jueves, 3 de junio de 2021

LOS 12 RASCACIELOS MÁS ICÓNICOS DEL MUNDO (PRIMERA PARTE)

 


 

LOS 12 RASCACIELOS MÁS ICÓNICOS DEL MUNDO

La pugna por construir el edificio más alto ha ocupado a países y grandes arquitectos en los dos últimos siglos con resultados espectaculares.

Basado en el artículo de José Alejandro Adamuz del 22 DE NOVIEMBRE DE 2018

 

1 - BURJ KHALIFA (DUBAI)



  El más alto, hasta no hace mucho tiempo. Tan alto, que cuesta encuadrarlo en el objetivo y te obligará a levantar la cabeza hacia el deslumbrante cielo de Dubai (Emiratos Árabes). Tras una difícil construcción, fue inaugurado en 2010 con 163 plantas que alcanzan una altura de 828 metros. En la 124 se encuentra una plataforma de observación y en su base se extiende un gran parque. No hay que perderse la impresionante Fuente de Dubai.

 


Burj Khalifa portrait

   Fue construido como parte del nuevo complejo de 2 kilómetros cuadrados que se llama Downtown Dubai en el distrito de negocios. La propiedad fue desarrollada por Emaar Properties y los arquitectos Skidmore, Owings y Merrill LLP, dirigido por el reconocido arquitecto americano, Adrian Smith.

   Alcanzando una impresionante altura de 828 metros, este nuevo rascacielos sería descrito como una “ciudad vertical” para convertirse en un icono del mundo moderno.

   Diseño y construcción: “Nacimos con un desafío. Un desafío para demostrar nuestro talento a nosotros mismos y después al mundo. Sí, se puede”, dijo Ahmed Al Falasi, Director Ejecutivo del Burj Khalifa.

   Alrededor del mundo, las personas se estaban preguntando si era posible construir una torre tan alta—y eso fue cuando el edificio sólo iba a ser de 518 metros, 10 metros más alto que el de Taipéi.

   Durante el proceso de diseño creció otros 310 metros—aproximadamente la altura de la Torre Eiffel en Francia. La construcción comenzó el 21 de septiembre 2004 y la finalización del exterior se terminó el 1 de octubre 2009.

   Cuanto más alto es un edificio, mayores son los efectos del clima, pero el Burj Khalifa de estilo neo-futurista se diseñó con una sección transversal en forma de una letra y para reducir el efecto del viento.


Burj Khalifa climb

“El Burj fue diseñado para sostener actividades sísmicas hasta un cierto nivel. Puede moverse en cualquier dirección alrededor de 1,5 metros”, explicó Bashar Mohammed Kassab, el gerente de servicios técnicos.

  Todo sobre el Burj es superlativo e involucra grandes números: más de 12.000 personas ayudaron en la construcción del Burj Khalifa. Casi 26.000 paneles fueron usados en el exterior del edificio que tiene apartamentos, oficinas y hoteles. ¡Puede llevar hasta tres meses limpiar todas las ventanas! Los tallos individuales que protruyen de la aguja central desvían la mayor parte del viento alrededor del edificio. El ingeniero estructural Bill Baker dice que “confunde al viento”.

 

2 - CN TOWER (TORONTO)


  La CN Tower, de 553 metros, fue hasta la llegada del Burj Khalifa la mayor construcción del planeta. Situada en Toronto, Canadá, recibe dos millones de visitantes al año, es una torre de comunicaciones y observación que tiene en los 447 metros un espectacular mirador. Hoy sigue siendo la torre más alta del hemisferio norte. 

   No es exactamente un rascacielos; pero para los viajeros aficionados a la arquitectura vale la pena pararse en una de las Siete Maravillas del Mundo moderno por parte de la Sociedad Estadounidense de Ingenieros Civiles.

La CN Tower o Canadian National Tower, también conocida en español como Torre CN, es una torre de radiodifusión autoportante, la más alta de América, con una altura de 553,3 metros. Fue la más alta del mundo desde 1975 a 2007, cuando fue superada por el Burj Khalifa.

  

3 - SHANGHAI TOWER (SHANGHÁI)

   La Shangai Tower, ubicada en Shanghái, en el distrito de Pudong, se inauguró en 2015 como el edificio más alto de China y, con 632 metros, es el segundo rascacielos más alto del mundo detrás del todopoderoso Burj Khalifa. La torre está construida apilando nueve estructuras de edificios cilíndricos unos sobre otros como si fueran un juguete de mecano. A su vez, están cubiertos por una fachada de vidrio. En el espacio que queda entre medio hay nueve jardines verticales que funcionan como espacios públicos de la gran urbe.

 

La Torre de Shanghái (en chino: 上海中心大厦; pinyin: Shànghǎi zhōngxīn dàshà; inglés: Shanghai Tower) es un rascacielos ubicado en el distrito de Pudong en Shanghái, China.​ El edificio se eleva 632 metros sobre el suelo, con 128 pisos y una superficie de 420 000 m².​ Es actualmente el edificio más alto de China y el 2º rascacielos más alto del mundo, siendo solamente superado por el Burj Khalifa de Dubái.


4 - EMPIRE STATE (NUEVA YORK)


   El más antiguo de los «grandes». El Empire State se sitúa en la actualidad en el puesto 33 entre los altos edificios del mundo. Todos los que le preceden se han erigido en las dos últimas décadas, mientras que el coloso de Nueva York data de 1931. Su altura es de 381 metros y aunque cada vez se superan más récords, este rascacielos será siempre recordado como el más icónico del mundo. Además, es uno de los observatorios más populares de Nueva York. 

