lunes, 28 de febrero de 2022

EL MAL DE OJO Y EL NAZAR: ORÍGENES PERDIDOS Y UN SIGNIFICADO INTACTO. EL PSICÓPATA PUTIN Y SUS BULOS

 

EL MAL DE OJO Y EL NAZAR: ORÍGENES


PERDIDOS Y UN SIGNIFICADO INTACTO

 

   El mal de ojo y el uso de amuletos para evitarlo es algo muy popular desde hace muchas décadas. Su práctica –ligada a las culturas más remotas de la humanidad– parece no haber perdido sus elementos esenciales. Aunque la creencia del mal de ojo haya sido ignorada por una amplia parte del mundo en el que vivimos, cada habitante del planeta parece saber que cada individuo tiene la posibilidad de hacer el mal desde un punto de vista espiritual.

 

Tradición perdida en la historia

    El mal de ojo es una especie de maldición o mala energía que se le adhiere a alguien a través de una mirada maliciosa, no pocas veces producto de la envidia. Este gesto, hecho de manera subrepticia, termina por cargar a la persona, especialmente a los bebés o niños, de una desgracia particular que, en algunos casos, se dice que puede desembocar en la muerte.

   Para ello, una pequeña figurita en forma de ojo, llamada popularmente nazar, serviría como conjuro para sortear el peligro. Históricamente, este objeto tiene una fecha bastante remota de existencia: aproximadamente en el año 3300 a.C. ya está presente en civilizaciones tan antiguas como Mesopotamia o Siria.

  Historiadores como Plutarco estaban convencidos de que el ojo humano tenía la facultad de liberar ciertos rayos invisibles con los que se podía perjudicar a los demás. En su caso, había un asidero biológico: algunos habitantes del mar Negro, cuyos ojos azules eran toda una rareza y, por ende, motivo de suspicacia. La idea del mal de ojo tal vez sea tan antigua como el miedo mismo. 

Expansión por el mundo

   Así, aunque en el Levante y el Mediterráneo tuvo su principal núcleo de vida, el uso del nazar poco a poco fue expandiéndose hasta el punto de considerarse una práctica incluso rutinaria dentro de las familias que, por ejemplo, acaban de tener un bebé y esperan protegerlo a toda costa.

    A partir del año 1500 a.C. es cuando estos amuletos comienzan a cambiar su forma para asemejarse a los que existen en la actualidad. Los objetos adquieren color azul gracias al tipo de barro con el que comenzaban a confeccionarse, el cual contenía cobre y cobalto. 

Significado intacto

   Lo más asombroso es que, a pesar de la cantidad de personas que lo emplean, las culturas tan diversas que lo han absorbido y el impacto que ha tenido en la sociedad, su sentido original no ha sido transfigurado bajo ninguna circunstancia. De hecho, se emplea durante algunos vuelos de aviones de la misma manera en que los marineros lo colocaban en la proa de sus barcos. 


Mal de ojo y envidia: ¿mito o realidad?

   Todas las culturas idearon protecciones contra el mal de ojo. ¿Cuánto hay de cierto sobre el poder de la mirada para traspasar la envidia y la mala energía? Los orígenes de una creencia extendida y talismanes para conjurar sus efectos.

Mal de ojo y envidia: ¿mito o realidad?

   Dolor de cabeza, cansancio, angustia, un inexplicable malestar... "Esto es ojeo", pensamos de inmediato. Vinculado a la mirada y a la transmisión de la envidia y de energías negativas fuertes a través de ella, este maleficio encabeza el podio de los más populares. Esto tiene un sentido: se debe a que es una de las supersticiones más ancestrales que llegó hasta nuestros días.

   Se trata de una creencia milenaria. Desde la antigüedad, el mal de ojo se atribuye a la mirada muy fuerte de algunas personas. “Los orígenes de esta creencia se remontan a pueblos tan antiguos como Babilonia, Egipto, los sumerios y los hititas. Estas culturas creían que los malos sentimientos que están dentro del ser humano salen afuera por los ojos”, describe Carmen Torrente en su libro “La superstición dice…”.

   Así, desde las gorgonas griegas y su mirada paralizante hasta los relatos celtas de hombres que dominaban caballos con sólo mirarlos, el mal de ojo atravesó prácticamente todas las culturas a lo largo de miles de años. Y con él, cada civilización creó sus propios amuletos de cuidado y defensa. 

