miércoles, 16 de marzo de 2022

MADAMA BUTTERFLY, UNA ÓPERA SOBRE AMOR, PÉRDIDA Y MUERTE

 

MADAMA BUTTERFLY, UNA ÓPERA SOBRE AMOR, PÉRDIDA Y MUERTE

Madama Butterfly cuenta la historia de amor, dolor y muerte de una pareja que no estaba destinada a permanecer unida. 


   Madama Butterfly es una increíble ópera sobre amor y devoción, que también aborda los profundos problemas sociales que acarreó, 35 años después, la Segunda Guerra Mundial. La ópera está protagonizada por un abusivo oficial del Ejército estadounidense y una inocente joven japonesa. Es una de las óperas más aplaudidas e inmortales de la historia. Lleva más de un siglo sorprendiendo a sus espectadores con una increíble trama y una musicalización excepcional.

   Estrenada en 1904, Madama Butterfly es una ópera del gran compositor italiano Giacomo Puccini. Sigue la historia de Pinkerton, un oficial estadounidense en Nagasaki. Con la ayuda de un inescrupuloso proxeneta, engañarán a XioXio San para que se una temporalmente a Pinkerton.

   El oficial se marcha poco después, dejando a XioXio San sola y embarazada. Durante tres años, la joven cría a su hijo esperando el regreso de su amor. Por su parte, Pinkerton solo le dijo mentiras a la joven: él jamás pensó en casarse realmente con ella, ni volver a buscarla para llevarla a América.

   De esta manera, cuando eventualmente regresa, Pinkerton está con su ‘verdadera’ esposa estadounidense, Kate. Llena de dolor, Butterfly le entrega su hijo a Pinkerton con la esperanza de que lo lleven a Estados Unidos y crezca con más oportunidades. Lo demás es historia, se masca la tragedia y el espectador no puede evitar sentir el dolor y la agonía que evoca la obra.

Butterfly llora la pérdida de Pinkerton

  


 En una última escena, llena de drama y aflicción, Butterfly se suicida. No puede soportar la traición de Pinkerton y la separación de su hijo.

    Más allá de la belleza de la música, Madama Butterfly es una historia de desolación y engaño. El público del momento la recibió con abucheos y burlas: consideraban el comportamiento de XioXio como reprochable, la acusó de ser una libertina sexual, y consideraron su dolor como una justa retribución por sus pecados. Sin embargo, Puccini estableció claramente desde el primer acto que XioXio era inocente, que había sido víctima de un engaño y creía estar legalmente casada con Pinkerton.

   Puccini desarrolló el personaje de Pinkerton como el villano de la historia. El compositor hizo un esfuerzo por mostrar cómo Pinkerton seduce y engaña a la pequeña con el fin de abusar de ella.

   Tras la Segunda Guerra Mundial, muchos soldados americanos llevaron a sus esposas extranjeras a vivir a Estados Unidos. De esta manera, muchas mujeres japonesas tuvieron la esperanza de partir hacia el nuevo continente con la esperanza de una nueva vida.

Madama Butterfly en el Metropolitan Opera House en Nueva York



Madama Butterfly - The Metropolitan Opera

There are no 15 yr olds with this kind of training and quality of voice.  Also I found the puppet to have more drama than a real child because a real child cant really act at this age.  The puppeteers really gave this boy life even  at the durring applause! I though it was so  innovative and reminded me of the puppets used in Japan.  It also made me think that the father never considered the child to be real  before he came back .

   En este contexto, XioXio aparece como una joven pobre, que se une a un americano con la esperanza de tener un futuro. Pinkerton, el malvado personaje del oficial extranjero, personifica a todos los hombres que abusan de su posición de poder.

   Durante el segundo acto, ya ‘casados’, XioXio y Pinkerton deben separarse. Pinkerton va a volver a América con el resto de su tropa. Como consecuencia, Butterfly queda devastada, pero Pinkerton le promete que volverá por ella.

   En una de las más hermosas arias de la historia de la ópera, escuchamos a Butterfly explicando a su doncella lo que sucederá cuando Pinkerton regrese a buscarla. Puccini transforma el dolor de la joven en una pieza icónica de la música académica.

