lunes, 22 de febrero de 2021

HOLOCAUSTO (SEGUNDA PARTE)

 



HOLOCAUSTO 

Insignia amarilla


   Introducida en la Polonia ocupada desde 1939, a partir de 1941 fue obligatorio
 para los judíos alemanes y austríacos portar una estrella amarilla
 con la inscripción Jude ("judío" en alemán) expresada en caracteres pseudo-hebreos.



La Corta Vida de Ana Frank



The Pianist (2002) - Full soundtrack (Chopin)

  A partir del 21 de febrero de 1939, los judíos de Alemania se vieron obligados a entregar a las autoridades todo el oro y la plata que tuviesen en posesión. El 15 de marzo de 1939 Alemania inició la ocupación de Checoslovaquia; las SS hubieron de ocuparse de unos 120 000 judíos. En menos de seis meses, más de 30 000 emigraron y 19 000 dejaron Europa, tras haber sido hacinados en Praga. Al final, del total restante solo sobrevivirían 10 000.

   El 30 de abril de 1939 se promulgó una ley que prohibía a judíos y no judíos compartir el mismo bloque de pisos; como consecuencia de ello, se crearon casas judías y guetos en las grandes ciudades que hicieron aumentar el aislamiento social de la población judía. La obligatoriedad de portar la insignia amarilla que entró en vigor en 1939, asentó definitivamente ese aislamiento y condujo a la segregación de los judíos de un modo drástico.​

   En 1939, 78 000 judíos abandonaron Alemania y se confiscó por todo el país objetos de valor pertenecientes a los judíos. Finalmente, el 12 y 13 de febrero de 1940 comenzaron las deportaciones de los judíos de Alemania, especialmente desde Pomerania. Los pocos que fueron quedando vieron cómo se deterioraba completamente su vida civil en el país: prohibición de la emigración (octubre de 1941), disolución de la Liga Cultural Judía (septiembre de 1941), leyes que prácticamente condenaban a la pena de muerte por cualquier infracción (diciembre de 1941) y marcado con una estrella de papel blanco de todo hogar judío (marzo de 1942).​

Políticas genocidas en Europa

   Estos trabajadores esclavos soviéticos, polacos y holandeses, internados en el campo de concentración de Buchenwald, ingresaron en el campamento con un promedio de 73 kg cada uno. Después de 11 meses, su peso promedio era de 31 kg (16 de marzo de 1945). ​

   Tras las distintas anexiones e invasiones de países y otros territorios durante la guerra, el principal objetivo de Hitler fue el genocidio racial de los mismos, en tanto que habían pasado a formar parte de la Gran Alemania. Como corolario de este objetivo y de las consecuencias naturales de una guerra, dos fueron los grandes problemas con lo que se encontró el nazismo: el reasentamiento de los deportados y de los prisioneros de guerra, y la manutención de los mismos. Y aunque, en parte, la política de exterminio fue una salida a ambos problemas, ya en septiembre de 1939 había constancia de las ideas de Hitler sobre la administración de Polonia:

   El 12 de septiembre de 1939, el almirante Canaris le comentó al general Keitel que tenía conocimiento de las ejecuciones en masa (Füsilierungen) que estaban planificándose para Polonia "y que tenían que ser exterminados (ausgerottet) la nobleza y el clero especialmente". Keitel le respondió que el Führer ya lo había decidido personalmente. La Wehrmacht tenía que aceptar el "exterminio racial" y la "limpieza política" de las SS y la Gestapo, aun sin querer tener nada que ver con ellas. Ésa fue la razón por la cual, junto con los comandantes militares, hubo también nombramientos de comandantes civiles, sobre quienes recaería el "exterminio racial" (Volkstums-Ausrottung).​

   La conquista de Polonia, en este sentido, provocó una transformación en el tratamiento de la Cuestión Judía. De repente, Alemania se había encontrado con tres millones de judíos más que gestionar. El trato que se le dio, como judíos del este que eran y por tanto especialmente despreciados y deshumanizados,​ fue especialmente bárbaro, bastante más allá del trato dado a los judíos de Alemania y Austria. En parte, ello fue debido a la mayor libertad, dado que quedaba lejos la opinión pública alemana y las restricciones legales correspondientes, que se dio al partido y a la policía para tomar iniciativas individuales autónomas.​ La invasión de Yugoslavia y Grecia en abril de 1941 terminó por ser, también, un desastre para los miles de judíos que allí vivían.

   Esto quiere decir que durante el periodo 1939-1941, los nazis no llegaron a elaborar una política clara y coherente sobre qué hacer con los judíos, los polacos y el medio millón de germanos de pura cepa que fueron «repatriados» a territorios anexionados por Alemania. Sólo cuando el Warthegau empezó a colapsarse con los judíos llegados de Alemania y cuando la invasión de la URSS multiplicó el problema del movimiento y la manutención de personas, se empezó a pensar más seriamente en la elaboración de planes más o menos precisos para solucionar tales problemas.

   En este sentido, fue Himmler quien, por medio de incesantes órdenes verbales dictadas a sus subordinados, llevó a cabo la transición hasta el asesinato indiscriminado de los judíos de uno y otro sexo y todas las edades en julio y agosto de 1941. (...) No obstante, está claro que el asesinato en masa de los judíos de Europa oriental que empezó en ese entonces fue por encima de todo un reflejo de los propios deseos y creencias personales de Hitler, repetidamente formulados tanto en público como en privado durante esos meses.​

   Al poco de ser nombrado ministro de los Territorios Ocupados del Este, en noviembre de 1941, Rosemberg explicitó estas ideas declarando que esos territorios estaban llamados a ser el lugar de resolución de la cuestión judía; en su opinión, tal cuestión sólo podía resolverse mediante la erradicación biológica de todos los judíos de Europa, expulsándolos al otro lado de los Urales o erradicándolos de alguna otra manera.​

La política antisemita en la Polonia ocupada

Evacuación del Gueto de Cracovia. Familias judías se dirigen en dirección a la estación ferroviaria de Prokocim para su "reasentamiento". Destino de las mismas: Auschwitz, marzo de 1943.

 
Mapa del Holocausto en Polonia ocupada durante la Segunda Guerra Mundial, con seis campos de exterminio: Auschwitz-Birkenau, Belzec, Chelmno, Majdanek, Sobibór y Treblinka. Marcados en rojo figuran tres sitios remotos donde se perpetuaron matanzas en masa: Bronna Gora, Ponary y Polonka. La estrella de seis puntas indica veinte ciudades polacas con guetos. Con cuadrados negros figuran seis de los principales campos de concentración.

   Los planes nazis para la reformulación racial de Europa encontraron en los 3 300 000 judíos de Polonia un campo de experimentación para el genocidio en masa. Para el nazismo, los polacos eran seres inferiores y los judíos polacos lo eran aún más.​ La mayoría de los judíos europeos vivía en Polonia y Europa Oriental. El Gobierno General (Polonia ocupada) fue el país donde se establecieron los principales campos de exterminio: Auschwitz-BirkenauChelmnoBelzecTreblinkaSobibór y Majdanek. A Auschwitz-Birkenau los primeros prisioneros no judíos llegaron el 14 de junio de 1940.

   Por lo demás, en el área ocupada por el Ejército Rojo desde el 17 de septiembre, la suerte de los judíos (tanto los residentes como los refugiados ante el avance alemán) fue también mala: 100 000 de ellos murieron en los procesos de deportación a Siberia y muchos se hubieron de resignar a regresar a la zona ocupada por los alemanes, debido a la situación insostenible con los soviéticos.​

   Al tiempo que entre el 1 de septiembre y el 25 de octubre de 1939 se desarrollaba en todo el país la Operación Tannenberg, ejecutada por las SS «Einsatzgruppen», cuyo resultado fue el asesinato de cerca de 10 000 intelectuales y miembros de la nobleza y el clero polacos con el objeto de eliminar la resistencia local,​ desde principios de la invasión las acciones contra los judíos se fueron sucediendo. Por ejemplo, el 8 de septiembre, el grupo operativo especial del Servicio de Seguridad de las SS, que repetiría acciones similares en otras zonas, asesinó en Bedzin a un grupo de niños judíos e incendió la sinagoga y casas vecinas, al tiempo que disparaba indiscriminadamente a los judíos con los que se encontraba por la calle. El resultado fue de 500 judíos muertos.

   El 11 de septiembre, en una reunión en Cracovia, se le comunicó a Udo von Woyrsch, jefe del mencionado Grupo Operativo, una orden de Himmler por la cual instaba a tomar las medidas más duras posibles contra los judíos para que, movidos por el terror, se desplazasen hacia el este abandonando la zona controlada por los alemanes.​ El 21 de septiembre, Reinhard Heydrich, jefe de las SS, ordenó a los Einsatztruppen que, en colaboración con las autoridades civiles y militares, iniciasen una serie de concentraciones de los judíos en guetos y deportaciones masivas de ciudadanos hacia el Este (desde el 29 de noviembre, la pena de muerte era el castigo para quien no se presentase a la deportación). Toda comunidad judía por debajo de los 500 individuos quedó disuelta y enviada a guetos y campos de concentración.

   A tal efecto, se estableció un departamento de las SS, el Rasse-und Siedlunghauptamt («Oficina Principal -o central- para la Raza y el Reasentamiento»), para gestionar la germanización de la zona conquistada y el bienestar de los colonos allí enviados. Sus miembros contaban con cuatro semanas de adiestramiento para la evaluación racial y biológica, que se basaba en veintiún criterios físicos (quince eran fisonómicos). La clasificación obtenida utilizaba descripciones como «muy apropiado» en el extremo superior, en los casos en que los inmigrantes fuesen «puramente nórdicos, puramente fálicos o nórdico fálicos», sin «defectos de intelecto, de carácter o de naturaleza hereditaria» reseñables, y «étnica o biológicamente inapropiado» en el extremo inferior, cuando los consideraban de sangre no europea, o bien por adolecer de malformaciones físicas o pertenecer a «familias socialmente débiles o sin aptitudes». ​

   El 7 de noviembre comenzaron las deportaciones de judíos del oeste de Polonia, procedimiento reforzado por la orden de Heydrich dada el 12 de ese mismo mes para que todos los judíos del Warthegau fuesen trasladados para dejar sitio a los asentamientos de alemanes de raza aria. Entre el 26 de octubre y principios de febrero de 1940 los nazis deportaron y reasentaron a unos 78 000 judíos en una reserva situada en el sudeste de Polonia, en la región Lublin-Nisko. Los testimonios de los alemanes de clase media que se encargaron de desalojar y preparar las granjas polacas para los colonos, subrayan la idea de que para ellos el sufrimiento de polacos y judíos era «o bien invisible o bien aceptable, cuando no justificado».

   El 11 de noviembre, en las afueras de Ostrow Mazowiecka, se produjo uno de los primeros asesinatos masivos de judíos polacos por parte de los nazis. Acusados por la población local de haber incendiado parte de la ciudad, la policía alemana mató entre 162 y 500 judíos.​ El 12 de diciembre se instauró en el este de la Gran Alemania un periodo obligatorio de trabajos forzados para los judíos de entre 14 y 60 años. Unos meses después, en mayo de 1940, se lanzó una nueva ofensiva contra los intelectuales polacos denominada «Operación de Pacificación Extraordinaria».



La invasión de Polonia



¿Por qué Alemania invadió Polonia? El comienzo de la Segunda Guerra Mundial en Europa

   En resumen, con la invasión de Polonia en septiembre de 1939, los nazis se encontraron con que el imperio alemán había incorporado a su población a dos millones de judíos polacos (posteriormente, un millón de ellos, de la Polonia oriental, como resultado del pacto nazi-soviético pasarían a formar parte de la Rusia comunista). Esta situación, que se repitió en menor medida con cada conquista alemana (120 000 judíos más de los territorios checos, por ejemplo, etc.), puso a los nazis ante el problema de cómo lograr territorios judenrein, esto es, «libres de judíos».

   Entre septiembre y diciembre se establecieron las divisiones administrativas para Europa del este, de donde se intentaría expulsar a la fuerza a los judíos: la Gran Danzig (norte de Polonia), Prusia Occidental (norte de Europa en el Báltico), la Gran Prusia Oriental (norte de Europa en el Báltico) y la zona del oeste de Polonia anexionada, que los nazis denominaron «Warthegau» («Reichsgau Wartheland»), cuya capital era Posen (Poznan), y que desempeñaría un papel crucial en la génesis de la Solución Final. Se creó también el conocido como Gobierno General en Polonia, zona administrativa que no quedó incorporada a la Gran Alemania y donde los nazis situarían sus campos de concentración y exterminio; fue nombrado jefe Hans Frank y Cracovia, importante comunidad judía, sería designada como su capital. De acuerdo con las indicaciones expresas de Hitler,​ el Gobierno General se constituyó como un territorio autónomo con respecto del Reich, y en él, lugar de destino del resto de judíos de Polonia, se puso en práctica una lucha étnica sin límites.

   En líneas generales, la invasión alemana de Polonia trajo consigo de inmediato la sádica humillación de la comunidad judía polaca -a menudo se vejó en público a los judíos ortodoxos arrancándoles la barba y los bucles- y el asesinato intermitente de judíos, que causó, durante los tres primeros meses de la campaña, un número cercano a las siete mil.​

   Las figuras más importantes en la administración del territorio fueron Arthur Greiser, gobernador del Reich y gauleiter del partido nazi, y Wilhelm Koppe, jefe de las SS y la policía de la región, que sería, probablemente, quien tomara la iniciativa de empezar el genocidio en la zona.