 


El Empire State Building es un rascacielos situado en la intersección de la Quinta Avenida y West 34th Street, en la ciudad de Nueva York, Estados Unidos. Su nombre deriva del apodo del Estado de Nueva York. Fue el edificio más alto del mundo durante cuarenta años, desde su finalización en 1931 hasta 1971, año en que se completó la construcción de la torre norte del World Trade Center. Tras la destrucción del World Trade Center el 11 de septiembre de 2001, el Empire State Building se convirtió nuevamente en el edificio más alto de la ciudad de Nueva York y del estado de Nueva York, hasta que fue otra vez sobrepasado por One World Trade Center el 30 de abril de 2012, quedando el Empire State en segundo lugar. Actualmente, el Empire State es el séptimo edificio más alto de Nueva York. Incluyendo la antena, su altura es de 1453 pies (443 m) convirtiéndolo en el tercer edificio más alto de la ciudad de Nueva York por detrás del One World Trade Center y Central Park Tower.​

  El Empire State Building ha sido nombrado por la Sociedad Estadounidense de Ingenieros Civiles como una de las Siete Maravillas del Mundo Moderno.​ El edificio y su interior son catalogados como monumentos de la Comisión para la Preservación de Monumentos Históricos de Nueva York, y confirmado por la Junta de Estimación de la Ciudad de Nueva York. Fue designado como un monumento Histórico Nacional en 1986. El edificio es propiedad y está gestionado por W&H Properties.

   Según los planos originales, la aguja del Empire State se suponía que iba a ser un punto de anclaje para dirigibles. Raskob y Smith habían propuesto crear puestos de venta de billetes y locales de espera para pasajeros en el piso 86, permaneciendo el dirigible unido a la aguja en lo que sería un hipotético piso 106.​ Un ascensor llevaría a los pasajeros del piso 86 al piso 101,​ después de validar los billetes en el piso 86, tras lo cual los pasajeros sólo tendrían que subir unas escalerillas para acceder al dirigible. La idea, no obstante, era poco práctica debido a las corrientes ascensionales de aire que provocaba la propia estructura del edificio, las corrientes de aire en la isla de Manhattan​ y las agujas de los rascacielos más próximos al Empire State. Más aún, incluso si el dirigible pudiera atravesar todos esos obstáculos, su tripulación tendría que liberar lastre, soltando agua a las calles para mantener la estabilidad y amarrar la nariz del dirigible a la aguja sin que hubiera en ese momento ninguna línea de amarre a la popa del dirigible.​ En septiembre de 1931, durante la primera y única vez que se utilizó el amarre de dirigibles en el Empire State, el dirigible dio 25 vueltas al edificio con vientos de 72 km/h.​ intentó amarrar, derramándose el lastre y siendo la aeronave arrastrada por las turbulencias causadas por el viento. Este hecho provocó que se suspendiesen los planes para siempre.

   El 28 de julio de 1945 a las 9:40 h, un bombardero B-25 Mitchell se estrelló contra la cara norte del edificio, entre los pisos 79 y 80. Pilotado entre la niebla espesa por el teniente coronel William F. Smith Jr., uno de los motores del avión atravesó el edificio hasta salir del lado opuesto del impacto y cayó sobre el tejado de un edificio en la siguiente manzana, causando un incendio que destruyó un ático. El otro motor y parte del tren de aterrizaje cayeron por el hueco de un ascensor. El fuego causado fue extinguido en 40 minutos. Catorce personas murieron en el incidente.​ La ascensorista Betty Lou Oliver sobrevivió a una caída de 75 pisos dentro de un ascensor, que sigue vigente como el Récord Guinness de quien sobrevivió a la caída más grande de un ascensor.​ A pesar de los daños y la pérdida de vidas, el edificio fue abierto para muchos de los pisos de oficinas el martes siguiente.

Suicidios

   A lo largo de los años, más de treinta personas se han suicidado desde la parte superior del edificio.​ El primer suicidio se produjo incluso antes de su finalización, por un trabajador que había sido despedido. La valla alrededor de la terraza del observatorio fue finalizada en 1947, después de que cinco personas trataron de saltar en un período de tres semanas.​ Uno de los suicidios más famosos fue el de la joven Evelyn McHale cuya foto fue utilizada por Andy Warhol en su obra Suicide (Fallen body) de 1962. 

Evelyn McHale es el nombre de esta bella dama que, devastada tras la ruptura (¿?) de su prometido y después de escribir una nota de suicidio en la que afirmaba"yo no seré una buena esposa para nadie", decidió subir a la plataforma de observación del aún en pie Empire State y lanzarse al vacío, "aterrizando" en una limusina que estaba estacionada a pie de calle. Un estudiante de fotografía que se encontraba cerca, al escuchar la caída, se acercó al lugar logrando está bella fotografía donde la vemos tranquila incluso se percibe como si posara, ganándose el título para la posteridad como EL SUICIDIO MÁS BELLO.


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Foto: Robert Wiles


    En 1846, Edgar Allan Poe dijo que “la muerte de una mujer hermosa es, sin duda, el tema más poético del mundo”. Justo un siglo después, en 1947, una joven llamada Evelyn McHale protagonizaba la fotografía que mejor ha representado la máxima del poeta estadounidense. Se publicó a principios de mayo de ese año, en la revista Life, y ocupó una página entera. Fue “la foto de la semana” en la edición del 12 de mayo, acompañada del siguiente texto: “A los pies del Empire State Building, el cuerpo de Evelyn McHale reposa en calma sobre un ataúd grotesco, incrustado en el techo de un coche”.

   La fotografía es extraordinaria, se mire por donde se mire. Su autor, un estudiante de fotografía llamado Robert Wiles, escuchó un tremendo ruido cuando estaba en la calle (el cuerpo de Evelyn cayendo sobre el coche, una limusina de las Naciones Unidas) y se acercó, asustado, al igual que otros transeúntes. Sacó su cámara y tomó la foto cuatro minutos después de la caída.

    En aquel momento, nada le hizo sospechar que esa imagen tendría un hueco en la historia. No sólo eso, sino que 15 años después, la foto de Wiles captó la atención de Andy Warhol, que se apropió de ella para crear una serie llamada Suicide (Fallen Body), en 1962. Más recientemente, ha inspirado portadas de álbumes musicales e incluso un videoclip de la cantante Taylor Swift.

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Suicide (Fallen Body), de Andy Warhol


   Pero, ¿quién era Evelyn McHale y qué hace que esta foto atrape a todo el que la mira?

