sábado, 14 de agosto de 2021

VITALISMO Y EXISTENCIALISMO

 

VITALISMO Y EXISTENCIALISMO


EL VITALISMO 

   El vitalismo surgió de la mano de una serie de pensadores que se caracterizan por una especie de irracionalismo, como reacción a los varios movimientos revolucionarios socialistas de la segunda mitad del siglo XIX. 

  Los antiguos griegos, se preguntaban acerca de materias tan fundamentales como la existencia, el conocimiento, la verdad, o la moral. Profundizaron en el conocimiento desde un punto de vista objetivo, ayudando a los hombres y mujeres a analizar y reflexionar sobre la realidad del mundo que viven.

   El vitalismo es eje principal en torno al cual pivota la reacción contra el positivismo, el concepto de vitalismo aplicado a la filosofía, puede resultar ambiguo y hasta contradictorio. La vida puede interpretarse en sentido puramente biológico o bien desde una concepción espiritualista, incluso cósmica, pero sin embargo, se suele reservar el nombre de vitalismo para aquellos sistemas filosóficos, que consideran la vida como realidad primordial y radical. Uno de sus representantes más destacado es F. Nietzsche. En este enfoque del pensamiento nos encontramos con lo siguiente, la vida es una dimensión natural que incluye la obediencia y respeto hacia las leyes naturales. 

   El objetivo es obtener una mayor vitalidad, que beneficie al ser humano en su existencia. Los fenómenos vitales se explican en términos materiales. Desde el punto de vista del mecanicismo dominante se sugería que podemos entender a los seres vivos, a partir de la comprensión de los fenómenos físico-químicos y que la vida no representa un nivel de realidad cualitativamente distinto de la realidad inorgánica.

   Friedrich Nietzsche plantea ver la vida en el sentido biológico, biográfico e histórico,  la vida tiene valor en sí misma. Nos muestra que la filosofía occidental se ha basado en la razón, a la que él quiso contraponer la voluntad, la intuición y la plenitud vital. Su obra filosófica se ha calificado de crítica de la cultura occidental, los ejes sobre lo que fundó sus pensamientos son el eterno retorno de lo mismo, la voluntad de poder, donde menciona que la religión nace del miedo y que el hombre se tiene a sí mismo, como un mecanismo de defensa que le permite depositar su propio destino en manos de un ser superior. Gracias a esto el ser humano sólo podrá ser libre superando sus propias limitaciones a fuerza de voluntad. Liberando de todos los dogmas, podrá desafiar al destino para convertirse en superhombre, el ser que está más allá del bien y del mal.

Fuente bibliográfica:
  •    Friedrich Nietzsche o el experimento de la vida por Agustín Izquierdo. 2001.
  •   Aurora por Friedrich Nietzsche. 1998.
  •    La crítica de la metafísica en Nietzsche por Juan Luis Vermal. 1987.

 

¿Qué es el vitalismo?

   El vitalismo es la doctrina filosófica caracterizada por una afirmación y exaltación de la vida en toda su magnitud y con todas sus consecuencias. A los filósofos que coinciden en calificar a la vida como la realidad principal, interesados en conocerla y comprenderla, se les agrupa bajo el rubro de vitalistas, pero entre ellos no hay uniformidad doctrinal debido principalmente a las diferencias en la manera de concebir la vida. 

   Si bien esta concepción filosófica tiende al acercamiento a la ecología como conciencia vital, a diferencia de lo que interpretaciones desviacionistas recientes sugieren, no tiene relación alguna con una "defensa de la vida", sólo por ser vida, expresada en movimientos tales como el animalismo, el antiabortismo, el antimilitarismo, el pacifismo o el vegetarianismo algunos de los cuales perciben la vida de una forma incongruente con la realidad. De este modo, defender la vida de un homicida o de un feto con defectos genéticos, sólo porque se trata de seres vivos, estaría en oposición fundamental al vitalismo de  Friedrich Nietzsche, quien habla sobre extirpar los elementos perjudiciales para la vida como un todo.

 

OBJETIVO DEL VITALISMO 

   Tiene como primera distinción de las filosofías tradicionales entender la realidad como proceso. Se abandona el concepto tradicional de razón (abstracta científica) para considerar la razón como vital e histórica.


METODOLOGÍA DEL VITALISMO






 CUADRO COMPARATIVO.

 

El escándalo del vitalismo (visión crítica)

      Durante muchos siglos, la forma de entender la vida biológica ha ido de la mano de lo que se ha denominado vitalismo. Dibujándolo a brocha gorda, consistiría en afirmar que hay un principio, fuerza, energía, o incluso fluido, que, cuando se “insufla” en la materia inerte produce la vida. Está muy emparentado con el animismo, que diría que los seres vivos poseen ánima, un principio que los anima, es decir, que los mueve. Aristóteles pensaba que los seres vivos contenían internamente su causa eficiente, a diferencia de los seres artificiales, a los que había que mover “desde fuera”, es decir, que su causa eficiente les es externa. Este principio no podría explicarse desde la materia o sus características, por lo que el vitalismo es pretendidamente antimaterialista o, en el mejor de los casos, no-materialista. Además, encajaba muy bien con la perspectiva religiosa: cuando mueres, esa ánima o alma abandona tu cuerpo material (que es lo único que muere) y se va derechita al paraíso.

