miércoles, 21 de julio de 2021

PARÍS, MAYO DEL 68 - EL FINAL DEL RECREO (¡QUÉ PENA!, ¿NO?)

 

MAYO DEL 68 - EL FINAL DEL RECREO

   En la década de 1960 se vivieron grandes cambios. La Guerra Fría se afianzó con el eterno conflicto de Vietnam, y la guerra nuclear se convirtió en una amenaza constante. Sin embargo, también se vivió con un nuevo optimismo. Las nuevas actitudes sobre la libertad de expresión y la igualdad se reflejaron en la moda, la música y la política. Parecía entonces que todo era posible.

   Estallan protestas por todo el mundo para exigir cambios políticos y una mejora de los derechos. En París, Francia, van a la huelga más de diez millones de estudiantes y obreros.

Manifestaciones violentas, algaradas, carreras...jalonaron la primavera francesa del 68. Aunque distó de ser una revolución política, el mayo del 68 fue algo más que una revuelta estudiantil. En la sociedad del bienestar aquellos jóvenes encontraron realidades contra las que alzarse: la burocracia, el aburguesamiento de las clases medias o la reducción de la democracia a mero clientelismo electoral.



Los himnos del Mayo francés

El mes de mayo de 1968 fue además de una revolución social y política, una revolución cultural. Grupos como los Rolling Stones, cantantes como Janis Joplin, autores como Jacques Lanzmann esparcieron por el mundo la semilla y la esencia del movimiento. El rock and roll fue una de las principales señas de identidad de los 'hippies'. Simbolizaban el cambio, la insurgencia, el inconformismo, en definitiva, la revolución.

"Il est cinq heures, Paris s'éveille", de JACQUES DUTRONC

Se conviritió en el himno francés de mayo del 68. Creada por el ya fallecido Jacques Lanzmann junto a su mujer, Anne Ségalen, 'Il est cinq heures Paris s'éveille', fue un indiscutible símbolo de la revolución en las calles parisinas. Los estudiantes se apropiaron rápidamente de ella hasta convertirla en su adalid cultural.



"Sympathy for the Devil", de THE ROLLING STONES

En 1968 aparece un nuevo disco de los satánicos Rolling Stones, 'Beggars Banquet'. Un álbum que supuso la vuelta a la esencia de los Rolling, con una portada que levantó más de una ampolla entre los más conservadores, entre 'los otros', y que fue censurada por su propia compañía. La continuación, unos temas provocativos que hablaban de luchas, de sensualidad y, cómo no, de revolución.

Si Satanás o el diablo existiese y tuviese la oportunidad de conocerlo, le preguntaría cómo le sentó el hecho de que los rolling le hicieran esta joya y es que, en algún momento, todos fuimos un ángel caído, un hombre de riqueza y buen gusto, todos en algún momento fuimos lucifer.

(Petrus Rypff)


"Pata Pata", de MIRIAM MAKEBA

La letra (en lengua Xhosa) es prácticamente intraducible, ya que se trata más bien de palabras sueltas de sentido onomatopéyico, que no tienen ningún sentido textual. Por eso Miriam Makeba introdujo, a mitad de la canción un recitado libre en el que, en inglés, viene a invitar a todo el mundo a bailar y divertirse con la música, durante todo el fin de semana.

Conocida como ‘Mama Afrika’, defensora de los Derechos Humanos y ferviente luchadora contra el racismo, Miriam Makeba fue otra de las artistas que el 68 recuperó para su gloria. Aunque su single más famoso, 'Pata Pata', fue compuesto en 1966, la revolución de Mayo del 68 lo absorbió para sí. La canción de 'Mama Afrika' sonaba en todas las discotecas. Su lengua bantú despertaba la líbido en el verano del 68 entre los jóvenes que seguían gritando libertad.


"Piece of my Heart", de JANIS JOPLIN

Joplin decía: «Nada que siente tan bien puede ser malo. Sólo quiero algo de paz». Al igual que Jim Morrison —The Doors—, Janis Joplin y su música fueron otros de los símbolos del cambio que quería representar 1968. Las drogas, la música psicodélica, el inconformismo que representaba y su muerte prematura, la convirtió en un referente para miles de jóvenes que querían acabar con el orden establecido.


En la imagen, una gran manifestación en la calles de París en 1968. El mayo del 68 nació de la protesta de los estudiantes de izquierda ante los valores que regían el mundo acomodado en que vivían. Reforzado por una huelga obrera casi general, este movimiento acabó de hecho con una victoria electoral de la derecha conservadora. Pero dotado de una nueva concepción de la vida, el impulso revolucionario se prolongó más alla y dejó como herencia profundos cambios en las relaciones sociales.



