domingo, 21 de febrero de 2021

FLAUBERT Y EL BOVARISMO



FLAUBERT Y EL BOVARISMO

Fotogramas de la versión cinematográfica de 2014 de Madame Bovary

Dirección: Sophie Barthes
Guion: Sophie Barthes, Felipe Marino (Novela: Gustave Flaubert)
Música: Evgueni Galperine, Sacha Galperine
Fotografía: Andrij Parekh
Reparto: Mia Wasikowska, Ezra Miller, Paul Giamatti, Rhys Ifans, Logan Marshall-Green, Laura Carmichael. 
Género: Drama | Drama de época.
Sinopsis: Emma Rovault, hija única de un humilde granjero de Berteaux, contrae matrimonio con Charles Bovary, un doctor de una pequeña ciudad. Emma, transgresora, romántica y soñadora, pronto es consciente del enorme vacío que provoca su matrimonio en su interior, por lo que buscará consuelo en numerosas relaciones extra conyugales que deben servirle para colmar sus deseos más íntimos, así como ascender en su estatus social. 
Crítica: "Escrupulosamente realista en el vestuario y la ambientación, la fiel adaptación de Barthes destaca por su bella puesta en escena."


"Madame Bovary" Soundtrack Suite


Madame Bovary
Primera edición 1857

   Se publicó por entregas en La Revue de Paris desde el 1 de octubre de 1856 hasta el 15 de diciembre del mismo año; y en forma de libro, en 1857. En seguida Flaubert discute con La revue de Paris para que no alteren el texto confiado para la publicación. Acepta sin embargo algunas modificaciones. La publicación suprime varios pasajes y la edición de 1857 no reintegra todos estos fragmentos eliminados. La novela se publica en dos volúmenes en 1857 en la casa editora Michel Lévy. En 1858 una nueva edición aporta unas sesenta correcciones. Existen reediciones de 1862, 1866 y 1868. Lévy comercializa una versión en un solo volumen con 208 correcciones del texto, reeditado con nuevas correcciones en 1869. Flaubert muy molesto con Lévy, se inclina por Charpentier. Agrega a su texto los fragmentos eliminados y aporta 168 variantes a la versión de 1869. Habrá otra edición de dos volúmenes en la casa Lemerre en 1874, con 548 variantes de la edición anterior de Charpentier. Esta edición un poco fuera de lo común no fue utilizada como base de las ediciones modernas, aunque sea la última revisión del autor. Flaubert tuvo que declarar que sostuvo como definitiva la edición de Charpentier de 1873. 



Gustave Flaubert (1821-1880) (Francia)

   Por escribir Madame Bovary, Flaubert fue procesado por un delito contra la moralidad pública, lo cual garantizó la fama del libro.

  Las locuras de la heroína del libro se presentan sin piedad, pero sin eliminar la simpatía del lector.

   Madame Bovary es una revelación; escrita hace 163 años, parece tan fresca como si fuera una novela del futuro. Los lectores acostumbrados a pensar que las novelas del siglo XIX están llenas de divagaciones, digresiones, dominadas por el argumento, tendrán una sorpresa al encontrarse con una novela con un argumento tan absorbente y digresiva, pero que envuelve todo eso con una prosa tan exquisita que el libro parece frágil y sólido a un tiempo.

   Flaubert toma la historia del adulterio y la presenta como un elemento banal y sin heroísmo del mundo pequeñoburgués provinciano, también carente de heroísmo, en el cual está inmerso. Pero también hace que sea hermoso, sórdido, melancólico y gozoso, se deleita en las emociones desbocadas y la conclusión de sentimientos que los clichés no pueden ni ocultar ni contener. Emma Bovary, una belleza atrapada en un matrimonio que la aburre, anhela las emociones maravillosas y desmesuradas que encuentra en las novelas románticas que  devora. Su vida, su esposo y su imaginación no son suficientes; tiene un amante y luego otro, pero ninguno consigue saciar sus apetitos. Compra cosas, usando una serie de objetos materiales para alcanzar la satisfacción; cuando también esto le falla, debido a lo profundo y vehemente de sus deseos, acaba suicidándose, endeudada y desesperada.