    Es muy curioso como el vitalismo ha continuado existiendo en la mente de muchos intelectuales a pesar de que, en biología, ha sido desterrado como una teoría falsa desde hace mucho. En 1828 Friedrich Whöler obtuvo urea (un componente químico propiamente orgánico que podemos encontrar en nuestra orina) de cianato de amonio (una sustancia típicamente inorgánica). Con esto Whöler demostró que la sustancia de la que se compone los seres vivos es exactamente igual que la que compone los seres inertes. No hay ningún extraño elemento químico, ni ninguna fuerza ni energía diferente que exista dentro de los seres vivos. La física y la química son iguales para todos (no hay nada más democrático). 

   Y si los descubrimientos de Whöler dejaban todavía algún resquicio para la duda, el cianato de amonio se obtenía de la fermentación de plantas, por lo que todavía podría argumentarse que no era una sustancia plenamente inorgánica. Unos años más tarde (1845), Hermann Kolbe, a partir de disulfuro de carbono y cloro (dos sustancias estrictamente inorgánicas), obtuvo ácido acético (que se encuentra en el vinagre de toda la vida). Y por si quedaba alguna duda, durante la década de 1850, el francés Pierre Eugène Berthelot sintetizó docenas de compuestos como el alcohol etílico, el ácido fórmico, el metano, el acetileno o el benceno. Desde mediados del siglo XIX, no hay lugar para el vitalismo en ciencia. De hecho, hoy en día la mal llamada química orgánica, expresión acuñada desde la perspectiva vitalista de Jöns Jacob Berzelius (maestro contra el que se rebeló Whöler) para diferenciar una química para lo vivo y otra para lo inerte, se encarga de estudiar, no sólo los compuestos que forman a los seres vivos, sino otros como el petróleo y sus derivados como, por ejemplo, el polietileno del que están hechos gran parte de los envases de los productos que consumimos a diario. Sí, la química del carbono que regula el funcionamiento de nuestro organismo es la misma que rige las propiedades de las botellas de plástico. 

   Sin embargo, cierto sector (bastante importante) del mundo intelectual siguió trabajando, haciendo caso omiso a los descubrimientos científicos, y el vitalismo siguió campando a sus anchas. Tenemos a Schopenhauer, hablando de una voluntad de vivir propia de todos los seres vivos, recogida por su discípulo Friedrich Nietzsche en su voluntad de poder y, de nuevo, repescada por nuestro filósofo patrio por excelencia, Don José Ortega y Gasset y sus muchos discípulos. En 1927 le dieron el premio Nobel de Literatura (menos mal que no fue el de medicina) al filósofo francés Henri Bergson, quien seguía manteniendo la presencia de lo que él llamaba élan vital, una fuerza o energía creadora, motor del proceso evolutivo… ¡82 años después de Kolbe y dando premios Nobel a vitalistas! 

   Pero la cosa no queda aquí. Todavía es muy común leer a intelectuales influenciados por el padre del psicoanálisis, Sigmund Freud, quien, a parte de sus muchas aportaciones positivas a la psicología, defendía la presencia de una especie de energía pulsional, igualmente no encontrada por experimento alguno. Y más grave que Freud es la famosa figura de Wilhelm Reich, discípulo del vienés, que nos hablaba del orgón, una energía cuya liberación más manifiesta está en el orgasmo (de ahí su nombre, mezcla de orgasmo y organismo). A pesar de que Reich murió encarcelado por la venta de equipos médicos fraudulentos, hoy en día tiene incluso una fundación: el American College of Orgonomy. Alucinante. 

   El filósofo esloveno Slavoj Zizek, tan de moda en la actualidad en ciertos círculos universitarios y políticos, se considera influenciado por Freud, Reich o Lacan. Fruto quizás de la separación entre ciencias y letras. Si los humanistas contemporáneos estuvieran versados en algo de biología o química, prácticamente básicas, otro gallo nos cantaría. 

   Un escándalo, pero no queda del todo claro: ¿acaso no existe el instinto de supervivencia o el deseo sexual como fuerzas o energías motivadoras de nuestra conducta? Sí que existen, pero no como causas motrices. El deseo de hacer o conseguir algo en general no es más que una sensación: yo siento que deseo. Esa sensación activa (o como mínimo, informa) un montón de subprocesos que se ponen en marcha para que, realmente, nuestro organismo consiga el objeto de deseo. Esa sensación activadora o informadora no es ninguna fuerza o energía, no es nada que empuje ni mueva absolutamente nada. A nivel físico no existe ninguna correlación entre el deseo y tal fuerza o energía vital, sencillamente porque no existe. El único correlato material de la sensación de deseo es actividad neuronal.