¿Qué ocurrió en MAYO DEL 68?

Lo que empezó como una serie de protestas estudiantiles terminó en un movimiento transversal en Francia que dejó una huella imborrable en el siglo XX. Así fue Mayo del 68.


Otra versión: "Mayo de 1968  en realidad no 

fue una revolución, ni burguesa ni del

proletariado".


CANAL 10. D. Ruiz y O. Rodríguez Buznego, en 'La Lupa'.  El Comercio/8 mayo 2008

   El movimiento parisino de mayo de 1968 fue «un estallido espontáneo y juvenil que pretende presentarse como de carácter revolucionario, pero en realidad no fue una revolución, ni burguesa ni del proletariado». Es la opinión del catedrático de Historia de la Universidad de Oviedo David Ruiz, que se expresó así en el programa 'La Lupa', de Canal 10, dedicado al cuadragésimo aniversario de los acontecimientos desarrollados en la capital francesa. Con la opinión de Ruiz coincidió también el profesor de Ciencia Política Óscar Rodríguez Buznego, quien describió el movimiento del 68 como «un estallido que venía a expresar un malestar, una inconformidad, pero algo muy impreciso, tanto que todavía hoy resulta muy difícil de precisar».

   Ambos expertos se mostraron asimismo de acuerdo en considerar el estallido de mayo como algo independiente de las ideologías, pese a que tradicionalmente se le haya identificado con la izquierda y, más concretamente, con el comunismo. Según David Ruiz, «participaron anarquistas, marxistas y trotskistas, pero la inmensa mayoría de sus protagonistas no se movilizaba por esas ideas». Lo que les identificaba, según el historiador, era «el antiautoritarismo, la contracultura». 

   Rodríguez Buznego abundó en este argumento señalando que «los grupos de extrema izquierda fueron los que despertaron el movimiento, lo lideraron y le proporcionaron justificación ideológica, pero lo más distintivo de este fenómeno es el modo en que se manifiesta una nueva cultura política, distinta de las clásicas ideologías de izquierda».

   Pese a la aureola casi mítica de la que se ha dotado, lo cierto es que las consecuencias del movimiento de mayo del 68 en la política real fueron muy escasas y su final puede resumirse en la frase de De Gaulle: «se acabó el recreo», que recordaron Buznego y Ruiz. Los universitarios asturianos coincidieron también en la nula influencia del fenómeno en España, donde la lucha contra el franquismo centraba los esfuerzos que podía desarrollar la izquierda.


El Mayo del 68 en diez claves

50 AÑOS DE LA REVUELTA ESTUDIANTIL

El poder se asustó con la revolución que no prosperó pero que fue la protesta más influyente en las décadas posteriores

1968 y EL MAYO FRANCÉS

Escuela Política La Guillotina. Vídeo recopilatorio para el debate, montado por el GT de la Escuela Política "La Guillotina", con algunos de los acontecimientos más significativos: Año 1968, El Mayo Francés y unas pinceladas de la España de la época.

 

En esta foto de archivo tomada el 6 de mayo de 1968, oficiales de policía de CRS (antidisturbios) reprimen una manifestación estudiantil en el Barrio Latino de París. Comenzando como una revuelta estudiantil, los eventos culminaron con ocupaciones masivas de lugares de trabajo y una huelga general de 10 millones de trabajadores.

                                                           FOTO AFP

DAVID DUSSTER, 06/05/2018

   El ensayo general revolucionario más influyente y menos exitoso ocurrió en Francia, y sobre todo en París, entre mayo y junio de 1968. Una revuelta que no perseguía llegar al poder sino cambiar la sociedad, un movimiento para reivindicar más libertades en la esfera privada que cuestionó la esfera pública. Nadie lo intuyó, nadie pudo detenerlo. El 3 de mayo los estudiantes de la Universidad de Nanterre, que acababa de ser clausurada, se trasladaron a la Sorbona. La policía intervino. Hubo 600 detenidos. Se levantaron barricadas. Dos semanas después había diez millones de obreros que secundaban la huelga general convocada por los sindicatos en una paralización sin precedentes en la Francia de las postguerras. La República francesa temblaba. No funcionaban ni los trenes, ni las fábricas, ni los aeropuertos. Prácticamente ningún coche circulaba en París. La televisión y la radio públicas secundaban la huelga. Hasta el Festival de Cannes de cine se interrumpió. Pese a que la calma regresó en junio, nada volvería a ser igual.

