domingo, 18 de abril de 2021

EL SÍNDROME DEL IMPOSTOR. LA MITOMANÍA (PSEUDOLOGÍA FANTÁSTICA)

 


EL SÍNDROME DEL IMPOSTOR

Alberto Soler Sarrió 

   Muchas personas, sin saberlo, experimentan lo que se conoce como el síndrome del impostor. Son personas que, a pesar de tener una carrera profesional exitosa, logros académicos, elogios y reconocimiento a raudales… se sienten como impostores. Creen que todo lo que han logrado ha sido más bien debido a golpes de suerte o a otros factores externos a ellos, y no algo tan relacionado con una buena capacidad o aptitudes. Y viven con el miedo constante a que llegue el momento en el que “se destape el pastel” y todo el mundo descubra que no son más que un gran fraude.


   Esto es lo típico de lo que no eres consciente hasta que un día, lo oyes, y dices: “¡hey, si esto es lo que me pasa a mí!” Este término, el de síndrome del impostor, fue acuñado a finales de los años 70 por dos psicólogas americanas, y a pesar de no ser un trastorno “oficial”, es un fenómeno psicológico bastante conocido, es muy frecuente en las consultas de psicología, y ha recibido bastante atención por parte de los investigadores.



   Quienes sufren este síndrome del impostor son incapaces de internalizar sus logros. A pesar de tener indicadores externos que les muestran que son competentes, que lo están haciendo bien, están convencidos de que son un fraude y que en realidad no merecen el éxito que han conseguido. Asumen que su éxito es debido a la suerte, coincidencias o a haber generado una falsa impresión en los demás, pero no achacan su éxito a su propia inteligencia o capacidad. Las personas que experimentan este síndrome del impostor, por ejemplo, explican las buenas notas que han sacado por haber tenido suerte, porque el examen era fácil, porque “me ha salido lo que me sabía”, y no tanto por haber estudiado mucho, haber llevado las asignaturas al día, o por ser inteligentes. También, por ejemplo, creen que les han ascendido en el trabajo no por su capacidad o por su valor para la empresa, sino porque han generado una falsa impresión en los demás y no se dan cuenta que en el fondo no valen tanto como aparentan.

   Pero, ¿por qué gente válida y competente cree sistemáticamente que son impostores, a pesar de que todas las evidencias les muestran lo contrario? En un estudio de 1978 se vio que “los impostores” podían clasificarse en dos grupos, en función de su historia familiar, de cómo habían sido criados. Por un lado, estarían aquellos con un hermano (o alguien muy cercano) que, desde siempre, habría sido considerado como “el inteligente”. Esto genera la sensación en el otro hermano de que haga lo que haga, nunca va a poder demostrar su valía; cuando llegan a la escuela se abre la oportunidad de demostrar que sí, que valen tanto como su hermana o hermano, pero a pesar de sacar unos resultados iguales o mejores a los del otro hermano, la familia no cambia su opinión, y siguen considerando al otro como “el inteligente”. Al final, nuestro impostor o impostora acaba pensando que sí, que quizá su familia tiene razón, y comienza a dudar de su inteligencia y capacidad, pensando que todo lo que ha logrado ha sido por suerte o casualidad. De este modo surge en esa persona el síndrome del impostor.



   Pero también habría otra vía distinta por la cual se podría originar, sería la de aquellos que desde pequeños siempre se les ha dicho que son “innatamente superiores” en diferentes aspectos: inteligencia, personalidad, talento, belleza… pero luego, cuando se enfrentan a la vida real y se dan cuenta que también deben esforzarse para lograr sus objetivos, sienten que no son tan innatamente superiores como les habían dicho, y entonces aparece la sensación de ser unos impostores y el miedo a ser descubiertos y defraudar a los que en tan buena estima nos tenían.

   Conforme van creciendo, estas personas acaban desarrollando distintas estrategias para intentar compensar esa creencia de ser unos impostores; quizá la más frecuente es la de emplear dosis de esfuerzo y trabajo muy superiores al resto de la gente. Como está siempre presente ese miedo a que les descubran, la persona estudia o trabaja mucho más duro para evitar ser descubierta. Es algo que desgasta mucho, porque genera la sensación de siempre estar llegando por los pelos; pero la estrategia funciona sólo temporalmente, ya que no se dirige al verdadero núcleo del problema. Otro recurso que llevan a cabo estos “impostores” es, efectivamente, fingir: se crean un papel que interpretan en función de lo que creen que los demás esperan de ellos, intentando así asegurarse la aprobación por parte de los demás; pero esto implica que prácticamente nunca dejan ver sus puntos de vista, opiniones o ideas, por miedo a que sean incorrectas y resulten rechazados por ellas.


