domingo, 14 de marzo de 2021

OTTO SKORZENY, ESPAÑOL Y PATRIOTA, NO NAZI - ¡VÁLGAME DIOS!

 


OTTO SKORZENY, ESPAÑOL Y PATRIOTA, NO NAZI - ¡VÁLGAME DIOS! 


Otto Skorzeny como comandante de la unidad SS Friedenthal.


La cómoda vida en España de Otto Skorzeny, el jefe de los comandos de Hitler protegido por el franquismo 

El periodista Francisco Rodríguez de Gaspar publica “Otto Skorzeny. El nazi más peligroso de la España de Franco, un ensayo que reconstruye la acomodada existencia del conocido nazi y sus planes para crear la 'Legión Carlos V', un ejército de retaguardia contra el comunismo.

     

Otto Skorzeny en un acto del Partido Nazi en Berlín el 3 de octubre de 1943.


German Colonel Otto Skorzeny interrogated by a US Army captain in Germany


 MARTA TOMÉ - 13/03/2021 

   La agenda del 27 y del 28 de septiembre de 1951 invitaba a llevar la esvástica puesta y casi uniforme de gala, pero había demasiados ojos puestos en estas dos citas secretas de exmilitares, excombatientes de la antigua Legión Cóndor, y políticos nazis para dar más pistas. El grandullón austríaco movía los hilos empeñado en sacar su plan adelante junto a nombres importantes de fascismo europeo. Llevaba meses de viajes y reuniones para perfilar un potente ejército de retaguardia preparado para luchar contra el comunismo. Incluso tenía nombre, La Legión Carlos V, y las cosas claras.      

   Se formaría en España y el Ejército podría colaborar en su instrucción. También el guion de la segunda cita prometía desescombrar el Tercer Reich y apuntalar los cimientos de una nueva Europa fuerte que arrinconara al comunismo. A esta reunión tampoco faltó el austríaco, encumbrado desde hace años como libertador de Mussolini.


Hitler's Super Commando - Otto Skorzeny

 


OTTO SKORZENY. El hombre más peligroso de Europa.

    Hasta ahí, Otto Skorzeny, el antiguo jefe de comandos de Hitler, militar experimentado, fanático del Führer y del nacionalsocialismo, pensaba en poner sus mimbres sin mucho problema. El hombre más peligroso de Europa, como se le define desde hace años, lo tenía de cara: influyentes amigos nazis, contactos políticos, crédito en el régimen franquista, un espíritu conspirador irrefrenable y un don de gentes con el que serpentear en todos los brezales.

   La misma agenda escogió dos días señalados para celebrar el XV aniversario de la liberación del Alcázar de Toledo. Un buen escenario para jugar al despiste, o no tanto, entre la misa, la procesión y la imposición de la Medalla de Oro al general Moscardó en el patio semiderruido del Alcázar, un edificio venerado por la Alemania nazi desde hacía años. El único que faltaba era Franco, que pese a la importancia de la fecha se entretuvo vendiendo su imagen de abuelo como maniobra de despiste para seguir aparentando neutralidad y no irritar a los norteamericanos, pero infiltró a personal de confianza.


El Hombre más peligroso de Europa, Otto Skorzeny en España

   El régimen no fue el único que miraba de cerca el conciliábulo. La Agencia de Inteligencia Americana (CIA) pisaba los talones a Skorzeny desde hacía tiempo y se convirtió en la sombra diaria de todos sus movimientos. El austríaco no pasaba desapercibido con sus casi dos metros de altura, sus hechuras anchas y curtidas, y sus dos cicatrices en la cara como recuerdo de un mal lance de sus años de juventud en una hermandad de esgrima en Viena. Los americanos no querían perder de vista a un hombre tan posicionado y valioso para el terreno militar, los negocios y cualquier acuerdo que se pusiera al alcance. La CIA tampoco se fiaba de un personaje con tanta arista.

 

Otto Skorzeny junto a un grupo de personas junto a la escultura de Carlos V en el patio del Alcázar de Toledo el 28 de septiembre de 1951. — Colección Rodríguez.