   Un ejemplo: deseo beber agua. En mi mente aparece la sensación de sed, por lo que mi brazo se mueve para coger un vaso de agua ¿Qué fuerza o energía se pone aquí en juego? La única fuerza significativa será la que produzca la contracción de las fibras musculares de mi brazo, no hay otra. Ningún élan vital bergsoniano ni ningún conatus spinozista empujarán desde ningún lado. Por favor, dejemos de hablar de alquimia de una vez por todas. 

Principales representantes del vitalismo 

1.   Friedrich Nietzsche 

   En el año 1844 nacía en Röcken, Alemania, el filósofo y poeta alemán Friedrich Wilhelm Nietzsche. Es considerado uno de los pensadores modernos más influyentes del siglo XIX. En su obra se aprecia una fuerte crítica a la cultura, la religión y la filosofía occidental. Su trabajo afectó profundamente a las generaciones posteriores de teólogos, antropólogos, filósofos, poetas, novelistas, sociólogos, psicólogos y dramaturgos.


  En el año 1889 Nietzsche sufrió un colapso mental y fue internado en una clínica en Jena, pero volvió a su hogar después de unos pocos meses. En 1897 falleció su esposa Franziska, y Friedrich Nietzsche se trasladó a Weimar, donde vivió sus últimos años bajo los cuidados de su hermana Elisabeth. Falleció después por una neumonía, el 25 de agosto de 1900.              


     Friedrich Nietzsche

 

 2.   Henri Bergson

(París, 1859 - 1941) Filósofo francés. Llamado el filósofo de la intuición, Bergson buscó la solución a los problemas metafísicos en el análisis de los fenómenos de la conciencia. En el terreno filosófico, reactualizó la tradición del espiritualismo francés y encarnó la reacción contra el positivismo y el intelectualismo de finales de siglo.


                              Henri Bergson                             

3.   Maurice Blondel 

(1861 - Aix-en-Provence, 1949) Filósofo cristiano francés. Nacido en una familia borgoñona de tradición católica, realizó los primeros estudios en su ciudad natal, obteniendo allí el bachillerato en ciencias y la licenciatura en letras y en derecho. La intervención de monseñor Rivet, obispo de la ciudad, venció las vacilaciones de la familia y permitió a Blondel concursar e ingresar en la École Normale Supérieure (1881).

 

 

 Maurice Blondel 

 

4.   José Ortega y Gasset 

(Madrid, 1883 - 1955) Filósofo y ensayista español. Su pensamiento, plasmado en numerosos ensayos, ejerció una gran influencia en varias generaciones de intelectuales.

 

 José Ortega y Gasset 

 

CARACTERÍSTICAS DE LA FILOSOFÍA VITALISTA

   El vitalismo tiene dos principales manifestaciones. La primera de carácter científico cuyo principal portavoz es Hans Driesch, La segunda manifestación es de carácter filosófico, y es la que propiamente se llama vitalismo o filosofía de la vida.

Los vitalistas exaltan lo siguiente:

1.  La vida como realidad radical.

2. Ontológicamente, la vida es lo sustancial del hombre.

3. Gnosológicamente, conocer la realidad prescindiendo del razonamiento y utilizando la vivencia, la intuición que simpatiza con lo que quiere conocer (más que razonar sobre las cosas hay que tener experiencias vitales de ellas o con ellas).

4. Axiológicamente (filosofía de los valores) no hay otro criterio para jerarquizar los valores, que determinan qué es lo bueno y lo malo, más que la vida.


EL EXISTENCIALISMO 


Existencialismo: Introducción | Filosofía

El existencialismo es, ante todo, una postura frente a la existencia. Descubriremos quiénes fueron los representantes principales de esta línea, qué categorías ha aportado a la historia de la filosofía y por qué hablaremos de un "mundo desencantado", de la "nada" y de la "angustia" a la hora de estudiarlo. 


   El Existencialismo es una corriente filosófica dedicada al análisis de la condición humana, tomando como valores preponderantes la individualidad, la emoción, la búsqueda del significado de la vida y de la existencia, y los objetivos de vida de cada persona.

   El Existencialismo se originó en el siglo XIX, y se extendió hasta la mitad del siglo XX, aproximadamente. En este tiempo se dieron cambios culturales, académicos, científicos y mayormente sociales, poniéndose en el centro de los análisis el cuestionamiento del ser, del conocimiento, y de la subjetividad versus la objetividad en todos los planos. El Existencialismo tomó como su objeto de estudio más importante al ser humano. Sin embargo, el hecho de que esta corriente filosófica tenga un definido interés hacia un objeto de estudio bien determinado, no significa que sea una filosofía simple que ofrece respuestas sencillas acerca del hombre. Por el contrario, el Existencialismo presenta una gran riqueza de aspectos, además de abarcar a muchos y diferentes filósofos.


¿Qué es el existencialismo? Problemas de definición

¿Es el Existencialismo una Corriente filosófica o una Etapa histórica? Representantes: Sartre, Camus, Unamuno, Ortega y Gasset. Contexto. Filosofía contemporánea.