  Flaubert no se burla de Emma Bovary; tampoco moraliza ni da una visión sentimental, ni trata su gozo o desesperación como heroicos. El narrador, impersonal y prosaico, monstruo de precisión y objetividad, pero simpático, casi encantador, se burla de todo con su actitud distante y lo valora todo con su rica y minuciosa atención a los detalles. El resultado es un contexto rico, no sólo para Emma Bovary, sino para la novela, para la propia escritura. Para que se dé un cuidado tan escrupuloso a algo, ese algo debe ser precioso. Flaubert hace que su novela sea algo precioso. 
  





Madame Bovary - Mi Novela Favorita - Audiolibro Completo HD - Mario Vargas Llosa 




Análisis de Madame Bovary. Literatura clásica.

   Si hemos de considerar a alguien  como estandarte  de la reacción al Romanticismo, ese es Gustave Flaubert, adalid del Realismo más esmerado y exigente. Su constante búsqueda de la objetividad y la máxima perfección a la hora de describir  la sociedad y el sentimiento humano le permitieron escribir obras maestras como Madame Bovary (1857), novela de referencia, que ha sabido reflejar con extremo detalle la monotonía de la vida burguesa, analizando lo más profundo de los sentimientos y las ilusiones secretas de una mujer desencantada: Emma Bovary. Detallismo donde se refleja toda la sensibilidad y el inimitable estilo que Flaubert imprimió a su literatura.

EL BOVARISMO

   La expresión surge del título de la célebre novela de Flaubert, Madame Bovary, cuya heroína, esposa de un médico rural, atraída por el resplandor de la vida mundana que juzga más cercana a sus aspiraciones, se lanza a aventuras novelescas y sentimentales que terminan por decepcionarla.

   El notable estilo de la obra ha sugerido a algunos autores (Gaultiers, 1921) la idea de edificar sobre él una entidad psicológica, el bovarismo, que definen como: "el poder que se otorga al hombre de concebirse de manera distinta a como es".

   Algunos psiquiatras han definido cierta afinidad entre el bovarismo y la paranoia, pero, a mi juicio, no es conveniente extender de forma abusiva la significación de esta palabra, que se ciñe mucho mejor a aquellos casos, numerosos por cierto, en que una joven insatisfecha, influida por una mezcla de vanidad, imaginación y ambición, aspira, especialmente en el terreno sentimental, a situaciones muy superiores a sus posibilidades. Este fenómeno se encuentra frecuentemente al examinar ciertos estados y trastornos de ansiedad femeninos, y también masculinos, que constituyen la explicación de muchos comportamientos y reacciones anormales.

   Delay (1954), dedicó su atención a este concepto de Bovarismo, subrayando que este era el caso del mismo Flaubert, quien declaraba: "Madame Bovary soy yo" y puntualizó sus rasgos esenciales:

- Aptitud de concebirse de manera distinta de la realidad.
- Aversión profunda a ésta.
- Recurso espontáneo y despues deliberado a la evasión de lo imaginario.

   El propio bovarismo, añadía Delay, que en unos conduce al fracaso y en otros al éxito, figura en efecto dentro de conceptos "ambiguos y de doble uso" de los que hablaba Platón.

   Puede considerarse una enfermedad "textualmente transmisible". El nombre de una patología es en honor al personaje de G. Flaubert (madame Emma Bovary), pero el primer descubridor del "virus" fue Miguel de Cervantes, ya que el primer caso clínico que registra la ciencia, es precisamente, Don Quijote. Éste es el padre de la enfermedad, el Ingenioso Hidalgo, que fue el primero en contraer el terrible mal del bovarismo. La compulsión frenética por la lectura de libros de ficción provoca en el lector, desde el primer momento, una confusión mental y anímica que le lleva a creerse dentro de la fantasía, abstraerse peligrosamente de la realidad, intentando al mismo tiempo, mediante una operación alucinatoria, delirantemente inútil, tratar de participar en la mentira que lee y modificar la verdad o la realidad en que vive.

   Al Quijote lo trastornaron las novelas de caballería y su pena de amor por Dulcinea. Don Quijote resuelve su bovarismo en el mundo delirante, mientras que el personaje de Flaubert se desarrolla en el seno de la ansiedad histérica depresiva.

