miércoles, 25 de agosto de 2021

GUSTAV MAHLER. SINFONÍA Nº 2, “RESURRECCIÓN” (1894)

 

GUSTAV MAHLER. SINFONÍA Nº 2, “RESURRECCIÓN” (1894)



Compositor y director de orquesta austríaco – Gustav Mahler nació en Kaliště el 07/07/1860 y murió en Viena (capital de Austria) el 18/05/1911 a la edad de 50 años. Hoy Gustav Mahler tendría 161 años.

Género Orquestal

Director/Intérpretes: Otto Klemperer; Elisabeth Schwarzkopf, Hilde  Rössl-Majdan, Philharmonia Orchestra

Año de grabación: 1961-1962

Sello: EMI

    La sinfonía nº 2 de Gustav Mahler (1860-1911) es, sin duda, una de sus obras más inspiradas: accesible, intensa, repleta de drama y de tremenda belleza, su variedad parece siempre unida a una progresión que va desde la muerte hasta la esperanza. 

   Mahler concibió su primer movimiento en 1888; aunque originariamente se pensó como el primer movimiento de una sinfonía, pronto se transformó en un poema tonal titulado Todfenfeier (Rito funeral). que de vez en cuando aún se interpreta aisladamente. Sin embargo, al final se impuso el ideal sinfónico, y se añadieron cuatro movimientos más: un Ländler suave (una danza popular austroalemana) y luego dos movimientos relacionados con Des Knaben Wunderhorn (El cuerpo mágico del joven), una colección de poesía popular que inspiró a Mahler dos docenas de canciones entre 1887 y 1901). El tercer movimiento, exclusivo para orquesta, se basa en la canción de Mahler "Des Antonius von Padua Fischpredigt" (El sermón a los peces  de San Antonio de Padua), mientras que el cuarto es una canción para contralto, "Urlicht" (Luz primigenia). Mahler no supo cómo concluir la sinfonía hasta que asistió al funeral  del director Hans von Bülow en 1894, que incluía un coro de niños que cantaban una pieza basada en el texto de Klopstoch "¡Álzate, sí, te alzarás de nuevo, polvo mío, tras un breve reposo!". Mahler aprovechó estas palabras, añadiendo algunas propias, y así dio forma al final masivo.

   La grabación poderosa que hizo en un estudio de EMI Otto Klemperer junto con la Philarmonia Orchestra y su Coro sigue siendo indispensable. A algunos les atrae, más que Klemperer, ciertos momentos individuales de belleza, pero su combinación de caracterización, energía, comprensión y estructura atrapa al oyente de principio a fin.



"La combinación de los géneros orquestal y voca fue básica para la concepción de la sinfonía de Mahler".

(Edward E. Reilly) 



Mahler - Symphony No 2 'Resurrection', Otto Klemperer

I. Allegro Maestoso (Mit Durchaus Ernstem Und Feierlichem Ausdruck) [19:03]
II. Andante Moderato (Sehr Gemächlich) [10:30]
III. In Ruhig Fliessender Bewegung [11:40]
IV. "Urlicht" (Sehr Feierlich, Aber Schlicht) [4:01]
V. In Tempo Des Scherzos Wild Herausfahrend [6:57]
6. Wieder Sehr Breit  [2:58]
7. Ritardando... Maestoso [5:03]
8. Wieder Zurückhaltend [6:25]
9. Langsam. Misterioso[5:38]
10. Etwas Bewegter [3:05]
11. Mit Aufschwung Aber Nicht Eilen [4:00]



Otto Klemperer era famoso por sus interpretaciones intensas pero pausadas.

(Breslau, actual Alemania, 1885 - Zurich, 1973) Director de orquesta y compositor alemán. Uno de los principales artífices del creciente interés experimentado en la segunda mitad del siglo XX hacia las monumentales sinfonías de Gustav Mahler, después de años de incomprensión, fue Otto Klemperer. No en balde fue su asistente cuando el músico austríaco preparaba el estreno de su Octava sinfonía en 1910.

Otras grabaciones destacadas:

Orquesta Sinfónica Ciudad de Birmingham. 
Simo Rattle
Tremendamente perceptiva, aunque calculadamente modulada

Orquesta Sinfónica de Londres 
Gilbert Kaplan
Conifer (2CD)
Una interpretación muy entregada.