Maurice Merleau-Ponty



   Fue un filósofo existencialista y fenomenólogo francés que realizó sus estudios sobre el papel del cuerpo en la percepción y la sociedad. Nació en Rochefort el 14 de marzo de 1908. Enseñó en la Universidad de Lyon, en la Sorbona y después de 1952, en el Collège de France. El primer trabajo importante de Merleau-Ponty fue La estructura del comportamiento (1942), una crítica al conductismo. Su obra fundamental Fenomenología de la percepción (1945), es un estudio detallado de la percepción con influencias de la fenomenología del filósofo alemán Edmund Husserl y de la psicología de la Gestalt (también es una crítica contundente al existencialismo de su contemporáneo Jean-Paul Sartre) (Merleau-Ponty, 2016). Fabio B. Dasilva en su artículo ‘El pensamiento de Merleau Ponty: la importancia de la percepción’ escribe: En 1947 Merleau-Ponty publicó Humanism and Terror, un grupo de ensayos que defienden el Comunismo Soviético. Junto con Sartre, era frecuentemente asociado con el movimiento filosófico del existencialismo, a pesar de que nunca propuso las mismas explicaciones extremas de libertad, responsabilidad angustiada y relaciones conflictivas con otros, ideas por las cuáles el existencialismo se volvió famoso y notorio. (Dasilva, 2010).

ESCUELA EXISTENCIALISTA ATEA:

   El existencialismo ateo es expuesto en el siglo XX por Jean-Paul Sartre y Albert Camus, que escriben novelas, obras teatrales y ensayos filosóficos. Pero Sartre es, sin duda, aquel que ha dado con El ser y la nada un ejemplo de ateísmo filosófico importante.

Jean-Paul Sartre




   Sartre nació en París el 21 de Junio de 1905 y murió el 15 de abril de 1980. Filósofo y escritor francés que rechazó la condecoración como Nobel de Literatura por la Academia sueca en 1964 aduciendo que es libre. En una de sus obras ‘El existencialismo es un humanismo’ escribió lo siguiente: "El existencialismo ateo que yo represento (...) declara que, si Dios no existe, hay por lo menos un ser en el que la existencia precede a la esencia, un ser que existe antes de poder ser definido por ningún concepto, y que este ser es el hombre” (Sartre, 2003, p. 12). Añade también que: "El hombre es ante todo un proyecto, que se vive subjetivamente, en lugar de ser un musgo, una podredumbre o una coliflor; nada existe previamente a este proyecto; nada hay en el cielo inteligible, y el hombre será, ante todo, lo que habrá proyectado ser. No lo que querrá ser. Pues lo que entendemos ordinariamente por querer es una decisión consciente, que para la mayoría de nosotros es posterior a lo que el hombre ha hecho de sí mismo". (Sartre, 2003, pp. 13-14).

   Precoz lector de los clásicos franceses, en 1915 ingresó en el liceo Henri IV de París y conoció a Paul Nizan, con quien inició una estrecha amistad. Al año siguiente, el segundo matrimonio de su madre lo obligó a trasladarse a La Rochelle; hasta 1920 no regresó a París. En 1924 inició sus estudios universitarios en la École Normale Supérieure, donde conoció a Simone de Beauvoir, con quien estableció una relación que duraría toda su vida.  Tras cumplir el servicio militar, empezó a ejercer como profesor de instituto; en 1933 obtuvo una beca de estudios que le permitió trasladarse a Alemania, donde entró en contacto con la filosofía de Husserl y de Heidegger. En 1938 publicó La náusea, novela que pretendía divulgar los principios del existencialismo y que le proporcionó cierta celebridad, al tiempo que se convertía en símbolo de aquel movimiento filosófico. Movilizado en 1939, fue hecho prisionero, aunque consiguió evadirse en 1941 y regresar a París, donde trabajó en el liceo Condorcet y colaboró con A. Camus en Combat, el periódico de la Resistencia.

   En 1943 publicó El Ser y la Nada, su obra filosófica más conocida, versión personal de la filosofía existencialista de Heidegger.


Albert Camus 



   Fue un filósofo francés que ganó el Premio Nobel de Literatura en 1958. Nació en Mondovi, departamento de Constantina, en Argelia, el 7 de noviembre de 1913 y falleció en accidente de automóvil el 3 de enero de 1960. Afirma Juan Antonio Monroy (2013) que: Tanto Sartre como Camus fueron considerados en su día abanderados del existencialismo. Para mí, que he estudiado a los dos, hay profundas diferencias entre ellos. El de Sartre es un existencialismo ateo. El de Camus es un existencialismo esencialmente humano, una expresión de la crisis espiritual de nuestra época, un movimiento espiritual que tiene también manifestaciones religiosas, artísticas y políticas. (Monroy, 2013)

   Además afirma que “El existencialismo  denuncia la idea de la totalidad humana. El hombre no es señor de sí mismo. El hombre no es el centro de su propia humanidad. Un hombre desembarazado de Dios es un hombre solitario y sin amo” (Monroy, 2013). 