   La revolución que no cuajó dejó un impacto duradero. Como dice Joaquín Estefanía en su libro Revoluciones. Cincuenta años de rebeldía, Mayo del 68 acunó muchas causas diferentes como el ecologismo, la libertad sexual, la educación igualitaria o el feminismo y todas fueron impulsadas como nunca antes. El mayo francés transformó ideas y valores morales, no cambió el poder ni el sistema. Fue una eclosión de libertades y causas. Los derechos civiles, el antinuclearismo, la revolución sexual, el antibelicismo tuvieron cobijo bajo un paraguas que reclamaba una nueva moral y una nueva sexualidad. Las perspectivas libertarias se canalizaron posteriormente en el feminismo, la ecología, la lucha contra el racismo. El espíritu de Mayo del 68 servía contra todas las discriminaciones. El historiador Pascal Ory lo describe en el semanario L’Express como el acontecimiento que hizo que se pasara de una izquierda generalista a unos izquierdismos especializados. 

PARÍS, 03/05/2018.- Fotogramas facilitados por el director de cine Jean-Denis Bonan, miembro del Taller de Investigación Cinematográfica, de su película "Le joli mois de mai" (El bonito mes de mayo), en la que reproduce la represión policial durante las movilizaciones en París. EFE

 

   El filósofo ya fallecido Francisco Fernández Buey resumió Mayo del 68 como “el gran susto” para la gran mayoría. Más que una fiesta lúdica, como reivindica Ramón González Férriz en su libro La revolución divertida, Buey opinaba que empezó “como un manual de quejas en las universidades y acabó como un ensayo general revolucionario, contra el autoritarismo y el imperialismo”. Ciertamente, fue un momento en que el movimiento obrero cedió su monopolio de las protestas. Fue la revolución de los eslóganes, de las pintadas, de los carteles. Bajo los adoquines está la playa, ¡Haz el amor y no la guerra! o ¡Prohibido prohibir! son lemas que surgieron de las mentes con ansias de libertad y que aún hoy en día forman parte del imaginario de las revueltas.

 

1. Los precedentes

   El mundo estaba cambiando, no sólo en Francia. Gracias a la prosperidad de la posguerra germinó una cultura juvenil rebelde a la par que una sociedad de consumo americanizada se abría paso y configuraba una cultura del ocio insólita hasta ese momento. En Estados Unidos los beatniks encarnaron el nuevo espíritu individualista, pero las protestas se gestaron para defender las libertades y los derechos civiles. En Francia la reforma universitaria de 1967 provocó malestar y agitó las semillas de cambio. La República francesa temblaba. No funcionaban ni los trenes, ni las fábricas, ni los aeropuertos. Prácticamente ningún coche circulaba en París. La televisión y la radio públicas secundaban la huelga. Hasta el Festival de Cannes de cine se interrumpió. Pese a que la calma regresó en junio, nada volvería a ser igual

   La indignación por la guerra de Vietnam fue un catalizador de protestas común en América y Europa. Por dicho motivo se registraron manifestaciones estudiantiles en Alemania y Holanda antes que en Francia. Los jóvenes parisinos agitaban banderas del Frente de Liberación de Vietnam. Las manifestaciones se fueron expandiendo por diferentes motivos desde 1967. En Alemania se juntó el rechazo a la gran coalición de gobierno con el militarismo y el imperialismo que simbolizaba Vietnam. Hubo protestas también en México e incluso en Checoslovaquia, contra el comunismo en lugar de contra la sociedad de consumo, hasta que murió aplastada por los tanques soviéticos. Muchos factores confluyeron hacia mayo del 68. En Estados Unidos fue asesinado Martin Luther King en abril en pleno auge de la lucha por los derechos civiles. En Alemania fue disparado, también en abril, el líder estudiantil Rudi Dutschke, un orador carismático que sobrevivió y acabó siendo un reputado sociólogo. El atentado fallido prendió la mecha de las protestas en Alemania.

 

2. Nanterre

   La agitación social en Francia no empezó en el corazón de Paris sino en la periferia. En la Universidad de Nanterre, en un barrio obrero con una gran parte de la población de origen inmigrante. Una protesta contra la guerra del Vietnam fue el detonante. La detención de un universitario espoleó la revuelta. Empezaron las reivindicaciones y las ocupaciones del centro docente. El alemán Daniel Cohn-Bendit se erigió en el líder más mediático del denominado Movimiento del 22 de marzo. Al principio se exigían medidas para cambiar normas del funcionamiento universitario. Por ejemplo, que se permitiera visitar las habitaciones del sexo contrario en las residencias universitarias, algo que estaba prohibido.

