viernes, 12 de febrero de 2021

ALBERT CAMUS, UNO DE LOS GRANDES (SEGUNDA PARTE)

 

ALBERT CAMUS, UNO DE LOS GRANDES (SEGUNDA PARTE)



En octubre, en más de un centenar de países le dicen "¡Gracias!" a los maestros.

    "Estoy en deuda con mi padre por vivir, pero con mi maestro, por vivir bien", Alejandro MagnoCitas como ésta, respecto a maestros y a la educación, abundan. Y no sorprende.

   Los profesores tienen un papel protagonista en nuestras vidas y los que tocan nuestras mentes y almas dejan una huella indeleble, además de un legado que no deja de crecer con el tiempo.

   Octubre es el mes de los maestros, aunque esta aseveración le resulte extraña a muchos hispanoamericanos. A pesar de que la UNESCO sugiere que se celebre el 5 de octubre y de que el día es de carácter internacional, en cada país la fecha varía según las personas o eventos relevantes para sus historias que quieran honrar.

Libro de Albert Camus

   En BBC Mundo, la ocasión nos recordó otra fecha, el 19 de noviembre de 1957. Ese día, en París, el escritor Albert Camus (1913-1960), quien dedicó su vida a discernir el significado de la felicidad y el amor, compuso uno de los más hermosos ejemplos de gratitud a un maestroCuando Camus tenía menos de un año de vida su padre cayó en un campo de batalla de la Primera Guerra Mundial. Él y su hermano mayor quedaron bajo el cuidado de su analfabeta y casi sorda madre junto con su despótica abuela. El futuro no prometía muchoSin embargo, un profesor llamado Louis Germaine vio algo especial en el joven Albert y se dedicó a él.

Helen Triber, Albert Camus y Torun Moberg posando durante el banquete Nobel después de que Camus fue galardonado.

   Tres décadas más tarde, en 1957. Camus se convirtió en la segunda persona más joven en recibir el Premio Nobel de Literatura, por la "honestidad perspicaz" de su trabajo, que "ilumina los problemas de la conciencia humana". Unos días después escribió esta carta.

estilógrafo con carta (Foto: Getty)

"Cuando supe la noticia, pensé primero en mi madre y después en usted": la hermosa carta de gratitud de Albert Camus a su maestro.

Querido señor Germain:

   Esperé a que se apagara un poco el ruido de todos estos días antes de hablarle de todo corazón. He recibido un honor demasiado grande, que no he buscado ni pedido. Pero cuando supe la noticia, pensé primero en mi madre y después en usted. Sin usted, sin la mano afectuosa que tendió al niño pobre que era yo, sin su enseñanza no hubiese sucedido nada de esto.

    No es que le dé demasiada importancia a un honor de este tipo. Pero ofrece por lo menos la oportunidad de decirle lo que usted ha sido y sigue siendo para mí, y de corroborarle que sus esfuerzos, su trabajo y el corazón generoso que usted puso en ello continúan siempre vivos en uno de sus pequeños escolares, que, pese a los años, no ha dejado de ser un alumno agradecido.

    Un abrazo con todas mis fuerzas.

Obras principales

 Camus desarrolló sus ideas a través de la creación literaria y de una serie de ensayos que se alejan de las normas de escritura meramente filosófica. Entre sus textos de no ficción los más sobresalientes son:

·       El revés y el derecho (1937): Una serie de ensayos sobre su vida en Argelia y algunos viajes que realizó en su juventud. Camus considera que esta obra de juventud es el germen del pensamiento que desarrollaría a lo largo de su vida. En este texto conjunta dos polos: el revés representa el silencio del mundo y la aparente ausencia de valor de la vida; y el derecho, la belleza y la aceptación de lo incomprensible del mundo.

       El mito de Sísifo (1942): En esta obra Camus desarrolló ampliamente el concepto del absurdo. Discute el problema de valor de la vida, y se basa en la metáfora de Sísifo, de la mitología griega, para abordar su concepción de la vida humana: Sísifo empuja eternamente una piedra hasta la cima de una montaña, sólo para dejarla caer. De este texto es la célebre frase: «Sólo hay un problema filosófico verdaderamente serio: el problema del suicidio. Juzgar si la vida vale o no la pena ser vivida es responder a la pregunta fundamental de la filosofía».

