lunes, 23 de agosto de 2021

WALTER BENJAMIN, ENTRE EL MARXISMO Y EL MISTICISMO JUDÍO

 


WALTER BENJAMIN, EL PENSADOR QUE FILOSOFABA A SALTOS



Más de ochenta años después de la muerte de W.Benjamin, esta frase está más vigente que nunca, la humanidad camina por derroteros tan peligrosos y trata tan mal a su entorno natural que su final es previsible. Nunca he sido negativo ni catastrofista, pero la utopía empieza a ser imposible, las dictaduras, cada vez más extendidas, dejan poco lugar a la esperanza, faltaba el yijadismo talibán para poner la guinda al pastel, cenagoso pastel, empalagoso hasta el hastío.

(Petrus Rypff)


Walter Benjamin en 1928.

Nombre de nacimiento: Walter Bendix Schönflies Benjamin

Nacimiento: 15 de julio de 1892. Berlín, Imperio alemán.

Fallecimiento: 26 de septiembre de 1940 (48 años). Portbou, España.

Causa de muerte: Sobredosis de opioides. Sepultura: Cementerio de Portbou.

Universidad de Múnich, Universidad de Berna (Doc.), Universidad Humboldt de Berlín, Universidad de Friburgo.

Ocupación: Filósofo, Sociólogo, crítico literario.

Movimientos: Marxismo occidental, Teoría Crítica.

Seudónimo: Benedix Schönflies, Detlef Holz.

Obras notables: 

  • La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica.
  • Tesis sobre la filosofía de la historia.


Walter Benjamin  fue un filósofo, crítico literario, traductor y ensayista alemán de origen judío. Su pensamiento recoge elementos del Idealismo alemán o el Romanticismo, del materialismo histórico y del misticismo judío (cábala) que le permiten hacer contribuciones perdurables e influyentes en la teoría estética y el marxismo occidental. Su pensamiento se asocia con la Escuela de Fráncfort.





















Walter Benjamin, el pensador que filosofaba a saltos. 

   Walter Benjamin nació en Berlín, donde comenzó sus estudios de filosofía en la Universidad Humboldt, estudios que seguiría en la Universidad de Múnich y en la Universidad de Berna donde se doctoró con honores. En 1923 tuvo los primeros diálogos con Theodor Adorno, filósofo también alemán con quien forjaría una amistad no exenta de discusiones y polémicas. Benjamin es conocido principalmente por sus ensayos críticos en los que combina ideas místicas judías con el materialismo histórico, logrando así una contribución totalmente nueva a la filosofía marxista. Su universo discursivo no es fácil de resumir. Lo más cercano a esa síntesis sería Las Tesis sobre la filosofía de la Historia. Conocida es su idea de platonización del marxismo y su influencia en los pensadores de la Escuela de Frankfurt. 

   El sentido de lo místico y la peculiar concepción del marxismo de Benjamin resultaban provocativos para Adorno quien, no obstante, fue uno de los lectores más importantes de la obra de Benjamin y el que realizó las ediciones póstumas de sus escritos. Sin embargo, lo que verdaderamente llevaba mal Adorno era el pensamiento a saltos de Benjamin, la sabiduría sentida que lo llevaba a la fragmentación y dispersión de pensamiento siguiendo la lógica del corazón. Y es que Benjamin huyó siempre de lo sistemático, de la unidad y de la claridad para presentar sus ideas en pequeños fragmentos de reflexión. Benjamin también se conoce por su trayectoria como erudito literario. Tradujo textos de Marcel Proust y Charles-Pierre Baudelaire. Su ensayo La tarea del traductor es uno de los textos teóricos de traducción más conocidos. 

   Entre 1932 y 1933, Benjamin pasó dos largas temporadas en España. En Ibiza se dedicó a pasear, a enamorarse y a pescar langostas. Conocido por su escasa economía como el miserable, su primera visita a la isla se produjo después de un intento de suicidio. La segunda coincidió con su exilio, iniciado en marzo de 1933, dos meses después del ascenso de Hitler a la cancillería de Alemania. Creyéndose a salvo por la lejanía del lugar, uno de sus mejores amigos era otro joven alemán, Maximilian Verspohl, que a su regreso a Alemania sería nombrado jefe de sección de las SS de su ciudad natal. Ante el avance nazi sobre Francia, en 1940 Benjamin huye con su hermana y consigue un visado para viajar a Estados Unidos. Dicen que se suicidó en un hotel de Port Bou al creer que su paso por la frontera le sería negado. Posiblemente debido a un suicidio no suficientemente esclarecido, al resto del grupo le fue permitido cruzar la frontera al día siguiente. Su amigo Adorno lo estaba esperando en Nueva York.


Teórico marxista y filósofo alemán. Uno de los pensadores más destacados de la Europa del primer tercio de siglo XX.
Padres: Emil Benjamin y Pauline Schönflies
Cónyuges: Dora Sophie Benjamin (Pollak Kellner, apellidos de soltera)
Hijos: Stefan Rafael Schoenflies Benjamin

   Benjamin y sus hermanos menores, Georg (1895-1942) y Dora (1901-1946), nacieron en el seno de una familia judía adinerada. Su padre, Emil Benjamin, fue un banquero de París que se trasladó a Alemania, donde trabajó como comerciante de antigüedades en Berlín y se casó con Pauline Schönflies. Tuvo diversos negocios, incluyendo pistas de patinaje sobre hielo. En 1902, a los diez años de edad, fue matriculado en la Escuela Friedrich Kaiser en Charlottenburg y completó sus estudios de secundaria diez años después.

   Su infancia estuvo rodeada de textos cabalísticos, y el Talmud es uno de sus primeros libros. Fue un niño de salud frágil por lo que en 1905 la familia lo envió a Hermann-Lietz-Schule Haubinda, un internado en el campo de Turingia durante dos años; en 1907, habiendo regresado a Berlín, reanudó sus estudios en la Escuela de Kaiser Friedrich. Cursó estudios de filosofía en Berlín, Friburgo y Munich. 

   En 1914, al estallar la Primera Guerra Mundial, comenzó a traducir fielmente las obras del poeta francés del siglo XIX Charles Baudelaire. Viaja a Moscú y sus notas de viaje son consideradas como los mejores documentos críticos de la sociedad soviética de entonces. En 1917 se trasladó a la Universidad de Berna, allí, conoció a Dora Sophie Pollak Kellner (1890-1964) con quien después contrajo matrimonio. Tuvieron un hijo, Stefan Rafael (1918-1972). En 1919 recibió un Doctorado cum laude con la disertación Begriff der Kunstkritik in der Deutschen Romantik (El concepto de crítica en alemán Romanticismo). Más tarde, incapaz de mantener a su familia, regresó a Berlín y residió con sus padres.

   En el año 1920 trabajó como crítico literario y traductor. La Universidad de Francfort rechazó su tesis doctoral, un estudio del drama barroco alemán titulado Ursprung des Deutschen Trauerspiels (El origen de la tragedia alemana, 1928).    

   Influenciado por el filósofo Ernest Bloch (al que conoció en 1917 en la Universidad de Berna), y por el crítico György Lukács asumió sus postulados marxistas en la década de 1920. Fue amigo del escritor alemán Bertolt Brecht.