Al principio los estudiantes pedían libertad sexual para vencer al puritanismo. Era la época en que los catedráticos eran inaccesibles, daban clases vestidos con sus togas y las jerarquías y la autoridad eran incuestionables

   El decano de la facultad de Letras de la Universidad de Paris-Nanterre era Pierre Grappin, un eminente germanista que tuvo que enfrentarse a la dialéctica de Cohn-Bendit en numerosas ocasiones. Se pedía libertad sexual para vencer al puritanismo dominante. Era la época en que los catedráticos eran inaccesibles, daban clases vestidos con sus togas y las jerarquías y la autoridad eran incuestionables. En cuestión de meses cambiaría. Mayo del 68 provocó una nueva reforma universitaria y empezó a forjar una sociedad más abierta, tolerante e igualitaria, en el seno de las familias, en la educación y en la vida social.

 

3. Movimiento 22 de marzo

   Uno de los movimientos más efímeros que se recuerdan. Se formó el 22 de marzo de 1968 cuando 142 estudiantes tomaron la torre central de la Unversidad de Nanterre. Estaba formado por anarquistas, trotskistas, comunistas, libertarios y un grupo de llamados “indignados”. Firmaron un manifiesto inaugural en el que se mezclaban reformas educativas con peticiones políticas de carácter radical. Cada decisión tenía que ser adoptada por unanimidad, lo que añadía complejidad a su funcionamiento. Se disolvió a finales de mayo, pero fue un canalizador de lo que sucedería en los meses posteriores a su formación. El 3 de mayo el decano Grappin ordenó el cierre de la facultad en Nanterre y eso provocó que las protestas se trasladaran a la Sorbona. El 7 de mayo desfilaron por el Arco de Triunfo parisino cantando el himno de La Internacional comunista. A partir de entonces las manifestaciones se volvieron rutinarias. Volaron los adoquines. El 10 de mayo las barricadas se levantaron en el Barrio Latino. París se despertó con un desafío revolucionario.

MAYO DEL 68: especial 50 años en 5 minutos

Mayo del 68, el resumen. Uno de los mayores fenómenos sociales de la historia de Europa resumido en sólo 5 minutos. Mayo del 68 fue un aviso para los gobiernos europeos de lo que suponía gobernar sin atender a las necesidades y problemas de la sociedad. Obreros y estudiantes se unieron en Francia en Mayo del 68 para protestar con la situación de la Francia de la época.

 

4. La Sorbona

   La universidad más representativa de Francia fue ocupada el día 3, lo que provocó la intervención de la policía. Las barricadas fueron la respuesta. A los pocos días los sindicatos, temerosos de quedarse fuera del juego de la revuelta, convocaron una huelga general. La Sorbona se mantuvo ocupada hasta el 16 de junio, fecha en la que fueron desalojados los últimos elementos radicales. Muchos historiadores han apuntado que si el movimiento de mayo no hubiera empezado en Nanterre u otra facultad situada en un barrio de mayoría obrera e inmigrante nunca hubiera despertado la simpatía y la solidaridad de la clase trabajadora. La Sorbona, que era un instrumento del poder, según la visión de estos estudiantes, fue popular y autónoma durante el Mayo del 68. En la universidad más elitista, los estudiantes encontraron complicidades como las de Jean-Paul Sartre, autor de la célebre frase La imaginación al poder, o de Alain Touraine, el sociólogo profesor que enseguida se alineó con los estudiantes y que sitúa el nacimiento de los movimientos sociales en esa protesta.


En esta fotografía de archivo tomada el 18 de mayo de 1968, la gente se reúne en el patio de la Sorbona ocupado por los estudiantes en huelga en París, durante los sucesos de mayo-junio de 1968 en Francia. Comenzando como una revuelta estudiantil, los eventos culminaron con ocupaciones masivas de lugares de trabajo y una huelga general de 10 millones de trabajadores. En mayo de 1968 las puertas se abren de par en par: universidades de prestigio como la de la Sorbona, cuyo acceso antes estaba reservado a los estudiantes, ven la llegada de familias modestas que vienen a oler el aire revolucionario.

Bajo la atenta mirada de las grandes figuras del comunismo, hubo tiempo para el desarrollo teórico de sus reivindicaciones.