·       El hombre rebelde (1951): Camus pasó de su idea inicial del absurdo a la idea de una rebeldía moral y metafísica. En este trabajo, explora la relación de esta idea con la revolución histórica-política. Este texto representó una ruptura con el marxismo y con el existencialismo, y provocó un fuerte antagonismo entre Camus y Jean-Paul Sartre.

·       Reflexiones sobre la guillotina (1957): Este texto es una disertación en contra de la pena de muerte. En él se expresa claramente su preocupación por la reducción de la violencia. Considera como uno de los mayores crímenes al asesinado premeditado e institucionalizado a través de los mecanismos del estado.

   Cuando un filósofo busca discutir temas como la libertad humana, la autenticidad, el compromiso y las relaciones interpersonales, su tratamiento es inevitablemente abstracto y expresado en términos de conceptos generales o universales.

   Para Camus, la literatura es una forma de explorar estos problemas en términos de acciones, predicamentos, opciones y acciones individuales. De esta manera, distintos temas que han sido tratados de manera abstracta y general, pueden expresarse de manera concreta y se pueden materializar como expresión dramática.

   Camus concibe al arte como una manera de moldear el mundo más allá de su forma actual, de manera que los conflictos dentro de él puedan ser focalizados. La importancia de resaltar la parte conflictiva de la realidad reside en que, para Camus, el arte es vehículo del pensamiento. De esta manera, se aleja de la búsqueda de representación del mundo en sí, y, por lo tanto, de las estéticas de corte realista. Se le ha vinculado, por un lado, con el arte existencialista, y por otro, con el teatro del absurdo.

   En la estética de Camus, la ficción no representa la realidad externa, sino que es una expresión libre e inmediata del pensamiento humano. ​ Él criticaba la separación entre arte y filosofía, y sostenía que la unidad de propósito del absurdo es una sola: ​ “No hay fronteras entre las disciplinas que el hombre se propone para comprender y amar. Se interpretan, y la misma angustia los confunde”.

   Sus novelas han sido interpretadas también como obras de protesta que actualizan algunos elementos generales de la tragedia griega, ya que hay una oposición entre el individuo y la sociedad que frustra o destruye sus valores. Así pues, el protagonista intenta conformar una serie de principios a partir de los cuales llevar su vida, en un mundo donde la disparidad entre el ideal —lo que el hombre busca— y lo real —lo que encuentra— es tan grande, que reduce su existencia entera a la incoherencia.

   Para Camus, la creación es una forma de rebeldía humana contra el absurdo. El artista pretende reformular el mundo y dotarlo, a través del estilo, de la coherencia y la unidad de las que carece. Para esto, selecciona fragmentos de la realidad y los combina libremente, lo cual crea en el arte ciertos valores que no existen de manera constante en el mundo, pero que el artista percibe e intenta rescatar del flujo de la historia.

   Camus sostenía que Hegel había propiciado el pensamiento nihilista al considerar la historia como una reconciliación entre lo singular y lo universal. Así, la historia dejó de ser considerada como única fuente de valores. Camus cree que esta reconciliación se da de manera más clara en el arte, dado que la exigencia de la rebelión es, en gran medida, una exigencia estética. Camus proclama que el goce absurdo por excelencia es creación, y cita a Nietzsche: “El arte y nada más que el arte. Tenemos el arte para no morir de la verdad”.

   Para Camus, a través de la obra de arte se mantiene la tensión frente al mundo, y, por lo tanto, ésta mantiene despierta la consciencia y conforma a la rebelión como fidelidad a lo absurdo. Sin embargo, no considera al arte como un remedio espiritual, ya que, más que ser un refugio de lo absurdo, la obra de arte es un fenómeno absurdo por sí misma.

   Camus piensa que la obra absurda se logra a partir del triunfo de lo carnal, lo cual provoca el renunciamiento de la inteligencia a razonar sobre lo concreto: "... la obra de arte encarna un drama de la inteligencia, pero no lo demuestra sino indirectamente. La obra absurda exige un artista consciente de estos límites y un arte en el que lo concreto sólo se describa a sí mismo. No puede ser el fin, el sentido y el consuelo de una vida. Crear o no crear no cambia nada. El creador absurdo no se atiene a su obra. Podría renunciar a ella. Le basta con una Abisinia”. ​

   Con la renuncia del pensamiento a la universalidad, el sistema ya no se separa de su autor, lo cual facilita expresar las ideas filosóficas por medio de la creación novelesca.