   La verdad es que poco se sabe de esta californiana de 23 años, y menos aún de los motivos que la llevaron a saltar desde el mirador del piso 86 del Empire State. Evelyn vivía en Nueva York y se había prometido recientemente con Barry Rhodes, un exsoldado que estudiaba en Pensilvania. La boda estaba prevista para un mes después, en junio de 1947. Según parece, el 30 de abril visitó a su prometido para celebrar el 24 cumpleaños de él y al día siguiente cogió el tren de las 7 de la mañana para volver a Nueva York.  Su novio declaró después que cuando se despidió de ella parecía contenta y tan normal como cualquier otra chica a punto de casarse. No se sabe lo que pasó por su cabeza en los 66 minutos que duraba el viaje en tren a Nueva York, pero cuando llegó fue al hotel Governor Clinton y allí escribió una nota de suicidio. Poco después, sobre las 10:30 de la mañana, compró un billete para subir al mirador del Empire State. Y saltó. La nota de suicidio la encontraron en el mismo mirador, junto a su abrigo, una cajita de maquillaje y su bolso.

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Mirador del Empire State Building desde el que saltó Evelyn McHale

   


El suicidio más hermoso - Evelyn Mchale

   Lo que Evelyn escribió no aclaraba mucho sobre los motivos de su suicidio y, curiosamente, las tres frases en las que habla de su prometido y su boda estaban tachadas: “No quiero que nadie, sea o no de mi familia, vea mi cuerpo, ¿podríais incinerarlo? Os ruego que no organicéis ningún funeral o acto en mi memoria. Mi prometido me pidió que nos casásemos en junio. No creo que yo pueda ser una buena esposa para nadieEstará mucho mejor sin mí. Tengo muchas de las tendencias que tenía mi madre, preguntadle si no a mi padre”.

   De sus palabras puede deducirse que sufría de algún tipo de depresión clínica o enfermedad mental que también afectó a su madre. Pero sólo son conjeturas. La familia cumplió los deseos de la fallecida; no hubo funeral y su cuerpo fue incinerado, por lo que tampoco hay ninguna tumba.

   Para la posteridad ha quedado la imagen de su muerte, una fotografía cautivadora y hermosa. La belleza y la aparente placidez del cadáver, ese dejarse ir, recuerdan mucho a la Ofelia de John Everett Millais, quizá porque Evelyn no parece estar muerta ni incrustada en un amasijo de cristales rotos y hierros retorcidos. Parece haber sido colocada así de forma deliberada. Nada en la posición de su cuerpo parece trágico ni violento; la mano enguantada agarrando el collar, los pies cruzados a la altura de los tobillos, su expresión facial aparentemente relajada… Es como si se hubiera echado un rato a descansar.

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Ofelia, de John Everett Millais (1852)


   Pero esa aparente calma y la entereza de su cuerpo no eran más que una frágil fachada.  Cuando los operarios de la morgue movieron a Evelyn, el cuerpo de la joven se descompuso; sus entrañas estaban deshechas por el golpe. Fue su hermana quien se ocupó de identificarla y de cumplir sus últimas voluntades. 

   La de Evelyn McHale fue la única fotografía que publicó Robert Wiles.


EL SUICIDIO MÁS HERMOSO. (El suicidio de Evelyn McHale)

   En su anhelo por desaparecer, McHale consiguió todo lo contrario. No sabemos si vivió deprisa, pero cumplió, al menos en parte, la famosa máxima de James Deanmurió joven y dejó un bonito cadáver. Y lo hizo, además, de la forma más teatral posible. En aquella época sin móviles con cámara, su muerte y su imagen tenían todos los boletos para, con el tiempo, caer en el olvido. Pero la casualidad quiso que un estudiante de fotografía pasara con su cámara a unos pocos metros de donde ella cayó. La portada de la revista Life y nuestra fascinación por la muerte, la juventud y la tragedia hicieron el resto.



El suicidio más bello

   En 1979, Elvita Adams saltó desde el piso 86, pero una fuerte corriente de aire la llevó de nuevo al interior del edificio en el piso 85, sobreviviendo con sólo una fractura de cadera. "Algo o alguien" no quiso que fuera tan famosa como Evelyn McHale. El edificio fue también escenario de suicidios en 2004 y 2006.


Tocar el cielo: de la Torre de Babel al rascacielos

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 ¿Son los rascacielos torres de babel desacralizadas, tal como se ha dicho?

 Se intenta tocar, “rascar” un cielo en el cual no se cree, donde Dios quizá no está, en todo caso un Dios que ha sido sustituido por el dinero. 


   Desde siempre, el hombre ha tenido el deseo de mirar y subir hacia arriba, de volar, de comprender la esfera celeste, de tocar el cielo. Para estar más cerca de los dioses o parecerse a ellos, o para controlar la tierra desde una posición elevada. (Foto: skyline de Dubai). Para estudiar el origen de la construcción de rascacielos hemos de acudir al Chicago de finales del siglo XIX, pero desde un punto de vista místico hemos de acudir a la legendaria Torre de Babel la cual, en realidad, era un zigurat, el primer edificio en altura conocido realizado por el hombre, ubicado en Babilonia, en la antigua Mesopotamia, en los albores de lo que entendemos por civilización.

Torre de Babel

   La historia de la Torre de Babel se puede iniciar con aquella añorada manera de contar: érase una vez… después del Diluvio Universal, unos hombres que hablaban la misma lengua emigraron hacia el este y llegaron a la tierra de Shinar. Una vez asentados decidieron que construirían una torre que tenía que tocar el cielo. Pero Dios todopoderoso no podía tolerar que los hombres alcanzasen su morada y los condenó a hablar lenguas diferentes. Como no se entendían no pudieron terminar la torre y se dispersaron por la tierra. El relato proviene de la Biblia, del Génesis, y de ahí viene que los humanos hablemos lenguas diferentes.

