sábado, 3 de abril de 2021

LLEGARON A LA DEMOCRACIA CUANDO YA ESTABA INSTALADA


LLEGARON A LA DEMOCRACIA CUANDO YA ESTABA INSTALADA




   He recibido por Whatsapp un texto muy interesante. Aunque hay algún párrafo cuyo contenido no termino de compartir, en su conjunto me parece muy atinado y descriptivo de lo que está ocurriendo con una parte del espectro político de nuestro país, España. 

    En la foto aparecen cuatro personas que en el día a día, en mi humilde opinión, están "incendiando" el clima político del país, no tanto por sus propuestas, que a veces también, sino por su manera de conducirse y de manifestarse; están siempre crispados, siembran el odio como herramienta para conseguir objetivos extemporáneos y tienen una doble moral y una ambigüedad, por no decir cinismo, que no termino de entender, lo que en muchas ocasiones da alas a sus contrincantes para defender posiciones igualmente abyectas. Y uno se pregunta: ¿Es necesario este juego absurdo de descalificaciones "guerracivilistas"? 


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   No necesitamos salvadores, ni de extrema izquierda ni de derecha extrema, la democracia de nuestro país tiene imperfecciones que se pueden ir puliendo con buena voluntad y buenas iniciativas; no hace falta golpes de estado ni un régimen comunista dictatorial como el que sufren los cubanos y/o venezolanos.  Este es el texto:

   Llegaron agarrados al franquismo cuando Franco ya llevaba décadas muerto. Llegaron amarrados a la sanidad pública cuando teníamos una de las sanidades más avanzadas del mundo. Llegaron a los derechos sociales cuando España tenía un sólido sistema de protección social. Llegaron a la democracia cuando ya estaba instalada, llegaron a la transición cuando ya se había hecho. Llegaron a la república cuando ésta se había suicidado y el pueblo había elegido una monarquía. Llegaron a la liberación sexual en un país que lo hizo en los 60 con el turismo de suecas y alemanas. Llegaron a la transexualidad cuando Bibiana Fernández padecía de próstata y la Veneno alimentaba malvas. Llegaron al comunismo cuando este ya se había hecho el harakiri en Europa. Llegaron a los derechos de la mujer cuando ésta peinaba canas en las universidades, los quirófanos, la educación y en igualdad con los hombres. Llegaron a la Iglesia cuando las sandalias de sus frailes ya habían civilizado continentes. Llegaron a discutir el concepto de España cuando generaciones enteras de hombres y mujeres habían dejado su vida por defenderla. Únicamente han servido para poner un nuevo muro de Berlín entre los españoles. No traían nada nuevo, sin embargo, hubo una clientela para la ropa vieja y usada. Lo más grave de este negocio de Podemos es que la entregaban sucia y sin lavar, y en ese adanismo, siguen tratando de vender una mercancía averiada que de nada sirven a un país. Ahora quieren Madrid para esquilmar los ahorros de sus ciudadanos, que se levantan a las seis de la mañana para ahorrar para un piso y pagar una hipoteca. El proceso de liberación intelectual más importante que debe hacer un español es librarse del San Benito de que no existe ninguna obligación moral de ser de izquierdas para creer en la justicia social y el desarrollo personal. Lo más grave de nuestra inocencia e ignorancia es que llegaron con los bolsillos vacíos y se irán con las faltriqueras llenas.

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   Tengo amigos en las bases de la coalición Unidas-Podemos y no disto mucho de sus planteamientos, pero, la cúpula podemita me parece deleznable, especialmente cuando venden soflamas llenas de odio y provocación, el ex vicepresidente, que tanto criticaba a “la casta”, se ha convertido, sin darse cuenta, o lo que sería peor, a sabiendas, en lo peor de ella. También lleva una deriva que, salvando las distancias, se parece a la del líder soviético Stalin, haciendo alarde de un liderazgo perverso, no por sus virtudes, que, si las tiene, están muy escondidas, sino como dictador implacable con todo aquel que se atreva a hacerle sombra. José Stalin mandó a Trotsky a Méjico como exiliado y luego mandó al inefable y “voluntarioso” Ramón Mercader a ejecutarlo con el famoso piolet. 

