sábado, 18 de septiembre de 2021

UTOPÍA VS DISTOPÍA

 

UTOPÍA VS DISTOPÍA


 Sociedad imaginaria bajo un poder totalitario o una ideología determinada, según la concepción de un autor determinado, que sería lo opuesto a la utopía. Representación ficticia de una sociedad futura de características negativas causantes de la alienación humana.


   Distopía es el término opuesto a utopía. Como tal, designa un tipo de mundo imaginario, recreado en la literatura o el cine, que se considera indeseable. ... Algunos de los libros clásicos sobre distopías son 1984, de George Orwell; Un mundo feliz, de Aldous Huxley, y Farenheit 451, de Ray Bradbury.

Distopía —cuyo significado etimológico es “mal lugar”— es el antónimo de utopía, concepto acuñado por Tomás Moro en su obra escrita en 1516 para describir, literalmente, un no-lugar desde el que ofrecer un comentario sobre el presente político de Gran Bretaña.

El tiempo de la distopía

El fenómeno editorial de la saga ‘Los juegos del hambre’ alienta la nueva vigencia de un género literario que ha dejado de hablar del futuro para desvelar el presente

JORDI COSTA. 10 OCT 2014

Fotograma de  Los juegos del hambre & #039

   En enero de 2014 se estrenó en la cadena holandesa SBS 6 el último formato de reality show concebido por John de Mol, el hombre que dotó de nuevos significados al concepto orwelliano de Gran Hermano mediante el polémico —y longevo— concurso televisivo homónimo lanzado en 1999. El nuevo invento del demiurgo de la telerrealidad lo tiene todo para confirmar las peores sospechas de todos aquellos apasionados de la ciencia-ficción que vieron, en su día, en Gran Hermano la primera piedra de una distopía cumplida: el espacio lleva el nombre de Utopia y su mecánica consiste en aislar a un grupo de 15 concursantes en una zona rural para que tracen las bases de una nueva sociedad orientada a enmendar la plana a los sistemas vigentes. Fox adquirió el formato para emitir su versión americana, que se estrenó en septiembre con un desmesurado presupuesto de 50 millones de dólares por 20 episodios, y sus mensajes promocionales no dejaron de excitar la imaginación del futuro espectador, aunque no de manera especialmente tranquilizadora: “Sin previas estructuras de poder y recursos limitados, estos pioneros se enfrentarán al desafío de reescribir las reglas. ¿Escogerán democracia o dictadura? ¿Fidelidad o amor libre? ¿Castigarán o perdonarán? ¿Elegirán religión o racionalismo? ¿Compartirán con los otros o acapararán para ellos mismos? ¿Qué conflictos surgirán, qué líderes se afirmarán?”. Que no lleve a engaño el nombre del programa: una utopía a menudo suele revelar su naturaleza distópica al mirar bajo la alfombra. 

   Entretanto, la ficción distópica parece estar viviendo un momento dorado tanto en el mercado editorial como en el audiovisual: títulos como Anarchy: la noche de las bestias, El amanecer del planeta de los simios y El congreso ofrecieron en la cartelera veraniega de 2014 tres visiones de futuro escalofriantes, apoyadas en conceptos tan distintos como la gestión estatal del odio y la violencia, la derrota evolutiva del ser humano por una especie con mayor conciencia medioambiental y lo que Stanislaw Lem vaticinó como farmacocracia, pero que, de hecho, ya existe como realidad palpable bajo lo que Beatriz Preciado denomina control farmacológico-pornográfico de nuestras estructuras de poder.

 

ANARCHY LA NOCHE DE LAS BESTIAS Trailer (2014) 

Los Nuevos Padres Fundadores de América les invitan a celebrar su Purga anual. El guionista y realizador de esta nueva entrega del thriller es James DeMonaco; los productores son Jason Blue, de Blumhouse Productions (las entregas de Paranormal Activity e Insidious) y Sébastien K. Lemercier (Asalto al distrito 13, Four Lovers), así como los socios de Platinum Dunes, Michael Bay (Dolor y dinero, las entregas de Transformers), Brad Fuller (La morada del miedo, Pesadilla en Elm Street) y Andrew Form (La matanza de Texas, Viernes 13).