Novelas

El extranjero (1942): Esta novela muestra la alienación propia del siglo XX a partir de un personaje que se ha interpretado como la imagen de lo que Camus concebía como el hombre absurdo. En esta obra, Camus explora la idea de la acción sin significado dentro de la consciencia del absurdo. El protagonista es condenado a muerte, pero, más que por matar a un hombre, la condena responde a que este nunca dice más que lo que siente y a que no se conforma con las demandas de su sociedad.

La peste (1947): En La peste, Camus trata de manera simbólica una epidemia en Orán. Los personajes se preocupan más por encontrar la dignidad y la fraternidad humana que por acabar con la epidemia misma. ​ Esta obra explora la pregunta de si puede o no existir un santo ateo. El hombre absurdo vive sin Dios. Pero eso no significa que no pueda entregarse al bien de los demás hombres a través del autosacrificio. Si lo hace sin esperanza de una recompensa, y consciente de que no es significativa ninguna forma específica de actuar, muestra la grandeza del ser humano precisamente en esta combinación entre el reconocimiento de la futilidad última y una vida llena de un amor que lo lleva al sacrificio. Expresa que se puede ser santo sin ilusión.

La caída (1956): La caída muestra la preocupación de Camus por el simbolismo cristiano y expone de manera irónica las formas más complacientes de la moralidad humanista secular.​ Por otro lado, la obra trata el problema del mal. El protagonista, Clamence, se refiere a la “duplicidad básica del ser humano”, y expresa que el origen del mal es el humano mismo. 

Polémica Sartre-Camus

"El hombre rebelde" y la ruptura con Sartre

   Un aspecto que ha llamado la atención sobre la trayectoria de Camus es el fuerte conflicto con el filósofo existencialista Jean-Paul Sartre, el cual surgió a partir de la publicación de El hombre rebelde. Sartre se había vuelto cercano al comunismo, y aunque nunca fue parte del Partido Comunista, estaba comprometido con un proyecto que combinaba el existencialismo y el marxismo.

    Camus, aunque renegaba del nombre de existencialista, estaba convencido que el existencialismo y el marxismo eran incompatibles, y que el marxismo constituía una secularización del pensamiento cristiano, en el cual se sustituía la figura de Dios por la idea del movimiento de la historia. Esto llevaba, por lo tanto, a la muerte de la libertad, encarnada en los horrores del estalinismo. Como contrapartida, decía que la democracia burguesa reemplazaba la misma figura de Dios por el principio, un tanto ambiguo, de la razón. En nombre de la libertad, la sociedad burguesa justificaba la explotación y la injusticia social.

   A partir de esta diferencia de visión, Camus y Sartre sostuvieron una célebre polémica en la revista Les Tempes Modernes a inicios de los años cincuenta. Los lectores de la publicación, y especialmente Sartre, consideraron a Camus un idealista “iluso y romántico”, que se complacía en transponer a términos morales e individuales cualquier análisis de la realidad (en la época, la dinámica era inversa: llevar a términos colectivos e ideológicos los dilemas personales).

   Aunque el corte de Les Tempes Modernes era de izquierda no comunista, en esta época, su director, Sartre, se había acercado especialmente al estalinismo; el filósofo, en las páginas de esta publicación, expresa: “Todo anticomunista es un perro rabioso”. El hombre rebelde, por lo tanto, provocó una incomodidad por parte de los lectores y los directores de la revista.

   Varios meses después de la publicación de la obra de Camus, nadie se había dado a la tarea de hacer una reseña crítica sobre ésta, por lo cual Sartre encarga a Francis Jeason, joven fuertemente influido por la filosofía sartriana, para escribirla. El texto de Jeason aparece en la edición del mes de mayo de 1954 de Les Tempes Modernes. Con él quedó abierta la polémica. La réplica de Camus, así como las contra-réplicas por parte de Jeason y Sartre, se publicarían en el número del mes de agosto.

