercer porque podía contagiar a sus pacientes. Pero Wilson era mucho más que un médico; su tremenda erudición y dotes para el dibujo permitieron que Robert Falcon Scott lo eligiera como médico, zoólogo y dibujante en su primera expedición a la Antártida. Ésta, que partió a bordo del mítico Discovery, se llevó a cabo durante los primeros años del siglo XX (1901-1904). El objetivo de la partida fue el territorio de hielo flotante (barrera de Ross) y su litoral circundante, a la que Scott bautizó como Tierra del Rey Eduardo VII, en honor al soberano inglés. Durante los años que estuvo en la Antártida Wilson se distinguió como el perfecto compañero de expedición. Com trabajador era incansable. Lo mismo inmortalizaba los paisaje (pintó más de 200 acuarelas) que tomaba medidas meteorológicas y geográficas, que ayudaba en las tareas rutinarias del barco. Su carácter sosegado y gentil le llevó a mediar en las numerosas disputas que surgieron entre sus compañeros, tan típicas de los claustrofóbicos periplos polares. El momento culminante de todo el viaje fue cuando el propio Scott eligió dos acompañantes para lanzarse por tierra, por medio de perros y trineos, hacia el sur, tratando de hallar un paso hacia el Polo, o por lo menos conseguir un nuevo récord de acercamiento hacia el sur. Y así fue. Eligió para la empresa a dos hombres que más tarde se convertirían en grandes individualidades por méritos propios: Wilson y el mítico Ernest Shackelton, y juntos avanzaron hasta establecer un nuevo hito en los 82º 12'. 

   Scott admiraba y quería a Edward Wilson. En su diario de 1911 dejó escrito que "las palabras no bastan cuando hablo de Bill Wilson. Creo que es el personaje más magnífico que he conocido jamás", zanjaba. Por su papel de apaciguador y mediador de toda bronca, los hombres le habían dado un afectuoso apodo: "tío Bill". Por eso y por su desmedido talento y capacidad de trabajo, Scott no se lo pensó dos veces a la hora de enrolarle en su segundo y último viaje: la Expedición Terra Nova (1910-1913). 

Última página del diario de Scott. Traducción aproximada: «Nos aferraremos hasta el final, pero nos estamos debilitando, por supuesto, y el final no puede estar lejos.// Es una pena, pero no creo que pueda escribir más. // R. Scott. // Última anotación: Por Dios, cuida de nuestra gente». El texto original dice We shall stick it out to the end, but we are getting weaker, of course, and the end cannot be far. // It seems a pity, but I do not think I can write more. // R. SCOTT. // Last entry // For God's sake look after our people.

Los hombres del hielo Robert Falcon Scott ; Ernest Shackleton

   Esta vez Wilson detentaba el puesto de mayor responsabilidad por detrás de Scott; era el jefe científico de la expedición, algo que se había ganado por toda una carrera de expediciones naturalistas (llevó a cabo varias entre viaje y viaje a la Antártida). 


Antes de la última y fatídica excursión al Polo, Wilson había protagonizado una travesía al límite con el único afán de hacerse de huevos de pingüino emperador.

 Fueron cinco semanas de infierno en pleno invierno antártico. Acompañaban a Wilson, Cherry-Garrard (que se inspiró en la ruta para titular su libro) y el teniente Bowers. Las temperaturas alcanzaron los -60 ºC. Tras llegar hasta una colonia de pingüinos en el cabo Crozier, los ingleses construyeron una cabaña-refugio que casi se convierte en su ataúd cuando una tormenta los dejó atrapados dentro sin comida ni bebida. El viento se llevó la tienda, pero milagrosamente, los exploradores la recuperaron y regresaron vivos de la excursión en posesión de tres valiosos huevos. 

   A los pocos meses de la hazaña del cabo Crozier, Scott desencadenó su intento de conquistar el Polo. Él y sus hombres lo consiguieron el 16 de enero de 1912. Pocas veces en la historia de la humanidad se ha llevado a cabo un avance tan sacrificado y penoso, sólo para descubrir en el Polo Sur una tienda de campaña con un mensaje de Roald Amundsen.


Scott y sus hombres en la base dejada por Roald Amundsen, Polheim, en el Polo Sur. De izquierda a derecha: Scott, Bowers, Wilson y Evans. La foto fue tomada por Oates.

Lo peor ha ocurrido. Una simple ojeada nos revela todo. Los noruegos nos han adelantado... Mañana iremos hasta el polo, y luego volveremos a la base lo más rápidamente posible.

Diario de Scott, 16 de enero de 1912

   Ya hemos resumido lo que aconteció al regreso; Evans fue el primero en morir de agotamiento. Después llegó el suicidio de Oates, que se perdió en medio de la ventisca para no enlentecer -tenía los pies helados- la marcha de sus compañeros. Nada sirvió; ni los sacrificios personales, ni la heroicidad de unos hombres que se diría sobrehumanos.

   Bowers, Wilson y Scott fallecieron juntos a 200 kilómetros del punto de partida y a tiro de piedra de un depósito de provisiones. Lo último que escribió Wilson antes de morir fue una nota tranquilizadora para su mujer Oriana Souper. Se trataba de unas breves líneas de ánimo en las que el médico instaba a su amada a mantener la esperanza y la confianza en Dios. Así era Wilson, conciliador incluso ante la cara de la mismísima muerte.

Tumba de Scott, Wilson y Bowers

Miembros de la expedición

Viaje al Polo Sur - Grupo del Polo Sur.
  • Robert Falcon Scott (1868–1912), británico. Capitán de la Royal Navy. Comandante de la expedición.
  • Edward Adrian Wilson (1872–1912), británico, zoólogo, líder del grupo científico.
  • Henry 'Birdy' Bowers (1883–1912), británico. Teniente de la Royal Navy.
  • Lawrence Oates (1880–1912), británico. Capitán del Ejército británico.
  • Edgar Evans (1876–1912), británico. Oficial de la Royal Navy.

Cronología de los movimientos del barco Terra Nova

  • 1 de junio de 1910. El barco zarpa del muelle West India de Londres.
  • 15 de junio de 1910. El barco zarpa de Cardiff (Gales).
  • 23 de junio de 1910. Llega al puerto de Funchal, Madeira.
  • 26 de junio de 1910. El barco zarpa del puerto de Funchal.
  • 25 de julio de 1910. Llega a Trinity Island, estudios biológicos.
  • 2 de septiembre de 1910. El barco zarpa de Simons Bay, Sudáfrica.
  • 28 de octubre de 1910. Parada exprés en Lyttelton (Nueva Zelanda). Embarcan 34 perros y 19 caballos. Zarpan ese mismo día.
  • 3 de enero de 1911. La nave llega al cabo Crozier, en la isla de Ross, Antártida.
  • 4 de enero de 1911. El barco fondea en el cabo Evans en la isla de Ross y desembarcan los hombres y el material.
  • 1 de febrero de 1911. Una expedición hacia el Oeste avista el Fram en la bahía de las Ballenas.
  • El barco regresa a la península de Hut Point donde embarcan 2 caballos y dan la noticia del avistamiento de Amundsen.
  • El barco llega al cabo Adare y desembarca el grupo de Campbell.
  • 4 de enero de 1912. El barco vuelve al cabo Adare y embarca el grupo de Campbell.
  • 8 de enero de 1912. El barco llega a Evans Cove, 400 km al sur del cabo Adare y 320 al norte del cabo Evans.
  • 4 de febrero de 1912. El barco llega al cabo Evans y descarga 7 caballos del ejército indio. Embarcan 9 hombres y dos de reemplazo.
  • 22 de enero de 1913. El barco zarpa del cabo Evans por última vez.
  • 23 de enero de 1913. Llegan a Granite Harbour. Recogida de muestras geológicas y marinas.
  • 23 de enero de 1913. Llegada a Evans Cove.
  • 29 de enero de 1913. Llegada al cabo Adare y recogida de muestras.
  • 10 de febrero de 1913. Llegada a Oamaru (Nueva Zelanda), desde donde mediante el telégrafo se transmiten las noticias de la expedición a Londres.
  • 14 de junio de 1913. El barco llega a Cardiff, donde termina la misión.
"Tanto penar para morirse uno"

Robert Falcon Scott, el jefe de la expedición.

Nacimiento: 6 de junio de 1868, Plymouth (Reino Unido) 
Fallecimiento: 29 de marzo de 1912 (43 años), Barrera de hielo de Ross (Dependencia Ross, Antártida). Causa de muerte: Hipotermia y caquexia 
Nacionalidad Británica
Cónyuge Kathleen Scott (desde 1908). Hijo: Peter Scott 
Educado en Stubbington House School (desde 1880) 
Explorador, oficial naval y ensayista 
Rama militar Marina Real británica: Capitán 
Distinciones: Comendador de la Real Orden Victoriana, Medalla Polar, Oficial de la Legión de Honor, Medalla de Oro del Patrono (RGS) (1904), Vega Medal (1905), Medalla Cullum (1906) 

   Robert Falcon Scott fue un oficial de la Marina Real Británica y explorador que lideró dos expediciones a la Antártida: la Expedición Discovery (1901-1904) y la malograda Expedición Terra Nova (1910-1913). En la primera expedición estableció un nuevo récord llegando hasta los 82° de latitud sur y descubrió la meseta antártica, en la que se encuentra el polo sur. En la segunda aventura, Scott lideró a una partida de cinco hombres que alcanzó al polo sur el 17 de enero de 1912, algo más de un mes después que la Expedición Amundsen.

