jueves, 27 de mayo de 2021

JENNER Y BALMIS, UN TÁNDEM PERFECTO


JENNER Y BALMIS, UN TÁNDEM PERFECTO


Edward Jenner​ es llamado "el padre de la inmunología", y se dice que su trabajo "ha salvado más vidas que el trabajo de cualquier otro hombre".​​​ Edward Anthony Jenner nació el 17 de mayo de 1749​ en Berkeley, Gran Bretaña, como el octavo de nueve niños.

Francisco Javier Balmis y la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna




    La Organización Mundial de la Salud declaró erradicada la viruela el 9 de diciembre de 1979. Esta enfermedad, cuyos orígenes se remontan a la noche de los tiempos, en el siglo XVIII, sólo en Europa, mataba a unas cuatrocientas mil personas cada año. Hasta que un médico rural inglés, Edward Jenner, un tipo inquieto enamorado de la poesía, descubrió el procedimiento de la vacuna. Todo empezó en su consulta, cuando escuchó a una joven campesina decir: "Yo no contraeré la viruela, porque estoy vacunada". Intrigado, Jenner observó que en ocasiones las vacas presentaban lesiones en las ubres parecidas a las de la viruela; cuando esto sucedía las manos de los vaqueros que las ordeñaban solían contagiarse y desarrollar las mismas heridas. Estas personas se volvían inmunes a la enfermedad.

   El descubrimiento llevó a Jenner a dar un paso más y embarcarse en un experimento que hoy habría dado con sus huesos en la cárcel. El 14 de mayo de 1796 extrajo pus de una lesión que tenía en la mano la campesina Sarah Nelmes y lo inoculó en el brazo de James Philips, un pequeño de ocho años. Dos meses después, volvió a inocular al chaval, esta vez con el virus de la viruela humana. El resultado supuso una revolución, ya que el niño no desarrolló la enfermedad. Al nuevo remedio, que desembocaría en la salvación de millones de personas, se le dio el nombre del animal que lo había facilitado: vacuna.

   Pero el éxito de Jenner no vino enseguida; todo lo contrario, al principio fue ferozmente vituperado por muchos de sus colegas, que lograron que lo expulsaran de la Asociación Médica de Londres. Así las cosas en Europa, el rechazo a los nuevos remedios en las colonias crecía de manera exponencial. 



Edward Jenner. El padre de la vacunación

    Lo cierto es que no fue hasta los primero años del siglo XIX que la comunidad internacional, de forma masiva, se veía obligada a aceptar las bondades del nuevo procedimiento; esto se debió en exclusiva a los resultados logrados por el médico valenciano Francisco Xavier Balmis y su Expedición Filantrópica de la Vacuna.


Busto de Francisco Javier Balmis en la Facultad de Medicina de la UMH en San Juan de Alicante.

"La aventura de mayor repercusión en la historia de la medicina y de la salud pública es la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna. La organización, planificación y reglamentación de esta campaña sanitaria de dimensiones mundiales recae sobre Francisco Javier Balmis. Durante el verano de 1803 concentra en su persona toda la responsabilidad para realizarla. Posee la suficiente experiencia sanitaria, conoce los territorios por donde se propagará la vacuna y cuenta con la valía personal para llevarla a cabo. Tiene un fuerte temperamento y está seguro de sí mismo. Goza de mucho prestigio en ambientes militares, tanto en el Ejército como en la Armada y en los ambientes sanitarios. Además se rodea de personas que son muy jóvenes, bien formadas, experimentadas en la vacuna y obedientes a sus órdenes".

Susana María Ramírez Martín


   Francisco Javier de Balmis y Berenguer (Alicante, 2 de diciembre de 1753-Madrid, 12 de febrero de 1819) ​ fue un cirujano y médico militar español honorario de la corte del rey Carlos IV. Encabezó la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna, también conocida como Expedición Balmis. 