    A modo de “antídoto”, los egipcios maquillaban el contorno de sus ojos con Kohl, un compuesto a base de antimonio que era preparado por los adivinos para los hombres; y por ellas mismas en el caso de las mujeres.

   "En la antigua Roma -describe Torrente- los hechiceros profesionales especializados en mal de ojo eran contratados para ejercer sus sortilegios contra los enemigos de una persona". En la Edad Media, como solía ser habitual, tener la mirada desviada o algún problema en la vista convertía a la persona en candidata a morir ahorcada o en la hoguera.

   En Asia Central, Grecia, Turquía y en la región oeste de China también se creía -y aún se cree- en el ojeo y los temibles efectos de una mirada fuerte y "mala".

Ojo por ojo: talismanes y amuletos

   Cintas rojas en la muñeca, cuernos del mismo color en el cuello, herraduras colgadas del revés, riestras de ajo detrás de las puertas o una espina seca en el bolsillo. Desde siempre, las personas se han protegido de múltiples formas frente a las malas vibraciones de los demás.



   Sin embargo, muchos aseguran que el ojo turco -el tradicional ojo azul de cristal- es el talismán más efectivo para protegerse de todo lo malo. Tanto para cuidar los hogares (ubicados en la entrada) como a las personas (en anillos, collares o en bolsos), su misión es anular la onda negativa ya que la "absorben".

   A la hora explicar el origen de este amuleto, algunas creencias aseguran que fue una consecuencia de la invasión de los pueblos nórdicos. "Éstos tenían los ojos azules y a su llegada a los pueblos de Anatolia (actualmente en la parte asiática de Turquía) fueron vistos como invasores que les echaban mal de ojo. Para evitarlo crearon el ojo azul: Nazar Boncuk (o el grano malvado del ojo), que es un "ojo", a menudo sobre un fondo azul, que mira fijamente para proteger de la maldad a sus usuarios y para mantenerlos al margen de todo daño", explica el libro.



   Otra imagen muy utilizada es la Mano de Fátima (o Hamsa). Símbolo sagrado tanto para el Islam como para el Judaísmo, tiene la forma de una mano simétrica que, tal como indica su propio diseño, tiene la capacidad de frenar la envidia.



 Potente en su rol protector, el Ojo de Horus egipcio también es considerado uno de los talismanes anti-envidia más reconocidos.

¿Mito o realidad? ¿Será cierto que algunos pueden "enviar" maldad con sus ojos? ¿Y otros sentirse afectados por ello? Creer o reventar, cada uno elegirá su propia respuesta.

 Las creencias populares están muy arraigadas en nuestra cultura. Normalmente, estas creencias suelen tener un punto de leyenda que se mezcla con la realidad, pero han ido trascendiendo a través de generaciones. Una de esas creencias de la cultura popular es el mal de ojo. Científicamente nunca se ha demostrado que exista, pero todavía, cientos de miles de personas, creen que es posible y real.

Mal de ojo, ¿mito o realidad? Hay muchas historias sobre el mal de ojo. En Profundidad analizamos qué es, cómo ocurre y cómo remediarlo.


Definición

   Se trata de una creencia popular asociada a la capacidad de que una persona pueda producir mal en otra solo con su mirada. Una especie de maldición que se ha ido transmitiendo a través de los años y para la que existen muchas curas diferentes.

   Cuando alguien piensa que tiene mal de ojo, puede sufrir mala suerte o, incluso, ser víctima de algunas dolencias inexplicables que, generalmente, tienen mucho de psicosomático en el enfermo.

¿Dónde surgió la creencia?

   El investigador J.M Roberts desarrolló un trabajo relacionado con la existencia y las causas del mal de ojo, en la que relataba que la mirada de los seres humanos puede provocar daños en otros, relacionando este factor con la envidia.

   Conforme han dio pasado los años, este tipo de creencia ha quedado enmarcada en ámbitos en los que la creencia de lo sobrenatural es muy grande, pero persistente en todo el mundo. Por ejemplo, en Europa y Oriente Medio, tal y como apuntaron los antropólogos argentinos, Anatilde Idoyaga y Mariano Gancedo, en su ensayo sobre la cuestión (‘El mal de ojo como enfermedad: elitelore y folcklore en Iberoamérica’), se cree que puede tener un alto poder «para dañar» a las personas y está muy arraigado en la cultura popular de estas zonas.