   Durante la vuelta desde el polo, un encuentro planificado con equipos de apoyo con perros de trineo procedentes del campamento base no llegó a producirse, a pesar de las instrucciones por escrito de Scott, por lo que a una distancia de 261 km de su base en la península de Hut Point y a solo 20 km del siguiente depósito de suministros, Scott y sus compañeros murieron. Cuando se hallaron sus cuerpos estaban en posesión de los primeros fósiles antárticos que se han descubierto, correspondientes al árbol Glossopteris, lo cual probaba que la Antártida estuvo alguna vez poblada de bosques y unida a otros continentes.​

   Antes de su nombramiento para dirigir la Expedición Discovery, Scott había seguido una carrera como oficial de la Marina Real británica. En 1899 se encontró casualmente con sir Clements Markham, presidente de la Royal Geographical Society, quien le informó de los planes que se estaban haciendo para una expedición a la Antártida. Poco después Scott se presentó voluntario para liderar el buque de la misión, el Discovery.​ Tras dar este paso, su nombre quedó inseparablemente vinculado a la Antártida, el campo de trabajo al que dedicó los últimos doce años de su vida.

   Tras conocerse la noticia de su muerte, Scott se convirtió en un héroe británico, como quedó reflejado por los numerosos memoriales levantados por todo su país. En las últimas décadas del siglo XX, Scott pasó de leyenda a figura controvertida, cuestionado en su competencia y carácter a causa del desastre que terminó con su vida y con la de sus camaradas. En el siglo XXI los historiadores han reconocido más positivamente a Scott, teniendo en cuenta las temperaturas extremadamente bajas de –40° C que se registraron en la Antártida en marzo de 1912 y el hecho de que no se cumplieron sus órdenes para que los asistieran en el regreso.​


Edward Adrian Wilson 


Edward Adrian Wilson - Explorador, médico, ornitólogo, pintor y físico

Nacimiento: 23 de julio de 1872, Cheltenham (Reino Unido) 
Fallecimiento: 29 de marzo de 1912 (39 años), Barrera de hielo de Ross 
Nacionalidad Británica
Cónyuge Oriana Wilson 
Educado en Cheltenham College, Gonville and Caius College 
Explorador, médico, ornitólogo, pintor y físico 
Miembro de Sociedad Zoológica de Londres 
Distinciones: Fellow of the Zoological Society, Medalla Polar, Medalla de Oro del Patrono (RGS) (1913)

   Edward Adrian Wilson, apodado "Uncle Bill" (tío Bill) fue un explorador polar inglés, médico, naturalista y ornitólogo. Nacido y criado en la granja Crippetts cerca de Cheltenham, en Gloucestershire, Wilson estudiaba en el Cheltenham College y de allí pasó al Gonville and Caius College, de la Universidad de Cambridge.

   Wilson participó en dos expediciones británicas a la Antártida. La primera entre 1901 y 1904 bajo la dirección de Robert Falcon Scott en el RRS Discovery, en la que Wilson actuó como ayudante de cirujano y zoólogo. En 1907, Ernest Shackleton le ofreció unirse a su expedición a la Antártida, pero Wilson rechazó la propuesta. En 1910 Wilson se embarcó en el Terra Nova, de nuevo bajo el mando de Scott, esta vez como jefe científico de la expedición. Durante el invierno de 1911 viajó junto a Henry Robinson Bowers y Apsley Cherry-Garrard, a Cabo Crozier para recolectar embriones de Pingüino Emperador. Junto a Robert Falcon Scott, el teniente Henry Robinson Bowers, el contramaestre Edgar Evans y el capitán del ejército Lawrence Oates alcanzaron el Polo Sur el 17 de enero de 1912, falleciendo todos ellos en el viaje de vuelta, lo que motivó un sentimiento de duelo nacional raramente visto desde entonces.


Estatua de Wilson en Cheltenham

   Tiene una estatua dedicada en el paseo de Cheltenham, también se le ha dedicado un pequeño salón de exposiciones en el museo de la ciudad. En el Gonville and Caius College se conserva la bandera del colegio que Wilson llevó consigo al Polo Sur. La escuela primaria Edward Wilson de Londres se llama así en su memoria.


Ernest Shackleton

Ernest Shackleton  before 1909

Nacimiento: 15 de febrero de 1874, Kilkea (Irlanda) 
Fallecimiento: 5 de enero de 1922 (47 años), Puerto Grytvyken, Georgia del sur (Reino Unido) por un infarto agudo de miocardio 
Nacionalidad Británica e irlandesa
Explorador, oficial, viajero y empresario
The Royal Magazine, Real Sociedad Geográfica Escocesa (desde 1904) 
Rama militar Marina Real británica; Rango militar: Teniente de navío 
Conflictos: Primera Guerra Mundial y guerra civil rusa
Miembro de Royal Geographical Society 

  Ernest Henry Shackleton fue un explorador polar anglo-irlandés, una de las principales figuras de la conocida como Edad heroica de la exploración de la Antártida. Su primera experiencia en las regiones polares fue como tercer oficial de la Expedición Discovery (1901-1904) del capitán Robert Falcon Scott, de la cual tuvo que regresar prematuramente por motivos de salud. Determinado a resarcirse de lo que él sintió como un fracaso personal, retornó a la Antártida en 1907 como líder de la Expedición Nimrod. En enero de 1909 él y sus tres compañeros hicieron una marcha que les llevó al punto más meridional jamás hallado por el hombre en la Antártida, en la latitud 88° 23′ S, a unos 190 km del Polo Sur. Por este logro, a su vuelta a casa, Shackleton fue nombrado sir por el rey Eduardo VII.

   Al acabar la carrera por la conquista del Polo Sur con la victoria del noruego Roald Amundsen, Shackleton centró su atención en lo que él consideró el último gran objetivo de los viajes en la Antártida: cruzar el continente helado de punta a punta pasando a través del polo. Para este fin hizo los preparativos de lo que acabaría llamándose Expedición Imperial Transantártica (1914-1917). Sin embargo, la mala suerte se cebó con la empresa cuando su barco, el Endurance, quedó atrapado en una banquisa de hielo que lo fue aplastando lentamente y lo acabó hundiendo. Los exploradores estuvieron aislados más de dos años, pero gracias a la habilidad de su líder consiguieron regresar todos con vida del continente helado, una hazaña que llevó a Shackleton a ser considerado un héroe. En 1921 el explorador organizó un nuevo viaje a la Antártida con fines científicos, la Expedición Shackleton-Rowett, pero antes de que ésta llegara al continente helado, Ernest Shackleton sufrió un ataque al corazón y murió mientras su barco, el Quest, estaba amarrado en las islas Georgias del Sur. Fue enterrado allí por deseo de su esposa.

    Más allá de sus expediciones, Shackleton llevó una vida inquieta e insatisfecha. En su empeño por hacer fortuna, puso en marcha numerosos negocios y proyectos, ninguno de los cuales prosperó. Sus asuntos financieros nunca fueron bien gestionados y murió muy endeudado. Tras su fallecimiento la prensa lo ensalzó, pero pronto su memoria cayó en el olvido mientras la reputación heroica de su rival Robert Scott permanecía en lo más alto durante décadas. Shackleton fue «redescubierto»​ a fines del siglo XX y pronto se convirtió en una figura de culto y un modelo de liderazgo a seguir como alguien que, en circunstancias extremas, mantuvo unido a su equipo en una historia de supervivencia, descrita por la historiadora Stephanie Barczewski como «increíble».​


Los héroes de la Antártida (Conquista del polo sur) - La odisea de Scott.
Consultar el libro "El peor viaje del mundo":  https://www.amazon.es/PEOR-VIAJE-DEL-...

Roald Amundsen


Famoso por liderar la expedición que llegó por primera vez en la historia al polo Sur, Roald Amundsen consiguió otras muchas hazañas aventureras a lo largo de su vida.



Imagen de Amundsen en su trineo, al fondo el barco que le llevó por los mares del sur hasta conquistar el Polo por vez primera para la Humanidad, uno de los más grandes pioneros de la historia



ROALD AMUNDSEN - Pasajes de la historia (La rosa de los vientos)



The race to the South Pole (Antarctica)- 1911 - Roald Amundsen and Robert Falcon Scott
MusicConstancy Part 1 - The Descent; Drums of the Deep; Grim league 




Roald Amundsen estatua en Tromso, Noruega 

Retrato de Roald Amundsen

Roald Amundsen se impuso al capitán Scott en la trepidante carrera por ser el primer ser humano en alcanzar el polo Sur.


Camino al polo Sur

El noruego Roald Amundsen lideró la primera expedición que llegó al Polo Sur. En esta foto se puede ver a parte de sus compañeros de aventuras en el barco Fram, velando el descanso de varios de sus perros. Los perros fueron claves en el éxito de Amundsen.

Los canes que acompañaron la expedición de los noruegos preferían los arneses en abanico utilizados en Groenlandia a los de estilo alaskeño, un sistema que emparejaba a los canes a lo largo de una guía central. Años más tarde se demostró que fueron clave en el éxito de los exploradores.


Amundsen junto con los otros integrantes del equipo que llegó por primera vez al polo Sur

Provisiones para el viaje

Los depósitos de alimentos básicos para la exploración polar fueron de vital importancia para la supervivencia de los dos equipos una vez iniciada la marcha. A 80° de latitud Sur, anotó Amundsen, «nos detuvimos para dejar un depósito de reservas […] de 12 cajas de pemmican para los perros […] unos 30 kilos de filetes de foca y 50 kilos de grasa junto con 20 tabletas de chocolate. Además, 1 caja de margarina y 2 cajas de galletas de trineo».

 La carrera contra Scott

Capitaneados por Roald Amundsen los expedicionarios noruegos llegaron ala bahía de las Ballenas el 14 de enero de 1911. Desde allí se dispusieron a adelantar a la expedición británica liderada por Scott. 