   "Era el faro perfecto para aglutinar a los supervivientes y amantes del Tercer Reich", explica el periodista Francisco Rodríguez de Gaspar, autor del libro Otto Skorzeny. El nazi más peligroso en la España de Franco, que la editorial Almuzara acaba de sacar a la venta. El punto de partida de este completo ensayo que desgrana la vida del exmilitar austríaco en la España de Franco, sus conspiraciones, negocios, su relación con gobiernos de distintos países, sus sabotajes, su vinculación con el Mosad israelí, su implicación en la venta de armas, el control de su imagen pública y su vida acomodada como nacionalsocialista acérrimo en Madrid, sin purgas hasta su muerte en 1975, meses antes que la de Franco.

Funeral de Otto Skorzeny - España 1975

   El autor ha tardado más de tres años en completar una investigación que partió del hallazgo de unos documentos de la CIA desclasificados en los que figuraba Toledo y Skorzeny al mismo tiempo. Lo mismo pasó en El enigma de la espada de San Pablo, su primer libro que partió del titular de una noticia en un antiguo diario que anunciaba su búsqueda. 

   Los memorándums fueron ofreciendo mucha información sobre los constantes viajes del austríaco recién llegado a España con una identidad falsa que no necesitaba porque su verdadero nombre le abría puertas, algo reconocido por una buena parte de los historiadores que han estudiado al personaje, aunque haya algunos que lo consideren un charlatán fracasado. El protagonista de este libro eligió España y fijó su residencia en Madrid porque tenía claro que el régimen de Franco sería cómodo y desde una oficina de la capital comenzó a tramar sus planes y a dejar atrás su paso por un campo de desnazificación del que se escapó, al igual que de la purga a medias tintas sobre los nazis en Núremberg tras la Segunda Guerra Mundial. El hombre más peligroso de Europa era un tipo escurridizo que no paró de pregonar su afinidad y veneración a Hitler. No se arrepintió nunca, ni siquiera trató de disimularlo.

   En 1951, la CIA no paró de elaborar informes sobre Skorzeny. Incluso un agente bien entrenado tuvo un encuentro con él dos noches antes de su viaje a Toledo. No hay fotografías que inmortalicen las reuniones ni su presencia en el Alcázar aquellos días, aunque en una de ellas aparece al fondo de la procesión un hombre alto y corpulento fumando. Su calidad no permite corroborar su identidad. Aun así, el periodista Francisco Rodríguez ha encontrado y clasificado suficiente información que vincula al austríaco y acredita que fue el maestro de ceremonias de esas fechas.

   También localizó hace tiempo una llamativa foto de grupo a los pies de la escultura de Carlos V en el patio del Alcázar. Una imagen muy significativa de la Colección Rodríguez, de un conocido antiguo estudio de la ciudad, que pone rostro y nombres y apellidos a los invitados nazis al aniversario, entre ellos, Per Engdahl, político sueco destacado de extrema derecha; Maurice Bardéche, crítico de arte, periodista francés y significado exponente del neofascismo; Karl-Heinz Priester, jefe de propaganda de las Juventudes Hitlerianas; Paul van Tienen, oficial de las Waffen-SS que combatió en el frente oriental durante la Segunda Guerra Mundial; y fray Branko Marić, fraile franciscano vinculado al movimiento del nacionalsocialista croata Ante Pavelić. 

   En otra de las fotos aparecen los mismos personajes, junto a más personas y una que destaca en el centro, el general Moscardó. La lista de invitados la completó León Degrelle, líder belga de las SS; Jean Bauverd, periodista suizo que trabajó para el Ministerio de Propaganda nazi, y organizador de la cita política; y Vasilei Iassinki, uno de los líderes del movimiento fascista rumano conocido como Guardia de Hierro.

 

Mussolini con la unidad de paracaidistas de Student dirigidos por Otto Skorzeny (a la derecha del Duce).

   "Me sorprendió al encontrar los memorándums de la CIA que nadie hubiera tratado el tema en profundidad", subraya el autor, por la importancia de los planes conspiratorios, por la abundante documentación y por el doble juego de EEUU y de España con sus atentas miradas puestas en peligrosas confabulaciones, simulando también al mismo tiempo cierta miopía por intereses políticos y, sobre todo, económicos de ambas potencias. 

