jueves, 8 de abril de 2021

CASANDRA: MITO Y COMPLEJO

 

"Casandra", de Evelyn de Morgan


CASANDRA: MITO Y COMPLEJO

   Casandra era la hija más bella del rey Príamo de Troya y de su esposa Hécuba. Adivina como su hermano gemelo, Heleno, que era arúspice, es decir, adivinaba el porvenir por medio de entrañas de animales.

   Según Homero, su belleza rivalizaba con la de Afrodita, por lo que no fue sorprendente que Apolo se enamorara de ella. Mientras la cortejaba, le enseño a predecir el futuro a cambio de ser su amante, pero como la joven rechazó los favores del dios, éste, despechado y ofendido, decidió castigar a Casandra y escupiéndole en la boca la condenó a que sus acertadas predicciones nunca fuesen creídas.

   Este castigo fue ingenioso y cruel, especialmente porque ella pudo ver una serie de tragedias que no pudo evitar. Sufrió por partida doble, al saber lo que iba a ocurrir y luego tener que vivirlo. Debido a que la joven pasaba por momentos de éxtasis cuando hacía sus augurios, la gente pensaba que estaba loca.

  Predijo la destrucción de Troya después de que su hermano Paris raptase a Helena. Esta profecía no fue considerada en absoluto, como tampoco lo fue la que decía que los griegos entrarían en la ciudad dentro de un caballo de madera y que era una trampa.

   No fue Ulises quién inventó el caballo de Troya, como siempre se ha afirmado, sino que Heleno, hijo de Príamo y adivino, en sus sueños había visto un gran caballo en cuyo estómago acechaba la aniquilación.

  Odiseo lo interpretó pragmáticamente, hizo construir un enorme caballo de madera, dentro escondió a los guerreros y los griegos colocaron el caballo delante de la ciudad de Troya y partieron en sus barcos para que pensaran que se daban por vencidos y que dejaban este caballo como regalo de despedida.

   Metieron el caballo en la ciudad de noche, cuando todos dormían, les avisó un traidor troyano para salir del caballo y abrir las puertas de la ciudad para que entrara el ejército griego.



Casandra incluso predijo la aparición de ejército Griego en el famoso caballo de madera que cruzó los muros de la ciudad troyana y sorprendió durmiendo a los pobladores aquella fatídica noche.

   Después de la conquista de Troya, Casandra fue violada por Ayante, hijo de Oileo, cerca del santuario de la diosa Atenea. El culpable fue severamente castigado junto al resto de los soldados griegos.

  Finalmente, Casandra fue entregada como botín de guerra a Agamenón, rey de Micenas, quién la tomó como concubina y tuvo con ella dos gemelos, Teledamo y Pélope.

    Casandra advirtió a Agamenón que sería asesinado si volvía a Grecia, siendo asesinada junto a éste por su esposa Clitemnestra y su amante Egisto. Antes de ser apuñalada, profetizó las fatales consecuencias que tal acción tendría para la asesina y sus descendientes.

   El complejo de Casandra lo sufren aquellas personas que creen conocer el futuro y se ven frustradas en sus expectativas de que alguien atienda a sus advertencias, normalmente para evitar algún tipo de catástrofe. Este complejo lo padece quien no es creído, o cree no ser creído. 

   La psicoanalista junguiana Laurie Shapira compara a la histeria con la psicopatología de Casandra. Como forma de enfrentarse con Apolo por los atropellos del dios hacia lo femenino “primero obedecía y después renegaba”. Con su ambivalencia Casandra expresaba el temor a ser una víctima más de las muchas otras mujeres maltratadas y abandonadas por Apolo.


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Si hay alguna maldición cruel es sin duda la de conocer los males que van a acontecer y no poder hacer nada por evitarlo, siendo este el fatal destino de Casandra durante la conocida Guerra de Troya.

   Casandra pertenecía a la realeza troyana, hija de Príamo y de su esposa Hécuba, reyes de Troya. Era una joven ambiciosa y quería tener un don especial, por lo que rezó día y noche al dios Apolo, dios al que se veneraba principalmente en la ciudad, para que le concediera el poder de la clarividencia para así poder predecir el porvenir.

   Apolo, enamorado de la bella joven, decidió concedérselo una vez que ésta le hubiese entregado su amor. Cuando ya le había concedido su deseo, Casandra renegó de su amor por Apolo, lo que enfureció al dios. Éste, al verse humillado por una simple mortal, decidió maldecirla. A partir de entonces podría adivinar el futuro, pero no podría evitar los acontecimientos ya que nadie creería jamás sus predicciones.



Casandra: convicción, intuición, belleza y maldición.

   Casandra es uno de los personajes más increíbles que nos dejó la mitología griega. Su historia aparece por primera vez en la Ilíada y a partir de entonces su imagen ha sido reinterpretada por más de tres mil años. En esta historia extraordinaria la queremos recordar como una mujer que mantuvo sus convicciones a cualquier precio. Casandra fue injustamente condenada por el dios Apolo cuando ella decidió mantener su virginidad antes que entregarse a él. 

Casandra y la Guerra de Troya

    Poco tiempo después tuvo lugar la conocida Guerra de Troya, producida por el rapto de Helena por parte de Paris. Casandra advirtió a los reyes y al pueblo lo que iba a suceder pero nadie la creyó.

   Junto con Laoconte, trató de impedir que introdujeran en la ciudad el famoso caballo de madera que ocultaba al ejército griego en su interior, pero sus esfuerzos fueron en vano. También predijo la muerte del propio Laoconte pero, al igual que sus anteriores predicciones, nadie creyó sus palabras.