   La polémica se ha publicado de manera independiente en distintas ediciones en francés y en español. Según algunos biógrafos de Camus, como son H. Lottman y O. Todd, la herida provocada por esta polémica con Sartre, al cual Camus consideraba íntimo amigo, incidió incluso en su trayectoria literaria. En este sentido, La caída ha sido interpretada como una ficción elaborada a partir del recuerdo del enfrentamiento.

   Sin embargo, existen corrientes de opinión que afirman que esta ruptura nunca tuvo lugar realmente. La confusión entre las cartas a Sartre enviadas en la década del 1932 al 1954 fue el indicador de que Camus negaba su influencia, achacándola a "malentendidos intencionados". Futuras indagaciones siembran dudas sobre la autoría real de esas cartas. 

Filmografía

   El extranjero fue llevada al cine en 1967 por Luchino Visconti aunque sin mucho éxito, tal vez por lo difícil que resulta plasmar esta obra cinematográficamente.

Magnífico final de la película El extranjero (1967) de Luchino Visconti.


 La peste tuvo también su versión fílmica, dirigida en 1992 por Luis Puenzo.


 En 2011 se estrenó El primer hombre (Il primo uomo), película dirigida por Gianni Amelio, basada en la novela homónima de Camus, que fue la última y que no terminó. 

   El argumento, autobiográfico, se centra en el regreso de Jean Cormery, alter-ego del escritor, a su país natal, donde evoca sus recuerdos de infancia, la vida en una familia pobre, con su madre viuda y su tío, y con el profesor de escuela que le sirvió de motivación para leer y dedicarse a la literatura. En 2014, David Oelhoffen dirige la película Loin des hommes (Lejos de los hombres), basada en el relato "L'Hôte" ("El invitado"), uno de los cuentos del libro L'Exil et le royaume.

RECAPITULANDO:

Novelas

      El extranjero (L'Étranger, 1942)

·           - La peste (La peste, 1947)

Albert Camus (1913-1960), que era la honestidad en persona, lo consideraba “un libro totalmente fallido”. "He pecado de ambición y este fracaso me resulta penoso”, le escribió a su amigo Louis Guilloux cuando el libro estaba terminado, pero aún no publicado.

    La peste se publicó en 1947 y fue un éxito de ventas y de críticas, pese a puntuales reparos iniciales. “No dudo en considerarla como una de las obras más importantes no del año, sino de una época”, sentenció el crítico de Le Monde. La novela, que narra los meses de cuarentena por una epidemia en la ciudad portuaria de Orán, en la Argelia francesa, de inmediato se convirtió en un clásico. 

   Con medio mundo convertido en un Orán descomunal, La peste es de nuevo un libro de cabecera. Las ventas empezaron a aumentar antes del confinamiento obligatorio, cuando las librerías estaban abiertas. Después, el interés no dejó de crecer. Es como si un afán por medir nuestra situación actual con el Orán de los años 40 hubiese hecho del libro una brújula, una Biblia laica para orientarnos en estos tiempos desconcertantes y angustiosos. 

   Desde el principio, La peste dio pie a múltiples lecturas. Pero raramente la lectura literal —la ciudad aislada, el terror a la enfermedad, las familias y amantes separados, la lucha de los médicos, los interrogantes existenciales— había estado tan pegada a la realidad como en pleno avance de la Covid-19. 

   No es una lectura que suscite unanimidad. “La novela no tiene nada que ver con la peste. Es una alegoría del nazismo. En la pluma de Camus, la peste es la peste parda”, argumenta el escritor francés Pierre Assouline. Camus escribió La peste durante la ocupación alemana de Francia. Assouline apunta una discrepancia que otros escritores y críticos han expresado: “No es lo mejor que hizo Camus”. 

   En términos estrictamente literarios, La peste no siempre ha sido tan valorada como El extranjero, La caída o la soberbia novela póstuma e inacabada El primer hombre. Sí, Le Monde y otros la celebraron como una obra maestra desde su publicación. Y obtuvo del Premio de los Críticos. Pero, como recuerda Olivier Todd en su biografía del Nobel, en las columnas de Combat —el periódico del que Camus fue redactor jefe— se publicó una crítica tibia, lo que le “ofendió”. “Sabiéndole vulnerable, amigos y conocidos no siempre le expresan sus reacciones ante una narración solemne del mal que avanza mecánicamente", relata Todd. "Sartre, de gira en Estados Unidos para dictar conferencias, elogia los méritos del libro. En público, loa su talento. En privado, declara que Camus no es un genio”. 

   Una década después, en una carta a su joven discípulo Philip Roth —admirador de Camus y autor de una novela sobre una epidemia de polio, Némesis—, el novelista estadounidense Saul Bellow escribió: “Hay algo que me incomoda sobre las Ideas en las historias. La peste de Camus era una IDEA. ¿Buena o mala? No tan buena, en mi opinión”. 

  Mario Vargas Llosa no tiene mejor opinión. En artículo reciente en EL PAÍS, describe La peste como “la peor novela de Albert Camus” y la califica de “ese libro mediocre”.

 El novelista Javier Cercas recuerda en un correo electrónico que la leyó de adolescente y le encantó. Pero, al releerla unos años después, se le cayó de las manos. “En mi recuerdo”, dice Cercas, “el principal problema tiene que ver con el hecho de que la peste funciona como una metáfora demasiado evidente de la ocupación nazi de Francia, lo que transforma por momentos la novela en una especie de alegoría y la dota de un aire didáctico o moralizante, de aquello que Onetti llamaba la maldita buena intención”. Pero precisa: “No digo, por supuesto, que sea una mala novela: digo que está lejos del mejor Camus o del Camus que más me gusta”. 

   La grandeza de Camus es que él era el primero en juzgarse con una severidad implacable. “Y acabo de terminar La peste”, anunció en una carta fechada en agosto de 1946 al intelectual italiano Nicola Chiaromonte. “Pero estoy tan lejos de encontrar bueno este libro que dudo si dejar publicarlo”. Como es sabido, no se hizo caso a sí mismo. Por suerte.

·          - La caída (La chute, 1956)

·       - La muerte feliz - (La mort heureuse, póstuma; 1971) Escrita en 1937. Camus la abandonó para escribir El extranjero.

·        - El primer hombre (Le premier homme, póstuma; 1995). Inconclusa. Publicada por su hija.

Cuentos

·       El exilio y el reino (L'exil et le royaume, 1957). Contiene los cuentos "La mujer adúltera" (La femme adultère), "El renegado o un espíritu confundido" (Le renégat ou un esprit confus), "El hombre silencioso" (Les Muets), "El invitado" (L'hôte), "Jonás o el artista en el trabajo" (Jonas ou l'artiste au travail) y "La piedra que crece" (La pierre qui pousse).

Teatro

·             Calígula (Caligula, 1944)

"Calígula" - Albert Camus

La concepción del teatro que tiene Camus la podemos encontrar en el Manifiesto del primer grupo teatral del que formó parte, el Théâtre de l’Equipe: El teatro es un arte de carne y hueso que otorga a cuerpos vivos el cuidado de traducir sus lecciones, un arte al mismo tiempo grosero y sutil, un entendimiento excepcional de los movimientos, de la voz y las luces. Pero, también, es la más convencional de las artes, existe por esa complicidad del actor y del espectador que le dan un consentimiento mutuo y tácito a la misma ilusión  (Lottman, 1994).

Calígula corresponde al ciclo de la negación, más conocido como el ciclo del absurdo. Indaga sobre el destino del hombre que se encuentra tanto en comunión como en oposición con el mundo que lo rodea. El hombre es mortal, el mundo es eterno, a partir de la toma de consciencia de esta situación el hombre comienza a rebelarse contra su destino y desea, desesperadamente, encontrarle un sentido al mundo. Este ciclo se encuentra inscripto en el contexto de la segunda guerra mundial, de ahí que aparezca inmortalizada la angustia colectiva universal.

Frente a lo absurdo de la vida Camus propone la rebelión como una manera activa de combatir las injusticias. A partir de la rebelión (aún cuando se trate de un acto individual) la colectividad existe. Mediante una ética y una estética del rechazo y la contradicción el hombre se rebela contra el absurdo. Camus, hasta este momento, había expresado a través de sus obras un sentimiento trágico de la vida y una gran desconfianza por todo intento de construcción de un sistema (Todd). Desde su conocimiento de la obra de Nietzsche, el autor sostiene una actitud de sospecha frente a la “moral tradicional”. Le interesa, fundamentalmente, la siguiente cuestión:

¿Cómo hay que comportarse en general y durante los años negros cuando uno no cree ni en Dios ni en la razón? (Todd, 1997).

No sé si este mundo tiene un sentido que lo supera pero sé que no conozco ese sentido y que por el momento me es imposible conocerlo. ¿Qué significa para mí un significado fuera de mi condición? No puedo comprender sino es en términos humanos. Lo que toco, lo que me resiste, eso es lo que comprendo (1999).


·       El malentendido (Le malentendu, 1944)

     https://www.rtve.es/alacarta/videos/estudio-1/estudio-1-malentendido/3160392/


EL MALENTENDIDO de Albert Camús, puesta en escena por CTV TEATRO (www.ctvteatro.com), dirigida por Antonio Morillas Rodríguez, estrenada el 24 de enero de 1996


Video de la obra El Malentendido de Albert Camus 

Teatro del Antagonista 
Puesta en Escena: Manuel Morgado
Elenco: Patricia Velasco, Paulina Eguiluz, Moisés Angulo, Renata Casale, Manuel González

Asist. Dirección: Luis Concha / Diseño de Escenografía: Manuel Morgado, Luis Alcaide
Realización: German Martinez, Anibal Ellado / Diseño de Iluminacion. Belén Abarza, Daniela Valenzuela / Diseño Sonoro: Gonzalo Hurtado / Setting Sonido: Renzo Filinich / Diseño de Vestuario: Katiuska Valenzuela / Utileria: Ingrid Hernández Prensa Santi Teatro y Danza / Producción: Lorena Ojeda

El malentendido de Albert Camus 1



"El Malentendido", de Albert Camus, es la puesta en escena 2015 del grupo Teatro con Historias, con la actuación de Adriana Rodriguez, Lucila Taboada, Raúl Vogt, Mariano Rubiolo y Emilia Imbert, dirigidos por Gerardo Croci. La producción es del mismo grupo.
Este espectáculo cuenta con el apoyo del Instituto Nacional del Teatro.

SINOPSIS: “Toda existencia es una elección constante…” María, el amor y la decisión de dejar a Jan sumergido en su conflicto ideológico del ser, ser reconocido. Dos mujeres, la madre y Marta, son lo que son y han hecho de si mismas, habitan junto al mayordomo, la presencia de la nada suprema, el hospedaje donde regresa Jan después de años de ausencia y donde se cumple con rigor el existencialismo.

·      La impronta de los filósofos (L'Impromptu des philosophes, 1947). Pieza en un acto publicada bajo el pseudónimo de Antoine Bailly.

·       El estado de sitio (L'état de siège, 1948)

·       Los justos (Les justes, 1950)

 Ensayo y no ficción

·        Metafísica cristiana y neoplatonismo (Métaphysique chrétienne et Néoplatonisme, 1935)

·      Rebelión en Asturias (Révolte dans les Asturies, 1936) Ensayo de creación colectiva.

·      El revés y el derecho (L'envers et l'endroit, 1937)

·      Bodas (Noces, 1938)

·     Los cuatro mandamientos de un periodista libre - (Les Quatre Commandements du journaliste libre). Manifiesto censurado en 1939, publicado por primera vez en 2012 por Le Monde.

·      El mito de Sísifo (Le mythe de Sisyphe, 1942)

Albert Camus - El mito de Sísifo - Poesía, cuentos y narraciones en la voz de Tomás Galindo


·      Cartas a un amigo alemán (Lettres à un ami allemand, 1943-1944)

·      La crisis del hombre - (1946) Lectura dada en la Columbia University.

·      Ni víctimas ni verdugos (Ni victimes, ni bourreaux, 1946) Publicada en Combat.

·      ¿Por qué España? (Pourquoi l'Espagne?, 1948) Ensayo sobre la obra teatral Estado de sitio.

·      El testigo de la libertad (Le témoin de la liberté, 1948) Publicado en la revista La Gauche.