   Se desconoce cuánto duró la reunión política de Toledo, si se entonaron cánticos o sellaron juramentos. El autor no ha encontrado pruebas documentales, pero sí hasta cuatro fuentes que la acreditan y la más completa la aporta la CIA con un detallado informe de 24 páginas. Además, el propio Engdahl, el político sueco, dejó constancia con una breve referencia en sus memorias, algo que repite también el hijo de Bauverd, organizador de la cita, en el libro que escribió tras la muerte de su padre. No faltó tampoco la aportación de la revista alemana Der Spiegel, de la mano del periodista Hans Hermman Mans, vinculado también a la causa.

  De la conspiración a los negocios. Ni la Legión Carlos V ni la Internacional Fascista terminaron de cuajar, quizá por el hecho de que no se produjo esa esperada Tercera Guerra Mundial y el comunismo de la URSS no fue tan beligerante como parecía. Skorzeny "supo jugar bien sus cartas", explica el autor, ya que su interés político, que "no pareció interesarle mucho", se desdibujó al perderse la posibilidad de un gran conflicto, pero al nazi austríaco no pareció afectarle demasiado porque pudo beneficiarle para sus constantes negocios en España y en medio mundo. 

   "Aquí en España por fin me siento libre, puedo quitarme la máscara. Ya no tengo motivos para vivir en secreto". Así de claro se lo dijo Skorzeny, Caracortada, en multitud de alusiones, a un periodista en una entrevista publicada por el Daily Press seis meses y medio después del contubernio en Toledo. El nazi se había vivía acomodado en Madrid con Ilse Lüthje, su tercera esposa, emparentada con el antiguo banquero de Hitler, Hjalmar Schacht. Lo cierto es que nunca fue discreto ni necesitó esconderse. 

   A medida que las intrigas políticas perdieron fuelle, el protagonista fue amasando una importante fortuna con acuerdos comerciales, sin descuidar sus trabajos ligados a la industria militar, que más tarde lo llevaron a meterse en la venta de armas. Según avanzaba la década de los 50 fue firmando jugosos contratos, como el de la Red de Ferrocarriles Españoles en 1952 por seis millones de dólares para la compra de acero. Y su papel de intermediario en negocios con empresas alemanas del metal le facilitó uno de los mejores clientes, el norteamericano. 

 "Sus relaciones comerciales con los yankis evidenciaron la buena sintonía entre ambos, pero la CIA nunca le quitó el ojo de encima porque no se fiaba completamente de él". El servicio de inteligencia conocía sus dotes militares y su escurridiza manera de moverse en los negocios traspasando una y otra vez sus límites ideológicos, como prueban sus trabajos para el Mosad israelí.

 Además, el periodista incluye en su libro la existencia de un memorándum de la CIA que acredita que, de 1954 a 1958, Skorzeny manejó dos millones de euros en contratos y un millón más a través de subcontratas. Pero el negocio redondo llegó con un grupo de contratistas americanos, una especie de unión temporal de empresas, que se encargó de levantar en España las bases norteamericanas de Torrejón de Ardoz, Zaragoza, Rota y Morón. La buena sintonía con los yankis la remató con la creación del Grupo Paladín, junto al excoronel americano James Sanders en 1970, dedicada a la seguridad privada para zonas en conflicto en distintos países.

   A Skorzeny lo perseguía su pasado militar, o quizá él mismo era incapaz de desligarse del campo de batalla, fuera real o imaginario, ya que en su ajetreada agenda figuraron labores de asesoramiento al gobierno de Nasser, en Egipto, trabajos con ingenieros alemanes para impulsar la industria aeronáutica española y sus intrigas le condujeron a un sorprendente fuego cruzado de sus negocios e intereses, porque participó en labores de sabotaje a Egipto encargadas por el Mosad orientadas a la destrucción de misiles cuyo programa había activado él mismo con la ayuda de científicos alemanes. Lo que demuestra, sin ahondar en el conflicto, que “le gustaba ser el perejil de todas las salsas", comenta el autor.

   Skorzeny presumía de su sombra alargada, gigantesca más bien, y siempre se movió de cara a la opinión pública como héroe y villano al mismo tiempo, según conviniera. La fama del nazi austríaco tampoco saltó por azar, estaba orquestada por su influencia en los medios, a los que recurría a menudo para desmentir bulos, medias verdades y realidades difíciles de publicitar en una España silenciosa y tapada que seguía haciendo guiños al fascismo más abominable. Quizá las tres palabras que mejor resumen al personaje fueron las que anotó en su diario su buen amigo Walter Shellenberg, jefe de la inteligencia de las SS, su superior, en 1951. "Toledo con Otto". Aunque el mensaje se quedó corto porque el austríaco dio de sí para borrar una palabra y dejar escrito: "Todos con Otto".

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Otro pájaro, Willi Herold

Ocurrió hacia el final de la guerra en Europa, donde en una terrible coincidencia, un chico de 19 años suplantó su rango haciéndose pasar como capitán de la Luftwaffe, actuando como tal y perpetrando una serie de ejecuciones sumarias hasta ser conocido en la actualidad, como el “Verdugo de Emsland”. Hoy conoceremos la historia de Willi Herold, el protagonista de la película “El Capitán”.

Referencias bibliográficas:

• Corazón Rural, A. (2019). Willi Herold: ¿el uniforme hace al asesino? Madrid: Jot Down.

• Hallo Niedersachsen (2020). "’Verdugo de Emsland’ masacra a prisioneros” (título original: "Henker vom Emsland" verübt Massaker an Gefangenen). Niedersachsen: NDR.

• Krogmann, K. (2014). El asesino con la orden de pecho (título original: Der Mörder mit der Ordensbrust). Oldemburgo: NWZ Online.

• Martín García, M.A. (2018). El “capitán” Willi Herold (1925-1946). Cantabria: Senderos de la Historia.

• Noglik, D. & Wöste, H.C. (2014). Incursión sangrienta de un oficial falso (título original: Blutiger Streifzug eines falschen Offiziers). Frisia Oriental: Ostfriesen-Zeitung, p. 17. 

• Olmsted, D. (2020). Reseña de la película alemana de 2017 “El Capitán” (título original: Review of the 2017 German Film “The Captain”). New Orleans: The National WW2 Museum.

• Pfaffenzeller, M. (2017). La ropa hace asesinos (título original: Kleider machen Mörder). Berlín: Spiegel Geschichte.

• Wöste, H.C. (2015). De deshollinador a verdugo con el uniforme falso (título original: In falscher Uniform vom Schornsteinfeger zum Henker). Berlín: Welt.


El cabo que fingió ser un capitán alemán y perpetró una masacre al final de la 2ª Guerra Mundial


La verbena de Franco: así ocultó a criminales nazis en España tras la II Guerra Mundial 

Los alemanes maniobraron en connivencia con el régimen franquista para obtener la nacionalidad española y evitar las deportaciones.

David Barreira - 22 octubre 2018  para El Español.

   Adolf Hitler se había suicidado en su búnker de Berlín cercado por la inminente derrota. Del Tercer Reich no quedaba ya más rastro que un solar de escombros, las columnas humeantes de un fantasma que solo generó muerte. Era mayo de 1945 y el nazismo había perdido la II Guerra Mundial, pero a los Aliados les quedaba una última misión, quizá la más laboriosa: desnazificar Europa, eliminar cualquier vestigio del nacionalsocialismo, localizar a todos los funcionarios nazis que se escondían en los países neutrales y hacerles pagar por sus crímenes.

   Reino Unido y sobre todo Estados Unidos pusieron en marcha un programa de limpieza ideológica concebido para hacer frente al temor real de un resurgir del fascismo en el Viejo Continente. Había que extirpar todo el odio indiscriminado del que germinó el Holocausto y que provocó millones de víctimas mortales. Y esas persecuciones se prolongan aún hasta la actualidad. Herman Göring, Rudolf Hess o Alfred Rosenberg, entre muchos otros, fueron condenados en los Procesos de Núremberg, pero miles de cargos intermedios del régimen nazi lograron evadir sus responsabilidades criminales y gozar de una nueva vida placentera en el anonimato.

   La España de Franco tomó bando durante la guerra, pero siempre se mantuvo alejada de los frentes, agarrada a la política de no intervención. Tras la derrota del Tercer Reich, los diplomáticos, funcionarios y espías alemanes que estaban destinados en la Península no podían regresar a su país. Y el régimen franquista, según asegura el historiador Paul Preston, uno de los biógrafos del dictador, también dio cobijo a todos aquellos nazis que lograron huir: "A diferencia de Alemania o Italia, la España de Franco no sufrió un proceso de desnazificación. Al contrario, a partir de 1945, Franco, que nunca se arrepintió de sus vínculos con Hitler y Mussolini, permitió que España se convirtiera en refugio de muchos nazis que huían de los Aliados".


   Sin la colaboración del nuevo régimen, la persecución de los "alemanes indeseables" se complicaba. En mayo de 1945, un grupo de agentes de inteligencia de la Oficina de Servicios Estratégicos (OSS) de Estados Unidos en España recibió la orden de elaborar una lista de todos los ciudadanos alemanes "que se dediquen a cualquier actividad, ya sea de espionaje, política o comercial, que fuera perjudicial para los interesees de los Aliados. Según esta directiva, en julio de ese mismo año las embajadas británicas y estadounidenses confeccionaron una relación de 1.600 candidatos a la repatriación a Alemania.

   Aunque el Gobierno español detuvo a algunos de estos nazis y los entregó a las autoridades correspondientes, los expedientes de muchos de ellos fueron archivados de forma consciente, con la connivencia de los propios ministros franquistas. "España estaba llena de individuos que, a todos los niveles, intentaron frustrar los intentos de los Aliados de llevar a cabo las repatriaciones", apunta David A. Messenger, profesor asociado de Historia y de Estudios Globales y Locales de la Universidad de Wyoming, en su libro La caza de nazis en la España de Franco (Alianza editorial). 

Españoles y patriotas, no nazis

   España se revelaba en un reducto de relativa tranquilidad para todas aquellas personas cuyo pasado enrocaba con el Tercer Reich. Por eso los servicios de inteligencia de EEUU temían que los nazis siguiesen colaborando colectivamente desde la clandestinidad, conspirando contra la democracia. Son estas figuras lo que el pensador Stephen Stedman define como "boicoteadores limitados", personas que tienen un propósito específico que no contempla el poder o el dominio total; en su caso, les basta con seguir teniendo influencia.

   La mayoría de los alemanes ocultos en España llevaba viviendo en nuestro país desde antes del estallido de la Guerra Civil. Eran espías, como Walter Mosig; miembos de la Legión Cóndor, como Max Nutz; empresarios, como Johannes Bernhardt; o diplomáticos, como Friedlhelm Burbach. Como relata Messenger, estaban "familiarizados y a gusto con el concepto de religión, nacionalidad y sentir antidemocrático que había construido el régimen de Franco, se sirvieron de esos elementos para argumentar que eran, a todos los efectos, más españoles que nazis, y que por consiguiente tenían derecho a quedarse en España. Y en su mayoría lo lograron". 

 

Portada de 'La caza de nazis en la España de Franco'.

   La maniobra generalizada de los alemanes para evitar la repatriación consistía en redefinirse como franquistas y adquirir la nacionalidad española más como una concepción social que como un estatus legal. "Muy pocos se presentaban como refugiados por motivos humanitarios: eran activistas políticos que pretendían quedarse en España y desempeñar allí un papel en el futuro", explica el también autor de L'Espagne Républicaine. "Intentaron utilizar la terminología que les suministraba el Estado franquista para presentarse como patriotas". Y no lo hicieron a título individual, sino que fue una estrategia organizada desde el conjunto de la colonia alemana.

   En este contexto resultan comprensibles las estadísiticas: entre 1945 y 1948, EEUU y Reino Unido exigieron la devolución de 811 alemanes. Se logró repatriar a 265 —aunque muchos de ellos consiguieron regresar—; los otros 546 se quedaron en España, de los cuales se solicitó la repatriación de 104 en octubre de 1947, sin que se consumase ninguna deportación. Por lo tanto, la mayoría de nazis permanecieron donde estaban.

   No obstante, el proceso de desnazificación en suelo español, en palabras de David A. Messenger, fue "una cacería que fracasó y al mismo tiempo fue un éxito. (...) Puede que la caza de nazis en España no arrojara grandes cifras, pero sí consiguió algunos de los objetivos que se había propuesto". 

   La amenaza en el horizonte de un nuevo conflicto entre dos grandes potencias, la Guerra Fría, también permitió el acercamiento del régimen franquista a las democracias occidentales y rebajar ciertas tensiones. El realismo de 1945, determinado por el temor al nazismo, fue sustituido por el realismo de 1947 y la sensación de que existía una clara amenaza soviética en Europa. 

España andaba como los nazis, vestía como los nazis, hablaba como los nazis, era socia de los nazis, igual también era nazi, ¡Oh, no había caído, jejé!

(Un hispano-alemán de pura cepa)


Los diez nazis más notorios en España

Acabada la guerra en 1945, la neutralidad del régimen de Franco sirvió a muchos de las jerarcas nazis para esconderse de los aliados

JULIO TOVAR - 19/10/2015

Léon Degrelle

Degrelle, con los emblemas borgoñones de su batallón

   Nacido en Bouillon, Bélgica, en 1906. Está vinculado a las Waffen SS y al ultra conservadurismo católico belga. Se exilia en España luego de estrellar su avión en San Sebastián (1945). El gobierno belga pidió su extradición, pero nunca la consiguió. Fue negacionista, inspiró CEDADE y resultó una cara célebre en el ultraderechismo español. Murió en Benalmádena en 1994.


Otto Skorzeny


Skorzeny, en su madurez

   Nacido en Viena en 1908, fue un soldado afortunado al rescatar a Benito Mussolini y también ejerció como espía a las mismas órdenes de Hitler. Se exilió en España para 1948, y vivió bajo la protección del régimen de Franco hasta su muerte en 1975. La cicatriz que recorre su rostro fue consecuencia de un duelo en la Universidad de Viena, dentro de la sociedad Mensur donde se practicaba la esgrima.

Reinhard Spitzy


El pasaporte falso de Spitzy, acreditado por Falange

   Nacido en Graz, Austria, en 1912, fue capitán de las SS y asistente de Ribbentrop. Diplomático, licenciado en la École de París, llevaba las empresas estadounidenses en Alemania. Después de la guerra, se escondió entre monjes en Cantabria. Huyó en 1948 a Argentina, con otro nombre. Murió en su Austria natal, en Maria Alm, en 2010. 

Friedhelm Burbach

La Sierra de la Tesla, donde se ocultó el esquivo Burbach

   Cónsul nazi en Vasconia, encargado de la propaganda. Fue compañero de escuela del hermano de Rudolf Hess y hombre de primera hora del régimen nazi. Se ocultó para 1945 y 1946, según diversas fuentes, en un pueblo de Burgos. Vivió 66 años y era conocido como «Rudi, el alemán».

 

Johannes Bernhardt


Retrato de juventud de Bernhardt

   Alcanzó el grado de general de honor en las SS, y combatió en el frente tanto occidental como oriental durante la Primera Guerra Mundial. Se dedicó a los negocios, especialmente en Sudamérica. A través de ellos conocerá a parte del alzamiento, en Marruecos, lo que le convertirá en un enlace clave con Hitler. Después de la guerra, se le concedió la nacionalidad española y dirigió una gran empresa llamada Sofindus. Murió en 1980, en Munich, tras regresar en los años 70.

 

Gerhard Bremer



Bremer en su juventud

   Nacido en 1917, en Düsterntal (Alemania). Joven soldado de las Waffen S.S., formó parte del exitoso ataque a Polonia en el 39. En el Este llegó a obtener la Cruz de Caballero, pero no pudo tener éxitos en el frente occidental. Emigró en los años 50 a Denia, Alicante, gracias a la intercesión de Johannes Bernhard. Allí fue un próspero capataz hostelero en los años dorados de Benidorm. 

Fredrik Jensen

Jensen, con sus insignias de guerra

   Nacido en 1921 en Oslo, Noruega, ascendió rápidamente tras alistarse a la Waffen-SS. Herido durante la guerra, sobrevivió en un hospital de Viena y pasó por la desnazificación. Volvió a Suecia, donde fue perseguido por sus ideas, aunque hizo fortuna con la venta de material de oficina. Málaga era su residencia de verano, donde jugaba tranquilamente al golf. Murió en 2011. 

Paul Maria Hafner

Hafner, fiel a sus ideas hasta el final

   Nacido en 1923, en el Tirol (Entre Austria e Italia), se alistó como voluntario en las Waffen S.S. Estuvo de guardia en campos de concentración célebres como Buchenwald o Dachau. Llegó a España en los años 50, a Madrid, murió en 2010. Es el objeto del polémico documental Hafners Paradise, dirigido por Günter Schwaiger, donde dice que el Holocausto fue «propaganda, propaganda, propaganda». 


Hafner's Paradise - El Paraíso de Hafner

HAFNER, ex-criador de cerdos, inventor arruinado, amante insolente y ante todo antiguo oficial de las SS, vivió en España rodeado de amigos nazis y soñando con el advenimiento del 4º Reich. A través del film nos introduce, orgulloso y sin complejos, en su mundo oscuro y grotesco, que ha fabricado a su medida y en el cual reina con aparente soberbia. Finalmente la realidad vino a su encuentro.


Hauke Bert Pattist Joustra

Diario londinense que recoge la invasión de Holanda

   Holandés, nacido en 1920 en Utrecht. Se alistó en las Waffen-SS, donde en su país natal persiguió a la comunidad judía. Huyó de los aliados en 1946, para llegar a España en 1956 en moto. Fue detenido y después liberado, lo que le permitió un exilio oculto en Ribadesella, Oviedo. Dirigió allí obras educativas y también hizo traducciones para prensa. A pesar de las peticiones de extradición, murió en Langreo en 2001.

Otto Remer

Remer, con uniforme

   Nacido en 1912, en Nueva Brandeburgo (Alemania). Era soldado de la República de Weimar en el 32, aunque luego pasará a dirigir una compañía de soldados en los años 40. En inicio  formó parte del complot para asesinar a Hitler, se mantuvo fiel posteriormente. Tuvo una efímera trayectoria política en los 50, y luego de negar el Holocausto en 1992 se exilió en España. Murió en 1997 en Málaga.



Lili Marleen - Marlene Dietrich (Letra alemán y español)

 

Forseti ~ Korn

Glut um Glut drängt sich von innen

Einen Weg durch festen Stein.

Glühend Adern haltlos rinnen,

Schaffen strömend neues Sein,

Wecken bebend altes Sinnen.

Blank gespült vom Fluss der Zeiten

Wächst heran im Weltenschoß

Schlafend noch seit Ewigkeiten

Jenes Urkorn und ward groß,

Spannte steinern Flügelweiten,

Die es um die Welt gelegt

Und geschliffen einst aus Erzen,

Stumm im Ozean gehegt,

Wacht es über unsere Herzen,

Zeigt uns einen stillen Weg.

Der da führt durch dunkle Stunden,

Durch Geäst der Zeitenwende.

Bleibt dem berge tief verbunden,

Der schon wartet auf sein Ende,

Das ihm quillt aus alten Wunden.

Korn, das wuchs in schwarzer Tiefe,

Birgt ein Sehnen gleich dem Stern,

Den man verloren nächtens riefe.

Doch verschlossen bleibt sein Kern,

In dem jenes Hoffen schliefe.

Doch kein Mensch begreift sein Sinnen,

Losgelöst bleibt der Verstand.

Erst im Traum streift man die Schwingen,

Die dem Wachen unbekannt,

Und dem Korn sein Sehnen bringen.


Brasas tras brasas se empujan desde dentro

Un camino a través de piedra maciza.

Las venas brillantes siguen fluyendo

Creando un nuevo ser que fluye,

Despierta los viejos sentidos temblorosos.

 

Lavado limpio por el fluir de los tiempos

Crece en el seno del mundo

Dormido por siglos

Ese grano original y se volvió grandioso,

Alas de piedra extendidas,

 

Que le dio la vuelta al mundo

Y una vez cortado de minerales,

Acariciado silenciosamente en el océano,

Vela por nuestros corazones

Muéstranos un camino tranquilo.

 

Que conduce a través de las horas oscuras

A través de ramas del punto de inflexión.

Permanecer profundamente conectado con la montaña,

Quien ya esta esperando su fin

Eso brota de viejas heridas.

 

Grano que creció en la profundidad negra,

Esconde un tendón como la estrella,

Ese gritó perdido en la noche.

Pero su núcleo permanece cerrado

En el que dormía esa esperanza.

 

Pero nadie comprende sus sentidos

La mente permanece desapegada.

Solo en un sueño tocas las alas

Desconocido para el guardia,

Y trae el grano su anhelo.



 

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