   En 1932, residió en la isla de Ibiza durante algunos meses, después se trasladó a Niza, donde consideró suicidarse. Se trasladó a París, pero, antes de hacerlo, buscó refugio en Svendborg, en la casa de Bertold Brecht, y en San Remo, donde vivía su ex esposa Dora. En 1933, como consecuencia de la llegada de los nazis al poder, se exilia en Francia, donde se inicia en la escritura de una obra monumental que no llegó a finalizar sobre Charles Baudelaire, publicada en 1973 con el título Charles Baudelaire: un poeta lírico en la era del gran capitalismo. Allí hizo amistad con Hannah Arendt, el novelista Hermann Hesse, y el compositor Kurt Weill.

   Sus obras más destacadas fueron sus ensayos Das Kunstwerk im Zeitalter seiner technischen Reproduzierbarkeit (La obra de arte en la era de la reproducción mecánica, 1936), Illuminationen (Iluminaciones, 1961) y El autor como productor (1934). Acuñó el término "percepción aura", que denota la facultad estética mediante la cual la civilización puede recuperar una apreciación del mito. El término Aura surge en el discurso estético de Benjamin en su última época. Aparece como un aviso del peligro que corre la obra de arte por su mercantilización y su reproducción masiva. Sostenía que el auge del fascismo y la sociedad de masas son síntomas de una era degradada en la que el arte solo es una fuente de gratificación para ser consumida.

   Con la ocupación de Francia por los nazis en 1940 intentó dirigirse a Estados Unidos atravesando España, pero al ser detenido en la frontera franco-española se suicidó por sobredosis de morfina el 27 de septiembre de 1940 en un pequeño hotel cerca de Port Bou.

Bibliografía en español

  • 1967. Ensayos escogidos, traducción de H. A. Murena, Ed. Sur, Buenos Aires.
  • 1967. Versión española parcial de los Schriften. Contiene: Sobre algunos temas en Baudelaire. Tesis de la filosofía de la historia, Franz Kafka, Potemkim, Un retrato de infancia, El hombrecito jorobado, Sancho Panza. La tarea del traductor, sobre el lenguaje..., Sobre la Facultad mimética, Para una crítica de la violencia. Destino y carácter.
  • 1967 "Destino y Carácter". En Eco, Revista cultural colombiana. Traducción de Carlos Rincón.
  • 1970. Sobre el programa de la filosofía futura y otros ensayos, traducción de Roberto J. Vernengo, Monte Avila, Montevideo.
  • 1971. Contiene: Die Wahlverwandtschaften de Goethe, Sobre algunos temas en Baudelaire, París capital del siglo XIX, Sobre el lenguaje..., Robert Walser, Karl Krauss, hombre universal; El narrador. Consideraciones sobre la obra de Nicolai Leskov, Franz Kafka. En el décimo aniversario de su muerte; Para una imagen de Proust.
  • 1971. Angelus Novus, traducción de H. A. Murena, prólogo de Ignacio de Solá-Morales, Edhasa, Barcelona 1971. Selección de textos de los Schriften: Sobre algunos temas en Baudelaire, Tesis de filosofía de la historia, Franz Kafka, La tarea del traductor, Sobre el lenguaje en general y sobre el lenguaje de los hombres, Sobre la facultad mimética, Para la crítica de la violencia, Destino y carácter, con bibliografía.
  • 1971. Iluminaciones I. Prólogo, traducción y notas de Jesús Aguirre. Taurus, Madrid.
  • 1971. Contiene: Una imagen de Proust, El Surrealismo, Sobre la situación del escritor, Tres iluminaciones sobre Green, Dos iluminaciones sobre Gide, El problema de la sociología del lenguaje, Dos iluminaciones sobre Kafka.
  • 1972. Iluminaciones II. Prólogo y traducción de Jesús Aguirre, Taurus Madrid.
  • 1972. Contiene: El Paris del Segundo Imperio en Baudelaire, Sobre algunos temas en Baudelaire, Paris, capital del Siglo XIX.
  • 1973. Discursos interrumpidos I. Prólogo, traducción y notas de Jesús Aguirre, Taurus, Madrid.
  • 1973. Contiene: La Obra de Arte, Pequeña historia, Fuchs, Sombras Breves, El carácter destructivo, Experiencia y Pobreza, Tesis, Fragmento teológico-político.
  • 1974. Reflexiones sobre niños, juguetes, libros infantiles, jóvenes y educación, versión española de Juan J Thomas, Buenos Aires, Nueva Visión.
  • 1974. Haschisch, versión de Jesús Aguirre, Taurus.
  • 1975. Iluminaciones III, Taurus, Madrid.
  • 1977. Para una crítica de la violencia. Selección y traducción de Marco Aurelio Sandoval. Plagio parcial de la edición del 71 de Edhasa. Primera edición, 1977, segunda edición, 1978.
  • 1982. Infancia en Berlín hacia 1900. Traducción de Klaus Wagner, Madrid, Alfaguara.
  • 1982. Para una crítica de la violencia, México, Premia.
  • 1984. Art i Literatura. Tria de textos, traducció i introducció d' Antoni Tous, Vic: EUMO/Reduccions.
  • 1987. Dirección única. Madrid, Alfaguara.
  • 1987. Correspondencia 1933-1940 WB/G.Scholem, Madrid, Taurus.
  • 1988. El concepto de crítica... Traducción y prólogo de J.F. Yvars y Vicente Jarque.
  • 1988. Diario de Moscú;. Madrid, Taurus. 
  • 1988. Berlín demónico, Barcelona, Icaria.
  • 1989. Escritos...Buenos Aires, Nueva Visión.
  • 1990. El origen del drama barroco alemán. Versión de José Muñoz Millanes, Taurus Madrid.
  • 1991. Para una crítica de la violencia y otros ensayos. Traducción de Roberto Blatt, selección e introducción de Eduardo Subirats, Taurus, Madrid.
  • 1991. Contiene Para una crítica de la violencia, Teorías del fascismo alemán, sobre el lenguaje en general..., Sobre el programa de la filosofía venidera, La enseñanza de lo semejante, Dos poemas de Hölderlin, El narrador; Franz Kafka.
  • 1993. La metafísica de la juventud. Paidós Ibérica, Barcelona. Versión de Luis Martínez de Velasco de una selección de los escritos de juventud de WB.
  • 1993. Sonetos. Península/Edicions 62, Barcelona.
  • 1996. Escritos autobiográficos.Alianza Editorial, Madrid.
  • 1996. Versión española de Teresa Rocha Barco. Introducción y bibliografía de Concha Fernández Martorell.
  • 1996. Dos ensayos sobre Goethe. Gedisa, Barcelona.
  • 1995. La dialéctica en suspenso. Fragmentos sobre la historia. Arcis y Lom Ediciones. Traducción, introducción y notas de Pablo Oyarzún Robles. Contiene: Sobre el concepto de historia, Apuntes sobre el concepto de historia, La Obra de los pasajes (Convoluto N) Fragmentos sobre teoría del conocimiento y teoría del progreso y Fragmento teológico-político.


Datos biográficos y pensamiento

   Walter Benjamin nació en el Berlín del Imperio Alemán (1871-1918), en el seno de una acomodada familia de origen judío ashkenazi, dedicada a los negocios y totalmente integrada. Su padre, Emil Benjamin, era banquero en París, pero se había trasladado a Alemania, donde trabajó como anticuario en Berlín; más tarde, se casó con Pauline Schönflies. Walter Benjamin, en sus reflexiones, recuerda con ternura los cuentos que le contaba su madre, los cuales le sirvieron como base para una de sus teorías: «el poder de la narración y de la palabra sobre el cuerpo». Reflexionó sobre la relación que los cuentos establecían entre la tradición y la actualidad. ​En 1905, debido a su frágil salud, sus padres le enviaron a un internado en el medio rural, en Turingia. Dos años más tarde, en 1907, volvería a su escuela en Berlín.

