sábado, 19 de diciembre de 2020

EL LOBO FEROZ. DIÁLOGO EPISTOLAR ENTRE PERSONAJES DE CUENTO

 


EL LOBO FEROZ. DIÁLOGO EPISTOLAR ENTRE PERSONAJES DE CUENTO



Amada Caperucita,

   Tomé una manzana de tu canasto. Me cansé de esperarte. Tenías que creerme y no dejarme abandonado en la casa de tu abuelita. La cama se enfrió y me fui al bosque. ya no pueden matarme con una bala de plata en el corazón. Tú te encargaste de quitármelo. No sé dónde lo dejaste aunque si lo encuentro, no creo que lo ocupe.

    Siempre tuyo, El Lobo Feroz.



Amada Caperucita,

   Disculpa que me adelante a tu respuesta y vuelva a decirte amada pero te extraño tanto, que me acuesto cada día con la idea de volverte a ver. Sé que tu abuelita no me cree y que prefiere un príncipe azul para ti. Te juro que mis colmillos están limpios de carne, no he moerdido a nadie y mis garras sólo las uso para escribirte. Si muero en el intento y una bala me alcanza, recuérdame como tuyo porque jamás dejé de pensarte.

   Siempre tuyo, El Lobo Feroz.



Estimado Lobo Feroz

   No soy de este cuento pero yo también me enamoro de lo imposible. para nosotros no hay final feliz. la mujer que amo llora todas las noches en su cuarto, esperando que llegue su príncipe azul y a mí me busca sólo para que le dé fuego. Entiendo tu dolor y espero que Caperucita acepte tomar un café contigo pero de lo contrario, recuerda que amar no es capturar a la presa, sino cuidarla e incluso, a veces, desaparecer para que ella siga su camino.

   Tu amigo, El Ladrón de la torre.



Estimado Dragón de la Torre,

   Ya no sé si un café podrá calentar mi alma o si la solución sea encender mi cuerpo con un tequila. Amar no es otra cosa que tener un hogar, así dure segundos, en otro corazón y poder descansar de la tormenta.

   ¿Podré vivir sólo siendo el fuego de una hoguera que quema en las noches? El tiempo es eterno cuando la respuesta no es clara y cada día que pasa es otra odisea entre los recuerdos y lo incierto.

   Tan confundido como desesperado, El Lobo Feroz.



Estimado Lobo Feroz,

   Te amenazaron con balas de plata y no te importó buscarla. siempre escuchaste a tu corazón y dejaste de usar tus garras. Juzgarte sería tragarme mi fuego y quiero decirte que yo nunca he quemado a nadie. Mordiste la manzana y te gustó pero sabías que su dulzura no calmaría a tus colmillos y los clavarías en otra aventura. También recuerda que el tequila no es agua, así que no puedes usarlo para apagar un incendio. La historias muchas veces se cruzan sin querer  y cuando pasa, una hoja vale más que un libro.

    Siempre presente para escucharte, El Ladrón de la Torre.

    P.D.: Tu final feliz no puede ser tu tortura.




A quien interese,

   Se pueden ir todos al carajo. Dejo esta carta pegada a este árbol, junto al papel donde ponen precio a mi cabeza. Si quieren matarme pueden hacerlo. No se puede morir dos veces y sin Caperucita yo no tengo vida. He recibido tantas cartas y yo sólo pido un café. Si se me concede, quiero hacerlo con ella. Acostados en la cama y mirando al techo, diríamos que no habrá final feliz pero tendremos una historia para recordar.

  Atentamente, El Lobo Feroz.



Estimada Caperucita,

   Me escribió el Lobo Feroz y me habló de ti. no le puedo decir que tú ya me habías relatado lo que realmente pasa. Tienes que contarle tu verdad. El silencio o un cuento distinto tan sólo alargan el final que quieres evitar. Mis pócimas funcionarían pero ambas sabemos que no es lo mejor. Acepta ese café y cuéntale todo.

   Tu confidente, el Hada Madrina.



Amado Lobo Feroz,

   Mi abuelita escondía todas tus cartas. Acabo de leerlas y te escribo para decirte que siempre te amé. Todos me decían que tus mentiras me matarían y que sólo querías darle a tus ganas un final en mi piel. Entiendo lo de Blancanieves, yo también traté de olvidarte pero mi corazón le daba la espalda a todos mis intentos. Ojalá pudiera saber más de ti porque tu silencio sólo aumenta mi agonía.

