viernes, 31 de diciembre de 2021

ANTONIO GALA, AUTOR DE TODOS Y PARA TODOS

 

ANTONIO GALA, AUTOR DE TODOS Y PARA TODOS

Antonio Gala en 1989

 No hace falta que alguien muera, aunque es lo habitual, desafortunadamente, para dedicarle un merecido homenaje.

 Controvertido por su sinceridad y a veces por su actitud pretendidamente irreverente, es un autor al que muchos admiramos, por su compromiso y solidaridad con causas difíciles y/o "perdidas". Me he reído mucho con sus entrevistas, me he emocionado con sus poemas, he aprendido de sus artículos periodísticos, me han deleitado sus novelas, algunas de ellas llevadas a la gran pantalla, casi siempre con rigor y maestría.

  Todos le echamos de menos ya que, a sus 91 años, ya no aparece públicamente y escribir ya no puede, creo, pero su legado estará siempre disponible y el relevo que aportan los jóvenes creadores "patrocinados" por su magnífica fundación, mantendrán viva su memoria y su obra por mucho tiempo cuando deje este mundo. 

  Espero que aguante muchos años por aquí, si es su deseo. Va por usted, Don Antonio.

Petrus Rypff


Antonio Gala - entrevista - 1989

El dramaturgo y novelista Antonio Gala es entrevistado por Julia Otero en el programa "La Luna" en 1989.


Antonio Gala, un clásico que ha superado la noventena en Córdoba

El escritor vive retirado entre Alhaurín el Grande y su fundación y sigue interesado en el mundo actual


Última aparición pública de Antonio Gala, con residentes de su fundación en mayo de 2018

Antonio Gala reúne sus textos sobre Córdoba en «Córdoba de Gala»

   El escritor Antonio Gala ha reunido sus textos sobre la ciudad de Córdoba en el volumen antológico «Córdoba de Gala» (Almuzara), del que el autor ha dicho que se trata del legado del que se siente más orgulloso. El volumen reúne textos extraídos del conjunto de su obra literaria, seleccionados por Ana Padilla Mangas, antóloga y especialista en el autor.

   Padilla trabajó estrechamente con el autor para construir esta memoria sentimental, de la que Gala, en un comunicado de la editorial Almuzara, ha dicho: «El libro y yo somos uno». Poemas, artículos de prensa, pasajes novelísticos y textos varios integran las páginas de este volumen en el que Gala plasma su pasión por Córdoba y, por extensión, por Andalucía.

Con tono lírico

   Según Padilla, Gala «no puede evitar la herencia cordobesa», lo que le lleva a emplear los escenarios de la ciudad, «directa o indirectamente, en su producción teatral, poética, novelística o periodística». El editor del libro, Javier Ortega, ha destacado que «sólo nos duele aquello que amamos... Y Gala ama a Córdoba sin medida». «Córdoba de Gala», según sus editores, habla de la ciudad y de sus gentes, de su forma de entender la vida y su peculiar humor, de su manera de hablar y de su soledad, y lo hace con acentos muy distintos, en los que predomina el tono lírico.

   Estas páginas también reflejan la actitud también crítica, de lucha y de denuncia que ha mantenido su autor a lo largo de su vida, de ahí que, junto a un tono gozoso y esperanzador, pueda encontrarse otro más amargo y severo.

«Mi misión en la vida es estar al servicio de quienes me inventaron»

   El escritor Antonio Gala tiene ya 91 años, los que han pasado desde aquel 2 de octubre del año 30 en el que vino al mundo bajo el declive alfonsino y en las llanuras manchegas, en la localidad ciudarrealeña de Brazatortas. Aún en la infancia, se trasladó con su familia a Córdoba, ciudad de la que se considera parte por vivencias y por tradición literaria.

   Tras pasar por Portugal e Italia, acabó radicándose en Madrid y convirtiéndose en uno de los grandes dramaturgos del siglo XX español, en un novelista de éxito constante y en un poeta vocacional que nunca abandonó esos versos en los que curtió su juventud y que siempre acabaron «envenenando» todos sus textos de lirismo, de un sello muy propio y de una fina nostalgia.

Años dorados

   Superados ya de los 90 años, esos agitados capítulos biográficos van quedando atrás. Por ejemplo, aquella época inolvidable en la que Jesús Quintero entrevistaba a Gala entre humo de cigarro, sonrisas pícaras y silencios filosóficos; noches mágicas -albores de los años 90- en los que España entera se sentaba ante el televisor para ver hablar al poeta de bastón y pañuelo al cuello, convertido ya entonces en el arquetipo del Escritor con mayúscula dentro del imaginario colectivo. O también los primeros 80 en los que crujió por vez primera la inocencia de la Transición con aquellas manifestaciones contra la OTAN en la que el escritor fue figura destacada. Mucho más atrás aún se vislumbra también una juventud legendaria, con su punto díscolo y aventurero y que el propio Gala contó en «Ahora hablaré de mí».

   El Antonio Gala de hoy no lleva ya esa existencia de escritura y leyenda, sino que guarda la debida observancia de lo que sus médicos le prescriben. Superó el cáncer que le fue diagnosticado en 2010, del que ya no queda ni rastro, pero aún así mantiene una vida de retiro y sosiego. No concede entrevistas ni hace vida pública salvo contadísimas excepciones, pero sus cercanos reconocen que son muchas de las cosas que eran habituales en su vida que le gustaría seguir ejerciendo aún. Siente los éxitos de los residentes de su fundación como extensiones de su propia carrera

   La vida del artista superada la noventena, pues nació en 1930 y no en 1936, se desarrolla por ello entre dos territorios: «La Baltasara» -que es la casa que tiene en la localidad malagueña de Alhaurín El Grande- y la vivienda de la que dispone en la Fundación Antonio Gala. Cuentan que dedica dos o tres horas diarias a leer la prensa con morosa curiosidad y que lee también a los clásicos y los libros que le van llegando de antiguos becados de su fundación. Los premios que ganan, en ocasiones por libros escritos o cuadros pintados en la propia Fundación, los siente como propios.