   Iñigo Errejón se atrevió a cuestionar a papá Iglesias y consiguió, primero que lo mandaran a la parte alta del hemiciclo como castigo ejemplarizante, invitándolo poco después a salir de la formación morada. Para colmo de despropósitos, Monedero cargó las tintas contra Íñigo, culpabilizándolo del fracaso electoral podemita, en lugar de hacer la más mínima autocrítica. Recientemente, el ínclito jefecito, tras dejar su poltrona en el gobierno de la nación, intentó ligar ( o coquetear), con Más Madrid, invitando a ex partido de Carmena a aliarse para ir juntos a las inminentes elecciones para la Asamblea de Madrid. Como no podía ser de otra manera, recibió el varapalo de la negativa de Errejón y su candidata, Teresa García.

   Me gustaría que la tropa de Iglesias recibiera un severo correctivo en las urnas del martes, 4 de mayo. Si eso se produjera, ¿a qué se dedicaría usted, señor Iglesias? Espero que renuncie, por vergüenza torera, a seguir recibiendo un sueldo oficial como representante político.

    Una alternativa podría ser que se dedique a la noble ocupación de amo de casa en su vivienda de Galapagar, evitando así la posibilidad de que la misma sea ocupada por personas necesitadas que tienen tanto derecho como cualquiera a tener un techo donde  guarecerse de las inclemencias del tiempo. Me dicen que cabrían perfectamente 20 o 25 personas sin techo, en el ala de la casa que usted tenga a bien. Tenga en cuenta que, si usted desaparece del espectro político, habría menos crispación en la sociedad española. Ojalá ocurra lo mismo con la formación ultraderechista VOX, me temo que todavía no ha llegado el momento de su declive, pero con el tiempo, al no tenerle a usted como adversario, bajaría la intención de voto de tantas personas que siguen a Abascal por el odio que le tienen a usted, no porque estén convencidas de que lo hace bien.

   Espero que más temprano que tarde la polarización y el movimiento centrífugo hacia los extremos de los votantes españoles, de paso a otro clima más conciliador y de búsqueda de consensos que beneficien al conjunto de ellos. Todos sabemos que los extremos se tocan, quiero decir que sería bueno que usted, señor Iglesias Turrión, se cogiera de la mano de Santiago Abascal y juntos se marcharan al limbo, no hace falta que vayan al purgatorio a expiar sus culpas. Propongo un indulto o una amnistía para ustedes si se marchan, sin dejar todo “atado y bien atado” a ser posible, no sé si me explico.

Petrus Rypff


UN POCO DE HISTORIA

La verdadera historia de Ramón Mercader, el asesino de Trotsky

El comunista español al servicio del NKDV resultó ser el ejecutor físico de la mente más brillante de una revolución que ilusionó y decepcionó a partes iguales

 Ramón Mercader, tras haber asesinado a Trotsky, en una foto de archivo

Álvaro Van den Brule - 04/01/2020 

   "Cada cosa que amas, es muy probable que la pierdas, pero al final, el amor volverá de una forma diferente". Kafka y la Muñeca... la omnipresencia de la pérdida. 

  En medio de la canícula veraniega de un asfixiante verano del año 1940, en la entonces pequeña ciudad de Coyoacán, hoy barrio bohemio, alcaldía o distrito plenamente integrado en la mega urbe que es la capital mejicana; mientras en Europa los nazis reventaban la historia, un acontecimiento largamente orquestado en una inmensa mesa de pino en el Kremlin, fosilizaría el devenir de un formato de comunismo más dinámico y adecuado a las realidades del porvenir. Era un 21 de agosto y nada anticipaba que fuera a ocurrir algo tan brutal y decisivo en las entrañas de una ideología revolucionaria que a su vez, aniquilaría al más brillante y probablemente avanzado de sus líderes.