   En septiembre de 1939 se expusieron, en distintas directrices del Jefe de la Policía de Seguridad Reinhard Heydrich, las líneas definitorias de lo que entonces se entendía como objetivo final en relación a los judíos: concentrarlos en las grandes ciudades polacas para a continuación deportarlos hacia una reserva al este del Vístula.​ A estas alturas, estaba ya claro que Hitler era quien marcaba las pautas y era asimismo la autoridad final en cuanto a decidir el grado de brutalidad de la política racial; y dejan claro también que tenía ideas de gran repercusión, aunque imprecisas, sobre pasos futuros, utilizando al menos en parte las iniciativas sugeridas por Himmler, que rápidamente demostraron ser irrealizables e impracticables. Fue precisamente debido a que los crueles imperativos de Hitler no ofrecía más que unos objetivos amplios, pero débilmente formulados, y sancionaban acciones de lo más brutales, por lo que se abrió la puerta a iniciativas salvajes de los organismos del partido y del Estado y, por encima de todo, naturalmente, de las SS.​

   El 21 de septiembre se emitió un decreto administrativo en el que Heydrich, distinguiendo entre un objetivo final a largo plazo y unas medidas preliminares a corto plazo, ordenaba, en el ámbito de estas últimas, que los judíos de Polonia fuesen concentrados en las ciudades más grandes, cerca de los cruces de líneas de tren con vistas a la deportación. Una semana después, Himmler especificó en otra orden que todos los judíos del oeste de Polonia (el Warthegau) debían ser deportados al centro del país con el fin de dejar sitio a los alemanes que iban a ocupar la zona.

   En la primera quincena de diciembre, se llevó a cabo la primera deportación: se detuvo en Posen a 88 000 polacos y judíos y se les trasladó hasta el Gobierno General (los hombres aptos y sanos eran, sin embargo, enviados a Alemania a trabajar forzosamente). Por otro lado, estas deportaciones de cientos de miles de judíos supuso que desde finales de 1939, se empezasen a establecer guetos por toda Polonia; el primero, erigido en diciembre, estuvo en la ciudad de Lodz (en la que entre el 15 y 17 de noviembre los nazis habían destruido todas las sinagogas), precisamente en el Warthegau.​Simultáneamente, se establecieron trabajos forzados para todos los judíos de la Polonia anexionada; los no aptos para el trabajo (niños, mujeres y enfermos) fueron confinados en guetos.

   Sin embargo, avanzado 1940, Hans Frank recibió una petición, a la que se negó, para albergar en la zona de su jurisdicción a un cuarto de millón de judíos provenientes del gueto de Lodz, de los que quería librarse el Warthegau. A su vez, Göring tuvo que prohibir en marzo del mismo año que los judíos de las zonas orientales del Reich fuesen deportados sin más a la Polonia anexionada. La imposibilidad de hacerse cargo de ellos, tanto en uno como en otro caso, hizo pensar ya que la solución al problema judío tendría que ser otra. En este sentido, en junio, Heydrich informó a Ribbentrop de que la solución para los tres millones y cuarto de judíos bajo dominio de Alemania habría de ser «territorial».​

   El 25 de mayo de 1940, Himmler había presentado a Hitler un memorándum secreto titulado «Reflexiones sobre el trato a los pueblos de raza extranjera del Este» en el que hablaba del «pueblo subhumano del Este» y de la necesidad de utilizarlos como mano de obra. Explícitamente, rechazaba el exterminio físico (por antialemán y bolchevique), prefiriendo el reasentamiento y división de grupos sobre la base de un criterio racial. Respecto de los judíos, expresaba su esperanza de que estos desapareciesen de Europa a través de una gran emigración de los mismos a África o alguna otra colonia.​

   Entre las soluciones alternativas, que les fueron presentadas a los representantes judíos tras la crisis en el proceso de deportaciones materializada en una reunión celebrada el 31 de julio de 1940 en Cracovia donde, ante la evidencia expuesta por parte de Greiser de la masificación en el Warthegau (en el gueto de Litzmannstadt-Lodz había ya 250000 judíos), se sugirió la posibilidad de la emigración a Palestina o la de enviarlos a Madagascar. Esta última idea estaba en el aire desde que en 1937 el gobierno polaco había tratado de llegar a un acuerdo con franceses y británicos para enviar allí a un millón de judíos polacos. Tras la capitulación de Francia, Franz Rademacher, responsable alemán de asuntos judíos en la Cancillería, elaboró un memorándum que preveía la deportación de cuatro millones de judíos de Europa a la isla. La idea quedó descartada a principios de 1942. 

Entre mayo y diciembre de 1940, miles de judíos de Polonia fueron enviados a la nueva frontera soviética para construir fortificaciones.

Los guetos

 

Entrada al gueto de Cracovia.

Soldados ucranianos durante la supresión del alzamiento del gueto de Varsovia.

Deportación del gueto de Łódź.

Restos del muro del gueto de Varsovia.

   El mayor de todos los guetos en la Polonia ocupada por Alemania fue el de Varsovia, con una superpoblación que llegó a alcanzar el medio millón de judíos en un espacio de 3,3 kilómetros cuadrados. En octubre de 1940 se terminó de recluir en él a todos los judíos de la ciudad y fue aislado del resto de la misma en noviembre. En abril de 1941 llegaron más de 40 000 judíos deportados desde Alemania y Bélgica. Tanto en Varsovia como en Lodz, cerca de una cuarta parte de los judíos murieron a causa de las enfermedades, el hambre y la crueldad a la que eran sometidos.


Puente que unía los dos sectores del Gueto de Varsovia

GuetoUbicaciónPoblaciónFuncionamientoDeportados a
Gueto de AndrychówFlag of Poland.svg Polonia5001942-1943Auschwitz
Gueto de BaranovichiFlag of the Soviet Union.svg Bielorrusia (hasta 1939 Polonia)15.0001941-1943
Gueto de BędzinFlag of Poland.svg Polonia30.0001942-1943Auschwitz
Gueto de BełchatówFlag of Poland.svg Polonia
Gueto de BerdychivFlag of the Soviet Union.svg Ucrania
Gueto de BershadFlag of the Soviet Union.svg Ucrania
Gueto de BeuthenFlag of the NSDAP (1920–1945).svg Alemania (actual Polonia)
Gueto de BiałystokFlag of the Soviet Union.svg Bielorrusia (hasta 1939 Polonia)50.0001941-1943Treblinka
Gueto de BrestFlag of the Soviet Union.svg Bielorrusia (hasta 1939, Polonia)1941-1942
Gueto de BudapestFlag of Hungary (1915-1918, 1919-1946).svg Hungría70.0001944-1945
Gueto de Cluj-NapocaFlag of Romania.svg Rumania18.0001944Auschwitz
Gueto de CracoviaFlag of Poland.svg Polonia30.0001941-1943Majdanek - Auschwitz
Gueto de CzęstochowaFlag of Poland.svg Polonia48.0001941-1943Treblinka
Gueto de ChortkivFlag of the Soviet Union.svg Ucrania (hasta 1939, Polonia)Belzec
Gueto de DrohobychFlag of the Soviet Union.svg Ucrania (hasta 1939, Polonia)1941-1943
Gueto de DaugavpilsFlag of the Soviet Union.svg Letonia26.0001941-1943Kaiserwald
Gueto de DziatłavaFlag of Poland.svg Polonia (actual Bielorrusia)1941-1942
Gueto de GrodnoFlag of the Soviet Union.svg Bielorrusia1941-1943Treblinka - Auschwitz
Gueto de KaunasFlag of the Soviet Union.svg Lituania40.0001941-1943Ponary
Gueto de KielceFlag of Poland.svg Polonia
Gueto de KletskFlag of the Soviet Union.svg Bielorrusia (hasta 1939, Polonia)2.000
Gueto de LakhvaFlag of the Soviet Union.svg Bielorrusia (hasta 1939, Polonia)2.3501941-1942
Gueto de ŁódźFlag of Poland.svg Polonia204.0001941-1944Chelmno - Auschwitz
Gueto de LeópolisFlag of the Soviet Union.svg Ucrania (hasta 1939, Polonia)200.0001941-1944Belzec
Gueto de LubartówFlag of Poland.svg Polonia1941-1942Belzec - Treblinka
Gueto de LublinFlag of Poland.svg Polonia34.0001941-1943Belzec
Gueto de MarcinkonysFlag of the Soviet Union.svg Lituania (hasta 1939, Polonia)
Gueto de MedzhybizhFlag of the Soviet Union.svg Ucrania
Gueto de Międzyrzec PodlaskiFlag of Poland.svg Polonia20.0001940-1943
Gueto de MinskFlag of the Soviet Union.svg Bielorrusia100.0001941-1943Sobibor
Gueto de Mińsk MazowieckiFlag of Poland.svg Polonia
Gueto de OtwockFlag of Poland.svg Polonia
Gueto de PiasecznoFlag of Poland.svg Polonia
Gueto de Piotrków TrybunalskiFlag of Poland.svg Polonia25.0001939-1944Treblinka
Gueto de PinskFlag of the Soviet Union.svg Bielorrusia22.0001941-1943
Gueto de PrzemyslFlag of Poland.svg Polonia22.000
Gueto de RadomskoFlag of Poland.svg Polonia
Gueto de RigaFlag of the Soviet Union.svg Letonia30.0001941-1943Ponary - Auschwitz
Gueto de SiedlceFlag of Poland.svg Polonia
Gueto de SosnowiecFlag of Poland.svg Polonia45.0001942-1943Auschwitz
Gueto de TarnowFlag of Poland.svg Polonia25.0001942-1943Belzec
Gueto de TłuszczFlag of Poland.svg Polonia
Gueto de Tomaszów MazowieckiFlag of Poland.svg Polonia
Gueto de TheresienstadtFlag of the Protectorate of Bohemia and Moravia.svg Bohemia y Moravia (actual República Checa)144.0001941-1945
Gueto de TrochinbrodFlag of the Soviet Union.svg Ucrania (hasta 1939, Polonia)
Gueto de VarsoviaFlag of Poland.svg Polonia300.0001940-1943Treblinka
Gueto de VilnaFlag of Poland.svg Polonia (actual Lituania)60.0001941-1943
Gueto de VítebskFlag of the Soviet Union.svg Bielorrusia16.0001941

  Lista de los guetos judíos creados por la Alemania nazi entre los años 1939 y 1945, en el marco de la Segunda Guerra Mundial. Los guetos fueron creados por la Alemania nazi y sus aliados con el propósito de aislar y controlar a la población judía en los territorios que controlaban. La gran mayoría de ellos se encontraba ubicado en Europa Oriental.

   Los alemanes comenzaron a levantar guetos nada más invadir Polonia. Su finalidad inicial era la de concentrar transitoriamente a los judíos, antes de o bien deportarlos hacia el este, o bien recluirlos en campos de concentración de trabajos forzados o de exterminio de la misma Polonia. Sin embargo, dadas las terribles condiciones en que se desarrollaba la vida en ellos (hacinamiento extremo, carencia de servicios sanitarios adecuados y proliferación de enfermedades), supusieron también una muerte lenta para muchos de sus habitantes.

   Los principales guetos en la Polonia ocupada, en funcionamiento entre 1939 y 1941, fueron los de Varsovia, Minsk, Lodz, Radom, Piotrkow, Lublin, Kielce, Czestochowa, Bedzin (con 27 000 judíos, un 45 % de la población, tras diversas muertes y deportaciones, el gueto fue liquidado en agosto de 1943), Sosnowiec, Tarnow y Cracovia (donde había 60 000 judíos, el 25 % de la población total).

   El primer gueto se abrió el 8 de octubre de 1939 en Piotrków Trybunalski, distrito de Lodz, y el 19 de octubre se creó el de Lublin. En 1940 se crearon el de Lodz, el 18 de febrero, aislado del resto de la población el 30 de abril, y el Bedzin, el 1 de julio.

   En la primavera de 1941 se establecieron los guetos de Cracovia, Lublin (ambos en marzo) y el de Kielce. En abril se establecieron dos guetos separados en Radom y uno en Czestochowa.

   Simultáneamente, desde noviembre de 1939, se ordenó la constitución de consejos judíos en las comunidades judías para encargarse de la aplicación precisa e inmediata de las directrices emitidas por las autoridades alemanas. Entre sus funciones, estuvo la gestión de la concentración de los judíos de las zonas rurales en ciudades con enlaces ferroviarios o cerca de vías férreas, pero sobre todo la de actuar de enlace entre la población y las autoridades nazis.

   A finales de 1940, ya existía la percepción de que los guetos no tenían visos de disolverse a través de las deportaciones, aún a pesar de que las condiciones de vida en su interior estaban empeorando dramáticamente. En marzo de 1941, el que había sido responsable de la acción de eutanasia que entre 1939 y 1941 había asesinado a 70 000 enfermos mentales en Alemania, Victor Brack, propuso aplicar métodos de esterilización a entre 3000 y 4000 judíos por día.

   Cuando en el otoño de 1941 empezaron a llegar al Warthegau los primeros judíos deportados de Alemania, las posibles salidas empezaron a buscarse de forma clara en otros métodos. De hecho, la posibilidad de liquidar judíos encerrados en guetos ya había sido planteada por vez primera en el verano de 1941 por los líderes nazis del Warthegau. Las primeras unidades móviles de gasificación desplegadas contra los judíos se pusieron en marcha en el Warthegau durante los últimos meses de 1941. Y el asesinato sistemático de judíos se inició a primeros de diciembre de 1941 en el primer campo de exterminio -"furgones de gasificación", de hecho- establecido en Chelmno, sobre el Ner.​

    Con todo, hubo numerosas dudas acerca de cómo tratar exactamente a los judíos por parte de quienes se tenían que enfrentar a la gestión directa de las deportaciones y a la aplicación de determinadas medidas. En concreto, hubo dudas acerca de cómo tratar a los judíos alemanes, como lo demostró, por ejemplo, la indecisión a la hora de gestionar el futuro de los judíos que había en Minsk, sobre muchos de los cuales se tenían dudas acerca de su grado de ascendencia aria y que, por tanto, podrían ser susceptibles de un trato radicalmente diferente del dedicado a los judíos rusos. Simultáneamente, había dudas también en relación a la aplicación de la estrella amarilla como distintivo de los judíos del Reich (Alemania, Austria y el protectorado checo). En todo caso, la estrella (llamada por los nazis Pour le Sémite, en relación irónica con la condecoración Pour le Mérite) se convirtió en un distintivo obligatorio (bajo pena de muerte) para todos los judíos de una edad superior a los diez años en todos los territorios ocupados. En Polonia, la estrella, de color azul sobre fondo blanco, fue obligada para los judíos que apareciesen en público desde el 23 de noviembre de 1939.