El amanecer del planeta de los Simios - Trailer (2014)

Sinopsis: Secuela de El origen del Planeta de los Simios (2011) de Rupert Wyatt.
Un grupo de simios evolucionados genéticamente, capitaneados por César, se convierte en la raza dominante del planeta tierra. Su única amenaza de crecimiento es un grupo de humanos que han sobrevivido a un virus devastador desatado en la década anterior. Ambas razas han conseguido obtener una tregua de paz, que se verá rota cuando ambas partes se sitúan al borde de una guerra que determinará quién será la raza dominante en la Tierra.

Director: Matt Reeves
Reparto: Gary Oldman, Jason Clarke, Keri Russell, Judy Greer, Andy Serkis, Kodi Smit-McPhee, Toby Kebbell, Kevin Rankin, Kirk Acevedo, Larramie Doc Shaw, Enrique Murciano, Terry Notary, Karin Konoval, J.D. Evermore, Mustafa Harris.



El congreso - Trailer (2013)

Dirigida por Ari Folman 
Interpretada por Robin Wright, Paul Giamatti, Harvey Keitel, Frances Fisher, Kodi Smit-McPhee, Danny Huston, Michael Landes, Sami Gayle, Matthew Wolf. 

Robin Wright, que se interpreta a sí misma, recibe una oferta de uno de los grandes estudios para comprarle su identidad cinematográfica. La escanearán digitalmente y podrán hacer uso de su imagen sin restricción alguna en cualquier tipo de película de Hollywood, incluso en las más comerciales que hasta ahora siempre ha rechazado. A cambio recibirá una importante suma de dinero y el estudio aceptará que su personaje digital se mantendrá eternamente joven en todas las películas. El contrato tiene una duración de 20 años. Robin regresa al finalizar el contrato y entra directamente en el mundo del cine fantástico del futuro.


LA BÚSQUEDA DE LA IDENTIDAD HUMANA EN LA PELÍCULA "EL CONGRESO" (2013)

La película de "El Congreso" es una libre adaptación de la novela corta de Stanisław Lem titulada "Futurological Congress". Fue lanzada en 2013 y es sin duda una obra visionaria que, a pesar de ser escrita originalmente a principios de los 70's relata una historia que cada vez más se está volviendo nuestra realidad.
La primera parte de la película está hecha con acción real y la segunda mitad prácticamente en animación, lo cual la hace más interesante. Sin duda, es un filme que debes de ver. 

CINCO ESENCIALES

Un mundo feliz (1932). Aldous Huxley. El placer es la principal herramienta de control en una sociedad futura que se parece demasiado a un presente donde hedonismo y trivialidad neutralizan nuestra capacidad de reacción. 

1984 (1949). George Orwell. El texto distópico más influyente del siglo XX: una hipérbole de la pesadilla totalitaria de los cuarenta, cuyos agresivos conceptos —de la neolengua a la Policía del Pensamiento— parecen haberse adaptado y camuflado en nuestra cotidianidad videovigilada y políticamente correcta.

Congreso de futurología (1971). Stanislaw Lem. Tras encontrar un dramático final en el 8º Congreso Internacional Futurológico de Costarricania, el astronauta Igor Tichy es reanimado en un 2039 donde la humanidad ha llegado a la felicidad (o a su simulacro) por la psiquímica. Una afilada sátira distópica. 

Bienvenidos a Metro-Centre (2006). J. G. Ballard. La construcción de un gran centro comercial en los suburbios inspira el surgimiento de un nuevo fascismo basado en el ímpetu consumista y un nacionalismo hooligan de grada de fútbol. La despedida de un maestro. 

El círculo (2013). Dave Eggers. El deseo de desaparecer es una disidencia en el modelo de sociedad que imagina el autor de Qué es el qué: un Google-panóptico global que cree haber erradicado el problema del Mal a través de la hipervisibilidad. 