   En 1912, a la edad de veinte años, ingresa en la Universidad de Friburgo (Alemania), pero al final del segundo semestre vuelve a Berlín y se matricula en la Universidad de Berlín para continuar sus estudios de Filosofía. Allí conoció el Sionismo, que sus padres, habiéndole ofrecido una educación liberal, no le habían inculcado. Benjamin no profesaba la religiosidad ortodoxa; tampoco abrazó el Sionismo político, sino que desarrolló un «Sionismo cultural» que valoraba la riqueza y la estética cultural del misticismo judío. Benjamin defendió el Judaísmo como parte fundamental de la cultura de Europa. Para él, el pueblo judío era el más distinguido portador de lo espiritual en las culturas del mundo.

   También, durante sus años en la universidad se unió a la «Unión de Estudiantes libres», de la que fue elegido presidente. Para tal asociación redactó diversos escritos sobre la necesidad de una reforma educativa y cultural. Al no ser reelegido como presidente, volvió a la Universidad de Friburgo, donde asistió con especial interés a las clases de Heinrich Rickert. También viajó a Francia e Italia. En sus años universitarios tuvo el valor de impugnar el origen teórico del formalismo (Heinrich Wölfflin). Escribió sobre su preocupación por el lenguaje como pieza clave de la vida: «El hombre se comunica en el lenguaje, no por el lenguaje». Sufrió doble discriminación como intelectual judío y de izquierdas.

   En 1914, al estallar Primera Guerra Mundial, quiso alistarse, pero acabó tomando partido por la corriente pacifista de la izquierda europea radical, que rechazaba la participación y la colaboración con la que tildaban de «carnicería humana interimperialista». Benjamin había sido fuertemente impresionado por el suicidio de dos amigos combatientes. Comenzó la traducción de las obras de Charles Baudelaire al alemán. Un año más tarde, en 1915, se matriculó en la Universidad de Múnich, donde conoció a Rainer Maria Rilke y a Gershom Scholem, que se convertiría en su amigo. Aquel año escribió sobre el poeta romántico alemán Friedrich Hölderlin.

   En 1917, se matriculó en la Universidad de Berna, allí conoció a Ernst Bloch y a Dora Sophie Pollack (1890-1964), con la que se casaría más tarde. Con Dora tuvo un hijo, Stefan Raphaël (1918-1972). Buscó un tema para su tesis, y lo encontró en la filosofía de Kant y Platón. Defendió su tesis Begriff der Kunstkritik in der Deutschen Romantik (El concepto de la crítica de arte en el Romanticismo alemán) en 1919. Tuvo el proyecto de fundar una revista, pero fracasó. En este periodo también escribió un texto en el que analizaba el concepto de «mito», e inició una relación con la directora de teatro Asja Lācis.

   Quiso entrar como profesor en la universidad, pero lo rechazaron por ser judío. Escribió El origen del drama barroco alemán, donde trabajó el concepto de «alegoría»; con él, dejó en evidencia su concepción mesiánica de la vida.

   En esta etapa abrazó el materialismo y apartó todo lo demás, y aquí afirmó su posición ante las tendencias del momento: jamás militaría en el sionismo ni en el comunismo ni en el fascismo. Para él, la salvación de la humanidad está ligada a la salvación de la naturaleza. Quedó fascinado con las obras de Marcel Proust y Charles Baudelaire, observadores natos de la vida. En 1926 murió su padre y entonces partió a Moscú, donde escribió un diario y confirmó su teoría sobre las tendencias políticas, lo cual provocó que se aislara por completo. En el 29 rompió su relación con Asja y un año después murió su madre: se vio obligado a hipotecar su herencia para pagar las exigencias de su mujer. Fue una etapa difícil, pero su romanticismo le hizo pensar que era el inicio de una nueva vida.


Placa memoria en donde vivía Walter Benjamin en Ibiza.

   Criticó sin piedad a Hitler, la teoría fascista y a la hipocresía de la democracia burguesa y al capital financiero e industrial alemán que apoyó al nazismo como forma de contrarrevolución preventiva contra los socialistas. Intentó conciliar el marxismo con su herencia cultural judía y con las tendencias artísticas vanguardistas. En el 30 consiguió reunir su biblioteca y en 1931 experimentó con el hachís; inspirado en el texto «Hachís» de Charles Baudelaire, escribió sobre un club del siglo XIX en el que se reunía para consumirlo. Fue muy amigo de su colega filósofo Ernst Bloch, socialista marxista, de origen judío.

   En 1932, durante la crisis anterior a la asunción al poder de Hitler, Walter Benjamin fue a la isla española de Ibiza en la que estuvo en dos ocasiones, como explica Vicente Valero en su libro Experiencia y pobreza,​ que reconstruye el periodo ibicenco del escritor, enamorado de la isla, y la gran influencia que esta tuvo en su vida y en su obra. Luego se trasladó a Niza, donde llegó a pensar en el suicidio, al percibir lúcidamente la importancia socio-política y cultural del incendio del Reichstag (27 de febrero de 1933), que de hecho significó la asunción de todo el poder por los nazis en Alemania. Desatada la persecución de los judíos y de los marxistas, Benjamin se trasladó a París, tras una estancia en Svendborg, en casa de Bertolt Brecht y en Sanremo, donde vivía su exesposa Dora. Escribió a Scholem sobre una fatiga infinita que le invadía.

   Ya no volvió nunca más a Berlín, ya que el fascismo se lo impedía. Tuvo la necesidad de vincularse a algo para que lo mantuviera, así que buscó el apoyo de los también filósofos marxistas-críticos, Adorno y Horkheimer. Este último le acusó de no ser un buen materialista. Benjamin malvivía con lo que cobraba de esta escuela, por lo que decidió no salir de casa y se aisló social y físicamente. También se vinculó al círculo de Georges Bataille.

   Los paisajes parisinos son una nueva teorización de la historia moderna. Las condiciones de su existencia empeoraban cada vez más. Estaba muy enfermo y en su último texto expresó su esperanza más escatológica: «Ha desaparecido toda desesperación; el pensamiento religioso y político» se funden en uno solo. El 14 de junio de 1940, tras la ocupación de la ciudad por las tropas nazis, huyó de París.

Escuela de Fráncfort

   Estrecho colaborador de la Escuela de Fráncfort —a la que sin embargo nunca estuvo directamente asociado—, adaptó su temprana vocación por el misticismo al materialismo histórico, al que se volcó en sus últimos años, aportando una visión única en la filosofía marxista. Como erudito literario, se caracterizó por sus traducciones de Marcel Proust y Charles Baudelaire. Su ensayo «La labor del traductor» es uno de los textos teóricos más célebres y respetados sobre la actividad literaria de la traducción.

   Benjamin mantuvo una extensa correspondencia con Theodor Adorno y con Bertolt Brecht y ocasionalmente recibió financiación de la Escuela de Fráncfort bajo la dirección de Theodor Adorno y Max Horkheimer. Las influencias competitivas del marxismo de Brecht, la teoría crítica de la Escuela de Fráncfort, el discurso marxista heterodoxo de Bloch, las vanguardias artísticas, la herencia hegeliana y dialéctica, y el misticismo judío de su amigo Gershom Scholem fueron centrales en el trabajo de Benjamin, aunque nunca logró resolver sus diferencias completamente. Las «Tesis sobre la filosofía de la historia (o Concepto de la Historia)», uno de los últimos textos de Benjamin, fue lo más cercano a tal síntesis, que junto con los ensayos «La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica» y «Para una crítica de la violencia», son sus textos más leídos.