   En general, las cautelas del nazismo venían provocadas por las dificultades de ocultar a la opinión pública alemana determinadas acciones y decisiones aplicadas sobre esos ciudadanos alemanes; así las cosas, el Reich no fue declarado judenrein hasta junio de 1943.

   Estos meses del otoño de 1941 serían decisivos en el diseño y plasmación del Holocausto, por cuanto las autoridades regionales nazis, a falta de directrices claras desde Berlín, se vieron obligadas a recurrir a una toma de decisiones por propia iniciativa para liberar sus áreas de judíos. Fue en esas fechas cuando se iniciaron algunos programas locales de exterminio, aún con el conocimiento de Berlín.​

   Hacia noviembre de 1941, se planteó también si los judíos del Este deberían ser respetados en el caso de que fuesen útiles como trabajadores para la industria armamentística. A la pregunta de Heinrich Lohse (comisario del Reich para Ostland) si debían ser liquidados sin tener en cuenta consideraciones prácticas, el Ministerio del Reich para los Territorios Ocupados respondió que las consideraciones de tipo económico no debían tenerse en cuenta. Por lo demás, remitió la resolución de otras dudas al jefe superior de las SS y la policía.

   Entre las primeras soluciones locales estuvo el fusilamiento de judíos a su llegada al Báltico desde Alemania. Asimismo, en noviembre, bajo órdenes del jefe de la policía de las SS de la zona, se comenzó a construir un pequeño campo de exterminio en Belzec (municipio de Lublin) con el fin de matar a los judíos no aptos para el trabajo.

   El 26 de febrero de 1942, una carta dirigida al diplomático alemán Martin Luther, fue redactada por Reinhard Heydrich durante la Conferencia de Wannsee para solicitar a Luther asistencia administrativa para la implantación de la "Solución final a la cuestión judía" (Endlösung der Judenfrage). Memorial House of the Wannsee Conference

   Después, tras el comienzo de la invasión de la Unión Soviética, antes del final de 1941, dos millones de prisioneros soviéticos habían muerto ya de hambre en campos de concentración alemanes.

   La política de deportaciones con el objeto de dar cabida a alemanes, que en la primavera de 1940 había llevado al Gobierno General a 128.011 judíos, ​terminó provocando numerosas quejas tanto por parte de aquellos que echaban en falta la mano de obra para la guerra que esos judíos representaban, Göring, como por quienes como Frank veían como el territorio bajo su gestión se empezaba a ver congestionado por esos deportados.

La política antisemita en los Balcanes

   Ion Antonescu, dictador rumano que se había hecho con el poder en septiembre de 1940, recibió en junio de 1941 una serie de directrices de parte de Hitler con las que se le instruía acerca de cómo tratar a los judíos en su territorio (aun cuando Antonescu ya había aprobado previamente numerosas leyes antijudías): reclusión en guetos a los que vivían en ciudades y exterminio inmediato de los que fuesen localizados en el campo. Desde ese mismo mes, se empezaron a desarrollar masacres en distintas localidades (Iaşi: probablemente, 10.000 víctimas; Besarabia y Bucovina: miles de judíos fusilados y muchos encerrados en guetos; Odesa: cientos fusilados o ahorcados, 19 000 ametrallados y luego quemados; Bogdanovka: 5000 judíos quemados vivos y 43.000 fusilados; Domanovka: 18.000 fusilados; etc.). En el plazo de un año desde el comienzo de la campaña, las fuerzas rumanas, en ocasiones conjuntamente con unidades alemanas de las SS y policiales, y más a menudo actuando por cuenta propia, habían matado a entre 280 000 y 380 000 judíos, la cifra más alta de asesinados por cualquier país europeo independiente durante la Segunda Guerra Mundial, exceptuando Alemania.​

   En Yugoslavia, parte de Serbia quedó bajo ocupación alemana. La lucha contra la resistencia incluía en esta a los judíos y comunistas. A los judíos, además de asesinárseles, se les impuso en algunos lugares el uso de la estrella judía, se le excluyó de diversas ocupaciones y se les expropió parte de sus propiedades sin compensación por ello.

   En total, es probable que los grupos operativos y los grupos militares y paramilitares que los secundaban hubieran fusilado aproximadamente a medio millón de judíos al terminar 1941.​ 

Grupo de 15 judíos de Plovsiv, Bulgaria

   En Bulgaria, país inicialmente aliado al Eje, se promulgaron leyes antisemitas incluyendo la implementación de trabajos forzados (1940-41), pero los trenes nunca partieron. La deportación de 1943 fue cancelada debido a la resistencia, que contó con el apoyo de la Iglesia Cristiana Ortodoxa de Bulgaria y de la opinión pública.​ En 1944, cuando Bulgaria rompió con Alemania y se unió a la coalición antihitleriana, a los judíos búlgaros se les restituyeron todos los derechos de los que habían sido privados. El periodista búlgaro Samuel Francés expresó que:

Salvando casi 50 mil vidas humanas, en los años de la más terrible y exterminadora de las guerras mundiales, la pequeña Bulgaria escribió una página única de humanismo y dignidad en la historia europea.​

   Antes de la Segunda Guerra Mundial vivían en Bulgaria unos 48 mil judíos; al terminar la guerra, su número llegaba casi a 50 mil.​ 

Francia, Bélgica, Países Bajos, Escandinavia

   La presencia del antisemitismo en Europa, reforzada por la actuación de los nazis, se hizo patente incluso en zonas donde no había un dominio directo de estos. Así, por ejemplo, en la Francia de Vichy, donde el triunfo de Pétain y de los nacionalistas de extrema derecha hicieron que en el régimen hubiese un núcleo antisemita que sería responsable de distintas medidas discriminatorias: prohibición de poseer o dirigir empresas, expulsión de profesores universitarios, internamiento de los inmigrantes judíos... Más tarde, en octubre y noviembre de 1941, se empezarían los preparativos para la deportación de los judíos extranjeros, y, finalmente, tras la ocupación de la zona en noviembre de 1942 por parte de los alemanes, la deportación de los judíos franceses. En total, fueron asesinados 80 000 de los 350 000 que había.​ 

La invasión de la Unión Soviética

   El punto de inflexión respecto de la política antijudía del nazismo se produjo a partir de la invasión de la Unión Soviética, iniciada el 22 de junio de 1941; nada más entrar en el país y en los territorios controlados por este, el ejército alemán y los cuatro grupos operativos del Servicio de la Seguridad de las SS, con sus unidades operativas, y la ayuda de varios batallones policiales, comenzaron a matar a los civiles resistentes, a cuadros y judíos del Partido Comunista (a los que se responsabilizaba de alentar a los partisanos), y a todos los prisioneros de guerra judíos. Cumplían, así, una serie de directivas criminales que ordenaban el asesinato de los comisarios políticos del ejército soviético («Orden de los Comisarios» de 6 de junio de 1941) y las indicaciones recibidas en las sesiones informativas dadas por Heydrich, a los líderes del Einsatzgruppen y a sus subunidades, los Einsatzkommandos, acerca de su función en la retaguardia, reuniones donde se hizo explícita la orden de Hitler de eliminar a los judíos rusos.

   Esos fusilamientos en masa de judíos rusos en manos de las SS-Einsatzgruppen marcaron una radicalización de la política antijudía, algo que Christopher Browning etiquetó de «salto cualitativo».​

   En otro orden de cosas, la decisión de Stalin de deportar a centenares de miles de alemanes del Volga, como consecuencia de la entrada de Alemania en Ucrania, convenció a Hitler a hacer uso también de la deportación hacia los territorios del Este de los judíos de Europa central. Una idea a la que era en principio reacio, mientras hubiese guerra,​ y que, una vez aceptada, hizo abandonar definitivamente la posibilidad de enviarlos a Madagascar, plan además inviable en aquellos momentos en que Gran Bretaña mantenía su dominio marítimo.

   Esas deportaciones plantearon el problema de dónde colocar a los judíos y qué hacer con ellos. En aquellos momentos ya era un problema para el ejército alemán el retener y alimentar a los tres millones de prisioneros de guerra soviéticos. Consecuentemente, se decidió no usar los campos de prisioneros y optar por los guetos masificados que ya había en Minsk, Riga y, sobre todo, Lódz.

 

Unidades de matanza nazi (Einsatzgruppen) ejecutan familias judías de Kiev en Ivangorod, Ucrania, 1942.

 

   En septiembre, Himmler (que desde julio tenía un control absoluto sobre las medidas de seguridad que hubiesen de adoptarse en los territorios conquistados en el este, incluida la eliminación de cualquier amenaza de subversión) avisó a Arthur Greiser de que unos 70 000 judíos (alemanes y checos) iban a ser enviados al gueto de Lodz; 20 000 fueron enviados al mes siguiente.

   La imposibilidad material de sostener los guetos tan llenos de gente incentivó la maquinación del asesinato en masa como una respuesta nazi ante esa situación. El hambre y el frío mataron a muchos judíos, y desde enero de 1942 empezó a usarse el gaseamiento en Chelmno.

   Respecto de la actividad criminal  durante la invasión, fueron especialmente relevantes las matanzas perpetradas por las brigadas de las SS y la Einsatzgruppen. Tras una orden de Himmler de principios de agosto («todos los hombres judíos deben ser fusilados. Empujen a las mujeres judías a los pantanos»), una brigada fusiló a más de 25 000 judíos en menos de un mes en la zona de los pantanos de Pripet. Más adelante, las órdenes de fusilamiento se extendieron a niños y mujeres. Así, por ejemplo, la unidad comandada por Friedrich Jeckeln, que operaba en la zona de Kiev, llegó a fusilar hasta octubre a más de 100 000 judíos entre hombres, mujeres y niños.​ 

La "solución final"

   El eufemismo con el que los nazis identificaron en sus documentos y declaraciones sus planes genocidas respecto de la población judía europea fue «Solución final a la cuestión judía» (Endlösung der Judenfrage, en alemán). El primer uso del término se dio en una circular de Adolf Eichmann, de 20 de mayo de 1941, en la que aludía a esa solución como una futura vía en el tratamiento de los judíos europeos, tras comunicar que Göring prohibía la emigración de judíos de Francia y Bélgica.

   Con la aprobación y sanción por parte de Hitler de las distintas fases de intensificación, la Solución Final, como proceso, arrancó en la primavera de 1941 con la planificación de la «Operación Barbarroja» y la propaganda para persuadir al pueblo alemán acerca de la conspiración judeo-anglosajona (Estados Unidos ya incluidos) contra Alemania;​ se amplió durante el verano con el paso a un genocidio a gran escala en la Unión Soviética recién invadida (radicalizado en otoño por la deportación masiva hacia el este ordenada por Hitler de los judíos del Reich, Bohemia y Moravia) y se encaminó hacia su pleno desarrollo entre diciembre (una vez declarada la guerra a Estados Unidos) y la primavera de 1942, cuando surgió definitivamente un programa coordinado de exterminio que se materializaría en la matanza perpetrada en los distintos campos.​

   El 16 de julio de 1941, el jefe del Servicio de Seguridad (SD) en Posen, Rolf-Heinz Höppner envió a Adolf Eichmann, de la Oficina Principal de Seguridad del Reich en Berlín, un informe titulado Solución a la cuestión judía, en el que recogía las conclusiones de diversas discusiones al respecto entre distintos organismos del Reich. La idea principal que se exponía en el informe era la de concentrar a todos los judíos del Warthegau en un campo para 300 000 personas situado cerca del centro de la producción de carbón, para que los judíos aptos para el trabajo pudiesen ser explotados. Además, se señalaba, en relación con los judíos que no pudiesen trabajar y con aquellos a los que no fuese posible alimentar, que habría que considerar seriamente si la solución más humana no sería terminar con ellos mediante algún tipo de preparado de efecto rápido. Por lo demás, se sugería la esterilización de todas las judías para solventar el problema judío en esa misma generación. Así, pues, el informe destacaba la idea de genocidio en una fase embrionaria.

   Posteriormente, el 31 de julio de 1941, Göring firmó un documento, que se supone redactado a partir de un borrador de Eichmann, en el que se instaba a Heydrich para que se encargara de llevar a cabo los preparativos necesarios para «la solución completa de la Cuestión Judía dentro de la esfera de influencia alemana en Europa», probablemente con el sentido de buscar todavía una solución territorial del tipo de intentar un traslado de los judíos alemanes y de otros lugares de Europa a una reserva situada más allá de los Urales.

   Esa solución territorial dependía, por un lado, de una victoria rápida de Alemania sobre la Unión Soviética y, por otro, de un cambio en los planes de Hitler, que todavía tenía en mente usar a los judíos alemanes como rehenes y que no quería que fuesen deportados al Este. Sin embargo, en septiembre las ideas empezaron a cambiar, cuando, probablemente, Rosemberg convenció a Hitler de utilizar la deportación de judíos como forma de represalia por las deportaciones de alemanes del Volga a Siberia por parte de los soviéticos. ​Hitler ordenó en septiembre, cuando los Einsatzgruppen habían emprendido el genocidio total en la Unión Soviética, la deportación inmediata de los judíos de Alemania, Austria y Checoslovaquia.

