sábado, 17 de abril de 2021

BUSCANDO EL EQUILIBRIO: OTRA MIRADA (DE CONFUCIO A UNAMUNO)


BUSCANDO EL EQUILIBRIO: OTRA MIRADA 



Confucianismo


  El confucianismo (en chino: 儒家, pinyin: rújiào “doctrina de Confucio”), también conocido como ruismo (Rújiào, ‘doctrina de los eruditos’) y a veces también llamado confucionismo,​ es un sistema filosófico con aplicaciones rituales, morales y religiosas,​ predicadas por los discípulos y seguidores de Confucio tras su muerte. 

   El confucianismo se centra en valores humanos como la armonía familiar y social, la piedad filial, ren («bondad» o «humanidad») y , que es un sistema de normas rituales que determina cómo una persona debe actuar para estar en armonía con la ley del Cielo. El confucianismo tradicionalmente sostiene que estos valores se basan en el principio trascendente conocido como Cielo (, Tiān) y también incluye la creencia en espíritus o dioses (shén).​ El confucianismo se podría entender como una ética social y humanista, de un sistema centrado en los seres humanos y sus relaciones. En el confucianismo se hace hincapié en los rituales formales de todos los aspectos de la vida, desde casi las ceremonias religiosas de estricta cortesía y deferencia a uno de los ancianos, especialmente a los padres y al Estado en la forma del emperador.


   La tradición se desarrolló en torno a las enseñanzas de Confucio (Kǒng Fūzǐ, «Maestro Kong», 551-479 a. C.) que se consideraba a sí mismo como transmisor de los valores y la teología de los sabios antepasados.​ Otros influyentes filósofos confucianos clásicos incluyen a Mencio y Xun Zi, quienes estuvieron en desacuerdo sobre la naturaleza moral innata de los humanos. El confucianismo fue una ideología importante del estado imperial durante la dinastía Han (206 a. C.-220 d. C.) y fue revivido como neoconfucianismo durante la dinastía Tang (618-907).



Confucius 2010 HD (Subtitulada en español)

Título original: Kong zi (Confucius). Año: 2010. País: China

DirectorHu Mei. GuiónChan Hon, He Yanjiang, Jiang Qitao, Hu Mei

Música: Su Cong, Zhao Jiping - Fotografía: Peter Pau

RepartoChow Yun-Fat, Chen Daoming, Zhou Xun, Lu Yi, Yao Lu, Chen Jianbin, Zhang Kaili, Jiao Huang, Ren Quan, Wang Ban.

Productora: Beijing Dadi Century Limited / China Film Group / Dadi Film Group

Género: Drama | Biográfico

SinopsisConfucio, el más famoso e influyente de los filósofos chinos, vivió entre los siglos VI y V a.C. El film se centra en la última etapa de su vida. A los 51 años, Confucio acepta desempeñar un cargo político para contribuir a la pacificación del país en un periodo muy crítico de la historia de China, caracterizado por endémicos y graves enfrentamientos civiles. La influencia del filósofo sobre el rey Lu llegó a a ser tan grande que los personajes más poderosos de la corte se sintieron amenazados, razón por la cual Confucio decidió exiliarse voluntariamente.


    Durante las dinastías chinas posteriores, como la dinastía Song (960-1297) y la dinastía Ming (1368-1644), así como en la dinastía Joseon coreana (1392-1897), un resurgimiento neoconfucionista dirigido por pensadores tales como Zhu Xi (1130-1200) y Wang Yangming (1472-1529) se convirtió en la escuela de pensamiento dominante y fue promovido por el estado imperial. A partir de la dinastía Song, los clásicos confucianos fueron la base de los exámenes imperiales y se convirtieron en la filosofía central de la clase oficial erudita. El confucianismo sufrió reveses durante el siglo xx, pero recientemente ha experimentado un resurgimiento, que se denomina Nuevo Confucianismo.

    El confucianismo ha ejercido una gran influencia sobre China, Corea, Vietnam, Japón, Taiwán, Hong Kong y Macao, así como por varios territorios poblados predominantemente por chinos, como Singapur. Fue la religión oficial de China hasta 1912, cuando se proclamó la República.

