viernes, 19 de noviembre de 2021

PARTENOPE, LA ÓPERA MALTRATADA DE HANDEL, REHABILITADA EN EL PALACIO REAL DE MADRID

 

LA MAGIA Y EL EROTISMO SEDUCEN AL PALACIO REAL

La “conspiración” perfecta de Bolton, Alden y los cantantes reaniman y rehabilitan “Partenope”, una ópera maltratada de Handel que recala en Madrid con un audaz montaje surrealista



La ópera “Partenope” en el Teatro Real

Rubén Amón - 14/11/2021


Asistencia de Sus Majestades los Reyes al estreno de la ópera “Parténope”, de Georg Friedrich Händel

A su llegada al Teatro Real, Sus Majestades los Reyes fueron recibidos por el ministro del interior, Fernando Grande-Marlaska; la consejera de Cultura, Turismo y Deporte de la Comunidad de Madrid, Marta Rivera; el secretario general de Cultura y Deporte, Víctor Francos; el presidente de la Fundación del Teatro Real, Gregorio Marañón,  y el director general del Teatro Real, Ignacio García-Belenguer, entre otras autoridades.

Tras la fotografía de grupo con las autoridades, Sus Majestades los Reyes se dirigieron a la primera planta donde ocuparon su lugar en el Palco Real, permaneciendo en pie durante la interpretación del Himno Nacional.

Seguidamente tuvo inicio el estreno de la ópera “Parténope” de Georg Friedrich Händel, por primera vez en versión escénica en España. Una obra con la que Händel crea una mezcla entre ópera seria y cómica. Una ópera en la que las mujeres son las que mandan en un enredo de amores y venganzas en el París de los años 20. Bajo las direcciones: Musical por Ivor Bolton y de Escena por Christopher Alden.

Entre los distintos actos de los que consta la obra, Sus Majestades los Reyes mantuvieron varios encuentros con los patrocinadores. Al término del tercer acto, Don Felipe y Doña Letizia se dirigieron al escenario donde recibieron el saludo del director artístico del Teatro Real, Joan Matabosch y los directores y artistas de la Ópera Parténope. Finalizando así su asistencia al Teatro Real.


   Empezaron bien las cosas la noche del sábado en el Teatro Real. Empezaron bien porque nunca se había interpretado una versión tan decorosa del himno de España. Era la deferencia protocolaria a la presencia de los Reyes, pero es cierto también que la precariedad de la música original del patrio himno acostumbra a perjudicar las funciones operísticas. No sucedió en el Real, ya decimos, porque el himno de España no parecía el himno de España, embrujado como estaba por el cromatismo y la originalidad de los instrumentos barrocos. Parecía una partitura de Charpentier. Sonaba el himno exuberante gracias al papel encubridor de los viejos metales, el chitarrone, el arpa, los timbales y el clavecín.

 

Placeholder. Un momento de la ópera. (EFE/Iestyn Davies)

    La marcha se convirtió en la premonición de una velada de éxtasis. Por la primorosa música que Handel “redactó” en "Partenope". Por la impresionante cualificación del reparto. Por la clarividencia de Ivor Bolton en el foso. Y porque la dramaturgia de Christopher Alden es un ejercicio asombroso de ingenio, escrúpulo estético, erotismo, magia, ironía y sensibilidad hacia la música de Handel. 

  Respira 'Partenope' en escena como si no pudiera concebirse de ninguna otra manera y en ningún otro lugar. Tiene mérito el espectáculo porque Alden elude plantear la ópera en la literalidad del lejano reino de la sirena que gobernó Nápoles. Opta por trasladarla al París de los años 20. Y establece una correspondencia audaz entre la “regina” napolitana y la figura deslumbrante de Nancy Cunard.


Parténope | Rueda de Prensa | T.21/22

Presentamos la segunda producción de la temporada 21/22 del Teatro Real: Parténope, de Händel. Alejada también en lo musical de los estándares de la ópera seria, Parténope está servida mediante una partitura de carácter más ligero que el habitual, con arias breves y diversos números de conjunto que agilizan la acción y la aproximan al ideal del "teatro cantado". La dirección escénica de Christopher Alden –ganadora del Premio Olivier a la Mejor Producción Operística en 2009– da vida a esta divertida obra en un decorado sofisticado y urbanita inspirado en la mansión de Nancy Cunard, donde el universo del fotógrafo y artista Visual Man Ray juega un papel importante.