   Balmis terminó sus estudios secundarios a los diecisiete años y comenzó su carrera de medicina en el Hospital Real Militar de Alicante donde fue practicante al lado del cirujano mayor durante cinco años. ​ Años después se trasladó a La Habana y, más tarde, a la Ciudad de México. En la Ciudad de México sirvió como primer cirujano en el Hospital de San Juan de Dios. Allí pudo estudiar remedios para enfermedades venéreas (hoy llamadas infecciones de transmisión sexual), que le serviría para publicar más tarde el Tratado de las virtudes del agave y la begonia (Madrid, 1794). De vuelta en España, llegó a ser el médico personal de Carlos IV. Persuadió al rey de enviar una expedición a América a propagar la recién descubierta vacuna de la viruela. Balmis y José Salvany fueron el alma de la expedición, la cual partió del puerto de La Coruña el 30 de noviembre de 1803 a bordo de la corbeta María Pita. De allí viajó a San Juan de Puerto Rico, La Guaira, Puerto Cabello, Caracas, La Habana, Mérida, Veracruz y la Ciudad de México. La vacuna llegó a lugares tan lejanos como Texas en el norte y a Nueva Granada en el sur. Aunque no el propio Balmis, otros miembros de su expedición, entre ellos el doctor Salvany, llevaron la vacuna a América del Sur, hasta Chiloé, en la actual República de Chile, y en esa época el territorio más al sur bajo dominio español en el Pacífico. En la Ciudad de México, a Balmis le costó convencer al virrey José de Iturrigaray, pero finalmente él y su hijo fueron vacunados. 


Balmis, el ilustrado tenaz: biografía del artífice de la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna

Documental sobre la biografía del Dr. Balmis, director de la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna (1803-1814), uno de los hitos sanitarios más importantes de la Historia de la Medicina, la Salud Pública y la Vacunología, que permitió la erradicación de la viruela en el mundo. Producido por la Fundación Dr. Balmis Rotary Club Alicante

   En septiembre de 1805 Balmis zarpó a bordo del Magallanes del puerto de Acapulco hacia Manila, capital de las Filipinas, y en 1806 volvió a España. En su viaje de regreso todavía difundió la vacuna por Macao y Cantón (China) y en la isla de Santa Elena, posesión inglesa del Atlántico Sur. Volvería a Nueva España de nuevo en 1810. Escribió Instrucción sobre la introducción y conservación de la vacuna, y tradujo del francés un trabajo sobre el mismo asunto, el Tratado histórico-práctico de Jacques-Louis Moreau de la Sarthe.

   El doctor Miguel Muñoz conservó y distribuyó la vacuna en México hasta 1844, cuando su hijo Luis se hizo cargo del proyecto. Tras Luis Muñoz, el doctor Luis Malanco estuvo al cargo, y así pudo salvarse la vida de decenas de miles de niños americanos.

   Su nombre ha quedado vinculado a la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna —también conocida como «Expedición Balmis», en su honor— que realizó hacia las posesiones españolas de América y Filipinas para difundir la vacuna de la viruela, un hito en la historia de la medicina.

   En 2020 el Ministerio de Defensa español nombró «Operación Balmis» al dispositivo de despliegue militar para luchar contra la pandemia de COVID-19. La escritora estadounidense de ascendencia dominicana, Julia Álvarez, dedicó su tercera novela a la expedición de Balmis: Saving the World (2006).

Para salvar el mundo - Entrevista a Julia Álvarez

La Real expedición de la viruela del siglo XIX inspira este "Para salvar el mundo" (Ed. Alfaguara), en la que un "cargamento" de 22 niños huérfanos trasportaron a todo el mundo la vacuna contra la viruela.


  El ganador del Premio Planeta, Javier Moro, cuenta en clave novelística la historia de la expedición y sus protagonistas en su libro A flor de piel (2015).

Javier Moro - A flor de piel // novela histórica
 Javier Moro nos cuenta un momento histórico que descubro y me encanta. La Real Expedición Filantrópica de la Vacuna.

 Televisión Española produjo en 2016 un telefilm sobre la expedición Balmis, titulada "22 ángeles" dirigida por Miguel Bardem y con Pedro Casablanc en el papel de Balmis.

