domingo, 15 de noviembre de 2020

LA TERCERA ESPAÑA, QUERER ES PODER (I)

 





"Mientras Dure La Guerra" de Alejandro Amenábar | Tráiler Final


Con la " Tercera España "

Botti, Alfonso - Alianza Editorial. Año de publicación: 2020

Sinopsis 

¿Por qué el papa Pío XI tardó 58 días en pronunciarse con respecto a la Guerra Civil española? ¿Por qué la Santa Sede no se implicó en las iniciativas de mediación para lograr la paz? ¿Qué papel jugaron la violencia contra el clero y la posición del Gobierno republicano en la actitud del Vaticano? ¿Hubo halcones y palomas entre los católicos españoles durante la Guerra Civil? ¿Pudieron los católicos evitar aquella guerra?

    A lo largo de la Guerra Civil una minoría de españoles adoptó una actitud crítica con los dos bandos. A esta Tercera España pertenecieron algunos católicos que no compartían el catolicismo de cruzada de la inmensa mayoría de los obispos españoles. Círculos autorizados del catolicismo mundial apoyaron a esa Tercera España y se comprometieron para lograr una solución negociada del conflicto. Sus iniciativas obsesionaron a Franco y al cardenal Gomá ya que, aunque también denunciaron la persecución religiosa en el bando republicano, mostraban a la opinión pública mundial que la interpretación del conflicto español como “Cruzada” era falsa.

   Desde Londres, uno de los principales protagonistas de estas campañas fue el sacerdote antifascista Luigi Sturzo, fundador del demócrata cristiano Partido Popular Italiano, a quien Mussolini, de acuerdo con el Vaticano, obligó a partir al exilio. Nadie como Sturzo luchó por desvincular a la Iglesia católica del bando rebelde y negociar un armisticio que abriera las puertas a una paz de reconciliación. Sturzo, la Santa Sede, el cardenal Gomá y el pacifismo católico europeo son los protagonistas de este libro que, sobre la base de una vasta y novedosa documentación, supone un cambio interpretativo del conflicto. Un libro revelador sobre el papel de un sector del catolicismo que nunca quiso la guerra e hizo lo posible por conseguir una paz sin vencedores ni vencidos.


«La tercera España»

ANTONI CAMPAÑÁ - FRANCISCO MARTELO  (15/11/2019)

    Pertenezco a la generación de los hijos de los contendientes de la Guerra Civil española, por lo que, no he podido dejar de citarme con la película Mientras dure la guerra. Amenábar, apoyándose en tres magníficos actores, hace visible ese tiempo a partir de vivencias de tres personajes de ese momento, Miguel de Unamuno, Millán Astray y Francisco Franco, trayendo a colación la permanente duda metódica y vital del intelectual vasco; lo rudimentario convertido en atrocidad en el caso del militar mutilado y la astucia de un hombre abominable por la mañana. que puede convertirse en adorable y tierno esposo y padre por la tarde, en el caso del jefe del Estado. Reconociendo los méritos cinematográficos del director, capaz de hacer llegar al público a partir de unos episodios recortados el horror de nuestra guerra, me he dado cuenta de lo difícil que es dirigirse, en el cine, a alguien a quién no tienes que contar una historia concreta, sino que lo que quieres es relatarles la historia de sus vidas.

   Fue una guerra de clases, pero también una «santa cruzada» (guerra por las creencias religiosas) y una guerra territorial en el País Vasco y Cataluña. Todo ello contaminado desde el principio por las rencillas personales; ya que, el clima de guerra aviva los rescoldos de odios y disputas entre vecinos. Cada bando de las dos Españas estaba formado por correligionarios muy heterogéneos, pero llenos de ideales, aunque con un porcentaje demasiado alto de activistas miserables entre sus filas capaces de pasar del idealismo intransigente a la extrema violencia con sus adversarios. Mientras, la tercera España la formaban indecisos, escondidos en lo que consideraban la equidistancia y la racionalidad pero que, asustados unos, pasotas otros, bailaban entre el temor y la cobardía. Cuando no hay riesgo apenas hay diferencia entre valor y miedo, pero cuando este alcanza niveles insoportables como los que se dieron durante la Guerra Civil y los tiempos de ceniza de la posguerra, la respuesta de arriesgarse hasta el heroísmo o la de esconderse hasta la parálisis de toda actividad social y política, tienen un impacto en la beligerancia totalmente diferente. No se puede ser neutral en una guerra fratricida, solo el pánico te hace neutral. Pero a la mayoría de nosotros, no se nos puede exigir que asumamos el riesgo hasta el martirio.