   Por otro lado, en el ámbito de la literatura juvenil, el fenómeno de la trilogía literaria abierta por Los juegos del hambre (RBA), de Suzanne Collins, ha inaugurado una ansiosa carrera a la búsqueda de nuevas propuestas de género dispuestas a batir esa marca: el tríptico formado por las novelas Divergente, Insurgente y Leal (RBA), de Veronica Roth, fagocitadas de inmediato por la industria del cine, ejemplifican, no obstante, los riesgos de mimetismo y reiteración que suelen conllevar esos estados de frenesí editorial. Que autores como el nobel J. M. Coetzee tanteen las claves de lo distópico en un trabajo como La infancia de Jesús (Literatura Random House), que la crítica no ha recibido con excesiva benevolencia, podría ser otro síntoma de la pertinencia de esa clave genérica para descifrar un presente donde la memoria del pasado se desvanece ante la creciente materialidad de lo que, hasta no hace mucho, eran nuestros miedos futuros. De todos modos, el tiempo de las distopías también puede ser territorio fértil para su antítesis: la reciente traducción de Beaubourg. Una utopía subterránea (Enclave de Libros), de Albert Meister, obra en la que el suizo imaginaba un espacio utópico en el subsuelo del entonces recién inaugurado Centro Pompidou, permite establecer claras analogías entre su fantasía libertaria y las nuevas políticas culturales cultivadas en los círculos asamblearios surgidos tras el 15-M.

Los Juegos del Hambre: En llamas - Trailer en español HD (2013)

Comienza con Katniss Everdeen (Jennifer Lawrence) volviendo a casa sana y salva después de ganar los 74º Juegos del Hambre anuales junto a su tributo Peeta Mellark (Josh Hutcherson). Ganar significa tener que dejar atrás a familia y amigos, y embarcarse en el Tour de la Victoria por los diferentes distritos. A lo largo del camino, Katniss se da cuenta de que una rebelión comienza a gestarse, pero en el Capitolio continúa todo bajo control mientras el Presidente Snow (Donald Sutherland) organiza los 75 Juegos del Hambre anuales (El Vasallaje), una competición que cambiará Panem para siempre...

Director: Francis Lawrence

Reparto: Jennifer Lawrence (Katniss Everdeen), Josh Hutcherson (Peeta Mellark), Elizabeth Banks (Effie), Woody Harrelson (Haymitch Abernathy), Toby Jones (Claudius), Philip Seymour Hoffman (Plutarch), Jena Malone, Amanda Plummer (Wiress), Sam Claflin (Finnick Odair), Jeffrey Wright (Beetee).



Divergente - Trailer (2014) 

Sinopsis: La acción se desarrolla en un mundo distópico en el que la sociedad está dividida en cinco facciones. Cada una de ellas se dedica a cultivar una determinada virtud: Verdad (los sinceros), Abnegación (los altruistas), Osadía (los valientes), Cordialidad (los pacíficos) y Erudición (los inteligentes). Dado que ya ha cumplido los dieciséis años, Beatrice Prior tiene que elegir a qué facción pertenecerá. Al tiempo que se enamora de un joven, la muchacha se ve obligada a guardar un secreto para evitar que la maten.

Director: Neil Burger
Reparto: Shailene Woodley, Kate Winslet, Maggie Q., Theo James, Aaron Eckhart, Ray Stevenson, Miles Teller, Zoë Kravitz, Jai Courtney, Ashley Judd, Mekhi Phifer, Christian Madsen, Ben Lamb, Ben Lloyd-Hughes, Justine Wachsberger, Casimere Jollette, Amy C. Newbold.

 

Presente distópico y futuro anticuado

   “Nunca antes el futuro nos había parecido tan anticuado”, concluía el británico Will Self en su intervención radiofónica de agosto de 2014 en BBC Radio 4. Según el autor de Grandes simios (Anagrama), la utopía —y, por extensión, su reverso: la distopía— habla antes de las ansiedades y neurosis del presente que de los deseos de corregir el futuro y, así, el estado actual de ese modelo de discurso no hace otra cosa que subrayar un triunfo general del pesimismo que no permite habilitar una razonable parcela de porvenir que conquistar. Se podría decir de otra manera: vivimos un presente donde parecen haberse cumplido parcialmente muchas de las distopías más influyentes del siglo XX. Una buena prueba de ello es la buena salud y el excelente funcionamiento de la web Dystopia Tracker, creada por David Bauer, donde los usuarios van proponiendo y archivando algunas profecías cumplidas nacidas en el campo de la ficción: desde la vida virtual después de la muerte mostrada en un episodio de la serie Black Mirror hasta los coches de conducción automática que imaginó William Gibson en su obra germinal del ciberpunk, Neuromante (Minotauro). 