Ramón Mercader, en un retrato fotográfico de la época 

   El hombre que había dado la orden en Moscú, tenía un mostacho muy poblado, más si cabe, que otro iluminado que a su vez, conspiraba a lo grande liderando otra dictadura inhumana y salvaje; uno se llamaba Iosif (José), y el otro Adolph. El del bigote grande, era una bestia de atar, el otro, el del bigotito rectangular y flequillo ácrata era un poco más fino pero ambos, igual de alucinados. Aún hoy en día se debate si entre ambos se llevaron por delante cien millones de muertos entre los caídos en el conflicto que supuso la II Guerra Mundial incluyendo obviamente las hambrunas y deportaciones masivas que se produjeron posteriormente. 

   La crueldad más insólita subiría al pedestal del horror hasta hacerse indesalojable. Un 21 de agosto un comunista catalán selló de manera abrupta el acto por el que ha sido recordado hasta el día de hoy, el asesinato de León Trotsky. Un revolucionario que llegó a liderar el ejército rojo y que años más tarde, caería en desgracia firmando su sentencia de muerte a manos de un ángel exterminador venido del este. El enviado de Moscú era un agente de la NKVD, precursora de la que posteriormente daría en llamarse la KGB, una de las agencias de inteligencia más dinámicas y efectivas en el mundo del espionaje. 

   Ramón Mercader era hijo de una revolucionaria criado en el caldo de un ambiente burgués en el que al parecer el tema de la levedad del ser creaba legiones de aburridos que eran fácilmente presa de cualquier viento ideológico asociado al cambio del orden establecido. Este héroe de la Unión Soviética, más tarde olvidado en una cárcel mejicana durante años, sería el ejecutor físico de la probablemente mente más brillante de una revolución que ilusionó y decepcionó a partes iguales a cientos de millones de seguidores.

Stalin. "El Tirano Rojo"

   Mercader formó parte de varios grupos de ideología marxista y presa de sus filias comunistas, participaría activamente en los prolegómenos de la Guerra Civil Española. Tras su breve participación en la contienda nacional se le perdería el rastro una vez abandonada España en dirección a la Unión Soviética donde sería adiestrado en un centro de élite para una misión altamente confidencial. Un tiempo más tarde, sería enviado a Francia con objeto de entrar en contacto con elementos próximos al entorno de León Trotsky, ya caído en desgracia desde las purgas efectuadas en 1929 por el “Tirano Rojo”. El cuestionado líder revisionista, un judío comunista de origen ucraniano acabaría sus días plácidamente en México, país donde se rodearía de intelectuales y artistas de la categoría de Diego Rivera o la malograda Frida Kahlo. Desde este país, el que fue mano derecha de Lenin, se convertiría en toda una celebridad mundial al organizar la "Cuarta Internacional" para hacer frente al tirano georgiano. El antiguo líder soviético era consciente de que estaba en la lista negra del brutal Stalin y en consecuencia sabía que su vida pendía de un hilo. 

   Ya instalados en mayo de 1937, en Estados Unidos una Comisión de Investigación de cargos hechos contra León Trotsky en los Juicios de Moscú tras la Gran Purga, conocida como la "Comisión Dewey", tuvo como objetivo limpiar el nombre de Trotsky. Desde la muerte de Lenin, se puede decir sin ambages que las sucesivas depuraciones llevadas por Stalin (antes de la Gran Guerra Patria o II Guerra Mundial) dejaron la cúpula del PC ruso como una Tabula Rasa, no quedó vivo ni el Tato. Se calcula que antes de la invasión nazi este monstruo humano se había cepillado a más de cinco millones de rusos a través de ejecuciones sumarias, muertes por tortura y/o locura, suicidios simulados, y por supuesto, además, el siempre socorrido Gulag, expeditivos campos de exterminio donde los esclavos de aquella brutal tiranía caían como moscas. Con la idea de integrarse en el círculo íntimo del antiguo dirigente, Mercader adoptaría multitud de identidades. Su vasta cultura y dominio de idiomas añadirían una carta clave en el acercamiento a su siniestro objetivo. Durante su estancia en París, hizo amistad con Sylvia Ageloff, una militante trotskista norteamericana que le acercaría si cabe más, a su destino como verdugo de aquel sentenciado.