   Por lo tanto, en septiembre de 1941 empezaba a haber ya un caso convincente para establecer un vínculo entre el exterminio físico que empezaba a ser generalizado en el este, la imposibilidad de establecer una solución territorial en un futuro próximo, y el mandato que Heydrich había obtenido ya para organizar una solución general al «problema judío» en todas las zonas ocupadas por Alemania. Incluso así, seguía sin emerger aún del todo un programa generalizado de exterminio para toda la población judía europea.

 

Carta de Hermann Goering a Reinhard Heydrich acerca de la Solución final.

   En el otoño de 1941, Heinrich Himmler, encargado principal de llevar a cabo el plan que conducía a exterminar a las tres cuartas partes de todos los judíos europeos, dio la orden al General de las SS Odilo Globocnik (jefe de las SS para el distrito de Lublin) de aplicar un plan para matar sistemáticamente a los judíos residentes en el Gobierno General.​ “Aktion Reinhard” fue el nombre en clave dado a la operación por Heydrich (que había sido el encargado de preparar la "Solución final" y que fue asesinado por partisanos checos en mayo de 1942).​

Contexto inmediato

   A finales de 1940, la Alemania nazi había asesinado ya a unos 100 000 judíos en toda Europa. En Rumania, por ejemplo, uno de los países más antisemitas antes de la guerra, fue eliminada la mitad de su población judía tras el estallido de esta: más de 350.000 judíos fueron asesinados por parte de los Einsatzgruppen y de las propias tropas nacionales rumanas.

   A partir de 1941, cuando el asesinato en masa de judíos se convirtió en política de Estado, la cifra aumentó exponencialmente; solo ese año, murió 1.000.000.​ En julio de 1941, el Reino Unido, a través del desciframiento de códigos, era ya conocedor de las masacres de judíos soviéticos.​

   A lo largo de ese año, fue la política genocida efectuada contra los judíos rusos la que, habiéndose iniciado la invasión de la Unión Soviética, monopolizó la atención de los jerarcas nazis, política que se encuentra en el origen mismo del Holocausto.

   Tras una primera instrucción de Heydrich el 17 de junio a los comandantes de los Einsatzgruppen acerca de la puesta en práctica de la Solución final,​ en una orden del 2 de julio de 1941, él mismo realizó una serie de indicaciones genéricas a los jefes superiores de las SS y la policía en el este sobre la necesidad de matar judíos, saboteadores, subversivos y funcionarios del Komintern (además de instigar a las poblaciones locales para desencadenar pogromos contra los judíos). La limitación del alcance de la orden parece ser una estratagema con el fin de justificar de alguna manera los fusilamientos en masa que la Wehrmacht y otras autoridades estaban ya practicando.

   Ya el 3 de julio, por ejemplo, el jefe del Einsatzgruppen en Luzk había fusilado a 1.160 judíos para, como declaró, dejar su marca distintiva en la ciudad. Los pelotones de la muerte del Einsatzgruppen A en el Báltico llevaron a cabo una interpretación especialmente liberal de la orden. El Einsatzgruppen acabó realizando una gran contribución al asesinato de cerca de un total de dos millones de judíos rusos; sólo el Einsatzgruppen A, a principios de enero de 1942, informó de la «ejecución» de 229.052 judíos.​

   Es probable, por tanto, que en esas reuniones informativas hubiese habido ya indicaciones indirectas de aniquilar a los judíos, de forma que pudiesen ser comprendidas de distintas maneras. Un mes después, en una conferencia de planificación, Hitler afirmó que había que aniquilar a cualquiera que se interpusiese en el camino de Alemania.​

   Un mensaje del 1 de agosto de Heinrich Müller, jefe de la Gestapo, indicaba que había que presentar informes continuos a Hitler acerca de los trabajos de los Einsatzgruppen en el Este.​ También, a mediados del verano determinados elementos radicales del nazismo habían convencido a Goebbels de la necesidad de eliminar a los judíos de la retaguardia, de las ciudades alemanas; el primer paso fue marcarlos con una estrella amarilla, algo que Hitler aceptó a mediados de agosto.

 Todo lo anterior, y muy especialmente la actividad desarrollada por los Einsatzgruppen, se corresponde con testimonios y pruebas documentales que apuntan a que el mandato de Hitler acerca de asesinar a determinado tipo de judíos rusos (sobre todo, dependiendo de su edad y sexo) fue transmitido a los Einsatzkommandos en el mes de agosto. El asesinato generalizado, que culminaría con los fusilamientos masivos de finales de septiembre en Babi-Yar (33.771 hombres, mujeres y niños), no habría sido ordenado explícitamente por Hitler, sino que este habría dado su respaldo a una sugerencia de, probablemente, Himmler, a partir de las impresiones transmitidas por los comandantes locales que tenían a su cargo los fusilamientos.

   Por lo demás, se ha demostrado que la Wehrmacht colaboró con los Einsatzgruppen implicándose directamente en el asesinato de casi dos tercios de los prisioneros de guerra soviéticos, muchos de los cuales serían los primeros en probar las cámaras de gas de Auschwitz, y que aproximadamente 1 300 000 judíos (una cuarta parte de todos aquellos que murieron en el Holocausto) además fueron asesinados por ella.​

   A mediados de agosto, con la invasión de la Unión Soviética ya en marcha, Hitler no solo insistía en la relación entre una nueva guerra mundial y la aniquilación de los judíos, sino que aceptó la deportación hacia el este de los judíos que aún quedaban en Alemania. La situación de estos, como se refleja en los testimonios de Victor Klemperer, se había ido deteriorando con celeridad, hasta el punto de que una ley de diciembre de 1941 imponía la pena de muerte como castigo para prácticamente cualquier infracción cometida por un judío. A los no deportados (por ejemplo, aquellos que formaban parte de matrimonios mixtos), se les sometía a trabajos forzados.

   En octubre, Heydrich precisó todavía más que la deportación tenía que afectar a todos los judíos de los territorios ocupados por Alemania. Simultáneamente, las declaraciones genocidas por parte de los jerarcas del nazismo eran frecuentes: por ejemplo, en noviembre, Alfred Rosenberg afirmaba que el objetivo de los asesinatos en masa que ya se estaban produciendo era el «exterminio biológico de toda la judería de Europa» y en diciembre Goebbels recordaba que la compasión o el arrepentimiento respecto de los judíos estaban fuera de lugar y que la guerra, desecadenada por ellos, los había sumido en «un proceso gradual de aniquilación».​

   Así, pues, a finales de 1941 se estaba aplicando un programa de exterminio, en el que intervenían tanto las autoridades militares alemanas, como la policía, las SS, las milicias locales y los administradores civiles de los distintos territorios. Sin embargo, estaba también claro que la intensidad reclamada por Himmler no se podía alcanzar a base, sobre todo, de los fusilamientos en masa. Por otro lado, quienes estaban al mando de los grupos operativos se quejaban de que los continuos fusilamientos en masa de mujeres, y niños indefensos estaban creando una tensión intolerable en sus hombres. Muchos integrantes de los mismos, según contó un alto mando de las SS, «incapaces de seguir soportando caminar en medio de la sangre, se habían suicidado. Algunos se habían vuelto locos incluso. La mayoría tenía que apoyarse en el alcohol para realizar su espantoso cometido». La alternativa puesta en práctica de inmediato fue el gaseamiento, que se había estado aplicando hasta agosto de 1941 en la operación de eutanasia T-4. El doctor August Becker, que se describía como «especialista en los procesos de gaseamiento utilizados en el exterminio de los enfermos mentales», junto con otro personal de dicha operación, fue trasladado por Himmler a la Oficina Central de Seguridad del Reich en Berlín. Por su parte, Albert Widmannel inventor de la cámara de gas estándar que había sido empleada en el programa de eutanasia, estuvo colaborando en el este para asesinar a enfermos mentales bombeando monóxido de carbono al interior de habitaciones; como resultado de su presencia, Arthur Nebe, jefe del grupo operativo B de la zona de Minsk y Mogilev, ideó el uso de una camioneta herméticamente cerrada en la que se introducía los gases de su tubo de escape, mecanismo de asesinato aprobado por Heydrich.​

   Himmler aprobó en octubre la construcción en Belzec de un campo que sirviese de base para las camionetas de gas; también en Chelmno se estableció otro centro similar, de donde salían las tres camionetas que se utilizaban para asesinar a los judíos (y gitanos, también) transportados desde el gueto de Lódź, con el objeto de ir dejando sitio, como en otros guetos, para los judíos que iban llegando desde todas partes de Europa. Estas camionetas podían matar a 50 personas a la vez durante el trayecto de 16 km entre el gueto y el campo, donde eran enterradas en zanjas. Por este procedimiento, en Chelmno fueron asesinadas 360 000 personas.​ A finales de 1941 los cuatro grupos operativos estaban empleando un total de unas 30 camionetas. También en Serbia se hizo uso de una camioneta de gas; a principios de mayo de 1942, más de 7500 judíos habían muerto en ella. En diciembre de ese mismo año, los dos millones y medio de judíos del Gobierno General eran ya una preocupación real para los dirigentes nazis. Y, en este sentido, alguno de ellos, como Hans Frank ya hablaba de la «necesidad de tomar medidas que de algún modo conduzcan a lograr su aniquilación en sintonía con otras medidas» que habrían de tomarse desde el Reich.

La Conferencia de Wannsee

Villa de Wannsee, donde tuvo lugar la conferencia

   El 20 de enero de 1942 se celebró la «Conferencia de Wannsee». Convocada por Heydrich, reunió a varios altos funcionarios de los ministerios con responsabilidad en el asunto judío, y a representantes de las SS y del Partido Nazi, implicados también en el mismo. El objetivo era establecer una directriz clara en cuanto a quién tenía que asumir el control sobre la cuestión judía en todos los territorios ocupados. En una de sus alocuciones, Heydrich remitió a un encargo de Göring de julio de 1941 por el que le encomendaba a él (a las SS y, por tanto, haciendo de Himmler el responsable superior) «tomar las medidas necesarias para la solución final de la cuestión judía en Europa», solución que habría de ponerse en práctica tras la deportación al este de los judíos. Durante las reuniones, fueron continuas las referencias al exterminio por medio del trabajo y, según algún testimonio posterior, se hizo referencia también al asesinato con camionetas de gas. Con todo, en las actas finales de la conferencia se utiliza un plural impreciso, «varios tipos posibles de solución», para aludir a la futura forma de resolver el asunto judío.

   La primera consecuencia de lo hablado en Wannsee fue la reestructuración de todos los campos de concentración existentes: desde febrero de 1942, se convirtieron, de forma sistemática, en una fuente primordial de mano de obra para las industrias de guerra alemanas. Sin embargo, gestionados por las SS, el aumento de la aportación de los prisioneros se hizo por la vía de la violencia y el terror: con el objetivo siempre en mente de la reorganización racial del continente, el exterminio por el trabajo implicó que sólo la productividad del trabajador podría salvar a este, eventualmente, de la muerte. En este sentido, aquellos que no eran aptos para el trabajo, fueron asesinados por millones.

   En esta línea, el 14 de febrero Hitler le diría a Goebbels que estaba decidido a «limpiar Europa de judíos sin remordimientos» y que era necesario acelerar el proceso «con una frialdad implacable» para prestar un gran servicio «a una raza humana a la que la judería ha estado atormentando durante milenios». Poco más de un mes después, el mismo Goebbels aludía en su diario al proceso por el cual los guetos del Gobierno General estaban siendo liberados de judíos, para dejar sitio a los expulsados del Reich; insistía en que el contexto era el de «una lucha a vida o muerte entre la raza aria y el bacilo judío», e indicaba la singularidad del nazismo por su capacidad «para emprender una solución final de la cuestión», «una solución radical» de la que Hitler era su «pionero» y «portavoz persistente».

   Durante esos primeros meses de 1942 quien estuvo supervisando las matanzas de judíos fue Himmler, que se reunía con frecuencia con Hitler de forma confidencial, y del que decía haber recibido directamente el encargo. Estuvo en Cracovia a mediados de marzo, cuando el uso de gas venenoso ya se había empezado a utilizar para asesinar judíos. En abril, ordenó en Varsovia el asesinato de los judíos de Europa occidental que habían llegado para entrar en el gueto de Lódz. En julio, apremió en el este el programa de matanzas. Mientras, intentaba acelerar el exterminio de los judíos que quedaban en el Gobierno General, que esperaba concluir a finales de año, y el de los judíos de Ucrania, que había comenzado en mayo.

   La Conferencia de Wannsee supuso también que Adolf Eichmann, desde la Oficina Central de Seguridad del Reich, reiniciase en marzo los transportes en tren para deportar a los judíos que quedaban en Alemania, el Protectorado y la antigua Austria, hacia los guetos de Europa oriental. Esta decisión, junto con la situación ya insoportable para ellos, indujo al suicidio a numerosos judíos. Igualmente, el programa de deportaciones se amplió a otros lugares de Europa: Países Bajos, Bélgica y Francia, entre ellos.

Los campos de exterminio

 Mapa que muestra la ubicación de todos los campos de exterminio, la mayoría de los campos de concentración, campos de trabajo, prisiones, guetos, las principales rutas de deportación y los lugares de masacres.