Todtenfeier
Orquesta Sinfónica de Chicago
Pierre Boulez
Una plasmación de la versión original del primer movimiento


Gustav Mahler

   (Kaliste, actual República Checa, 1860 - Viena, 1911) Compositor y director de orquesta austriaco. En una ocasión, Mahler manifestó que su música no sería apreciada hasta cincuenta años después de su muerte. No le faltaba razón: valorado en su tiempo más como director de orquesta que como compositor, hoy es considerado uno de los más grandes y originales sinfonistas que ha dado la historia del género; más aún, uno de los músicos que anuncian y presagian en su obra de manera más lúcida y consecuente todas las contradicciones que definirán el desarrollo del arte musical a lo largo del siglo XX.


Gustav Mahler

   Aunque fue un director que sobresalió en el terreno operístico, como creador centró todos sus esfuerzos en la forma sinfónica y en el lied, e incluso en ocasiones conjugó en una partitura ambos géneros. Él mismo advertía que componer una sinfonía era «construir un mundo con todos los medios posibles», por lo que sus trabajos en este campo se caracterizaban por una manifiesta heterogeneidad, por introducir elementos de distinta procedencia (apuntes de melodías populares, marchas y fanfarrias militares...) en un marco formal heredado de la tradición clásica vienesa.

   Esta mezcla, con las dilatadas proporciones y la gran duración de sus sinfonías y el empleo de una armonía disonante que iba más allá del cromatismo utilizado por Richard Wagner en su Tristán e Isolda, contribuyeron a generar una corriente de hostilidad general hacia su música, a pesar del decidido apoyo de una minoría entusiasta, entre ella los miembros de la Segunda Escuela de Viena, de los que Mahler puede considerarse el más directo precursor.

   Su revalorización, al igual que la de su admirado Anton Bruckner, fue lenta y se vio retrasada por el advenimiento al poder del nazismo en Alemania y Austria: por su doble condición de compositor judío y moderno, la ejecución de la música de Mahler fue terminantemente prohibida. Sólo al final de la Segunda Guerra Mundial, y gracias a la labor de directores como Bruno Walter y Otto Klemperer, sus sinfonías empezaron a hacerse un hueco en el repertorio de las grandes orquestas.


   Formado en el Conservatorio de Viena, la carrera de Mahler como director de orquesta se inició al frente de pequeños teatros de provincias como Liubliana, Olomouc y Kassel. En 1886 fue asistente del prestigioso Arthur Nikisch en Leipzig; en 1888, director de la Ópera de Budapest; y en 1891, de la de Hamburgo, puestos en los que tuvo la oportunidad de ir perfilando su personal técnica directorial.

   Una oportunidad única le llegó en 1897, cuando le fue ofrecida la dirección de la Ópera de Viena, con la única condición de que apostatara de su judaísmo y abrazara la fe católica. Así lo hizo, y durante diez años estuvo al frente del teatro; diez años ricos en experiencias artísticas en los que mejoró el nivel artístico de la compañía y dio a conocer nuevas obras.

   Sin embargo, el diagnóstico de una afección cardíaca y la muerte de una de sus hijas lo impulsaron en 1907 a dimitir de su cargo y aceptar la titularidad del Metropolitan Opera House y de la Sociedad Filarmónica de Nueva York, ciudad en la que se estableció hasta 1911, cuando, ya enfermo, regresó a Viena.

   Paralelamente a su labor como director, Mahler llevó a cabo la composición de sus sinfonías y lieder con orquesta. Él mismo se autodefinía como un compositor de verano, única estación del año en la que podía dedicarse íntegramente a la concepción de sus monumentales obras.

   Son diez las sinfonías de su catálogo, si bien la última quedó inacabada a su muerte. De ellas, las números 2, 3, 4 y 8 (la única que le permitió saborear las mieles del triunfo en su estreno) incluyen la voz humana, según el modelo establecido por Beethoven en su Novena. A partir de la Quinta, su música empezó a teñirse de un halo trágico que alcanza en la Sexta, en la Novena y en esa sinfonía vocal que es La canción de la tierra, su más terrible expresión. 


La canción de la Tierra (Mahler)

El intérprete de tamaña joya es el tenor Jonas Kaufmann. El director, el amado Claudio Abbado.



