jueves, 19 de noviembre de 2020

PASAR POR EL ARO (LA PANTERA NEGRA) - REEDICIÓN.

 

PASAR POR EL ARO (LA PANTERA NEGRA)

     Tras un intenso fin de semana en la Ciudad Condal, el Dr. Rypff y su familia se dirige en taxi hacia el aeropuerto del Prat. La joven taxista comenta que ha tenido una jornada de trabajo horrible, apenas ha hecho un par de carreras en 12 horas y nos ha recogido en la puerta del hotel cuando ya estaba cumplido su horario. A pesar de todo, su tono es jovial y amable en todo momento. Cuando llegamos a la terminal de salidas y mientras sacamos el equipaje del maletero, me pregunta: - ¿No viajarán ustedes con Ryanair? -. Al contestarle que sí, la joven taxista advierte: - Pues que Dios les pille confesados-. El Dr. Rypff piensa para sus adentros: - ¿Es una broma?, ¿lo dirá con doble sentido? -. Por lo que ha leído en la prensa y han comentado distintos colegas y amigos, el Dr. Rypff sabe que la compañía irlandesa deja mucho que desear en cuanto a medidas de seguridad, trato de su personal hacia los viajeros y por lo estricta que es en lo referido a las dimensiones y peso de los equipajes. Cuando el Dr. Rypff compró los pasajes era consciente de todo lo anterior, pero no había otras compañías que operaran el domingo por la tarde-noche el trayecto Barcelona-Alicante, así que por primera vez tuvo que pasar por el aro.

   Una vez dentro del aeropuerto, la familia Rypff se dirige a la ventanilla correspondiente donde, un "amable señorito" con acento extranjero, y no precisamente por ser catalán ni irlandés, les dice:

     - Nuestra compañía, a diferencia de las arcaicas compañías españolas, no factura de forma gratuita las maletas y no es necesario que les de tarjeta de embarque, con el localizador que ustedes llevan es suficiente, ah, ah, y una cosa más, vayan ustedes rápido porque los billetes no van numerados y puede ser que le toque a cada uno de ustedes en una punta del avión.

     El Dr. Rypff vuelve a meditar: - Pues sí que vamos bien, bueno, mientras no coloquen a mi esposa o a mi hija encima de la cabina, tomando el fresco... ¿qué más da que nos separen durante los 55 minutos que se supone que dura el vuelo? Es el segundo pase por el aro.

    Tras varias horas de espera en la M3, llega el momento de embarcar y aquí viene lo más interesante: Cuando después de guardar cola 10 minutos en la puerta de embarque, llega el turno de enseñar la tarjeta de embarque, perdón los folios donde viene el localizador y los datos personales que acreditan que hemos comprado el pasaje. Nos atiende una "simpática" y maciza señorita de color con acento dominicano. Nada más ver una de nuestras maletas dice con gesto desafiante: - Esa bolsa no la pueden subir al avión. El Dr.Rypff le contesta de forma tranquila:

   - Pues no hubo ningún problema en el viaje de ida que hicimos también con su compañía hace dos días-. Es verdad que la maleta es flexible y ha engordado un poquito al contener la ropa peor doblada, un par de camisetas adquiridas en Barcelona, y varios souvenirs de pequeño tamaño comprados para familiares y amigos, pero el "engorde" no va más allá de medio centímetro por cada lado. Al comprobar que la maleta tiene dificultades para encajar en el artilugio medidor, que tiene un estrecho aro superior, el Dr. Rypff intenta sacar de su interior unos zapatos no excesivamente bien colocados.

    Al girar la cabeza Petrus Rypff ve como "la pantera negra" está mirando con ojos felinos su maniobra, dispuesta para atacar a su presa en cualquier momento, y así ocurre: - No ve que no entra y, además, esos zapatos no los puede llevar en la mano, no está permitido-. Petrus dice entonces: - No se preocupe señorita, no los voy a llevar en la mano, pensaba anudar las cordoneras y colgármelos a modo de collar, a mí me gusta este tipo de abalorio, ¿ve qué bien me quedan?  Ante esta respuesta, la chiquita saca las garras y grita: - Prepare 55 Euros porque la maleta tiene que ir en la bodega del avión y sálganse de la cola que tienen que seguir pasando los demás pasajeros, y si sigue por este camino me va a obligar a llamar a la Guardia Civil. Ante esta amenaza, el Dr. Rypff empieza a ponerse un poquito alterado y le replica: - Mire señorita, creo que por primera vez ha dicho algo sensato, creo que sería lo mejor que podría hacer, a ver a quién dan la razón, si a una ineficiente y maleducada azafata o a un humilde pasajero cuyo único delito es llevar una maleta que sobrepasa en 1.5 cm las medidas que ustedes, han marcado arbitrariamente como límite, y si tengo que pasar otra vez por el aro, pago con mucho gusto los 55 Euros, pero usted no va a salir de rositas de este desaguisado. No se sabe si la panterita entendió el discurso del Dr. Rypff, quizás sus entendederas no daban para mucho, quizás había tenido un mal día, quizás estaba mal fo..,, o puede ser que con ese porte, tuviera algún complejo, al compararse desnuda ante el espejo cada mañana con Naomi Campbell y comprobar que su trabajo no era tan glamouroso como el de la diosa de ébano.