Antonio Gala, en un acto en su fundación de Córdoba

   El artista pasa las horas con el único perro que le queda -un bodeguero andaluz llamado «Mambrú»-, pasea por las calles de Córdoba aledañas a su fundación y toma el sol en plazas silenciosas, lejos ya del ruido y la furia de la urbe contemporánea. Muy crítico aún con la realidad, algo que nunca le abandona, ha llegado el escritor a los 91 convertido en un clásico vivo, lejos de los focos que antaño fueron cosa común pero cerca aún en la memoria de los millones de lectores y espectadores que disfrutaron de sus novelas, sus poemas y su dramas cuando la vida era aún tinta, rugido y glamour. También cordobesísima ironía y elegancia.


Antonio Gala en una exposición en Córdoba en 2016


Biografía

   Su nombre de pila es Antonio Ángel Custodio Sergio Alejandro María de los Dolores Reina de los Mártires de la Santísima Trinidad y de Todos los Santos. ​Nació y vivió su infancia en Brazatortas, provincia de Ciudad Real, hasta los 9 años, en 1939. El resto de su infancia la pasó en Córdoba, donde escribió sus primeras obras, dando a los catorce años una conferencia en el Círculo de la Amistad.​

   Lector precoz de Rainer Maria Rilke, Garcilaso, San Juan de la Cruz y otros autores, estudió desde la temprana edad de 15 años la carrera de Derecho en la Universidad de Sevilla y, como alumno libre, Filosofía y Letras, Ciencias Políticas y Económicas en la Universidad de Madrid, obteniendo licenciaturas en todas ellas.

   Al acabar sus estudios universitarios, inició la preparación de oposiciones al Cuerpo de Abogados del Estado, abandonándolo en un gesto que él recuerda como de rebeldía ante las presiones de su padre, para ingresar después en los cartujos. Pero la rígida disciplina monástica no estaba hecha para él, y, como cuenta en su autobiografía, Ahora hablaré de mí (2000), fue expulsado de la orden.

   Se mudó entonces a Portugal, donde llevó una vida bohemia. En 1959 comenzó a impartir clases de Filosofía e Historia del Arte y recibió un accésit del Premio Adonáis de poesía por su obra Enemigo íntimo, empezando una exitosa carrera teatral y periodística, que le posibilitó desde 1963 vivir sólo de la escritura. A mediados de 1962 se marchó a Italia, instalándose en Florencia, donde permaneció casi un año. En este tiempo publicó en la revista mensual Cuadernos hispanoamericanos poemas de su libro La deshonra.

   En 1973 sufrió en Madrid una perforación del duodeno que lo llevó al borde de la muerte y durante la convalecencia empezó a utilizar bastón, objeto del que ha reunido ya una gran colección, unos 3000 ejemplares, regalos de amigos y admiradores.

   Ha publicado artículos en el suplemento dominical de El País, desde su fundación en 1976 hasta 1998, como «Charlas con Troylo», «A los herederos», «A quien conmigo va», etcétera; todos estos artículos han sido después recopilados en libros.

  Comenzó a escribir novelas en los años noventa, iniciándose con El manuscrito carmesí, que ganó el Premio Planeta en 1990.

   También ha colaborado en el diario El Mundo (entre 1992 y 2015), en este último con artículos de opinión breves publicados con el nombre de Troneras. El ritmo de creación y publicación de otras obras suyas ha descendido recientemente, y en varias ocasiones ha dado a entender que El pedestal de las estatuas puede ser su última novela.

   Creó la Fundación Antonio Gala para Creadores Jóvenes, dedicada a apoyar y becar la labor de artistas jóvenes. El 14 de diciembre de 2011 recibió el Premio Quijote de Honor 2011 a toda una vida que concede la Asociación Colegial de Escritores de España (ACE).​

   El 5 de julio de 2011 el escritor hizo público en su tronera del diario El Mundo que padecía "un cáncer de difícil extirpación". En febrero de 2015, durante el homenaje que le brindó la ciudad de Málaga con motivo del nombramiento como Hijo Adoptivo y la entrega de la Medalla de la ciudad, manifestó estar libre ya de una dolencia que ha sobrellevado "más tiempo del debido" y afirmó: "Los doctores del Reina Sofía me han declarado libre del cáncer".​

Ideología

   Durante la Transición española (aproximadamente entre 1976 y principios de los años 1981) defendió públicamente posturas de izquierda no enmarcadas en el seno de ningún partido político. En 1978 reivindicó la autonomía para Andalucía en la apertura del Congreso de Cultura Andaluza en Córdoba.​

   En 1981 fue nombrado presidente de la Asociación de Amistad Hispano-Árabe, cargo que desempeñó durante los primeros años de existencia de esta. Por esta misma época formó parte de la Sociedad de Amistad España-URSS, organización subvencionada por el Gobierno soviético. Fue presidente de la plataforma cívica que propugnaba el "no" a la permanencia de España en la OTAN, cuyo referéndum se celebró en marzo de 1986.