Alma Mahler, mucho más que una musa

Compositora, editora y escritora, la esposa de Gustav Mahler y Walter Gropius, entre otros artistas, vio su inteligencia subestimada por la misoginia de su época


 Alma Mahler (Mahler-Werfel), nee Schindler. Photography, 1909. 

   Alma Mahler se rebeló contra la tradición, las formas socialmente establecidas y la sumisión esperada de una mujer de principios del siglo XX. Aun así, pasó a la historia fundamentalmente por ser la esposa o compañera de grandes figuras de su época. Gustav Klimt la besó cuando ella tenía 16 años. A los 23, se casó con Gustav Mahler, compositor y director de orquesta y, posteriormente, con el arquitecto fundador de la Bauhaus Walter Gropius y con Franz Werfel, destacado novelista de su época, además de mantener romances con otros artistas, como el pintor Oskar Kokoschka.

  Pero, lejos de conformarse con el papel de musa para compositores, escritores o pintores, Alma Mahler se convirtió en un catalizador de la creatividad de los hombres con los que compartió su vida.

   Nacida como Alma Margaretha Maria Schindler en 1879, era hija de Emil Schindler, célebre pintor paisajista de la época que, posiblemente, fue quien la animó a estudiar música desde niña. A los 9 años, ya le encantaba componer e interpretar para piano y, antes de los 20, había compuesto 16 lieder, poemas acompañados de piano y compuestos por ella, que aún se interpretan hoy en día.

   El fallecimiento de su padre a los trece años fue un durísimo golpe para ella y, según explica Susanne Keegan en su libro Alma Mahler La novia del viento (Paidos), del dolor de esa pérdida nació su faceta más independiente y firme. Como mujer culta y creativa, no pasaría desapercibida. Allí donde iba se mostraba libre para hablar y opinar, lejos del rol de mujer políticamente correcta imperante en la alta sociedad de la época.


Gustav y Alma Mahler, con sus hijas, María y Anna, en 1910 

   En declaraciones a La Vanguardia, la actriz Rose Keegan, formada en la Royal Central School of Speech and Drama e hija de la biógrafa Susanne Keegan, cuenta cómo Alma Mahler era un ejemplo de mujer que se vio limitada, por la misoginia de la época, a ser considerada únicamente como la amante de grandes creadores: “Si bien es cierto que era fue muy apasionada y el amor la cegó en más de una ocasión, corregía las partituras de su marido Gustav y más tarde fue una fiel defensora de las teorías sobre color y percepción de Josef Albers”, quien formó parte de la Bauhaus.

   Ya adolescente, Alma Mahler se movió en el ambiente de la Viena bohemia entre artistas modernistas del movimiento Sezession. Su fuerte personalidad y su fama de femme fatale, tras haber seducido a hombres como Zemlisky, compositor; Olbrich, arquitecto; y Thomas Mann, escritor; hacían que su presencia nunca pasara inadvertida.

   Tuvo que abandonar su carrera como compositora como imposición de su marido, Gustav Mahler. Sin duda fue su carácter lo que llamó la atención de Gustav Mahler,  quien sería su primer marido, la noche en que se conocieron en una cena con amigos. Ella criticó su música durante la velada, cuando todos los demás se deshacían en elogios. "Tu música no me gusta, no tiene estructura, le falta orden", le dijo, y Gustav, retado, la invitó a acudir a un ensayo de la Filarmónica de Viena que dirigía él mismo al día siguiente. Un ensayo que cambió radicalmente su opinión sobre la música de él: “No es música alemana, es música judía, pero me da igual, estoy emocionada y se me caen las lágrimas".

   En 1902 se casaron. Sin embargo, aquella unión implicaba una dura renuncia para ella. Gustav le hizo firmar un acuerdo matrimonial según el cual ella se comprometía a abandonar su faceta de compositora para dedicarse a las tareas propias de una mujer casada de la época. ¿Quién renuncia a aquello que es parte indisoluble de su personalidad? Una persona enamorada. ¿Quién hace renunciar a la persona que ama a aquello que le apasiona? Este dilema hallaría respuesta ocho años más tarde, en 1910, después de haber tenido dos hijas, Maria, que nació en 1902 y falleció en 1907, y Anna (1904-1988). Alma Mahler, que se sentía infravalorada por su marido, le fue infiel con el arquitecto Walter Gropius.