   Se ha impuesto una sensación general de escepticismo tras esta crisis financiera que no ha sido sólo económica, sino también social y de valores”, señala el escritor Ricard Ruiz Garzón, coordinador de la antología Mañana todavía. Doce distopías para el siglo XXI (Fantascy).   La literatura distópica”, continúa, “ha vivido siempre sus momentos de mayor creatividad después de grandes crisis colectivas, que han colocado grandes interrogantes sobre el futuro. 1984, de George Orwell, y Fahrenheit 451 fueron hijas de la II Guerra Mundial, del mismo modo que la crisis del petróleo en los setenta dejó su huella en buen número de obras de ciencia-ficción que planteaban serias preocupaciones medioambientales”. La nueva era fundada tras el 11-S, la crisis económica, la renacida expansión del Ébola y los actuales conflictos en Gaza y Ucrania delimitan los perfiles de un presente inestable, donde, por otra parte, el control químico del bienestar, la videovigilancia, la hipervisibilidad de las redes sociales y los esbozos del transhumanismo definen una cotidianidad cada vez más parecida a una vieja novela de ciencia-ficción.

   A pesar de todo eso, el experto británico David Pringle, editor de la legendaria revista dedicada al género Foundation entre 1980 y 1986 y autor del muy influyente libro divulgativo Ciencia-ficción: las 100 mejores novelas (Minotauro), tiene una opinión disidente frente a nuestro impulso de establecer una inmediata relación causa-efecto entre realidad y ficción: “En nuestro planeta está viviendo ahora mucha más gente que en ningún otro momento de la historia, con una media de vida más larga y con un índice de bienestar mayor que en cualquier punto de nuestro pasado. Si hemos de creer a Steven Pinker, autor de Los ángeles que llevamos dentro (Paidós), nos hemos convertido en una especie más amable y benigna. Los índices de criminalidad han descendido en las últimas décadas. Así que, en vista de todo esto, no queda otro remedio que concluir que vivimos en el mejor de los tiempos posibles. De todos modos, el animal humano tiene una pulsión por lo perverso (como bien sabía J. G. Ballard), así… ¿es posible que el fenómeno de la distopía contemporánea derive del hecho de estar viviendo en lo que, comparado con el resto de la historia, sería una utopía? Demasiada paz y tranquilidad nos hacen anhelar un poco de horror: la distopía”. 

Breve historia de la distopía

   La palabra distopía no figura en el Diccionario de la Real Academia, pero uno de los miembros de la institución, el escritor José María Merino —uno de los autores de Morir todavía—, mantiene un firme compromiso con su previsto proceso de incorporación. Se atribuye a John Stuart Mill el primer uso documentado del término en el curso de una intervención parlamentaria en 1868. Distopía —cuyo significado etimológico es “mal lugar”— es el antónimo de utopía, concepto acuñado por Tomás Moro en su obra escrita en 1516 para describir, literalmente, un no-lugar desde el que ofrecer un comentario sobre el presente político de Gran Bretaña. Según David Pringle, la primera utopía literaria ya incorporaba el germen de lo distópico: “La utopía tiene el desagradable hábito de transformarse en distopía. Incluso la obra de Tomás Moro, que bautizó el género literario de la utopía, tenía una doble cara. Es un cliché afirmar que describe una sociedad mejor, pero, de hecho, había algunos aspectos de esa sociedad imaginada que Moro contemplaba probablemente con horror: por ejemplo, la ausencia de Dios. Soy de los que piensan que realmente no estaba abogando por un buen lugar. Por el contrario, estaba imaginando un no-lugar como atalaya desde la que comentar, disimuladamente, el mundo que le rodeaba”.