   Para judíos y cristianos la Torre de Babel se convirtió en signo de idolatría, orgullo y confusión. Es el índice de la desmesura de los hombres que quieren igualarse o levantarse por encima de los dioses y que imaginan que pueden escalar hacia los cielos por medios materiales. Estas torres que encontramos en Mesopotamia, en las ciudades sumerias y babilónicas, eran la muestra de un politeísmo que posteriormente el monoteísmo hebreo rechazaría. El tono peyorativo de Babel se hallaría, pues, en la hostilidad con que Israel observaba las costumbres y las creencias de otros pueblos de su entorno.

    Para los interesados en arquitectura, la Torre de Babel sería el primer intento de construir un rascacielos, de “rascar”, el cielo. La supuesta torre se levantó en la ciudad de Babilonia, a 85 km. al sur de Bagdad, al borde del río Éufrates, en lo que actualmente es Irak.



Maqueta de lo que podía haber sido el zigurat de Etemenanki, identificado como la Torre de Babel. Pergamonmuseum, Berlín.

 

   Herodoto la menciona del siguiente modo: construida en el interior de un gran muro, triple y grueso, de ladrillo y adobe, la proximidad de los ríos Tigris y Éufrates proveía el barro y las cañas necesarias para este tipo de albañilería.

   Esta supuesta torre bíblica ha sido localizada por la arqueología. En el año 1913, el arqueólogo alemán Robert Koldewey la identificó en el zigurat de Etemenanki, que en su parte superior albergaba el templo del Dios mesopotámico Marduk, recubierto con azulejos azules. Etemenanki significa en sumerio “templo de la creación del cielo y la tierra”. Parece que esta torre ya existía en tiempos de Hammurabi (1792-1750 a.C). La primera inscripción sobre Etemenanki es del rey Nabucodonosor II que la reconstruyó después de que Sennacherib, en el año 689 a.C, destruyera la ciudad de Babilonia y el templo de Marduk, asociado al zigurat de Etemenanki. La inscripción se guarda en una tablilla cuneiforme de arcilla en el Metropolitan Museum of Art de Nueva York, que la ha fechado entre el 604-552 a.C. La transcripción es la siguiente y es suficientemente claro su contenido:

The tower, the eternal house, which I founded and built. I have completed its magnificence with silver, gold, other metals, stone, enameled bricks, fir and pine. The first which is the house of the earth’s base, the most ancient monument of Babylon; I built and finished it. I have highly exalted its head with bricks covered with copper. We say for the other, that is, this edifice, the house of the seven lights of the earth the most ancient monument of Borsippa. A former king built it, (they reckon 42 ages) but he did not complete its head. Since a remote time, people had abandoned it, without order expressing their words. Since that time the earthquake and the thunder had dispersed the sun-dried clay. The bricks of the casing had been split, and the earth of the interior had been scattered in heaps. Marduk, the great god, excited my mind to repair this building. I did not change the site nor did I take away the foundation. In a fortunate month, in an auspicious day, I undertook to build porticoes around the crude brick masses, and the casing of burnt bricks. I adapted the circuits, I put the inscription of my name in the Kitir of the portico. I set my hand to finish it. And to exalt its head. As it had been done in ancient days, so I exalted its summit”.

   En cuanto a la altura de la torre, ni el Génesis ni la tablilla de Nabucodonosor  dicen nada. Pero la sabemos por la Esagil Tablet que se guarda en el Museo del Louvre de París. Según la descripción técnica del Louvre, está fechada en el año 229 a.C, proviene de Uruk, y es una copia de un antiguo documento mesopotámico donde se explica también la reconstrucción que hizo Nabucodonosor. La han transcrito y la consideran extremadamente valiosa por la reconstrucción que hace del zigurat:

   “This tower seems to have had seven stories, built in the form of terraces, and was surmounted by a temple. German excavations have confirmed the dimensions of the square base: over 91 m along each side. They have also shown that three large stairways, resting on the south facade, provided access to the first story, higher than the others, and to the second story. Smaller staircases led to the top, probably situated at a height of 90 meters”. O sea, que estamos delante de un zigurat colosal para la época, que resplandecía en Babilonia junto a los palacios y templos y sus famosos jardines colgantes.



 Esagil Tablet. Musée du Louvre, París

 

   Alejandro Magno, cuando se enamoró de las costumbres y la cultura persa y se instaló en Babilonia, la halló prácticamente derruida. Intentó repararla pero su muerte temprana lo impidió, luego se quedó abandonada. Hoy sólo quedan los cimientos. A su lado está la residencia del que fuera presidente de Irak, Saddam Hussein.

   La historia de la pintura nos ha dejado numerosas imágenes de lo que podía haber sido la Torre de Babel. La más conocida e impactante es la de Pieter Bruegel el Viejo, que se exhibe en el Kuntshistoriches Museum de Viena y que pintó al óleo sobre tabla en el año 1563. El problema es que la torre se parece al Coliseo de Roma, aunque como pintura es excelente y temáticamente atinada. Una nube cruza el templo en la parte superior y pone en evidencia que la torre ha tocado el cielo, con la ciudad de Babilonia a un lado y el río Éufrates en el otro.


La Torre de Babel (1563). Pieter Bruegel el Viejo. Kuntshistoriches Museum, Viena

Zigurats

   La mítica Torre de Babel era, pues, un zigurat, el monumento más característico de Mesopotamia. La palabra zigurat deriva del verbo acadio zaqaru que significa literalmente “construir en alto”; según Mario Satz también significa “la torre donde reposan las estrellas”. Igual que los rascacielos o las catedrales góticas, los zigurats dominaban el skyline de las grandes ciudades de Mesopotamia. Tenían la forma de una pirámide truncada y escalonada y se levantaban por terrazas, cada piso más estrechas, enlazadas por escaleras y diseñadas con criterios geométricos. En su cima se depositaba un templo, morada de un Dios. Sólidamente plantados en el suelo, estaban construidos con ladrillos de arcilla, moldeados y cocidos al sol. Algunos de estos zigurats alcanzaban los 100 m. de altura, una medida considerable para la época y sus medios técnicos, y la terraza de base podía ser una enorme explanada también de 100 m. El plano del zigurat era cuadrado, rectangular u ovalado, de unos seis o siete pisos.