   En los últimos años ha publicado en el diario El Mundo artículos muy críticos con el Estado de Israel, que han sido tachados de antisemitas. En 2014 la Comunidad Judía de Madrid se querelló contra él por discriminación, incitación al odio, ofensa a los sentimientos de los miembros de una comunidad religiosa e injurias​ a raíz de un artículo titulado ¿Los elegidos?.​

Obra


Antonio Gala en la Feria del Libro de Madrid de 2007.

   Gala es un autor de gran éxito entre los lectores en cualquiera de los géneros que cultiva: teatro, columnismo, novela o lírica. Su estilo abunda en imágenes y recursos líricos, y es muy elaborado en lo formal, pero no le faltan detractores por sus críticas a personajes de la actualidad o a personajes históricos.

   Sus obras están marcadas por temas históricos, utilizados más para iluminar el presente que para ahondar en el pasado. Comenzó su dramaturgia con Los verdes campos del Edén (1963), Noviembre y un poco de hierba, Los buenos días perdidos (1972), Anillos para una dama (1973), Las cítaras colgadas de los árboles (1974), la comedia ¿Por qué corres, Ulises? (1975), Petra regalada (1980), El hotelito, Séneca o el beneficio de la duda (1987) y en 1989 da el libreto de la ópera Cristóbal Colón. Ha colaborado en series televisivas como Y al final esperanza (1967), Si las piedras hablaran (1972-1973), Paisaje con figuras (1976 y 1980). Otras obras suyas son El cementerio de los pájaros (1982), Samarkanda, Los bellos durmientes, sobre la juventud sin ideales, etc. La amplia obra teatral de Gala ha sido más apreciada por su público que por parte de la crítica, la cual encuentra dificultad a la hora de clasificarla debido al carácter lírico y épico que el autor imprime en su trabajo.


Buenafuente 72 - Entrevista a Antonio Gala - A3 

Antonio Gala es y será uno de los escritores más grandes de todos los tiempos, una grandísima persona, educada y súper amable. JAMÁS podré olvidar el día que lo conocí, me temblaban las piernas.., leo sus libros desde q tenía 15 años y tengo ¿?, es sencillamente...MARAVILLOSO.

   Gala ha cultivado todos los géneros literarios posibles, incluidos el periodismo, el relato, el ensayo y el guion televisivo, y ha sido galardonado con numerosos premios, no sólo en el ámbito de la poesía, sino también como resultado de su valiosa contribución al teatro y la ópera. En su palmarés figuran múltiples galardones; entre ellos cabe destacar un accésit al Premio Adonáis de poesía por su obra Enemigo íntimo, el Premio Nacional de Teatro Calderón de la Barca (recibido en 1963) por su comedia Los verdes campos del Edén y el premio Planeta por su primera novela, El manuscrito carmesí. Conocieron particular éxito Anillos para una dama (1973), ¿Por qué corres, Ulises? (1975), Petra regalada (1980), Samarkanda (1985), Carmen, Carmen (1988) y La truhana (1992). De su obra poética, inédita en gran parte, resaltan Sonetos de La Zubia, Poemas de amor, Testamento andaluz, la ya citada Enemigo íntimo y El poema de Tobías desangelado (2005).

   La llegada de Antonio Gala a la novela fue tardía, pero obtuvo un éxito de público arrollador con novelas como la histórica El manuscrito carmesí y La regla de tres así como La pasión turca, adaptada al cine por el conocido director español, Vicente Aranda. El Águila bicéfala es una colección de artículos sobre el amor. Destaca también en el campo del relato corto con libros como Los invitados al jardín (2002). Publicó sus memorias en 2000 con el título Ahora hablaré de mí.

Teatro
  • Los verdes campos del Edén, 1963
  • El caracol en el espejo, 1964
  • El sol en el hormiguero, 1966
  • Noviembre y un poco de hierba, 1967
  • Spain's strip-tease, 1970
  • Los buenos días perdidos, 1972
  • ¡Suerte, campeón!, 1973
  • Anillos para una dama, 1973
  • Las cítaras colgadas de los árboles, 1974
  • ¿Por qué corres, Ulises?, 1975
  • Petra regalada, 1980
  • La vieja señorita del paraíso, 1980
  • El cementerio de los pájaros, 1982
  • Trilogía de la libertad, 1983
  • Samarkanda, 1985
  • El hotelito, 1985
  • Séneca o el beneficio de la duda, 1987
  • Carmen, Carmen, 1988
  • Cristóbal Colón, 1989
  • La truhana, 1992
  • Los bellos durmientes, 1994
  • Café cantante, 1997
  • Las manzanas del viernes, 1999
  • Inés desabrochada, 2003

TEASER ANILLOS PARA UNA DAMA

Anillos para una dama, obra de teatro de Antonio Gala. La historia narra los dilemas a los que se enfrenta doña Jimena tras perder el Cid Campeador la vida. Mixticius hizo gala de su profesionalismo con esta difícil obra de Gala que narra el sitio de Valencia a principios del siglo XII.

La trama también discurre por el lado romántico, con la viuda del Cid enamorada de Minaya Álvar Fáñez, con quien quiere casarse. Sin embargo debe renunciar a sus esperanzas porque se interpone entre ellos la figura del Cid. La obra, dividida en dos partes, desmitifica las figuras del Cid y de su esposa Jimena para presentar sus vidas cotidianas.


Teatro a dos voces: "¿Por qué corres, Ulises?". Obra de Antonio Gala
Intérpretes: Andrea Navas y Enrique Gracia Trinidad

Sinopsis: La obra recrea el ocaso de los personajes de la epopeya griega La Odisea. Ulises retoza lejos de Ítaca con su amante Nausica. Tras vencer un intento de asesinato por parte de Euríalo, prometido de Nausica, Ulises ve en sueños a su amante esposa Penélope, que le ruega que vuelva al hogar. Ulises finalmente decide retornar y se enfrenta con la verdadera Penélope, ajada y altiva. En la riña entre cónyuges por las infidelidades pasadas, Penélope finalmente le pide a Ulises que permita a Telémaco acceder al trono.