   La distopía crece y se expande como género literario a finales del siglo XIX, con los peligros del secularismo, el socialismo y el protofeminismo como primeros acicates para imaginar futuros problemáticos. La dialéctica entre capitalismo y socialismo dominará los primeros pasos de ese modelo de discurso dentro de una literatura de ciencia-ficción propiamente dicha para ir acogiendo, en décadas sucesivas, diversas modulaciones fóbicas espoleadas por los avances tecnológicos, la depredación medioambiental o la progresiva inmersión de lo real en lo virtual. En el último tramo de su trayectoria —el que se abre, en 1988, con la nouvelle Furia feroz (Booket) y se prolonga hasta su última obra de ficción Bienvenidos a Metro-Centre (Minotauro)—, J. G. Ballard tuvo la magistral intuición de despojar al género de su naturaleza anticipatoria para rastrear los elementos distópicos del presente. “No creo que Ballard se sintiese cómodo con el término distópico”, precisa Pringle, uno de los máximos especialistas en su obra, “él consideraba su trabajo como una exploración, que no era de por sí ni optimista, ni pesimista. A pesar de eso, a sus lectores nos resulta posible contemplar sus últimos trabajos bajo el signo de lo distópico. Están ambientados en un futuro muy cercano, que parece compuesto de lugares estables y felices, minados, no obstante, por esa demasiado humana pulsión por lo perverso. Según su punto de vista, la utopía no funciona porque la gente siempre se siente impelida a pulverizarla”. En Idyll (Dolmen), el cineasta reciclado en novelista Elio Quiroga propone una suerte de versión death-metal de ese último ciclo narrativo de Ballard. Resulta significativo que el escenario escogido —una zona residencial levantada en el desierto— se inspire en una inquietante utopía inmobiliaria sacada del mundo real: Celebration, la ciudad ideal con más de 7.000 habitantes que levantó The Walt Disney Company en Osceola County (Florida) a mediados de los años noventa, cumpliendo un viejo sueño del padre de Mickey Mouse. 

Entre el romance y el videojuego

   Las sagas literarias creadas por Suzanne Collins y Veronica Roth tienen varios puntos en común más allá de su paralela apuesta por futuros distópicos y aguerridas heroínas: un equilibrio entre una delgadísima —y mecánica— narrativa de videojuego y la habilidad para insertar una trama romántica en medio de una violencia que, de manera bastante desconcertante, no genera demasiados debates morales en unas protagonistas que parecen antes una fantasmagoría —o el equivalente literario de un avatar virtual— que personajes dotados de algo parecido al alma. En el caso de la trilogía de Collins “Los juegos del hambre”, el factor romántico del relato adquiere, por lo menos, un matiz interesante al nacer, en un principio, como simulacro para la seducción mediática en un cruento reality, estrategia que conoce bien hasta el más merluzo aspirante a concursar en Gran Hermano.

   La literatura distópica ha vivido sus momentos de mayor creatividad después de grandes crisis colectivas. Es cierto que Stephen King celebró la condición adictiva de la escritura de Suzanne Collins en una reseña publicada en Entertainment Weekly, pero el escritor no olvidaba señalar la palpable pereza autoral de un trabajo que, antes que un sólido edificio narrativo, se parecía más al andamio desde el que levantarlo. En Los juegos del hambre podría detectarse tanto una premonición de la revolución indignada como, según sugirió Jay Michaelson, una distopía del Tea Party, donde el populismo jeffersoniano encarna una idea del bien frente a un Estado demonizado. “Cuando una novela tiene diferentes lecturas es que es realmente grande, y personalmente me apasiona que sea así”, afirma Mar Peris, directora del área de literatura infantil y juvenil de RBA, “y si son viables estas lecturas dispares es porque el resultado final de la obra es lo bastante amplio de miras y universal para que mucha gente pueda identificarse. En definitiva, sea por una cosa o por otra, a nadie le gusta tener un ente represor que le oprima, eso está claro. A modo de ejemplo de cómo uno se puede identificar con la historia y de hasta dónde se puede llegar, impresiona mucho que, en la revolución tailandesa contra el golpe de Estado, la gente hiciera suyo el símbolo de los tres dedos de Los juegos del hambre”. Otro signo de los tiempos —la distopía multiusos— o la cuadratura del círculo —Panem, el escenario de Los juegos del hambre, como un espacio tan ambiguo como lo fue en los orígenes la Utopía de Tomás Moro. 

Colapsos del porvenir

   Afirma Ricard Ruiz Garzón, responsable de la sólida antología Mañana todavía, que el título del volumen habla de esperanza y catarsis, porque pensar que habrá un mañana es ya un gesto positivo. No obstante, los futuros que describen los 12 relatos recogidos distan de ofrecer las comodidades de una residencia para entrar a vivir. Incluso dos de ellos, los firmados por Marc Pastor y José María Merino, se atreven a llevarle la contraria a uno de los tópicos tradicionales del género: el poder redentor de la ficción y la fuerza transformadora de la imaginación sobre lo real. En ellos, incluso la ficción es pervertida como instrumento de control.