   Camus fue un novelista, dramaturgo y ensayista francés. Nacido en el seno de una modesta familia de emigrantes franceses, su infancia y gran parte de su juventud transcurrieron en Argelia. Inteligente y disciplinado, empezó estudios de filosofía en la Universidad de Argel, que no pudo concluir debido a que enfermó de tuberculosis.

   En 1939 publicó Bodas, conjunto de artículos que incluyen numerosas reflexiones inspiradas en sus lecturas y viajes. En 1940 marchó a París, donde pronto encontró trabajo como redactor en Paris-Soir. Empezó a ser conocido en 1942, cuando se publicaron su novela corta El extranjero, ambientada en Argelia, y el ensayo El mito de Sísifo, obras que se complementan y que reflejan la influencia que sobre él tuvo el existencialismo.

   Durante la Segunda Guerra Mundial se implicó en los acontecimientos del momento: militó en la Resistencia y fue uno de los fundadores del periódico clandestino Combat, y de 1945 a 1947, su director y editorialista. Sus primeras obras de teatro, El malentendido y Calígula, prolongan esta línea de pensamiento que tanto debe al existencialismo, mientras los problemas que había planteado la guerra le inspiraron Cartas a un amigo alemán. Su novela La peste (1947) supone un cierto cambio en su pensamiento: la idea de la solidaridad y la capacidad de resistencia humana frente a la tragedia de vivir se impone a la noción del absurdo. La peste es a la vez una obra realista y alegórica, una reconstrucción mítica de los sentimientos del hombre europeo de la posguerra, de sus terrores más agobiantes. El autor precisó su nueva perspectiva en otros escritos, como el ensayo El hombre en rebeldía (1951) y en relatos breves como La caída y El exilio y el reino, obras en que orientó su moral de la rebeldía hacia un ideal que salvara los más altos valores morales y espirituales, cuya necesidad le parece tanto más evidente cuanto mayor es su convicción del absurdo del mundo. 

Simone de Beauvoir

"No creo en el eterno femenino, una esencia de mujer, algo místico.
La mujer no nace, se hace. No hay un eterno femenino desde el origen, son roles.Y eso se aprecia muy bien cuando se estudia la sociología.
El papel de los hombres y de las mujeres no está determinado de forma absoluta en todas las civilizaciones, hay grandes cambios".




(París, 1908-1986) Pensadora y novelista francesa, representante del movimiento existencialista ateo y figura importante en la reivindicación de los derechos de la mujer. Originaria de una familia burguesa, destacó desde temprana edad como una alumna brillante. Estudió en la Sorbona y en 1929 conoció a J.-P. Sartre, que se convirtió en su compañero durante el resto de su vida.   Se graduó en filosofía y hasta 1943 se dedicó a la docencia en los liceos de Marsella, Ruan y París. Su primera obra fue la novela La invitada (1943), a la que siguió La sangre de los otros (1944) y el ensayo Pyrrhus y Cineas (1944). 

   Fue fundadora junto a Sartre, A. Camus, y M. Merleau-Ponty, entre otros, de la revista Tiempos Modernos, cuyo primer número salió a la calle el 15 de octubre de 1945 y se transformó en un referente político y cultural del pensamiento francés de mitad del siglo XX. Posteriormente publicó la novela Todos los hombres son mortales (1946), y los ensayos Para una moral de la ambigüedad (1947) y América al día (1948).

 

   Su libro El segundo sexo (1949) significó un punto de partida teórico para distintos grupos feministas, y se convirtió en una obra clásica del pensamiento contemporáneo. Fundó con algunas feministas la Liga de los Derechos de la Mujer. Ganó el Premio Goncourt con Los mandarines (1954), donde trató las dificultades de los intelectuales de la posguerra para asumir su responsabilidad social. En 1966 participó en el Tribunal Russell, en mayo de 1968 se solidarizó con los estudiantes liderados por Daniel Cohn-Bendit, en 1972 presidió la asociación Choisir, encargada de defender la libre contracepción, y hasta sus últimos días fue una incansable luchadora por los derechos humanos. 

  Sus abundantes títulos testimoniales y autobiográficos incluyen Memorias de una joven formal (1958), La plenitud de la vida (1960), La fuerza de las cosas (1963), Una muerte muy dulce (1964), La vejez (1968), Final de cuentas (1972) y La ceremonia del adiós (1981). 


Sartre y sus ex-amigos. El "segundo sexo" goza de buena salud. Filosofía existencial

La autora del exitoso Cómo vivir. Una vida con Montaigne, la filósofa británica Sarah Bakewell (1963), vuelve con otro libro que no envidia al anterior en rigor e información, aunque esta vez el tema sea más ambicioso —una “historia del existencialismo”— y tenga muchos personajes. Presentado con el atractivo de lo prohibido: el sexo, el café y los cigarrillos, para atraer a un público mayoritario, en realidad, este gran ensayo trata de ideas y de la filosofía hecha vida —“habitada”, según Iris Murdoch—; por eso importan mucho las biografías de unos pensadores cuyo principal afán fue indagar en el hecho esencial de existir aquí, en el mundo, y comprometerse con lo vivido siendo “auténticos”.