Poesía
  • Enemigo íntimo, 1959
  • 11 sonetos de La Zubia, 1981
  • 27 sonetos de La Zubia, 1987
  • Poemas cordobeses, 1994
  • Testamento andaluz, 1994
  • Poemas de amor, 1997
  • El poema de Tobías desangelado, 2005
  • Desde el Sur te lo digo, edición de Pedro J. Plaza, 2019

Antonio Gala - Enemigo íntimo
Poesía, cuentos y narraciones en la voz de Tomás Galindo.

Artículos

  • Texto y pretexto, 1977
  • Charlas con Troylo, 1981
  • En propia mano, 1985
  • Cuadernos de la Dama de Otoño, 1985
  • Dedicado a Tobías, 1988
  • La soledad sonora, 1989
  • Proas y troneras, 1993
  • El águila bicéfala, 1993
  • Córdoba de Gala, 1993
  • A quien conmigo va, 1994
  • Andaluz, 1994
  • Carta a los herederos, 1995
  • Troneras, 1996
  • La casa sosegada, 1998
  • Quintaesencia, 2012 (aforismos)


VÍDEO-RESEÑA: Charlas con Troylo - Antonio Gala


Narrativa
  • El manuscrito carmesí, 1990 (novela)
  • La pasión turca, 1993 (novela)
  • Siete cuentos, 1993 (relatos)
  • Granada de los nazaríes, 1994 (novela)
  • Más allá del jardín, 1995 (novela)
  • La regla de tres, 1996 (novela)
  • El corazón tardío, 1998 (relatos)
  • Las afueras de Dios, 1999 (novela)
  • Ahora hablaré de mí, 2000 (autobiografía)
  • El imposible olvido, 2001 (novela)
  • Los invitados al jardín, 2002 (relatos)
  • El dueño de la herida, 2003 (relatos)
  • El pedestal de las estatuas, 2007 (novela)
  • Los papeles de agua, 2008 (novela)


MÁS ALLÁ DEL JARDÍN es una película dirigida en 1996 por Pedro Olea y protagonizada por Concha Velasco. Basada en la novela homónima de Antonio Gala

Reparto: Concha Velasco, Fernando Guillén, Miguel Hermoso, Ingrid Rubio, Giancarlo Giannini, Manuel Bandera, Martirio, Claudia Gravi, Andrea Occhipinti, Goya Toledo, Eduardo Noriega, Germán Cobos, María Galiana, Mercedes Alonso, Carmen de la Maza, Mary Carrillo

Sinopsis: Palmira es una recién llegada de voluntaria a África y recuerda los acontecimientos que le llevaron hasta allí. No mucho tiempo atrás, Palmira era la insatisfecha mujer de un noble terrateniente sevillano que llevaba años sin acostarse con ella. Además, su hijo adolescente tenía problemas que no le contaba, su hermana era rebelde y aficionada al alcohol, y su hija se veía con un hombre a escondidas...



TRAILER - La pasión turca (1994) de Vicente Aranda. Film basado en la novela homónima de Antonio Gala


Guiones de televisión
  • Y al final esperanza, 1967
  • Cantar del Santiago para todos, 1971
  • Si las piedras hablaran, 1972
  • Paisaje con figuras, 1976
  • Trece noches, 1999

Lope de Vega - Paisaje con figuras - Antonio Gala


¿Qué es de Antonio Gala?




Gala, en una foto que la fundación colgó en Instagram a inicios de año. A la derecha, patio del edificio que acoge la sede en CórdobaGala, en una foto que la fundación colgó en Instagram a inicios de año. A la derecha, patio del edificio que acoge la sede en Córdoba Fundación Antonio Gala

ÁNGEL AZNÁREZ - OPINIÓN. 26 dic 2021 

   Las palabras, una vez ya adultas y crecidas, suelen tener pluralidad de significados, aunque  todas parten, como los fetos, de una misma matriz, en la que nacieron y de la que nunca se desprenden del todo. Eso ocurre en particular con las palabras-verbos, flexibles y variables, tales como admirar, que es un contemplar, con diferentes matices, unas veces con asombro y otras con fascinación. Y eso, la admiración, que es palabra femenina y de uso también masculino, se experimenta cuando pasan por las mentes personas que fueron en su día importantes, atractivos, que ahora, aún vivos, por tanto silencio, apenas se les recuerda ya. Es como si ellos mismos hubiesen adelantado la muerte o la muerte les hubiese adelantado.   

   Pensé, por un lado en el interés manifestado por el Papa Francisco, que preguntó hace días por Díaz Merchán, obispo emérito de Oviedo desde el año 2002, y pensé, por otro lado, en Antonio Gala al haber visto en la Librería Cervantes de Oviedo, esta misma semana de diciembre (martes día 21), entre las «novedades», el libro de Françoise Dubosquet Lairys, titulado Antonio Gala, en su paisaje. Crónica de un compromiso, editado por la Fundación José Manuel Lara (2021). Pensé, pues, en ambos personajes, tan protagonistas en el pasado y tan silentes, como muertos, en el presente. Lo dicho: Vivos como muertos.