   Al final de la ópera, después de ver a su hijo partir, el corazón de XioXio está roto y,  llena de dolor, se quita la vida a través de un ritual de sacrificio japonés.

Adaptaciones 

   El dolor de Madama Butterfly ha inspirado a innumerables artistas a lo largo de los años. Entre las adaptaciones más populares del libreto de Puccini, encontramos Miss Saigón de Boublil y Schönberg.

   Quizás, una de las adaptaciones más curiosas de la magnífica ópera haya sido la de Sidney Olcott. La primera adaptación de madama Butterfly al cine fue una película muda. Esto es algo increíblemente irónico considerando que gran parte de la belleza de la historia recae en su musicalización.

Madame Butterfly (1915) Mary Pickford lost silent film




Madame Butterfly (1932)


M. Butterfly parte 1. Película de David Cronenberg, con Jeremy irons y John Lone


M. Butterfly Parte 2. Película de David Cronenberg, con Jeremy irons y John Lone



Madama Butterfly - Teatro Solís - La Orquesta Filarmónica de Montevideo bajo la dirección musical del Maestro francés Martín Lebel, la dirección escénica de Massimo Pezzutti y la dirección coral a cargo de Ignacio Pilone. 

La ilusión, la espera, el abandono y la decepción se conjugan en la historia de Madama Butterfly, donde la relación de las personas con las tradiciones y las expectativas en un casamiento generan el ambiente necesario para destacadas arias y un desenlace fatal. 

El escenario se ubica en la ciudad de Nagasaki a fines del siglo XIX y, como si fuera una precuela de la segunda Guerra Mundial, pone en evidencia un dominio cultural estadounidense sobre Japón, representado en una pareja asimétrica compuesta por un oficial de la armada americana y una adolescente entusiasta y comprometida. 

La ópera compuesta por Giacomo Puccini con el libreto de Giuseppe Giacosa y Luigi Illica fue estrenada sin éxito en el Scala de Milán el 2 de julio de 1904 con poco éxito en el público y la crítica. Sin embargo, después de algunas adaptaciones, se transformó en una de las óperas más importantes del mundo y ocupa el octavo lugar entre las más representadas. 

Dirección musical: Martín Lebel (Francia).

Régie:  Massimo Pezzutti (Italia).

Madama Butterfly (Cio Cio San): Eiko Senda (Japón). 

B. F. Pinkerton, oficial de la marina estadounidense: César Augusto Gutiérrez (Colombia). 

Sharpless, Cónsul de los Estados Unidos en Nagasaki: Federico Sanguinetti.

Suzuki, criada de Cio- Cio- San: Alejandra Malvino. 

Kate Pinkerton: Natalia Brignardello.


   En el mundo de la música pop, muchos artistas han realizado tributos a Madama Butterfly. Desde los Sex Pistols hasta la banda de indie Wheezer. Las diversas interpretaciones y adaptaciones reinventan los personajes y son una muestra del indudable legado de la obra de Puccini y de cómo, a lo largo del tiempo, ha sobrevivido y se mantiene de actualidad.

   En la literatura, han aparecido diversas novelas gráficas inspiradas en esta historia. Algunas de ellas reivindican el personaje de Pinkerton y lo convierten en un hombre incomprendido. Otras versiones profundizan en la situación de maltrato de Butterfly y la injusticia de su destino.

   A lo largo de la ópera, el público puede percibir lujuria y amor, la necesidad de creer ciegamente en algunas ideas, la belleza en el sacrificio y en la muerte. Así, Madama Butterfly parece una tragedia digna de la época clásica, una poesía que funde música y escena.

“Gran luto en un alma pequeña- no es psicología, es el entendimiento del dolor humano. La capacidad de hacer llorar al mundo”.

-G. Puccini-

Exotismo y orientalismo

   Puccini manifestó en varias de sus óperas una clara predilección por la plasmación directa de ambientes musicales exóticos, casi siempre con tintes orientales, a diferencia de Verdi, que vinculaba sus óperas de juventud a la realidad histórica nacional de Italia. Puccini gustaba de recurrir al escapismo: ya sea París en La Bohème, el lejano oeste en La fanciulla del West, o la lejana China en Turandot.

   Sin embargo, el caso de la ópera Madame Butterfly es seguramente el mejor ejemplo, en tanto que el compositor se sumergió en una auténtica búsqueda de fuentes musicales para capturar la esencia de la música japonesa.

   De hecho, Puccini inspiró su argumento en la novela Madame Chrysanthème, escrita por el francés Pierre Loti en 1887. En ella, Ki-Hou-San podría ser considerada sin duda la inspiración directa del personaje de Cio-Cio-San. Para el libreto propiamente dicho, solicitó el servicio de Luigi Illica y Giuseppe Giacosa, quienes realizaron del mismo modo los libretos de La Bohème y Tosca.

   La ópera fue estrenada en el 17 de febrero de 1904 en La Scala de Milán y fue sin duda el gran fracaso profesional de la vida de Puccini, ya que el segundo acto, que duraba 90 minutos, resultó demasiado largo al público italiano. Así, decidió dividirlo en dos e intercalar un aria a modo de intermezzo entre ambos, que acabaría convirtiéndose en la más célebre de la obra: Un bel di vedremo.

   Musicalmente hablando, las armonías con tintes eminentemente modales, las escalas pentatónicas y las melodías populares japonesas impregnan así una buena parte de la obra. De hecho, hasta el himno imperial japonés tiene cabida en un momento determinado. Puccini reserva la armonía tonal y el carácter italianizante para los momentos más emocionantes: el gran dúo de amor del acto I, el aria Un bel di vedremo y la escena del suicidio.

El argumento:

Acto 1:

   El subteniente de la marina americana Benjamin Franklin Pinkerton ha quedado prendado de una joven geisha durante su estancia en Nagasaki y anhela desposarla con deseos de romper la unión cuando le plazca. El cónsul Sharpless percibe el enamoramiento de la joven e intenta interponerse, pero finalmente la boda se produce, a la que acude toda la familia de Cio-Cio-San (Madame Butterfly). Acabada la ceremonia, el monje Bonzo que resulta ser tío de la geisha la maldice por haber sido infiel a su linaje ancestral al desposar a un extranjero y al haberse convertido al cristianismo.

Acto 2:

   Pinkerton lleva tres años en Estados Unidos y Cio-Cio-San no ha recibido noticia alguna en este tiempo, pero está convencida de que volverá. El príncipe japonés Yamadori le llega a proponer matrimonio y ella lo rechaza, pues continúa siendo fiel a su amado desde la distancia. 

   El cónsul Sharpless advierte a la protagonista de que Pinkerton se ha casado con una americana, pues le ha llegado una carta informándole de ello. Cio-Cio-San se derrumba y le muestra a Sharpless el hijo ilegítimo que tuvo que Pinkerton.

   En ese momento, los cañones anuncian la llegada de un navío americano y Butterfly, aferrándose a su última esperanza, arregla la casa para recibir a Pinkerton con la esperanza de recuperar la relación.

Acto 3:

   Tras una larga espera Pinkerton se acerca a la casa de Cio-Cio-San, acompañado del cónsul y de su esposa. Suzuki, la sirvienta de la geisha, descubre que el plan de la pareja de americanos consiste en adoptar a su hijo para llevarlo a los Estados Unidos. Pinkerton no se atreve a confesar la verdad a Butterfly, pero ésta la descubre cuando conoce personalmente a la esposa americana. En ese momento comprende el engaño y le habla con delicadeza, dispuesta a cederle a su hijo para que sea feliz.

   Finalmente, ase el puñal de su padre con el que éste se hizo el harakiri, se despide trágicamente de su hijo y su suicida pronunciando estas funestas palabras: “Con honor muere quien ya no puede vivir de manera honorable”.


¿Una ópera verista?

   Madame Butterfly no debería ser considerada como una ópera verista, a pesar de que abraza un enfoque muy realista que a menudo se asocie este estilo de finales del S. XIX. En este sentido, Puccini aborda la tragedia humana desde la introspección y desde el universo emocional intimista de la protagonista, dejando de lado los roles heroicos de Leoncavallo y Mascagni que marcaron la estética italiana de las últimas décadas del S. XIX.

   Pensemos en las dos óperas que se convirtieron en arquetípicas del verismo: Cavalleria rusticana (1890) y Pagliacci (1892). En las dos prima el ambiente regionalista, la acción breve y violenta y las situaciones dramáticas muy intensas encadenadas sin interrupción, lo que sin duda colisiona con el estatismo imperante en Madama Butterly y en los ambientes sonoros recreados en ella.

   Algunos han hablado de un estilo “neobelcantista” para referirse al adoptado por Puccini en esta ópera, al hacer uso de una escritura vocal a menudo muy aérea y ligera, alejándose así de la tradición verista.

Cio-Cio-San: la heroína silenciosa


Puccini: Madama Butterfly (Full Opera)

Orquesta Reino de Aragón

Conductor: Ricardo Casero

Coro Amici Musicae

Conductor: Igor Tantos

Scene director: Emilio López

Cio-Cio-San (Madama Butterfly): Carmen Solís 

Suzuki, her maid: Vikena Kamenica

B.F. Pinkerton, Lieutenant in the United States Navy: Vicent Romero 

Sharpless, United States consul at Nagasaki: Isaac Galán

Goro, a matchmaker: Jorge Franco

Kate Pinkerton: Beatriz Gimeno

Prince Yamadori: Carlos Rebullida

Uncle Bonzo: Carlos Rebullida

Uncle Yakusidé: José Manuel González

The Imperial Commissioner: Rafael Blasco

The Official Registrar: Eduardo Navarro

Cio-Cio-San's mother: Azucena Salas 


   Puccini confesó en una ocasión no estar hecho para las acciones heroicas: “Me gustan los seres que poseen un corazón como el nuestro, que están hechos de esperanzas y de ilusiones, que tienen momentos de alegría y de melancolía, que lloran sin sollozar y que sufren con un amargor interior”. Estas intrigantes palabras parecen adaptarse a la perfección a la profundidad psicológica de Cio-Cio-San, que sorprende por la dignidad que profesa desde el principio y hasta el final de la obra.

   El personaje de Cio-Cio-San resulta muy enigmático, ya que incontestablemente, toda la ópera gira en torno a ella y sus emociones. El resto de personajes quedan en un segundo y tercer plano y ni siquiera existe el rol del héroe romántico o el del modelo antagónico (el anti-héroe), tan estereotipados en la ópera romántica. Ello genera un ritmo muy estático en lo que concierne a la acción teatral, un estatismo que se alía perfectamente con la estética oriental y con los ambientes proto-impresionistas que la música de Puccini recrea en ocasiones.

   Es por ello que si comparásemos esta ópera con otras obras maestras de Puccini, como Tosca, La Bohème o Turandot, podríamos decir que Madame Butterfly constituye, a diferencia de las otras tres, una “ópera de ambientes”: ambientes sonoros recreados en pro de un talante musical oriental y ambientes psicológicos asociados al universo emocional de la protagonista.

   Si reflexionamos en general en las heroínas puccinianas, podría decirse que todas ellas están ligadas a la idea del pecado vinculado al amor y al castigo trágico que encuentran en su muerte. Pensemos en Mimi en La Bohème, en Manon Lescaut, en Tosca, en Giorgetta en Il Tabarro. Solamente Turandot, la hija del emperador de China, escapa a este final fatal.

   Algunos han atribuido este rasgo a la biografía del propio compositor, que estuvo marcada por el rol particularmente dominante de su madre y una actitud personal ante las mujeres que algunos calificaban de misógina. Se dice que algunos de sus contemporáneos le bautizaron como “Mr. Butterfly”, pues coleccionaba un buen número de amantes. Puede que en tal caso, volcara en sus grandes heroínas cierto sentimiento de culpa por su propia actitud hacia el género femenino.

   Cio-Cio-San es ante todo una heroína que paradójicamente transmite una enorme vulnerabilidad. Se trata de una de las protagonistas más jóvenes de la ópera italiana (tiene 15 años en el primer acto, “la edad de los juguetes”, como dice Pinkerton y Sharpless, y 18 en el segundo y tercer acto). Esta heroína vive una auténtica catástrofe personal, pasando por el ostracismo de su familia, la soledad y el engaño amoroso. Ha sido tratada como un auténtico juguete por parte de Pinkerton. Sin embargo, no lo percibe hasta el final de la obra, una prueba de su gran inocencia.

   Pero además, Butterfly manifiesta al final de la ópera una generosidad sublime, cuando antes de suicidarse le dice a la esposa americana de Pinkerton unas palabras alejadas de cualquier tipo de rencor: “Ninguna mujer es más feliz que usted. Séalo siempre”.

Un bel di vedremo (Un bello día veremos)

   La mayor parte de los operófilos coincidirán en que el aria Un bel di vedremo constituye uno de los momentos más sobrecogedores y emocionantes de la literatura vocal italiana. La escena encierra una dicotomía fascinante: por un lado, Butterfly profesa una actitud radiante y optimisma, buscando en el horizonte al amor de su vida, convencida de que llegará inminentemente; por el otro, la realidad trágica que el espectador ya sabe desde que Pinkerton confesara a Sharpless antes de conquistar a Cio-Cio-San que “algún día desposaría en una auténtica boda a una esposa americana”.

   La ausencia de Pinkerton ha provocado la idealización de su figura por parte de la protagonista. La distancia ha forjado en la cabeza de Butterfly la imagen de un ser irreal, que acabará por colisionar con la auténtica identidad del pseudo-amado: la de alguien que le ha comprado como un objeto por cien yenes.

   Varios rasgos compositivos del aria nos permiten calificarla como todo un logro compositivo. Por un lado, Puccini escribe la melodía de la soprano en dinámica pianissimo, una elección osada, tratándose del aria estrella de la ópera. El compositor rompe aquí con la tradición verista de consagrar a las dinámicas "en forte" los momentos más sobrecogedores de las óperas, una elección que expresa de manera casi mística la fe ciega que siente Cio-Cio-San.

   Puccini traza un crescendo progresivo a lo largo del aria, hasta explotar en la indicación "con forza" en la parte final: un grito de esperanza directamente salido del corazón. Pero la confianza parece disiparse poco a poco, y la línea melódica comienza a fragmentarse, cercana al estilo arioso. La armonía amenazante de fa menor y el uso de las trompetas con sordina sugieren la tragedia inminente que se avecina. 

   A todo ello se añade una orquestación realmente magistral: al principio del aria, el canto en pianissimo es acompañado por el arpa, el clarinete y un único violín, logrando un ambiente camerístico que pinta con gran intimismo los sentimientos de Cio-Cio-San. Además, la tonalidad de Sol mayor, nos recuerda uno de los sellos de identidad de Puccini: reservar las tonalidades con muchos bemoles (seis en este caso), para los momentos musicales más sobrecogedores.

Una muerte honorable

   “Con honor muere quien no puede vivir de manera honorable”. Este texto que Butterfly lee grabado en la daga de su padre podría ser considerado como el parlato más espeluznante de la literatura operística italiana. Éste y, cómo no, el de Violetta Valéry, protagonista de La Traviata, cuando lee una reveladora carta en su lecho de muerte.

   Cio-Cio-San y Violetta son dos mujeres radicalmente opuestas: la primera representa la inocencia y la pureza, y la segunda el deseo y el libertinaje más radical. Sin embargo, ambas están unidas por un claro sentimiento de arrepentimiento en el momento de su muerte, envuelto de una gran dignidad. Así, Butterfly decide acabar con su vida por haber traicionado a sus ancestros al abandonar su religión, y Violetta muere por medios naturales, pero profundamente arrepentida del tipo de vida que llevó. El suicidio de Cio-Cio-San es en cierto sentido una vuelta a sus orígenes, un acto que la libera del ostracismo al que se le había condenado. La instrumentación de este momento es de nuevo particularmente simbólica: el funesto ostinato de los timbales sobre un intervalo de quinta justa representa la tragedia inminente, y los violonchellos y los contrabajos exponen el tema de la muerte.

   Ocurre entonces algo inesperado: el hijo de Butterfly entra en escena y se precipita corriendo hacia su madre. El canto de la soprano se entrecorta y se torna casi ininteligible, balbuceando “Non saperlo mai, per te, per i tuoi puri occhi, muor Butterfly” (No sepas nunca que es por ti y por tus ojos puros que muere Butterfly). El aria final de despedida de su hijo es entonada en una tesitura muy aguda, casi incómoda, traduciendo muy bien la tensión implícita en ese momento.

   Al final, esta vez es un ostinato en los gongs y no en los timbales el que entra en escena, junto con los trombones y otros instrumentos graves del metal y de la cuerda. Este tema de la muerte continúa, al tiempo que Butterfly escucha en su cabeza los gritos de Pinkerton que tanto había esperado oír. Todo acaba en un tutti orquestal que se cierra en una cadencia rota, un recurso musical que transmite siempre una sensación de ausencia de final. He aquí el sello de un genio: no hay final, porque Cio-Cio-San sigue albergando la esperanza de recuperar a su amado, aún después de la muerte.

Un rol vocal polivalente

   Antes hablábamos de un paralelismo en lo argumental entre Cio-Cio-San y Violetta Valéry, pero ahora lo hacemos en lo estrictamente vocal, ya que los papeles de ambas, tremendamente exigentes, requieren un tipo de voz distinto para cada uno de los actos. Mucho se ha hablado de la importancia de contar con una soprano polivalente para el papel estrella de La Traviata, que pueda afrontar con mucha facilidad la coloratura del primer acto, con actitud de lírica el segundo y con el peso vocal de una soprano dramática el tercero.

   Algo muy similar ocurre en Madame Butterfly: la escritura vocal del primer acto es realmente ligera y aérea, al tratarse de una joven japonesa de tan solo 15 años. La soprano que afronte el rol de Cio-Cio-San ha de moverse con soltura en el registro más agudo y, en este primer acto, ha de poder proyectar con una emisión casi belcantista. En el segundo acto, una auténtica lírica con un registro medio con cuerpo y carnoso sería lo más adecuado, mientras que en el tercer acto, una lírico spinto (voz por la que Puccini sentía una especial predilección) o incluso una auténtica dramática se adaptaría a la perfección al desgarro del final. Es por eso que voces como la de Maria Callas, una auténtica coloratura-dramática, se prestaban especialmente tanto al rol de Violetta como al de Cio-Cio-San. 


Puccini: Madama Butterfly, Act 2: "Un bel di vedremo" (Butterfly)- Maria Callas

   Del mismo modo, no es de extrañar que Cio-Cio-San fuera uno de los papeles estrella de Monserrat Caballé, para muchos una soprano lírica con actitud de spinto por la extremada definición de sus agudos.

MONTSERRAT CABALLE "UN BEL DI VEDREMO" MADAMA BUTTERFLY (Giacomo Puccini)

This is a tribute to Spanish, Operatic soprano, Montserrat Caballe. In my opinion, Caballe's voice would have to rank in the top 10 sopranos of all time. She is best known for her  bel canto repertoire, notably the works of Rossini, Bellini, Donizetti and Verdi. Nevertheless, her version here of "Un Bel Di Vedremo" (Madama Butterfly) by Giacomo Puccini is one of the best that I have ever heard. Along with this famous aria are some wonderful images of Montserrat Caballe. Enjoy!! 


‘Madame Butterfly’ en el Teatro Real de Madrid

Se trata de una de las óperas más representadas en los escenarios de todo el mundo. La trágica historia de la geisha CioCio San, mejor conocida como Madama Butterfly emociona a cualquier público por el talento innato de Puccini.

Una historia que narra la dura lucha entre dos civilizaciones irreconocibles. La historia estuvo situada, esta vez, de una manera diferente a través de la dirección de escena de Mario Gas que situaba la narración en un plató de cine de los años 30, con el que proponía tres perspectivas simultáneas para poder disfrutar aún más de este clásico conmovedor firmado por Giacomo Puccini. Tuve la oportunidad de estar allí en junio de 2017 y el disfrute fue tan profundo como espectacular.

Petrus Rypff



COMPLEJO DE MADAME BUTTERFLY

   Describe la fantasía del retorno de una persona amada ausente. Se observa  con más frecuencia en hijos de divorciados, que no pueden aceptar que la separación de sus padres sea un hecho duradero y fantasean con la idea de que el padre (o la madre) ausente los sigue queriendo y algún día volverá con ellos. 

   También puede darse en los duelos patológicos cuando no se elabora la pérdida porque no se encuentra el cuerpo, como ocurre en los naufragios.



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