domingo, 12 de diciembre de 2021

RAFAEL ALBERTI, MARINERO EN TIERRA

 

RAFAEL ALBERTI


                  


Rafael Alberti Merello (El Puerto de Santa María, Cádiz, 16 de diciembre de 1902 - El Puerto de Santa María, Cádiz, 28 de octubre de 1999). Poeta español de la Generación del 27.

   Alberti empieza el bachillerato en el Colegio de los Jesuitas del Puerto de Santa María. En 1917 se traslada a Madrid, donde abandona el bachillerato por la pintura, que ejerce una gran influencia en su obra; en 1922 realiza una exposición en el Ateneo. Por motivos de salud se traslada, poco después, a vivir en las sierras de Guadarrama y Rute, donde empieza a escribir sus primeras poesías, recogidas bajo el título de Marinero en tierra


Marinero en tierra - Rafael Alberti

Con este libro obtiene el Premio Nacional de Literatura (1924-25), otorgado por un jurado que integraban Antonio Machado, Menéndez Pidal y Gabriel Miró. A esta obra siguieron La Amante (1925) y El alba de alhelí (1925-26). En sus primeros libros se aprecia claramente la influencia de Gil Vicente, del Cancionero y Romancero españoles y de otros autores como Garcilaso, Góngora, Lope de Vega, Bécquer, Baudelaire, Juan Ramón Jiménez o Antonio Machado.

   Su poesía es "popular" -según Juan Ramón Jiménez-, "pero sin acarreo fácil, personalísima, de tradición española, pero sin retorno innecesario, nueva, fresca y acabada a la vez, rendida, ágil, graciosa, parpadeante: andalucísima". La etapa neogongorista y humorista de Cal y canto (1926-1927) marca la transición de este autor a la fase superrealista de Sobre los ángeles (1927-1928). A partir de entonces, y tras afiliarse al partido comunista, su obra adquiere tono político. Este giro le lleva a considerar su obra anterior como un cielo cerrado y una contribución irremediable a la poesía burguesa. 

   La poesía de Alberti cobra cada vez más un tono irónico y desgarrado, como los poemas burlescos Yo era un tonto y lo que he visto me ha hecho dos tontos (1929), Sermones y moradas (1929-1930) y la elegía cívica Con los zapatos puestos tengo que morir (1930).

   A partir de 1931 aborda el teatro, estrenando El hombre deshabitado y El adefesio. Posteriormente recorre varios países de Europa, pensionado por la Junta de Ampliación de Estudios, para estudiar las nuevas tendencias del teatro.

   En 1933 escribe Consignas y Un fantasma recorre Europa, y en 1935, 13 bandas y 48 estrellas. En 1939, al terminar la Guerra Civil española, emigra a la República Argentina, desde donde se traslada a Roma en 1962. En 1945 publica, en Buenos Aires, A la pintura: poema del color y la línea, y además un volumen que abarca la casi totalidad de su obra lírica, Poesía, donde se muestra cierta nostalgia por la patria. Regresa finalmente a España en 1977. Su producción poética continúa con la misma intensidad en estos años, prolongándose sin fisuras hasta muy avanzada edad.

Rafael Alberti durante un mitin del Partido Comunista a su regreso a España tras la caída del régimen franquista

   A su vuelta a España es elegido diputado por el Partido Comunista de España, pero renuncia a su escaño para proseguir su tarea literaria y dar recitales por toda España. Sus libros de memorias cosechan grandes éxitos en las distintas ediciones, cada vez más completas, de los diferentes volúmenes de su Arboleda perdida. Entre las numerosas distinciones y homenajes que se le dedican destaca el Premio Miguel de Cervantes, que le es concedido en el año 1983.


Monumento a Rafael Alberti, EL PUERTO DE SANTA MARIA (Cádiz)

Los mejores poemas de Rafael Alberti


los mejores poemas de rafael alberti

Esta es la selección de los mejores versos de una de las figuras claves de la poesía de la Generación del 27 y del siglo XX en España.