   Cuando la ciudad cayó en manos griegas, Casandra huyó a refugiarse al templo de Atenea con esperanza de no ser encontrada, pero Ajax la halló y la  llevó al campamento griego. Una vez allí, se distribuyó el botín entre los ganadores y ella fue entregada al rey Agamenón, convirtiéndola en su esclava y amante.




Ajax capturando a Casandra

La muerte de Agamenón

   Una vez a su lado, Casandra tuvo la visión de la muerte del rey y de la suya propia si regresaban a Grecia pero, al igual que tantas otras veces, sus palabras fueron en vano, el rey no la creyó y puso rumbo a su patria. Cuando ambos llegaron a Micenas, fueron asesinados por Clitemnestra, la esposa del rey.



Portada de Casandra, de Christa Wolf: palabra de mujer

   Al leer la historia de Casandra que nos propuso su autora, Christa Wolf, el lector se acerca no sólo al mito de este singular personaje femenino, sino a una comparación de la Antigüedad con el mundo contemporáneo de la autora (en el momento que escribió esta obra) y que mantiene toda su vigencia en la actualidad. El centro de esta novela corta es la opresión de la mujer ante un mundo liderado por hombres.

Casandra, más que un mito

   Casandra nace de la mitología griega, y aparece o se la menciona, aunque de forma muy secundaria en la Ilíada y la Odisea de Homero, y también en el Agamenón de Esquilo, en este caso como un personaje algo más relevante y desarrollado.

   En la obra de Christa Wolf se recoge la historia de esta joven: Casandra es la más bella de las hijas de Príamo y Hécuba, reyes de Troya. Siendo muy joven, recibe del dios Apolo la capacidad de ver el futuro. Pero Casandra pronto verá frustrada toda su virtud ante la maldición que recibe del mismo Apolo, el dios que en un principio la bendijo con este don, por no lograr acostarse con ella. Termina conjurándola para que nadie la crea nunca, hecho que hilará la vida de este personaje hasta su muerte.

   Desde el inicio y, como fuese representado en la historia antigua, la mujer es vista como un objeto, sufriendo la venganza propinada por hombres poderosos, en un mundo que ellos mismos gobiernan. No importará su posición como hija del rey Príamo, que en ese momento gobernaba Troya. Al predecir la inutilidad de la guerra y la caída del reino, inmediatamente es silenciada, jugando un papel muy importante su rol como mujer. Para acallar su voz crítica, el rey Príamo, su padre, manda encerrarla. Si Príamo no la mata es porque, pese a la opinión crítica de Casandra, que él considera traición contra el reino y contra su autoridad, ama a su hija Casandra.

   Esa forma de piedad de Príamo frente a su hija legítima puede parecer despiadada. La decisión que toma es introducirla en una jaula de mimbre y meterla en el interior de un pozo, con el fin de que nadie más pueda oírla. Su determinación es no acabar con su vida, una decisión que habría sentenciado sin aspavientos el rey troyano ante las mismas circunstancias con cualquier otra persona.

   Sería sencillo que comprendiéramos la locura de Casandra, ante tal destierro. Pero su don clarividente le permite alcanzar una sabiduría a la altura de una diosa. Poder comprender su situación y el destino que le depara a ella y a su pueblo le permite mantener su cordura.

La lucha callada de la mujer en el mundo machista

   Hasta aquí, entender esta parte de la historia no nos resulta tan complicado. La autora consigue realizar una perfecta analogía del encierro de Casandra con el silencio de la mujer, que tiene que vivir en un mundo machista.

   Actualmente, quizá nos resulte difícil situarnos en la época contemporánea de Wolf, no tan alejada en el tiempo. Sin duda, hemos visto cómo la mujer occidental ha conseguido ganar terreno en sus derechos, fundamentales para todos los seres humanos. Apenas en los años 80 del siglo XX, se iniciaba tímidamente un progreso de la mujer en torno a la igualdad, siendo esta obra, Casandra, una pieza clave. Por eso, no es extraño comprobar lo rápidamente que se difundió y tradujo a numerosas lenguas.

   El personaje de Casandra, en la obra de Wolf, no dejará de defender lo que es y de ver en la mujer el futuro para la conservación de las naciones. Indudablemente, incluso en su propio padre, observa la incapacidad del hombre para tomar más medida que adentrarse en guerras inútiles, donde sólo hallarán la muerte.

   De la misma forma, Casandra perderá la vida por la voluntad del género masculino, descrito por la autora como algo muy distinto a los escritos mitológicos. Podremos ver en la obra de Wolf cómo los héroes griegos son hombrecillos, muchas veces manejados por su propia autoestima baja.

    La autora deja ver la importancia de la mujer en la cultura de todos los tiempos. Con el castigo propinado a Casandra se resquebraja la cultura misma. Pero nuestra protagonista, antes de aceptar su destino, deja en la mano del resto de mujeres su historia, para que el futuro la conozca y pueda defender los derechos del género femenino.

  Casandra es una metáfora sobre el poco valor que la sociedad ha concedido históricamente a las opiniones de las mujeres y la escasa credibilidad que se le ha atribuido a la palabra de una mujer en nuestro mundo. Con Casandra, Christa Wolf consiguió una obra redonda, contemporánea y antigua que nos permite recordar a la humanidad el importante papel de la mujer.



El Mito de Casandra, un clásico dentro de la mitología griega, tan relevante, que incluso, es el nombre actual de una condición psicológica especial: el complejo (o trastorno) de Casandra.


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