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Ilustración de un zigurat

 El zigurat es la primera construcción conocida en altura que ha realizado el hombre. Los arqueólogos han sacado a la luz más de 30 zigurats, dispersos por toda la antigua Mesopotamia. Samuel Noah Kramer, arqueólogo de la Universidad de Pennsylvania explica: “Considerado en su aspecto físico, el zigurat está emparentado con la pirámide. En el sentido espiritual son dos polos opuestos. La pirámide es una tumba laberíntica sin sol; el zigurat es una escalera bañada por el sol para llegar a Dios, conectando la tierra con el cielo”.


Rascacielos

   Después de las catedrales góticas, han sido los rascacielos los que más deseo han tenido de tocar el cielo, ya no desde un punto de vista místico sino específicamente económico y espacial: la propiedad vertical ocupa menos espacio que la horizontal y se resuelven problemas de vivienda y oficinas. El rascacielos es una especialidad estadounidense. No hay nada más genuinamente americano que el Empire State (1931), de William F. Lamb, o la cúpula art deco de la Chrysler Building (1929), de William Van Alen, ambos en Nueva York. El origen del rascacielos moderno se encuentra a finales del siglo XIX en Chicago. Está relacionado con los avances tecnológicos, sobretodo con el desarrollo de los ascensores que permitieron que un edificio se pudiera reproducir hacia arriba infinitamente, utilizando estructuras de acero y de material ignífugo. El proceso simplificaba tanto los componentes arquitectónicos como el tiempo de edificación.

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Cúpula de la Chrysler Building  (1929). William Van Alen. Nueva York, EE.UU

   Como ya hemos visto, muchos arquitectos han querido tocar el cielo a lo largo de los siglos, no obstante estaban limitados debido a que los muros tenían que aguantar un peso: de ahí las formas piramidales con menos peso en la parte superior y evitar el menos peso posible. Muchas catedrales góticas lograron mantenerse en pie, pero muchas otras sucumbieron. En el año 1870 se descubre que la construcción con estructuras de acero resuelve el problema: tocar el cielo era posible, el esqueleto de acero soporta el peso y el hormigón, el ladrillo o la piedra y los elementos ornamentales se insertan mientras el rascacielos sube. Levantar un rascacielos podía ser una cadena de producción de coches como la Ford: el mismo trabajo se repite y repite y todo está previsto.

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Home Insurance Building (1885). William Le Baron Jenney. Chicago, EE.UU

   Chicago fue el laboratorio de todo. Después de quedar la ciudad devastada por incendio en 1871 todo estaba por hacer. Se tenía que crear una ciudad moderna, pero la especulación del suelo provocaba un aumento exagerado del precio; la única solución para los edificios comerciales era construir en altura. Paralelamente, las nuevas tecnologías avanzaban y Chicago era el lugar adecuado para probarlas: terrenos vacíos en una topografía de gran planicie delante del lago Michigan que propiciaba todo experimento. La zona de negocios llamada The Loop, cruzada por el Chicago River y con un lakefront, era el lugar adecuado. El primer rascacielos del mundo construido en acero y hierro es el Home Insurance Building (1885), en Chicago (demolido), del arquitecto William Le Baron Jenney, uno de los padres del rascacielos junto con Louis Sullivan y, entre otros, John Root, Charles B. Atwwod y Daniel Burnham, autores de la emblemática Reliance Building (1895); creadores todos ellos de la llamada Escuela de Chicago. A Sullivan se le atribuye la frase clave que definirá el movimiento moderno: “form follows function”.

    Louis Sullivan advertía que los motivos decorativos de los rascacielos realzaban el eje horizontal, una orientación más adecuada para una villa palladiana de dos pisos, por lo tanto esta combinación no funcionaba. Sullivan exhortó a los arquitectos a seguir en sus diseños de rascacielos un principio coherente:”La característica principal de un edificio alto es que se vea elevado. En cada centímetro debe ser orgulloso e imponente, alzarse en una mera exultación de modo que visto de abajo arriba resulte una unidad sin límites discrepantes”.

   Le Corbusier, en sus dos libros La ciudad de futuro (1925) y La ciudad radiante (1933), reclamaba una ruptura radical con el pasado que consistiría en derribar los centros históricos. A fin de mitigar su hacinamiento, proponía que los viejos edificios bajos tendrían que remplazarse por las estructuras que los avances tecnológicos del hormigón armado habían hecho posible: los rascacielos. Imaginó que más de dos mil personas emplearían una sola puerta principal con bloques capaces de albergar 40 mil personas. Cuando visitó Nueva York por primera vez le decepcionó el tamaño de sus rascacielos: “¡son demasiado bajos!”, exclamó.


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Reliance Buildig (1895). Root&Burnham&Atwwod. Chicago, EE.UU

   A pesar de las advertencias de Sullivan, los primeros rascacielos, tanto en Nueva York como en Chicago, retenían aún muchos elementos historicistas. Se ve claramente en el Woolworth Building (1913), de Gilbert Cass, uno de los primeros rascacielos más conocidos de Manhattan. Tanto nos remite a un zigurat mesopotámico, levantado por plantas cada vez más estrechas, como al gótico por el remate de la torre y los elementos ornamentales del flamígero, una manera de asimilarse a un estilo arquitectónico del pasado que buscaba tocar el cielo.


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Woolworth Building (1913). Gilbert Cass. Nova York, EE.UU

 

    El Woolworth Building tuvo multitud de réplicas, aparecían zigurats, frontones greco-romanos, cúpulas barrocas y agujas góticas por doquier. Para citar un ejemplo, The Cathedral of Learning, (1934) en Pittsbourg, un zigurat/gótico revival, de Charles Klauder.



