miércoles, 22 de septiembre de 2021

LLEGÓ EL OTOÑO, UN AÑO MÁS

 

LLEGÓ EL OTOÑO, UN AÑO MÁS




    Fiel a su cita anual ayer llegó el otoño meteorológico, el otro, el de la mediocridad, el del ocaso, el del crepúsculo, el del declive de la Humanidad, hace tiempo que nos visita y no hay atisbos de que quiera marcharse. El cambio climático, y según dicen algunos, la pandemia coronavírica, amén de otros acontecimientos perniciosos para todos, vinieron para quedarse.

   Dicen otros que la clase política, al menos los “ilustrados” que conforman la élite, tanto gobernantes como oposición, son un reflejo de la sociedad que los sustenta, "para eso vamos a votar cada cuatro años". Triste democracia la que emana de tanta podredumbre. La sociedad, los de abajo estamos crispados, atados de pies y manos, sólo nos permiten quejarnos, pero mejor con la boca pequeña, por aquello de que "en boca cerrada no entran moscas". Como nadie corta ninguna barba, no se puede aplicar aquel refrán que decía: Cuando las barbas de tu vecino veas cortar, pon las tuyas a remojar.

   No me gustan las sentencias ejemplarizantes, creo en la ley sin que desde la judicatura se ejerza lo que dicen algunos que sería conveniente, el ojo por ojo, diente por diente, la pena de muerte o la cadena perpetua. Sé que hay muchas personas de buen corazón, trabajadores incansables que luchan por la justicia social, el reparto equitativo de la riqueza, la protección de los desfavorecidos, la persecución de comportamientos corruptos o perversos, pero ¿qué ocurre con la masa que pasa de todo, que no se implica, que no quiere saber nada del bien y el sentido común, que sólo reclaman aquello de "qué hay de lo mío"?

   Asistimos a un escenario de desesperanza, de aceptación sin ambages del cotarro pergeñado por los de arriba, del cambalache urdido para que nada cambie. Últimamente hay masas enfervorecidas por el mensaje de líderes populistas, me da igual del signo que sean, de un extremo u otro, masas que se limitan a expresar su descontento por las crisis facticias, es decir, provocadas a propósito para obtener el conformismo y el beneplácito de todo hijo de vecino. Nos culpan como si fuéramos tontos de remate de haber provocado esas crisis, por querer vivir por encima de nuestras posibilidades, como si no fuera tan lícito como loable buscar el progreso personal, mejorar nuestro coto privado. Arengar a las masas con proclamas populistas es fácil, máxime cuando hay en las alturas invisibles sembradores del odio y divulgadores del miedo, miedo a lo que podría avecinarse si no seguimos sus directrices.

   ¿De verdad es tan difícil dejarse guiar por el sentido común y evitar la confrontación dialéctica irrespetuosa?, ¿Son los insultos y descalificaciones la única herramienta disponible?

   Volvamos al otoño meteorológico.  Como otros años el inicio del otoño nos ha traído lluvias torrenciales en distintos puntos de la península, pero lo ocurrido en la isla canaria de La Palma sí es inusual, desde hace un par de días y como venían anunciando los expertos la semana previa al detectar un aumento inaudito en la frecuencia de movimientos sísmicos, era previsible que se produjera la erupción del volcán dormido desde 1971, el llamado “Cumbre Vieja”, ha despertado, y de qué manera. El interior de la tierra está evidenciando su descontento y, lo que sí es imprevisible son las consecuencias que pueda tener la citada erupción en la Isla Bonita y sus ochenta mil habitantes. El siguiente vídeo ilustra lo ocurrido ahora y sus antecedentes recientes y remotos.



00:00 Intro - 00:30 La erupción de la isla de La Palma - 01:35 Los volcanes "hot spot" - 02:49 Geología de las islas Canarias - 03:40 El "supervolcán" del Teide

Erupción de La Palma: así son las imprevisibles islas-volcán que surcan los océanos. (El Confidencial)

   Con apenas 700 kilómetros cuadrados y 80.000 habitantes, La Palma es una de las islas más pequeñas del archipiélago, pero la que más actividad volcánica ha registrado desde el siglo XV. En total se han registrado 8 erupciones, las últimas 3 en los últimos setenta años.

   Las erupciones volcánicas son manifestaciones de la energía que se encuentra en el interior del planeta Tierra. Sin embargo, la mayoría de los volcanes del mundo no tiene nada  que ver con las erupciones que se verifican en el archipiélago canario. Alrededor del 90% de la actividad volcánica​​ se encuentran cerca de los bordes de las placas tectónicas que componen la corteza terrestre.

   Pero existen otros tipos de volcanes, que se encuentran en el interior de las placas oceánicas en lugares llamados “puntos calientes”. En total se conocen unos 30 puntos calientes en toda la superficie terrestre. El archipiélago de Canarias se asienta por encima de uno de estos puntos calientes. Columnas de magma que ascienden desde la profundidad de 3.000 km debajo del fondo del océano Atlántico.


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  Voy a reeditar ahora unos cuantos poemas que ya aparecieron hace mucho tiempo en otra entrada del blog dedicada al OTOÑO.


 

Otoño de nubarrones

otoño de noches frías

otoño de golondrinas  que se alejan, ya no pían

otoño de cortas tardes

que de los parques nos privan,

otoño que de hojas secas

nos alfombras los caminos,

en los jardines no hay niños

las terrazas se vacían

los amores de verano

ven marchar sus alegrías,

el verano seca el alma

es estío, desertifica,

pero tú,  otoño,  nos traes,

sin querer, melancolía.

(Petrus Rypff)



Entre Un Hola y Un Adiós - Joan Manuel Serrat

Te sienta bien el otoño...

Qué gusto volverte a ver...

¿Me recuerdas?... Soy el plomo

que por el 73

investigó tus costumbres

y registró tu intimidad

para coincidir contigo

como por casualidad.


Aquél que cuando la tarde

amenazaba llover

te esperaba con el alma

prendida de un alfiler

para abrirte su paraguas

y con él, su corazón.

El que te decía "hola"...

Y al que decías "adiós"...


Cuántos metros soñolientos

no habré dejado escapar

por atravesar contigo

las tripas de esta ciudad.

Para volar en tu enjambre,

por tener algo en común

me amigué con tus amigos,

conservo algunos aún.


Vencí el vértigo a las cumbres

por llegar a tu nivel

y por rozarte el vestido

hacía cualquier papel.

Cuántas volteretas vanas

para llamar tu atención

sólo por decirte "hola"

y oírte decir "adiós".


Me halaga que me recuerdes

como tu primer amor

aunque tal vez me confundes

con algún otro señor.

Soy el que hacía la cola

para cederte la vez

quien por ofrecerte agua

cruzó desiertos a pie.


El que ponía los discos

cuando querías bailar,

y por más que alargué los brazos

nunca te llegué a tocar.

El que guarda tu recuerdo

como un regalo de Dios

en el libro de los sueños

entre un "hola" y un "adiós".

 

 Mirando al mundo con sentimientos

Llegó el otoño

Por donde vivo ya se nota que el otoño ha llegado, los días son más cortos y el follaje ya empezó a cambiar de color…el otoño tiene un no sé qué, que me encanta… 

El otoño se acerca con muy poco ruido:

apagadas cigarras, unos grillos apenas,

defienden el reducto

de un verano obstinado en perpetuarse,

cuya suntuosa cola aún brilla hacia el oeste.

Se diría que aquí no pasa nada,

pero un silencio súbito ilumina el prodigio:

ha pasado un ángel

que se llamaba luz, o fuego, o vida.

(Ángel González) 

 

Aquel verano, delicado y solemne, fue la vida.

Fue la vida el verano, y es ahora

como una tempestad, atormentando

los barcos fantasmales que cruzan la memoria.

Se muere el mar de otoño

y hay niños que apuñalan las estatuas

y las olas arrastran candelabros, sables rotos.

Alguien que no conozco me persigue llorando

pero sé que el verano fue la vida.

( Felipe Benítez Reyes)


Me siento, a veces, triste

como una tarde del otoño viejo;

de saudades sin nombre,

de penas melancólicas tan lleno...

Mi pensamiento, entonces,

vaga junto a las tumbas de los muertos

y en torno a los cipreses y a los sauces

que, abatidos, se inclinan... Y me acuerdo

de historias tristes, sin poesía... Historias

que tienen casi blancos mis cabellos.

(Manuel Machado)




Has entrado al otoño

me dijiste, y me sentí temblar

hoja encendida que se aferra a su tallo

que se obstina

que es párpado amarillo

y luz de vela

danza de vida y muerte

claridad suspendida

en el eterno instante del presente.

(Claribel Alegría)



SI LA MUERTE PISA MI HUERTO - JOAN MANUEL SERRAT

Si la muerte pisa mi huerto

¿quién firmará que he muerto

de muerte natural?


¿Quién lo voceará en mi pueblo?

¿quién pondrá un lazo negro

al entreabierto portal?


¿Quién será ese buen amigo

que morirá conmigo,

aunque sea un tanto así?


¿Quién mentirá un padrenuestro

y a rey muerto, rey puesto...

pensará para sí?


¿Quién cuidará de mi perro?

¿quién pagará mi entierro

y una cruz de metal?


¿Cuál de todos mis amores

ha de comprar las flores

para mi funeral?


¿Quién vaciará mis bolsillos?

¿quién liquidará mis deudas?

A saber...


¿Quién pondrá fin a mi diario

al caer

la última hoja en mi calendario?


¿Quién me hablará ente sollozos?

¿quién besará mis ojos

para darles la luz?


¿Quién rezará a mi memoria,

Dios lo tenga en su Gloria,

y brindará a mi salud?


¿Y quién hará pan de mi trigo?

¿quién se pondrá mi abrigo

el próximo diciembre?


¿Y quién será el nuevo dueño

de mi casa y mis sueños

y mi sillón de mimbre?


¿Quién me abrirá los cajones?

¿quién leerá mis canciones

con morboso placer?


¿Quién se acostará en mi cama,

se pondrá mi pijama

y mantendrá a mi mujer,


y me traerá un crisantemo

el primero de noviembre?

A saber...


¿Quién pondrá fin a mi diario

al caer

la última hoja en mi calendario?



 

Te recuerdo como eras en el último otoño

eras la boina gris y el corazón en calma

en tus ojos peleaban las llamas del crepúsculo

y las hojas caían en el agua de tu alma.

Apegada a mis brazos como una enredadera,

las hojas recogían tu voz lenta y en calma,

hoguera de estupor en que mi sed ardía,

dulce jacinto azul torcido sobre mi alma.

Siento viajar tus ojos y es distante el otoño:

boina gris, voz de pájaro y corazón de casa

hacia donde emigraban mis profundos anhelos

y caían mis besos alegres como brasas.

Cielo desde un navío, campo desde los cerros.

Tu recuerdo es de luz, de humo, de estanque en calma.

Más allá de tus ojos ardían los crepúsculos,

hojas secas de otoño giraban en tu alma.

(Pablo Neruda)

 

 ¿Y si la muerte es la muerte,

qué será de los poetas

y de las cosas dormidas

que ya nadie las recuerda?

¡Oh sol de las esperanzas!

¡Agua clara! ¡Luna nueva!

¡Corazones de los niños!

¡Almas rudas de las piedras!

Hoy siento en el corazón

un vago temblor de estrellas

y todas las rosas son

tan blancas como mi pena.

(Federico García Lorca)


   Ayer, primer día del otoño, recibí una llamada tan inesperada como inquietante, anónima. La voz del otro lado me advertía de unos peligros que no atisbo en mi horizonte, me decía que me apartara de mi camino durante un tiempo. Y todo por mi bien, parecía cariñosa por momentos e inquisidora en otros. Algo perplejo me negué a obedecer sus consignas y me advirtió de los riesgos que asumía por mi empecinamiento temerario. 

   Antes de acostarme puse rápidamente mi lavadora en marcha, otra vez; quiero mantener a salvo mi colada, las prendas que la componen siguen siendo fundamentales en mi vida. ELA, como siempre, me hizo un guiño y me dijo: Adelante con los faroles, yo y otros muchos te haremos de escudo, de cielo protector. He dormido bien y emprendo un nuevo día con la ilusión de siempre.

Petrus Rypff



Balada de otoño, Joan Manuel Serrat


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