   Aquí, en La Voz de Asturias, lugar para laicos, y ahora, tiempo de Adviento, me interesa Antonio Gala, del que nada se sabe desde que en 2015 dejó de escribir en El Mundo sus conocidas y muy leídas Troneras. Los escritores que dejan de escribir están como en el limbo. Y el libro de Dubosquet sobre Gala se divide en tres partes, señalando las tres fidelidades del escritor según ella: La fidelidad a sí mismo, fidelidad a su momento y fidelidad a su pueblo. Tanta fidelidad me resulta empalagosa, no descartando que la autora laica, muy de fe como escribanas, de ahí las fidelidades, se haya pasado y con arrebatos.   

   Y un vitalista como Gala, que soñaba despierto y mirando los cielos azules de Andalucía, con sus cementerios blancos («Me gustan los cementerios», dejó escrito), escribió de la muerte, y cosas que me resultan difíciles de creer y cosas en las que creo con él. Me resulta difícil creer lo que escribió: «Yo a la muerte no le he tenido nunca miedo. Somos viejos vecinos». Escribió mucho sobre el amor, el erotismo y la estética, que son temas importantes para hacer de la vida, siempre temporal, una eternidad, unos subterfugios para escapar de la muerte, pues vivir sin amor o sin eros ya es la muerte

   Kafka escribió: «Quien comprende plenamente la vida no le tiene miedo a la muerte. El miedo a la muerte sólo es resultado de una vida carente de plenitud». Y Gala sabrá si su vida fue plena o no ¿Acaso un escritor de cielos grises y tormentosos como Kafka habrá pensado lo mismo que un escritor de cielos azules y plácidos como Gala? Creo, por el contrario, lo que éste escribió: «Morir ya medio muerto es una lástima. El hombre que vive en plenitud es el que mejor muere».

   Antes de leer el nuevo libro sobre Gala, releí el libro de Gala, titulado En propia mano, editado por Espasa-Calpe en 1983, que son las cartas de Antonio Gala aparecidas en El País dominical desde el 1 de febrero de 1981 hasta el 9 de enero de 1983. Es muy interesante el prólogo de Juan Cueto, que comienza escribiendo sobre Gala así: «Es éste un país que todavía sospecha del éxito», y más adelante añade: «El fervor del público era un hecho sociológico, pero también un hecho cultural decisivo. Las musas se hicieron masa». El prólogo de Juan Cueto es una denuncia contra el hecho de que el fervor de los espectadores estuviere en proporción inversa al disfavor de la crítica; es un alegato el de Juan Cueto contra la llamada intelocracia, que no soportó que un profesional de la literatura haya logrado tantos éxitos populares, teniendo los mayores índices de audiencia y siempre a la cabeza en las listas de best-sellers, hitparades o rankings.

   Umbral, en Un ser de lejanías, escribió: «Hay escritores millonarios, pero son escritores comerciales que tratan de las miserias y de las grandezas que gustan a la gente». ¿Se estaba refiriendo a Gala? Los temas literarios de Gala fueron importantes: el amor, la belleza, la infancia, Andalucía y España, la vejez y la muerte, los paisajes y la Historia, los animales y la condición humana, la Reconquista y lo hispano árabe. La gente apreció a Gala y a sus temas por estar accesibles y no ser de «aristocratismo académico». No parece extraño que Gala, como Umbral o como Álvaro Cunqueiro, no hayan sido elegidos por colegas miembros de la Real Academia de la Lengua y que lo hayan sido otros facinerosos con recomendaciones en tiempo de Monarquía. Juan Cueto concluyó que la literatura de Gala es la de lo fascinante y lo seductor, con «un verbo hecho carne tipográfica».

   Recuerdo el éxito de Antonio Gala en los años setenta y ochenta del siglo XX. Lo experimenté de cerca. Leí sus artículos periódicos y compré el 22 de abril de 1981, según anotación mía en la contraportada, en «su» Córdoba califal, donde no nació y creyéndose allí nacido, el libro Charlas con Troylo, que son artículos publicados en El País dominical, editado por Espasa Calpe. Antes, había leído Texto y Pretexto, editado por Sedmay Ediciones, que es una colección de artículos publicados en Sábado Gráfico, datado el primero el 10 de febrero de 1973 y el último el 24 de diciembre de 1975. Y en las escrituras de Gala están, como escribió Françoise, «los olores, los sabores y sonidos» de la capital califal, Córdoba; olores y sabores de los peroles camperos, los rabos de toro, los flamenquines y los pestiños dulces, llegados de Arabia.

   Un Antonio Gala que fue escritor en periódicos, columnista en Pueblo, Sábado Gráfico (1973-1978), El País Semanal (1978-1995), El Independiente (1987-1989) y El Mundo (1988-2015). Señala, con acierto, Françoise Dubosquet que con Antonio Gala la columna periodística y de opinión se convierte en obra perdurable, no obstante ser el columnista un historiador del instante. Y con Antonio Gala la unión entre periodismo y literatura se hicieron posible, casi la misma cosa, que, en España tiene importante tradición. Sólo los columnistas excelentes, los mejores y geniales, se salvan de la quema que causa el escribir a diario, y que cansa, agotando, a los lectores. 

   No sólo brilló en la literatura periodística, también en el Teatro convencional o burgués. En años muy complejos políticamente, años setenta del pasado siglo, el teatro de Gala fue de mucho éxito y taquilla. Nada que ver con el rebelde TEU, que se desgañitaba con el Cándido de Voltaire. Un teatro, el de Gala, que, para sortear vigilancias y censuras de Dictadura, llevó el presente a la Historia, criticando así con dureza la agónica España social y política de entonces, años setenta. Éxito el de Anillos para una dama, obra estrenada en 1973, interpretación magistral de la gran actriz que fue María Asquerino, a la que tantos iban a ver y dejarse seducir luego en Bocacho, habiendo dejado a Jimena en el camerino del Teatro Eslava. Éxito el de Las cítaras colgadas de los árboles, obra estrenada en 1974 y éxito ¿Por qué corres Ulises?, estrenada un mes antes de la muerte de Franco en el Teatro Reina Victoria, el de tantas señoras bien y perfumadas, en la que lo anecdótico y realmente taquillero era ver desde el patio de butacas, las «teticas» o «tetillas» de Nausicá, interpretada por Victoria Vera («De pechos grandes e inofensivos» escribirían otros).

   Otro autor de Teatro, importante en aquel tiempo y de éxito, fue el barroco Francisco Nieva. Como Gala, que nació en Brazatortas (Ciudad Real), que aún vive, Nieva nació en Valdepeñas (Ciudad Real), que ya falleció. Su teatro fue diferente, suave el de Gala y «furioso» el de Nieva, habiendo sido éste último recibido en la Real Academia de la Lengua, hoy página web. Es llamativo que las Obras Completas de Nieva, publicadas en dos tomos por Espasa-Calpe en 2007, lleven una introducción del que fuera asturiano Presidente de la Academia y que el Prólogo del segundo tomo sea de Pere Gimferrer, poeta y académico.

    La segunda parte del libro de Françoise Dubosquet se refiere a lo que llama la Fidelidad de Gala a su momento, recorriendo el quehacer de Gala desde los años 70 del pasado siglo. En esos años los años Antonio Gala, aunque de gran éxito entre la burguesía, formó parte del grupo de artistas contrarios a Franco, pero éstos, en su antifranquismo, tuvieron una intensidad variable. Es verdad que Gala tuvo problemas con la censura, por sus ataques al Régimen que fenecía y a los «poderes» civiles, militares y eclesiásticos que lo sostenían o que sostuvieron, pero de ninguna manera fue un militante rabiosamente antifranquista como fueron otros, lo cual genera confusión en el libro afrancesado. Es curioso que el 19 de noviembre de 1975, horas antes de la muerte de Franco, escribiera Baraja española, que empieza así: «Todo el mundo sabe que la baraja española consta de cuatro palos: oros, copas, espadas y Bastos» y termina Gala: «Sobre el tapete se va a jugar una partida nueva»



Antonio Gala: me gustas, te quiero, te amo, ... (1991)

1991, Antonio Gala conversa con Jesús Quintero sobre el amor.

El escritor y poeta se confiesa siempre enamorado, opina que el amor de verdad es el motor del mundo y narra con sutileza las tres fases del proceso: el flechazo, el enamoramiento y la convivencia.
[Programa "Trece noches" 001, 1 de octubre de 1991 y "Antonio Gala: no os molestéis, conozco la salida", 3 de abril de 2013, Canal Sur Televisión].

   Antonio Gala ganó, con su primera novela, El manuscrito carmesí, el Premio Planeta. A ésta le han seguido La pasión turca, Más allá del jardín, ambas con conocidas adaptaciones cinematográficas, La regla de tres, Las afueras de Dios, El imposible olvido y los libros de relatos: Los invitados al jardín y El dueño de la herida. Recientemente ha publicado El pedestal de las estatuas, una Historia novelesca. Su obra poética, iniciada con Enemigo íntimo, reconocido con el Premio Adonais de Poesía, continúa con Testamento andaluz, Poemas de amor y El poema de Tobías desangelado. Con su comedia Los verdes campos del Edén inició una larga y fructífera carrera como dramaturgo, con obras como Anillos para una dama y Petra regalada; el libreto de la ópera Cristóbal Colón y el musical Carmen Carmen. Su firma como articulista es de las más prestigiosas de España. Bajo el título Cosas nuestras se han recopilado los libros de artículos Charlas con Troylo, En propia mano, Cuaderno de la dama de otoño y Dedicado a Tobías. Antonio Gala ha sido reconocido entre otros con el Premio Nacional de Literatura, Premio Nacional Calderón de la Barca, Premio Ciudad de Barcelona, Premio Foro Teatral, Premio del Espectador y de la Crítica y Premio Quijote de Oro

   En enero de 1998, colocaba la primera piedra de la "Fundación Antonio Gala para jóvenes creadores", en el antiguo convento del Corpus Christi en Córdoba. En 2002 inició sus actividades la Fundación Antonio Gala para jóvenes creadores.



ESPECIAL ANTONIO GALA: "No os molestéis, conozco la salida" - Ratones coloraos

Jesús Quintero entrevista una vez más a Antonio Gala. Anteriormente ya lo había entrevistado -al menos, una vez- en todos y cada uno de sus programas. Incluso le dedicó una serie completa, "Trece noches", en la que el único invitado era el maestro cordobés. La diferencia de esta entrevista con todas las demás estriba en que, en esta ocasión, Antonio Gala habla desde la enfermedad -está gravemente enfermo- por lo que sus palabras, en tono de despedida, suenan más rotundas y más verdaderas. Quizá porque intuimos que estamos en la hora de las verdades del barquero. El mismo título del programa, "No os molestéis, conozco la salida" -título elegido finalmente por Gala para su muy esperada y poco probable autobiografía- da idea del carácter testamentario de estas declaraciones. El Gala más rebelde, más iconoclasta, más desengañado, más duro y más auténtico, el que sin retórica llama a los sinvergüenzas sinvergüenzas y abomina de esta España en que la gente se suicida porque la echan de sus casas, se ofrece "casi desnudo, como los hijos de la mar", en esta entrevista, que sin duda supone un documento y un testimonio de indudable valor. El programa se enriquece con divertidos, ingeniosos, poéticos y profundos fragmentos de otras entrevistas anteriores hechas por Jesús Quintero a Antonio Gala. En definitiva, una charla de dos viejos amigos en la hora de la verdad, donde el mejor Antonio Gala brilla esta vez por su cruda sinceridad y su valentía.



Antonio Gala Jesús Quintero - Trece noches 


ANTONIO GALA, EL AUTOR QUE LLEGA A TODOS LOS 

PÚBLICOS

Por La Voz -27 de noviembre de 2021

El libro recoge las ponencias presentadas a los dos últimos congresos dedicados al autor cordobés y destaca su capacidad para comunicar para todo tipo de público

Presentación del libro "Antonio Gala. De la palabra al arte y el arte de la comunicación" en el Salón de Actos ‘Córdoba, Ciudad Mundo de la Facultad de Filosofía y Letras’ de la Universidad de Córdoba (UCO). /Foto: LVC

   La obra ha sido coordinada por la profesora de Literatura de la UCO, Ana Padilla Mangas, y editada por UCOPress. Al acto han acudido, además de la coordinadora, el director de Cultura de la UCO, José Álvarez, y el director del Departamento de Estudios Filológicos y Literarios de la UCO, Rafael Bonilla CerezoIgualmente, han estado presentes el catedrático de Literatura de la UNED, José Romera Castillo; la profesora emérita de Literatura de la UCO, María José Porro Herrera; y el profesor de Literatura de la UCO, Blas Sánchez Dueñas.

   José Álvarez ha mostrado su “alegría” por presentar la publicación en un acto que se enmarca en el programa de actividades del 50º aniversario de la Facultad de Filosofía y Letras. El director de Cultura ha incidido en la importancia de la dimensión cultural de la labor universitaria.

   Por su parte, Rafael Bonilla ha confesado albergar una “satisfacción enorme” por compartir su presencia en la mesa. El profesor ha recordado que Ana Padilla Mangas realizó su tesis doctoral sobre Antonio Gala y que su último trabajo de investigación trata también sobre el escritor cordobés.

   María José Porro Herrera ha reconocido la labor de Ana Padilla y su valentía al haber tratado en su tesis doctoral a un autor contemporáneo, algo “que no era frecuente” en los estudios de literatura. “Más tarde le unió a Antonio Gala una amistad familiar, y lo ha llevado y traído por diversos escenarios en su labor de transferencia del conocimiento”, ha apostillado.

   Blas Sánchez Dueñas ha sido el encargado de presentar a Ana Padilla, de quien ha reseñado que ha abordado en sus investigaciones el teatro de la época franquista, así como a Antonio Gala y a Benito Pérez Galdós.

La “sencillez” de Gala

   Ana Padilla Mangas ha presentado el acto con un vídeo de una serie de entrevistas realizadas por el periodista Jesús Quintero a Antonio Gala en 1991. En ellas se ha detenido en un pasaje en el que Gala explica su visión sobre el arte. Para la profesora Padilla Mangas, en Antonio Gala se dan cita “la sencillez, la claridad y la precisión”, lo que considera que es “un fenómeno extraño en las letras”.

   “Hay algo en común en toda la obra de Gala y en lo que coinciden todos su lectores, y es la enorme capacidad de comunicar que tiene el escritor cordobés. Por lo que dice y por cómo lo dice”, ha explicado.

   José Romera ha finalizado el acto abordando a Antonio Gala desde su amistad, ya que lo conoció en 1983. El catedrático de Literatura de la UNED ha asegurado que Gala es “uno de los autores más populares de la literatura española actual”, lo que tiene un mérito considerable. Romera ha declarado que Antonio Gala pertenece a la historia de la literatura, una disciplina artística a la que llegó por “el destino”.

   En este sentido, el profesor ha contado que, siendo Antonio Gala un niño, fue castigado por su padre sin salir durante un fin de semana por haber realizado alguna fechoría. Durante el encierro en su casa, se entretuvo escribiendo un relato sobre un gato. El texto fue leído por su madre quien, sorprendida gratamente, decidió levantarle el castigo. “Vio así Gala que el arte servía para algo”, ha comentado.


UN GENIO Y UN SABIO, FRENTE A FRENTE

Recopilación de algunas entrevistas de Jesús Quintero a Antonio Gala. Hay una lección de periodismo en cada una de las preguntas de uno de los mejores entrevistadores en la historia televisiva española, y una lección de vida en cada respuesta del escritor.

Música en este vídeo: Mosca Addio. Artista Ennio Morricone


Antonio Gala, un hedonista de noventa años


ANTONIO GALA CUMPLE 90 AÑOS, 5 oct 2020

Antonio Gala es dramaturgo, novelista, poeta, ensayista, guionista y articulista, considerado como un perfecto domador de la exquisitez de la palabra. El día 2 de octubre de 2020 cumplió noventa años. Actualmente se encuentra retirado por prescripción médica. Sirva este vídeo biográfico como homenaje por haber llegado a esta edad.

El legendario escritor recibirá un homenaje hoy en Córdoba, en la fundación que lleva su nombre y que es, también, su gran obra

Bruno Pardo Porto. 05/10/2020

   Llega un momento, una edad, en que el mundo ya no es para uno, y comienza entonces el tiempo del retiro, lejos de todo. Antonio Gala cumple hoy noventa años desde ese exilio cordobés en el que cuida su mala salud de hierro y acaricia la fundación que lleva su nombre, aunque cuentan que a veces se le ve por La Baltasara, su casa en Alhaurín El Grande (Málaga). En ambos sitios cultiva la lectura, aún abre los periódicos (hay que ser valiente) y dedica horas y horas a los clásicos, además de a los libros de sus becados. No debe haber mucho ruido en sus días, pero será lo que le place. Gala ya lo ha vivido todo, y no le deben quedar muchas ganas de dejarse ver o escuchar.