The Cathedral of Learning (1934). Charles Klauder. Pittsburg, EE.UU

 

Movimiento moderno

   Bien entrado el siglo XX, Chicago y Nueva York se cansaron de tanto rascacielos historicista, se necesitaba algo más. En realidad, la Escuela de Chicago ya puso en práctica el funcionalismo y el racionalismo, bases del movimiento moderno, pero faltaba la estocada a muerte a todo elemento revival. Esta llegó de Europa. Los arquitectos alemanes de la Bauhaus, exilados del nazismo, se establecieron en poderosas universidades estadounidenses y marcaron el camino: Mies van der Rohe en el Illinois Institute of Technology de Chicago y Walter Gropis y Marcel Breuer, junto con el catalán Josep-Lluis Sert, en la Universidad de Harvard; añadiéndole los aires innovadores que había en Yale con Paul Rudolf. El movimento racionalista/funcionalista arraigó, pues en Estados Unidos, convirtiéndose en su movimiento arquitectónico natural.

   La controvertida novela de Aynd RandThe Fountain Head, explica lúcidamente la ruptura con todo historicismo para conseguir una pureza visual a través del vidrio y el acero ahuyentando cualquier aspecto del pasado. El arquitecto de ficción Howard Roark tiene que batallar con sus colegas y clientes y renunciar a proyectos hasta que se admitan sus rascacielos limpios y desnudos sin adherencias postizas como frontones, columnas, capiteles, volutas, trifolios, cuadrifolios, etc.

Mies van der Rohe

   Para no desglosar ahora toda la historia de los rascacielos en Estados Unidos me centro en Mies van der Rohe como el autor de un determinado tipo de rascacielos, el más auténtico, si se puede decir así. Su Seagram Building de Nueva York (1957) no es la torre más alta, ni la más excéntrica, simplemente es la más perfecta. Una de las máximas expresiones del movimiento moderno. Un objeto singular en su pureza y racionalidad y de extraordinaria calidad. Mies, un hombre lacónico y preciso, declaró en 1960: “Nuestra tarea principal es construir una arquitectura que exprese la civilización en que nos encontramos. Esta es la única vía que veo para vencer el caos. Nuestra civilización depende en gran medida de la ciencia y de la tecnología”.



Seagram Building (1957). Mies van der Rohe. Nova York

 

   Mies nació en 1886 en Aachen (Aquisgrán), Alemania, hijo de un cantero. Explica en una entrevista que le hicieron en 1964: “De mi ciudad natal, Aquisgrán, recuerdo la catedral, este octógono que construyó Carlomagno. En diferentes siglos se le fueron haciendo diferentes cosas y, en algún momento del barroco, lo enfoscaron y le colocaron ornamentación. Cuando era joven le quitaron el revoco y sólo se veían las piedras originales. Cuando veía el viejo edificio sin nada añadido, con sólo su excelente fábrica de ladrillo o cantería, un edificio realmente claro y con una obra artesanal realmente buena, hubiera dado todo por uno de estos edificios. Más tarde lo forraron nuevamente con mármol, pero debo decir que era mucho más imponente sin él”.

   En sus palabras tenemos la clave para entender su obra. Las nuevas tecnologías le ayudaron a crear la arquitectura pura y racional que quería con cristal y, especialmente, con acero, “un material excelente y por excelente quiero decir que es muy fuerte y muy elegante”, y con estructuras rectangulares porque cree que son las más “razonables, prácticas y económicas”. Parece que no quiera destacar y ser lo más neutro posible: “Lo que intento es desarrollar un lenguaje común y no ideas personales”. El problema con la arquitectura de Mies vino poco más tarde, igual que con la torre de Gilbert Cass: sus rascacielos se copiaron por doquier en todo el mundo sin su contenido ni su cualidad.

Postmodern

Y vino la reacción a finales de los años 70 del siglo XX. Lasitud arquitectónica ante un tipo tan reiterativo. Los rascacielos se habían convertido en edificios insulsos, pero lo más preocupante fue que ya no tenían el poder de comunicar y simbolizar la imagen y los valores de una compañía o una corporación, se tocaba el cielo, sí, pero todos lo hacían de la misma manera y las grandes empresas o multinacionales o inmobiliarias que los construían querían diferenciarse.



Portland Building (1982). Michael Graves. Portland, EE.UU

 

  Entonces, aparece el llamado movimiento postmodern, liderado por los arquitectos estadounidenses Philip Johnson -que había colaborado en la Seagram de Mies-, Michael Graves, Robert Venturi y en Europa el británico James Stirling o el catalán Ricard Bofill, entre otros. Graves creía que el movimiento moderno había agotado su recorrido y era el momento de adoptar una nueva arquitectura que conectase con la historia y de ahí que incluyera otra vez ornamentaciones historicistas y en algunos edificios colores vivos; tal como hizo en su Portland Building (1982), en Portland. Venturi creía que la arquitectura no se podía reducir sólo a un sistema lógico y estético. El arquitecto de ficción Howard Roark se hubiera quedado sin trabajo.



AT&T Building (1984). Philip Johnson. Nueva York, EE.UU

 

   Algunos ejemplos de este movimiento en el ámbito de los rascacielos serían el edificio de la AT&T (1984) de Philip Johnson, con un coronamiento que toca al cielo en forma de frontón truncado; el City Corp (1977) de Hugh Stubben y William Le Messourier con un remate en forma de trampolín de saltos de ski de piel plateada, ambos en Nueva York. O el de Ricard Bofill, en Chicago, con un remate en forma de frontón.


Citicorp Center, New York City, USA, 1974 — 1977 | José Miguel ...

City Corp (1977). Hugh Stubbens &William Le Messourier. Nueva York, EE.UU

 

    Hubo vías intermedias, como la del arquitecto británico Norman Foster, que no abrazó el postmodern porque rechaza todo historicismo y aún cree en la validez de los preceptos del movimiento moderno y da a sus rascacielos otra dimensión más orgánica incorporando elementos futuristas. O como la del francés Jean Nouvel que en su Torre Agbar (2005) de Barcelona realiza un diseño que obedece a dos poderosos símbolos de Cataluña: la montaña de Montserrat y Gaudí. Efectivamente, con su rascacielos quiere establecer una conexión con las torres de la Sagrada Família, pero lo que más interesó a Nouvel como referencia para su torre fue un proyecto que Gaudí había realizado en el año 1908 para un hotel-rascacielos en Nueva York, que no se vio materializado, pero del cual quedan algunos esbozos. Se llamaba Hotel Attraction y hubiera sido el más alto de Manhattan en aquel momento; de planta circular, emergía ancho del suelo y se estrechaba cuando llegaba al vértice -como de Nouvel- con cuerpos adosados, todo inspirado en el macizo de Montserrat. 