   Jean-Paul Sartre, Simone de Beauvoir y Martin Heidegger son los protagonistas; acompañándolos destacan Albert Camus, Maurice Merleau-Ponty o Raymond Aron, cuyos escritos tuvieron enorme relevancia después de la Segunda Guerra Mundial; aparecen también Hannah Arendt, Simone Weil o Edith Stein. Y sí, es verdad, la filosofía existencialista nació y se desarrolló acompañada de café (o de cócteles de albaricoque), nicotina, amores y jazz, porque quienes la emprendieron eran jóvenes ansiosos de sabiduría y libertad. Debatían en los cafés y vivían a salto de mata, pugnando por transmitir sus novedosas ideas.

   Bakewell comienza con el encuentro fundacional del existencialismo moderno en el parisiense café Bec-de-Gaz entre los jovencísimos Simone de Beauvoir, su novio, Sartre, y el amigo de ambos, Aron, todos licenciados en Filosofía. Aron, estudiante en Berlín, les comentó que en Alemania se filosofaba de una manera nueva: allí dominaba la fenomenología de Husserl, cuyo lema era “¡hay que ir a las cosas mismas!”, pensar desde las cosas y experiencias cotidianas sin las ataduras de la tradición, mirándolas como la primera vez. Sartre se interesó tanto que se marchó a Berlín a estudiar fenomenología: era 1933.

   Bakewell nos lleva así a la cuna del hitlerismo, y a la historia de Husserl, su fenomenología y su inmenso legado manuscrito —salvado de las garras nazis por el monje belga Herman Van Breda—. Además, hace una magnífica semblanza de Heidegger, el “filósofo del ser”, díscolo fenomenólogo que publicó una obra sui generis, tan influyente que marcó lo que se pensó después: Ser y tiempo. Sartre interpretó las brumas germanas como pudo e impulsó una filosofía propia basada en la libertad individual, cuyo postulado esencial decía que el ser humano está condenado a elegir y lo que elige le hace ser lo que es. Enseguida saltó a la fama con La náusea, mientras que Simone de Beauvoir, armada con su propia filosofía de la libertad, arrolló con El segundo sexo. Esto sólo fue el comienzo, Bakewell es muy ambiciosa y traza la semblanza de muchos otros “existencialistas”: Merleau-Ponty y Camus, Levinas, Patocka o Boris Vian; analiza el compromiso de Sartre con los comunistas y su paradójica defensa de la violencia; los cabreos que tuvo a cuenta de ello con Aron y Camus, más moderados. Tantas cosas quiere abarcar Bakewell, ideas y personas, que se le desbordan un poco; eso sí, el lector obtiene un ameno panorama de una inolvidable época de activismo filosófico y político, plena de libros tan influyentes que hoy todavía no tienen parangón.

Edmund Husserl



Edmund Husserl

   Husserl nació en Prossnitz, Moravia (hoy en la República Checa), el 8 de abril de 1859, y estudió ciencias, filosofía y matemáticas en las universidades de Leipzig, Berlín y Viena. Es considerado el fundador de la fenomenología a principios del siglo XX (un intento de convertir la filosofía en una ciencia estricta encargada de la descripción de los fenómenos) (Ortega, 2016). La relación entre la fenomenología y el existencialismo parten de que este último tiene como raíz la fenomenología en cuanto la utiliza como su método para el análisis existencial del hombre. Asimismo, “…la fenomenología de Husserl tuvo gran influencia sobre un joven colega de Friburgo, Martin Heidegger, que desarrolló la fenomenología existencial” y que, posteriormente, utilizará Sartre en sus obras. (Husserl, 2016).


ESCUELA EXISTENCIALISTA CRISTIANA:

 Esta escuela se puede ulteriormente dividir en "religiosa" y "espiritualista". El existencialismo teológico-religioso halla en Kierkegaard el primero y mayor representante. Heidegger representa el existencialismo espiritualista con su concepción del "ser". Mientras que Gabriel Marcel se encuadra dentro de un "existencialismo cristiano" no tanto de línea kierkegaardiana sino más bien de Karl Jasper (filosofía de la existencia y personalismo).

Soren Aabye Kierkegaard



    Kierkegaard fue un prolífico filósofo y teólogo danés del siglo XIX que nació en Copenhague el 5 de mayo de 1813 y murió en el mismo lugar el 11 de noviembre de 1855. Además, era un buen crítico literario, humorista, psicólogo y poeta. El existencialismo religioso de este personaje propone la discusión de la subjetividad en relación con los asuntos religiosos partiendo de la duda como un elemento de la fe y de la imposibilidad de conseguir alguna certeza objetiva acerca de doctrinas religiosas tales como la existencia de Dios o la vida de Jesucristo. (Quintero, 2015). 



  Kierkegaard afirmaba que el bien más alto para el individuo es encontrar su propia vocación. Él decía: Debo encontrar una verdad que sea verdadera para mí... la idea por la que pueda vivir o morir”. La idea que está detrás es que uno debe escoger su propio camino sin la ayuda de normas o criterios universales u objetivos. Se ha llamado a esta posición individualismo moral (Quintero, 2015).