 " 22 ÁNGELES "
Títulos de inicio de la película para TVE,  22 ÁNGELES, sobre la misión del Doctor Balmis. Dirigida por Miguel Bardem. Producción de Sunrise PC. Música original, Luis Ivars.


ZONA HISTORIA. BALMIS Y LA VACUNA DE LA VIRUELA
Hoy en Zona Historia disfrutaremos de la presencia de la escritora Almudena de Arteaga, autora de la novela histórica "Ángeles custodios", en la que nos narra las peripecias de la expedición que llevó a cabo el médico Francisco Xavier Balmis, para llevar la vacua de la viruela a toda Hispanoamérica y parte de Asia.

 

Doña Isabel Zendal, la enfermera de la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna

Autores: Susana María Ramírez Martín y José Tuells. Diciembre 2007

   La Real Expedición Filantrópica de la Vacuna (REFV) dirigida por Francisco Xavier Balmis contó entre sus expedicionarios con una mujer, Doña Isabel, la cuidadora de los niños vacuníferos, un ejemplo pionero en la historia de la enfermería pediátrica española. La vida de esta gran desconocida ha quedado unida para siempre a la primera campaña organizada de inmunización en la historia de la salud pública. Al vacío de datos biográficos, comenzando por la confusión en torno a su propio nombre, hay que añadir su papel de actriz secundaria en la REFV, a cuyo periplo parece circunscrita su trayectoria vital. Es posible que Balmis al pergeñar el guion de la expedición no la tuviera en cuenta para ofrecerle algunas líneas de diálogo, Doña Isabel no las necesitó, bastó su presencia para infundir energía a un buen número de escenas.


Isabel Zendal - El viaje más épico en la historia de la humanidad. “Me llamo Isabel Zendal y con este video quiero que conozcas mi historia”.

   Son incontables las páginas de la historia que se han escrito sobre los grandes viajes legendarios. Avistamiento de tierras extrañas y culturas desconocidas de la mano de Marco Polo, Cristóbal Colón o James Cook, entre otros, mientras el viaje más épico en los anales de la historia permanecía dormido en el cajón del olvido.

   Capitaneada por el médico militar Francisco Javier Balmis, El 30 de noviembre de 1803 zarpaba desde el puerto de La Coruña, la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna, el viaje más memorable en la historia de la humanidad. A bordo de aquel barco iban los héroes españoles que cambiarían el curso de la historia para siempre, el propio doctor Balmis, el médico José Salvany, la enfermera Isabel Zendal y los niños huérfanos que portaban en su propio cuerpo la vacuna de la viruela, una de las enfermedades más letales que ha conocido jamás el hombre.

   Esta gesta sin precedentes llevaría la vacuna de la viruela desde España a medio mundo. Puerto Rico, Venezuela, Cuba, México, Colombia, Ecuador, Panamá, Perú, Chile, Bolivia, Filipinas y China, serían testigos de aquella proeza, que supuso el principio de las campañas de vacunación.

   La vuelta al mundo de los sanitarios españoles que entregaron su vida hasta las últimas consecuencias por salvar la de la humanidad entera. Entre esos héroes se encontraba ella, Isabel Zendal, la primera enfermera en misión internacional.



Los practicantes y enfermeros de la REFV

   Tras la Real Orden de Carlos IV emitida el 6 de junio de 1803, que dispone se organice una expedición científica con el objeto de llevar “el eficaz remedio de la vacuna como preservativo de las viruelas a todas sus posesiones”, se inician en un tiempo récord los preparativos que permitirán zarpar a la REFV del puerto de La Coruña el 30 de noviembre de 1803. El convoy humanitario, con Balmis a la cabeza como médico y director, se compone de tres cirujanos en calidad de ayudantes, José Salvany y Lleopart, Manuel Julián Grajales y Antonio Gutiérrez Robledo. Las circunstancias del viaje determinaran que Balmis designe al primero de ellos como subdirector. Completan la nómina dos practicantes, Francisco Pastor Balmis y Rafael Lozano Pérez y tres enfermeros, Basilio Bolaños, Pedro Ortega y Antonio Pastor. Junto a ellos viaja la Rectora de la Casa de Expósitos de La Coruña, que tiene a su cargo los 22 niños elegidos para trasladar en sus brazos la vacuna hasta América.

   Las obligaciones de cada uno de los miembros de la REFV estaban inicialmente bien diferenciadas, conteniendo el Expediente General sus responsabilidades específicas, llegándose a tipificar incluso el tipo de vestimenta que debían utilizar: “Para la mayor economía y decencia de los individuos de las expediciones, se permita a los Ayudantes usar el mismo uniforme que los de los hospitales del Ejército, y para los practicantes y enfermeros el de los porteros del Jardín Botánico”.

   Cuando la REFV llega a América se trastocan los planes. Ante la necesidad de llegar al máximo de lugares posibles se produce una primera división, Balmis inicia una ruta que recorrerá México con destino a Filipinas y China, mientras Salvany toma rumbo hacia el sur en un recorrido que le llevará hasta el Perú y que proseguirá Grajales en Chile. A lo largo de estas dos grandes rutas se organizaron pequeñas expediciones para abarcar más territorio que fueron cubiertas por los propios integrantes de la REFV ayudados en numerosas ocasiones por sanitarios locales.

   Es incuestionable la excelente labor desarrollada por los practicantes y enfermeros, reconocida tanto a través de los informes que emitieron Balmis y Salvany, como del interés que puso Balmis, una vez acabada la expedición, por sus situaciones personales. Los practicantes fueron seleccionados personalmente por Balmis. Él mismo había iniciado su formación como Practicante primero del Hospital Real Militar de Alicante a la edad de 17 años, plaza obtenida por examen riguroso y que desempeñó durante cinco años (1770-1775) al lado del Cirujano Mayor del mencionado hospital.

Empleo de Balmis como practicante de cirugía del Hospital Real Militar de Alicante

 

   En aquella época los practicantes recibían formación como aprendices de cirugía, tal fue el caso de Edward Jenner, que entre los 14 y los 21 años trabajó junto al cirujano John Ludlow en Sodbury para después trasladarse al Hospital de St. Georges en Londres donde acabó de formarse con el célebre cirujano John Hunter. Al practicante, un paso previo al oficio de cirujano, se le enseñaban operaciones de cirugía menor, aplicación de apósitos y vendajes. También se familiarizaban con la técnica inoculatoria.

   En la REFV para los cargos de ayudante se eligieron licenciados en Medicina y Cirugía, mientras que para los de practicante se seleccionó a personas con experiencia en inoculaciones y técnica quirúrgica.

 Francisco Pastor Balmis, era practicante “mui instruido en la Bacunación por haverla constantemente practicado a mi lado”, según cuenta Balmis hablando de su sobrino, que durante un tiempo vivió con él en Madrid aprendiendo el oficio de cirujano, antes de elegirlo para formar parte de la REFV. Cuando la expedición se halla en La Habana, Balmis decide “enviar al practicante D. Francisco Pastor con las correspondientes instrucciones, niños y ejemplares, del tratado histórico de la vacuna desde Campeche a Laguna por ser más corto y seguro el viaje que desde La Havana a Truxillo”, tomando esta decisión porque de “fiar este encargo a otro facultativo que no tenga la instrucción competente, no podrá aventurarse el éxito que tanto interesa".

   Al dividirse la expedición, Francisco Pastor permanece junto a su tío. Su labor fue muy reconocida, destacando por sus dotes de organizador durante su misión en Guatemala, "Al ayudante Pastor lo envió Balmis a Guatemala desde La Habana siguiendo la vía Campeche. En el discurso de su viaje vacunó a más de 200.000 personas, estableciendo en la Capital de la Capitanía General un reglamento para su conservación parecido en todo al de Caracas".

   Teniendo pues la categoría de practicante, su preparación le hacía merecedor de llevar a cabo tareas de ayudante. En México, Balmis informa que ya se ha reunido a la expedición el practicante Francisco Pastor, que ha desempeñado “su comisión con todo acierto”, aunque los inconvenientes han sido muchos. Ha caminado “en un mes más de 400 leguas” y se halla "convaleciente de su enfermedad". Más tarde acompaña a Balmis en el trayecto hasta las islas Filipinas, donde juega un papel importante en la dispersión de la vacuna por el archipiélago. Comisionado junto con Pedro Ortega, llegan hasta las islas Visayas, cuyos nativos eran hostiles a las tropas españolas. Poco antes de su llegada una terrible epidemia de viruela había asolado la zona, la actuación de los dos expedicionarios cortó el brote y en agradecimiento los nativos hicieron las paces con sus enemigos españoles.

   El otro practicante, Rafael Lozano Pérez, seleccionado por Balmis ya que “se ha dedicado a esta nueva inoculación y es cirujano aprobado”, acompañó a Salvany en la ruta andina junto a Grajales y Bolaños, participando en la actividad vacunadora con mérito suficiente para que Salvany solicitara al rey que en señal de agradecimiento lo distinguiera con los honores de Cirujano de Cámara. Un ejemplo de practicante que pasa a ayudante de cirugía hasta conseguir la categoría de cirujano.

   Las obligaciones de los enfermeros eran diferentes, su misión consistía en proveer cuidado a los niños. Como expresa el texto del reglamento elaborado por Balmis, “para el buen desempeño de este cargo, conviene recaiga en sujetos de juicio y prudencia que cuiden del buen orden de los niños, que deben guardar así en el mar como en tierra, de su limpieza y aseo que tanto interesa para conservar la salud y de asistirlos con amor y caridad. No deberán separarse de los niños cuando salten a tierra y cuando salgan al campo, para evitar algún extravío, y hacerles guardar la moderación y buen orden que se requiere en una expedición tan respetable”. Debían favorecer la labor de los cirujanos ayudando a resolver las dificultades que se presentasen. Carecían de formación académica, aunque la experiencia adquirida durante la expedición los convirtió en valiosos colaboradores.

   Basilio Bolaños, a las órdenes de Salvany, llegó con la expedición a Perú y más tarde acompañó a Grajales en el itinerario hasta el Reino de Chile, embarcando desde Lima hasta Valparaíso. Salvany también quiso que se le agradecieran los servicios prestados por lo que solicitó al rey "le distinga con los honores de Conserje del Real Palacio o bien con otra distinción". Pedro Ortega llega con Balmis hasta Filipinas y colabora activamente con Francisco Pastor en la propagación de la vacuna. Fallecerá en Manila antes que los expedicionarios Gutiérrez, Francisco Pastor, Ángel Crespo, Antonio Pastor y la Rectora, vuelvan a México tras completar su actividad vacunadora. Balmis hizo el trayecto de vuelta a España por Cantón y Santa Elena en solitario.

Niños durante el viaje
Niños durante el viaje

   A su llegada “recomienda encarecidamente que se proteja a los dos hijos huérfanos de su colaborador D. Pedro Ortega”. Ángel Crespo, que iba a formar parte del grupo inicial de expedicionarios, realizó funciones de secretario de la REFV durante el itinerario mejicano, actuando como un enfermero más en todo el trayecto filipino, obteniendo tras su vuelta a México una pensión. El último enfermero, Antonio Pastor, también familiar de Balmis, siguió el mismo destino que Francisco Pastor. Tras completar la expedición junto a Balmis hasta Filipinas, retornaron a México y 3 años después por mediación de su tío pudieron volver ambos a España. Queda ahora por revisar la figura de la enfermera que trabajó codo con codo en este colectivo sanitario.


¿Qué son las VACUNAS y para qué SIRVEN? | Biografía de Edward Jenner

En este vídeo, hablaremos de Edward Jenner. Y del inicio de la vacunación. Estoy seguro de que si ves este vídeo no vas a tener nunca dudas de la importancia de la vacunación, tanto para ti, como para tus hijos...