     El caso es que se dispuso a extender un recibo en el que venía reflejada la cifra de 50 Euros. Al entregárselo al Dr. Rypff y comprobar éste que no coincide con el dinero que le exige, pregunta: - ¿Y los 5 Euros de diferencia?  La pantera responde: - Esos 5 Euros son de IVA-. Al galeno no le cuadra la cantidad y le indica: - Por favor, ¿puede usted reflejarlo en el recibo?, es que no veo en ningún sitio el acrónimo de ese impuesto, y, por cierto, ¿puede enseñarme su acreditación?, necesito su nombre y número de identificación-. De mala manera la pantera espeta: - Después si quiere le doy el número, pero el nombre no.

     El Dr. Rypff duda si esa respuesta contraviene la ley, pero en ese momento prefiere no pensar en ello. Cuando la pantera enseña de mala gana su acreditación, intenta dejar ver sólo el número, pero comete la torpeza de dejar ver entre los dedos el nombre escrito. El Dr. Rypff, mal que bien consigue leer el nombre y, girando la cabeza le dice a su esposa en un susurro: - Se llama Rosario Morillo.

     Ya se sabe que los felinos tienen el sentido del oído muy agudo. La señorita Morillo, pantera negra para los amigos, oye su nombre e inmediatamente tapa con toda la mano el número que antes, "amablemente", estaba dispuesta a facilitar y dice con un enojo exasperante y una actitud pueril: - Ya tiene el nombre, no espere que ahora le enseñe el número. Dirigiéndose a su compañera, que hasta ese momento había pasado desapercibida, le ordena: - Haz una foto a la maleta. Ante esta intromisión, la Sra. Rypff, que por prudencia se había mantenido al margen de todo hasta ese momento, se interpone entre la lacaya y la maleta para impedir que consiga la instantánea, pero en un giro consigue sacar la foto. Viendo esto, el Dr. Rypff extrae su móvil del bolsillo y saca varias fotos de la pantera y la lacaya que, cual famosillas sorprendidas por un paparachi, intentan apartarse y taparse el rostro.

     Cuando se recompone del susto la pantera exige a los tres componentes de la familia Rypff que le entreguen de nuevo sus DNI y toma todos los datos que contienen. Otra vez el Dr. Rypff duda si eso es legal y piensa: - ¿En qué lista negra querrá meternos esta pacarraca?, ¿Querrá hacernos magia negra?, ¿Llamará a su jefe, don Michael O'Leary, para que ordene que se reorganice un comando del IRA y nos espere en Alicante para darnos un escarmiento? - Todo lo anterior son ocurrencias que a veces tiene el Dr. Rypff, le resultan muy divertidas y no le provocan el más mínimo temor. Sin mediar más palabras y como le había indicado Doña Rosario, el Dr. Rypff coge su maleta, la deposita en la escalerilla del avión y entra en la cabina con su esposa y su hija. Por el retraso acumulado intuye como ya le había advertido el joven de la ventanilla, que no se va a sentar con ellas, tiene que acomodarse en el incómodo asiento central de la penúltima fila. Pero no importa, ha pasado un rato "divertido". La cara de la pantera negra pervivirá en su memoria mucho tiempo y espera no desarrollar una fobia hacia los felinos.

   Tras contar esta historia, totalmente verídica, el que escribe quiere plantear, a los lectores de este blog, varias reflexiones:  

   1. ¿Por qué nuestros gobernantes permiten que una compañía como Ryanair opere en vuelos nacionales? Teniendo en cuenta las perversas y desafiantes declaraciones de su presidente, el Sr. O'Leary, y los numerosos y comprobados fallos de seguridad, que han provocado otros tantos aterrizajes forzosos en distintos aeropuertos de nuestro país, ¿a qué esperan las autoridades competentes para rescindir la licencia a tan nefasta compañía? Bajo el pretexto de que es Low Cost putea, engaña y pone en peligro con demasiada frecuencia la seguridad de sus viajeros. Al margen de ésto parece que adiestra a sus empleados para que sean especialmente desagradables con los usuarios. 

   2. Propongo a todas las personas que tengan que coger un avión, se abstengan de volar con Ryanair, y si sólo esa compañía cubre su viaje, se planteen seriamente si les merece la pena poner su vida en peligro y someterse a las vejaciones y agravios de sus panteras negras, con perdón a los atletas de color que expresaron sus legítimas reivindicaciones en las olimpiadas de México 68. 

   3. ¿No será lo de Ryanair un globo sonda y/o preludio de lo que nos viene con la pretendida, por nuestros gobernantes, privatizacíón de la Sanidad? De todos es sabido que varias empresas británicas y de otros países están "lampando" por entrar con su capital, a veces de dudosa procedencia, en las "fundaciones" que, de no remediarlo entre todos, pretenden hacerse cargo de la gestión de los hospitales públicos.