    No deja de tener gracia que ahora guarde silencio, cuando en su día, con veinticinco años, tuvo que abandonar la Cartuja de Jerez porque tenía demasiada labia. «Estuve un año. Ellos en seguida se dieron cuenta de algo esencial: no se habla y se adivina. Me dijeron: "Tu voz no es nuestro silencio. Tú tienes que hablar"», contaba el escritor a ABC en 2010. Menos mal.

   Gala es hoy una leyenda viva, claro, y quizás no haya otra forma más allá de ese cliché para resumirlo: en su haber tiene más de 500 premios literarios, un sinfín de obras en todos los géneros y lectores que se contaron por millones. Ya suena todo a mítico, pero ahí está su figura arrugada para recordarnos que todavía existe, que todavía está aquí, que sigue latiendo.

   Desde la infancia demostró su pasión por las letras. Leyó con voracidad a Rilke, a San Juan de la Cruz y a Garcilaso. La lectura pronto lo empujó a la página en blanco, que no tardó en manchar: con cinco años escribió su primer cuento, a los siete pergeñó una obra teatral, y a los catorce ya estaba dando conferencias en el Círculo de la Amistad de Córdoba. Siempre según él mismo, claro. A los quince empezó a estudiar Derecho en la Universidad de Sevilla, y se matriculó por libre en Filosofía y Letras y en Ciencias Políticas y Económicas en Madrid. Entre medias, en su tiempo libre, que por lo visto existía, escribía poesía. Por suerte, nunca abandonó el lirismo. Tampoco la nostalgia.

  Tras licenciarse empezó a opositar a la Abogacía del Estado, pero terminó abandonando la idea, que solo abrazó por contentar a su padre. Se fue con los cartujos, y al dejar su silencio se entregó la bohemia, que era lo suyo. «¿Qué es lo más inteligente que se puede hacer en la vida, señor Gala?», le preguntaba su querido Jesús Quintero en una entrevista en 2013, emitida en «Canal Sur». «No tener ningún respeto por la vida. Hacer lo que verdaderamente te plazca, que es para lo que sospecho que hemos nacido. Porque nacer para que te maten o para luchar o para decir "¡viva Franco!", son idioteces. Se nace, supongo, para disfrutar de algo», respondía Gala. Ni la enfermedad ni la vejez le habían robado su gracia, su hedonismo.

   Su primer libro llegó en 1960. Fue el poemario «Enemigos íntimos» con el que consiguió un accésit en el premio Adonais. En 1963, tras pasar una temporada en Florencia, donde dirigió la galería La Borghese, recibió el premio Las Albinas por su relato «Solsticio de verano», además del premio Nacional Calderón de la Barca por su obra «Los verdes campos del Edén». Ya había empezado su éxito literario.

   Brilló en el teatro como pocos, y su primera novela, «El manuscrito carmesí», de 1990, fue galardonada con el premio Planeta. A lo largo de su dilatada trayectoria ha acumulado más de cuatrocientos títulos, fruto sin duda de su legendaria incontinencia literaria, de la que nadie se ha quejado. Su último libro salió a la luz en 2008. Lo tituló «Los papeles del agua» y era un texto a caballo entre el ensayo y la novela. Dejó de publicar, sí, pero no de escribir. «¡Claro que sigo escribiendo poesía! No podría hacer otra cosa», declaró a «El Confindencial» en 2018.

   Gala también se convirtió en un personaje entrañable, gamberro y ácido y lúcido, una suerte de Oscar Wilde español, nacido en Brazatortas (Ciudad Real) pero arraigado en Córdoba, porque uno es de donde siente. En lo ochenta fue una de las figuras destacadas de las manifestaciones contra la OTAN. Lo decía mucho: «Mundialmente no se reconocen nah más que la guerra, los odios, no la hermosura». Tampoco se fiaba mucho de Europa, que definía como «una señora gorda con 27 apellidos».

   Se paseaba por la tele agarrado a su bastón, ejerciendo de intelectual, de escritor, pasándoselo bien. Sus charlas con Quintero fueron míticas. También sus risas. Otra vez, esa misma entrevista de 2013, y esta respuesta lúcida e irónica, como él mismo:

 «Siempre pienso que es el año último, pero se van prolongando los años y yo ya estoy harto, verdaderamente (...) Yo no le temo ni al dolor ni a la muerte. Llega la muerte, se pone ella y ya no soy yo. No me va a hacer mucho daño. Esta misma noche he estado a punto de morirme, y me hubiera gustado. Solo para que viniera usted y ya no me encontrara. Aunque sólo fuese por eso».

   Su epitafio, por cierto, lo tiene escrito desde hace mucho: «Murió vivo». Antonio Gala es un hedonista de noventa años.

Homenaje en Córdoba

Con motivo del noventa cumpleaños de Antonio Gala, la fundación que lleva su nombre le dedicará un sentido homenaje al artista, según ha explicado a Efe el sobrino y director de la misma, José María Gala. Será una fiesta de poesía y música, que inundarán el salón de actos del recinto. La climatología impide realizar en el claustro un acto que ya de por sí se verá afectado por las limitaciones impuestas por la crisis sanitaria derivada de la Covid-19. Antonio Gala no acudirá por recomendación médica.

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