1 Amaranta

Rubios, pulidos senos de Amaranta,
por una lengua de lebrel limados
pórticos de limones desviados
por el canal que asciende a tu garganta.

Rojo, un puente de rizos se adelanta
e incendia tus marfiles ondulados.
Muerde, heridor, tus dientes desangrados,
y corvo, en vilo, al viento te levanta.

La soledad, dormida en la espesura
calza su pie de céfiro y desciende
del olmo alto al mar de la llanura.

Su cuerpo en sombra, oscuro, se le enciende,
y gladiadora, como un ascua impura
entre Amaranta y su amador se tiende.

2 Nocturno


Nocturno de Rafael Alberti

Deja ese sueño.
Envuélvete
desnuda y blanca, en tu sábana.
Te esperan en el jardín
tras las tapias.

Tus padres mueren, dormidos.
Deja ese sueño.

Anda.
Tras las tapias,
te esperan con un cuchillo.

Vuelve de prisa a tu casa.
Deja ese sueño.
Anda.
En la alcoba de tus padres
entra desnuda, en silencio.

Corre de prisa a las tapias.
Deja ese sueño.
Sáltalas.
Vente.

¿Qué rubí hierve en tus manos
y quema, negro, tu sábana?
Deja ese sueño.
Anda.
… Duérmete.


PACO IBÁÑEZ: NOCTURNO

3 La paloma

Se equivocó la paloma
se equivocaba.
Por ir al norte, fue al sur
creyó que el trigo era agua,
se equivocaba.

Creyó que el mar era el cielo
que la noche, la mañana,
se equivocaba,
se equivocaba.

Que las estrellas, rocío
que la calor, la nevada,
se equivocaba,
se equivocaba.

Que tu falda era tu blusa
que tu corazón, su casa,
se equivocaba,
se equivocaba.

Ella se durmió en la orilla,
tú en la cumbre de una rama.

Creyó que el mar era el cielo
que la noche, la mañana
se equivocaba,
se equivocaba.

Que las estrellas, rocío
que la calor, la nevada,
se equivocaba,
se equivocaba.

Que tu falda era tu blusa
que tu corazón, su casa,
se equivocaba,
se equivocaba…


La paloma (Ana Belén) - Rafael Alberti

4 A galopar


A galopar - Paco Ibáñez y Rafael Alberti

Las tierras, las tierras, las tierras de España,
las grandes, las solas, desiertas llanuras.
Galopa, caballo cuatralbo,
jinete del pueblo,
al sol y a la luna.

¡A galopar,
a galopar,
hasta enterrarlos en el mar!
A corazón suenan, resuenan, resuenan,
las tierras de España, en las herraduras.

Galopa, jinete del pueblo
caballo de espuma
¡A galopar,
a galopar,
hasta enterrarlos en el mar!

Nadie, nadie, nadie, que enfrente no hay nadie;
que es nadie la muerte si va en tu montura.
Galopa, caballo cuatralbo,
jinete del pueblo
que la tierra es tuya.

¡A galopar,
a galopar,
hasta enterrarlos en el mar!


5 Lo que dejé por ti


Lo que dejé por ti - Rafael Alberti

Dejé por ti mis bosques, mi perdida

arboleda, mis perros desvelados,
mis capitales años desterrados
hasta casi el invierno de la vida.

Dejé un temblor, dejé una sacudida,
un resplandor de fuegos no apagados,
dejé mi sombra en los desesperados
ojos sangrantes de la despedida.

Dejé palomas tristes junto a un río,
caballos sobre el sol de las arenas,
dejé de oler la mar, dejé de verte.

Dejé por ti todo lo que era mío.
Dame tú, Roma, a cambio de mis penas,
tanto como dejé para tenerte.