   El Holocausto está directamente asociado en la mentalidad popular a los llamados «campos de exterminio». Aunque no todos los judíos que murieron a causa de las políticas nazis lo hicieron en estos campos, lo cierto es que en ellos se pusieron en práctica de forma concentrada todos los sistemas y métodos (especialmente, el uso de cámaras de gas) que configuran la violencia extrema contra los judíos que desplegó el nazismo.​

 Los primeros campos: la operación Reinhard

   Unas semanas antes de que se celebrase la Conferencia de Wannsee, Himmler había encargado a Odilo Globocnik, jefe de la policía y las SS en Lublin, que organizara el exterminio de los judíos del Gobierno General. Con el nombre de «operación Reinhard», el objetivo del plan era liberar espacio en los guetos para dejar sitio a los judíos deportados del oeste. Para ello Globocnik se rodeó de varios de los participantes en la operación T-4, que quedaron empleados en los tres campos que se crearían dentro de la operación; se trataba de oficiales y suboficiales de las SS, ayudados por un personal básico compuesto de auxiliares ucranianos reclutados en campos para prisioneros de guerra.

   Los campos se situaron al oeste del río Bug, con buenas conexiones por ferrocarril con otras zonas de Polonia y con los principales guetos. El primer campo, el de Belzec, se empezó a construir el 1 de noviembre de 1941, a partir de las instalaciones de un campo de trabajo. Su comandante era Christian Wirth, al que prestó ayuda uno de los especialistas en eutanasia. Contaba con cámaras de gas fabricadas con madera, aunque herméticamente cerradas; el gas se bombeaba al interior desde unos vehículos y no haciendo uso de botes de monóxido de carbono puro, como se había hecho en el plan de eutanasia, debido a la dificultad de hacerse con grandes cantidades de ellos. El campo empezó a funcionar en febrero de 1942. Se probó primero el gaseamiento de grupos pequeños de judíos, incluidos los que habían ayudado a construir el campo. A partir del 17 de marzo, se empezó el gaseamiento de los judíos deportados. En un mes, se asesinó a 75 000 judíos, 30 000 de los cuales provenían del gueto de Lublin (que contaba con 37 000 habitantes), siendo los demás de otras zonas del Gobierno General.

   La disposición de algunos elementos del campo buscaba no levantar sospechas entre los judíos: se les decía que era un centro de tránsito, que iban a ser desinfectados antes de recibir ropa limpia y que sus objetos de valor les serían devueltos. Las cámaras de gas parecían habitaciones con duchas.

   Entre junio y julio, las cámaras de madera fueron sustituidas por una construcción de hormigón con capacidad para seis cámaras de gas, que podían albergar al mismo tiempo a un total de 2000 personas. Hasta 600.000 judíos, tanto de la Polonia ocupada como de otros lugares de Centroeuropa, fueron allí asesinados antes de finales de año.

   El segundo campo de exterminio que formaba parte de la operación Reinhard se empezó a construir en marzo de 1942 cerca de Sobibor, también sobre la base de un campo de trabajo, en este caso para mujeres judías. En mayo se finalizó: contaba con las áreas administrativas y de recepción al lado del correspondiente ramal ferroviario, y sus cámaras de gas (con capacidad para 100 personas cada una de ellas) estaban en un edificio de ladrillo fuera de la vista de quienes llegaban al apeadero, a unos 150 metros de distancia a través de una vereda conocida como «el tubo». El gas se tomaba desde un motor y detrás del edificio había fosas para los cadáveres, a las que se podía acceder también por vía férrea, dado que muchos de los que llegaban en tren lo hacían ya muertos. En sus tres primeros meses de funcionamiento, murieron en el campo hasta 100 000 judíos, de Lublin, Austria, Bohemia y Moravia, y del Antiguo Reich.

   Durante el calor del verano, los cuerpos sepultados empezaron a generar problemas de salubridad. Se tomó entonces la decisión de incinerarlos, haciendo para uso de un grupo especial de judíos, el llamado Sonderkommando, que fue asesinado después.

   A principios de 1943, Himmler visitó el campo y pudo observar un gaseamiento; posteriormente, concedería ascensos a varios oficiales de las SS y la policía y a otros responsables del campo. Respecto del cierre del campo, ordenó la eliminación de todas las huellas y su transformación en almacén de la munición capturada al ejército soviético. Durante este proceso, en octubre de 1943, hubo una rebelión de los trabajadores judíos que terminó con la fuga de varios de ellos, que contactaron con grupos de partisanos. El desmantelamiento final del campo se produjo en diciembre. Casi 250000 judíos murieron en Sobibor.

   El tercer campo estuvo en Treblinka. Construido al lado de una vieja cantera, sus orígenes estaban en un campo de trabajo abierto en la primavera de 1941, con el objeto de conseguir materiales para las fortificaciones de la frontera germano-soviética de Polonia. Un año después, en junio de 1942, se empezó a reconvertir en campo de exterminio por parte de las SS, siguiendo las indicaciones del constructor de Sobibor, Richard Thomalla. Contó con tres cámaras de gas, que estaban situadas en una edificación oculta en la zona más elevada del campo, a la que se llegaba desde una estación por una vereda, llamada por las SS «el camino hacia el cielo». Los gases provenían de motores diésel. En la parte de atrás, había un grupo de zanjas para sepultar los cadáveres.


LA MAQUINA DE MATAR DE HITLER 4- Treblinka - DOCUMENTAL

   Los gaseamientos se iniciaron el 23 de julio. Una media de 5000 judíos llegaron al día a Treblinka durante las primeras semanas; sin embargo, desde agosto el número aumentó considerablemente, de forma que a finales de mes ya habían sido gaseados un total de 312 000 judíos. Por otro lado, miles de judíos murieron durante los transportes en tren, sin ventilación, sin agua y sin servicios sanitarios, y con un tiempo caluroso. Además, y según el testimonio de un superviviente, Oskar Berger, que llegó al campo el 22 de agosto, los soldados de las SS, los alemanes y los ucranianos se situaban en los techos de los barracones y disparaban contra la multitud indiscriminadamente. Hombres, mujeres y niños caían sangrando. El aire se llenaba de gritos y llanto.​

   En los casos de grandes cantidades de judíos llegados, muchos eran fusilados en la zona de recepción; en ocasiones, los trenes debían esperar llenos durante días, hasta que los judíos podían ser llevados a las cámaras de gas, que o bien no daban abasto, o bien se habían estropeado. En el mismo sentido, la excavación de zanjas no podía seguir el ritmo de los asesinatos, y los cuerpos quedaban habitualmente sin enterrar.

   Ese mismo mes de agosto, se nombró a Christian Wirth inspector general de los tres campos para que se encargase de racionalizar las operaciones de matanza. Wirth entregó, a su vez, a Franz Stangl, comandante ya en Sobibor, el mando de Treblinka en septiembre. La apariencia externa del campo mejoró, pero las escenas de sadismo y crueldad continuaron.

Cantidad aprox. de asesinatos en los campos de exterminio:

Nombre del campo Muertes

Auschwitz                1 400 000

Belzec                          600 000

Chelmno                   320 000

Jasenovac                   600 000

Majdanek                  360 000

Maly Trostenets             65 000

Sobibór                           250 000

Treblinka                   870 000

    Las incineraciones de cuerpos comenzaron en diciembre, en Chelmno y Belzec, y en abril de 1943 en Treblinka. A finales de julio, con la orden de Himmler de cerrar los campos dado que la inmensa mayoría de los judíos de los guetos habían sido asesinados, ya se habían desenterrado e incinerado unos 700 000 cuerpos sepultados en fosas comunes. Los cálculos modernos cifran el número de asesinados en los tres campos de la operación Reinhard en 1 700 000.

Auschwitz

Auschwitz: La fábrica de la muerte

       AUSCHWITZ🎗El mayor campo de concentración y exterminio nazi 🇵🇱 POLONIA
   La creación de campos de concentración por parte de los alemanes desde septiembre de 1939 fue algo habitual en los territorios ocupados. Uno de ellos, cerca de la localidad de Oswiecim, en alemán «Auschwitz», se creó en abril de 1940 con el objetivo de albergar presos políticos polacos. En mayo, se nombró a Rudolf Höss comandante del mismo, quien colocaría a la entrada un cartel con el lema Arbeit macht frei, «el trabajo libera». Tras un periodo en que el campo constituía un lugar para reclutar trabajadores, finalmente se convirtió en un centro permanente para presos políticos polacos. Posteriormente, a partir de septiembre de 1941, tras el inicio de la operación Barbarroja, se le fueron añadiendo nuevos campos asociados, como por ejemplo el situado en Birkenau, para prisioneros de guerra soviéticos, que terminaría siendo el más grande, pues era también un campo de concentración y de trabajo industrial.

   Probablemente a principios de 1942, Himmler anunció a Höss que el campo debía convertirse en un centro adicional a los de la operación Reinhard, que no eran suficientes para completar la «solución final»; Auschwitz estaba bien comunicado y, al tiempo, suficientemente alejado de núcleos de población importantes. Según indicaciones posteriores de Eichmannla función de Auschwitz habría de ser la de matar a los judíos del resto de Europa. Los primeros deportados, llegados en marzo, provenían de Eslovaquia y Francia.

   Los métodos empleados fueron desde el principio diferentes a los de otros campos. En julio de 1941 se había descubierto casualmente (durante una desinfección de ropa) que el pesticida químico conocido como Zyklon-B había sido capaz de matar rápidamente a un gato. En septiembre se probó con 600 prisioneros de guerra soviéticos (clasificados como «fanáticos comunistas») y 250 enfermos del campo, que fueron gaseados en un sótano del campo. El mismo mes, otros 900 prisioneros soviéticos fueron gaseados en el depósito de cadáveres. Tras una visita de Einchmann, se decidió usar el gas de forma sistemática.

   Dado que los gritos de los gaseados podían ser oídos por el personal del campo, se decidió realizar las matanzas en Auschwitz-Birkenau. Allí se construyeron dos cámaras de gas (para 800 y 1200 personas) que empezaron a funcionar el 20 de marzo de 1942. A ellas se enviaba directamente a los menores de 16 años, las madres con hijos, los enfermos, los ancianos y los físícamente débilesEl resto pasaba al campo, tatuados todos con un número de serie en el brazo izquierdo y registrados. Posteriormente, selecciones periódicas iban decidiendo la muerte de los que ya no estaban en condiciones de trabajar.

   El exterminio sistemático de judíos (franceses, eslovacos, polacos, belgas y holandeses) dio comienzo en mayo. Paralelamente, en julio de 1942, Himmler ordenó que el reasentamiento de toda la población judía se completase antes del final del año. En su visita de ese mismo mes a Auschwitz, ordenó que se intensificasen las matanzas y apremió a Höss en lo relativo a la construcción del campo en Birkenau. Por su parte, en su discurso anual ante los antiguos combatientes nazis, Hitler afirmó en noviembre que la guerra habría de finalizar con el «exterminio» de los judíos, una palabra que se le escaparía a Goebbels en un discurso radiado de febrero de 1943; en mayo de 1943, y en palabras dirigidas al mismo Goebbels, Hitler estaba ya justificando el exterminio de los judíos como una condición necesaria para que el dominio alemán se extendiese al mundo entero. Por lo demás, la propaganda antisemita se recrudeció por esas fechas.

   Desde julio, empezaron a llegar judíos de Alemania; después, desde casi todos los países europeos: Rumanía, Croacia, Finlandia, Noruega, Bulgaria, Italia, Hungría, Serbia, Dinamarca, Grecia y el sur de Francia. En este contexto, entre 1942 y 1943 se ampliaron y perfeccionaron las instalaciones para gasear en Auschwitz. En junio de 1943 había una cámara más y se había ampliado a 4 el número de crematorios, conforme a los planes de la empresa Hoch-und Tiefbau AG Kattowitz; los hornos crematorios y las instalaciones de gaseamiento habían sido fabricados por la empresa J. A. Topf & Söhne de Erfurt.

El procedimiento de gaseamiento era el siguiente:

   “Una vez introducidas las víctimas como si de ganado se tratara en la cámara de gas, los hombres de las SS que se encontraban sobre el techo de hormigón reforzado volcaban los botes de Zyklon-B en cuatro aberturas, derramando las bolitas a través de unos conductos con rejillas, lo cual hacía posible que las bolitas se disolviesen en un gas letal tan pronto como el calor corporal de las víctimas había elevado la temperatura del aire. Al cabo de veinte minutos aproximadamente, volvían a levantar los botes para eliminar la posibilidad de que todavía continuara saliendo gas, mientras se procedía a ventilar la cámara y un destacamento especial de prisioneros judíos llevaba los cadáveres a rastras hasta otra sala, les arrancaban los dientes y los empastes de oro, cortaban el cabello de las mujeres, les quitaban los anillos de oro, las gafas, las prótesis y demás impedimentos y ponían los cuerpos en montacargas que los subían al crematorio situado en la planta baja, donde eran introducidos en hornos crematorios y reducidos a cenizasLos huesos que quedaban se desmenuzaban y las cenizas se utilizaban como fertilizante o se tiraban en los bosques y los arroyos de las inmediaciones”. ​

  Cuando los crematorios se vieron desbordados por el número de cadáveres acumulados, la instalación se resintió y hubo que retomar la práctica anterior de quemarlos sobre parrillas extendidas sobre zanjas.

    En Auschwitz murieron entre 1 100 000 y 1 500 000 personas. Alrededor del 90 % (cerca del millón) eran judíos, lo que supone entre una quinta y una cuarta parte de los judíos que murieron durante la guerra. Por lo menos, la mitad de los muertos lo fueron por desnutrición, enfermedades, agotamiento e hipotermia. También murió allí un número mucho menor de polacos, gitanos y prisioneros de guerra soviéticos.

  Auschwitz recibía a muchos de sus judíos desde el campo de Theresienstadt. Construido desde noviembre de 1941 al norte de Terezin (en alemán, Theresienstadt), en Checoslovaquia, este campo constituía la prisión central de la Gestapo en el Protectorado. Recibió a 10 000 judíos checos durante los primeros días del año siguiente y se trataba inicialmente de un centro de reagrupamiento organizado como un gueto. De las 140 000 personas que llegaron deportadas al campo, al final de la guerra sólo seguían con vida menos de 17 000.