    



   El canon de la filosofía confuciana lo componen los Cuatro Libros. Su pensamiento se formó durante un largo período que abarca las épocas de Primaveras y otoños y Reinos combatientes (siglos VII al III a. C.). Cuando China fue reunificada por Qin Shi Huang (221 a. C.) ya era una doctrina perfectamente formada y definida, con muchos seguidores y un gran corpus textual. Tras la breve dinastía Qin, su núcleo fundamental se ha mantenido intacto, excepto por posibles errores de transmisión e interpolaciones que sólo afectan lo accidental.


   Como para la mayor parte de sus contemporáneos, los confucianos ven el cosmos como algo armónico que regula las estaciones, la vida animal, la vegetal y la humana. Si esta armonía era trastornada, habría graves consecuencias. Un ejemplo común que utiliza el confucianismo es el del mal gobernante que conduce a su pueblo a la ruina mediante su conducta. El mal gobierno contradice el orden natural y viola el Mandato del Cielo. El gobernante que se conduce así pierde su legitimidad y puede ser depuesto por otro que recibirá este mandato.


Templo confuciano en el lago del Loto, Kaohsiung (Taiwán)


Metafísica

   En los dichos de Confucio se encuentra a primera vista un carácter ético y moral que desarrolla en amplitud el autor; más en lo profundo de esta doctrina está el aspecto metafísico. El concepto li significa ceremonia que en su acepción común se entiende como buenos modales; «una eficacia para transformar las relaciones humanas» (Angus, 1989). La ceremonia es el rito al que todos los ciudadanos asisten, y lo hacen para rendir homenaje a sus antepasados más cercanos, vg. el padre o la madre, abuelos, etc. Por un lado, este concepto se compone de la dimensión ética y política; por el otro, tiene por objeto “desembarazar” al individuo de “problemas” alojados en la psique; o complejos en el inconsciente que el psicoanalista Carl G. Jung llama espíritus. Estos están relacionados con enfermedades psicógenas, como trastornos de tipo histérico, que son causados por conflictos psicológicos, mayormente inconscientes, que a su vez están ligados al conflicto subjetivo, y éstos se remontan a los recuerdos de la infancia. «Las consecuencias psicológicas que acarrean los padres son tan fuertes que en muchos pueblos se ha creado todo un sistema en torno al culto a los muertos». (Jung, 2004). En estas relaciones se articula el culto a los muertos, pues es la manera de liberar o aliviar estos complejos del inconsciente. Cabe señalar que, así como ocurre en un individuo el alivio de los complejos, también ocurre en los social cuando la ceremonia es el medio por el que efectivamente se transforman las relaciones.

   En las analectas aparece constante una figura que se interpreta como si se tratase de un dios, una divinidad que domina u ordena de alguna manera la vida social y la vida individual de cada uno bajo su voluntad, unos lo llaman el Dios cielo, otros como Confucio sólo menta Cielo. Pues para él, el Cielo es algo que está arriba. «El cielo generó la potencia que tengo, ¿qué me puede hacer Huan Tui?» (7/23) La interpretación más común de este concepto en la filosofía de Confucio remite a pensar erradamente que el cielo es un dios; recordemos que, por generalidad, el oriente es ateo y piensa más en energías que en dioses. Es decir, Confucio no pensaba el cielo como externo al individuo, sino que el cielo está en él mismo. O sea, denota la parte superior, lo más alto, lo que está arriba del hombre, su cabeza (cerebro). «El maestro dijo: “no hay nadie que me reconozca, ¿verdad?” Zigong dijo: “¿por qué nadie lo reconoce?” El maestro dijo: “Yo ni le guardo rencor al cielo, ni culpo al hombre; al estudiar lo de abajo, he llegado a comprender lo de arriba. Si alguien me reconociera, ¿acaso no sería el cielo?”» (14/35). El antiguo idioma oriental se entiende y presenta simbólicamente. La sentencia de Confucio «al estudiar lo de abajo, he llegado a comprender lo de arriba» se entiende aquí como agnihotra; ​ es por una parte un ritual hindú por el que se ofrece un sacrificio al fuego; por otra parte es un fuego (como energía) interno que mediante la meditación se concentra en el vientre, y también por este mismo ejercicio sube y llega a la parte más alta del cuerpo. Dentro de las escuelas del pensamiento oriental está presente esta idea de un fuego (o también se puede entender como dinamismo) que se extiende por todo el cuerpo y que se relaciona de alguna manera con la armonía del hombre y el cosmos.