 

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Proyecto de Gaudí para un rascacielos en Nova York (1908)


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Torre Glòries (2005). Jean Nouvel. Barcelona, Catalunya

 

Cada ciudad tiene sus rascacielos

    En el inicio de este texto describía los rascacielos como torres desacralizadas, la religión es el dinero y el objetivo la máxima proeza tecnológica. Los que los erigen son las grandes corporaciones financieras, de negocios, multinacionales, mientras que los ayuntamientos, sedes de gobiernos u organismos estatales suelen ocupar los antiguos edificios históricos. Quien manda quiere “tocar el cielo” y mostrar su dominio sobre el mundo. El poder de las multinacionales es paralelo a la disolución de los estados que cada vez ostentan menos poder y quedan confinados en edificios antiguos, históricos, es decir, simbólicamente y de manera tangible son el pasado. Filadelfia es uno de tantos ejemplos de ello.



Skyline de Filadelfia, EE.UU

   En la fotografía superior vemos como el edificio histórico del Ayuntamiento, con su torre de imitación barroca que había sido el icono de la ciudad durante mucho tiempo, se ha quedado pequeña al lado de las torres que se han ido levantando en los últimos años. Hubo una prohibición de levantar una torre más alta que la del Ayuntamiento que finalmente se revocó. Hoy el skyline de Filadelfia es uno de los más atractivos de Estados Unidos, protagonizado por las dos torres de remate triangular On and Two Liberty (1990), del arquitecto alemán afincado en Estados Unidos, Helmut Jahn.


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Downtown de San Francisco, EE.UU


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Downtown de Charlotte, EE.UU

 

   A lo largo del siglo XX y, sobretodo en el siglo XXI, cada ciudad grande ha querido tener sus rascacielos. En Estados Unidos cada gran y mediana ciudad tiene su downtown con rascacielos de medidas y formas diferentes que conforman unos conjuntos no necesariamente homogéneos y habitualmente con una torre o dos que se convierten en iconos de la ciudad y define su skyline. Pongo como ejemplo de downtown interesantes y con personalidad propia que conozco -aparte de los de Nueva York y Chicago- los de Seattle, Charlotte, Los Angeles, San Francisco, Atlanta o el de Baltimore, con rascacielos construidos al borde del río Patapsco. El downtown es casi el mismo puerto; en la noche los rascacielos se reflejan en el agua y crean unos efectos lumínicos fantásticos. Ocurre exactamente lo mismo en el downtown de Pittsbourg que se refleja en las aguas de los tres ríos que confluyen en la ciudad: Ohio, Allegheny y Monongahela. Son igualmente deslumbrantes los de Sydney y Melbourne en Australia.


Downtown de Baltimore, EE.UU

   Excepto Nueva York, Chicago y Sydney, el problema de estos downtown es que en ubicarse en zona de negocios, son la mayoría rascacielos de oficinas, se vacían por las noches y los fines de semana quedando desiertos ya que la gente suele vivir en las periferias. Eso mismo vi en Dubai hace unos años, rascacielos altísimos, incluso los ubicados en zona de residencia, casi vacíos; la sensación era de total desolación.

    En Europa la implantación de rascacielos ha sido más complicada. La existencia de edificios históricos en el centro de casi todas las ciudades ha provocado que cuando se han querido levantar rascacielos -incluso sólo uno- o un downtown a la americana, ha despertado polémicas enormes. Bien porque hay que derribar edificios antiguos para que los rascacielos tengan su lugar y no hay unanimidad si estos vestigios históricos hay que mantenerlos o no y, aunque no tengan valor artístico alguno, esta potente irrupción en vertical se ve como una agresión; o bien porque rompe estéticamente con un conjunto histórico coherente. Londres ha construido rascacielos en su City con mucha controversia, incluso con la realeza en contra: el Príncipe Carlos cree que le han destrozado su aristocrático Londres.

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Torre Montparnasse (1973). Jean Saubot. París, Francia

   En París, la Torre Montparnasse (1973) del equipo de arquitectos liderado por Jean Saubot, uno de los rascacielos más altos de Francia, construido donde la antigua estación de Montparnasse, tuvo sus detractores por considerar que rompía la coherencia urbanística y arquitectónica de Paris y que la Torre Eiffel no podía tener rival. París, no obstante, ha sabido crear su downtown lejos del centro, en la zona de La Defense, un importante complejo en acuerdo con la grandeur de la cual se ufana Francia y el resultado es espectacular. No por las torres en si mismas, sino por la astucia urbanística muy bien lograda de unir en un eje tres tiempos históricos y artísticos: el arco de La Defensa, del siglo XX; el arco de l’Étoile, del siglo XIX y el arco du Carroussel del siglo XVIII. En un día claro se pueden ver los tres por el ojo del arco.


El eje de los tres arcos de triunfo en París, Francia


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Complejo de La Defense. París, Francia

   Otras ciudades se han quedado cortas como Madrid que ha querido tener su downtown particular y ha levantado en el Paseo de la Castellana, en el llamado Cuatro Torres Business Area, altas torres, en eje con las torres  inclinadas Kio, pero el hecho de plantar solo cuatro, visto de lejos, viniendo de la Sierra, sabe a poco. O se levantan 10 o 15, como un verdadero downtown o se queda en un “quiero y no puedo”. De todos modos, cabe decir que lo que salva la iniciativa es que las cuatro son de alta calidad arquitectónica, obra de Norman Foster, Cesar Pelli, I.M Pei y Henry N. Cobb y la de Carlos Rubio Carvajal y Enrique Álvarez-Sala Walther. Perforan bellas y altivas los magníficos cielos de Madrid.