   Conocer cuáles son los síntomas del mal de ojo es esencial para poder eliminarlo. A modo de dato curioso, cabe señalar que a los adultos nos afecta más a nivel psicológico, mientras que los signos de alarma de los más pequeños son más físicos.

   Uno de los síntomas más comunes del mal de ojo son los trastornos del aparato digestivo, como vómitos, náuseas o diarrea. También son muy habituales los cambios de humor sin razón aparente. De un momento a otro podemos pasar de estar felices a tener un llanto descontrolado. También son comunes las alteraciones del sueño, por exceso o por defecto.

¿Cómo quitar el mal de ojo?

   Las formas de protección contra este mal u «ojeo» tal y como se conoce en otras culturas, son diferentes, según la parte del mundo en la que nos encontremos y cómo la creencia se ha ido extendiendo a través de los años.

   En la mayoría de las culturas, como se ha dicho antes, es el nazar u ojo turco (ojo azul de cristal) el talismán más efectivo para deshacerte de esta maldición. 

Remedios caseros

Hay varias opciones:

 - Baño con hojas de ruda: esta es una de las soluciones más antiguas. Se trata simplemente de llenar una bañera con agua tibia y añadir un puñado de hojas de ruda. Lo ideal es que el baño lo hagas un martes, y lo más importante de todo es que te lo tomes con mucha calma. Pon música relajante y enciende unas velas. Cuando te metas en la bañera, cierra los ojos y piensa en cosas positivas que te transmitan paz y felicidad.

   - Sal: coloca un poco de sal sobre la palma de tu mano. Luego, ciérrala formando un puño y muévela alrededor de tu cabeza, tres veces en sentido del reloj y tres veces en sentido contrario.

  - Huevo: pasa un huevo marrón por todo tu cuerpo. Si puedes, pídele a alguien que lo haga por ti para llegar a todas las zonas y disipar las energías negativas. Al finalizar, rompe el huevo y echa la clara y la yema en un vaso que contenga agua y sal.


   Para el antropólogo Pedro Pablo Salvador la creencia en el  mal de ojo está "plenamente vigente" en el siglo XXI, en "todos" los niveles sociales y económicos, según se desprende de sus investigaciones.

   En primer lugar, define el mal de ojo como "la creencia de que una persona, por el mero hecho de desearte mal o halagarte, puede producirte enfermedad o malestar" y matiza que es algo que no solo afecta a las personas sino también a las plantas, por ejemplo, a las cosechas.

"Los antropólogos no juzgamos las creencias, no entramos a valorar si es verdad o mentira el mal de ojo, lo que sí analizamos es el efecto sociocultural que existe".

Pedro Pablo Salvador


   Bajo esta perspectiva ha constatado que hay especialistas en rituales (curanderas, que en su mayoría son mujeres) y una comunidad "que sabe o que piensa que alguien puede producir o tener mal de ojo". Salvador ha encontrado que jueces, arquitectos, políticos de Castilla-La Mancha, maestros e incluso médicos y enfermeros acuden a curanderas para que les cure el mal de ojo, y asegura que esta realidad forma parte de "nuestro patrimonio cultural" y "permite comprendernos" dentro de nuestra realidad cultura.

   Al final, lo que subyace en esta realidad no tan alejada es "cómo gestionamos nuestras emociones, cómo vivimos en sociedad y cómo articulamos las relaciones amparándonos en el mal de ojo".

   Salvador, que ha realizado su investigación desde la antropología médica, recalca que el mal de ojo es tan antiguo como la humanidad y, de hecho, se han encontrado tablillas cuneiformes de Mesopotamia que hablan de un posible mal de ojo y hay multitud de referencias a lo largo de la historia, desde la Biblia hasta Roma.

   En pleno siglo XXI, "este peso de la tradición prevalece" y configura "lo que se llama el mundo de las creencias", porque más allá del pensamiento positivo el hombre vive "inmerso en una tradición" en la que la religión, las creencias o incluso la superstición, "muy entrecomillado", ha tenido un peso "importante", algo que se ha transferido de padres e hijos y sobrevive.

"Creo que el ser humano necesita, a veces, explicarse el mundo, necesita explicarse la vida y las complejidades y como no encuentra respuestas en el campo de la ciencia más ortodoxa se agarra a otras formas de explicación, que son más míticas, más mágicas y que, al fin y al cabo, han configurado la existencia del ser humano desde los albores".

Pedro Pablo Salvador


Evil Eye - Tráiler Oficial 

Basada en el best-seller del escritor Madhuri Shekar, Evil Eye está dirigida por Elan Dassani y Rajeev Dassani, y protagonizada por Sarita Choudhury (Mississippi Masala, Lady in the Water), Sunita Mani (GLOW), Omar Maskati (Unveliebable) y Bernard White (Silicon Valley). Un romance aparentemente perfecto se convierte en una pesadilla cuando una madre se convence de que el nuevo novio de su hija tiene una conexión oscura con su propio pasado. 


Un servidor es poco dado a creencias religiosas y menos aun a supersticiones. Desde niño he visto en mi entorno que personas "crédulas" hablan de este mal como algo real y entre otros "amuletos" protectores colocan un lazo rojo cerca de la cabeza de un bebé, en el cochecito donde se le transporta por la calle. He conocido a personas, sobre todo mujeres, que con sus conjuros y ritos tienen la gracia de poder eliminarlo o contrarrestar sus efectos. Como curiosidad cultural me parece interesante como lo son muchas tradiciones de aquí y de allá pero no le doy ninguna credibilidad al hecho.

Dicho lo anterior y dado lo que está ocurriendo en Ucrania, por si fuera efectivo, creo que todas las miradas del mundo deberían centrarse en los ojos del peor sátrapa de las últimas décadas que quiere poner en jaque a todos los demócratas y que ha centrado su odio en un pueblo querido por todos, el ucraniano. El afán imperialista de Putin no tiene límites, ha mentido a todos haciendo un teatro increíblemente perverso. Hay quien dice que está loco, no lo creo, se trata de un psicópata muy inteligente, malvado y peligroso que quiere pasar a la historia a costa de lo que sea, al estilo de Stalin, Hitler o Mao Tse Tung. Sin estar de acuerdo con la pena de muerte, opino que si Vladimir Putin desapareciera de la faz de la tierra, la comunidad internacional estaría mejor. 

¿Quién se suma a echarle MAL DE OJO?

Petrus Rypff



El perfil psicológico del hombre que trajo la guerra a Europa

Cuatro expertos construyen el perfil psicológico de Vladimir Putin. Desde rasgos psicopáticos, hasta omnipotencia y narcisismo son algunas de las características con los que psicólogos y psiquiatras definen al presidente ruso. En la peor característica coinciden todos: sadismo.

JORGE SOBRAL

   El lado oscuro de Putin. El psicólogo especializado en pensamiento criminal recuerda que no se puede prescindir del contexto político-social al definir una personalidad. Pero quizá esta sea la excepción. «Influye la desintegración de la URSS, el ego herido de la Gran Rusia..., pero en ese mismo contexto estuvo Gorbachov y tenía rasgos antagónicos».

   Así, atribuye a Vladimir Putin varias características. Un remarcado aplanamiento emocional y la capacidad de provocar daños. «No sé si es un psicópata, pero tiene las características». Subraya el carácter instrumental de sus relaciones personales, «no tiene otra lealtad que a sí mismo». Además, un componente de sadismo notable. «Causa sufrimiento a cualquiera sin despeinarse, lo entiende como un instrumento del poder». Otro rasgo: el maquiavelismo. «Legitima el engaño, la manipulación y la mentira». También el narcisismo, «esa degeneración de la autoestima», y un antagonismo, «polo opuesto de la humildad».

   La suma de todos estos rasgos apunta a un resultado: «En la psicología criminal se le conoce desde hace algunos años como el lado oscuro de la personalidad».


MANUEL FERNÁNDEZ BLANCO

   Sadismo y psicopatía. Psicoanalista y psicólogo clínico, Fernández es claro: «Probablemente Putin nunca ha estado en un diván y posiblemente nunca lo estará, porque para ello hace falta un mínimo desacuerdo con nosotros mismos». Para definirlo, elige una frase pronunciada por el mandatario: «Tengo la sensación de que conseguiré todo lo que quiero». No concibe el límite de la imposibilidad, por lo que interpreta que existe un rasgo de omnipotencia.

   Asegura que algún papel juega su origen familiar en todo esto. Hijo de trabajadores de fábrica, nació y vivió en uno de los barrios más desfavorecidos del Leningrado de la posguerra. Tuvo dos hermanos mayores, ambos murieron. «Para alguien que vivió con su familia en 20 metros cuadrados, tal vez el expansionismo, a cualquier precio, puede ser otra característica», apunta.

   También genera fascinación y temor. «Por eso es enormemente popular en Rusia», señala. Recuerda que también lo fue Hitler, que prometía reparar la humillación, la deuda histórica a los alemanes y devolver la grandeza perdida. Goza, además, de la sumisión y la obediencia, de generar angustia, «porque el sádico no solo goza con hacer daño, sino especialmente de que el otro se angustie con lo que le puede ocurrir». En ese sentido, afirma: «Esta guerra es el cálculo de un sádico que se presenta de un modo inquietante, amenazando o sugiriendo que va a hacer cosas terribles, pero sin nombrarlas, jugando con la angustia individual y colectiva».


MANUEL LAGE

   Un psicópata socializado. Este psicólogo clínico destaca varios rasgos. Una cruel despreocupación por los sentimientos de los demás. Falta de capacidad de empatía. Incapacidad para sentir culpa y, probablemente, una marcada capacidad para dar explicaciones verosímiles de su comportamiento conflictivo. Una inteligencia exclusivamente dirigida a la defensa de sus intereses por encima de cualquier consideración. En resumen, cumple muchos criterios para definirlo como un psicópata. «La imagen que tenemos es un señor que va con una sierra detrás de una chica, pero hay muchos psicópatas de corbata», dice. Sobre cuánto pudo influir su paso por la KGB, en estas características, explica que, en su opinión, sucede lo contrario: «La KGB selecciona ese tipo de perfil: alguien que no pueda sentir piedad. Ahí triunfó porque tuvo cualidades que le hicieron destacar».

   Indica que Putin, Trump, Bolsonaro o Erdogán también son «psicópatas socializados y líderes depredadores». Subraya que Putin «no aprende de la experiencia ni del castigo». «Estas personas solo respetan a otro igual o superior». Y advierte: «Lo que menos respeta es la debilidad, va a por ellos sin piedad». Por eso, cree que Putin no va a parar hasta que alguien lo ponga en un aprieto, «porque es un psicópata, pero no es un idiota». «No creo que ningún psicópata muera por la patria: los psicópatas hacen que mueran otros y mandan a otros a morir», finaliza.


JUAN CARLOS DÍAZ DEL VALLE

   Narcisismo. Antes de comenzar, este psiquiatra recuerda que solo se puede realizar una aproximación en función de los actos y los mensajes que se conocen. De estos concluye que «tiene rasgos de personalidad anormales», que no una enfermedad, por lo que no hay que estigmatizar estas. A la mayoría de las personas con este perfil les genera sufrimiento, excepto en este caso: «Es un narcisista y con rasgos de psicopatía», dice del Valle. Esto significa que tiene un exceso de autoestima, se cree muy poderoso e importante, tiene escasa empatía y suele tener relaciones conflictivas, «porque en el conflicto vive bien». Estos personajes toleran mal la frustración, son impulsivos y hostiles. Y Putin no asume responsabilidad por sus actos y se siente poseedor de la verdad: «Cree que lo que hace es bueno, aunque haga sufrir a mucha gente».

   «No sé cuáles son sus estrategias, pero me temo que solo cederá si ve que del otro lado le hacen frente», explica el psiquiatra. No significa que tengamos que ir a una guerra, pero el experto señala que hay que mostrarle con contundencia que no estamos de acuerdo con lo que hace.

Una mujer porta una foto de Putin durante una manifestación para pedir la paz en Ucrania celebrada en Lisboa


LOS BULOS DE PUTIN

GABRIELA CONSUEGRA

   Estas son las cinco falsedades más relevantes que ha pronunciado Putin en los últimos días: La forma más efectiva de colar una mentira es convertirla en una media verdad. Mezclar información y desinformación, lo real con lo ficticio. Nada que no sepa el Gobierno ruso y que no haya hecho antes. No solo tienen la artillería mediática ideal para amplificar sus historias, sino que son capaces de construir discursos como enredaderas. La máxima manifestación de esta premisa: Vladimir Putin, que en los últimos días ha dado una cátedra de cómo crear no uno, sino varios bulos. A veces, haciendo un batiburrillo del pasado con el presente, atravesado por las interpretaciones y matizado con eufemismos. Otras, mintiendo tan descaradamente y a una escala tan masiva que la impresión genera confusión y hace titubear a quien lo escucha. En todo caso, merece ser desmentido. Bulo por bulo, aquí van las cinco falsedades más relevantes que ha pronunciado Putin.

1. VOLODIMIR ZELENSKI, EL NAZI

   Una mentira de tales dimensiones que al propio Zelenski se le ve con una expresión desencajada cuando afirma en un vídeo: «¿Nazi yo? Dile eso a mi abuelo». Bien: el mandatario ucraniano es judío. Su familia sufrió las consecuencias del régimen alemán y su abuelo combatió con el ejército soviético en contra del avance de Hitler. Por eso, cuando Putin se refería a la necesidad de proceder a una desnazificación de Ucrania incurría en un desvarío malintencionado sin pies ni cabeza. Además: «Te dicen que somos nazis, pero ¿cómo un pueblo que perdió más de ocho millones de vidas por la victoria del nazismo puede apoyar eso?», zanjó Zelenski.


2. DESARMAR AL EJÉRCITO

   ¿A cuál? El presidente de Ucrania se ha visto en la necesidad de convocar a cualquier hombre adulto entre 18 y 60 años que sea capaz de sostener un arma para defender su territorio de la invasión rusa. El ejército nacional apenas es suficiente para proteger la capital. O intentarlo. Por eso, 13 soldados ucranianos se tuvieron que enfrentar a un buque de la Marina rusa en la isla de la Serpiente. Y por lo mismo murieron todos. Lo único cierto es que están recibiendo armamento de parte de otros países, especialmente miembros de la OTAN, pero armar a una guerrilla de civiles para combatir contra las tropas militares rusas —esas que sí son un verdadero ejército— es casi garantizar que ocurrirá una masacre y que las armas terminarán en poder del Kremlin.

3. GENOCIDIO

   Ya usaron la misma argumentación en la guerra de Georgia, así que no debería sorprender a nadie. Sin embargo, basta con decir que no se ha encontrado ningún rastro de genocidio contra rusos ni prorrusos en Ucrania. Desde el 2014, la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa, OSCE, ha mantenido una misión de observadores en Donbás para monitorizar a ambas partes del conflicto y ni rastro. Partiendo de la dificultad que supondría esconder un acto de estas características, es fácil concluir que, una vez más, Putin miente.


4. UCRANIA, EL INVENTO DE LENIN

   Que fue creada por los bolcheviques con Lenin como «autor y arquitecto». Pero, una vez más, la historia no da la razón a Putin. Lo único cierto es que el afán imperialista de Rusia los ha hecho intentar tomar Ucrania por todos los medios a lo largo de años y años. Pero lo curioso es que muchos historiadores aseguran que el origen de Ucrania es tan antiguo como el de la propia Rusia. O, lo que es lo mismo, que nunca fueron parte la una de la otra. De hecho, su origen se remontaría a una confederación de tribus medievales: la Rus de Kiev, aunque posteriormente derivó en un estado único que existió hasta el siglo XII. En todo caso, en 1991 Ucrania se independizó de la antigua Unión Soviética con un referéndum que apoyó el 90 % de los ciudadanos. Ah, y que lo único que inventó Lenin en Ucrania fue la despiadada Comisión de Avituallamiento, que consistía en explotar a los campesinos disfrazando todo de una guerra contra los ricos: los kulaks, que eran propietarios de granjas y cabezas de ganado. La política de Lenin se resume en una frase: «Guerra despiadada contra los kulaks, muerte para todos».

5. LA OPERACIÓN MILITAR ESPECIAL

   Refinado juego de palabras para ocultar las claves: invasión y guerra. En principio, una «operación» se caracteriza por tener objetivos militares y geográficos concretos —según Putin, sus tropas iban para salvar a la población residente en las autoproclamadas repúblicas de Donesk y Lugansk de la amenaza ucraniana—. Pero no solo han trascendido estas fronteras para ir a Kiev, sino que han empleado la fuerza sin distinguir objetivos militares de la población civil. Así, una vez más, los hechos contradicen las versiones del Kremlin.

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