Otros campos

   Otro campo, el de Majdanek, se construyó en la parte oriental de Lublin; desde julio de 1942 se construyeron en él hasta siete cámaras de gas. Al final, habrían muerto en él unas 180 000 personas; 120 000 de ellas, judíos. En octubre de 1942, Heinrich Himmler determinó que todos los judíos debían ser trasladados a Auschwitz o Majdanek. Ejecuciones masivas tuvieron lugar entre el 8 de mayo y el 29 de julio de 1944. Rudolf Höss, por orden de Heinrich Himmler, debía gasear a más de 400 000 judíos húngaros en Auschwitz. En determinados días fueron asesinadas cerca de 24 000 personas, muchas de las cuales fueron quemadas en hogueras al aire libre por la escasa capacidad de los crematorios.​   

  Rudolf Höss cuenta en sus memorias que en el verano de 1941 fue recibido personalmente por Himmler y este le dijo:

   "El Führer ha dado la orden de proceder a la solución final del problema judío. Nosotros, los SS, somos los encargados de llevar a cabo esta orden. A usted le incumbe esta tarea dura y penosa".

   Al finalizar la cita, le exigió guardar silencio, incluso ante sus superiores. Pero Eichmann confesó en 1961, durante su proceso en Jerusalén, que durante esta conferencia "se estudiaron con rigor los más efectivos métodos para exterminar a todo el pueblo judío que vivía en Europa".​

   En su totalidad, la "solución final" incluyó el exterminio de numerosos judíos europeo por gaseamiento, fusilamiento y otras medidas de asesinato en masa. En la Europa ocupada por los nazis, vivían aproximadamente unos ocho millones de judíos.​ Algo más de seis millones de judíos murieron, o sea, dos tercios de todos los judíos que vivían en Europa en 1939.​ 

Las víctimas del Holocausto

 

Centenares de cuerpos de prisioneros muertos por inanición o por disparos de la Gestapo yacen en el suelo tras la liberación del campo de concentración de Nordhausen (12 de abril de 1945).


Cementerio de Buchenwald.

   Junto con los judíos, otros grupos humanos como gitanos, soviéticos (especialmente, los prisioneros de guerra), comunistas, Testigos de Jehová, polacos étnicos, pueblos eslavos, discapacitados, hombres homosexuales y disidentes políticos y religiosos, fueron también objeto de persecución y asesinato durante el nazismo.

   Según el criterio más o menos restringido que se adopte para definir el Holocausto, la cifra de víctimas varía. Algunos historiadores lo circunscriben al genocidio de judíos a manos del Tercer Reich (algo más de 6 millones de víctimas).​ Otros estudiosos consideran que debe aplicarse asimismo a las víctimas polacas y a otros pueblos eslavos y gitanos. Un tercer grupo amplía el término para que abarque igualmente a los homosexuales, los disminuidos físicos y mentales y los Testigos de Jehová, de modo que se estiman en 11 o 12 millones las víctimas del Holocausto, de las cuales más de la mitad eran judíos, aparte de unos 800 000 gitanos, cuatro millones de prisioneros de guerra soviéticos o víctimas de la ocupación (fueron también objeto de exterminio sistemático), polacos e individuos calificados de asociales de varias nacionalidades (presos políticos, homosexuales, discapacitados físicos o psíquicos, delincuentes comunes, etc.). Las aproximaciones oficiales son las siguientes:

polacos judíos (15,56 %) y no judíos (13,78 %)

alemanes judíos (13,33 %)

eslavos (26,66 %)

prisioneros de guerra soviéticos (17,78 %)

gitanos (3,56 %)

alemanes «arios» opositores políticos (generalmente personas con ideas de izquierda y librepensadores) (6,67 %)

discapacitados (1,34 %)

homosexuales (1,12 %)

La resistencia ante el genocidio

   Por extraño que pueda parecer, la Cuestión Judía no despertó el mínimo interés en la inmensa mayoría de los alemanes durante los años de la guerra en los que los asesinatos en masa de los judíos estaban teniendo lugar en los territorios ocupados. Los judíos, una minoría en general poco estimada, estaban prácticamente aislados del resto de la sociedad alemana y su despersonalización había sido el gran éxito de la política nazi y de la propaganda sobre la Cuestión Judía. ​

   De acuerdo con lo anterior, ni el decreto que impuso a los judíos la estrella amarilla, ni las primeras deportaciones efectuadas en el otoño de 1941 (e invierno de 1941-1942), fueron hechos respondidos por la población alemana de manera significativa. Sin embargo, fue la respuesta popular contraria la que consiguió parar la retirada de crucifijos en Baviera y evitar la gasificación de miles de enfermos mentales.

   En cuanto a la reacción ante el genocidio, existen evidencias incontrovertibles de que el conocimiento de las atrocidades y los fusilamientos en masa de los judíos en el este estaba bastante extendido, mayoritariamente en forma de rumor transmitido a casa por los soldados que regresaban de permiso. Si los rumores, en su mayoría, carecían de concreción, los relatos de testigos presenciales de los fusilamientos, así como las emisiones desde radios extranjeras, proporcionaban material suficiente para que las autoridades nazis buscasen cómo contrarrestar los rumores acerca de las «medidas muy duras» que estaban emprendiéndose contra los judíos en el este. Los detalles concretos se desconocían, pero el conocimiento de que con los judíos estaban sucediendo cosas horribles era suficiente. En cuanto a las gasificaciones, fueron llevadas mucho más en secreto y tuvieron poco eco dentro de Alemania.

   Con todo, mucha gente de Alemania consideró en su momento que los bombardeos aliados sobre sus poblaciones eran una venganza y un desquite por el trato dado a los judíos.

   Los rumores en Alemania sobre el destino de los judíos fueron generalizados y contenían datos suficientes como para entender que en el este se estaba produciendo un asesinato masivo de judíos. Incluso, el conocimiento de las gasificaciones y del exterminio en los campos fue relativamente limitado. Y aunque la planificación y ejecución de la "solución final" se llevó con un grado muy elevado de secretismo, lo que probablemente demuestra que los jerarcas nazis eran conscientes de que no podían contar para ello con el respaldo popular, la misma no se habría hecho realidad sin la colaboración activa de la Wehrmacht, la única fuerza aún capaz de contener el régimen nazi; o en cualquier caso, sin el consentimiento equivalente a la complicidad activa de la burocracia civil, que se esforzó por satisfacer los requerimientos de vertiginosa discriminación, o de los líderes de las industrias alemanas, que fabricaron la maquinaria de la muerte e instalaron sus fábricas en los campos de concentración. Y dentro del complejo organizativo de las SS-SD-Gestapo, fueron menos los fanáticos raciales que los organizadores ambiciosos y los administradores competentes como Eichmann, y los ejecutores a sangre fría como Höss, quienes convirtieron la infernal visión en un infierno en la tierra. Y tampoco habría sido posible sin los pasos progresivos que fueron excluyendo paulatinamente a los judíos de la sociedad alemana y que tuvieron lugar delante de todo el mundo, en su forma legal recibidos con la aprobación general de la población, y dando como resultado la despersonalización y la degradación de la figura del judío. No habría sido posible sin la apatía y la indiferencia generalizada, que fue la respuesta común a la propaganda del odio. Y, finalmente, no habría sido. Desde julio, empezaron a llegar judíos de Alemania; después, desde casi todos los países europeos: Rumania, Croacia, Finlandia, Noruega, Bulgaria, Italia, Hungría, Serbia, Dinamarca, Grecia y el sur de Francia. En este contexto, entre 1942 y 1943 se ampliaron y perfeccionaron las instalaciones para gasear en Auschwitz. En junio de 1943 había una cámara más y se había ampliado a 4 el número de crematorios, conforme a los planes de la empresa Hoch-und Tiefbau AG Kattowitz; los hornos crematorios y las instalaciones de gaseamiento habían sido fabricados por la empresa J. A. Topf.      

   Las jerarquías de la Iglesia no lograron expresar la oposición que pudiera haber a las políticas raciales nazis, y también hubo consentimiento en forma de complicidad activa por parte de otras destacadas secciones de las élites alemanas.

   La exacta valoración de la actitud de los alemanes ante el destino de los judíos ha provocado divergencias entre algunos historiadores. Ian Kershaw ha insistido en el concepto de «indiferencia moral», que se reflejó en el hecho de que los alemanes apartaron la vista deliberadamente eximiéndose de cualquier responsabilidad personal. La razón principal habría sido que la población aceptó con naturalidad el derecho del Estado a decidir sobre la Cuestión Judía, un asunto que para ellos tendría poca relevancia personal. ​ Por su parte, Kulka y Rodrigue adoptan la postura de que «la imagen de conjunto que el régimen obtenía a partir de los informes sobre la opinión popular apuntaba hacia una pasividad general de la población frente a la persecución de los judíos», demostrando así la «complicidad objetiva de la población en la Solución Final».

   Sin embargo, debe profundizarse todavía el estudio sobre la actitud de la población europea y alemana en particular. Muchos partidarios de los nazis se enriquecieron por la persecución a los judíos, recibiendo beneficios, bienes y propiedades.

Resistencia judía durante el Holocausto

   Respecto a los propios judíos, fueron varios los impedimentos con los que se encontraron para planificar o idear una resistencia ante las acciones genocidas de los nazis: en primer lugar, su subestimación del peligro que éstos suponían cuando Hitler llegó al poder, es decir, no reaccionaron a tiempo ante la propagación del terror;​ en segundo lugarel nazismo se esforzó constantemente en alentar falsas expectativas, ilusionando muchas veces a sus víctimas con la idea de que la sumisión y el trabajo podía ser causa de su salvación; en tercer lugar, que la idea misma del exterminio total resultaba más bien producto de una imaginación enferma que de un plan con alguna posibilidad de hacerse realidaden cuarto lugar, que la aplicación sistemática de castigos terribles e indiscriminados por parte de los alemanes ante cualquier amago de rebelión ejercía un serio efecto de intimidaciónen quinto lugar, que el ambiente antisemita y colaboracionista de muchos de los países europeos (sobre todo de Europa oriental) durante la guerra, hacían muy dificultosa una escapatoria a través de ellos para cualquier judío; y, en sexto lugar, que el grado de agotamiento físico y psicologíco de los judíos, en guetos, campos, etc., era de tal envergadura, que dificultaba enormemente cualquier expectativa que fuese más allá de garantizar la supervivencia del día a día.

   Con todo, y a pesar de esta situación de enorme desventaja en la que se encontraron, hubo diversos casos de resistencia. Durante los años previos a la guerra, hubo judíos que intentaron organizar grupos para hacer frente a la catarata legislativa antijudía. Destacó entre ellos el conocido como «Grupo Baum», liderado por Herbert Baum, que durante 1937 se reunió semanalmente en Berlín y que llegó a realizar sabotajes contra el nazismo.

   También a través de la Conferencia de Evian, en julio de 1938, hubo un intento por dar una solución a la población judía migrante de Alemania y Austria.

   Ya en plena época de exterminio, el joven líder de la resistencia judía Abba Kovner lanzó en la noche del 31 de diciembre de 1941 un manifiesto en el que proclamaba que Hitler planificaba la destrucción de todos los judíos de Europa; se trata de la primera llamada pública a la resistencia. ​ Desde el día siguiente, quedó organizada la resistencia en el interior del gueto de Vilna, que sería el primero en sublevarse. En este sentido, los judíos se sublevaron en unos veinte guetos de Europa oriental, primero el de Vilna en Lituania en enero de 1942, y luego en guetos como los de Varsovia (entre el 19 de abril y el 15 de mayo de 1943) y Bialystok y, más tarde, en diversos campos de exterminio.

   Los precursores de la resistencia militante surgieron de la comunidad judía lituana, que fue la primera que se vio sometida a matanzas salvajes y masivas perpetradas por los alemanes con la participación entusiasta de la población popular. Fue como si comprendieran que Lituania era una especie de laboratorio experimental de la "solución final". De Vilna lograron escapar algunos combatientes judíos en el verano de 1943, tras lo cual formaron unidades partisanas para ayudar a la liberación de la ciudad.

   La revuelta más conocida fue la sublevación del gueto de Varsovia, que duró casi un mes, entre el 19 de abril y el 15 de mayo de 1943 y que estuvo protagonizada por la Organización Judía Combatiente, compuesta por unos 600 miembros y dirigida por Mordechai Anielewicz, de 24 años de edad, y la Organización Militar Nacional, con 400 miembros. El gueto fue finalmente arrasado por las fuerzas alemanas, muriendo unos 15 000 judíos y siendo enviados posteriormente a campos de exterminio más de 50 000.

Levantamiento del Gueto de Varsovia

   Asimismo, se produjeron diversas revueltas de prisioneros en los campos de exterminio, incluidos los de Auschwitz (donde se voló un horno crematorio) y Treblinka, donde en agosto de 1943 tuvo lugar una importante sublevación. El 14 de octubre se rebelaron los prisioneros de Sobibor, y dos días más tarde hubo de cerrarse el campo, tras conseguir escapar al menos un centenar de ellos.

   Más allá de los campos y los guetos, muchos judíos se alistaron en los grupos de partisanos que lucharon contra los nazis en los bosques de Ucrania y Polonia, en los montes Cárpatos, en Bielorrusia y en Lituania. Especialmente conocida fue la Brigada Judía liderada por Abba Kovner y que actuó en los bosques cercanos a Vilna. Hubo también grupos resistentes en Bialystok, Kovno y Minsk.

   En Europa occidental y meridional, participaron en grupos de resistencia en casi todos los países, llegando a constituir en algún momento el 15% de los resistentes en Francia.

   En Alemania, a pesar de las extraordinarias limitaciones, probablemente unos dos o tres mil judíos se involucraron activamente en el movimiento antinazi clandestino alemán. 

  En conclusión, aproximadamente un 10 por ciento de la comunidad judía mundial (1,6 millones sobre una población total de dieciséis millones en 1939) luchó en la guerra, incluidos los treinta y cinco mil voluntarios judíos de Palestina que formaron la Brigada Judía del ejército británico.

   La eliminación física de los judíos se realizó de forma sistemática, meticulosa y efectiva conforme a una estrategia bien elaborada que se ha llegado a calificar de «industrial». De hecho, ningún otro genocidio en la historia se ha llevado a cabo mediante medios mecánicos en instalaciones especialmente construidas, como las cámaras de gas que funcionaron en Auschwitz o Treblinka. Con todo, y a pesar de las declaraciones de los nazis en el sentido de que veían a sus víctimas más como cargas o piezas que como seres humanos, existió una clara implicación emocional en muchos de ellos ante la matanza ininterrumpida de civiles indefensos que realizaron.

   Por otro lado, la creencia generalizada en ellos era que estaban cumpliendo órdenes de Hitler, y que el objetivo era acabar con los enemigos no sólo presentes, sino futuros, de la raza alemana. En este sentido, la característica de los dirigentes nazis era que compartían un antisemitismo exacerbado, no menor que el de sus subordinados. Así, el contacto con judíos, ya fuese un individuo o grupos pequeños, solía despertar un grado de brutalidad personal, sádica, un deseo de humillar y destruir, que raras veces se manifestaba en el contacto con simples polacos, rusos u otros eslavos. Los simples soldados, tanto los hombres de las SS como los del ejército, estaban fuertemente influidos por la propaganda y el adoctrinamiento y, si eran jóvenes, con años de educación en el sistema escolar del Tercer Reich, inclinados a creer que los judíos en general, y los judíos del este en particular, eran sucios, peligrosos, falsos y enfermizos, los enemigos de toda la civilización. ​

   Ello no quiere decir necesariamente que el Holocausto tuviera un plan definido desde el principio: precisamente este es uno de los puntos que divide a los estudiosos, entre intencionalistas y funcionalistas:

  

Niños supervivientes del campo de concentración de Buchenwald. Están vestidos con uniformes alemanes debido a la escasez de ropa.

    Los intencionalistas consideran que existió un plan calculado minuciosamente de antemano, destinado desde el principio a dar muerte a todos los judíos que estuviesen en la órbita del Tercer Reich. El plan habría sido esbozado por Hitler desde muchos años antes, y ejecutado en sus diferentes etapas por funcionarios y soldados sumisos al líder una vez obtenido el poder. Algunos historiadores hacen mención a comentarios en privado que hizo Hitler antes incluso de publicar Mein Kampf, que podrían sugerir la matanza masiva de judíos. Públicamente, la única declaración al respecto del partido nazi se encuentra en el programa del partido, adoptado en febrero de 1920: allí se reclamaban leyes antijudías, que les anulara la ciudadanía y les impidiera votar o inmigrar, y expulsara a los judíos llegados con posterioridad a 1914 y se comprometía a castigar con pena de muerte a "usureros y especuladores" y los que cometan "delitos fundamentales contra el Pueblo".

   Los funcionalistas sostienen, por el contrario, que cuando el partido nazi llegó al poder ninguno de los dirigentes del Tercer Reich tenía una idea clara de cómo actuar con respecto a los judíos. En su opinión, la idea de la liquidación en masa se fue desarrollando sobre la marcha. Los historiadores que defienden esta postura suelen presentar el asesinato en masa como un proceso de "radicalización acumulativa", a partir de iniciativas individuales de funcionarios del partido, del gobierno y del ejército y en las que Hitler tuvo poca intervención directa, limitándose a trazar las líneas generales sobre el "peligro" que representaban los judíos, pero sin decirles qué hacer para afrontarlo. Eso habría dado lugar a distintas estrategias, a veces incoherentes entre sí, antes de que desembocaran en el exterminio.

   En términos generales, la estructura del Holocausto fue la siguiente:

    Primero, se creó el concepto de judío de acuerdo a unos criterios muy distintos de los utilizados hasta entonces. Una parte de la población europea quedó así marcada como enemiga según el ideario nazi.

   Segundo, se procedió a desposeer a los ciudadanos marcados de sus derechos de ciudadanía y sus bienes, separándolos así virtualmente del resto de la sociedad.

   Tercero, se emprendió la separación física de los judíos, con su concentración en guetos o su deportación a otros territorios.

  El cuarto paso era solucionar definitivamente el problema judío: se pensó inicialmente en deportarlos fuera de Europa y después se optó por su asesinato masivo, fundamentalmente por dos medios: ejecución por unidades militares creadas a tal efecto (en la Unión Soviética ocupada, sobre todo) o ejecución en campos de exterminio también creados al efecto (en el caso de los restantes judíos europeos).

Dos elementos distinguen al Holocausto de otros casos de genocidio o asesinatos masivos:

   El primer elemento es la ideología nazi, la cual es fervientemente nacionalista, aunque de corte político centralizado con un componente mítico añadido, que divide al mundo en cuatro categorías:

  - la raza aria, superior al resto de las razas y destinada a dominar el mundo (y los arios que no estuvieran de acuerdo deberían ser eliminados);

  - el resto de las razas, consideradas inferiores y destinadas a ser dominadas (y aquellos de esas razas que se resistieran deberían ser eliminados); 

  - los «impuros» (gitanos, homosexuales, enfermos, discapacitados, dementes, etc.), que estaban destinados a ser exterminados; 

  - los judíos, considerados la antítesis de la raza aria y encarnación del mal, destinados a la exterminación masiva y sistemática.

El discurso y la estructura ideológica nazi están cargados de significación religiosa y mitológica.

    El segundo elemento es la sistematización de los procesos de asesinatos masivos, los cuales comenzaron con la concentración de la población judía en guetos y posteriormente en campos de concentración y culminó con la implantación de la llamada «solución final al problema judío», que consistió en el asesinato masivo y sistemático de la mayor parte de la población judía europea.

   El principal elemento de dicha «solución» fueron los campos de exterminio, los cuales funcionaban como auténticas fábricas de muerte, cuya materia prima era la población a ser exterminada.




Mapa del Holocausto judío en Europa, 1939-1945. Muestra el porcentaje de muertos judíos de cada país al terminar la Segunda Guerra Mundial en relación a la población existente al inicio de las hostilidades.

   Durante el Holocausto, unos seis millones de judíos (alrededor de dos tercios de la población judía mundial de la época) fueron exterminados. En algunos casos desaparecieron comunidades enteras, entre ellas la floreciente comunidad judía de Polonia (de más de tres millones de miembros) y la comunidad sefardí de Salónica (en Grecia).

   El número exacto de personas asesinadas durante el régimen nazi no se ha podido determinar, aunque se consideran fiables las siguientes cifras:

5 600 000 a 6 100 000 de judíos, de los que del 49 al 63 % eran polacos,

3 500 000 a 6 000 000 de civiles eslavos,

2 500 000 a 4 000 000 de prisioneros de guerra soviéticos,

2 500 000 a 3 500 000 de polacos no judíos,

1 000 000 a 1 500 000 de disidentes políticos,

200 000 a 800 000 gitanos,

200 000 a 300 000 discapacitados,

10 000 a 250 000 homosexuales,

En total las víctimas suman una cifra de 15 510 000 a 22 450 000 (quince a veinte millones de personas, aproximadamente).

   El Holocausto dio el empuje final a la creación del Estado de Israel, ubicado sobre parte del territorio del Mandato Británico de Palestina, que acogió a los judíos supervivientes del exterminio. 

Negacionismo del Holocausto

   Algunos sectores minoritarios sostienen que la «solución final» no suponía el exterminio de los judíos, sino que era un plan que pretendía deportar a los judíos de Alemania y de los países ocupados y aliados de Alemania, y que a largo plazo suponía la creación de un Estado sionista en la isla de Madagascar (Plan Madagascar), territorio en dominio de Francia y poco poblado en esos momentos.

   La idea de que para los nazis la «solución final» no significaba el asesinato sistemático de los judíos, sino su desplazamiento hacia el este de Europa, se basa en la reinterpretación de documentos tales como la carta del 31 de julio de 1941 donde Hermann Göring escribió a Reinhard Heydrich lo siguiente:

   “Complementando la tarea que le fuera encomendada a usted por Decreto del 24.1.1939, para llegar en la cuestión de los judíos a una solución lo más favorable posible, según las circunstancias actuales en forma de su emigración y evacuación, le encargo por la presente tomar todas las medidas preliminares necesarias de organización y de índole material para la solución integral del problema judío dentro de la zona de influencia alemana en Europa... Le encargo, además, presentarme a la brevedad un proyecto integral referente a tales medidas para dar cumplimiento a la deseada solución final del problema judío”.​

Martin Luther, funcionario de la cancillería nazi y participante en la conferencia de Wannsee, escribía en un memorándum el 21 de agosto de 1942:

    “El principio de la política alemana referente al tema judío, después de la toma del poder, consistió en fomentar la emigración judía por todos los medios... La guerra actual le otorga a Alemania la posibilidad y también el deber de solucionar el problema judío en Europa... Sobre la base de la citada directiva del Führer se ha comenzado con la evacuación de los judíos de Alemania. Resultaba apropiado incluir en estas acciones a los ciudadanos judíos de los demás países que también habían tomado medidas respecto de los judíos... La cantidad de judíos desplazados de esta manera hacia el este no alcanzaba a cubrir allá la mano de obra necesaria.​

   Sin embargo, de acuerdo a la versión mayoritaria con respecto al Holocausto, los términos "evacuación", "desplazamiento", "emigración", "reinstalación", etc. eran palabras clave para ocultar la masacre.

   Éstas y otras razones son esgrimidas por los negacionistas del holocausto, llegando a afirmar que se trata de un medio propagandístico del sionismo y de una supuesta conspiración judía. Basándose en supuestas investigaciones posteriores a la guerra, afirman que la cifra de judíos muertos en los campos de concentración nazi no es tan elevada, ​ y que todo sería un complot para evitar a toda costa el resurgimiento nacionalsocialista.

   La persecución y el genocidio se llevó a cabo por etapas. Las leyes de Núremberg fueron promulgadas años antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial. Los campos de concentración nazis fueron creados como lugares donde los reclusos eran utilizados como mano de obra esclava hasta que morían por agotamiento o enfermedad. Allí donde la Alemania Nazi conquistaba nuevos territorios al este de Europa, escuadrones especializados llamados Einsatzgruppen asesinaban judíos y oponentes políticos en fusilamientos masivos. Los judíos y los gitanos fueron encerrados en guetos antes de ser transportados por centenas o millares en trenes de carga hacia campos de exterminio donde, si sobrevivían al viaje, la mayoría de ellos era asesinada en cámaras de gas. Todo el aparato burocrático alemán estuvo involucrado en la logística del asesinato masivo, convirtiendo al país en lo que un académico ha llamado "un Estado genocida".

   A continuación, se muestra una lista de los campos de concentración nazis. Estos campos fueron establecidos dentro de Alemania poco después de la ascensión al poder del partido nazi en 1933. Posteriormente se crearían otros campos en aquellos países anexionados o invadidos por Alemania antes y durante el transcurso de la Segunda Guerra Mundial, como Países Bajos y Polonia. Mientras que algunos campos tuvieron una existencia más bien efímera, otros permanecieron en activo hasta la definitiva derrota alemana en la guerra.

   Los campos de exterminio se encuentran marcados en color rosa, mientras que los mayores campos de otros tipos están señalados con color azul.


Nombre del campoPaís (actual)Tipo de campoTiempo de funcionamientoNúmero estimado de prisionerosNúmero estimado de muertosSubcampos
ArbeitsdorfAlemaniaCampo de trabajo8 de abril de 1942 - 11 de octubre de 1942min. 600
AuschwitzPoloniaCampo de trabajo y exterminioAbril de 1940-enero de 1945400 0001 100 000-1 500 000​Auschwitz1940
Birkenau1941
Buna-Monowitz1941