   Mañana todavía ofrece una excelente panorámica del buen estado de salud de la literatura de género en España: en ella conviven nombres veteranos —Javier Negrete, Elia Barceló, Rodolfo Martínez— con nuevos efectivos de una literatura de ciencia-ficción que tantea registros inéditos y se resiste a seducir sólo al iniciado —Marc Pastor, Emilio Bueso, Félix J. Palma—. En Los centinelas del tiempo, de Javier Negrete, la ortopedia lingüística de la corrección política se revela encarnación palpable de la neolengua que imaginó Orwell en 1984 (Debolsillo). Los relatos de Mañana todavía no juegan a las quinielas con el porvenir: usan las herramientas de la ficción para desvelar la estructura profunda del presente.

                                                   ----------

La distopía maestra de David Trueba sobre el 

coronavirus y Europa que se ha hecho viral

MUJERHOY.  11 marzo 2020.

   Estamos inmersos en un bombardeo continuo de informaciones sobre el coronavirus, sus consecuencias, la manera de afrontarlo... No hay medio de comunicación ni vecino de nuestro bloque que no trate el tema. Y en medio de esta psicosis que ha llevado a que los ciudadanos de Madrid colapsen los supermercados, se ha alzado la voz (o más bien el teclado) de David Trueba para hacer una reflexión que no ha tardado en viralizarse a una velocidad mayor que ese virus que se ha instalado en nuestra vida cotidiana.

   Empezaremos por copiar la definición de distopía de la RAE, porque es realmente lo que hace el cineasta en ese texto publicado por el diario 'El País'. "Representación ficticia de una sociedad futura de características negativas causantes de la alienación humana", dice la Academia que es este concepto en el que ha sostenido su texto Trueba.

   Una vez aclarado este punto, copiaremos ese fragmento que centenares de usuarios en las redes, entre ellos muchos famosos, han reproducido en sus tablones de Instagram, difundiendo la palabra de Trueba, que no deja nada al azar en un texto perfectamente hilado y que sirve para el examen de conciencia en los países desarrollados.

   "Imaginen que el contagio del coronavirus se extiende por Europa de manera incontrolada mientras que en el continente africano, por las condiciones climáticas, no tiene incidencia. Aterradas, las familias europeas escaparían de la enfermedad de manera histérica, camino de la frontera africana", comienza ese fragmento que se ha rescatado por los 'instagramers'.

  "Tratarían de cruzar el mar por el Estrecho, se lanzarían en embarcaciones precarias desde las islas griegas y la costa turca. Perseguidos por la sombra de una nueva peste mortal tratarían de ponerse a salvo, urgidos por la necesidad. Pero al llegar a la costa africana, las mismas vallas que ellos levantaron, los mismos controles violentos y las fronteras más inexpugnables invertirían el poder de freno", prosigue el director de 'La buena vida'.

  "Las fuerzas del orden norteafricanas dispararían contra los occidentales sin piedad, les gritarían: vete a tu casa, déjanos en paz, no queremos tu enfermedad, tu miseria, tu necesidad. Si los guionistas quisieran extremar la crueldad, permitirían que algunos europeos, guiados por las mafias extorsionadoras, alcanzaran destinos africanos, y allí los encerrarían en cuarentenas inhóspitas, donde serían despojados de sus pertenencias, de sus afectos, de su dignidad", termina ese párrafo que podemos leer, por ejemplo, en el Instagram de Paula Prendes.


«Aceptémoslo, el estilo de vida que conocíamos nunca volverá»: Analista describe el mundo después del coronavirus - 2 Abr, 2020

   Gideon Lichfield, editor de la revista Technology Review, vinculada al Massachusetts Institute of Technology (MIT), considera que la mayoría de la población todavía no es consciente de las consecuencias a corto y largo plazo que traerá la pandemia de coronavirus. «Aceptémoslo, el estilo de vida que conocíamos no va a volver nunca», aseguró el analista.

   El experto toma en cuenta un estudio publicado por la universidad Imperial College de Londres, en el que los investigadores británicos sugieren imponer medidas de distanciamiento social «más extremas» a medida que aumenten los pacientes atendidos en las unidades de cuidados intensivos (UCI) y «suavizarlas» cuando se reduzca la cantidad de personas ingresadas.

   Esta opción se basa en una predicción de los expertos sobre los picos de ocupación mensual de estas áreas hospitalarias a lo largo del año por pacientes con covid-19. El estudio recomienda asimismo que se debe «reducir el contacto fuera del hogar, en la escuela o en el lugar de trabajo en un 75 %». «Según este modelo, los investigadores concluyen que el distanciamiento social […] debería producirse aproximadamente dos tercios del tiempo, es decir, dos meses sí y uno no, hasta que haya una vacuna disponible, algo que no se espera como mínimo hasta dentro de 18 meses», explica Lichfield.