·      El hombre rebelde (L'Hommerévolté, 1951)

·      El desierto viviente (TheLiving Desert, 1953) Documental de Walt Disney que contiene un texto       de Camus.

·      Actuales I, Crónicas 1944-1948 (Actuelles I, Chroniques 1944-1948, 1950)

·     Actuales II, Crónicas 1948-1953 (Actuelles II, Chroniques 1948-1953)

·      Actuales III, Crónicas de Argelia (Actuelles III, Chroniques algériennes, 1939-1958)

·      Carnets,1: Mayo de 1935-Febrero de 1942 (Carnets, mai 1935—fevrier 1942, póstuma, 1962)

·      Carnets, 2: Enero de 1942-Marzo de 1951 (Carnets, janvier 1935—mars 1942, póstuma, 1965)

·      Carnets, 3: Marzo de 1951-Diciembre 1959 (Carnets, mars 1951- décembre 1959, póstuma, 2008)

·      El verano (L'Été, 1954)

·      La antigua tragedia griega (1956) Lectura dada en Grecia.

·     Discurso de Suecia (Discours de Suède). Edición reúne dicho discurso, pronunciado en                 Estocolmo  el 14 de diciembre de 1957 en la Université d'Upsal, “El artista y su tiempo”.

·      Reflexiones sobre la guillotina (Réflexions sur la guillotine, 1957)

·      Lluvias de Nueva York (Pluies de New York) (póstuma, 1965) Impresión de viaje.

·      Diario de viaje (Journaux de voyage, póstuma, 1978)

·      La posteridad del sol (La Postérité du soleil, póstuma, 1986) Fotografías de Henriette Grindat.

·    La Sangre de la Libertad (Introducción de Freddy Gómez y Hélène Rufat, La linterna sorda, 2013)

·      ¡España Libre! ( Introducción de Dalia Álvarez Molina y Ana Muiña, La linterna sorda, 2014)

     

"Albert Camus. El absurdo y la muerte"Audio del encuentro de Filosofía a la gorra en Fedro Libros, el 3 de septiembre de 2016. Ponente: Diego Singer.


OPINIÓN PERSONAL:

Aunque en mi adolescencia, como casi todos mis compañeros, me interesé por lecturas fantásticas como las propuestas por mi admirado Julio Verne, al llegar al instituto empecé a bucear en otras literaturas más profundas, más "progres", me refiero a autores como Hermann Hesse (Siddhartha, El lobo estepario, Bajo las ruedas, etc.); Franz Kafka (La metamorfosis, El desaparecido...); Máximo Gorki (La madre, Mi infancia...), León Tolstoi; Fedor Dostoievski y unos cuantos más. 

   Cuando llegué a Albert Camus hubo un salto cualitativo muy importante, especialmente con La Peste y El extranjero, entre otras; fueron lecturas que calaron muy hondo en mí, aunque no era muy consciente de su trascendencia ya que un servidor no era más que un mocoso ávido por aprender. Quizás fue la base de mi espíritu inquieto y de mi interés por cuestiones como la solidaridad, la justicia social, los ideales políticos alejados del egoísmo y la corrupción, el compromiso con cuestiones humanitarias, la importancia del esfuerzo para alcanzar objetivos relevantes... En las décadas posteriores he tenido muchos acercamientos a la obra de Camus, le he comprendido mejor, he admirado su carácter indomable y no siempre suficientemente reconocido. 

Todo ello, unido a las enseñanzas recibidas de mis padres y hermanos mayores, no de manera explícita, sino con el ejemplo de sus vidas, que creo que es más importante, y, como no, por la influencia de mis maestros de colegio e instituto que me guiaron de manera admirable, en mi opinión, por la senda de aquellos difíciles y al mismo tiempo maravillosos años. No tiene menos importancia lo que aprendí y aprehendí de músicos, cantautores fantásticos como JM Serrat, Victor Manuel, Paco Ibáñez, los franceses Moustaki, Bressens y un largo etcétera. He elegido tres canciones para acabar esta entrada, tres canciones a las que he recurrido en otras ocasiones en mi blog, aunque son cientos las que podría añadir, pero, me quedo con éstas, no se muy bien porqué...

  






¡Gracias Albert Camus, por tus aportaciones a este loco mundo!




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