BardufossNoruegaCampo de concentraciónMarzo de 1944 -?800250
BelzecPoloniaCampo de exterminioMarzo de 1942-junio de 1943 600 000
Bergen-BelsenAlemaniaPunto de agrupamientoAbril de 1943-abril de 1945 70 000
BolduquePaíses BajosCampo de tránsito y prisioneros1943-verano de 1944
BozenItaliaTránsitoJulio de 1944-abril de 194511 116 listado
BredtvetNoruegaCampo de concentración????
BreendonkBélgicaCampo de prisioneros y trabajo20 de septiembre de 1940-septiembre de 1944min. 3532min. 391
BreitenauAlemaniaUno de los primeros campos, posteriormente campo de trabajoJunio de 1933-marzo de 19341940-1945470; 8500 
BuchenwaldAlemaniaCampo de trabajoJulio de 1937-abril de 1945250 00056 000listado
ChełmnoPoloniaCampo de exterminioDiciembre de 1941-abril de 1943; abril de 1944-enero de 1945 340 000
DachauAlemaniaCampo de trabajoMarzo de 1933-abril de 1945200 000min. 30 000listado
FalstadNoruegaCampo de prisionerosDiciembre de 1941 - mayo de 1945min. 200none
FlossenbürgAlemaniaCampo de trabajoMayo de 1938-abril de 1945min. 100 00030 000listado
GriniNoruegaCampo de prisioneros14 de junio de 1941-mayo de 194519 7888Fannrem
Bardufoss
Kvænangen
Gross-RosenPoloniaCampo de trabajoAgosto de 1940-febrero de 1945125 00040 000listado
HinzertAlemaniaPunto de reunión y subcampoJulio de 1940-marzo de 194514 000min. 302
Kaufering/LandsbergAlemaniaCampo de trabajoJunio de 1943-abril de 194530 000min. 14 500
Kauen
(Kaunas)
LituaniaGueto y campo de internamientoPrawienischken
KloogaEstoniaCampo de trabajoVerano de 1943-28 de septiembre de 19442400
Langenstein ZwiebergeAlemaniaSubcampo de BuchenwaldAbril de 1944-abril de 194550002000
Le VernetFranciaCampo de internamiento1939-194413 350 
Lwów, Janowska street
(L'viv)
UcraniaCampo de exterminio y trabajoSeptiembre de 1941-noviembre de 1943  
Majdanek
(KZ Lublin)
PoloniaCampo de exterminioJulio de 1941-julio de 1944 78 000
MalchowAlemaniaHasta el 8 de mayo de 1945  
Maly TrostenetsBielorrusiaCampo de exterminioJulio de 1941-junio de 1944 200 000-500 000
Mauthausen-GusenAustriaCampo de trabajoAgosto de 1938-mayo de 1945195 000min. 95 000list
Mittelbau-DoraAlemaniaCampo de trabajoSeptiembre de 1943-abril de 194560 000min. 20 000listado
Natzweiler-StruthofFranciaCampo de trabajoMayo de 1941-septiembre de 194440 00025 000listado
NeuengammeAlemaniaCampo de trabajo13 de diciembre de 1938-4 de mayo de 1945106 00055 000listado
NiederhagenAlemaniaPrisión y campo de trabajoSeptiembre de 1941-principios de 194339001285
OranienburgAlemaniaPunto de reuniónMarzo de 1933-julio de 19343000min. 16
OsthofenAlemaniaPunto de reuniónMarzo de 1933-julio de 1934  
PłaszówPoloniaCampo de trabajoDiciembre de 1942-enero de 1945min. 150 000min. 9000listado
RavensbrückAlemaniaCampo de trabajoMayo de 1939-abril de 1945150 000(min. 90 000)listado
Riga-Kaiserwald
(Mežaparks)
LetoniaCampo de trabajo1942-6 de agosto de 1944¿20 000?16, incl. Eleja-Meitenes
Risiera di San Sabba
(Trieste)
ItaliaCampo de detención policialSeptiembre de 1943-29 de abril de 19455000
SachsenhausenAlemaniaCampo de trabajoJulio de 1936-abril de 1945min. 200 000(100 000)listado
SobibórPoloniaCampo de exterminioMayo de 1942-octubre de 1943 250 000
StutthofPoloniaCampo de trabajoSeptiembre de 1939-mayo de 1945110 00065 000listado
Lager Sylt
(Alderney)
Islas del CanalCampo de trabajoMarzo de 1943-junio de 1944¿1000?460
Theresienstadt (Terezín)República ChecaCampo de tránsito y guetoNoviembre de 1941-mayo de 1945140 00035 000
TreblinkaPoloniaCampo de exterminioJulio de 1942-noviembre de 1943 min. 800 000
VaivaraEstoniaCampo de concentración y tránsito15 de septiembre de 1943-29 de febrero de 1944.20 00095022
VarsoviaPoloniaCampo de trabajo y exterminio1942-1944Más de 40 000Más de 200 000
WesterborkPaíses BajosPunto de reuniónOctubre de 1939-abril de 1945102 000 

Prisioneros famosos

En Buchenwald:

   Jean Améry, escritor austriaco judío.

   Bruno Apitz, escritor.

   Bruno Bettelheim, psicólogo.

   Léon Blum, político francés judío.

   Dietrich Bonhoeffer, teólogo.

   Édouard Daladier, primer ministro francés.

   Alexander von Falkenhausen, general alemán y gobernador militar de Bélgica.

   Maurice Halbwachs, sociólogo francés, muerto en 1945 en el campo.

   Heinrich Eduard Jacob, escritor alemán judío.

   Imre Kertész, escritor húngaro judío, premio Nobel de Literatura 2002.

   Hans Litten, jurista.

   Jacques Lusseyran, miembro de la resistencia francesa y escritor.

   Paul Morgan, actor austríaco.

 Mafalda María Isabela de Saboya, hija del rey italiano Víctor Manuel III, muerta en Buchenwald.

   Jorge Semprún, escritor y político español, Ministro de Cultura de España (1988-1991).

   Ernst Thälmann, político comunista.

   Ernst Wiechert, escritor.

En Auschwitz:

    Józef Cyrankiewicz, presidió el gobierno de la República Popular de Polonia entre 1947 y 1952, y entre 1954 y 1970. Fue también presidente entre 1970 y 1972.

   Anne Frank, fue internada en Auschwitz-Birkenau entre septiembre y octubre de 1944; luego fue trasladada a Bergen-Belsen donde murió de tifus (no debe confundirse con fiebre tifoidea).

   Maximilian Kolbe, santo polaco, fue prisionero en Auschwitz I. Fue voluntario para morir de hambre en lugar de otro prisionero en 1941.

   Witold Pilecki, soldado polaco del Armia Krajowa, voluntario para internarse en Auschwitz, organizó la resistencia en Auschwitz (Związek Organizacji Wojskowej, o ZOW) e informó a los aliados sobre las atrocidades que allí ocurrían. Luego formó parte del levantamiento de Varsovia.

    Edith Stein, monja católica de origen judío que murió en las cámaras de gas de Auschwitz II.

  Elie Wiesel, sobrevivió a su reclusión en Auschwitz III Monowitz y escribió sobre sus experiencias.

  Petr Ginz (1928–1944), joven editor de Vedem, conocido por el diario escrito antes de su deportación, descubierto solo recientemente, y editado por su hermana Chava Pressburger.

   Primo Levi escritor italiano de origen judío. Capturado y deportado a Auschwitz en el invierno de 1944, sobrevivió y escribió Si esto es un hombre, estremecedor relato de la vida diaria del campo y de la cruel lucha por la supervivencia.

   Władysław Bartoszewski

   Olga Lengyel, habitó el campo para mujeres en Auschwitz- Birkenau, colaboró en la resistencia en la cual fue destruido uno de los hornos crematorios de dicho campo y escribió el célebre libro Los hornos de Hitler.

   Viktor Frankl, fue psiquiatra antes de su reclusión en el campo de Theresienstadten, en el que ingreso en 1942. En 1944 fue trasladado a Auschwitz, y después fue destinado a dos subcampos de Dachau. En su reclusión planteó una terapia psiquiátrica llamada logoterapia.

   Violeta Friedman, a los catorce años de edad ingresó en Auschwitz junto a su hermana. Violeta Friedman sobrevivió a las selecciones alemanas debido a que dentro del campo se sentía segura y decidió no salir de él, escapándose día tras día cuando era elegida para morir debido a su incapacidad de realizar trabajos forzados. Fue ingresada en el campo de Bergen-Belsen. Destacan sus memorias.

En Mauthausen-Gusen:

    Józef Cyrankiewicz, primer ministro polaco (1947-1952 y 1956-1970).

    Antonin Novotny, presidente de Checoslovaquia.

   Simon Wiesenthal, cazador de criminales de guerra nazis y autor. En 1946 publicó el libro KZ Mauthausen, Bild und Wort (Campo de concentración de Mauthausen, escenas y palabras).

   Joaquim Amat-Piniella, escritor español que escribió en 1946 K.L. Reich, relato novelado de su experiencia en los campos nazis.

    Peter Van Pels (Peter van Daan, en libro de Anne Frank), joven que murió el 5 de mayo de 1945 en Mauthausen, y que convivió junto a Anne Frank en su escondite en Ámsterdam (Países Bajos).

   Francisco Boix, fotógrafo; autor de algunas de las más impactantes imágenes sobre el cautiverio y la liberación de este campo. Fue el único testigo español en los juicios de Núremberg.

   José Ester, miembro del Grupo Ponzán y secretario general de la Federación Española de Deportados e Internados Políticos en Toulouse.

El Holocausto en el arte

Cine y televisión

El gran dictador (1940). Dir.: Charles Chaplin

Discurso de Charles Chaplin en El Gran Dictador 1940

Noche y Niebla (1955). Dir. Alain Resnais

Noche y Niebla (resumen)

Holocausto (serie de televisión, 1978). Dir.: Marwin J. Chomsky

Holocausto - Cabecera


HOLOCAUSTO (PARTE 1)
Miniserie producida en 1978 que trata sobre una familia judia durante el holocausto nazi. Se compone de 4 partes. El Holocausto​ —también conocido en hebreo como השואה, Shoá, traducido como «La Catástrofe»—, conocido en la terminología nazi como «solución final» —en alemán, Endlösung— de la «cuestión judía», ​ es el genocidio que tuvo lugar en Europa durante el transcurso de la Segunda Guerra Mundial bajo el régimen de la Alemania nazi...

https://www.youtube.com/watch?v=ILzC8jpbumo
link de la serie completa en V.O


The Scarlet and the Black (1983).Dir Jerry London

Shoah (documental, 1985). Dir.: Claude Lanzmann

Escape de Sobibor (1987). Dir.: Jack Gold

Sobibor es un pequeño pero activo campo de concentración, donde la única esperanza de salvación es la huida. Existe un plan para sacar de ese infierno al mayor número de personas posible, pero hay que tener en cuenta que, de prosperar la fuga, los alemanes tienen como norma eliminar a tantos prisioneros como hombres consigan escapar.

Adiós, muchachos (1987). Dir.: Louis Malle


ADIÓS MUCHACHOS​ (PARTE FINAL)

Europa Europa (1990). Dir.: Agnieszka Holland

La lista de Schindler (1993). Dir.: Steven Spielberg


La Lista de Schindler (1993) de Steven Spielberg - TRÁILER


Yo estuve en la lista de Schindler. El poder de la música.

Gracias a la joven violinista de doce años, Judith, un superviviente del campo de concentración de Plaszow cuenta su terrible y sorprendente historia por primera vez. La música los une y les hace conectar más allá de los horrores de la historia.

La vida es bella (1998). Dir.: Roberto Benigni

"La vida es bella" (La vita è bella) - Trailer en español


Párrafo 175 (película) (2000). Dir.: Rob Epstein

El diario de Ana Frank (2001). Dir.: Robert Dornhelm


El diario de Ana Frank (Película Completa)

La zona gris (2001). Dir.: Tim Blake Nelson

El cónsul Perlasca ( 2002). Dir Alberto Negrini

Amén. (2002). Dir.: Constantin Costa-Gavras

El pianista (2002). Dir.: Roman Polanski


Esta es la extraordinaria historia de un pianista polaco de raza judía que escapa de la ira nazi gracias a la ayuda de un oficial alemán. Adaptación cinematográfica de la conocida obra literaria de Wladislaw Szpilman, en la que narra su vida durante la Segunda Guerra Mundial. (Título original - The Pianist)


El Pianista Pelicula Completa

Campos de esperanza (2005). Dir.: Lajos Koltai

(Trailer/L) Marcas da Guerra (2005, Lajos Koltai)

Hermanos de Sangre, episodio 9 Por qué combatimos (miniserie de televisión en HBO, 2000). Dir.: David Frankel

El último tren a Auschwitz (2006). Dir.: Dana Vavrova

El último tren a Auschwitz-Birkenau - ( película completa)

El noveno día (2004).

El niño con el pijama de rayas (2008).


Impactante escena de El niño del pijama a rayas

Los falsificadores

El libro negro

Guetto (2006)

Der Untergang (2005)

Eichmann (2007)

The Courageous Heart of Irena Sendler (2009) Dir.John Kent

Inglourious Basterds Malditos Bastardos (2009) Dir. Quentin Tarantino

La rafle (2010)

In Darkness (2011) Agnieszka Holland

Literatura

Diario de Ana Frank (1942-1944). Diario de los últimos años de una víctima.

La muerte es mi oficio de Robert Merle (1952).

La tregua de Primo Levi (1962).

Sin destino de Imre Kertész (1975). Novela autobiográfica.

El niño con el pijama de rayas de John Boyne (2006).

La llave de Sarah (2010) Novela histórica.



La llave de Sarah


















En Montevideo (Uruguay el Memorial del Holocausto al pueblo judío amaneció con pintadas antisemitas. Sobre los muros resquebrajados, que recuerdan el intento de exterminio de este colectivo durante la Segunda Guerra Mundial, aparecieron inscripciones negando lo ocurrido y diciendo que fue “la mentira más grande de la historia”.

    Desde que fue inaugurado en 1994, el memorial ubicado en la rambla de Punta Carretas fue vandalizado en varias oportunidades. Pero esta vez las leyendas con grafiti color negro ocupan gran parte de la superficie. Entre los mensajes se dice que “solo murieron 300.000 judíos de tifus”, cuando los estudios historiográficos refieren a al menos seis millones.

     El Comité Central Israelita, institución que representa a nivel político al colectivo judío, ya está redactando la denuncia del hecho. En tanto la Intendencia de Montevideo ordenó que se limpiara el lugar para borrar las inscripciones. El intendente Daniel Martínez publicó un mensaje en twitter en el repudia el acto de vandalismo.


   Es incomprensible que a estas alturas haya "personas" que niegan hechos incontrovertibles como el Holocausto nazi, que mantienen que la Guerra Civil española no la inició el generalísimo y sus secuaces, que el cambio climático es un invento de unos cuantos ecologistas, que la pandemia coronavírica es un camelo inventado por la medicina convencional, que los migrantes son parásitos que no aceptan que tuvieron mala suerte por nacer en países pobres...

Hay tantas cosas que no entiendo...¿Alguien me lo puede explicar?

(Petrus Rypff)


Anarchy in U.K; Sex Pistols // letra en español

VS


Un pueblo es, María Ostiz


¡Qué buenos los Sex Pistols! 

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