 

Un retrato del líder chino Mao colgado en la fachada de la Sorbona de París el 18 de mayo de 1968. AFP

 

5. Daniel Cohn- Bendit

Ni el mundo ni la vida volverán a ser como eran”, dijo el líder más famoso de los estudiantes, el atrevido joven que interpeló al ministro de Educación que fue a Nanterre a presentar el libro blanco de la universidad francesa. Dicen que Daniel Cohn-Bendit, llamado Dany el rojo por su pelo panocha, le recriminó que no hubiera una sola mención a la sexualidad en ese documento. Ese episodio ocurrió en enero. Carismático, Cohn-Bendit escenifica la evolución de muchos de los cabecillas del Mayo del 68, siendo eurodiputado ecologista durante muchos años para acabar apoyando, el año pasado, la candidatura exitosa de Emmanuel Macron a la presidencia de Francia. Autor del libro Forget 68 en el que asegura que el mundo contra el que se rebeló ya no existe, Cohn-Bendit fue uno de los “Ocho de Nanterre”. Otros fueron Alain Geismar, más identificado con el maoísmo, y Alain Krivine, que se mantuvo durante décadas como portavoz de la Liga Comunista Revolucionaria francesa.

 

Daniel Cohn-Bendit se mofa de los CRS (Compagnies Républicaines de Sécurité), los antidisturbios que le impiden la entrada a la Sorbona

 

6. Lemas y carteles

   De La revolución esencial a La belleza está en la calle, el Mayo del 68 fue un canto a la creatividad en forma de lemas y carteles. Muchos de los eslóganes que se lanzaron en París han perdurado décadas, como el ¡Prohibido prohibir! Bajo el pavés está la playa fue el más popular según han contado los participantes de las manifestaciones en los años posteriores. Los adoquines fueron el arma de los estudiantes, llegando a herir de gravedad a algunos policías. El debate sobre la violencia persistió y fue motivo de que grupos como los trabajadores o las clases medias que habían apoyado las protestas al principio se fueran retirando con el paso de las semanas, hasta que en junio se dio por acabado el periodo de agitación.

¡Prohibido prohibir! Bajo el pavés está la playa


Mural reivindicativo con la imagen de Daniel Cohn Bendit

 

Daniel Cohn Bendit, casi siempre micrófono en mano, en un mitin improvisado



A 50 años de la última utopía, mayo del 68

7. Charles De Gaulle

   General y héroe nacional, tras diez años de mandato De Gaulle se vio ante una revuelta inesperada y sin precedentes, de una juventud escolarizada que por primera vez reclamaba incidencia social y política. La primera reacción fue enviar a los CRS, los antidisturbios. Pero fue insuficiente. La masificación y extensión de las protestas acabó por descartar la represión como única solución. De Gaulle, cuyo estilo autoritario estaba en entredicho, decidió disolver la Asamblea Nacional, cambiar el Gobierno del primer ministro Pompidou, y convocar elecciones para el 30 de junio. La jugada política le salió bien ya que impidió la unión de los partidos de izquierda. El presidente supo tejer una alianza entre el gaullismo y partidos de derecha que habían sido hostiles hasta ese momento e invocar los miedos del comunismo, los elementos antinacionalistas y el riesgo de los agitadores para ganar por un estrecho margen las elecciones. Su carrera política, no obstante, quedó muy resentida y el general dimitió en 1969 para retirarse. Le sucedió George Pompidou, el que fuera primer ministro en Mayo del 68.

 

Discurso a la nación televisado del presidente De Gaulle el 24 de mayo. AFP

 Las consecuencias del movimiento de mayo del 68 en la política real fueron muy escasas y su final puede resumirse en la frase de De Gaulle: «se acabó el recreo».


8. Acuerdos de Grenelle

   El movimiento de protesta comenzó a desactivarse el 27 de mayo con los Acuerdos de Grenelle. Los sindicatos, encabezados por el más poderoso, la CGT (Confederación General de Trabajadores), deseaban pactar con el Gobierno de Georges Pompidou porque se habían sumado a la huelga, pero no la controlaban. También porque era un momento idóneo para devolver la paz a las fábricas a cambio de sustanciales ventajas. En los Acuerdos de Grenelle se aumentó el salario mínimo un 35% y hubo otras importantes mejoras salariales y otros beneficios, como más días de vacaciones. Desde Mayo del 68 la huelga masiva fue un instrumento de presión muy recurrente y efectivo, al menos hasta la caída de la Unión Soviética y la desaparición del miedo al comunismo.

 

Esposas de los obreros en huelga visitan a los trabajadores en la fábrica de Renault en Boulogne- Bilancourt el 27 de mayo/ AFP

 

9. El feminismo





  Si se mira la lista de líderes de Mayo del 68, todos son hombres. Ninguna mujer. Pero la presencia de las mujeres en las calles y en las protestas se hizo notar. Como analiza la socióloga Julie Pagis, el mayo francés dio un espaldarazo al feminismo.