Crítica literaria

   Entre sus obras más importantes como crítico literario están los ensayos sobre la novela de Goethe titulada Las afinidades electivas, sobre la obra de Franz Kafka y Karl Kraus, la teoría de la traducción, las historias de Nikolái Leskov, la obra de Marcel Proust y, quizás lo más importante, la poesía de Charles Baudelaire. También hizo importantes traducciones al alemán de la Tableaux Parisiens de Baudelaire (Les Fleurs du mal) y las partes iniciales de la novela À la recherche du temps perdu de Marcel Proust, con su amigo Franz Hessel.

   Su vuelta al marxismo en la década de 1930 se debió en parte a la influencia de Bertolt Brecht, cuya crítica marxista a la estética le permitirá desarrollar el teatro épico y su efecto de distanciamiento o (Verfremdungseffekt) (efecto de extrañamiento o alienación). Su amigo Gershom Scholem, fundador del estudio académico de la Cábala y misticismo judío, tuvo gran influencia en Benjamin.

   Influido por el antropólogo suizo Johann Jakob Bachofen (1815-1887), Benjamin acuñó el término «percepción aura», que denota la facultad estética mediante la cual la civilización puede recuperar una apreciación del mito.​ El trabajo de Benjamin se cita críticamente a menudo en los estudios académicos y literarios, especialmente los ensayos «La tarea del traductor» (1923) y «La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica» (1936). Debatió con Adorno por no poder salir este de su rígida posición «áurea» del arte, quien no podía hacerlo incorporar al elemento industrial (cine o jazz, por ejemplo), y que desconfiaba de la cultura de masas. Benjamin anticipa todos estos fenómenos.

Suicidio en Portbou

Monumento a Walter Benjamin en Portbou.

   Walter Benjamin murió el 26 de septiembre de 1940 en Portbou, (España), tras ingerir una dosis letal de morfina en un hotel del pequeño puerto fronterizo español.​ Tras haber salido de la localidad francesa de Port Vendres guiado por la activista antinazi Lisa Fittko (quien narró la experiencia en un capítulo dedicado a Benjamin de su Mi travesía de los Pirineos​) y teniendo como acompañante a la fotógrafa Henny Gurland, futura esposa de Erich Fromm, y su hijo, Benjamin llegó a Portbou muy cansado, ya al atardecer del día 25. En el camino se les había unido un grupo de tres mujeres que intentaban también salir de Francia. En el puesto de policía de la estación fue interceptado por la policía española porque carecía de la visa requerida. Su amigo Theodor Adorno le había ayudado a obtener las visas de tránsito en España y de entrada en Estados Unidos, donde le esperaba, pero carecía del permiso francés de salida del país galo. Otros compañeros de viaje en sus mismas circunstancias, como la fotógrafa Henny Gurland y su hijo, Carina Birman y Sophie Lipmann, consiguieron finalmente pasar por España y llegar a Lisboa. Benjamin antes que tener que volver a Francia y caer en manos de la Gestapo, decidió acabar con su vida en el Hotel Francia, al que el grupo fue acompañado por la policía.​ La restricción a las visas obtenidas en Marsella sin visado de salida, como la que Benjamin poseía, fue levantada por las autoridades españolas pocos días después.

   Sus compañeros de viaje pagaron el alquiler del nicho 563 por cinco años, donde descansaron los restos del filósofo hasta que fueron trasladados al osario del cementerio.​ En el certificado de defunción figura el nombre de Benjamín Walter, fallecido a causa de un aneurisma cerebral, lo que según Linhard posibilitó que un cementerio católico acogiese los restos del pensador germano, evitando complicaciones burocráticas. En el camposanto de Portbou hay un monumento en memoria del filósofo.

    La trágica huida de Benjamin a través de los Pirineos ha inspirado distintas obras, dentro de las cuales, en el ámbito de nuestra lengua, se puede mencionar la novela El Pasajero Benjamin, de Ricardo Cano Gaviria, publicada en 1989​ (de hecho es el primer libro unitario escrito en español sobre el filósofo), y reeditada varias veces con posteridad con el nombre de El pasajero Walter Benjamin.​ El autor de esta novela, que se ciñe en lo fundamental a los datos esclarecidos por varios investigadores desde que el abogado y político Juan Ramón Capella visitara por primera vez el Hotel Francia, donde ocurrieron los hechos, no cuestiona lo que siempre se ha tenido por algo fuera de duda: que Walter Benjamin se suicidó. Esta postura se ha visto avalada por el descubrimiento, en los años noventa del siglo pasado, de un grupo de documentos (la minuta del hotel, el acta de defunción, las facturas del médico, el doctor Vila Moreno, del cura -alquiler del nicho-, del carpintero -construcción del féretro y su colocación en el cementerio-)​ que cierran casi por completo el círculo sobre unos hechos que hoy se pueden reconstruir hora a hora, si no minuto a minuto.

   Por lo tanto las especulaciones que se han tejido, y siguen tejiéndose sobre un posible asesinato, contradicen por un mero prurito de novedad o por simple morbo periodístico lo que el sentido común dice hoy e inspiró antes a los diversos autores que se han ocupado del asunto, desde Hannah Arendt hasta los editores de las Obras completas. Es el caso del documental Quién mató a Walter Benjamin…, de David Mauas. En palabras del mismo director: "el film antepone un interrogante como si de aquel "cepillo a contrapelo de la historia" se tratase, proponiendo una construcción benjaminiana sobre la misma muerte del pensador, articulando en su propia narrativa los problemas derivados del discurso histórico y su construcción. Con tal presupuesto el film pone en duda la teoría del suicidio y recrea la situación en la frontera dando voz a los "anónimos" de la historia, para apuntar directamente hacia los agentes nazis en la España fascista de Franco como los asesinos del filósofo, sin brindar ninguna prueba concluyente. No menos atrevido, un polémico artículo de Stuart Jeffries, titulado «Did Stalin Killers liquidate Walter Benjamin?» (The Observer, 8 de julio de 2003), afirma que Benjamin fue asesinado por agentes secretos de Stalin, que habrían sido los que le suministraron la morfina que le produjo la muerte.



Quién mató a Walter Benjamin [Documental, 2005] (Who killed Walter Benjamin).

España-Holanda, 2005, 73 min.

Idioma: Español, inglés, alemán, catalán

Producción MIQUEL ÁLVAREZ y DAVID MAUAS

Guión DAVID MAUAS y JOAN RIPOLLÈS

Dirección DAVID MAUAS

Entrevistados participantes:

Narciso Alba, Francina Alsina, Félix de Azua, Narcis Bardalet, Anna Caixàs, Pere Calderer, Juan Ramón Capella, Comisario Cordero , Cuca Gorgot, Simon Granollers, Isidro Gubert, Joan Gubert, Stéphane Hessel, Dani Karavan, Antonio Lasierra, Stéphane Mosès, LLuis Novell, Nati Perals, Teresa Puig, Alfonso Romero, Francesc Rosa, Ferran Sánchez, Gary Smith, Rolf Tiedemann, Roman, Josep Valls, Santiago Vancells, Xavier Vicens, Patrick Von Zur Mühlen, Bernd Witte, Erdmut Wizisla.


   A la hora de la verdad, tales especulaciones resultan poco respetuosas con la vida, la obra y sobre todo la trágica muerte de un autor que ya en vida fue víctima del expolio cultural, y que merece el reposo por el que parece clamar él mismo en la nota que antes de morir redactó, dirigida a una de sus acompañantes en el Hotel Francia de Portbou, la señora Henny Gurland. En la misma no parece haber lugar para un presunto asesino, ya fuera de Franco o de Stalin, pues es bien sabido que Benjamin viajaba con una dosis de pastillas de morfina, que tenía preparadas para una eventualidad como la que se le cruzó justamente en el camino en el puesto fronterizo de Port Bou, aquella tarde fatídica del 25 de septiembre de 1940. Reproducida en casi todas las obras biográficas sobre Benjamin, la nota dice:

En una situación sin salida, no tengo otra elección que la de terminar. Es en un pequeño pueblo situado en los Pirineos, en el que nadie me conoce, donde mi vida va a acabarse. Le ruego que transmita mis pensamientos a mi amigo Adorno y que le explique la situación a la cual me he visto conducido. No dispongo de tiempo suficiente para escribir todas las cartas que habría deseado escribir.


Obra de Walter Benjamin

En español 

Cuadro de Paul Klee (1920), Angelus Novus. Benjamin se inspiraría en él para su tesis sobre "el ángel de la historia".



Sobre el Hachís (Ediciones Godot, 2021).



La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica (Ediciones Godot, 2019).

El concepto de crítica de arte en el Romanticismo alemán (1917).

Diario de Moscú 1926/1927 (Ediciones Godot, 2019).

Kapitalismus als Religion 1921 (Capitalismo como religión).

Ursprung des deutschen Trauerspiels (El origen del drama barroco alemán, 1928).

Einbahnstraße 1928 (Calle de sentido único o Dirección única, Alfaguara, 1987; Akal, 2015).

Das Kunstwerk im Zeitalter seiner technischen Reproduzierbarkeit (La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica, 1936).

Berliner Kindheit um neunzehnhundert (Sobre la infancia en Berlín en 1900, 1950, publicada póstumamente)

Geschichtsphilosophische Thesen (Tesis sobre la filosofía de la historia, o Tesis sobre el concepto de historia, (publicado originalmente por Editorial Contrahistorias de México, y publicado electrónicamente por el traductor, Bolívar Echeverría. 

La tarea del traductor (traducción de Carlos Marzán Trujillo, Marcos Hernández Jorge, incluido en Laguna: Revista de filosofía, 1994) El autor como productor (publicado originalmente por Editorial Ítaca, de México, y publicado electrónicamente por el traductor, Bolívar Echeverría).

Das Passagen-Werk (Libro de los pasajes, 1927?, inacabado; Akal, 2005.


4 libros fundamentales de Walter Benjamin entre el arte, la política y la filosofía

Crítico literario, traductor, ensayista, filósofo y uno de los más interesantes pensadores del siglo XX. Hace 80 años se suicidó en un pueblo de España en el límite con Francia luego de ser capturado por la policía y antes de ser entregado a la Gestapo. Tenía 48 años. 26 de Septiembre de 2020

   Walter Benjamin (1892-1940) estaba en París cuando se inició la ocupación nazi.         ¿Qué podía hacer un intelectual judío y marxista en esa Francia de sangre? Tenía que escapar. El plan era cruzar a España, luego a Portugal y finalmente subirse a un barco y llegar a Estados Unidos. Su amigo y compañero de la Escuela de Frankfurt Theodor Adorno le había conseguido las visas necesarias para estar de tránsito en España y para entrar en Estados Unidos donde lo esperaba. Le faltaba el permiso para salir de Francia.

   Junto a otros intelectuales y activistas, llegó el 25 de septiembre de 1940 al pueblo catalán de Portbou y los policías españoles no lo dejaron pasar. Al carecer de la documentación necesaria, Benjamin fue escoltado hasta un hotel para que, al día siguiente, volviera a París. Ahí lo esperaba la Gestapo. Entonces decidió hacer uso de las pastillas de morfina que llevaba en el saco. Si tenía que morir, iba a decidir cómo. “En una situación sin salida, no tengo otra elección que la de terminar", escribió en la madrugada del jueves 26 de septiembre, 80 años atrás.

   Tenía apenas 48 años y una obra intelectual inquietante que se complejizaba y agudizaba con el correr del tiempo, con la suma de lecturas y perspectivas y con la acumulación de experiencias. Filósofo, crítico literario, traductor, ensayista y uno de los más interesantes pensadores del siglo XX. Para acercarnos a su pensamiento, un recorrido por algunos de sus mejores libros (muchos de ellos son recopilaciones de textos) que han influenciado a grandes intelectuales del mundo.

La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica



(Edición: Godot)

   Publicado originalmente en la revista Zeitschrift für Sozialforschung en 1936, es un ensayo clave en la obra benjaminiana. El contexto es destacable: Adolf Hitler era canciller de Alemania. Mientras tanto, Benjamin escribía una teoría del arte que fuera útil para la formulación de demandas revolucionarias. Con el advenimiento de la fotografía, ocurre un doble juego, marca el autor: el valor cultual de estar ahí de la obra de arte se pierde, pero nace también la posibilidad de democratizarla al reproducirla infinitamente.

   En un principio, tanto Adorno como Max Horkheimer, marcaron sus diferencias con la interpretación ideológica y con el marco teórico. Pero la obra de Benjamin, y puntualmente este texto, es un eterno work in progress, es decir, una idea que siempre está abierta a reinterpretaciones y extensiones. Lo que le interesaba destacar al filósofo alemán era el inédito e histórico momento que inauguraban la fotografía y el cine: la definitiva pérdida del aura del arte y su inminente y necesaria politización.

El París de Baudelaire


(Edición: Eterna Cadencia)

   Benjamin comenzó a escribir un libro dedicado a Charles Baudelaire. El título que tenía en su mente era Un poeta lírico en la era del auge del capitalismo, pero finalmente quedó inconcluso. En El París de Baudelaire se reúnen los textos centrales de ese legado: “El París del Segundo Imperio en Baudelaire”, “Sobre algunos temas en Baudelaire” y “París capital del siglo XIX”. Allí no sólo describe la inteligencia del poeta francés fallecido en 1867, también desarrolla lúcidas relaciones entre poesía y capitalismo.

Conceptos de filosofía de la historia


(Edición: Agebe)

   En pocos filósofos convive un ideario intelectual tan amplio. Benjamin tiene la erudición de los intelectuales berlineses del 1900, el cosmopolitismo vienés y parisino, el materialismo dialéctico de de Marx y el mesianismo de Sholem. Pero además, su escritura, su estilo narrativo es anti académico y profundamente literario. Y en su producción filosófica eso ve. Por ejemplo, en los textos que se encuentran dentro del libro titulado Conceptos de filosofía de la historia.

   Por ejemplo el ensayo publicado en 1942 bajo el título que eligió Adorno: “Sobre el concepto de historia”. Allí está su famosa frase: “No hay documento de cultura que no sea a la vez un documento de barbarie”. Para Benjamin, la herencia cultural que recibimos fue decidida por la clase dominante y en ella, en sus productos culturales, yacen las marcas de la opresión que sufrieron nuestros antepasados. Esto implica una necesaria mirada crítica al pasado que se nos presenta como natural y también a la idea incuestionable del progreso.

Libro de los pasajes


(Edición: Akal)

   Esta obra inacabada, como muchos de los trabajos intelectuales de Benjamin, se publicó en 1983. A lo largo de trece años, desde 1927 hasta su muerte en 1940, hizo anotaciones sobre lo que creía sería una obra capital: una ambiciosa historia de la filosofía materialista durante el siglo XIX centrada en París. Muchas de sus grandes ideas (los ensayos sobre la obra de arte y los trabajos dedicados a Baudelaire, por ejemplo) surgen en la escritura de este texto. Para muchos, este libro es uno de los mejores que ha dado la filosofía alemana.

Publicaciones en vida en alemán

Begriff der Kunstkritik in der deutschen Romantik, Berna, A. Francke, 1920, 111 pp.

Charles Baudelaire, Tableaux Parisiens. Deutsche Übertragung mit einem Vorwort über die Aufgabe des Übersetzers, alemán y francés, Heidelberg, Richard Weißbach 1923, XVII+67 pp.

Einbahnstraße, Berlín, Rowohlt, 1928, 83 pp.

Ursprung des deutschen Trauerspiels, Berlín, Rowohlt, 1928, 258 pp.

Deutsche Menschen. Eine Folge von Briefen. Selección de Detlef Holz [Pseudonym]. Lucerna, Vita Nova, 1936, 116 pp.; ed. de 500 ejemplares.

Libros sobre Walter Benjamin

En castellano

Ricardo Cano Gaviria, El Pasajero Walter Benjamin, Montblanc, Ediciones Igitur, 1989

Concha Fernández Martorell, Walter Benjamin, Crónica de un pensador, Barcelona, Montesinos, 1992

Claudia Kerik (ed.), En torno a Walter Benjamin, México, Universidad Autónoma Metropolitana, 1993

Vicente Valero, Experiencia y pobreza, Walter Benjamin en Ibiza, 1932-1933, Barcelona, Península, 2001

Reyes Mate Rupérez, Medianoche en la historia. Comentarios a la Tesis de Walter Benjamin «Sobre el concepto de Historia», Madrid, Editorial Trotta, 2006

Pilar Carrera, Las moradas de Walter Benjamin, Madrid, Biblioteca Nueva, 2018

Bruno Tackels. Walter Benjamin: Una vida en los textos. Valencia, España. Publicacions de la Universitat de València, 663 páginas. Traducción de Josep Aguado Codes, Inmaculada Miñana Arnao, 2012.

Bruno Tackels. Pequeña introducción a Walter Benjamin, Editorial de la Universidad Nacional de Colombia, 2010. 

Carlos Taibo, Walter Benjamin. La vida que se cierra, Madrid, Catarata, 2015

Howard Eiland y Michael W. Jennings, Walter Benjamin: Una vida crítica. Madrid, Tres Puntos. Traducción de Elizabeth Collingwood-Selby, 2020.


Ese enano jorobado llamado Teología

    Es notorio que ha existido, según se dice, un autómata construido de tal manera que resultaba capaz de replicar a cada jugada de un ajedrecista con otra jugada contraria que le aseguraba ganar la partida. Un muñeco trajeado a la turca (el turco mecánico), en la boca una pipa de Narguile, se sentaba junto al tablero apoyado sobre una mesa espaciosa. Un sistema de espejos despertaba la ilusión de que esta mesa era transparente por todos sus lados. En realidad, se sentaba dentro un enano jorobado que era un maestro en el juego del ajedrez y que guiaba mediante hilos la mano del muñeco. Podemos imaginarnos un equivalente de este aparato en la filosofía. Siempre tendrá que ganar el muñeco que llamamos «materialismo histórico». Podrá enfrentarse sin más ni más con cualquiera, si toma a su servicio a la teología que, como es sabido, es hoy pequeña y fea y no debe dejarse ver en modo alguno.

   El párrafo anterior es la primera de las Tesis de la filosofía de la historia, de Walter Benjamin. Dicho texto es quizás el más influente en su rama de todo el siglo XX. Esto a pesar de ser una serie de Tesis incompletas a manera de apunte personal, sin intención de publicarse. El halo de misterio en torno a estas tesis ha permitido que se escriba muchísimo sobre ellas, por lo que yo no pretendo hacer un texto novedoso. De hecho, me quiero enfocar en un punto muy particular: la teología como herramienta política. 

   Lo planteo desde lo más básico: ¿la teología y la política, ambas pensadas desde los horizontes epistémológicos (del conocimiento) y ontológicos (es decir de la “realidad concreta”), son compatibles? Y de una manera más elemental ¿la teología y la política tienen relación? Aún con el nivel básico de estas dos preguntas es difícil responderlas. Si lo vemos desde la realidad concreta el asunto es ambiguo, pues formalmente la religión y la política están separadas, no debiera haber una relación por lo menos “directa”, y esto incluso se refleja en las leyes de cada país. Sin embargo, la política está plagada de elementos religiosos. Por un lado, los gobernantes: los dólares estadounidenses dicen “In God we trust [creemos en Dios]”, en México en el año 2000, Vicente Fox fue a dar gracias a la Basílica el día de su toma de posesión como presidente. Pero no sólo del lado del poder sino del lado de la resistencia: recordemos que Miguel Hidalgo tomó como estandarte una imagen de la Virgen de Guadalupe, y en el mismo tenor, hace poco en las protestas contra la privatización del agua en Mexicali se coreaba una canción en contra del gobernador, pero con la melodía de “La Guadalupana”, un canto religioso. Pongo estos cuatro ejemplos de manera aleatoria, sólo para explicar que no podemos descalificar a priori la religión como parte de la política. 

   Entonces la respuesta sencilla es: sí, la teología y la política tienen una relación. El asunto aquí es definir si dicha relación es meramente casual (como pareciera dentro de los ejemplos expuestos) o no sólo eso, sino que la relación es causal, es decir, que, si entre ellas encontramos una interacción real, tanto meramente discursivo/epistémico, como ético/ontológico.

   Lo curioso aquí es que a pesar de ser un elemento más complejo el analizar la causalidad de la teología en la política, en la actualidad no resulta difícil comprenderlo. ¿Alguien negaría a Jesús como líder político? ¿No es el Estado Islámico (por lo menos en apariencia) un movimiento religioso? Todo esto resulta evidente en la actualidad. La visión teológica (y sus aspectos religiosos concretos) influyen dentro de la política.

   Pero debemos dejarnos engañar por la aparente sencillez de los acontecimientos. Lo más fácil (y errado) sería decir “sí, la interpretación religioso/teológica genera una visión política y la religión genera muchos conflictos”. Aunque en apariencia así sea, sobre todo en acontecimientos actuales como el terrorismo del Estado Islámico, las cosas no son tan directas. Pero no es motivo de este texto el escribir y analizar la complejidad de estos sucesos políticos. Basta decir que efectivamente los motivos religiosos han sido utilizados en la historia para la acumulación de poder económico y geográfico. Ni siquiera en los tiempos donde la religión tenía una influencia mucho mayor en las personas (si es que alguna vez existieron esos tiempos), había guerras puramente religiosas, todas eran para la acumulación de territorios (cruzadas) y riquezas y poder político (inquisición).

  ¿Pero toda relación entre teología y política tiene estos tintes perversos? Para ello tenemos que regresar a Benjamin. Veamos que el autor no hace una comparación directa (como hago yo) entre teología y política, sino entre la primera y el materialismo histórico ¿Y qué es el materialismo histórico? Nada más y nada menos que la visión marxista de la realidad social, y por lo tanto la herramienta política de cientos de partidos y movimientos sociales a lo largo de más de un siglo. De hecho, recordemos que desde su nacimiento la teología de la liberación ha utilizado abiertamente el materialismo histórico como herramienta de análisis. Es decir, que cuando Benjamin hace dicha comparación está comparando dos momentos de la lucha emancipadora, o, por decirlo con términos latinoamericanos, dos momentos epistémicos del discurso liberador. Y esta no es una cuestión menor, sino que Benjamin es consciente del poder emancipador de la teología como tal, y más que eso de la necesidad del materialismo histórico (y yo agregaría la estrategia política emancipadora) de que la teología se transforme en esta herramienta de lucha. 

   Entonces, el autor señala que ya se encuentra la teología en el materialismo histórico ¿Pero por qué la teología tiene que “permanecer oculta”? Cualquiera que haya estado en algún movimiento social se podrá dar cuenta que 1) los grupos religiosos son vistos con sospecha (y con razón) y 2) toda jerga teológica o religiosa es menospreciada. Y lo mismo pasa en la academia (quizás solo con excepción de la filosofía): cualquier intento por traer de la religión o la teología alguna categoría, aunque sea sólo para analizarla, se ve con desdén. Con esto sólo quiero decir que efectivamente la teología, dentro de la lucha y el análisis social, es un enano jorobado, que si se le permite estar ahí es sólo por complacer a algunos o por mero entretenimiento. Se entiende que esto pase por los acontecimientos pasados, es decir la colusión entre Iglesia y poder económico-político, pero como ya dije en otro texto [Cristianismo y militancia revolucionaria], esto es sólo en la capa jerárquica más alta, pues la religión como cultura popular (socialmente construida desde la base) se asume de distintas maneras.

   Se cuenta que cuando el Papa de turno le iba a colocar la corona a Napoleón, como era la costumbre, éste, por su conocido desprecio por la Iglesia, se la quitó de las manos y se la puso el mismo, a lo que el Papa le dijo: “Sé que desprecias el cristianismo y lo quieres destruir, pero no vas a poder: la Iglesia lleva mil años intentándolo”. Esta historia seguramente es falsa, pero ilustra perfectamente lo que quiero decir: la jerarquía no representa el cristianismo como ideología, sino que es su punto muerto. Debemos señalar aquí que cuando los movimientos sociales desprecian la religión lo hacen sólo en cuanto tal: como un poder particular articulado con el poder hegemónico, por ponerlo en palabras de Laclau. Lo que se desprecia aquí no es la teología. Slavoj Zizek es mucho más radical en su apuesta por un cristianismo revolucionario desapegado de la institución, y aboga por una “Alteridad radical” que esté más allá del “Dios ontoteológico” y al final sostiene que "el núcleo subversivo del cristianismo sólo es accesible desde un punto de vista materialista y, viceversa, para llegar a ser un auténtico materialista dialéctico, uno debería pasar por la experiencia cristiana”.

   Pero queda aún un cabo suelto por explicar ¿Por qué Benjamin se atreve a llamarle maestro a ese enano jorobado? ¿Qué maestría aporta la teología al materialismo histórico y la estrategia política en general? Para Michael Löwy hay un punto central: el espíritu mesiánico. Ni Löwy ni Benjamin utilizan el término “mesiánico” despectivamente, sino que lo hacen como esa irrupción en la historia casi divina, que rompe el curso (hasta entonces) natural de los acontecimientos. Lo explico un poco: en cierta medida, las revueltas y revoluciones son hechos divinos (teológicos) pues no se explican hasta el momento en que suceden, hasta el momento en el que aparecen prácticamente nadie los podía prever. Esta idea del mesías irrumpiendo y actuando en la historia proviene del judaísmo y fue ampliada por el cristianismo. Pero no es tampoco que venga de sorpresa, ojalá la historia fuera tan sencilla. Cuando Löwy dice que ese espíritu mesiánico se oculta en el materialismo histórico, apunta a que todo movimiento social, todo levantamiento tiene una especie de fe teológica en que las cosas sucederán como ellos quieren que sucedan a pesar de que todo apunte a lo contrario. Cuando comienza un movimiento social o se convoca a una marcha, nunca falta la persona que dice “¿para que marchan si nunca hacen nada?”, “el gobierno siempre hace lo que quiere”, o “nadie les va a ser caso”. La mayoría de los participantes son conscientes de que es así, de que lo más probable es que nadie les haga caso, y de que finalmente se fracase. Aún con eso se actúa y aunque se triunfa infinitamente menos de lo que se pierde, dichos triunfos son “catapultas” en la historia, es irrupción cuasi divina del sujeto en la historia.

  Entonces, la teología como el elemento mesiánico dentro del materialismo histórico es la fe de que las cosas son así pero no deberían ser así, de que las cosas pueden cambiar a pesar de que todo apunta a que no cambiarán. De una manera muy laxa, ningún movimiento social puede sobrevivir sin la fe de que habrá un poder divino que por fin cambie el rumbo de las cosas. Y cuando digo divino no digo mágico o místico, sino del propio sujeto actuando en contra de la corriente, muy a pesar de la historia. Benjamin fue de los primeros marxistas en oponerse a la visión evolucionista de Marx, o mejor dicho a la interpretación estalinista del marxismo, donde la historia tenía etapas y por lo tanto el comunismo tenía que llegar tarde o temprano. Benjamin se opone a esto no sin esperanza: para él no hay nada que asegure la victoria final, sólo desde el mesianismo del propio proletariado irrumpiendo en la historia es que se pueden cambiar las cosas. De nuevo, Löwy señala que la teología debe contribuir a restablecer la fuerza explosiva, mesiánica, revolucionaria, del materialismo histórico, reducido a un miserable autómata por sus epígonos. El materialismo histórico reivindicado por Benjamin en las tesis que siguen es la resultante de la vivificación, de esa activación espiritual por obra de la teología.

   Llegados a este punto debemos considerar que para Benjamin, como bien lo explica Löwy, la teología no es ese estudio de lo divino, tanto como la vivificación revolucionaria de los acontecimientos. Si bien la teología no es por si misma el arma revolucionaria del estudio de los acontecimientos, sí imprime en el materialismo histórico (la teoría revolucionaria por excelencia) su espíritu, su “fuerza explosiva”.

  Tanto Zizek como Löwy coinciden en decir que no es que el materialismo histórico se valga de la teología, o viceversa, sino que hay una relación dialéctica: el materialismo histórico sería estéril sin la “fuerza explosiva” de la teología, pero la teología, a su vez, sería inútil si no se presenta como una “alteridad radical” capaz de transformar la historia.

[1] Benjamin, Walter. "Tesis de filosofía de la historia." PDF Humanidades. 2015.

[2] Walter Benjamin: aviso de incendio, de Michael Löwy, y sobre la primera tesis en específico El títere y el enano, de Slavoj Zizek. Estos dos trabajos serán fundamentales para mi breve comentario.

[3] Zizek, Slavoj. El títere y el enano. Primera ed. Buenos Aires, Paidós, 2011.

[4] Löwy, Michael. Walter Benjamin: aviso de incendio. Segunda ed. México, Ciudad de México: FCE, 2012.


Walter Benjamin: El Pensador Vagabundo 1/2 - 21 dic 2011

Programa de televisión producido por Atei y A Parte Rei es donde se revisa y analiza la persona y la obra de Walter Benjamin, España 2006

Walter Benjamin: El Pensador Vagabundo 2/2




Passagen-Homenaje a Walter Benjamin

Hector Solsona Quilis.


   Walter Benjamín se quitó la vida en la frontera de Porbou (Cataluña-España) el 26 de septiembre de 1940.  La  huída de la barbarie concluía, dicen, con una sobredosis de morfina. Allí en Portbou se puede contemplar el homenaje “Passagen” de Dani Karavan al pensador del aura de la obra de arte en la era de la reproducción técnica. Y más que contemplar, uno puede experimentar en dicha obra, de una sencillez apabullante, la experiencia metafísica que el pensador reclamó a la empequeñecida concepción kantiana de la experiencia físico-matemática. 



Ilustración 1

Con una máquina digital Olympus C-350 Zoom se pueden tomar las siguientes fotografías y unos segundos escasos de video. Formas y colores reducidos a ceros y unos, pueden ser reproducidos a voluntad, copiados y pegados, e incluso ser utilizados como fondos de escritorio. No está mal, pero no pueden reproducir jamás la experiencia vivida en primera persona cuando uno desciende por ese túnel de metal, oscuro en la entrada como si fuese la puerta del infierno, escaleras abajo, hacia un final sorprendentemente azul de mar y cielo.

 

Exterior 1: un muro de piedra impide el paso hacia la tierra, y una plancha de hierro forma un camino. Tal vez el muro de piedra sea como el pasado, algo a lo que no podemos acceder, oculto como la tierra siempre ocultante.


Exterior 2: (fotografía editada) dando la espalda al muro de piedra se descubre la abertura oscura formada por un tubo rectangular de hierro. Se trata del tiempo futuro, oculto como el pasado, pero no impenetrable. Como la puerta del Hades, su oscuridad no deja adivinar nada.

Exterior 3: rodeando la puerta de entrada se descubre la estructura exterior del pasaje como una rampa que indica el camino, intransitable para nosotros, del cielo

Exterior 4: dándose la vuelta se descubre la caída hacia el abismo del mar. Es la gravedad y el vértigo.

Interior 1: entrando en el pasaje, siguiendo el camino de hierro, la oscuridad deja adivinar al fondo la luz, una luz que proviene de abajo, no de arriba. La luz atrae e invita a descender por las escaleras

Interior 2: bajando retumban metálicamente los peldaños en medio de una oscuridad fría que angustia. Se observa que abajo la luz es la luz azul del mar, no del cielo.

Interior 3: sigue el descenso, la angustia fría a medio camino de la luz deja paso a la esperanza de recuperar la luz y dejar atrás la noche oscura.


Interior 4: cerca de la salida, siempre descendiendo, uno siente el alivio al hallarse cerca del exterior. Pero aún estamos rodeados de frío hierro como en una tumba, descendiendo como muertos en vida.


Interior 5: saliendo al exterior pero cercados por el hierro un cristal transparente que no habíamos sospechado existir detiene nuestro descenso. Grabado abajo podemos leer en catalán, español, francés e ingles lo siguiente: “Es tarea más ardua honrar la memoria de los seres anónimos que la de las célebres. La construcción histórica esta consagrada a la memoria de los que no tienen nombre”. La frase lapidaria detiene nuestro descenso e impide alcanzar el mar. Penetrar en el futuro también tiene un límite transparente: el precio de las vidas sacrificadas, invisibles como el cristal y olvidadas por la historia.


Interior 6: Más allá del cristal observamos las rocas, el azul del mar, la espuma y los remolinos. ¿Son parte de la obra de arte?


Interior 7: El paso cortado por la cita nos indica que debemos desandar los pasos y ascender. Pero este regreso de ascenso está cargado de tristeza. Contrasta ahora la visión en lo alto de un cielo azul inmóvil y una luz celestial sin matices en donde tal vez están las personas célebres…,  muy diferente del vivo azul de abajo, 




Tesis sobre la historia - Walter Benjamin - 4 sept 2020

Filosofía de la Historia

El ensayo titulado "Sobre el Concepto de Historia" también conocido como "Tesis sobre el concepto de Historia" , "Tesis sobre la historia" o "Tesis sobre la filosofía de la Historia" de Walter Benjamin realiza una importante crítica a la socialdemocracia alemana, el historicismo e historismo, el materialismo histórico, el mesianismo, la teología judía así como el concepto de progreso. Presenta alegorías como la del turco mecánico y el ángel de la historia (Angelus Novus de Paul Klee).

Contenido:

0:00 Intro
1:15 El pueblo judío
3:29 Benjamin y la Guerra Mundial
6:00 Revolución alemana
7:00 República de Weimar
9:52 Alemania Fascista
11:12 Huida de Benjamin
12:20 Tesis I (el turco mecánico movido por el enano jorobado escondido bajo la mesa que representa a la teología)
14:17 Tesis II
16:38 El Mesías
20:30 Tesis III
21:36 Tesis IV
24:36 Tesis V
28:03 Tesis VI
29:22 Tesis VII
30:52 Tesis VIII
31:52 Tesis IX - El Ángel de la Historia

   

https://www.youtube.com/watch?v=CtepeKOJdbQ

Tesis de filosofía de la historia de Walter Benjamin (voz leyendo), 8 ago 2014

Las reflexiones de Walter Benjamin a las que su primer editor, Theodor W. Adorno, se refirió con esta reflexión:

... Sobre el concepto de historia, conocidas también como Tesis sobre la historia, fueron publicadas por primera vez en Los Ángeles, en 1942, dos años después de la muerte de su autor--del suicidio al que lo obligó la persecución nacionalsocialista--, en una entrega especial, impresa en mimeógrafo, de la revista que el Institut für Sozialforschung editaba en Frankfurt, antes del exilio a los Estados Unidos de su principal animador, Max Horkheimer.

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Ghost - Opus Eponymous. (Full Album)

Band : Ghost. Album : Opus Eponymous. Released : October 18, 2010

Genres : Heavy Metal, Hard Rock

@ Tracks

01. Deus Culpa 00:00/ 02. Con Clavi Con Dio 01:33/ 03. Ritual 05:06

04. Elizabeth 09:35/ 05. Stand by Him 13:36/ 06. Satan Prayer 17:33

07. Death Knell 22:11/ 08. Prime Mover 26:47/ 09. Genesis 30:40


Ghost - 2013

Setlist: 01. Infestissumam, 02. Per Aspera Ad Inferi, 03. Con Clavi Con Dio,

04. Prime Mover, 05. Secular Haze, 06. Stand By Him, 07. Genesis,

08. Year Zero, 09. Ritual, 10. Ghuleh/Zombie Queen, 11. Monstrance Clock



Este no es el final - Señales del Futuro

El problema no es morir, sino saber que no puedes evitarlo, es como cuando un reo está esperando a que le decapiten. No sabe cuando caerá la guillotina porque está mirando hacia abajo. No hay un equilibrio, no hay un símbolo o gente extraordinaria que nos de esperanza y fuerza, que nos enseñe a luchar, todo es inútil y si hemos de morir que sea sabiendo que hicimos todo lo posible por evitarlo...

Menos mal, era una pesadilla. Y si empezamos en bloque a hacer mejor nuestra tarea... ¿De verdad se ha llegado a un punto de no retorno?

(PETRUS RYPFF)



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