Martin Heidegger



Martin Heidegger

   Heidegger nació el 26 de septiembre de 1889 en Messkirch, Alemania y falleció en Friburgo de Brisgovia, Alemania, el 26 de mayo de 1976. Fue filósofo, docente universitario, teólogo y reconocido por ser el fundador de la denominada fenomenología existencial, y por su adhesión al régimen nazi. El alemán Heidegger rechazó que su pensamiento fuera catalogado como existencialista, sin embargo, la lectura e interpretación del tratado "Ser y tiempo" así lo hacía notar. La característica principal del existencialismo es la atención que presta a la existencia concreta, individual y única del hombre, por lo tanto, en el rechazo de la mera especulación abstracta y universal. Heidegger, en efecto, se caracteriza, según algunos, por su firme pesimismo: considera al ser humano como yecto (arrojado) en el mundo; el Dasein se encuentra arrojado a una existencia que le ha sido impuesta, abandonado a la angustia que le revela su mundanidad, el hecho de que puede ser en el mundo y que por consiguiente, ha de morir (Quintero, 2015).

Karl Jaspers


   Jaspers nació en Oldenburg el 23 de febrero de 1883 y murió en Basilea el 26 de febrero de 1969. Fue psiquiatra, docente, escritor y filósofo (con una fuerte influencia en la teología). Octavio Ortega escribe sobre Jaspers lo siguiente: Define la filosofía de la existencia como la forma de pensar para encontrar un sentido a la existencia humana. La filosofía de la existencia parte de una orientación en el mundo ya que el conocimiento pleno de éste no puede darse.

  Esta orientación puede llevarse a cabo de dos modos: de forma científica y de forma filosófica. Según Jaspers, la única salida para encontrar sentido a la existencia humana es la metafísica, ciencia cargada de conceptos que responden a lo absoluto, Dios. (Ortega, 2016)

 

METODOLOGIA DEL EXISTENCIALISMO

 



 

 Características del existencialismo  

   El existencialismo centra su atención en la existencia y cuestiones propias del hombre, de su ser, y en dar solución a los problemas del hombre. No sólo la razón descubre la realidad: también sentimientos básicos como la angustia y frustración la descubren.

   El pesimismo: los existencialistas se caracterizan por un remarcado pesimismo en sus ideas.

   El hecho de crear su propia esencia: el existencialismo plantea que sólo el hombre existe y que a pesar de haber un pesimismo remarcado se encuentra un positivismo en poder crear la propia esencia.

   Su popularidad se dio después de la segunda guerra mundial pues era una salida del pensamiento a la bancarrota de los valores que dejó la guerra. Las cosas son, pero sólo existe el hombre: el hombre es el único que se crea su mundo y el existencialismo se concentra en esto, las cosas son, pero no existen, sólo el hombre existe de verdad en función de su libertad. Sus representantes mantenían una lucha con el racionalismo que terminó con Hegel. Su existencia es libre y precede a la esencia. El hombre es libre. 


DIFERENCIAS ENTRE EL VITALISMO Y EL EXISTENCIALISMO 

   El vitalismo es una filosofía que propone a la vida como único principio del hombre, quiere ello decir que el hombre es vida y actúa bien si se dedica a vivir la vida, seguir sus instintos (la razón es considerada como otro instinto).

   El existencialismo pone en el fundamento del hombre a la existencia, es decir, que el hombre existe así, sin más ni más. Para los existencialistas somos libres y responsables de lo que hacemos.

   Los vitalistas te dirían que tienes que vivir al máximo la vida, mientras que los existencialistas te dirían que es tu decisión si vives bien o vives mal, es tu responsabilidad.

¿Qué es el... EXISTENCIALISMO?


Grandes Documentales: "El París de los existencialistas"

En ningún lugar el existencialismo floreció tanto como en París. Hoy Fernando Savater nos muestra la ciudad donde  Camus, De Beauvoir  y Sartre desarrollaron su pensamiento, "el parís de los existencialistas".

 


El Sentido de la Vida - Existencialismo

   Todos hemos pensado alguna, o muchas veces, en el sentido de la existencia. La vida es tan inconclusa y efímera ... Ni lo que hago ahora tiene sentido... Pero no pienso en la muerte como tal.. Tampoco quiero morir sin entender el por qué... Quiero vivir, pero, a veces, sin tantas dudas.


   ¿Y qué pensarías si te dicen que todo está PROGRAMADO para que en un determinado punto del "tiempo" una gran cantidad de personas se den cuenta de este engaño al que fuimos sometidos desde que "nacimos" en este plano material? Hay una constante que es la causa y efecto, la casualidad no existe, lo que dicen ser "profecías" no son más que PLANES, muy bien estructurados desde hace mucho tiempo. Así como ahora, hubo en la antigüedad razas de humanos que fueron extintas cuando se dieron cuenta de la manipulación y el engaño.....somos sólo una camada más que llegado a un punto, llegada a una masa crítica DEBE SER EXTINGUIDA, para dar paso a la siguiente......con sus nuevas creencias, nuevas ideas, NUEVOS PARADIGMAS, así que.... qué mejor manera de extinguirla que ENFRENTÁNDOLA a sí misma? Dualidad. Estás programado para caer en la trampa de la dualidad. Tú eliges.... Pero aunque elijas eso será parte de una ilusión, porque aunque tengas la "libertad" de elegir cualquiera de ambas opciones, éstas, son creadas por el mismo maquinador, el mismo manipulador, el que te da las opciones para que sigas siendo una marioneta de este sistema.

   Entonces...¿Hay alguna esperanza para la "humanidad"? . Tienes que liberarte de todo lo que te han enseñado, de tus paradigmas, de tus emociones, de tu apego por lo material, de tu "CUERPO". Tienes que entender que el cuerpo es sólo un vehículo de tu verdadero YO SUPERIOR, que eres parte de la fuente, que eres parte de esa divinidad y como parte de esa divinidad TIENES TODAS LAS PROPIEDADES DE LA MISMA, mira hacia ti mismo, mira dentro de ti, conéctate contigo mismo. Tienes que entender que todo lo que llaman "modernidad" ha sido puesto ante tus ojos sólo para alienarte, engañarte, distraerte y que de ningún modo te puedas dar cuenta que la verdad yace dormida en la más profundo de ti mismo. Si te das cuenta antiguos humanos buscaban el contacto con su verdadera esencia, con su verdadero yo, con su naturaleza divina, no necesitaban de ornar su cuerpo, porque eso produce apego al cuerpo y eso desviaba el objetivo de su búsqueda. Entonces, ¿Por qué estás aquí? ¿Por qué naciste aquí? ¿Por qué en este plano material? ¿Por qué tienes que trascender tu cuerpo, la materia, ¿Por qué tienes que trascender esta cárcel llamada cuerpo?, tienes que llegar a la METAMORFOSIS, y producir la gran liberación de tu yo superior, volver a la fuente. No luches, no te unas a un bando, no caigas en la trampa de la dualidad, sólo medita sobre ti mismo, cierra los ojos porque los ojos te engañan y te distraen, no sólo se trata dejar caer los párpados, se trata de que te liberes de toda idea preconcebida, de todo "conocimiento", de toda EMOCIÓN. Entonces aflorará tu verdadero yo, tu verdadera esencia, tu naturaleza divina. Te pondré en jaque ..... ¿Te has preguntado alguna vez quien te dio el nombre que llevas? Te lo dieron tus padres ¿Verdad? No te lo dio alguna entidad superior.....por lo tanto tu nombre es sólo una creación humana, TU NOMBRE NO ES TU VERDADERO YO. Tu cuerpo es sólo una vestimenta fruto del azar cromosómico de tus padres, UNA CONSTRUCCION MAS DE LA MATERIA, al que le han dado un nombre inventado. Tu nombre no es tu verdadero YO. Si no logras la metamorfosis de tu Yo al desencarnar, nuevamente regresarás al plano material de la existencia bajo algún reino, humano, vegetal, animal, mineral. Así que la única CERTEZA y objetivo de esta vida es TRASCENDER TU CUERPO HUMANO, LA METAMORFOSIS.

 En realidad lo que yo pienso es que no estamos predestinados, que existe la CAUSALIDAD, sí, las cosas y los eventos ocurren por una relación causa-efecto, y añadido a la causa principal también hay causas accesorias o concausas. Por otro lado tambien creo en las casualidades, en el azar, en la serendipia, no hay nada escrito, somos libres para cambiar el rumbo si nos va mal, aunque estemos condicionados por el entramado que nos rodea, entramado que coarta nuestra libertad. Vivimos un nuevo mito de la caverna, muy parecido al que describió Platón pero, somos libres de liberarnos de las cadenas que nos subyugan, nadie ha dicho que sea fácil, pero estoy convencido de que es posible, con buena voluntad y con constancia, esfuerzo y a veces sacrificio, se puede conseguir. El objetivo es a largo plazo, no hay excesiva prisa, mi lema hace tiempo que es "Pa qué las prisas...". Soy utópico porque me da la gana, pero no iluso. Muchas veces me importa poco lo que opine la "manada" y a menudo me aparto de ella, intentando no ir demasiado contracorriente sino usando otra corrientes, quizás menos "convencionales", menos seguras pero, mucho más excitantes, inciertas pero ilusionantes.

   Como tercera posibilidad las cosas pueden ocurrir sin ningún motivo aparente, por causas desconocidas, al menos en apariencia, tampoco por azar o casualidad, ¿Quién sabe si pasan por fuerzas desconocidas, espirituales, del más allá, por energías no controlables?, es lo que hace tiempo "bauticé" como AZAHAR. ELA sabe mucho de eso y desde su atalaya de sirena varada, en lugares cambiantes, me lo hace saber, sin hablarme, con guiños concupiscentes a veces, recatados, casi siempre.

(PETRUS RYPFF)


Héroes del silencio - La sirena varada letra


Joan Manuel Serrat, Joaquín Sabina - Es caprichoso el azar

 


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