 En la Francia anterior, las mujeres tenían que pedir permiso a sus maridos para poder trabajar. En la posterior, tan solo siete años después, se aprobó el derecho al aborto. 

   El feminismo surgió como movimiento social alentado por referentes como Simone de Beauvoir, que simpatizó con el Mayo del 68. Junto a su pareja, Jean Paul Sartre, había participado en 1967 del Tribunal Russell que condenó la masacre de civiles en la guerra de Vietnam. En Final de Cuentas, De Beauvoir pondera los hechos de mayo: “Los partidarios del orden vieron una explosión juvenil y romántica; en realidad fue una crisis de la sociedad, no de una generación”.


El feminismo surgió como movimiento social alentado por referentes como Simone de Beauvoir, que simpatizó con el Mayo del 68. En la imagen la vemos junto a Sartre repartiendo octavillas informativas por las calles del París del 68


Icónica imagen de una mujer, a hombros de su pareja, enarbolando una bandera durante las protestas en París

   Fernández Buey definió la explosión del 68 como “el gran susto” y Eric Hobsbawm reflexionó: “Paradójicamente, la insignificancia del movimiento estudiantil se convirtió en el detonador más efectivo para movilizar a los trabajadores”.

 

10. Las izquierdas

   Se critica que mayo del 68 bebió del marxismo -de las teorías revisionistas, sobre todo de la Escuela de Frankfurt- pero fue una protesta más reformista que revolucionaria. “Fue una acometida democrática y liberal, hedonista”, apunta Henri Weber, ex líder de la Liga Comunista y posteriormente senador y eurodiputado socialista, en su obra Rebelle jeunesse (Juventud rebelde). El Partido Comunista de George Marchais se vio desbordado ante un movimiento social que no había promovido y que defendía posturas más izquierdistas. El historiador inglés Eric Hobsbawm valoró en su Historia del siglo XX que Mayo del 68 fue el movimiento más sorprendente y el más apasionante para los intelectuales de izquierda: “Paradójicamente, la insignificancia del movimiento estudiantil se convirtió en el detonador más efectivo para movilizar a los trabajadores”. Mayo del 68 fue un triunfo moral, pero un fracaso político. Y la incapacidad de cambiar el sistema llevó a grupúsculos izquierdistas a optar por la violencia después del 68. Acción Directa no tuvo mucho éxito en Francia, pero Baader-Meinhof en Alemania y las Brigadas Rojas en Italia probaron la vía revolucionaria en los años posteriores.


REVOLUCIONES: CINCUENTA AÑOS DE REBELDÍA


El periodista Joaquín Estefanía analiza en su último libro las consecuencias del mayo del 68 y sus sucesores como el movimiento antiglobalización de Seattle de 1999 o el 15M madrileño de 2011.


Revoluciones: Cincuenta años de rebeldía (1968-2018)

Libro de Joaquín Estefanía (Portada)


   Cada herejía tiene su apostasía. La tercera ley del movimiento de Newton –"a toda acción se opone siempre una reacción igual"–ha tenido un correlato casi perfecto en los movimientos sociales en éste último medio siglo. Revoluciones y contrarrevoluciones han estallado contra lo políticamente correcto en cada situación; se han sublevado contra cada statu quo. A cada Mayo del 68 le han sucedido un Mayo del 68 en sentido inverso; a cada avance progresista, una revolución conservadora; a la formación de una izquierda alternativa, la creación de una nueva derecha neocon; a cada paso socialdemócrata, una oposición neoliberal. La historia continúa y analizar medio siglo es sólo una formalidad. En algún momento habrá que hacer balance y al final del mismo determinar quiénes son los vencedores y quiénes los vencidos en esta dialéctica de confrontación sistemática. Cada una de las partes ha florecido cuando ha dispuesto de la fuerza con la que oponerse. Se trata de un proceso estocástico, cuyo comportamiento es no determinista. Depende de la correlación de fuerzas que se acumule.