Los hombres de Scott

   El equipo británico (Robert Falcon Scott, en el centro) vestía ropa de lana y cortavientos para arrastrar los trineos. Pero hacía falta algo más para sobrevivir. «Una expedición […] sin pieles está mal aviada»

 (Amundsen)

 

Amundsen junto a sus perros que descansan tras una larga travesía


La cara y la cruz

   Amundsen y sus cuatro compañeros, esquiadores expertos, alcanzaron la meta el 14 de diciembre de 1911. Pasaron tres días "marcando el Polo", esto es, realizando observaciones para determinar su ubicación exacta.  Por su parte el quinteto de Scott llegó 34 días después.

El explorador noruego Roald Amundsen esquiando

   Los inviernos en Noruega son muy fríos. Aún así, él dormía siempre con la ventana abierta de la habitación, mientras que en sueños, alcanzaba los paisajes polares más extraordinarios. A aquel joven llamado Roald Amundsen aún le quedaban algunos años para sorprender al mundo con sus futuras hazañas, pero ya había tomado la decisión de convertirse en explorador.

   El destino quedó marcado pronto, cuando con 18 años escuchó una conferencia del gran héroe nacional Fridtjof Nansen, quien había atravesado por primera vez Groenlandia y se había quedado a sólo 350 kilómetros de alcanzar el polo Norte, más cerca que ningún hombre hasta el momento. Aquella conferencia impactó al joven Roald Amundsen tanto que juró conquistar el polo Norte. Para ello se dedicó en cuerpo y alma durante cada segundo de su vida. Así fue como pasó de las lecturas juveniles y de caminar por los terrenos de la imaginación pasó a enrolarse en barcos para experimentar la navegación polar.


Amundsen Trailer Oficial Español (2019)

Sinopsis: Biopic sobre la vida del legendario explorador noruego Roald Amundsen (1872-1928), un hombre que estuvo obsesionado con alcanzar las cimas polares. La película retrata a Roald Amundsen como un hombre implacable y eficaz, obsesionado por su carrera contra el equipo de Robert Falcon Scott y el Imperio Británico en general, por llegar al Polo Sur. Amundsen es un personaje que va mucho más allá de los hitos sobre el hielo.

Director: Espen Sandberg

Reparto:: Pål Sverre Hagen, Christian Rubeck, Katherine Waterston, Fridtjov Såheim, Mads Sjøgård Pettersen, Ole Christoffer Ertvåg


Acontece, que no es poco (Nieves Concostrina) | El triunfo de Amundsen

El 14 de diciembre de 1911, el noruego Roald Amundsen venció a los británicos en la carrera por llegar al punto más austral del planeta.


Héroes de la Antártida - Mecano

No hubo lápida / si hubo plática / que Dios salve a la reina / gloria eterna a los héroes de la Antártida.


Triana - Una historia

viernes, 30 de julio de 2021

La Mente Dormida: CLAUDE DEBUSSY. EL PRIMER COMPOSITOR IMPRESIONISTA

La Mente Dormida: CLAUDE DEBUSSY. EL PRIMER COMPOSITOR IMPRESIONISTA: CLAUDE DEBUSSY. EL PRIMER COMPOSITOR IMPRESIONISTA Claude Debussy en 1908 Nombre de nacimiento: Claude Achille Debussy  Nacimiento: 22 de ag...

CLAUDE DEBUSSY. EL PRIMER COMPOSITOR IMPRESIONISTA


CLAUDE DEBUSSY. EL PRIMER COMPOSITOR IMPRESIONISTA



Claude Debussy en 1908

Nombre de nacimiento: Claude Achille Debussy 
Nacimiento: 22 de agosto de 1862 - Saint-Germain-en-Laye (Francia)
Fallecimiento: 25 de marzo de 1918 (55 años) - París (Francia) 
Causa de muerte: Cáncer colorrectal 
Sepultura: Cementerio de Passy (París)
Familia: Cónyuge: Emma Bardac (1908-1918), Marie-Rosalie Texier 
Educado en el Conservatorio Nacional Superior de Música y Danza de París, alumno de Anton-François Marmontel 
Compositor, pianista, músico y crítico musical. Activo desde 1884
Géneros: Ópera, música clásica (impresionista) 
Instrumento: Piano 
Obras notables: Peleas y Melisande; Preludios: Children's Corner, Suite bergamasque, Preludio a la siesta de un fauno 
Miembro de Real Academia de Música de Suecia.
Distinciones: Caballero de la Legión de Honor; Premio de Roma 


Biografía de Debussy -  biblioteca D. Tildón CEIP Pintor Pedro Cano



Rue au Pain, Saint-Germain-en-Laye, calle donde nació Debussy.



Último domicilio de Debussy, en la Avenue du Bois de Boulogne (en la actualidad el 23 de la square de l’avenue Foch), París.




Tumba de Debussy en el cementerio de Passy en París.

   Claude Achille Debussy​ fue un compositor francés, uno de los más influyentes de finales del siglo XIX y principios del XX. Algunos autores lo consideran el primer compositor impresionista, aunque él rechazó categóricamente el término.



Debussy con Ígor Stravinski. Fotografía de Erik Satie, junio de 1910.

Dentro de la extensa "cohorte" de magníficos músicos franceses, para un servidor hay tres que destacan: uno es el que hizo la foto de arriba, Erik Satie; otro, el maestro Debussy, de pie en la instantánea; el tercero, apareció en la escena musical muchos años después, Yann Tiersen, a quien tuve la oportunidad de ver en "La mar de músicas" de Cartagena hace unos años, famoso por componer la BSO de la deliciosa película Amélie, pero su obra y su capacidad interpretativa van mucho más allá.

(PETRUS RYPFF)



   Nacido en el seno de una familia de recursos modestos y escasa participación cultural, Debussy mostró suficiente talento musical para ser admitido en el mejor centro de estudios musicales de Francia, el Conservatorio de París, a la edad de diez años. Inicialmente estudió piano, pero encontró su vocación en la composición de vanguardia, a pesar de la desaprobación de los conservadores profesores del Conservatorio. Le llevó muchos años desarrollar su estilo musical y tenía casi 40 años cuando alcanzó fama internacional en 1902 con la única ópera que concluyó, Peleas y Melisande (Pelléas et Mélisande).


Claude Debussy : Pelléas et Mélisande, Scène de la fontaine des aveugles
Le début de l'acte II, avec Natalie Dessay et Stéphane Degout.

https://www.youtube.com/watch?v=nOI3C15AisQ
PELLÉAS ET MÉLISANDE, ópera completa de C. Debussy – Grand Théâtre de Genève. Fecha de estreno: 19 febrero de 2021

Lost in a forest, a prince meets a mysterious woman and takes her home to a dark castle haunted by repressed longings. There she grows fonder of her new husband's half-brother, sparking a fatal love triangle between the three of them.

In a perfect synergy of the arts, choreographers Sidi Larbi Cherkaoui and Damien Jalet, together with the legendary performance artist Marina Abramovic, stage Pelléas et Mélisande as a cosmic dream. Like Debussy through his impressionistic music, the performers and creators of this production dispense with any illustration and instead bring out the hidden emotions of the characters.

Streamed on OperaVision on 19 February 2021 
CAST: Pelléas: Jacques Imbrailo/ Mélisande: Mari Eriksmoen/ Golaud: Leigh Melrose/ Arkel: Matthew Best/ Geneviève: Yvonne Naef/ Yniold: Marie Lys
A doctor / a shepherd: Justin Hopkins
Dancers: Shawn Fitzgerald, Ahern Oscar Ramos, Robbie Moore, Pascal Marty, Jonas Vandekerckhove, Xavier Juyon, Valentino Bertolini, Carl Crochet
Dancers at Grand Théâtre Ballet
Chorus: Grand Théâtre de Genève Choir
Orchestra: Orchestre de la Suisse Romande

Music: Claude Debussy
Conductor: Jonathan Nott
Directors: Damien Jalet, Sidi Larbi Cherkaoui
Set Designer: Marina Abramović (design and concept)
Costume Designer: Iris van Herpen
Lighting Designer: Urs Schönebaum
Choreographers: Damien Jalet, Sidi Larbi Cherkaoui
Chorus Master: Alan Woodbridge
Dramaturg: Koen Bollen
Video Director: Marco Brambilla
Musical dramaturgy: Piet De Volder



Debussy - Preludio a la siesta de un fauno (Prélude à l'après-midi d'un faune, 1894)  - Rudolf Nureyev

Es un poema sinfónico para orquesta compuesto por Claude Debussy en 1894.
Nureyev y el Ballet Joffrey - Homenaje a  Nijinsky - 1981


   Entre sus composiciones orquestales se encuentran Preludio a la siesta de un fauno (Prélude à l'après-midi d'un faune, 1894), Nocturnos (Nocturnes, 1897-1899) e Images (1905-1912). Su música fue en gran medida una forma de reacción frente a Wagner y a la tradición musical alemana. Consideró obsoleta la sinfonía clásica y buscó una alternativa en sus «bocetos sinfónicos» La mer (1903-1905). Entre sus obras para piano se encuentran dos libros de preludios (Préludes) y dos de estudios (Études). A lo largo de su carrera escribió mélodies basadas en una gran variedad de poesía, incluida la suya propia. Estaba muy influenciado por el movimiento poético simbolista de finales del siglo XIX. Un pequeño número de sus obras, como la temprana La Damoiselle élue (1887-1889) y la tardía El martirio de San Sebastián (Le Martyre de saint Sébastien, 1911), incluyen una parte importante para los coros. En sus últimos años se centró en la música de cámara y completó tres de las seis sonatas que tenía previsto componer para diferentes combinaciones de instrumentos.



Claude Debussy - Nocturnes (5 mar 2013)

"Nocturnes" (Trois Nocturnes) is an orchestral composition in three movements written by Claude Debussy and completed on 15 December 1899. The first two movements, "Nuages" and "Fêtes", were premiered by Camille Chevillard with the Lamoureux Orchestra on 9 December 1900 in Paris, while the complete suite was performed under the same forces on 27 October 1901. The initial performances met with a cool response from critics and the public, but today these are considered some of Debussy's most accessible and popular works, admired for their beauty. The French composer Maurice Ravel transcribed this composition for two pianos.
The three movements were inspired by a series of impressionist paintings, also entitled "Nocturnes", by James Abbott McNeill Whistler.

The three movements are:
1. Nuages ("Clouds");
2. Fêtes ("Festivals");
3. Sirènes ("Sirens").

According to Debussy's introductionary note to the Nocturnes: "The title "Nocturnes" is to be interpreted here in a general and, more particularly, in a decorative sense. Therefore, it is not meant to designate the usual form of the Nocturne, but rather all the various impressions and the special effects of light that the word suggests. 

'Nuages' renders the immutable aspect of the sky and the slow, solemn motion of the clouds, fading away in grey tones lightly tinged with white. 

'Fêtes' gives us the vibrating, dancing rhythm of the atmosphere with sudden flashes of light. There is also the episode of the procession (a dazzling fantastic vision), which passes through the festive scene and becomes merged in it. But the background remains resistantly the same: the festival with its blending of music and luminous dust participating in the cosmic rhythm. 'Sirènes' depicts the sea and its countless rhythms and presently, amongst the waves silvered by the moonlight, is heard the mysterious song of the Sirens as they laugh and pass on." 
Conductor: Vladimir Ashkenazy & Cleveland orchestra.

John Williams & Vienna Philharmonic – Williams: Theme from “Jurassic Park”


Claude Debussy - Images pour orchestre [FULL]

Images pour orchestre by Claude Debussy. Performed by The Cleveland Orchestra conducted by Pierre Boulez. Paintings by Carlos de Haes and Claude Lorraine
1. Gigues (0:00)/ 2. Iberia:    I. Par les rues et par les chemins (7:30)    II. Les parfums de la nuit (14:30)  III. Le matin d'un jour de fête (22:00)/ 3. Rondes de printemps (26:20)



Debussy, por Marcel Baschet (1884).



Documental sobre Debussy (1998)
Claude Debussy (1862 - 1918)



Claude Debussy al piano en el verano de 1893 en casa de su amigo Ernest Chausson.


   A partir de las influencias de sus primeros años, como la música rusa y la del lejano oriente, desarrolló su propio estilo de armonía y colorido orquestal, siendo ridiculizado —e infructuosamente combatido— por gran parte del establishment musical de la época. Sus obras han influido notablemente en un gran número de compositores, como Béla Bartók, Olivier Messiaen, George Benjamin o el compositor y pianista de jazz Bill Evans. Falleció de cáncer colorrectal en su casa de París a la edad de 55 años, tras una carrera de poco más de 30 años como compositor.



El trío que formó Nadezhda von Meck en 1880. De izquierda a derecha: Piotr Danilchenko (violín), Władysław Pachulski (violonchelo) y Claude Debussy (piano). Al recibir esta foto Piotr Ilich Chaickovski escribió a von Meck el 14 de octubre: «Bussy (Debussy) tiene algo en su rostro y en sus manos que recuerda vagamente a Antón Rubinstein en su juventud. ¡Dios le conceda que su destino sea tan feliz como el del "rey de los pianistas"!»


Daniel Barenboim: Debussy - La Sérénade interrompue (Préludes - Book I)


The Best of Debussy

Claude Debussy (22 August 1862 – 25 March 1918) was a French composer. He is sometimes seen as the first Impressionist composer, although he vigorously rejected the term. He was among the most influential composers of the late 19th and early 20th centuries.

   Born to a family of modest means and little cultural involvement, Debussy showed enough musical talent to be admitted at the age of ten to France's leading music college, the Conservatoire de Paris. He originally studied the piano, but found his vocation in innovative composition, despite the disapproval of the Conservatoire's conservative professors. He took many years to develop his mature style, and was nearly 40 when he achieved international fame in 1902 with the only opera he completed, Pelléas et Mélisande.

   Debussy's orchestral works include Prélude à l'après-midi d'un faune (1894), Nocturnes (1897–1899) and Images (1905–1912). His music was to a considerable extent a reaction against Wagner and the German musical tradition. He regarded the classical symphony as obsolete and sought an alternative in his "symphonic sketches", La mer (1903–1905). His piano works include two books of Préludes and two of Études. Throughout his career he wrote mélodies based on a wide variety of poetry, including his own. He was greatly influenced by the Symbolist poetic movement of the later 19th century. A small number of works, including the early La Damoiselle élue and the late Le Martyre de saint Sébastien have important parts for chorus. In his final years, he focused on chamber music, completing three of six planned sonatas for different combinations of instruments.

   With early influences including Russian and far-eastern music, Debussy developed his own style of harmony and orchestral colouring, derided – and unsuccessfully resisted – by much of the musical establishment of the day. His works have strongly influenced a wide range of composers including Béla Bartók, Olivier Messiaen, George Benjamin, and the jazz pianist and composer Bill Evans. Debussy died from cancer at his home in Paris at the age of 55 after a composing career of a little more than 30 years.

OBRAS PARA PIANO

1. Arabesque Nº1 - 2. Arabesque Nº2 - 3. Clair De Lune

4. Passepied - 5. Rêverie - 6. Hommage A Rameau

7. Voiles - 8. Les Sons Et Les Parfums Tournent Dans L'air Du Soir

9. La Fille Aux Cheveux De Lin - 10. La Cathédral Engloutie

11. Musiciens - 12. Le Petit Berger - 13. Golliwogg's Cakewalk

14. L'isle Joyeuse  - 15. Prelúdio para a tarde de um fauno


Crónica del recital 'Recordando a Debussy'


Para recordar al impresionista francés, Claude Debussy, el pianista italiano Stefano Ruiz de Ballesteros ofreció un recital en el Nuevo Casino de Pamplona.

Ana Ramírez García-Mina  - 05 enero 2018

Crónica del centenario de Debussy  

Programa: Selección del primer libro de Préludes de Claude Debussy (1862-1918) Cinco preludios, op. 15, de Alexander Scriabin (1872-1915) Balada n. 1, op. 23, y Scherzo n. 2, op. 31, de Frédéric Chopin (1810-1849)

   La Historia del Arte posee algo de coreografía. Los primeros pasos, torpes y oxidados, se van convirtiendo en un ballet saturado de convenciones estilísticas. Y en ese salón de proporciones áureas, uno se atreve a mover el pie cuando no toca. Otro, a reírse de los cánones. El de más allá, a cambiar el compás. Entonces se vuelve al óxido de los primeros pasos, siempre heridos de burla e incomprensión.

   El pintor manierista Giorgio Vasari acuñó el término “Gótico” para referirse despectivamente (godos, bárbaros) al arte comprendido entre los siglos XII y XV. La palabra “Barroco” deriva del sustantivo “barrueco”, perla con taras y deformidades. El Impresionismo como movimiento comenzó en 1874, cuando el crítico de arte Louis Leroy acudió a una exposición de pinturas de Claude Monet. La humedad marina y el amanecer de uno de los cuadros, Impresión, sol naciente, provocaron las burlas de Leroy, que escribió un artículo titulado “La exhibición de los impresionistas”.

   Aquellos fueron los primeros pasos de la corriente de los Nenúfares o La catedral de Rouen. En la música, su máximo representante fue Claude Debussy, de cuya muerte se cumplen ahora 100 años (2018). Para recordar al impresionista francés, el pianista italiano Stefano Ruiz de Ballesteros ofreció un recital en el Nuevo Casino de Pamplona.

  En primer lugar, el músico interpretó los Cinco preludios, op. 15, de Alexander Scriabin. Las obras para piano del posromántico ruso son una herencia de los 24 preludios de Frédéric Chopin. En forma y sonoridad, los pequeños Preludios son fundamentalmente líricos, aunque el lenguaje personal y cromático de Scriabin comienza a florecer en los dos últimos.

   Ruiz de Ballesteros confeccionó las cinco obras con una profundidad que quizá no se correspondió con la capacidad del piano, un ejemplar de principios del siglo XX. De todos modos, los Preludios de Scriabin se desarrollaron con una sensibilidad acertada y cercana a la que después se escucharía en la Balada y el Scherzo del romántico polaco. En el más virtuoso de los Preludios, el segundo en Fa # menor, la técnica de Ballesteros fue solvente, aunque perjudicada por la sequedad del piano.

   Después, la cumbre del Impresionismo musical: los Préludes de Claude Debussy. El compositor francés quiso proteger la imaginación del intérprete sobre la narrativa o la descripción. Por eso, los títulos de cada Prélude no aparecen hasta el final de la obra. Después de tocar el último compás, se pueden leer entre comillas y con puntos suspensivos, como el ocaso y el mar en los cuadros de Monet.


Préludes (complete 24) - Claude Debussy - Krystian Zimerman

1. Danseuses de Delphes 00:00
2. Voiles 03:38
3. Le vent dans la plaine 08:06
4. Les sons et les parfums tournent dans l'air du soir 10:13
5. Les collines d'Anacapri 14:08
6. Des pas sur la neige 17:40
7. Ce qu'a vu le vent d'ouest 22:05
8. La fille aux cheveux de lin 25:19
9. La sérénade interrompue 28:28
10. La cathédrale engloutie 30:58
11. La danse de Puck 38:25
12. Minstrels 40:59
13. Brouillards 43:27
14. Feuilles mortes 46:58
15. La puerta del Vino 50:58
16. Les fées sont d'exquises danseuses 54:06
17. Bruyères 57:20
18. Général Lavine - eccentric 01:00:27
19. La terrasse des audiences du clair de lune 1:03:05
20. Ondine 01:07:37
21. Hommage à S. Pickwick 1:11:01
22. Canope 01:13:26
23. Les tierces alternées 01:16:41
24. Feux d'artifice 01:19:28
Música en este vídeo

   La interpretación del pianista italiano evolucionó con los Préludes. En el primero, “Le vent dans la plane” (“El viento en la llanura”), Ruiz de Ballesteros se mostró algo titubeante. Los planos sonoros de la pieza, tan importantes en la música impresionista (en la que el pedal del piano es “una especie de respirar”) no resultaron empastados.

   Sin embargo, en “Ce qu’a vu le vent d’ouest” (“Lo que ha visto el viento del oeste”) el músico fue enérgico y brillante, para desembocar en “La fille aux cheveux de lin” (“La chica con los cabellos de lino”). Consciente de la naturaleza del preludio, Ruiz de Ballesteros muestra con serenidad los contrastes entre los distintos modos y escalas que acompañan a la misma melodía arpegiada de Debussy.

  Sin duda, las dos últimas piezas, “La sérénade interrompue” (“La serenata interrumpida”) y “Minstrels” (“Juglares”) fueron las mejores de la noche. La técnica del pianista fue rotunda y solvente en dos de los preludios más complejos y célebres del Primer Libro. La interpretación fue acertada, con el carácter que las escalas frigias (típicas en la música española o flamenca) requieren.

    Por último, Ruiz de Ballesteros ofreció la Balada n. 1, op. 23, y el Scherzo n. 2, op. 31, de Frédéric Chopin. Los 24 preludios del compositor polaco fueron una influencia fundamental para los de Scriabin y Debussy. Su forma de usar el pedal y su expresión lírica se adaptaron a las peculiaridades del piano. El músico italiano mostró aplomo tanto en su articulación como en su registro romántico. Como propinas, Playing love de Ennio Morricone y el Preludio en Fa mayor de George Gershwing.


Claude Debussy: la historia de un niño prodigio 

Sofía Viramontes. 1/04/2019

   Era 1872, y Madame Mauté de Fleurville, supuesta discípula del gran compositor Frédéric Chopin, se había empeñado en que Claude Debussy, un niño prodigio del piano que apenas hacía dos años había tenido una introducción al instrumento, fuera admitido en la más importante institución musical de Francia. El joven Debussy entró al Conservatorio de París el 22 de octubre de 1872, cuando tenía 10 años.

   La infancia de Achille-Claude Debussy no fue para nada ostentosa. Nació el 22 de agosto de 1862. Su padre, Manuel-Achille Debussy, era dueño de una tienda de porcelana en Saint-Germain-en-Laye, ciudad en la que nació el pianista. Su madre, Victorine Manoury, era costurera y con el trabajo de ambos lograban mantener a sus cinco hijos, de los cuales Claude era el mayor.

    El negocio del padre no prosperó y en 1868 se mudaron a París, donde comenzó a trabajar en una imprenta. Ahí se involucró en la política y dentro de poco tiempo se volvió uno de los altos mandos de La Comuna, proyecto político popular socialista autogestionario que gobernó París durante un poco más de tres meses en 1871 y por el cual lo condenaron a cuatro años de prisión, aunque sólo cumplió con un año.
 
   Sus primeras clases de piano fueron en Cannes, en casa de su tía y madrina Clementina Debussy, a los siete años. Su  familia llegó ahí huyendo de la guerra franco-prusiana que sometía París y fue también ahí donde Antoinette Mauté de Fleurville notó su talento y emprendió la tarea de hacerlo llegar al Conservatorio. Ella era la madre de Charles de Sivry, un compositor y director de ópera reconocido sobre todo por sus obras para ballet, que estuvo en la cárcel con el padre de la familia Debussy.

    Las primeras clases de piano que tomó el joven Debussy en el Conservatorio fueron con Antoine François Marmontel –el cual decía que era un chico encantador del cual se podía esperar mucho– y de solfeo con Albert Lavignac. En ambas consiguió un gran número de reconocimientos. Mientras estudiaba el joven de 18 años conoció a Nadezhda von Meck, una mujer rusa con muchísimo dinero, famosa por ser la patrona de Tchaikovsky. Lo contrató para que fuera el maestro de sus hijos, pidiéndole que acompañara a la familia en viajes, conciertos y eventos, permitiéndole entrar al mundo de la música culta y de élite, a la cual antes no tuvo acceso. Esto lo expuso a las obras de grandes compositores rusos como Borodin, Mussorgsy y otros artistas que se convirtieron en influencias para él. En el verano de 1880 descubrió a Richard Wagner, cuando en Viena vio por primera vez la ópera Tristan e Isolda, del compositor alemán.

    En 1884 Debussy recibió el Prix de Rome, una beca del gobierno francés para estudiantes de arte, que aunque comúnmente se le otorgaba a artistas plásticos, él la obtuvo por la cantata L’enfant prodigue, de la que hizo la composición musical y Édouard Guinand el texto. Para ese entonces los maestros del Conservatorio no tenían tan buenas opiniones de él, especialmente por su falta de disciplina. “Debussy sería un excelente pupilo si no fuera tan raro y arrogante”, declaró en un informe su profesor Émile Durand.



Claude Debussy en una fotografía de grupo en la Villa Médicis, el 27 de enero de 1885 

   Además del reconocimiento, el Prix de Rome,  le dio al músico la oportunidad de irse a vivir a la capital italiana para continuar con sus estudios. De inicios de 1885 a marzo de 1887 se hospedó en la Villa Mèdicis y asistió a la Academia Francesa en Roma, aunque con varias ausencias, pues había dejado en París a su enamorada, Marie Vasnier. La conoció en una clase de canto en la que él acompañaba con el piano y al poco tiempo de conocerla se consideró sucumbido de amor. Vasnier era el apellido de su esposo, Henri, que nunca detuvo a ninguno de los dos en su arrebato amoroso. Al poco tiempo de conocerse comenzaron un romance y ella se convirtió en la musa de Debussy, a la cual le escribió más de 27 piezas en los siete años que duró su relación. Al esposo nunca pareció importarle mucho –o se cuidó ignorante– y mantuvo una muy buena amistad con el compositor y pianista, al cual nunca dejó de apoyar.

   La beca que había obtenido exigía que Debussy entregara periódicamente un número de composiciones, sin embargo, el francés consideraba que las influencias que recibía en Roma eran insulsas y sufrió mucho en sus entregas. En 1889 el compositor viajó a Bayreuth, en Alemania, donde escuchó Parsifal de Wagner, y “fue conmovido hasta las lágrimas”, según su biógrafo, Louis Laloy. Cuando regresó a Roma, Debussy conoció a un gran músico de culto con quien conversó de música rusa y quien le enseñó piezas inéditas de grandes compositores de aquellas latitudes. Ambos descubrimientos lo influenciaron profundamente y, desilusionado por la escena musical en Italia, aseguró que una persona no podría amar nunca dos formas tan distintas de arte.

   En junio del 85, el compositor francés escribió una carta sobre sus deseos de abandonar la academia: “Estoy seguro que el Instituto no aprobará, pues se trata del camino que ellos ordenan como correcto. ¡Pero no sirve de nada! Estoy demasiado enamorado de mi libertad, demasiado indulgente de mis propias ideas”.

   Antes de regresar a París en 1887 entregó la oda sinfónica Zuleima (basada en un texto de Heinrich Heine), la pieza orquestal Printemps, la cantata La Damoiselle élue (que en realidad no terminó hasta 1888) y la pieza para piano y orquesta Fantasie, que estaba fuertemente influenciada por su antiguo profesor y organista Cesar Franck, y que después desestimó. La Academia consideró con estas entregas, que Debussy estaba escribiendo música “bizarra, incomprensible e impresentable”.

   Sus piezas tenían formas poco convencionales, en gran parte influenciadas por los viajes que hizo a Europa del Este, pero también por la música oriental a la que tuvo acceso en exposiciones universales en París. Ahí, por ejemplo, conoció la música gamelán, originaria de Indonesia y Bali, y empezó a implementar sus melodías, ritmos y texturas típicas, que se pueden escuchar, por ejemplo, en Estampes (1903).

   Su vida personal fue enormemente criticada por ser muy mujeriego. También se le criticaba por su inestabilidad económica y su fascinación por la vida bohemia del París de principios del siglo XX. Leía mucha poesía y solía crear música para sus poemas favoritos. Hizo música para el Ariettes oubliées de Leilán y Cinq Poèmes de Baudelaire; también fue influenciado por Mallarmé y Pierre Louys.

   Aunque para principios del siglo XX Debussy ya había compuesto decenas de piezas y había ganado prestigio en el gremio de la música, en el mundo real prácticamente nadie lo conocía. Su nombre no fue famoso hasta la mañana del 30 de abril de 1902, después de que su pieza Pelléas et Mélisande fue interpretada en El Teatro Nacional de la Opéra-Comique. El periódico The Times comentó que esa ópera había “provocado más discusión que cualquier otro trabajo en tiempos modernos, excepto, por supuesto, el de Richard Strauss”. Mientras el Conservatorio hizo esfuerzos inauditos para que los estudiantes no fueran a verla, el grupo de intelectuales Les Apaches –del cual Debussy formaba parte– se dedicó a promocionarla.

   Debussy fue rechazado por sus ideas, por su estilo de vida desmedido y poco ortodoxo, pero también fue el niño prodigio que no descansó hasta encontrar una voz propia dentro de la música. Se influenció de las otras artes, especialmente de la poesía y la literatura y llevó la composición clásica y la historia de la música hacia el impresionismo, que rompe con la rigurosidad de las formas tradicionales para darle cabida a nuevas expresiones, más sonidos, tonos y texturas, apelando también a las capacidades de la voz humana.

   El músico francés murió el 25 de marzo de 1918, a los 55 años y sus piezas Clair de Lune, La mer, Suite Bergamesque, Prélude A L’Après-Midi D’Un Faune (Preludio a la siesta de un fauno) y Petite Suite, son algunas de las composiciones más famosas del mundo.



CLAUDE DEBUSSY: «UN ARTISTA ES ALGUIEN ACOSTUMBRADO A VIVIR ENTRE SUEÑOS Y FANTASMAS»

Por Nacho Goberna - 2018 

   Una extensa lista de joyas discográficas y dos apasionantes libros llevan manteniendo desde hace días una encendida conversación en mi espacio de trabajo. Cabalgando mi ansiedad por saber, tratando de ordenar el inicial caos de fuentes y datos que se van sumando en cascada a lo que ya sabía de él, el objetivo del diálogo no es otro que intentar profundizar en el perfil humano y creativo del gran compositor Claude Debussy, un constructor de panoramas sonoros al que llevo admirando desde aquel lejano tiempo en el que, probablemente, consideré que ya había llegado la hora, y tal vez cierto criterio personal, para poder comenzar a admirar lo escuchado. ¿Cómo vivió su vida?, ¿qué pautas creativas y estéticas latían bajo sus composiciones?, ¿cuál era su relación con la obra de otros compositores coetáneos?, ¿cómo se desarrolló su intensa amistad con Erik Satie?… Entre palabras y músicas; entre dos siglos  e influencias diversas; entre protagonistas y creaciones sorprendentes, transita mi inquieta hoja de ruta mientras la pantalla del ordenador no para de sumar al desatado diálogo trazos fronterizos con toda suerte de asombros y sorpresas. Siguiendo su rastro en el espacio y el tiempo, investigando como si fuera lo que no soy, un detective, aquí me encuentro: observando, escuchando, tratando de descifrar los porqués del creador de, entre otras muchas maravillas, Clair de Lune

¡La música es algo libre que está por todas partes, que no está ceñida a nada, y que no está, sobre todo, en un papel! 

Debussy al escritor y viajero Victor Segalen -8 de octubre de 1907

NIÑO DEBUSSY


   Es 22 de agosto de 1862 en Saint-Germain-en-Laye, una pequeña localidad situada a treinta kilómetros al oeste de París. Victorine Manoury, costurera, está dando a luz a su quinto hijo. Manuel-Achille, propietario de un establecimiento en el que se venden artículos importados de la lejana China, espera inquieto en el salón de la vivienda; dando un nervioso paseo alrededor de la casa o tal vez sentado a la vera de la cama de su mujer. Calor, sudor, dolor, incertidumbre… regocijo. Dos ramas genealógicas ausentes de música en sus raíces confluyen en una nueva descendencia. Una serie de berridos encadenados anuncian a todos los habitantes de la casa la llegada de un bebé que desde temprana edad comenzará a alumbrar obras musicales crecientemente evocadoras. Sus padres no lo saben, no aún, pero junto a gigantes de los pentagramas como Fauré, Satie, Ravel… el recién llegado se ganará a pulso el pasar a formar parte del extraordinario mapa de compositores franceses que contribuirán a moldear la banda sonora europea del siglo XIX y principios del XX.
 
   ¿Qué le depararía la vida al pequeño Claude Achille Debussy? La respuesta se escribiría a lo largo de los años en papel pautado. Entre tradición y modernidad, sacudiéndose con arrojo la pegajosa pereza del academicismo de su época, sería iniciador del género conocido como Música Impresionista; creadores experimentales como John Cage –In a landscape, Silence…-, uno de los máximos protagonistas del movimiento vanguardista musical Avant-Garde, o el polifacético artista japonés Ryuichi Sakamoto -compositor de, entre otras, las bandas sonoras de El Cielo Protector o El Último Emperador-, lo reconocerían, junto a Erik Satie, como una de sus grandes influencias. Armonías, timbres y ritmos se convertirán en inseparables compañeros de viaje de Claude. Su niñez también:

Hasta el final de su vida, Debussy siguió siendo lo que los franceses llaman ‘grand enfant’, un niño grande. Esa misma maravillosa inocencia y pureza de sentimientos, que son el sello de su arte, apareció en todas sus obras y palabras. Cuando tenía cincuenta años, se divirtió más que su pequeña hija Chouchou [Claude-Emma] con los juguetes traídos a casa por su madre. 

Alfredo Casella, compositor, pianista y director de orquesta italiano.



Claude-Emma, hija de Debussy

   Es 3 de junio de 2018 en pleno corazón del barrio de Malasaña en Madrid. Estoy escuchando las seis piezas que componen la suite Children´s corner en su concepción original, solo piano, e interpretada por Samson François (1924-1970): Una serenata para la muñeca, La nieve está bailando, La canción de cuna de Jimbo… Dulces, encantadoras, si se pudiera abrazar la música las abrazaría.

   Claude dedica su hermoso Rincón de los niños, en el que busca reflejar el mundo de los juguetes, de la infancia, a su única hija, la pequeña de tres años Claude-Emma, "Chouchou".

   Estamos haciendo de la niña un ser equívoco, que actúa mitad de ángel mitad de malvada. Es preocupante. Trataré de inculcar a mi hija un poco de lealtad y también de bondad. Pero, para ello, tendré que luchar incluso contra su madre. (Debussy a Victor Segalen -6 de mayo de 1908-)

   En 1910 André Caplet, amigo y admirador de Debussy, orquestó El Rincón de los niños. Orquestar piezas de un maestro de la orquestación suena a tarea tan interesante como arriesgada. Reproduzco en mi equipo de música la recreación del señor Caplet, en este caso con la dirección de orquesta a manos de Jean Martinon (1910-1976):  Distinta, cierto, pero también hermosa. Mientras la escucho puedo imaginar a Willy Wonka asomándose por mi ventana. Podría haber sido una magnífica banda sonora para Charlie y la fábrica de chocolate.

ENSIMISMADO DEBUSSY

   Pero volvamos a Saint-Germain-en-Laye, a los iniciales compases de la vida de Debussy en los que sus padres no muestran demasiado interés por el desarrollo del muchacho. Gracias Clémentine. Ella, su querida tía, cae en la cuenta de la inclinación natural que el pequeño Claude tiene por la música. En una visita que el joven Debussy le hace a Cannes en 1871 recibe sus primeras lecciones de piano… «Sólo he oído a dos pianistas buenos: mi vieja maestra de piano, una mujer pequeña y gruesa, que me empujó hacia Bach, y que lo tocaba como nadie hace ahora; poniendo la vida (…) El segundo era Listz, a quien oí en Roma”. 

(Debussy a Victor Segalen, 17 de diciembre de 1908).

   De vuelta a casa, y ya con su padre a la batuta, continua su aprendizaje con un profesor pupilo de Frédéric Chopin. Posteriormente, con diez años, entra en el Conservatorio.
 
Faltó muy poco. Mi padre me reservaba para la Escuela Naval. Luego conoció a alguien… No sé cómo pasó “Ah, ¿así que toca? Perfecto… Pero habrá que ponerlo a estudiar música…”. Entonces mi padre se empeñó en reservarme exclusivamente para la Música, como si no supiera nada de ella. (Claude Debussy a Victor Segalen -8 de octubre de 1907-). Uno de sus compañeros de clase describe al Claude de entonces como “poco comunicativo, hosco y nada atractivo para sus amigos”, ensimismado, un efecto que a menudo producen sus obras en los pensamientos de quienes las escuchan. Al menos, a mí me ocurre.


   Nuestro protagonista sigue creciendo, rodeándose de buenos libros y cuadros, de buena ropa, a menudo coronado por un sombrero de ala ancha y siempre dispuesto a disfrutar de una comida, Debussy gourmet. “Será un virtuoso”, comentan sus profesores. Sus íntimos cuentan que es “silenciosamente obstinado”. Esa callada obstinación lo acompañará a lo largo de toda su vida: «Aún tengo que acabar unas cosas que no quieren acabar. Piezas sinfónicas con las que no me resigno a hacer una chapuza. Hasta ahora no he dejado nada inacabado. ¡No quiero hacerlo!» (Debussy a Victor Segalen -8 de octubre de 1907-)

   Al llegar a los 24, Debussy se abre a una inicial influencia wagneriana, pero hay más, mucho más, que la trasciende en los años venideros. Comienza en él una batalla de inspiraciones en la que la pintura de Claude Monet, Cézanne, Renoir, Pissarro… los escritos de Edgar Alan Poe y los poetas simbolistas; las exóticas escalas del extremo oriente y Satie, acaban imponiéndose. Romper las reglas, desafiar lo convencional: «El peligro de la metafísica en el arte. Wagner cayó en ella, como un histrión. La Tetralogía es una obra fallida; el Ocaso es la pieza de un artista aplastado por su obra”. (Debussy a Victor Segalen -11 de septiembre de 1906-)


   Hoy es 6 de mayo de 1889. La gran Exposición Universal de París, todo un acontecimiento cultural y social para la época, abre sus puertas. El símbolo principal del evento es la Torre Eiffel, un prodigio de ingeniería cuya construcción finalizó semanas atrás. Durante los próximos 6 meses miles de personas caminarán fascinados entre los diferentes pabellones, por el Campo de Marte, el Trocadero, la estación de Orsay, la explanada de los Inválidos. Maravillas tecnológicas por doquier: lo último en ferrocarriles, armas de fuego, ingeniería… «representaciones» de culturas y costumbres lejanas, desconocidas:  una Plaza de toros en cuya inauguración se puede ver a los Matadores Antonio Carmona, el Gordito, Fernando Gómez, el Gallo y Juan Ruiz, Lagartija; Buffalo Bill y su «Muestra del Salvaje Oeste»; «Un pueblo Negro» (village nègre)… 

   Ha pasado más de un siglo desde entonces. Rabia y tristeza afloran según escribo al constatar que en pleno s. XXI, en 2018, sigue torturándose a animales en «espectáculos»; seguimos siendo espectadores de genocidios como el que sufre, entre otros, el pueblo Palestino y el racismo, la xenofobia, están crecientemente presentes en la «moderna» sociedad en la que vivimos. Lamentable «modernidad» la nuestra.



  Debussy, Chabrier y un imberbe Ravel de 14 años escuchan en aquellas jornadas de alumbramientos tecnológicos y culturales algo que jamás antes habían escuchado: la música natural de la isla de Java, Indonesia. Todos ellos quedan  capturados por sus evocadoras texturas y contrapuntos, por su excitante novedad, misterio. Cien años después del evento donde Claude descubre las sonoridades orientales que tanto le influyeron a lo largo de su carrera compositiva, el músico japonés Ryuichi Sakamoto nos habla de cómo la creatividad, su capacidad para emocionar e influir, puede trascender al tiempo y las geografías embarcada en un mágico trayecto de ida y vuelta:

«Cuando era niño amaba la música pop por un lado y a Bach y Haydn por el otro, pero más tarde, cuando tenía 13 años, Debussy vino a mi oído. Música sobre estados de ánimo y atmósferas, no sobre el este y el oeste. La música asiática influyó en Debussy, quien me influenció; todo es un gran círculo».

(Ryuichi Sakamoto)

   Han pasado cinco años, es 1894. Debussy estrena su bellísimo The Prélude à L’après midi d’un faune en la Salle Harcourt de París. Hasta la fecha nadie había hecho referencia a una corriente musical vinculada con el Impresionismo en la música. En una conferencia que da en torno a 1970 en Harvard, el director de orquesta Leonard Bernstein señala sobre la obra: «no sólo fue un cambio estilístico, fue un cambio radical: El sueño del poeta Mallarmé hecho realidad». Tempos, escalas, timbres…en libertad. Caleidoscópica, excepcional, supone para muchos un antes y un después en el devenir de la música orquestal.

No existe una teoría. Sólo tienes que escuchar. El placer es la ley. Me gusta la música con pasión. Y porque me gusta trato de liberarla de las tradiciones estériles que la ahogan. Es un arte libre que brota – un arte al aire libre, sin límites, como los elementos, el viento, el cielo, el mar. En ningún caso debe ser cerrado y convertido en un arte académico. 

(Debussy)

   Impresionismo, Simbolismo, en Literatura Baudelaire,  Mallarmé, Rimbaud Verlaine… Es 1895. Debussy termina su ópera Pelléas et Mélisande, una obra simbólica, alejada de los convencionalismos operísticos, del realismo, de la grandilocuencia, en la que el galo intenta, según señala Geoffrey Norris, crítico de la revista Gramophone, crear un nuevo tipo de ópera francesa basada en un lenguaje musical personal y progresivo. Ambientada en el reino alegórico de Allemonde, la aspiración del autor es –seguimos con Norris– ramificarse en regiones que ni Saint-Saëns ni Massenet podrían haber imaginado. Se estrena en 1902 y genera, desde el comienzo, toda suerte de excitadas, contradictorias, opiniones. Camille Bellaigue, crítica musical de la «Revue des Deux Mondes», encuentra en la obra los «gérmenes y la decadencia de la muerte». El compositor Paul Dukas comenta que «cada compás correspondía exactamente a la escena que retrataba … y a los sentimientos que expresaba». Vincent d’Indy ve a Pelléas como una ópera con «sentimientos humanos simplemente sentidos y expresados en términos humanos, a pesar de la apariencia exterior que los personajes dan de vivir en un sueño misterioso».



Mary Garden en Pelleas et Mélisande (4 April 1908). Autor: Davis & Eickmeyer, N.Y.

   La soprano británica Mary Garden (1874-1967) es la elegida por Debussy para interpretar Mélisande en su primera representación. Sobre su experiencia vivida, «la Sarah Bernhardt de la ópera» señala: «Tuve las emociones más extraordinarias que he experimentado en la vida. Al escuchar esa música, sentí que me convertí en otra persona. Alguien dentro de mí cuyo lenguaje era similar a mi alma».

   La admiración es recíproca: «Estoy fastidiado: tengo una faena. La revista «Música» pregunta a todos los músicos lo que piensan de sus intérpretes. Tengo que hablar de Mary Garden. Conmigo ha sido admirable…” (Debussy, 12 de noviembre de 1907)

   El maestro Claude nos regala el 15 de diciembre de 1908, y con Victor Segalen como medium, una concisa clase magistral alrededor de su visión relativa al divergente, enfrentado, asombroso paisaje musical que se desarrolló con inusitado arrojo creativo en la Europa del s. XIX e inicios del XX: «Los músicos ya no saben descomponer el sonido, darlo puro (…) Yo me esfuerzo por utilizar cada timbre en su estado de pureza; como Mozart, por ejemplo. Y de ahí viene que ya no sepamos tocar a Mozart. Hemos aprendido demasiado a mezclar los timbres; a destacarlos mediante sombras o masas sonoras, sin hacer que jueguen con sus propios valores. Wagner fue demasiado lejos en eso. Por ejemplo, liga la mayoría de sus instrumentos dos a dos o tres a tres. El colmo del género es Strauss, que lo ha echado todo a perder. Añade el trombón a la flauta. La flauta se pierde y el trombón adquiere una voz extraña. Yo me esfuerzo, en cambio, por mantener la pureza de cada timbre, por ponerlo en su verdadero lugar. La orquesta de Strauss no es más que un compuesto tipo bebida americana, donde se mezclan dieciocho productos; todos los sabores particulares desaparecen. Es una orquesta-cóctel». Claro, explícito, lúcido Debussy.

AMIGO DEBUSSY


Debussy sobre Satie: “Es un músico medieval y dulce, extraviado en este siglo para alegría de su buen amigo CL. A. Debussy”.

Satie sobre Debussy: “Desde que le vi por primera vez, algo me llevó hacia él y deseé vivir sin cesar a su lado. Tuve durante treinta años la suerte de poder realizar este deseo. Nos entendíamos con medias palabras, sin explicaciones complicadas, pues parecía que nos conociéramos desde siempre”.

   Retrocedemos en el tiempo. Es 1890, abril, noviembre, en un cabaret del bohemio barrio parisino de Montmartre llamado El Gato Negro. Noche, humo, colores, bullicio… un piano. O tal vez sea un año después, 1891, primavera, invierno. Estamos en el restaurante L’Auberge du Clou de París. En él Claude Debussy conoce meses antes a Gabriele Dupont. Con ella comparte su vida hasta 1899. La quiere, la deja, “Gaby ojos verdes” se pega un tiro, sobrevive, sale de escena.

   En unos minutos de cabaret, de restaurante, eso dicen unas, dicen otros, dos de las figuras más relevantes de la historia musical de finales del siglo XIX y principios del XX, ambos Rosacruces durante una etapa y niños grandes a tiempo completo, Debussy y Satie, 28 y 24 años respectivamente, se encontrarán por primera vez. No será la última. Comienza una bella amistad que durará tres décadas y acabará abruptamente. Intensa como las paralelas obras creativas de sus dos protagonistas, se desarrollará entre mutua admiración y cariño…

   En arte prefiero la sencillez; en cocina lo mismo (…) Entre mis recuerdos de comensal no puedo olvidar los simpáticos almuerzos a los que asistí, durante varios años, en casa de mi amigo Debussy, cuando vivía en la calle Cardinet. Tengo grabado el recuerdo de tan encantadoras comidas. Huevos y chuletas de cordero era todo el gasto de esos amistosos encuentros. ¡Pero qué huevos y qué chuletas! Todavía me estoy relamiendo (por dentro, ya se lo imaginan). Debussy tenía el secreto (el más absoluto secreto) de la preparación. Todo se rociaba con un delicioso burdeos blanco, cuyos efectos eran conmovedores y disponían de maravilla a disfrutar de la amistad.

(Erik Satie)


   Llega la sobremesa de la velada. Ambos se sientan al piano y tocan a cuatro manos.  Hace unos meses Debussy contrajo matrimonio por primera vez. Su amigo Satie es uno de los testigos. Mutua admiración y cariño, pero también creciente competición,  enfrentamiento, distancia.


  Año aciago, 1909. Debussy descubre que tiene cáncer. Su carácter se torna áspero, agrio. Han pasado dos años. Maurice Ravel –pienso en la paz que siempre me ha transmitido Pavane pour une infante défunt, una pieza de Ravel que decidí me acompañara en los dos mayores duelos de mi existencia– presenta a Satie como “precursor de sí mismo y de Debussy”. Tal vez lo hace con intención de enfrentarlos o tal vez se limita a decir lo que piensa. Debussy se enfada. La distancia entre los dos amigos, Claude y Erik, se alimenta, es alimentada, como el personaje del Espíritu Sin Rostro en El viaje de Chihiro.

   Satie parece levantar el vuelo, público, críticas, estrenos, año 11, 12, 13. A sus oídos llega que Claude dice sentirse sorprendido por su éxito. Erik enfurece. Envía a Debussy una misiva pródiga en toda suerte de improperios. Conociendo a Satie, su afilada manera de transcribir a papel y tinta los enojos, mejor no imaginar. Los egos de dos maestros que se quieren, se admiran, pero también compiten. ¿Envidia?, ¿soberbia?, ¿inseguridad?… fragilidad.

   La estética de Debussy se vincula al simbolismo en varias de sus obras: es impresionista en el conjunto de su obra. Perdóneme, se lo ruego: ¿no soy yo un poco el causante? Es lo que se dice. Cuando me encontré con él, al principio de nuestra relación, Debussy se encontraba totalmente impregnado de Musorgski. Yo estaba escribiendo «Le Fils des Étoiles» y le explicaba la necesidad para nosotros, los franceses, de liberarnos de la aventura de Wagner, que no respondía a nuestras aspiraciones naturales. Y le recalcaba que no era yo en absoluto antiwagneriano, pero que debíamos tener una música nuestra, sin choucroute a ser posible. ¿Por qué no recurrir a los modelos representativos que nos ofrecían Monet, Cézanne, Lautrec, etcétera? ¿Por qué no transponer musicalmente estos medios? Nada más sencillo. ¿No son acaso expresiones? Ahí va un buen punto de partida para fecundas experiencias. (…) ¿Quién podía darle ejemplos?, ¿revelarle hallazgos?, ¿indicarle el terreno por explorar?, ¿suministrarle observaciones probadas? ¿Quién…? No quiero responder: ya no me interesa

(Erik Satie)

   Dice Debussy que los que definen su música como Impresionista son «Imbéciles». Me reconozco en sus palabras. Como Satie y otros, por una o varias razones, soy imbécil.

Debussy-and-wife-Emma-Bardac-(Debussy con su tercera mujer y madre de «Chouchou», Emma Bardac).

   Hoy hay un concierto monográfico de la obra de Debussy. Él mismo se encarga de empuñar la batuta. Para sorpresa de todos decide incluir en el programa las versiones orquestales que ha escrito de la primera y tercera Gymnopédies de Satie. El público las recibe con entusiasmo, ¿demasiado entusiasmo? Dos semanas después del evento Satie escribe a su hermano Conrad: 

«Uno que no está contento es el bueno de Claude. Si hubiera hecho lo mismo que Ravel -que no esconde la influencia que he tenido en él-, su posición no sería la misma. El éxito de las Gymnopédies en el concierto que él mismo dirigió le ha sorprendido desagradablemente. ¿Por qué no quiere cederme un sitio pequeñito a su sombra?» 

(Erik Satie)

   Seguimos agotando el calendario, la amistad, la vida. Es 8 de marzo de 1917. Satie remite una carta a la esposa de Debussy: 

«Querida señora. Decididamente, resulta preferible que el “Precursor” (penosa guasa que ya se repite demasiadas veces), se mantenga a partir de ahora en su propia casa, a lo lejos (…) Escribiré a menudo. Os quiero a todos. Mucho.» (Satie)

   Meses después, conocedor del agravamiento de la enfermedad de Claude, Erik le envía una carta de reconciliación. ¿Nunca es demasiado tarde? Según atestigua Louis Laloy, que jamás mantuvo buenas relaciones con Satie y al que Debussy respetaba como crítico musical serio, sólido… : «Claude la leyó tirado en la cama, de donde no se había movido durante semanas, y en donde al poco tiempo moriría. Sus manos temblorosas arrugaron el papel y susurró: “Perdóname”, con lágrimas en los ojos.»

EPÍLOGO

    Hoy, 25 de marzo de 1918, ha fallecido el maestro Claude Debussy a la edad de 55 años. En El rincón de los niños los juguetes de «Chouchou« callan, guardan silencio. En apenas unos meses la pequeña Claude-Emma de 13 años también fallecerá, en su caso por una difteria mal diagnosticada.

    La I Guerra Mundial ha terminado, 1919. Satie compone una elegía a la memoria de su amigo Debussy. El texto de Alphonse de Lamartine finaliza, desgarrado, con este verso: “Un solo ser te falta y todo resta despoblado”

   Es dos de julio de 1925. Ayer falleció Satie. Tenía 59 años. Tres amigos del compositor, Conrad, Milhaud y Caby, visitan la que fue casa del creador de las Gymnopédies y Gnossiennes durante los últimos años de su vida. El pequeño apartamento, sucio y atestado de objetos grasientos entre montañas de basura, también calla; guarda, como  los juguetes en El Rincón de los niños de «Chouchou», silencio. En una esquina hay un piano. Sobre él tres partituras inertes: Images, Estampes y Cing Poémes de Baudelaire, todas ellas escritas por su amigo Claude Debussy.

   Erik murió sin dejar descendencia. Fallecida la única hija de Claude meses después de su marcha, tampoco quedó descendencia del compositor de Clair de Lune, Images, Etudes y tantas otras. Las ramas genealógicas de ambos amigos, maestros y niños grandes, se truncaron para siempre con sus fallecimientos pero ¿acaso hay algo más imperecedero que sus obras?

   Los que me rodean se niegan a aceptar que nunca podría vivir en el mundo cotidiano de las cosas y las personas. De ahí la irreprimible necesidad que tengo de alejarme de mí mismo y emprender aventuras que parecen inexplicables, porque nadie sabe quién es este hombre, ¡esa es quizás la mejor parte de mí! De todos modos, un artista es, por definición, alguien acostumbrado a vivir entre sueños y fantasmas.

(Claude Debussy)

   Es 21 de junio de 2018. La noche más breve del año está comenzando a desplegarse por Malasaña. Me cuesta abandonar la aventura, volver a mi pequeño aquí y ahora. Subo el volumen del equipo de música y abro la ventana. 


Un ocasional transeúnte se para, mira hacia arriba y escucha La Mer. Hace más de cien años de su controvertido estreno en la Ciudad de la Luz, París. Pienso en la inmortalidad de la música sublime.


BIBLIOGRAFÍA:

«En un mundo sonoro, Victor Segalen, y entrevistas con Debussy». Publicado por Ediciones La Uña Rota. Primera edición (2018). Traducción de las entrevistas a Debussy por Pablo Moíño Sánchez.

«Satie, la subversión de la fantasía», publicado por Ediciones Península. Primera edición (2013). Autor: Alfonso Vella. Revista Gramophone. Periódico The Guardian.



Debussy - Piano Solo

00:00 Deux arabesques, L. 66: No. 1, Andantino con moto
 04:45 Rêverie, L. 68
08:53 Préludes, Livre 1, L. 117: No. 8, La fille aux cheveux de lin/11:36 Suite bergamasque, L. 75: No. 3, Clair de lune
 16:28 Images, Première série, L. 110: No. 1, Reflets dans l'eau Piano: Rogerio Tutti
 22:45 La plus que lente, L. 121
26:30 Ballade, L. 70 Piano: Carlo Balzaretti/ 
33:30 Petite Suite pour Piano à Quatre Mains, L. 65: I. En Bateau
36:34 Petite Suite pour Piano à Quatre Mains, L. 65: II. Cortège
39:44 Petite Suite pour Piano à Quatre Mains, L. 65: III. Menuet
42:23 Petite Suite pour Piano à Quatre Mains, L. 65: IV. Ballet
45:17 Symphonie in B Minor, L. 10: I. Allegro ben marcato
54:04 Symphonie in B Minor, L. 10: II. Andante cantabile
01:03:08 L'Enfant Prodigue, L. 57: No. 1, Prèlude
01:03:35 L'Enfant Prodigue, L. 57: No. 4, Cortège, Air de Dance Piano: Carlo Balzaretti, Kuniko Kumagai
01:07:24 Children's Corner, L. 113: No. 1, Doctor Gradus ad Parnassum
1:09:50 Children's Corner, L. 113: No. 2, Jimbo's Lullaby
1:13:15 Children's Corner, L. 113: No. 3, Serenade for the Doll
1:15:38 Children's Corner, L. 113: No. 4, The Snow Is Dancing
1:17:46 Children's Corner, L. 113: No. 5, The Little Shepherd
01:20:41 Children's Corner, L. 113: No. 6, Golliwog's Cake-walk Piano: Giovanni Umberto Battel
01:23:28 Préludes, Livre 1, L. 117: No. 1, Danseuses de Delphes Piano: Rogerio Tutti
1:26:43 Préludes, Premier livre, L. 117: No. 10, La cathédrale engloutie
1:33:43 Images, Deuxième série, L. 111: No. 1, Cloches à travers les feuilles
1:38:27 Images, Deuxième série, L. 111: No. 2, Et la lune descend sur le temple qui fut
1:44:14 Images, Deuxième série, L. 111: No. 3, Poissons d'or  Piano: Giovanni Umberto Battel



DISCOGRAFÍA:

Debussy: Suite para piano Children´s Corner.

Satie :Gymnopedie Nos. 1 & 3  orquestadas por Debussy.

Ravel: Pavane pour une infante défunte. Dirección por Alessandro Crudele

Debussy: La Mer. Dirección: Valery Gergiev / London Symphony Orchestra



The extended version of Clair de Lune.

This song is my favorite music from Debussy. Thank you to Debussy for the lovely composition and Orchestre Radio-Symphonieque Paris for playing the song beautifully. I'm glad the song reaches many people. So once again , thank you for listening.

Canción: Suite Bergamasque: III. Clair de Lune
Orchestre Radio-Symphonieque Paris
Álbum: Claude Debussy: Suite Bergamasque · Impressions