La vida en una pandemia permanente

   El analista aclara que no se trata de una alteración temporal, sino del "inicio de una forma de vida completamente diferente". A corto plazo, esta nueva situación perjudicará sobre todo a los negocios que dependen de reunir a grandes cantidades de personas (restaurantes, gimnasios, centros comerciales, hoteles, cines, museos, aerolíneas, escuelas privadas, etc). Además, afectará a los padres, que tendrán que educar a sus hijos en casa; a los que cuidan de sus parientes mayores; están atrapadas en relaciones abusivas o no tienen ahorros «para lidiar con los cambios en sus ingresos».

   Por otro lado, los negocios se adaptarán a la nueva realidad y veremos «una explosión de nuevos servicios en lo que ya se ha denominado como la ‘economía confinada'», pronostica Lichfield. También predice que cambiaremos algunos hábitos (reducción de viajes contaminantes, auge de cadenas de suministro locales, paseos y ciclismo), y tendremos mejores sistemas sanitarios para responder a las futuras pandemias.

  Aunque, en un primer momento nuestra vida social cambiará, finalmente «recuperaremos la capacidad de socializar de manera segura» gracias al desarrollo de «formas más sofisticadas de identificar quién representa un riesgo y quién no, y discriminando, legalmente, a los primeros», vaticina el experto.

«Vigilancia intrusiva», un precio a pagar

   En este sentido, el analista cree que el mundo requerirá de nuevos métodos de control para dar seguimiento a las personas contagiadas y evitar la propagación de la enfermedad. Por ejemplo, para abordar un vuelo, el pasajero podría tener que registrarse en un servicio que rastree sus movimientos a través del teléfono y detectará si ha estado cerca de infectados confirmados o de «puntos calientes de enfermedades». Habría requisitos similares en edificios gubernamentales o centros de transporte público, además de escáneres de temperatura «en todas partes», mientras que las discotecas podrían requerir algún tipo de verificación digital que demuestre que el cliente ya se ha recuperado y vacunado contra la última cepa del virus.

   Lichfield sostiene que «nos adaptaremos y aceptaremos esas medidas», y que «la vigilancia intrusiva se considerará un pequeño precio a pagar por la libertad básica de estar con otras personas».

Costo social

   Finalmente, Lichfield evaluó el coste social de la pandemia y señaló que, «como de costumbre», será asumido por «los más pobres y los más débiles», los que tienen menos acceso a la sanidad y viven en zonas más propensas a enfermedades, los autónomos, los inmigrantes y los refugiados, etc. También podrá haber «discriminación oculta» de los ganen menos de 30.000 euros anuales, tengan una familia numerosa, vivan en ciertas partes de un país o cumplan con otro criterio que gobiernos y empresas puedan considerar de riesgo para contraer una enfermedad.

  «Todos tendremos que adaptarnos a una nueva forma de vivir, trabajar y relacionarnos. Pero como con todo cambio, habrá algunos que perderán más que la mayoría, y probablemente serán los que ya han perdido demasiado», asevera el autor del artículo, al tiempo que expresa la esperanza de que esta crisis «obligue a los países, en particular a EE.UU., a corregir las enormes desigualdades sociales» que hacen tan vulnerables a grandes franjas de su población.


------------

OPINIÓN PERSONAL

  Hechos más recientes como el ya imparable cambio climático, la aceptada por casi todos involución de la especie humana y en particular la decadencia de la civilización occidental, la ominosa pandemia coronavírica, el auge de las dictaduras o del totalitarismo ante la impasibilidad y pasividad de todos y la muy reciente vuelta de los talibanes a Afganistán, serán, o ya lo están siendo, motivos para nuevas distopías plasmadas en novelas, ensayos, series de televisión o filmes cinematográficos. Es penoso que estén ocurriendo todas estas cosas, que el desarrollo tecnológico vaya en detrimento de la ciudadanía que asiste impotente al vertiginoso avance de la informática, con la BIG DATA, el 5G, etc. como instrumentos de control y represión. Se supone que los que nos mandan deberían buscar el bien de la humanidad, pero ciertos entes supranacionales, invisibles para todos nosotros, no velan por "nuestro bien", sus fines son más abyectos y sus intereses reales se escapan a todo control. 