 

   El relato anterior fue escrito por un servidor el domingo, 23 de diciembre de 2012. Parece que las cosas han cambiado poco en cuanto a la compañía Ryanair se refiere, aunque la pandemia coronavírica les está afectando como al resto de líneas aéreas de una forma muy significativa por las restricciones a la movilidad de los viajeros en todo el mundo.

    Lo que parecía un globo sonda se ha ido confirmando, la privatización de muchos servicios sanitarios ha sido un hecho en varias comunidades autónomas, qué casualidad que haya ocurrido en aquellas comunidades gobernadas por el partido político de la “gaviota”, hecho que ha tenido claras consecuencias negativas en la atención sanitaria, por ejemplo en Castilla la Mancha, donde el exmarido de la “Cospe” se encargó de llevar a cabo esa “reconversión”, sin objeciones por parte de la autoridad “competente”, obteniendo pingües beneficios en la operación, sin que le importara un bledo el deterioro de la asistencia sanitaria de millones de personas, que, dejadas “de la mano de Dios”, han sido tan perjudicadas, incluso han fallecido en residencias privadas con dotación de personal tan exiguo como poco comprometido, habida cuenta su escasa motivación debido a remuneraciones por debajo de límites tolerables que perciben. COSAS DE LA VIDA…


Polémica racista en un vuelo de Ryanair a Barcelona

Diari de Tarragona - Octubre de 2018

Ryanair decidió cambiar de asiento a la mujer en lugar de actuar contra el hombre que hizo los comentarios xenófobos.


"Ejemplar" viajero de un vuelo de Ryanair a Barcelona

   Los hechos tuvieron lugar en un vuelo de la aerolínea Ryanair entre Londres y Barcelona el pasado domingo. Un ataque racista ha despertado la polémica contra la compañía por su actuación ante la situación. Y es que un británico pidió a una pasajera de piel oscura que no se sentara a su lado con palabras como "bastarda negra y fea. No me hables en un idioma extranjero".


   Según puede verse en un vídeo que ha corrido como la pólvora y que fue grabado dentro del avión, el 'protagonista' grita a la mujer, de 77 años y de Jamaica. El hombre pidió a los tripulantes de cabina que la quitaran de su lado e incluso llega a empujarla, aunque algunos pasajeros intentan mediar.

  


 Finalmente, Ryanair decide reubicar a la víctima en lugar de actuar contra la persona con actitud racista. Es precisamente por eso que la aerolínea ha recibido un aluvión de críticas.

   Ryanair ha informado de lo sucedido a la policía de Essex y, según aseguran, el equipo de atención al cliente contactó ayer, 21 de octubre, con la familia afectada. Ahora que este asunto está en manos de la policía, aseguran no poder hacer más comentarios al respecto.


"Enlatados en un autobús con alas"

Raúl Sánchez

EL PRAT DE LLOBREGAT - JUEVES, 17/09/2020

    "Recuerden que durante todo el viaje es obligatorio el uso de mascarilla tapando nariz y boca", rezaba el comunicado del responsable de cabina en un vuelo de Ryanair cuando apenas habían tomado asiento la mitad de los pasajeros. Delante mío, un chico se quitaba la dichosa mascarilla durante unos segundos para dar un último beso a su novia (separada por tres filas), antes de iniciar el despegue. Tengo que admitir que me chocó la determinación con la que una azafata le reprendió por tan desafortunado gesto en una situación tan delicada como la que estamos viviendo.

   Probablemente tuviese razón la empleada de la aerolínea, pues corren tiempos de covid y cualquier medida de seguridad, por extrema que pueda parecer, es importante, sobre todo cuando una cantidad ingente de personas están enlatadas en un autobús con alas. En general, no obstante, no tiene sentido ni lo tendrá hasta que en el avión no se cumpla con una norma de separación mínima (iba hasta la bandera).

   Es obvio que un decrecimiento de clientes supone un fuerte impacto económico y es igualmente conocido que las compañías aéreas son grandes especialistas en la ardua tarea de optimizar espacios, pero, ¿es ético y moral requerir protocolos de seguridad estrictos sólo de forma aleatoria y discrecional? A mí me resulta ridículo, sinceramente.

   Tras un trato militar por parte de los auxiliares de vuelo en cuanto al uso de la mascarilla, se pasean pasillo arriba y abajo con un carrito mientras alientan a todos los pasajeros a tomar un refrigerio, un café o un magnifico menú. ¿Entonces no hay riesgo y ya es posible quitarse la mascarilla? Porque oye, lo hacen sin el más mínimo pudor, como si fuese un paréntesis del férreo control policial, pero de una forma casi obscena. Me hace pensar que la seguridad es necesaria siempre y cuando no afecte al bolsillo de los accionistas de estas compañías ¿Qué papel juegan nuestros gobernantes en todo esto?

 

 


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