   A un lado del ring  están los años mágicos, 1968 (mayo), 1999 (movimiento antiglobalización), 2011 (los indignados); en el otros, los reactivos, 1979 y 1980 (Margaret Thatcher y Ronald Reagan), 2001 (los neoconservadores) y 2016 (Donald Trump). Tan disímiles unos y otros. En un rincón, los jóvenes, que arrebataron al proletariado el monopolio de la rebeldía; en el otro, los aparatos del Estado, dispuestos a no consentir esa rebeldía y a restaurar sin complejos lo que el economista Lluís Boada ha denominado "la senectud del capitalismo". A cada gesto corresponde otro en sentido contrario. Sin tenerlo en cuenta no es posible medir bien la potencia que requiere cualquier acción, pues a ésta le corresponde una reacción. Acción y reacción son indisociables: si el sentido de la historia lo da el progreso, el motor de la historia era la lucha de clases. Las revoluciones, en su sentido más amplio, son un legado incomparable que han pretendido, equívocamente o no, quienes han luchado por la dignidad humana y por dejar tras de ellos un mundo mejor que el que encontraron al nacer.

«Es significativa la sustitución de la lucha de clases por la brecha generacional en esta historia»

   El concepto de revolución comenzó a ser utilizado en política a partir del siglo XVII. Adquirió un aura mítica que siempre le ha rodeado. En este libro no se utiliza dicho concepto stricto sensu, esto es, como la toma violenta y rápida del poder político que genera en las sociedades transformaciones profundas y duraderas en el orden político, económico e institucional. Según el historiador José Álvarez Junco ("Las revoluciones: entenderlas o añorarlas", Claves de Razón Práctica, número 254), hay otra acepción más genérica, menos dura, que contempla a las revoluciones como explosiones colectivas de protesta con aspectos trágicos pero también festivos, que tienden a sustituir el orden social y político existente por otro en el interior del mismo terreno ideológico (dentro del capitalismo –el socialismo de rostro humano–, o en el seno de una dictadura –aparición de varias sensibilidades en un sistema de partido único–); fenómenos culturales genéricos, como la fascinación que los sueños de redención ejercen sobre la colectividad humana. El politólogo conservador Samuel Huntington dice que la modernización erosiona las viejas creencias y lealtades, y hace aparecer nuevos actores y nuevas demandas sociales ante las cuales la comunidad política puede no saber adaptarse; entonces, los grupos emergentes se enfrentan con la autoridad establecida por canales ajenos al sistema y ello culmina en una revolución.

   Es significativa la sustitución de la lucha de clases por la brecha generacional en esta historia. Los jóvenes que han salido a la calle, muchos de ellos provenientes de la burguesía y de las clases medias, acusaron a los obreros de aburguesamiento, de tener cosas que perder, por lo que no podían seguir siendo la vanguardia del cambio como en el siglo anterior. Con las transformaciones, el proletariado ha ido perdiendo poco a poco el carácter de vehículo único de las metamorfosis sociales que ganó desde 1848, aquel año de la «irreligión de la revolución», cuando la izquierda europea esperaba una mutación total, inevitable, predestinada, del orden social. El proletariado también ha perdido el carácter del mito movilizador más poderoso del mundo contemporáneo. La juventud, interclasista, contradictoria, transversal, ha tenido que tirar en más de una ocasión de ese proletariado para que se movilizase, produciéndose contradicciones entre generaciones distintas, que han vivido de manera diferente. Ha sustituido algunas veces al sujeto redentor.


Jean-Paul Sartre fue “El Pensador Real del Mayo Francés”

Henri Cartier Bresson, Manifestación estudiantil, París, 1968

   El filósofo y periodista Yves Boissonnas no tiene dudas en valorar a Jean-Paul Sartre como “el pensador real del Mayo Francés”. A su juicio, fue el único intelectual que se convirtió en imagen y motor del movimiento que hizo vibrar las calles de Francia e impactó al mundo convulsionado de 1968. Nadie niega que él fue quien tomó bandera con las rebeliones”, afirma Yves Boissonnas, y relata que Sartre no sólo se lanzó a las calles para defender al movimiento estudiantil, sino para luchar que fuese la juventud obrera la que manejara las fábricas.

   De acuerdo con Boissonnas, es Sartre quien “rescata la importancia fundamental de la historia en la vida humana”; pero también “rescata a Marx –él era existencialista marxista-, y por eso se le considera la gran cabeza pensadora del Mayo del 68”.

Es él quien le quiere dar una razón de ser a la lucha en sí misma. No lo logra -uno ve los resultados finales- pero es el único que tenía un pensamiento político, claro, contundente”, sentencia.

A LA CALLE

   Sartre era el hombre que salía a las calles con megáfono en mano para agitar a la juventud, e incluso se aparecía en las barricadas durante las revueltas del 68, cuenta Boissonnas. El movimiento juvenil en la calle no solo leía sus publicaciones, sino que además se encontraba con él y lo aplaudía: “Él tiraba líneas políticas, aún sin querer”.