   Me contaron, y he leído bastante sobre ello, que mayo del 68 en París (Francia) fue un movimiento tan bonito, innovador y romántico como infructuoso en el medio plazo. Los lemas o "slóganes" PROHIBIDO PROHIBIR y ¡QUE PAREN EL MUNDO QUE YO ME BAJO! fueron proclamados por líderes intelectuales a la postre ingenuos, por no decir ilusos. ¿Va a ser verdad que la utopía no sirve para nada? ¿Que es la distopía lo único que nos espera? ¡Mala cama tiene el perro! 

¿De verdad no podemos hacer nada? ¡Qué triste!

PETRUS RYPFF


Mayo del 68 (Ismael Serrano - Papá cuéntame otra vez)

Video: Recopilación de imágenes de la revolución de Mayo de 1968.



Sonic youth - Daydream nation (Full Album)



Sonic Youth Compilation Best of (1982 - 1988)

Sonic Youth was an American rock band from New York City, formed in 1981. Founding members Thurston Moore (guitar, vocals), Kim Gordon (bass guitar, vocals, guitar) and Lee Ranaldo (guitar, vocals) remained together for the entire history of the band, while Steve Shelley (drums) followed a series of short-term drummers in 1985, and rounded out the core line-up. In their early career Sonic Youth were associated with the no wave art and music scene in New York City. Part of the first wave of American noise rock groups, the band carried out their interpretation of the hardcore punk ethos throughout the evolving American underground that focused more on the DIY ethic of the genre rather than its specific sound.

00:00:00 - Brave Men Run
00:03:39 - Stereo Sanctity
00:07:29 - Brother James
00:10:46 - Hey Joni
00:15:09 - Tom Violence
00:18:15 - She is Not Alone
00:22:18 - Teen Age Riot
00:29:16 - Pipeline/Kill Time
00:33:53 - I'm Insane
00:38:00 - Schizophrenia
00:42:39 - In the Kingdom #19
00:46:04 - Kissability
00:49:12 - Inhuman
00:53:15 - Star Power
00:58:04 - Kill Yr. Idols
01:00:56 - Silver Rocket
01:04:43 - Death Valley '69 (feat. Lydia Lunch)
01:09:54 - Marilyn Moore
01:13:58 - White Kross
01:16:51 - Eric's Trip
01:20:39 - Hallowe'en
01:25:40 - I Dreamed I Dream




Ramones - NYC (1978) - The Palladium, NYC (King Biscuit Flower Hour).

The performance was recorded January 07 1978 near Union Square at the Palladium as part of the King Biscuit Flower Hour Archive Series. This is the last commercially recorded performance with Tommy Ramone as the Ramones' drummer. He left the band soon afterwards, although he continued to work with the other members as a producer and manager until 2014.

One quarter of a century after the recording was created, King Biscuit Flower Hour Records released the material as an album on CD to the US markets on August 19, 2003 as "NYC 1978". One year later, the same material as an album on CD was released to the UK and European markets by Sanctuary Records on February 23, 2004  with alternative cover art and title: "Live, January 7, 1978 At The Palladium, NYC

Track Listing

01 Rockaway Beach 00:00
02 Teenage Lobotomy 02:20
03 Blitzkrieg Bop 04:23
04 I Wanna Be Well 06:29
05 Glad To See You Go 08:51
06 Gimme Gimme Shock Treatment 10:42 
07 You`re Gonna Kill That Girl  12:14
08 I Don`t Care 14:46
09 Sheena Is A Punk Rocker 16:31
10 Havana Affair 18:49
11 Commando 20:25
12 Here Today Gone Tomorrow 22:11
13 Surfin Bird 25:25
14 Cretin Hop 27:44
15 Listen To My Heart 29:29
16 California Sun 31:08
17 I Don`t Wanna Walk Around With You 32:55
18 Pinhead 34:17
19 Do You Want To Dance 37:09
20 Chainsaw 38:50
21 Today Your Love Tomorrow The World 40:19
22 Now I Wanna Be A Good Boy 43:32
23 Suzy Is A Headbanger 45:33
24 Let`s Dance 47:28
25 Oh Oh I Love You So 50:34
26 Now I Wanna Sniff Some Glue 52:16
27 We`re A Happy Family 53:36

No hay comentarios: