domingo, 20 de marzo de 2022

EL PATERNALISMO COMO ABUSO DEL PRINCIPIO DE BENEFICIENCIA

 

EL PATERNALISMO COMO ABUSO DEL PRINCIPIO DE BENEFICIENCIA



PATERNALISMO Y AUTONOMÍA

El paternalismo del médico no se sujeta a justificación alguna


 El paternalismo es la desautorización intencionada de las preferencias o acciones conocidas de una persona, donde la persona que las desautoriza justifica su acción con el propósito de beneficiar o evitar el daño a la persona cuya voluntad está desautorizando.

  Para los defensores de los derechos derivados de la autonomía de los pacientes, las obligaciones del médico hacia el paciente de revelar la información de búsqueda del consentimiento, de confidencialidad y de respeto a la intimidad, se establecen primariamente por el principio de respeto a la autonomía. En contraste, otros autores, consideran tales obligaciones en la beneficencia obligatoria profesional.

   La beneficencia ofrece la meta primaria y la razón fundamental de la medicina y la atención sanitaria, mientras que el respeto a la autonomía (y la no maleficencia y la justicia) fijan los límites morales a las acciones profesionales tras la búsqueda de esa meta.

    Kant denunció al estado paternalista por restringir benevolentemente las libertades de los sujetos. A Kant le preocupaba un gobierno que cancela la libertad. Nunca consideró la posibilidad de que un modelo paternal de intervención benevolente, aquel que compare al estado con un padre protector, un padre que cuida de un menor incompetente, pudiera ser considerado paternalista. Sin embargo, sucedió lo que nunca supuso. La intervención en la vida de una persona dependiente, esencialmente no autónoma, llegó a ser y sigue siendo el modelo más ampliamente aceptado de paternalismo justificado.

   Como se decía antes, el paternalismo es la desautorización intencionada de las preferencias o acciones conocidas de una persona, donde la persona que las desautoriza justifica su acción con el propósito de beneficiar o evitar el daño a la persona cuya voluntad está desautorizando.

Problemas morales del paternalismo médico:

   Cuando los pacientes (sean del tipo que sean) eligen cursos perjudiciales, algunos profesionales sanitarios respetan la autonomía no interfiriendo más allá de intentos de persuasión, mientras que otros actúan beneficentemente protegiéndoles contra las consecuencias potencialmente perjudiciales de sus propias decisiones.

   En un artículo clásico, Henderson argumentaba que "los mejores médicos" emplean como guía primaria de referencia lo siguiente: "en lo que sea posible, no hagas daño. Puedes causar daño por el proceso que curiosamente se llama decir la verdad. Puedes hacer daño mintiendo...Pero intenta producir el menor perjuicio posible, no sólo en tratamientos con medicamentos, o con el bisturí, sino también con el tratamiento de las palabras".

   El paternalismo interviene e interfiere sobre decisiones informadas, voluntarias y autónomas, violando principalmente su derecho a la autonomía. Debe remarcarse que no es el ejemplo a seguir en la práctica médica. Las decisiones del paciente deben ser inviolables, siempre y cuando se cumpla con los requerimientos de ser informado y autónomo.


 Las medidas coercitivas del médico hacia su paciente para preservar su salud, por su bien, no son adecuadas; se debe respetar el derecho y la libertad de cada persona a decidir sobre su propio proyecto de vida. La tensión entre el terapeuta y su paciente corre el riesgo de derivar o bien en un exceso de paternalismo frente a la autonomía del segundo, o por el contrario, en un exceso de la libertad individual que pudiera serle pernicioso.


  El surgimiento de la bioética en los años 70' puso fin a la justificación moral del paternalismo tanto en la relación entre profesionales de la salud y pacientes como en las relaciones del Estado y sus intervenciones en salud pública sobre el conjunto de la población. 


 

   En mi práctica clínica diaria utilizo la entrevista motivacional como herramienta, básicamente se basa en una actitud empática (no simpática) y de escucha activa, siendo el paciente el que elige, en principio, el problema propio que debe y quiere abordar y tratar e intento que, él y su familia sean partícipes protagonistas y activos en su proceso de cambio de actitudes inapropiadas hacia otras más "saludables". Las actitudes persuasivas y paternalistas no tienen cabida, por respeto a su autonomía, sobre todo, y además porque si las utilizamos, el sujeto, la mayor parte de las veces, se va a enrocar en su posicionamiento malsano y el avance será mínimo o lo que es peor,  inexistente. El enfermo mental no es inferior a nadie y el médico o el terapeuta no deben situarse nunca en un escalón superior desde donde dirigir su vida.

   El paternalismo es execrable, así que, aunque sea "por el bien del paciente", o del amigo-compañero "descarriado", evitémoslo. Es mi opinión y así la manifiesto, aunque tengo claro que ésta, no es "vinculante" y pudiera estar equivocado.

PETRUS RYPFF




"Para controlar a un pueblo hay que conocer su miedo y es evidente que el primer miedo de cada individuo es estar en peligro mortal.
Una vez que el ser humano se hace esclavo de su miedo es fácil de hacerle creer que el papá Estado estará listo para ayudar a salvarlo". (Orwell, 1984)
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Para terminar esta entrada quiero compartir un comentario que mi estimada colega Carlota Ibáñez expuso hace unos días en una red social:

Para los interesados en los problemas de salud mental
La sociedad y las instituciones, hospital general incluido, pretenden que haya espacios definidos y acotados donde las personas con trastornos o dificultades sean tratados, etiquetados y medicados. En esos espacios los profesionales cada día somos depositarios de las historias más lúgubres y sórdidas. Ahí nos encargamos de intentar elaborar y contener abusos de todo tipo y manejar contenidos muy amenazantes y violentos. Esta es nuestra cotidianidad que enfrentamos en el mejor de los casos con ayuda mutua dentro de los equipos, con nuestra terapia personal y muchas veces echando mano de alternativas como meditación y porque no confesarlo algún que otro diazepam, porque llega la noche y aún estás impresionado.
El mandato implícito es que no salpique, y que el resto de los “sanos” puedan continuar sus vidas con sus trabajos y en sus servicios de la manera más apacible, a poder ser desconocedores de todo este mundo agitado y doliente. Lo que pasa es que los trastornados también se enferman del cuerpo o son heridos y necesitan cirujanos y espacios médicos para convalecer. Aquí comienzan entonces los problemas y las complicaciones, y aquí suceden también con nuestro beneplácito las contenciones.
Abogo por unos servicios sanitarios menos prejuiciosos y más integradores. Seguramente por miedo y falta de formación sucede esta pelea continua para que alguien con problema mental, reciba una asistencia digna y los profesionales no tengamos que andar buscando una cama y peleando con supervisores y gestores poco concienciados.
Abogo por los “míos” y porque en un momento dado cualquiera de nosotros puede ser un paciente trastornado. Amén ( o si prefieren amen).


Shutter Island Soundtrack- On The Nature Of Daylight



Changeling (El Intercambio) - Soundtrack - End Title



BSO Alguien voló sobre el nido del cuco (Opening) - Jack Nitzsche


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