  Emma Bovary era una devoradora de novelas románticas, enamorada y enamoradiza de personajes reales, inventados e invisibles, que llegó a ese estado grave de la enfermedad en el que el paciente no halla ni el lugar ni el tiempo donde vivir. Se trata de un estado de desarraigo existencial tan profundo e irremediable a veces, que el que lo experimenta no sabe donde vivir o cómo continuar; es obvio que no consigue entrar en la ficción, pero tampoco puede vivir en la realidad.

   En términos psicopatológicos, el bovarismo consiste en una alteración del sentido de la realidad, de raíz esquizoide, por lo que una persona se considera otra distinta de la que realmente es. El término fue introducido por el psicólogo francés Jules de Gaultiers, antes del advenimiento de Freud y el psicoanálisis, definiéndose como la actitud de un individuo que imagina ser otro distinto, idealizando su personalidad. Su desencanto está provocado por la separación entre aspiraciones y realidades, entre los deseos y una situación concreta. "El hombre tiene la facultad de concebirse otro diferente del que es" y, por tanto, de crearse una personalidad ficticia y desmpeñar un papel diferente del que tiene por su propia naturaleza.

   Si bien el término bovarismo está extraído del nombre de la novela, Gaultiers amplió posteriormente el significado aplicándolo a todas las ilusiones que los individuos o los pueblos poseen y donde se forjan ellos mismos. El estado de insatisfacción, sobre los planos afectivos y sociales, se deriva de ambiciones vanas y desmesuradas, una mezcla entre la imaginación y el romanticismo.

   La novela de Flaubert y su heroína constituyen algo más que una referencia, una verdadera  declaración de connivencia entre autor y lector, que sitúa la novela en el corazón de un incesante proceso de creación/recreación, más tarde explicitada por Umberto Eco como "la obra abierta". Al igual que Jules de Gaultiers, los psiquiatras Genil Perrin y Jean Delay también se ocuparon del tema con pretensiones psicopatológicas, efectuando ni más ni menos que la aplicación de un modelo, de una construcción mental, extraída del universo del  discurso literario a entidades empíricas. Tanto la psiquiatría como la psicología, ciencias completamente abiertas y en constante evolución, incorporan síndromes, signos fenomenológicos de sus fuentes más cercanas. Así, no es extraño encontrar incorporados síndromes epónimos de origen literario: el síndrome de Abraham, el síndrome de Peter Pan, el bovarismo, entre otros.

   En esta obra lo erótico es fundamental, pero aunque el autor quería contarlo todo, se vio obligado a tomar precauciones para esquivar la censura. El clímax erótico de la novela es un hiato genial, una habilidad que consigue justamente potenciar al máximo el material ocultado al lector. Es decir, el episodio erótico más imaginativo de la literatura francesa no contiene ni una sola alusión al cuerpo femenino, ni una palabra de amor, es sólo una enumeración de calles y lugares, de vueltas y revueltas de un viejo coche de alquiler.

   El personaje es una construcción del autor que la hace evolucionar a partir de los rasgos que le dio arbitrariamente, joven romántica y novelesca. El personaje será reconocido como un modelo, un tipo primigenio para caracterizar individuos, arquetipo de un comportamiento social.

   Evolutivamente surge de la manera siguiente:
              1. Marco emergente: la sociedad posromántica del siglo XIX.
              2. La persona: creación de una individualidad.
              3. Una mujer conceptualizada por Flaubert.
              4. El personaje: Emma Bovary es única.
              5. Creación de un arquetipo: el bovarismo.

   Determinadas figuras procedentes del mundo cotidiano se aproximan, por su actitud y comportamientos, a ciertos personajes de ficción que, reducidos a su vez a esquemas, pueden aplicarse a seres humanos de la vida real.

   El bovarismo es menos una desviación que una anticipación de la personalidad, evolución tanto armónica y feliz, como disarmónica y desgraciada. El bovarismo aparece como un aspecto de la ficción psicológica fundamental, la ficción de la identidad del Yo. Hablamos del "ángulo bovárico" como línea vertical imaginaria que representa nuestros deseos y aspiraciones, mientras que nuestra vida real está representada por una diagonal. Cuanto más grande sea el ángulo formado por esas líneas, má posibilidades de disarmonía existirán en el desarrollo.

Argumento de la obra

   Madame Bovary no es una novela sobre el amor, sino sobre el matrimonio. También sobre el aburrimiento. La obra trata sobre la vida en provincias y sobre la mediocridad de la rutina matrimonial, pero también sobre la fantasía, la infelicidad y la pasión. La novela de Flaubert muestra que el ideal burgués de una unión matrimonial no siempre supone una garantía para la felicidad personal.

   La heroína, casda con el bondadoso pero irremediablemente aburrido médico rural Charles Bovary, percibe, ya en los primeros días después de la boda, que la suya no es la existencia que se había imaginado. Emma tiene un concepto de la vida que no alcanza a cubrir con la cotidianeidad burguesa en la que vive. Sus ideas provienen de las sentimentales novelas de amor que ha leído en el colegio religioso. En esto radica la coincidencia de credibilidad con la lectura del Quijote; son historias en las que los protagonistas se desvanecen o se arrojan en brazos de seres arrebatadores, se susurran juramentos bajo la luz de la luna, en las que los virtuosos salvadores rescatan a las mujeres de rudos villanos y en las  que las damas reciben en secreto cartas cuidadosamente dobladas. Las historias transportaban al lector a mundos exóticos y paisajes fantásticos, vagas evocaciones del aire medieval y de Oriente.

   Cuando Emma advierte, tras su boda, que no se encuentra en la terraza de una villa italiana, en compañía de un esposo deslumbrante, sino que se halla en una pequeña ciudad carente de importancia, empieza a aburrirse, pues pasa semanas enteras sentada delante de la chimenea o mirando por la ventana. La sirvienta se ocupa de las tareas domésticas, una nodriza atiende a su pequeña hija. No le interesa ni siquiera tocar el piano, ya que nadie la escucha. En lugar de tener a un lado un marido que la inspire, las veladas transcurren junto al aburrido Charles Bovary, que por las noches regresa a casa agotado de sus visitas a los lechos de los campesinos enfermos. Flaubert muestra, por primera vez en la literatura, la monotonía de un matrimonio burgués tradicional, cuyo reparto de roles llevaba al hombre a tener una ocupación, mientras que la mujer sólo tenía expectativas. Emma Bovary, Ana Karenina, Ana Ozores (La Regenta), entre otras, son algunos de estos personajes de entidad casi real que en sus deslices respectivos lograron dinamitar, aunque ello les costase la vida, el orden que las empujaba  irremediablemente al ennui (tedio) más lacerante, el tema del aburrimiento y de la superación de la gris realidad.

   La protagonista gasta gran cantidad de dinero en un comercio de modas, intenta sofocar su melancolía, pero finalmente cae en una depresión. Su marido propone un cambio de clima y de casa (craso error que se comete siempre que se aconseja al depresivo que cambie el exterior, sin cambiar el interior). Conoce a León, joven empleado de una notaría; ella se consume ceremonialmente en el adulterio, pero sin consumarlo todavía; es entonces cuando aparece Rodolphe Boulanger de la Huchette, rico propietario de la zona, al que le resulta fácil seducirla con frases hechas. El célebre pasaje de la seducción se desarrolla durante la celebración de una feria agropecuaria.

  Emma se lanza con entusiasmo a vivir el romance con Rodolphe; sus sueños se convierten en realidad y se imagina a sí misma como la heroína de las historias de amor que ha leído. Siguiendo el ejemplo de las novelas planea una fuga, y Rodolphe aprovecha la ocasión para escapar de ella, no con ella.

   Emma se encuentra con León y éste se convierte en su segundo amante, pero la pasión entre ambos no dura mucho, pues pronto la melancolía de la vida matrimonial impregna también el adulterio. No pueden pagar las deudas y les embargan las posesiones; presa del pánico, considera el suicidio como única salida. Se envenena con arsénico. En su agonía solicita un espejo para contemplarse. Aún en su muerte adopta el gesto de una de aquellas heroínas convalecientes,, cuyo sino sentimentalle había servido de modelo para su propia vida.

   En suma, el argumento está basado en la protagonista, que tras casarse con un viudo que ejerce la medicina rural, encuentra insuficientes las gratificaciones que junto a él percibe, ya que es una persona poco creativa. Por ello, retorna al hilo de sus fantasías de la infancia, sobre bailes, lujo y grandes personajes de la corte. Poco a poco, estas fantasías predepresivas que le ayudan a hacer llevadera su vida monótona en un pequeño pueblo, encuentran la posibilidad de realizarse. Pero es la destrucción de sus mundos paralelos, su contacto con la realidad, lo que la lleva a pensar en el suicidio, dando lugar a una de las páginas más bellas de la literatura. Tras su muerte, el marido adopta su misma forma de ser..., había nacido el bovarismo.