Walter Gropius, fotografiado en 1927  

   Tras acudir a consulta con Sigmund Freud, Gustav Mahler decidió prestar más atención a su esposa y a sus ideas, dedicarle más tiempo, pero ya era tarde. El corazón de ella seguía su camino. Destrozado, el compositor intentó plasmar su dolor en su sinfonía nº 10, pero fallecería al año siguiente, en 1911, sin poder finalizarla.


Gustav Mahler y Sigmund Freud

Una sesión de terapia singular

   Desde su más tierna infancia, la amenaza de la muerte marcó profundamente a Gustav Mahler y actuó como catalizadora de gran parte de sus vivencias y sentimientos ya que mucho antes de que llegara a la adolescencia fue testigo presencial de la muerte de seis de sus hermanos y el suicidio de otro de ellos. No resulta descabellado afirmar que Mahler vivió las dos primeras décadas de su vida en medio de una sucesión de duelos interminables de entre los cuales el que más llegó a afectarle fue el que siguió a la muerte de su hermano Ernst, el más próximo a él en edad, un acontecimiento que le afectó profundamente y le inspiró en su labor de composición musical hasta el extremo de llegar a impregnar la temática de muchas de sus obras.

   Como respuesta a la adversidad el pequeño Gustav optó por sumergirse en su propio mundo como mecanismo de evasión de la triste realidad que le rodeaba no sólo ya por la impronta de la sempiterna muerte de sus seres queridos sino también por las consecuencias del carácter violento y dictatorial de su padre que con su comportamiento neurótico marcó de dolor la vida de su resignada esposa y de todos y cada uno de sus hijos.

   En vida, Gustav Mahler había introducido a su esposa en su música para expresar su amor hacia ella. Se cree que en el Adagietto de la sinfonía nº 5 y en diversos pasajes de las sinfonías 6 y 8, el compositor retrató a su esposa. Ella nunca olvidaría a su marido y solicitó, décadas más tarde, a Ernst Kremer, también compositor, que finalizara el primer movimiento de la sinfonía inconclusa. Con esta ayuda y la de otros músicos, como Deryck Cooke, afamado musicólogo, Alma Mahler consiguió que se completara la obra y autorizó su edición e interpretación.

   Volviendo a los años del inicio de su relación con Walter Gropius, Alma Mahler asistía a las reuniones del fundador de la Bauhaus con otros componentes de ese movimiento artístico, como el mencionado Albers, pero no como una mera figura decorativa, “sino que las aprovechó para perfilar los experimentos ópticos en materia de color y espacio de este pintor y diseñador, que, todavía a fecha de hoy, son cruciales para todo diseñador gráfico”, expone Annemarie Jaeggi, directora de la Bauhaus-Archiv, con sede en Berlín.

   Alma Mahler mantendrá en ese período dos relaciones infructuosas y tóxicas. La primera con el biólogo y compositor Paul Kammerer, que, enloquecido, la amenazaba con suicidarse en la tumba de su exmarido si no accedía a casarse con él, lo cual nunca sucedió. La segunda con el célebre pintor Oskar Kokoschka, con quien mantuvo una breve y turbulenta relación que finalizó precisamente porque ella tenía muy claro que sus cualidades estaban por encima de limitarse a ser la musa de su pareja, así que decidió abortar el hijo engendrado con el pintor y volver a su vida de soltera.


Oskar Kokoschka, en su estudio  Gamma-Rapho 

Entre los años 1912 y 1915 Oskar Kokoschka mantiene una relación sentimental con Alma Mahler, viuda del gran compositor Gustav Mahler, que acabará por romperse tras la huida de Alma al temer el desenlace de un romance que por ocasiones llegaba a rozar la locura. Una vez la relación se había roto, Oskar Kokoschka decidió elaborar una pintura que pusiese de manifiesto la fuerza del amor y la perduración de este a pesar de las múltiples adversidades: La novia del viento. Así mismo, encargó la fabricación de una muñeca idéntica a Mahler. La larga y agitada vida del gran pintor austríaco, exponente del expresionismo, concluyó en su casa de Villeneuve, enclavada en la misma orilla del lago Ginebra, al no superar un infarto de miocardio. Su fallecimiento, en 1963, sobrevendría mientras se encontraba dictando sus memorias. 