   Fue Nancy Cunard (1896-1965) un personaje transgresor cuyo dinero estimuló el mecenazgo de Beckett, Ezra Pound, Man Ray, Robert Graves, y cuyas fiestas describieron un ejemplo de espesor intelectual, depravación mundana y promiscuidad. A la reina Partenope también la asedian los pretendientes en la ópera. Y flirtea con todos ellos hasta decidirse por Armindo, aunque la pareja más estable de Cunard fue un músico de 'jazz' afroamericano, Henry Crowder, quien lucha contra el racismo en EEUU y con quien llevó más lejos que nunca el compromiso del activismo político. Cunard se definió en la fertilidad intelectual y en la autodestrucción. La pulsión creativa coexistió con las conspiraciones contra sí misma, Cunard se definió en la fertilidad intelectual y en la autodestrucción existencial. La pulsión creativa —poeta, periodista, editora— coexistió con las conspiraciones letales que urdió contra ella misma. Fumadora. Cocainómana. Alcohólica. Cubrió la Guerra Civil española para el 'Manchester Guardian'. Protegió a los maquis entre otras vicisitudes. Y murió en París desahuciada, de tal manera que la producción operística estrenada en el Real ha servido de argumento providencial para resucitarla. No en la decadencia, sino en la plenitud. Y en el carisma de Brenda Rae, cuyos ojos azules, piernas largas y piel nívea contribuyen a reconstruir el poder seductor de Cunard y los brazaletes africanos que la hicieron famosa, hasta el extremo de excitar la curiosidad de la diosa Coco Chanel. Podría haber ocurrido que la dramaturgia de Alden se resintiera de la pretenciosidad y vacuidad, pero sucede exactamente lo contrario. No ya por el homenaje traspuesto a Cunard, sino porque la “coartada” del surrealismo predispone toda suerte de soluciones fantásticas y delirantes a una ópera demasiado contemplativa y estática si no se la recubre de magia.



 Teatro Real de Madrid. Fachada (EFE)


Teatro Real de Madrid. Patio de butacas


   Se diría que la colisión del fertilísimo barroco de Handel y del surrealismo parisino contribuyeron al acontecimiento de una velada magnética, consiguiendo incluso sustraer al público del estreno de su habitual cicatería, más o menos como si los aplausos costaran dinero. El mérito primordial recae en la lectura primorosa del maestro Bolton, tan preciso en el miniaturismo como inspirado en el “plano general”. Impresiona el colorido de la orquesta. Abruma la cualificación del bajo continuo (chitarrone, arpa, chelo, clave órgano). Y se aprecia una relación de intimidad entre el foso y los cantantes. Empezando por Brenda Rae, cuya evocación teatral de Cunard se añade a todos los atractivos canoros y hasta sensuales. El aria con que clausura su actuación del primer acto es un ejemplo de erotismo refinado, una 'petite mort' que lleva 'Partenope' a un extremo voluptuoso e indisociable de la enorme inspiración de la partitura. Cuesta trabajo creer que haya permanecido casi tres centurias sepultada. Handel la concibió en la plenitud creativa (1730). Y supo otorgarle un ingenio de hibridación que discurre entre la ópera seria y la ópera bufa.

   Nunca se había representado escénicamente en España. Por eso llama la atención que la extrañeza de 'Partenope' se hubiera estrenado en versión 'semistage' el pasado mes de octubre Les Arts de Valencia, nada menos que con la mediación de William Christie. La coincidencia temporal es un misterio que tiene sentido celebrar en honor de Handel y de sus costaleros. Incluidos los magníficos contratenores que rivalizaron la noche del sábado en el Real. La sensibilidad de Iestyn Davis tanto vale para enfatizar la hermosura de la línea de canto del colega Anthony Roth Costanzo, aunque es verdad que el cantante estadounidense llevó más lejos el concepto de la acrobacia. Y no sólo respecto a la pirotecnia vocal de algunos pasajes infernales, sino porque el montaje de Alden le obliga a bailar claqué, zapatear flamenco, y cantar en condiciones de equilibrismo indescriptibles, como si fuera Harold Lloyd en la memorable escena del reloj. 

   Perdimos la noción del tiempo en el Teatro Real. Y llegó a hacerse breve e intensa la función de cuatro horas —descansos incluidos—, precisamente por la sensación de éxtasis musical que emanaba el foso. Le hubieran venido mejor estas 'lisergias' a la malograda Cunard. Y le hubiera escogido decantarse por un aspirante a su trono. Comenzando por el personaje travestido de la 'mezzo' Teresa Iervolino. Se la aplaudió con entusiasmo. Y se aprobaron con menos decibelios las discretas intervenciones del tenor (Jeremy Ovenden como 'alter ego' de Man Ray) y del barítono (Nicolay Borchev), pero la letra pequeña de la hoja de reclamaciones es la anécdota de un acontecimiento que devuelve a Handel lo que fue de Handel. Y que sirve de pretexto para colocar unas flores simbólicas en el nicho de Cunard, enterrada, como está, en el cementerio de Pere Lachaise, víctima del anonimato y de la desgracia, como una sirena sin agua.


Handel 1730 Partenope HWV 27 Lars Ulrik Mortensen

George Frideric Handel [Georg Friedrich Händel]

Singers: Inger Dam Jensen, Andreas Scholl, Christophe Dumaux, Tuva Semmingsen, Bo Kristian Jensen

Lars Ulrik Mortensen conducts Concerto Copenhagen



Retrato de Händel, por Balthasar Denner (1733)

Georg Friedrich Händel​, en inglés George Frideric (o Frederick) Handel (Halle, Brandeburgo-Prusia; 23 de febrero de 1685-Londres; 14 de abril de 1759) fue un compositor alemán, posteriormente nacionalizado inglés, considerado una de las figuras cumbre de la historia de la música, especialmente la barroca, y uno de los más influyentes compositores de la música occidental y universal. En la historia de la música, es el primer compositor moderno​ en haber adaptado y enfocado su música para satisfacer los gustos y necesidades del público,​ en vez de los de la nobleza y de los mecenas, como era habitual.


Händel hacia 1710


Händel-Haus, lugar de nacimiento de Georg Friedrich Händel en Halle, Brandeburgo-Prusia


   Considerado el sucesor y continuador de Henry Purcell,​ marcó toda una era en la música inglesa.​ Para varios expertos es el primer gran maestro de la música basada en la técnica de la homofonía​ y el más grande dentro del ámbito de los géneros de la ópera seria italiana y para algunos hasta en el oratorio, por delante de Johann Sebastian Bach.​

   Su legado musical, síntesis de los estilos alemán, italiano, francés e inglés de la primera mitad del siglo XVIII, incluye obras en prácticamente todos los géneros de su época, donde 43 óperas, 26 oratorios (entre ellos El Mesías) y un legado coral son lo más sobresaliente e importante de su producción musical.

Parténope (Händel)

Georg Friedrich Händel - Partenope - title page of the libretto - London 1730. 

Parténope (título original en italiano: Partenope, HWV 27) es una ópera en tres actos con música de Georg Friedrich Händel, estrenada en el King's Theatre de Londres el 24 de febrero de 1730.

El King's Theatre, representado en una postal de 1783.

   El King's Theatre de Haymarket, fundado en 1705 por el arquitecto y dramaturgo John Vanbrugh, rápidamente se convirtió en un teatro de ópera. ​ Entre 1711 y 1739, se estrenaron allí más de 25 óperas de Händel.​ En 1729, se convirtió en gerente adjunto del teatro con John James Heidegger.

   Viajó a Italia para contratar nuevos cantantes y también compuso siete óperas más, entre las que se encuentran Parténope y Orlando.​ Con Athalia, su primer oratorio inglés,​ Deborah y Esther, Händel sentó las bases del uso tradicional del coro que marcó sus oratorios posteriores.​ Se mostró más seguro de sí mismo, abierto en sus presentaciones y más diverso en su composición.​ Pudo invertir de nuevo en la Compañía del Mar del Sur gracias al éxito comercial de Esther y Deborah. Reelaboró su Acis y Galatea, que entonces se convirtió en su mayor éxito obtenido. No pudo competir con la Ópera de la Nobleza, que contrató a músicos como Johann Adolph Hasse, Nicola Porpora y el más famoso castrato, Farinelli. El gran apoyo a esta compañía de Federico, príncipe de Gales, causó conflictos en la familia real. En marzo de 1734, Händel compuso un himno nupcial «This is the day which the Lord hath made» y la serenata Parnasso in festa para Ana de Hannover.​

    La ópera Parténope usa un libreto en italiano adaptado por mano desconocida, a partir de un libreto escrito originariamente en 1699 por Silvio Stampiglia. El libreto de Stampiglia había recibido muchas otras versiones musicales con anterioridad, incluyendo una de Caldara que Händel pudo haber visto en Venecia alrededor del año 1710. Fue la primera ópera de Händel que se puede considerar cómica o, más bien, no seria, desde la muy anterior Agripina, rompiendo con las tradicionales óperas serias por las que el compositor era conocido en Londres. Originalmente propuso el libreto a la compañía de ópera de la Royal Academy of Music​ en 1726. Sin embargo, rechazaron la obra por su naturaleza frívola, sus relativamente escasas arias amplias y sus largos pasajes de recitativo. La ópera fue presentada durante la temporada de 1730 en el King's Theatre cuando Händel estaba trabajando como socio del director John James Heidegger.​ La partitura fue terminada por Händel justo dos semanas antes del estreno.

John James Heidegger. Retrato hecho por John Faber Junior a partir de otro, obra de Jean-Baptiste van Loo.

Handel - Partenope - Dam-Jensen, Scholl, Semmingsen, Dumaux, Jensen - Subtítulos en Español


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