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   Todo viene a cuento de un chiste, o algo parecido, que me encontré en un libro rescatado de una vieja librería en Granada. Uno de los peores libros de Alberti, Canciones del alto valle del Aniene. En todo libro de Alberti hay algunos buenos poemas. Y en éste, también unos curiosos acercamientos a su amigo Picasso, unas notas entre lo prosaico y lo poético, que deberían servir para su autobiografía, La arboleda perdida. Ahí se encuentra la gracia que ahora les reproduzco:

“Picasso me cuenta:

-En Barcelona se reunieron una noche varios artistas ya muy viejos para correrse una gran juerga.

Uno dijo: yo traeré el vino.

Otro: yo, el champagne.

Otro: yo, la comida.

Otro: yo, los postres.

Otro: pues yo traeré las mujeres.

Otro: pero, ¿y las pichas? ¿Quién  va a traer las pichas?”



   El 20 de junio de 2007, la Biblioteca del Instituto Cervantes en Nápoles es designada con el nombre de Rafael Alberti.

La tarde que Rafael Alberti conoció a María Teresa León

 “María Teresa León fue una mujer adelantada a su tiempo, innovadora, luchadora y escritora incansable a la espalda de uno de los iconos más afamados de la literatura española, Rafael Alberti”. José Luis Ferris rescata la obra literaria de una de las mujeres más brillantes de la Generación del 27 en su libro Palabras contra el olvido (Fundación José Manuel Lara). La escritora riojana no solo ayudaría a difundir en vida la obra de Alberti. León era una cultivada autora de relatos, piezas teatrales, guiones cinematográficos, artículos de prensa en el Madrid republicano y el posterior exilio de más de cuarenta años. Ferris apunta a Público que la prolífica obra de María Teresa León se enmarca en una veintena de libros, donde destaca como pieza fundamental su obra biográfica Memorias de la melancolía.

Palabras contra el olvido. Vida y obra de María Teresa León (1903-1988)

Premio Antonio Domínguez Ortiz de Biografías 2017. José Luis Ferris

Editorial: Fundación José Manuel Lara

   La figura de María Teresa León estuvo vinculada a la de Rafael Alberti durante al menos cincuenta años, en los que ambos vivieron juntos las experiencias decisivas de la guerra y el exilio, pero su relación con el poeta no debe ocultar la contribución de una de las escritoras más deslumbrantes de la generación del 27. Autora de relatos, novelas, biografías, ensayos, piezas teatrales, guiones y artículos de prensa, María Teresa León encarnó el ideal de la "nueva mujer" emancipada que preconizaba la España republicana y dejó en su obra, de acusado carácter autobiográfico, numerosas pistas de un itinerario marcado por el amor y el desamor, el combate y el destierro, el compromiso y la soledad, el ruido y el silencio, la guerra y la pasión por la vida. Profundo conocedor de la época, José Luis Ferris traza en estas páginas la apasionada semblanza de una mujer extraordinaria que, pese a haberse definido a sí misma como "la cola del cometa", no puede ser reducida a un papel secundario. Tanto su trayectoria como sus libros hablan de una brillante femme de lettre que luchó por la libertad en todos los órdenes y cuya fascinante peripecia, asumida como parte de la epopeya colectiva de su generación, refleja una aventura íntima, social, política, moral y literaria que merece ser rescatada del olvido.

 


Mujer republicana, valiente y luchadora.

   La escritora Almudena Grandes, recientemente desaparecida, definió a María Teresa como un claro “ejemplo de mujer republicana, libre, valiente, consciente, madura, fervorosa, culta… Una mujer que escribió, militó, trabajó, y triunfó en un mundo de hombres”. Ferris señala, tras un amplio conocimiento e investigación de la novelista riojana que ya desde su infancia María Teresa tuvo un alma reivindicativa y luchadora. “Se metía con sus padres porque quería estudiar en el colegio de la Institución Libre de Enseñanza cuando a ella le tocó educarse en un colegio de monjas a principios de siglo”. Y es que, a pesar de los esfuerzos familiares en convertirla en una mujer burguesa, León siempre lucharía por proyectar su imaginario de justicia social que nunca dejó de reivindicar el resto de sus días, hasta su muerte a los 85 años de edad.