   A decir de Boissonnas, a través de las ideas de Sartre el Mayo Francés retoma un nuevo oxígeno y rescata la necesidad de desarrollar cambios sociales y revolucionarios. Francia era un país que venía de la derrota. La sociedad “andaba de capa caída, llena de amargura y frustraciones”; pero a partir del 22 de marzo, con los estudiantes de la Nanterre, se inicia un nuevo momento.

RECUADRO MAYO FRANCÉS


UNA CULTURA DIFERENTE

   Durante el Mayo del 68 se llevan a cabo discusiones teóricas sobre problemas concretos. “Se trata de destruir todo lo que es poder por un lado, mientras que por otro se busca construir cosas diferentes al poder de los medios de comunicación y su supuesta cultura”, explica Boissonnas.

   Fue un momento en el que se abrió un campo de acción para transformar valores como el sexo, el feminismo, la homosexualidad. También el tratamiento de las mercancías, el cine, el teatro. El mayo del 68 quería combatir toda esa industria. Sin embargo, apunta Boissonnas, “en el fondo -quizá sin saberlo- ellos marcharon hacia la construcción de otra cultura que resultó absorbida. Ellos nunca se dieron cuenta de eso, se percataron un año después”.

LA GRAN DEBILIDAD

   A juicio de Boissonnas, la gran debilidad del Mayo del 68 fue no tener una convicción ideológica fuerte y clara: “Uno lo ve por los resultados, los nuevos filósofos se fueron rápidamente por la derecha… El pensamiento quedó congelado y el Mayo Francés terminó en moda”. Con excepción de Sartre, sostiene, el sistema se encargó de absorber muchas cosas. De esa manera, el combate, las ideas y el debate fueron desapareciendo.

   El único logro del movimiento se palpa en lo político, con la derrota del referéndum convocado por Charles de Gaulle para reformar el sistema universitario y el Estado. Sin embargo, Boissonnas recuerda que esa no era la meta: “Tumbar a de Gaulle no era el fin; sí pudo haber sido el destruir el Estado, el que los partidos políticos dejaran de existir, pero no sacar a un hombre para meter a otro”.

   Los acontecimientos que siguieron marcaron poco a poco la muerte del movimiento revolucionario. El 13 de junio de 1968 el nuevo ministro de Interior francés, Raymond Marcellin, decretó la prohibición de una media docena de “grupúsculos” de extrema izquierda, en los que no se incluyó a la Internacional Situacionista. De acuerdo con Boissonnas, ese fue un hecho que llamó mucho la atención: “Los situacionistas no fueron considerados una amenaza para el Estado. Por el contrario, se insertaban estructuralmente en la continuidad de los grupos surrealistas o letristas”.

   Guy Debord no se reconoció como un activista marxista, ni trotskista. A Henri Lefebvre, autor de La crítica de la vida cotidiana (1947), se le acusó de ser situacionista por la cantidad de conceptos que manejaba en sus textos y nunca fue tocado, agregó Boissonnas.

   “En 1972 (Giles Deleuze y Félix Guattari retornaron a la interrogante del deseo en el Anti-Edipo, y luego Michel Foucault se aposentaba en el poder de su Vigilar y Castigar” señaló. También, “Bernard Henri Levy y Maurice Clavel fueron catalogados como los nuevos filósofos. Era el nuevo pensamiento de derecha en Francia”.



Mayo 68. Cincuenta años



"1968" - Joaquín Sabina

"El mayo francés"


En 2018 se conmemoró el  quincuagésimo aniversario de las revueltas de mayo del 68. Aquellas acciones pudieron ser una verdadera revolución, pero se disolvieron como un azucarillo en un vaso de agua. Latente, en un rincón del alma de muchos, aquel espíritu sigue vigente, creo. Como tiene que haber gente "pa tó", muchos amigos antes cantaban a la libertad, ahora lo hacen a Macri,  al Rey de España y si mi apuran, a Santiago Abascal...Ya les vale.

PETRUS RYPFF


Mayo del 68 (Ismael Serrano - Papá cuéntame otra vez)

Recopilación de imágenes de la revolución de Mayo de 1968.

Creo que pertenecemos a una generación frustrada, aquella que se quedó "congelada" en las calles de París en mayo de 1968 en su intento de tomar el Cielo por Asalto, las generaciones de los 60'  y 70' (según Iván P. decía bien pequeño a sus padres, "la generación del entusiasmo"). El capitalismo quiere hacer el mundo a su imagen y semejanza; está por lograrlo, pero, una nueva oleada de una revolución  cultural y pacífica mundial, llegará antes de que el planeta tierra sea aniquilado...puestos a soñar...

PETRUS RYPFF






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