   Y bien, ¿se puede superar el síndrome del impostor? Sí, pero no es fácil, y puede requerir de ayuda. Porque habitualmente es algo que la persona lleva arrastrando muchos años, a veces desde la niñez. El objetivo será romper la dependencia respecto a las opiniones de los demás, ganar objetividad a la hora de valorarse a uno mismo (y hacerlo, al menos, del mismo modo que valoramos a los otros), aprender a reconocer las propias capacidades y limitaciones, así como a aceptar y agradecer los cumplidos.



   Otros autores se refieren al Síndrome del impostor o de falsa identidad cuando hablan se sujetos mentirosos e impostores que actúan con fantasías de grandeza deseando con fervor que se hagan realidad, como si no pudieran aceptarse y se avergonzaran si se supiera quienes son en realidad. El impostor adopta de forma compulsiva la identidad de otros y, por ejemplo, se destaca con atavíos adecuados para las funciones diplomáticas y galas de sociedad, relacionándose con los otros individuos bajo una identidad supuesta. Algunos impostores famosos aparecieron repetidas veces en círculos cerrados de la alta sociedad y el gobierno. Un ejemplo sería el personaje interpretado por Leonardo DiCaprio en el film “Atrápame si puedes”.


Atrápame si puedes - mejor escena

Basada en una historia real. En los años sesenta, Frank W. Abagnale (Leonardo DiCaprio) era un joven y escurridizo delincuente que adoptaba diversas identidades (médico, abogado o copiloto de líneas aéreas). Carl Hanratty (Tom Hanks), un agente del FBI, tenía la misión de seguir su pista y capturarlo para llevarlo ante la justicia, pero Frank siempre iba un paso por delante de él.

"Spielberg proporciona solvencia, viveza y buenos giros y ritmos a un relato esquemático, ligero y trepidante, que él erróneamente sazona con gotas de sentimentalismo muy de cosecha propia spielbergiana. (...) casi todo el filme se ve con gozo, (...) sobran alrededor de 20 minutos"

Ángel Fernández Santos: Diario El País



Atrápame si puedes (2002) de Steven Spielberg 



En el filme, Leonardo DiCaprio encarna al estafador Frank Abagnale, quien a lo largo de su vida fingió ser doctor, piloto e incluso abogado de Harvard, sin embargo, su historia de vida va mucho más allá que una simple cinta.


PSEUDOLOGÍA FANTÁSTICA




Pseudología fantástica, mitomanía o mentira patológica son tres de los varios términos utilizados en el campo de la psiquiatría para describir el comportamiento de mentir de manera compulsiva. Fue descrita por primera vez en la literatura médica en 1891 por el suizo Anton Delbrück. La mentira es una conducta cotidiana del hombre y se considera como uno de los recursos más útiles y deseables para conseguir lo que se propone. Una mentira es una afirmación de cuya falsedad sólo sabe quien la dice y que supone un intento de conseguir un objetivo predeterminado. Mientras, la mentira patológica, conocida como pseudología fantástica es un cuadro patológico caracterizado por la continua fabricación de falsedades, desproporcionadas con cualquier ventaja que pudiera obtenerse y que pueden llegar a constituir un complejo engaño organizado, y que a diferencia de la mentira ordinaria, se origina en motivaciones patológicas y mecanismos psicopatológicos.


Mentiroso compulsivo

El genio de la comedia Jim Carrey interpreta en este gran éxito del director y de los productores de "El profesor chiflado" a un locuaz abogado y mentiroso habitual que, forzado por el deseo de cumpleaños de su hijo, se verá obligado a decir la verdad durante las siguientes 24 horas. En la película también aparecen Jennifer Tilly, Swoosie Kurtz y Amanda Donohoe. Título original - Liar, Liar.



Mentiroso compulsivo

   El 40% de los casos tiene una alteración previa del SNC: epilepsia, hallazgos patológicos en el EEG, antecedentes traumáticos o de infección. Algunas investigaciones sugieren que ciertas personas tienen ¿predisposición a la mentira?, un estudio observa mayor proporción de sustancia blanca prefrontal en las personas que mienten. También se ha observado disfunción hemitalámica derecha. Todo ello sugiere que estos hallazgos pueden jugar una función en su origen. Así mismo, este proceso patológico se ha atribuido según diversos autores a factores psicopáticos, a trastornos de personalidad límite, narcisista o histriónica. No existe tratamiento específico, aunque el abordaje psicoterapéutico puede mostrar eficacia.

  La mitomanía o pseudología fantástica fue descrita como una entidad clínica específica, sin embargo en la actualidad se incluye como síntoma enmarcada en diferentes cuadros psiquiátricos.



    El concepto de mitomanía proviene de la obra de Dupré quien, en 1900 la describió en su obra Etude Psychologique et medico-legale dumensonge et de la fabulation morbide. Previamente Anton Delbrück en 1891 describió un cuadro semejante denominándolo pseudología fantástica, considerándose hoy en día términos similares.

   La mentira patológica conocida como pseudología fantástica o mitomanía es un cuadro patológico caracterizado por la continua fabricación de falsedades groseras, desproporcionadas con relación a cualquier ventaja que pudiera obtenerse, y que normalmente incluyen una caterva de fantasías inciertas, que pueden llegar a configurar un engaño complejo sistemático, y que a diferencia de la mentira ordinaria, se origina en motivaciones patológicas y mecanismos psicopatológicos. Esta conducta se cronifica, siendo las consecuencias de las mentiras irrelevantes para el que las relata.



   Su prevalencia en la población general es desconocida; estudios en población juvenil la sitúan cercana al 1%. El inicio de síntomas comienza en la adolescencia, la conducta se cronifica y el diagnóstico se suele retrasar varios años.

   Ha sido objeto de debate en las últimas décadas la capacidad de estos sujetos de reconocer sus propias mentiras. El comportamiento y la impulsividad han hecho dudar sobre su capacidad de control debido a las consecuencias negativas de la conducta. Sin embargo, los distintos estudios hasta la fecha sugieren una capacidad de juicio conservada.

  Se ha objetivado en los estudios realizados en estos pacientes, historial de anormalidad en el sistema nervioso central hasta en un 40% de los casos (epilepsia, traumatismo craneoencefálico previo, o hallazgos anormales en el electroencefalograma).

  Así mismo, las investigaciones actuales han señalado que los "mentirosos patológicos" tienen mayor proporción de sustancia blanca prefrontal comparado con las personas que no mienten y también se ha observado disfunción hemitalámica derecha.

     Se ha sugerido que ciertas personalidades tienen predisposición a la mentira y que los hallazgos encontrados pueden jugar un papel en su origen. Esta conducta suele aparecer en personalidades "necesitadas de estimación": histriónica, narcisista y límite, así como de personalidades sociopáticas.

CRITERIOS DIAGNÓSTICOS

Motivaciones: 

-Falta de aceptación de la propia realidad personal (busca una vida más aceptable para sí mismo y los demás)

-Compensación del sentimiento de inferioridad o una frustración afectiva.

-Dificultad del sujeto para afrontar la realidad.

-Huída ante situaciones de culpabilidad (real o imaginaria) o sentimiento de pérdida afectiva.



CUADROS REPRESENTATIVOS:

"El imitador": Asume un rol que no le corresponde (médico, sacerdote, psicólogo). 

"El estafador": Muchas veces finaliza en denuncias.

"Falso confeso": Se declaran culpables de algo que no han cometido.

"El ultrajado": Refieren haber sido víctimas de violencia, robo o secuestro. Asume el rol de una persona poderosa y rica.

Diagnóstico

   El conocimiento del cuadro y una adecuada exploración nos permitirá realizar un diagnóstico preciso.

diagnóstico diferencial

-La simple mentira sería una falsificación voluntaria de los hechos con objeto de obtener una ventaja o escapar de una situación desagradable, con unos fines egoístas y conscientes. En el mitómano, las mentiras no son usadas para obtener provecho personal directo.

-El mitómano puede reconocer la falsedad de su relato cuando se le sitúa ante la evidencia a diferencia del psicótico.

-La confabulación responde a la elaboración fantástica para suplir el defecto de la memoria que aparece en las psicosis orgánicas.

-La fabulación es fisiológica hasta cierta edad, siendo difícil distinguir la propia imaginación de la realidad.

-La "falsificación retrospectiva" consiste en añadir hechos e interpretaciones falsas a recuerdos reales con fines personales. Incluso es utilizada por paranoides para justificar sus delirios.

Tratamiento

   Rara vez buscan ayuda terapéutica, consultando normalmente por causas distintas a la propia mitomanía. En muchas ocasiones lo hacen por motivos médico-legales para protegerse de sus actos. Se trata de pacientes que rompen el vínculo terapéutico ante mínimas frustraciones.

   No existe un tratamiento específico para este cuadro, aunque el abordaje terapéutico conductual puede tener algún efecto positivo. El tratamiento sería el del propio trastorno del paciente, fundamentalmente orientado a trastornos de personalidad.

Conclusiones

-La pseudología fantástica o mitomanía es una conducta crónica que suele aparecer en patología psiquiátrica ( trastornos de personalidad del cluster B principalmente).