   Otro concepto se articula también en referencia a la ceremonia, el concepto Shu (parecerse), pues éste atraviesa y unifica la moral de Confucio. «Zigong preguntó: ¿Hay alguna sola palabra que pueda guiarnos toda nuestra vida? El Maestro respondió: ¿No sería la reciprocidad? Lo que no desees que te hagan a ti, no se lo hagas a los demás». (15.24). Esta última idea se caracteriza por ser universal en tanto que abarca la esfera de lo moral, y además de unificar toda la moral, tiene otra dimensión aquí entendida desde la física teórica en palabras de Eli de Gortari, donde señala que un solo electrón ocupa todo el espacio. “Cada partícula llena todo el sistema por sí sola y, por ende, tiene la propiedad de ser politópica, es decir, tiene simultáneamente una multitud de localizaciones espaciales diferentes”. (Gortari, 1957) Esta propiedad de la partícula también se haya en la subjetividad humana, donde el espacio y el tiempo son dos intuiciones puras del entendimiento humanos que son, también, condiciones subjetivas necesarias para la representación de intuiciones externas que constituyen el conocimiento humano, es decir, así como la partícula agota el espacio dentro de su mismo sistema, la conciencia abarca tanto el tiempo y el espacio en infinitud como intuiciones sensibles a priori para el entendimiento humano.



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   Todo dicho encierra mucha sabiduría, depende sólo de ti pararlo todo un instante, descifrarlo y cargarlo en tu mochila; las malas experiencias del pasado también te hacen aprender pero no te entretengas en recordarlas mucho, despréndete de ellas y el camino de la vida se te hará más liviano. El apego a los recuerdos negativos puede ser tan insoportable como infructuoso.
(Petrus Rypff)



























Si trabajas lo mejor de ti mismo y lo ofreces a tu entorno, ese camino te lleva a un equilibrio de tu alma y la vida tiene otro sentido, el del Honor y la impecabilidad.



Ha habido muchas personas que han expresado verdades en diferentes momentos y situaciones, lo más importante está en que las entendamos y les saquemos provecho.

(Petrus Rypff)






   El 12 de octubre de 1936, España vivía el tormento de la Guerra Civil y las tropas de Franco habían ocupado casi toda la parte oeste del país, estableciendo su capital en Salamanca. Miguel de Unamuno era el rector de la Universidad y asistía a la conmemoración del “día de la raza” (el día 12 de octubre) en el salón de Actos de la misma, rodeado por los más altos dignatarios, militares y civiles, de la facción "revoltosa" nacionalista, entre ellos los legionarios con metralletas del general Millán Astray (militar de vasta cultura, mutilado en la guerra de Marruecos y fundador de la Legión, pero soberbio, juerguista, mujeriego y pendenciero). Sólo Franco no estaba presente, pero se hizo representar por su mujer. Unamuno decidirá no hacer uso de la palabra a pesar de ser el rector en ejercicio, pero las circunstancias creadas por los discursos anteriores y, sobre todo, por la intervención exaltada de Millán Astray contra los que decía que serían los “malos españoles”, vascos y catalanes, lo que fue aclamado como el tristemente conocido grito de “¡viva la muerte!”, lema de la Legión, lo hicieron cambiar de idea. En su intervención Unamuno dice lo siguiente (apenas existe un registro testimonial de este discurso, que no fue escrito):






   «Voy a ser breve. La verdad es más verdad cuando se manifiesta desnuda, libre de adornos y palabrería. Quisiera comentar el discurso, por llamarlo de algún modo, del general Millán Astray, quien se encuentra entre nosotros. Dejemos aparte el insulto personal que supone la repentina explosión de ofensas contra vascos y catalanes. Yo nací en Bilbao, en medio de los bombardeos de la segunda guerra carlista. Más adelante me casé con esta ciudad de Salamanca, tan querida, pero sin olvidar jamás mi ciudad natal.  Se ha hablado aquí de guerra internacional en defensa de la civilización cristiana; yo mismo lo hice otras veces. Pero no, la nuestra es sólo una guerra incivil. (... ) Vencer no es convencer, y hay que convencer, sobre todo, y no puede convencer el odio que no deja lugar para la compasión. Se ha hablado también de catalanes y vascos, llamándolos anti-España; pues bien, con la misma razón pueden ellos decir otro tanto. Y aquí está el señor obispo, catalán, para enseñaros la doctrina cristiana que no queréis conocer, y yo, que soy vasco, llevo toda mi vida enseñándoos la lengua española, que no sabéis.” [...]

 El General Millán Astray

   En ese punto, Millán empezó a gritar: "¿Puedo hablar? ¿Puedo hablar?". Su escolta presentó armas y alguien del público gritó: ¡Viva la muerte!". Millán habló: "¡Cataluña y el País Vasco!, ¡el País Vasco y Cataluña, son dos cánceres en el cuerpo de la nación! ¡El fascismo, remedio de España, viene a exterminarlos, cortando en la carne viva y sana como un frío bisturí!". Se excitó sobremanera hasta tal punto que no pudo seguir hablando y se cuadró. Resollando, se cuadró mientras se oían gritos de "¡viva España!". Se produjo un silencio mortal y unas miradas angustiadas se volvieron hacia Unamuno.

Acabo de oír el grito necrófilo e insensato de “¡Viva la muerte”! ¡Esto me suena lo mismo que “Muera la vida!” Y yo, que me he pasado toda la vida creando paradojas que provocaron el enojo de quienes no las comprendieron, he de deciros, con autoridad en la materia, que esta ridícula paradoja me parece repelente. Puesto que fue proclamada en homenaje al último orador, entiendo que fue dirigida a él, si bien de una forma excesiva y tortuosa, como testimonio de que él mismo es un símbolo de la muerte. ¡Y otra cosa! [Unamuno comienza a exaltarse con sus propias palabras].

   El general Millán Astray no es una mente selecta, aunque sea impopular, o, mejor dicho, por esta misma razón. Porque es impopular. El general Millán Astray quisiera crear de nuevo España -una creación negativa- a su imagen y semejanza, y por esta razón quiere ver España mutilada como sin querer nos lo ha dicho. El general Millán Astray es un inválido. No es preciso decirlo en un tono más bajo. Es un inválido de guerra. También lo fue Cervantes. Pero los extremos no sirven como norma. Desgraciadamente hay hoy en día demasiados inválidos. Y pronto habrá más si Dios no nos ayuda”.

   Me duele pensar que el general Millán Astray pueda dictar las normas de psicología de las masas. Un inválido que carezca de la grandeza espiritual de Cervantes, que era un hombre, no un superhombre, viril y completo a pesar de sus mutilaciones, un inválido como dije, que carezca de esa superioridad del espíritu, suele sentirse aliviado viendo como aumenta el número de mutilados alrededor de él [...]. El general Millán Astray quisiera crear una España nueva, creación negativa sin duda, según su propia imagen. Y por ello desearía una España mutilada...”



   En este momento Millán Astray, furioso, comienza a gritar “¡Muera la inteligencia!”. En un intento de calmar los ánimos, el poeta José María Pemán exclamó: "¡No! ¡Viva la inteligencia! ¡Mueran los malos intelectuales!". Unamuno no se amilanó y concluyó:

Este es el templo de la inteligencia! ¡Y yo soy su supremo sacerdote! Vosotros estáis profanando su sagrado recinto. Yo siempre he sido, diga lo que diga el proverbio, un profeta en mi propio país. Venceréis, pero no convenceréis. Venceréis porque tenéis sobrada fuerza bruta; pero no convenceréis, porque convencer significa persuadir. Y para persuadir necesitáis algo que os falta: razón y derecho en la lucha.  Me parece inútil pediros que penséis en España. He dicho”.

   Unamuno salió de la sala del brazo de Carmen Franco, tras una indicación de Millán Astray para evitar un altercado mayor, entre los gritos exaltados de los falangistas y otros aliados de los nacionalistas. Se recogió en su casa del rectorado, de la cual pocas veces volvió a salir hasta su muerte, el 31 de diciembre de ese año. Antes se le había destituido oficialmente de su cargo de rector y vivía en un estado de arresto domiciliario.


 Unamuno a la salida del Paraninfo de la Universidad de Salamanca el 12 de octubre de 1936








Nadie puede destruir el hierro, pero su propio óxido sí puede hacerlo. Del mismo modo, nadie puede destruir a una persona, pero sí su propio pensamiento.



Enseñanzas de la película Confucio

Extracto de la enseñanza de la película Confucio, ambientada en los últimos años de la vida del influyente filósofo y pensador chino.



A veces, la mejor forma de educar en valores es ofrecer a los más pequeños un ejemplo de las situaciones a las que se pueden enfrentar, pero en forma de relato. Los cuentos con moraleja están pensados para contar una historia ficticia y que, a su vez, aporte alguna enseñanza útil para la vida real; He aquí una recopilación de cuentos con moraleja del imaginario de la antigua China para que los utilices cuando creas necesario. 

"La sospecha"

   Una vez, un hombre perdió una de sus herramientas de trabajo, y se le ocurrió que el ladrón había sido uno de los hijos de su vecino. Durante días, no podía dejar de mirar su forma de caminar, que le parecía que era la de un ladrón, y también su forma de comportarse. Al final, todo lo que hacía le parecía propio de un delincuente. Días después, encontró sus herramientas en un camino del bosque, y desde entonces todos los gestos de su vecino le parecieron completamente normales. 

¿Qué nos enseña este cuento?

   A no juzgar o acusar a las personas sin tener ninguna razón. El hijo del vecino no había sido quien le había quitado sus herramientas, pero es común caer en este error: en vez de culparnos a nosotros mismos, muchas veces buscamos la culpa en otras personas.
 

"El oro"

   Había una vez un hombre que ansiaba tener una pieza de oro más que nada en la vida. Un día, se vistió de gala y fue al mercado a buscar al comerciante. Al verlo, cogió una de sus piezas y salió corriendo sin pagarla. Cuando le cogieron, le preguntaron por qué había robado la pieza de oro delante de tanta gente, cuando estaba claro que le atraparían. El hombre contestó que estaba tan cegado por el oro que para él no había nadie más alrededor. 

¿Qué nos enseña este cuento?

   Que la codicia a veces no nos deja ver más allá y que destruye nuestras relaciones sociales, al impulsarnos a hacer cosas que no están bien.
 

"La campana robada"

   Un hombre quería robar una campana, pero era demasiado grande y pesada para transportarla. Se le ocurrió que podía quebrar el metal con un martillo y así le sería más sencillo, pero sólo consiguió hacer un ruido estrepitoso contra el metal.

 ¿Qué nos enseña este cuento con moraleja?

   Que las malas acciones se descubren pronto y que pueden cogernos robando o haciendo cualquier acto ilegal aunque tengamos cuidado.

¿Qué te han parecido estos cuentos con moraleja de la antigua China? Como ves, se trata de fábulas muy sencillas pensadas para hacernos reflexionar sobre temas cotidianos, por lo que son una buena forma de transmitir valores a los más pequeños. Puedes contarlos de vez en cuando para que no se olviden de su significado y mezclarlos con otros cuentos con valores.


 
Confucio. "El Maestro de Diez Mil siglos"

Confucio no era un profeta religioso. La gran preocupación del maestro chino era la guía moral de la humanidad, y la principal virtud de la benevolencia. Estas preocupaciones apenas dejaban espacio para cuestiones religiosas o para temas relacionados con los espíritus. La mayoría de los expertos opinan que la doctrina confuciana no fue nunca una religión del Estado, no tiene dios, ni panteón, ni sacerdote, ni templo; es una filosofía política y social que, sin embargo, influyó en la religiosidad china. La profesora de Filosofía de la UNED, María Teresa Román, nos traza las coordenadas que a partir del siglo VII A.C. van a configurarse en China. El espacio cuenta con la intervención de Gerardo López Sastre, especialista en el tema.









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