Los tiempos avanzan que es una barbaridad

   En realidad esta expresión es una deformación de 'Hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad' y se la debemos a una canción de la famosísima zarzuela (estrenada en el año 1894), 'La verbena de la Paloma', con música compuesta por Tomás Bretón y cuyo libreto escribió Ricardo de la Vega.

   

"Hoy las Ciencias Adelantan" de "La Verbena de la Paloma"

Don Sebastián y Don Hilarión pasan la calurosa noche de verano charlando en la calle sobre los adelantos de la ciencia, ni se imaginaban lo que estaba por venir...

   Si traigo a colación la famosa frase "Hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad" es porque quiero hacer una reflexión sobre los avances de la Ciencia Médica en las últimas décadas. Avances que, por ejemplo, han permitido que, en un tiempo récord, se haya conseguido, desde distintos laboratorios farmacéuticos, que cuentan con potentísimos medios económicos y, sin duda, con brillantes equipos médicos y de investigación, se haya conseguido, reitero, distintas vacunas, cada una con sus peculiaridades, para ir "acorralando" a un agente infeccioso, el Coronavirus (COVID-19) que tanto daño ha ocasionado desde que, "misteriosamente", apareciera en la ciudad china de Wuhan, hace poco más de un año. Su tasa de contagiosidad, y su macabra mortalidad ha segado la vida de muchas personas, sobre todo de mayores residenciados, los más débiles de esta pesadilla, que no ha dejado incólume prácticamente a ningún país del globo terráqueo. Espero y deseo que el tiempo confirme la capacidad protectora de las vacunas inoculadas masivamente y que nos libremos de esta fatídica pandemia que marcará un antes y un después en la organización de la Sanidad mundial y en las relaciones sociales, tan deterioradas por las medidas preventivas impuestas por las autoridades políticas, al dictado de las sanitarias, a veces muy controvertidas, aunque probablemente necesarias; nunca aprobaré las actitudes de los negacionistas y conspiranoicos, que tanto daño están haciendo a la colectividad.

  Otra cosa es el afrontamiento de las repercusiones económicas de la pandemia. Espero que los políticos y los agentes sociales acierten en las medidas de recuperación de la grave crisis económico-laboral generada por el "bicho", que tanto ha deteriorado la calidad de vida de cada hijo de vecino, cebándose como siempre, en los más débiles. El aumento de los índices de pobreza, denunciados por las entidades no gubernamentales que atienden a los más necesitados (Cruz Roja, Cáritas, Intermón Oxfam, entre otras) con medios las más de las veces exiguos, es alarmante. Si todos: políticos, empresas, sindicatos, patronal y ciudadanos remamos en la misma dirección, las soluciones llegarán, espero, más pronto que tarde. Como siempre, soy positivo, lo que ocurre es que, con el nivel mostrado por unos y otros, los consensos se me antojan difícilmente alcanzables, ojalá me equivoque.

   Para terminar, quiero resaltar el mérito de los sanitarios actuales, que se están dejando la vida en su afán por ganar la partida al virus. Pero también quiero hacer un pequeño homenaje a los médicos y resto de sanitarios que, en décadas e incluso en siglos pasados, con medios rudimentarios, pero con una sabiduría contrastada, a veces no exenta de alquimia y técnicas que hoy día serían muy cuestionables por la comunidad científica, lograron salvar tantas vidas y erradicar o paliar enfermedades como la viruela y otras (infecciosas, degenerativas, vasculares, mentales, etc.). Aunque cualquier tiempo pasado fue “peor”, para algunas cosas hay que mirar al pasado con admiración y respeto y me refiero especialmente a hombres y mujeres que han consagrado su vida a la cultura, la ciencia, la filosofía, las artes, la educación y por qué no decirlo, a la política, que no todos han sido tan mediocres como los que actualmente forman parte, salvo excepciones, de las distintas formaciones políticas que nos malgobiernan o ejercen una paupérrima oposición.

(Petrus Rypff)


  

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