Cuatro Torres Business Area - Wikipedia, la enciclopedia libre

Cuatro Torres Business Area. Madrid, España

 

   En Sevilla, la mayoría de sus habitantes aún no se creen que tengan que convivir con la torre del arquitecto argentino César Pelli que, aunque no está en el centro histórico propiamente dicho, sí suficientemente cerca y con una presencia imponente que parece que quiera competir con la Giralda, icono del skyline de Sevilla. Es el único rascacielos que hay en Sevilla y el más alto de Andalucía.


Torre Sevilla (2016). César Pelli. Sevilla, España

 Aunque Pelli la ha hecho circular en un guiño a la plaza de toros de la Maestranza y como torre en si misma toca el cielo con esbeltez, a Sevilla le cuesta tolerarla. La ciudad vive con su majestuoso Guadalquivir que es el verdadero protagonista de la ciudad junto con su Giralda de altura moderada; la bulliciosa vida sevillana prefiere la escala humana y no la divina, incluso sus maravillosas Vírgenes que discurren por sus calles en las procesiones de Semana Santa son muy terrenales y están muy a mano.

   Cabe decir que hay conjuntos de rascacielos en grandes ciudades totalmente banales donde la gente vive apretujada como en un enjambre de abejas en vertical ya desde el siglo pasado. En esta situación, los rascacielos no son más que un medio para meter masas, en muchos barrios depauperadas, dejados de lado y con servicios mínimos. Los promotores de estos rascacielos no tienen ningún interés en tocar el cielo; por un lado sacar el máximo provecho económico y, por otro, desde los estados, solucionar un serio problema de vivienda. Pongo por ejemplo Sao Paulo, en Brasil ya que es realmente como una jungla de hormigón, que da pavor, del todo impersonal.


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Sao Paulo, Brasil

   

   Otros ejemplos de estos conjuntos de rascacielos con poco interés arquitectónico pero con una finalidad completamente distinta y exclusiva: meter un turismo de masas ávido de sol y playa. Es el caso de la costa española mediterránea de la Península Ibérica, con Benidorm como insignia, o Ocean City (Maryland) y Virginia Beach (Virginia), Atlantic City (New Jersey), en la costa atlántica de Estados Unidos y que se multiplican en muchas otras ciudades de Florida, especialmente en Miami.


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Benidorm, España

 Siglo XXI

   Hoy en día, acontece que los rascacielos son todo un reto para arquitectos e ingenieros, cual torre será la más alta, la más excéntrica, la más innovadora, e incluso la más hortera; son la más grande expresión de exhibicionismo y de proeza tecnológica. Buscan impactar al espectador. Especialmente en los países de las monarquías del Golfo y en Asia, en Malasia y China, los países que ostentan los edificios más altos del mundo ahora mismo. No obstante, están empezando a tener serios problemas técnicos, a veces se levantan sin medir bien si el suelo terráqueo podrá con ellos. Las últimas noticias señalan que en Shangai los rascacielos son muy altos, gruesos y complicados y pesan tanto que se hunden año tras año, al mismo tiempo que agotan los acuíferos subterráneos. He visto Hong Kong y es un Manhattan triplicado.


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Hong Kong

   En Nueva York hay un museo dedicado a los rascacielos, el Skycraper Museum, ubicado en Battery Place, que yo sepa, el único que existe en el mundo, fundado y dirigido por Carol Willis, profesora de Urban Studies and Planning de la Universidad de Columbia de Nueva York. Se puede consultar en él toda la información habida y por haber sobre rascacielos en Estados Unidos, con un montón de publicaciones on line. El atentado a las torres gemelas en 2001 despertó, durante un tiempo, el temor a vivir en las alturas. En la última década, una vez recuperada la zona cero, se ha perdido todo miedo. Nueva York vuelve a construir cuanto más arriba mejor. La zona cero se está terminando de llenar otra vez de altísimos rascacielos, como si nada hubiera pasado, con esta capacidad típicamente estadounidense de tirar adelante sin mirar atrás y reinventarse continuamente.


432 Park Avenue (2015). Rafael Viñoly. Nueva York, EE.UU

   La última moda o tendencia en rascacielos se llama Slenderness: “Slenderness” is an engineering definition. Structural engineers generally consider skyscrapers with a minimum 1:10 or 1:12 ratio (of the width of the building’s base to its height) to be “slender.” Slenderness is a proportion based on the width of the base to the height of the building.”. La exposición del Skycraper Museum, New York’s Super-Slenders, muestra estos rascacielos de moda: the super-slim-ultra-luxury residential tower. Rascacielos muy delgados, muy altos, como si fueran lápices, llamados pencil-thin periscopes. Ya no son oficinas, sino apartamentos de lujo de los más caros del mundo, sólo accesibles a los muy ricos, a este 1% que quiere vivir entre nubes, tocando el cielo y las estrellas, con vistas espectaculares sin ninguna empatía por la gente de “más abajo”. Nada que ver con el misticismo, sino con inversiones, codicia y ostentación de riqueza. Un ejemplo de Slender Skycraper es el del arquitecto uruguayo Rafael Viñoly, arquitecto muy cuestionado por los problemas técnicos de sus edificios.

Símbolo de verticalidad

   Las grandes alturas, obviamente, están relacionadas con el principio de verticalidad que atrae en gran manera a hombres y mujeres. ¿De donde viene esta inclinación a querer tocar el cielo más allá de lo religioso o de la máxima proeza tecnológica? En clave simbólica es probable que derive de la experiencia del hombre primitivo habituado a levantar la vista (la bóveda del cielo, los relámpagos, la lluvia, el sol, las estrellas, los árboles, las montañas…) y creer que los dioses están en el cielo. Añadir que la posición del ser humano es en vertical y el falo conduce a la reproducción. Cuando queremos afirmar algo la mano y un dedo se nos van para arriba y el autoritarismo y el poder dictatorial se manifiestan con el brazo en alto.

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Tensión suave (1923). Vassily Kandinsky. Museo Thyssen-Bornemisza. Madrid, España. El pintor ruso Vassily Kandinsky definió la línea vertical como “la forma más limpia e infinita”.

Àngels Ferrer i Ballester y Petrus Rypff

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