Una misión definitiva

   Mercader, que era un caballero español clásico, se preocupaba por Sylvia y de forma natural una cosa llevó a la otra y se enamoraron. La relación del español con la agente francesa afín al trotskismo sería determinante en su aproximación a la misión encomendada por Stalin en 1939, esto es, el asesinato de Trotsky. Meses antes había tenido que enfrentarse a un atentado fallido encabezado por el pro estalinista David Alfaro Siqueiros y una decena de pistoleros que dejaron un mosaico de más de trescientas balas en la fachada de la villa. Tras este hecho, se incrementarían notablemente las medidas de vigilancia en la villa ocupada por Trotsky.


Foto:  Parece Trotski, pero no lo es: se trata de Kalinin, de sorprendente parecido con el "desaparecido".

Héctor G. Barnés

   Las medidas de vigilancia, controles diarios y dificultades de diferente índole en el intento para acabar con la vida del purgado bolchevique, llevaron a Mercader al delirio de plantearse presa de la frustración, a contratar a un piloto civil norteamericano con el claro propósito de bombardear la vivienda del ex líder de la Revolución Rusa y acabar por las bravas con el tema que se traía entre manos. 

   Finalmente llegó el día fatídico del 20 de agosto de 1940 cuando el catalán llevó a cabo su misión. Tras arrearle en un momento de sorpresa con un piolet y una fuerte dosis de saña sin contemplaciones, dejaría a Trotsky sumido en profundas reflexiones. Milagrosamente, el revolucionario no sólo no fallecería en aquel trágico día, el caso es que ni siquiera perdió el conocimiento. Un día después, el otrora líder revolucionario, ideólogo de la reforma permanente del sistema político que junto con Lenin y Stalin pondrían a Rusia en el mapa de los grandes acontecimientos históricos, acabaría, víctima de las durísimas lesiones recibidas con un severo derrame endocraneal irreversible. Aunque se recurrió a la respiración artificial a través del oxígeno y en última instancia a una trepanación, los galenos, que lo dieron todo para salvar a aquel que proponía el único atisbo de amejoramiento de una doctrina jibara enclaustrada en una clara carencia de motilidad ideológica casi hermética; no pudieron sacar adelante al que podría haber representado una izquierda más evolutiva y adaptable a entornos y retos cambiantes. 

   Mercader sería arrestado 'in situ' pasando a ser huésped durante años en una cárcel de la Ciudad de México. Stalin organizaría una misión para liberar al catalán, pero las enormes dificultades en la ejecución de la misma, no permitirían llevarla a cabo. Su estancia en presidio le permitiría tener una holgada economía que por lógica, alivió enormemente su estancia en aquel mísero lugar. Reconocido en una ceremonia secreta como «Héroe de la Unión Soviética», la más alta condecoración del régimen comunista, cambiaría su nombre por el de Ramón López para eludir la atención mediática.



Ramón Mercader durante su arresto

   A la muerte de Stalin, cuando la primavera se esbozaba, uno de los mayores monstruos de la humanidad moriría también de hemorragia cerebral en el año de 1953. Ironías del destino. El revisionismo de Nikita Krushev (Nikita y Iósif no hacían manitas) condenó al ostracismo a aquel que obtendría la más alta distinción de la Unión Soviética. Mercader, aquel romántico teniente republicano que combatió otra de las grandes lacras del siglo XX durante nuestra tragedia del 1936, pasó sus años postreros en esa Cuba, amable siempre con los visitantes que no con su pueblo. Los restos del héroe–asesino serían repatriados para pervivir enterrados en la extinta Unión Soviética, país por el que había dado la vida.

El asesinato de León Trotsky

 El 20 de agosto de 1940 un agente enviado por Lósif Stalin (Ramón Mercader) asesinó a León Trotsky en México. La noticia fue portada de casi todos los diarios del mundo. Mientras el régimen nazi planeaba atacar a la Unión Soviética, Stalin parecía más preocupado por eliminar a quien consideraba su peor enemigo.


No es mi intención, o sí, establecer un paralelismo entre la dupla Stalin-Trotsky con la actual Iglesias-Errejón, al menos espero que no tenga esta segunda un final tan trágico.

Petrus Rypff

 

 

 

 

 

 


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