   Tras la ruptura, Kokoschka quedó enormemente afectado e incluso mandó construir una muñeca de tamaño real para recordar a su amada con todo detalle. Las habladurías de la época afirman haberlo visto con frecuencia en un teatro local llevando a la muñeca como si se tratara de su compañera. Anteriormente, Kokoschka también había plasmado a Alma Mahler en una obra, como había hecho anteriormente Gustav Mahler. Se trata de la pintura La novia del viento, lienzo conocido también como La tempestad, un autorretrato del autor abrazando a la mujer de su vida.

  Una vez rota la relación tormentosa con Kokoschka, Alma volvió con Gropius, se casó con él en 1915 y tuvieron una hija, Manon (1916-1935), pero se divorciaron a los cinco años, en 1920. No fue hasta 1929 cuando ella se volvió a casar, esta vez con Franz Werfel, novelista judío con quién viviría los avatares de la Segunda Guerra Mundial. Huyendo de la anexión de Austria por Alemania, se instalan en Francia, antes de volver a escapar ante la ocupación de ese país por parte de las tropas de Hitler.

-----------------------------------------------------------------------------------------------------


Mahler - Symphony No. 10 - Piano Transcription (Christopher White)

Tras acudir a consulta con Sigmund Freud, Gustav Mahler decidió prestar más atención a su esposa y a sus ideas, dedicarle más tiempo, pero ya era tarde. El corazón de ella seguía su camino. Destrozado, el compositor intentó plasmar su dolor en su sinfonía nº 10, pero fallecería al año siguiente, en 1911, sin poder finalizarla.

Great piano transcription of this wonderful music by Mahler.

(Arr. D. Cook, R. Stevenson and C. White for piano). Artista: Christopher White. 

Álbum: Mahler: Symphony No. 10 (arr. D. Cook, R. Stevenson and C. White)


Symphony No. 10 in F-Sharp Minor: I. Adagio: Andante - Adagio 

Symphony No. 10 in F-Sharp Minor: II. Scherzo. Schnelle Viertel

Symphony No. 10 in F-Sharp Minor: III. Purgatorio: Allegretto moderato 

Symphony No. 10 in F-Sharp Minor: IV. Scherzo. Allegro pesante, nicht zu schnell 

Symphony No. 10 in F-Sharp Minor: V. Finale. Langsam - Allegro moderato - Adagio 




Mahler "Das Lied von der Erde" - Otto Klemperer

"Das Lied von der Erde" by Gustav Mahler

1. Das Trinklied vom Jammer der Erde/ 2. Der Einsame im Herbets

3. Von der Jugend/ 4. Von der Schönheit/ 5. Der Trunkene im Frühling

6. Der Abschied

Philharmonia Orchestra & New Philharmonia Orchestra

Otto Klemperer, conductor.

London, 08 de noviembre de 1964 & 09 de julio de 1966



Mahler "Symphony No 9" Otto Klemperer

Symphony in D Major by Gustav Mahler
1. Andante comodo
2. Im Tempo eines gemächlichen Ländlers
   (etwas täppisch und sehr derb)
3. Rondo-Burleske: Allegro assai.
   Sehr trotzig
4. Adagio: Sehr langsam und noch zurückhaltend
New Philharmonia Orchestra
Otto Klemperer, conductor
London, 24 de enero de1967

   Paralelamente a su labor como director, Mahler llevó a cabo la composición de sus sinfonías y lieder con orquesta. Él mismo se autodefinía como un compositor de verano, única estación del año en la que podía dedicarse íntegramente a la concepción de sus monumentales obras. Son diez las sinfonías de su catálogo, si bien la última quedó inacabada a su muerte. De ellas, las números 2, 3, 4 y 8 (la única que le permitió saborear las mieles del triunfo en su estreno) incluyen la voz humana, según el modelo establecido por Beethoven en su Novena. A partir de la Quinta, su música empezó a teñirse de un halo trágico que, en la Novena, en esa sinfonía vocal que es La canción de la tierra, alcanza su más terrible expresión.


No hay comentarios: