domingo, 21 de marzo de 2021

FRENANDO EL DETERIORO DE HABILIDADES COGNITIVAS

 

  FRENANDO EL DETERIORO DE HABILIDADES COGNITIVAS




   Me considero una persona normal, vivo en una ciudad normal, recibí una educación académica normal, tengo dos hijos normales (dados los tiempos que corren, esto no es normal; es una suerte tremenda) y ahora, en mi trayectoria vital, que ya supera el medio siglo, me enfrento a situaciones que no sé si son normales, desde luego no llevo una vida convencional, teniendo en cuenta mis distintas ocupaciones y los avatares cambiantes en mi devenir personal.

  Ayer, sin ir más lejos, me sorprendí a mí mismo en una situación peculiar y a la vez, algo preocupante. Pronuncié seis nombres seguidos antes de atinar con el de la persona a la que me dirigía. Mi interlocutor era mi propia hija. Para llamarla utilicé nombres increíbles, como el de su tía, su ristra de primas, o incluso el de la mismísima reina de nuestro país, que, por supuesto, nada tiene que ver con el asunto. Mi hija, pobrecita, no sabía cómo reaccionar.

   - ¿Leticia? ¿Me has llamado Leticia? -preguntó con una mueca como la de un niño que acaba de chupar un limón.

   Por un instante, el motivo de mi conversación con Zola quedó relegado a un segundo plano. Un tul de preocupación me escarchó el gesto; sospeché que la sombra del deterioro, de la confusión mental y, por qué no decirlo, del Alzheimer hacía su primera aparición. 

   -Hombre, a tu edad eso es habitual -me tranquilizó mi amigo y vecino Calvin, que por lo visto le tiene cogida la costumbre a este tipo de deslices. -Lo grave es cuando vas a decir algo y la mente se te vuela, dejándote con la frase a medias; o cuando marcas un número de teléfono y se te olvida a quién estabas llamando en el momento que descuelgan el auricular al otro lado...y no digamos cuando no encuentras el coche que dejaste en el aparcamiento hace quince minutos. Eso es lo malo.

   - ¡Ay! ¡Eso también me pasa a mí! -clamo- ¿Y dices que es muy malo?

 - ¡Bah! -espanta una mosca imaginaria. -En tu caso no tiene importancia.

   - ¿Por qué no?

   -Porque lo esencial es no perder la inteligencia emocional -asegura. -Puede que te vuelvas desmemoriado, pero con inteligencia emocional seguirás feliz; al menos, eso es lo que me dijo mi psicólogo, bueno, lo ponía en un libro suyo que me aconsejó.

  - ¿Y qué tiene que ver la dicha con cambiar de nombre a mi hija cada vez que la llamo, o con extraviar el coche cada vez que lo aparco? -, pregunto sin mencionar el teléfono móvil, que hace días que no encuentro, y eso que lo he buscado hasta dentro del frigorífico.

   -Sí que tiene que ver -, informa. -Las personas felices son muy simpáticas. ¿Pierdes el coche? No importa. Siempre aparece alguien que te lo busca porque le has caído simpático.

     -No es mi caso -confieso. -Se me ponen los humores turbios cuando una palabra no se me despega de la punta de la lengua o cuando extravío algo. Se me esfuma la paciencia. Noto que ahora controlo peor las situaciones problemáticas.

  - ¡Ah! Entonces... -pone semblante de encontrarse ante un mal síntoma...- yo que tú me haría ver.

     - ¿Tan grave te parece?

   -Grave, lo que se dice grave, no sé si es. Yo sólo te digo que a una persona la mandan al cementerio cuando el médico diagnostica muerte cerebral. Esto da idea de lo importante que es el cerebro; sin él somos un pedazo de carne inerte.

   Se me pone cara de huevo asombrado. Creo que el símil de mi caso con el de la muerte cerebral es un completo disparate, o quizá es que se me percibe peor de lo que yo pensaba. Mi amigo se da cuenta de mi zozobra e intenta suavizarla.

   -Con esto no quiero asustarte -asegura, como si no lo hubiese hecho ya. -Sólo pretendo que te des cuenta de que cuando los engranajes de la mente comienzan a oxidarse nos convertimos en viejos maniáticos y cascarrabias - concluye.

   -Hombre, digamos que lo mío encaja en el sector de los memoriosos incompletos más que en el de los cascarrabias o moribundos.

   -Lo que tú digas, campeón. Allá tú.

   - ¿Tú sabes lo que puedo hacer al respecto?

   -No. Pero cuando lo averigües, avísame. Yo también ando necesitado –Se larga, convencido de que el mal de muchos es consuelo de tontos.

   Me acribillan los malos presagios; ya me veo preguntando lo mismo veinte veces seguidas, u olvidando palabras que siempre estuvieron a mi alcance, los reflejos diminutos, el razonamiento lento, el enfado a flor de piel y mi habitual ironía esfumada para siempre. Un horror.

   La recuperación de mis habilidades cerebrales cerebrales se convierte en una prioridad. Estoy dispuesto a invertir el tiempo y energía necesarios. Ya no me importa parecer más o menos atractivo. Ahora lo que de verdad me interesa es seguir siendo listo.

   Se me ocurre acudir a los libros. Me topo con volúmenes de corte técnico, con profusión de dibujos de neuronas, descripción de neurotransmisores y un sinfín de terminología que se me escapa. También encuentro textos que más bien parecen un compendio de crucigramas y acertijos numéricos. De pronto atisbo un volumen cuyo título responde específicamente a mis necesidades:

   El potencial de la inteligencia. Nuevo método paso-a-paso para utilizar el 95% inactivo de su mente.

   Leo con fruición. El autor asegura que, normalmente, sólo utilizamos el 5% de nuestra capacidad mental; e incluso, por lo visto, abundan las personas que usan sólo el 1%.

   Si la memoria no me falla, creo reconocer a varios energúmenos que seguramente están en este grupo. Sigo leyendo. Veo soluciones para activar la parte inmóvil; es decir, el 95% de mi cerebro. El autor promete que, gracias a su libro, los lectores pondremos el mundo a nuestros pies. únicamente hay que seguir una serie de directrices, paso-a-paso, cuyo resultado final sirve para dejar de fumar, perder peso, evitar dolores reumáticos, eliminar la miopía, frenar los ataques al corazón, mejorar el rendimiento deportivo y aumentar las experiencias religiosas. También se dice que puedo hacer la compra sin mirar siquiera la inmensa lista que suelo llevar. Todo ello sólo con la mente. Asegura un capítulo que no hace falta tener fuerza de voluntad o concentración.; no son necesarias. Con el método que el libro enseña, el cerebro trabajará para mí, yo no debo preocuparme de nada. Suena fabuloso, lamento no haber descubierto antes este tesoro de tan sólo 150 páginas, márgenes generosos y letra grande.


   La alegría inicial, sin embargo, se desvanece cuando llego al capítulo donde se asegura que, gracias al método, puedo soñar lo que me dé la gana cuando me apetezca. Es decir, según el autor, con el poderío total de mi cerebro, elegiré si prefiero soñar una noche de amor o de terror, tendré los sueños más bellos o escalofriantes de mi vida, sin censura de ningún tipo, y, además, al día siguiente recordaré todo con una nitidez absoluta. De este modo, a mi mente y a mí nos sacudirán experiencias cuantiosas, inquietantes, exuberantes, plenas, y los dos saldremos ganando muchísimo con ello.

   Ustedes perdonen, pero aquí dejo este manualillo. Si algo tengo espontáneo en mi vida son, precisamente, los sueños. No deseo teledirigirlos, ni tampoco pretendo aprenderme listas interminables para hacer la compra que, de todos modos, muchas veces solicito por teléfono o por internet. Algo fumo, no demasiado, y lo dejaré cuando mi pulmón decida dedicarse a otra cosa; además, a estas alturas, no me interesa nada la competición deportiva. No pretendo ir por la vida como si estuviera inhalando una suerte de elixir místico.

   Yo busco incrementar el músculo mental, sí, pero para enfrentarme airosamente a los avatares cotidianos y también para que no se atrofien las facultades del cerebro que un día tuve y quizá todavía tengo. Necesito usar el raciocinio de una forma práctica; preciso actuar de manera inteligente en el día a día; deseo que no me gobierne el mal humor, que tantos arrepentimientos me desata cuando el daño ya está hecho. Quiero armonizar y equilibrar cabeza y corazón: la cabeza para administrar mi vida, y el corazón para hacerlo bien, alimentando mi propia felicidad y si puedo, la de los demás. Busco darle un impulso a mi memoria, aprender trucos para almacenar datos e información con los que solucionar problemas. Deseo aumentar mi habilidad lingüística, mi creatividad, mi sentido común, la integración social, el buen humor, la velocidad y lucidez de mi pensamiento. Quiero acertar en mis decisiones. También que no se me olvide, me vendría bien no tener que usar los dedos cada vez que me enfrento a alguna operación numérica, volver a mi agilidad de los 8-9 años, cuando mi abuelo y mis tíos se divertían a mi costa proponiéndome hacer, "de cabeza", multiplicaciones de dos y tres cifras, mientras daban en la radio, los domingos por la tarde, el carrusel deportivo.

   A ser posible, me convendría mejorar todas estas facultades al máximo; pero no para convertirme en un hombre espectáculo, sino para vivir el resto de mi vida con dignidad, para continuar siendo útil a los míos y a mí mismo. Necesito, en definitiva, que un experto entrene mi inteligencia.

   ¿Conocen a alguno?...

(Petrus Rypff)



Desarrolla una mente prodigiosa en 5 minutos (Ramón Campayo)

¿Podrías en unos instantes memorizar de forma permanentemente y ordenada estás 20 palabras que carecen de sentido o lógica aparente?

Tractor, bombilla, cigüeña, botón, mesa, esquiador, gorila, barco, ciclista, botella, baúl, toro, reloj, alfombra, nube, puerta, roca, mar, pelota.

   Te aseguro que al final del vídeo esta memorización te parecerá una tontería y que tendrás una herramienta que te servirá para cualquier tipo de tarea de memorización o aprendizaje. El cerebro humano es impresionante, mediante las neuronas, es capaz de albergar 2,5 millones de gigabytes. Es decir, podríamos dejar durante 300 años Youtube en reproducción automática y memorizar toda esa información. Esa es la capacidad que tiene nuestro cerebro. Lamentablemente en muchas ocasiones no somos capaces de aprovecharlo como es debido, así que hoy os traigo: Desarrolla una mente prodigiosa en 5 minutos. Este libro está escrito por Ramón Campayo, quien posee numerosos récords mundiales de memorización y tiene un coeficiente intelectual de 194 puntos.

 

LOS 3 HÁBITOS BÁSICOS QUE NUESTRO CEREBRO AMA


MUSICA PARA ACTIVAR EL PODER DE LA MENTE - ONDAS DELTA

Sonidos de la naturaleza, sonidos de fondo para descansar, sonidos de fondo para meditar, sonidos de la naturaleza, descansar, reposar, meditación zen, musica para reiki, musica para armonizar el alma


La Mejor Música de Mozart para Estimular el Cerebro en Piano Alegre

  La música de Wolfgang Amadeus Mozart es especial por tener diferentes características musicales en su clase, siendo muy capaz de producir emociones muy placenteras y con ello la producción de hormonas beneficiosas para la salud calmando los nervios y la ansiedad, regulando el ritmo cardíaco, la respiración, mejorando la memoria y muchos beneficios saludables más.

   La música de W.A. Mozart nos hace mucho más creativos y estimula nuestra inteligencia al comprender formas musicales ingeniosas y diversas. Es una música muy bella y escuchar sus sonatas nos trae múltiples beneficios que no debemos dejar pasar.


   Los siguientes temas musicales son quizás menos bellos, pero, en algunos momentos de mi vida, me ayudaron a reaccionar ante situaciones complicadas.

(Petrus Rypff)


Sex Pistols - God Save The Queen


NIRVANA - NEVERMIND - "Come as you are "


Metallica "Nothing Else Matters" subtitulada en castellano

Avantasia - Dying for An Angel - sub Español


Led Zeppelin - Stairway To Heaven

The Eagles - I cant tell you why



Dire Straits - Brothers in Arms


𝐬𝐮𝐩𝐞𝐫𝐭𝐫𝐚𝐦𝐩-𝐬𝐜𝐡𝐨𝐨𝐥 (ꜱᴜʙᴛɪᴛᴜʟᴏꜱ)

Pink Floyd - Another Brick In The Wall 

Bob Dylan Changing Of The Guards (Cambio de guardia)

Guns N' Roses - Sweet Child O' Mine

The scientist - Coldplay

The Very Best Of U2 - U2 Greatest Hits - U2 Collection


OZZY OSBOURNE - Dreamer (Official Video) 






 


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