   Por el hecho de tratar con tanta naturalidad temas como el adulterio y el suicidio, Flaubert fue criticado e, incluso llevado a juicio por ofensas a la moral pública y a la religión. La obra sufrió un duro proceso judicial y fue sometida a denuncias al ser publicada. Al revisar las actas del juicio, resulta curiosa la argumentación de la acusación, que pretendió presentarla como "poesía del adulterio", afortunadamente, la defensa, con buen criterio, supo salvarla para todos nosotros.

(Petrus Rypff)



 Madame Bovary - Trailer español (HD)



Madame Bovary (Carlos Schlieper, 1947)



MADAME BOVARY- Análisis Psicológico

  Analizamos la obra de Gustave Flaubert: "Madame Bovary" desde la psicología y el psicoanálisis, centrándonos en la personalidad de su personaje central. Una mujer que no encuentra amor, piensa que buscarlo es lo mejor....no entiende que el amor real está en ella.



Realismo Francés: "Madame Bovary" de Gustave Flaubert

Influencia en la literatura

   En el Quijote manchego, inadaptado a la vida por su imaginación, al igual que Emma, la tragedia consistió en insertar sus sueños en la realidad. La afinidad entre ambas novelas no consiste en la falta de percepción de la realidad con exactitud, en confundir sus deseos con la vida objetiva, sino en intentar realizar éstos. En ello radica su locura y su grandeza: entre ambas obras hay una simbiosis admirable.

   Pero no es éste el único mérito de la novela, sino en ser la primera que intentó representar el funcionamiento de la conciencia, sin recurrir como hasta entonces a sus manifestaciones externas. El método descriptivo de Flaubert, el estilo indirecto libre, abrió una puerta hacia la subjetividad del personaje y permitió por primera vez representar directamente la vida de la mente. A partir de un estímulo de la realidad, la mente rescata, a través de la memoria, experiencia extintas. Toda sensación, sentimiento o hecho profundamente vivido, no es algo aislado, sino la apertura de un proceso al que el recuerdo a lo largo del tiempo, irá añadiendo sentido y significación, según sobrevenga nuevas experiencias.

  Giuseppe Amara(2005), en su obra La invención del amante, sostiene que la imaginación poseída no escatima en halagos y veneración cuando se encuentra ocupada en inventar el amor, pues desbordan todos sus afanes en busca de la correspondencia afectiva. La invención del amante revela que, en ocasiones el apasionamiento unilateral e impositivo, por su obcecada vehemencia, su fascinación narcisista, suele volverse peligroso para quien no comparte ese amor o lo rechaza. El afán de inventarse a uno mismo para vivir un amor inusitado, distinto, emancipador, alcanza su máxima expresión en esta obra, la tendencia de creer ser lo que no se es, es decir, el bovarismo, vicia inevitablemente la visión del otro, con idealización en Dante, o fantasías en la Dulcinea del Quijote.

   Actualmente el bovarismo es defendido por Daniel Pennac (2001), al enumerar los derechos imprescindibles del lector explícitos en el siguiente decálogo:
 
   1. El derecho a no leer.
   2. El derecho a saltarse las páginas.
   3. El derecho a no terminar un libro.
   4. El derecho a releer.
   5. El derecho a leer cualquier cosa. 
   6. El derecho al bovarismo: 
             - Emoción adolescente que despiertan algunas lecturas.
             - El cerebro confunde por momentos lo cotidiano con lo novelesco.
   7. El derecho a leer en cualquier parte.
   8. El derecho a picotear.
   9. El derecho a leer en voz alta.
 10. El derecho a callarse.

   Con Madame Bovary se evidencia que Emma, la heroína inmortal que salió de las letras para entrar en el corazón de Vargas Llosa, Daniel Pennac y tantos otros enamoradizos anónimos, yo no digo nada, engrosó con su incorpórea y fuerte existencia no sólo el mundo literario, sino también el mundo científico.

(Petrus Rypff)



Roger Waters - El derecho de vivir en paz (Subtitulado)



Victor Jara - El Derecho de Vivir en Paz (audio oficial)




Madame Bovary 2014

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