   Una de las figuras que marcaría la vida de María Teresa sería la de su tía María Goyri, esposa de Ramón Menéndez Pidal, quien influyó a la escritora en su forma de ver el mundo. Goyri había sido una de las primeras mujeres españolas en obtener un doctorado en Filosofía y Letras para posteriormente impartir clases en la universidad. Ferris señala que a pesar de que “las monjas del Sagrado Corazón de Jesús y los cercos familiares la intentaban llevar por caminos ya recorridos, ella se resistía a aceptar tanta hipocresía, tantas conductas postizas”. Era tal el cansancio de aquella vida religiosa y provinciana en el Burgos de su adolescencia que la sola imagen que proyectaba su tía María le permitió tener un poco de luz.

   Al poco tiempo León contrajo matrimonio. “Con tan solo 17 años ya era madre de su primer hijo Gonzalo y más tarde tuvo a Sebastián” La infelicidad de su vida con Gonzalo de Sebastián Alfaro la compaginaba con la publicación de incendiarios artículos en el Diario de Burgos bajo el seudónimo Isabel Inghirami. “Las ansias de sentirse liberada de una atadura que oprimía su felicidad, la influencia de un ambiente cuartelero la llevaron a la publicación de importantes artículos que mostraban su fuerte personalidad” aclara Ferris en su biografía. Con tan solo 25 años, León abandona a su marido para empezar una vida en libertad. “Fue en aquella etapa cuando María Teresa empieza una vida en solitario. Tiene que renunciar a estar con sus hijos a los que volvería a ver ya en el exilio argentino después de la guerra y prohibición por parte de su exmarido Gonzalo y la familia de este”, aclara Ferris.

   La obra de María Teresa iba creciendo lentamente y no se rendía a estar a la sombra. A pesar de largos años de vida marital, María Teresa reivindicaba en sus artículos la estampa de una mujer independiente que “vestía a la moda, jugaba al tenis y montaba a caballo” pero su rebeldía iba más allá. Ferris describe la melena corta de aquella mujer, “el arco depilado de sus cejas, los labios pintados y un largo collar de perlas”.

   Su primera oportunidad de mostrar su obra llegaría con su viaje a Argentina en 1928 tras publicar su primer libro “Cuentos para soñar”. Tras su regreso, se separaría definitivamente de Gonzalo, su primer marido. Sola se marcharía a Madrid para terminar su segundo libro “La Bella del mar amor. Cuentos castellanos” con el que tuvo un importante éxito.

   Ya en 1930 María Teresa conoce a Rafael Alberti en una lectura del poeta gaditano en casa de un afamado abogado. Alberti narraría en vida este encuentro en casa de Alberto Valero Martín. “Enseguida me llamó la atención porque era una chica muy inteligente pero también una de las mujeres más bellas de España” Alberti aún mantenía un noviazgo con la pintora Maruja Mallo y ya tenía a sus espaldas el Premio Nacional de poesía por su obra Marinero en Tierra.

   Su vida en común empezó a la vuelta de su primer viaje a Mallorca. Entre los visitantes más habituales en la vivienda de la pareja no faltaban pocos intelectuales como Luis Buñuel, José Herrera Petere, José Bergamín, Pablo Neruda o Federico García Lorca.

   En 1932 la joven pareja decide casarse por lo civil cuando María Teresa obtiene el divorcio. En esa etapa, la Junta para la Ampliación de Estudios pensionó a María Teresa León para estudiar el movimiento teatral europeo. La beca de la escritora la llevaría por media Europa: Berlín, la Unión Soviética, Dinamarca, Noruega, Bélgica y Holanda. Dos años más tarde, el matrimonio vuelve a la Unión Soviética para acudir al Primer Congreso de Escritores Soviéticos. El golpe de estado tardaría poco en llegar y la vida de María Teresa cambiaría de forma drástica en aquellas circunstancias.




Rafael Alberti (34 Poemas Recitados Por Rafael Alberti)



Palabras al aire-Rafael Alberti cantado por Serrat

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