-Los estudios actuales sugieren en un 40% de los casos patología previa del SNC, y capacidad de juicio conservada en estos pacientes.

- Los estudios de neuroimagen identifican a la corteza prefrontal como la responsable del constructo de la mentira.

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   La pseudología fantástica se caracteriza por el arte de mentir de modo fluido con aires de grandiosidad para crear un personaje más aceptado por la sociedad. El paciente es conocedor de sus mentiras aunque finalmente termina por aceptarlas e integrarlas en su realidad. Vive por y para la mentira. El beneficio que el pseudólogo obtiene es el ser cuidado, es decir el rol de enfermo. El diagnostico no es fácil y podemos errar al sospechar estados disociativos, simulación o psicosis indiferenciadas en las formas más abigarradas. 

Caso clínico:

   Paciente de 52 años recientemente divorciado de su tercer matrimonio. Trabaja como funcionario. Como antecedentes psiquiátricos consta T. adaptativo tras divorcio hace tres meses. Acude solo, por iniciativa propia, a los servicios de urgencias a altas horas de la madrugada. En urgencias se muestra tranquilo, consciente, orientado, verbaliza ansiedad aunque con escasa resonancia, con discurso perseverante, en ocasiones mutista con aumento en la latencia de respuesta. Habla de logros conseguidos pero sin ánimo expansivo ni contenido delirante, muestra conducta inadecuada. En planta de hospitalización explica lo sucedido en los días previos, centrado en las relaciones sentimentales. Nos comenta sus múltiples hazañas como “He cazado una cabeza de búfalo”. Se observa que muestra habilidades manipulativas con el personal y pacientes realizando comentarios de falsas agresiones. Habla de falsos méritos de la familia “mi hija va a estudiar en Houston”. La familia refiere que el paciente tiene habilidad para mentir desde la adolescencia más acentuada en el último año, ocasionándole problemas en la relación con iguales. 

Conclusión: El paciente presenta una personalidad premórbida histriónica con hábitos mitómanos que tras crisis vital han desencadenado la presentación de pseudología fantástica. No se observa mejoría con fármacos. El tratamiento indicado fue terapia cognitivo conductual, reforzando aspectos funcionales del paciente y trabajando la aceptación de su situación sentimental actual. 

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Documental "Frente a la gran mentira" - Fecha de estreno: 10 may 2020

   Hoy, día 10 de mayo se estrena el largometraje documental ​ “Frente a la gran mentira”​, dirigido, financiado y producido por Atanasio Noriega​, Presidente del MCRC, que recoge y que sintetiza las ideas de uno de los más prestigiosos juristas de todos los tiempos, y el más destacado pensador político de la historia de España: ​ Antonio García-Trevijano Forte​.

    Hasta ahora, su pensamiento, erudición y conocimiento, (que lo sitúa a la altura de otros como Nicolás Maquiavelo, Thomas Hobbes o Charles Louis de Secondat, barón de Montesquieu) de este jurista y abogado granadino, había sido desconocido y desconsiderado en los centros académicos y de enseñanza españoles, y esto es el motivo de la elaboración de un documental, que trata de dar a conocer su figura, su acción pública, y especialmente su pensamiento y su obra de teoría política, filosófica y estética.

    A lo largo de las casi dos horas del montaje audiovisual, se denuncian y se explican toda una serie de cuestiones, hasta ahora desconocidas para la gran mayoría de personas, y que suponen por lo tanto una verdadera revolución en el pensamiento y el conocimiento a nivel internacional. Los principios científicos que fundamentan la exposición, y el hecho de que supongan un cambio paradigmático en la propia ciencia política, hacen de este documento un elemento único y de necesaria y obligada observación.

  Acontecimientos históricos en España, que comienzan en la conocida como “transición española” y que continúan con el golpe de Estado del 23F de 1981, preceden al desarrollo y explicación de una serie de fundamentos que permiten comprender, de forma fácil, conceptos más complejos de la política, y que, hasta ahora, habían sido ajenos al conocimiento de un público amplio. 

   El documental ​ “Frente a la gran mentira” propone, a la consideración del espectador, asuntos que van a cuestionar, durante el desarrollo del metraje, todo aquello en lo que hasta ahora había creído, y que constituía en él, una forma de fe y de creencias equivocadas que conducían sus acciones. Aspectos que, por lo tanto, suponen una verdadera herejía y que rompen de forma sorprendente con todo lo establecido. Ante todo, “Frente a la gran mentira” es una apología de la libertad antropológica, de la libertad fundamental, que se distancia de cualquier consideración utópica del término.



EL MITO DE LA CAVERNA de PLATÓN -  Draw My Life






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