    Sinceramente tuya, Caperucita Roja.



Amado Lobo Feroz,

   ¡Sí, mil veces sí! Acepto ese café, acepto nuestra historia, acepto tu vida. Vegetariano o carnívoro, si tus garras y colmillos son míos, estoy tranquila. Debo contarte algo muy importante y aunque pueda distanciarnos, si lo descubres por otro lado, eso puede matarnos. Nunca entendimos que la soledad eran clases privadas para amarnos y nos confundimos estudiando con otras personas.

    A la espera de tus colmillos y siempre tuya, Caperucita Roja.



Amada Caperucita,

   ¿Bastará con tomarnos un café? Decirte que el destino nos alejó sería lavarnos las manos y lanzarle una piedra a nuestras promesas. Sé que ocultas algo pero no puedo acelerar mi respuesta. El bosque no nos hizo daño; dividió nuestra historia para darnos un final distinto a cada uno pero yo nuncá tiré nuestra hoja y aunque hoy esté doblada y un poco arrugada, aún podemos escribir en ella. Me advirtieron que no salga de la cárcel, que apuntan balas de plata a mi pecho. Sin embargo, perderte otra vez, sería otra forma de morir. Espero verte pronto.

Sin esperar tu respuesta, siempre tuyo, El Lobo Feroz.



Estimado Lobo Feroz,

   Lamento todo lo que hice y aunque mi voz pueda perderse en el rencor por mis acciones, me gustaría decirte que me disculpes. Le di todas tus cartas a Caperucita y ya no doy recompensa para que te disparen. Quizás la que murió fui yo y no se necesitó de una bala de plata para hacerlo. Aún no es tarde para ese café y si el agua se enfrió por esperar tanto, con amor, seguramente la podrán calentar.

    Sinceramente arrepentida por todo, La Abuelita.



Estimado Lobo Feroz, 

   Antes de tomar un café o un tequila, debes saber algo que te están ocultando. Yo lo sé todo y lo veo todo pero no puedo decirlo. Una bala de plata oculta entre palabras y silencio. ojalá que la verdad abra tus ojos y no detenga tus pasos. Sólo recuerda que los orgasmos no vienen con puntos suspensivos y que la eternidad no siempre dura lo que planeamos.

   Saludos cordiales, El Espejo Mágico.


Querido Lobo Feroz,

   Primero pensaba matarte y reclamar la recompensa pero leí la carta que dejaste en el árbol y prefiero invitarte a que te fugues conmigo. No soy ni reina ni princesa. No me gusta el café y prefiero algo más fuerte. Sé que todos tenemos un pasado, a veces claro, a veces oscuro. Sin embargo, si muero entre tus garras y colmillos, será sin aliento y esa idea me gusta más que hacerlo de monotonía. Olvídate del café y acepta un tequila. 

   Con las ganas en la maleta y un pasaje extra, Gretel.

   PD: No prometo un final feliz pero haré hasta lo imposible para que lo tengas y si hacen falta hojas, puedes escribir en mi piel.



Querida Gretel,

   Tu carta ha sido mi insomnio. No dejo de pensarte pero temo lastimarte. Aunque sólo quieres una noche y un tequila, no puedo permitir que mi piel se escape, mientras mi corazón sigue perdido. Lo más fácil sería desgarrar tus deseos y que mis colmillos marquen tu espalda. ¿Y si me confundo y digo su nombre? No le demos a ésto un inicio porque el final sería tan pronto que nos sobrarían palabras.

   Con cariño, El Lobo Feroz.
 



Querido Lobo Feroz,

   ¡Tranquilo! Sé que salí de tus líneas hace mucho tiempo. No pude ponerle una cadena a mis suspiros y cada noche fueron a buscarte. Te extraño porque fue fácil amarnos y me acostumbré a tus colmillos. No eran heridas las que me dejaste, eran huellas. Ahora te espera un café, que quizás esté frío y un tequila que no le hará nada bien a tu cabeza. Quisiera ser tu final feliz pero, prefiero leerte y sonreír, antes que suplicar al tiempo, que te quite tu pasado.

   Con cariño, Blancanieves.



Querida Blancanieves,

   Antes de tener colmillos y garras, tengo corazón y tú estás en él. Te encontré mientras le gritaba a la luna y te quedaste hata que yo bajé mi cabeza y te miré. Nos amamos y quise negociar con mi memoria. Fue imposible borrarla y me alejé porque el dolor hay que evitarlo. Sé que tu manzana es más sana que el café, pero también sé, que un final feliz, no empieza con dudas ni despedidas.

   Siempre agradecido, El Lobo Feroz. 



Estimada Caperucita,

   Anoche escuché tu historia en un bar. Jamás había visto llorar a un lobo y entendí que a veces, las lágrimas ayudan a que no duela tanto una herida. Sé que no tengo nada que ver contigo y quizá hago mal en escribirte. A mí me están buscando y no quiero que me encuentren. Aunque me amen a distancia, prefiero ser un recuerdo y alejarme a estar presente y tener que escaparme todos los días. Tu secreto no te condena y ese lobo lo entendería. Calienta ese café y olvídate del pasado. No todo final feliz empieza en un arco iris.

   Saludos cordiales,   El Unicornio Azul.


Silvio Rodríguez - Mi Unicornio azul 

                                                           
Querida Caperucita,

   Disculpa que te escriba pero quiero que tu final sea distinto al mío. Aunque faltan páginas en mi historia,, arrojé muchas a la basura y esas no se reciclan. Cenicienta me contó lo que hablasteis, y lo que callas también. No siempre fui mala pero dejé de usar mi corazón para cuidarlo y se enfrió tanto, que el amor no podía vivir en él. Sólo acepta ese café. Quizás el Lobo simplemente sea una página más pero por favor, léela.

   Con cariño, Madrastra Malvada.



Estimado Lobo Feroz,

   Para ser villano, hay que saber qué es lo bueno y hacer lo contrario. Ya dejaste que tu alma vuele. Ya dejaste que tu corazón sueñe. Ya sabes que no eres de acero. ¿Para qué quieres ser eterno en tu cuento, si puedes ser el personaje de varios? Toma tequila, emborracha a la noche. Te invito a mi barco a buscar sirenas. No le quites a tus garras, lo que tu instinto te pide a gritos. Dale a tus colmillos más motivos para odiar a la monotonía. Somos malos pero vivimos bien. El destino nos pone en el camino para que aprendan. No trates de ser esa piedra que forma parte del castillo.

Tan malo como tú, Capitán Garfio.



Amable Capitán Garfio,

   Creo que alejarme sería lo mejor. ¿Alguna vez quiso quedarse a vivir en algún puerto? ¿Alguna vez sintió que el corazón tiene más tesoros que un cofre? Sé que no soy vegetariano y que en mi sonrisa, pueden ver mis colmillos. Jamás conté mis víctimas hasta que una me cazó. Podemos tomar ron, perder la memoria y acostarnos con sirenas. Quizá cuantas más aventuras menos quiera volver pero sólo un café me separa de un final feliz. Ya me cansé de mis errores y subir a su barco sería uno más. Agradezco su propuesta pero el destino me gusta imaginarlo con ella. No puedo borrar mi historia pero sí, dejar de dañar tantas hojas.

   Cordialmente, El Lobo Feroz.




Respetado señor Lobo Feroz,

   Lamento tener que escribirle pero creo que es mi responsabilidad hacerlo. Conocí a Caperucita en el bosque y aunque ella lo estaba buscando a usted y yo me comprometí a ayudarla, me enamoré de ella. Sé su historia y no le pido disculpas por tratar de conquistarla. Usted tuvo su momento y hoy su ausencia ha sido mi mejor ayuda. Ya no llora tanto como antes. No puedo decir que lo ha olvidado, sin embargo, es mi mayor deseo. Le pido que se aleje y, si realmente la ama, déjeme amarla.

   Sin nada más que añadir, Sir Robin de Locksley.


   

Estimado Sir Robin de Locksley,

   Se está cerrando la puerta y nos quedaremos sólo con los recuerdos. El final no nos invitó a la última hoja pero nosotros podemos alargar el cuento. sé que usted ama a Caperucita y yo cambiaría mi soledad por un tequila o una manzana. Ya las balas de plata no sirven para mi plan. El lobo se disfrazó de oveja y ahora todos lo quieren. Le robé al Hada Madrina una pócima que podría ayudarnos. Si le interesa que su castillo tenga el aroma de café todos los días, estaré en el bosque esperando su respuesta.

   Saludos cordiales, Pinocho.



Estimado Lobo Feroz

   La vida no siempre nos pone a los mejores abogados y pagamos en error como si fuera una cadena perpetua. Ser rey significa conocer el infierno y saber que el fuego no son cadenas, y significa también que ir al cielo no es enamorarse de la nubes.

   Al hablar de garras, colmillos y huellas me recuerda historias que tengo parecidas a las tuyas. No podré salvarte de una bala de plata pero quitarle peso a tu conciencia. Tienes mis servicios si quieres un juicio. No todo está perdido aunque ya no tengas nada.

   Con ganas de ayudarte, Mufasa.


Estimado Mufasa,

   No quería saber del mundo. Estaba en mi cueva para no lastimar a nadie. Acabo de leer tu carta y un juicio sería perder el tiempo. A veces pienso que debí aceptar ese tequila y decirle a mi corazón que confíe en mi piel pero el tiempo jamás me ayudó a olvidar. No tenía más hojas para seguir escribiendo aventuras. Sé que en la vida ser lobo es ser culpable. Quizás ser bueno es tan sólo una utopía y aunque no todos tengan garras, las acciones causan más heridas. Al principio moría por un café. Ahora a mi alma ya no le importa el frío. A veces el final feliz es tan triste que el único consuelo es haber formado parte de la historia.
 
   Resignado al dolor, El Lobo Feroz.



MISIVA FINAL

A dos Lobos Feroces

   Os creéis imprescindibles, Santiago y Pablo. Sé que tenéis legitimidad para aparecer en mi cuento pero, sinceramente, creo que sería mejor que os marchárais a una isla desierta, los dos juntos. Allí podríais dirimir vuestras diferencias tan abismales. Podéis llevar con vosotros a vuestro séquito de colaboradores incondicionales para que jaleen en vuestro duelo al sol, un duelo a muerte y, que gane el más fuerte, el que demuestre más "hombría". Dos machos alfa cara a cara, con vuestras hembras Beta despistando al adversario con sus armas de mujeres fatales. El que gane el combate que "reine" en esa isla recóndita, sin posibilidad de contactar con los que habitan mi cuento y, los del bando perdedor que hagan de esclavos de los ganadores, per sécula seculórum. 

   En mi cuento, pueden permanecer vuestros antiguos seguidores, de ambos bandos. Aquellos que os seguían, pobrecitos, por su hartazgo ante tanta insidia generalizaada y porque estaban engañados por vuestra locuaz palabrería de vendedores de humo, y vuesta habilidad de sembradores de odio hacia lo diferente. 

   Sin vosotros presentes otro mundo será posible en mi cuento, un mundo en el que reinará la honradez y el sentido común, donde lo que primará sera el espíritu solidario y la búsqueda, difícil búsqueda, de la justicia social. Un mundo más limpio y sostenible, un mundo con menos espíritu competitivo, donde no habrá que pisar al adversario para avanzar, donde haya escaleras suficientes para ascender a la prosperidad, hacia el destino que cada uno elija como objetivo final o transitorio. 

   Un mundo feliz como el que exponía Huxley es posible. Un mundo más amable es el que  un servidor ansía conseguir.

    Sin acritud, Petrus Rypff.


PACO IBÁÑEZ: EL LOBITO BUENO




PAÍS DE LA AUSENCIA

País de la ausencia
extraño país,
más ligero que ángel
y seña sutil,
color de alga muerta,
color de neblí,
con edad de siempre,
sin edad feliz.

No echa granada,
no cría jazmín,
y no tiene cielos
ni mares de añil.
Nombre suyo, nombre,
nunca se lo oí,
y en país sin nombre
me voy a morir.

Ni puente ni barca
me trajo hasta aquí,
no me lo contaron
por isla o país.
Yo no lo buscaba
ni lo descubrí.

Parece una fábula
que yo me aprendí,
sueño de tomar
y de desasir.
Y es mi patria donde
vivir y morir.

Me nació de cosas
que no son país;
de patrias y patrias
que tuve y perdí;
de las criaturas
que yo vi morir;
de lo que era mío
y se fue de mí.

Perdí cordilleras
en donde dormí;
perdí huertos de oro
dulces de vivir;
perdí yo las islas
de caña y añil,
y las sombras de ellos
me las vi ceñir
y juntas y amantes
hacerse país.

Guedejas de nieblas
sin dorso y cerviz,
alientos dormidos
me los vi seguir,
y en años errantes
volverse país,
y en país sin nombre
me voy a morir.

Gabriela Mistral


REMOLINO INTERIOR

Me gusta que no me entiendan
y que tampoco me entiendan,
camisa de seda tengo,
pero también tengo espuelas.

Si digo que yo te quiero
no es cierto lo que dijera,
y acaso no te saludo
no es cierto que te aborrezca.

Cuando recorro la plaza
me gusta que no me entiendan,
pastillas de menta compro
para corretear la pena.

Voy a sentarme a la plaza
de pena, de pena, pena,
y acaso a la plaza llego
la plaza, plaza me alegra.

Si digo que por las piedras
circula una voz de seda,
quiero decir que en el río
me bebo la luna llena.

Y como quiero que nadie
sepa lo que me interesa
me pongo a amansar potrancas
celestes sobre la arena.

Y como Chile es mi fundo
me gusta seguir la cueca,
con una chaqueta corta
y un pañuelito de menta.

Al viento lo voy siguiendo
con un chicote de abejas,
el viento, viento se esconde
detrás, detrás de las puertas.

Si vendo a mi negra vendo
todo lo que a mí me queda,
pero la vendo y la vendo
para que nadie me entienda.

Y acaso quiero que nadie
me pida mi yegua yegua,
le digo que si es de noche
se asusta de las estrellas.

Y acaso es de día claro
se asusta de las espuelas,
yo quiero que nadie entonces
me entienda ni que no me entienda.

Cuando me subo a los árboles
es luna mi calavera,
me gusta, me gusta, gusta,
me gusta que no me entiendan.

Pero hablando en serio serio
que nadie me niega niega
que cuando subo a caballo
me pongo mis dos espuelas.

Nicanor Parra


  

Nirvana - All Apologies (Kurt Cobain Tribute) 




Estaba claro que no sería fácil. ¿Acaso algo lo es?
 
    El amor no son mariposas destrozándote el estómago, no son fuegos artificiales, no son los cuentos de Dysney, no es Romeo y Julieta.

    El amor es reírse a carcajadas, es poder llorar sin sentir vergüenza, son las llamadas a las tantas de la madrugada para calmar la angustia, es poder ser tú mismo sin tener que disimular, es ese abrazo que te hace sentir seguro, esa mirada que no necesita rellenarse con palabras, ese mensaje que cuenta lo desastroso que ha sido tu día.
 
  El amor no es morirse por nadie, ni que se mueran por ti, el amor es saber sin ningún tipo de duda, que en cualquier momento, a cualquier hora, en cualquier circunstancia puedes contar con alguien; así pues el amor es sencillamente esa persona que consigue que los fantasmas de tu pasado dejen de atormentarte, que vuelvas a fiarte de tu sombra, que de una vez por todas puedas perdonar y perdonarte.

   En los caminos que sueñas que sean largos siempre encontraremos piedras para que se claven en las suelas de las Converse. Siempre sonarán canciones en los peores días y quiero que tu voz sea la melodía que las haga mejores.

  Nadie nos avisó, pero esta vida está para disfrutarla, ya pasan demasiadas cosas malas en el mundo como para arruinarlo todo con discusiones tan tontas que muchas veces no tienen explicación. De este amasijo de pensamientos, yo sólo te digo que todo lo bueno y lo malo que me suceda lo quiero pasar contigo cerca. Así los sueños jamás se agotarán. Apoyarme en tu hombro, que tú duermas entre mis brazos. El hilo rojo siempre nos hará permanecer unidos. Te quiero.

(Petrus Rypff)



Aidan Gallagher || Love you like a love song (Sub. Español)



Esta canción te hará sentir invencible




The Cure - Just like heaven - Lyrics (Español e Inglés)










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