    Pasadas dos décadas, cuando se empieza a perder el miedo, surge el IV Congreso Europeo de junio de 1962, que el régimen apodó como «Contubernio de Múnich», en el que ya aparece, con fuerza y capacidad para irritar a Franco, la tercera España, término acuñado por Salvador de Madariaga, exiliado en Inglaterra hasta la llegada de la democracia. Es una España dialogante, que integra, desde falangistas discrepantes a los socialistas, con la presencia de monárquicos, católicos y liberales, todos ellos rechazando las ideas totalitaristas por la derecha y por la izquierda, representadas por el régimen español y el soviético. El régimen reacciona preparando a todo trapo los 25 Años de Paz, ensalzando su triunfo sobre el comunismo internacional. Pero los jóvenes estudiantes del momento, hijos de las tres Españas, hablábamos entre nosotros impregnados de afabilidad, sin preguntarnos en que bando habían militado nuestros padres.

   La inmensa mayoría de los hijos de la posguerra éramos tercera España, no por haber sufrido un clima de terror, si no por haber creado para nosotros, un espacio que rechazaba los extremos e impregnaba racionalidad y confianza en un país nuevo, ilusionante que estaba a punto de llegar y que afortunadamente llegó.

   Desgraciadamente, más de cuarenta años después, con los nietos de la guerra en los puestos de responsabilidad pública, da la impresión que son la generación que ha heredado el trauma de la violencia política. Si es así, ochenta años después, la guerra no se ha cerrado. 

Serrat canta a Machado - Españolito

Alejandro Amenábar: "Me sentí identificado con Unamuno, con 

la tercera España"

   El director regresó hace un año con 'Mientras dure la guerra' para retratar el inMe sentí identificado con Unamuno, con la tercera España"icio de la Guerra Civil a través del desconcierto intelectual del escritor bilbaíno y su enfrentamiento con Millán Astray en Salamanca.

 

VÍDEO: La entrevista completa a Alejandro Amenábar en 'Hoy por hoy' / REALIZACIÓN: PABLO PALACIOS

   Nueve premios Goya, un Oscar, un Globo de Oro... Pocos directores en nuestro país y fuera de él resultan tan reconocibles con sólo citar su nombre y apellido. Es el caso de Alejandro Amenábar, quien seis películas después, volvió a la primera línea del escaparate mediático, o sea a cientos de cines en toda España, para contar en ‘Mientras dure la guerra’ una parte esencial de nuestra Historia desde los ojos de uno de los intelectuales más significados de su tiempo: Miguel de Unamuno.

'Mientras dure la guerra', así recreó Amenábar a Unamuno y la Guerra Civil

   Dijo el director que iba con pies de barro y sentía el vértigo propio de estrenar el trabajo de tanto tiempo, pero que estaba contento con el resultado. "Cuando me meto en una historia, ya voy de cabeza. No hemos estrenado aún, pero sí me interesa saber la conexión con el tipo de cosas que buscábamos. Todas mis películas las testo con el público real y esta ha funcionado", explicaba.

   Ambientada en el verano de 1936, momento en el que su protagonista, el escritor e intelectual Miguel de Unamuno decide apoyar públicamente la rebelión militar que acabaría liderando el General Franco. Una circunstancia que le lleva a Unamuno a ser destituido como rector de la Universidad de Salamanca. A Amenábar le llamó la atención cómo no podía conocer este pasaje histórico ni haberlo estudiado en el Bachillerato. "Me sorprendió mi ignorancia con Unamuno, empecé a rascar en esos meses -previos a la Guerra Civil- y me sentí identificado, alguien que no quiere estar enfrentado, la tercera España", admite. "Toda esa historia, cómo se da un golpe de Estado, cómo se autocorona Franco, me resultó apasionante".


ANA BELÉN - ESPAÑA CAMISA BLANCA

   El enfrentamiento entre Unamuno y Millán Astray es el momento central de la cinta, un episodio épico al que se acercó con pies de plomo. "Cuando vas a hacer algo basado en hechos reales, tienes que tener cuidado. Los americanos diferencian entre basada e inspirada, esta es razonadamente basada, pero es una película. Yo no estoy a la misma distancia de Unamuno que de Franco. Leyendo todas las fuentes fue casi una cuestión detectivesca, no es tan fácil acotar lo que se dijo. En la película sí he estado muy atento a no herir sensibilidades y recoger el espíritu de lo que pasó. Que Unamuno se levantó y habló lo tengo clarísimo".

    A esa tercera vía en España, en el contexto político actual, se le llama peyorativamente equidistancia. "Distinguiría entre equidistancia y ecuanimidad, la película no es equidistante, he intentado tratar con justicia a los dos bandos y entrar en la cabeza de Franco y ver qué le pasaba a ese señor. Unamuno no quería una guerra de sangre, era esa tercera España", insiste. La cinta guarda muchos paralelismos con la España de hoy. "Tuve la sensación de que no ha pasado el tiempo, Unamuno votó el Estatuto de Cataluña, están hablando de cosas que están resonando hoy. Por ejemplo, una izquierda que no se pone de acuerdo", analiza.



   El auge de la ultraderecha de hoy tampoco es un caso aislado en España. "En la película se habla de Italia y Alemania, es un fenómeno que se está dando en todo el mundo, EEUU tiene un dirigente como Trump que me recuerda a otros fascistas del pasado, sólo en su lenguaje corporal". Precisamente el líder de Vox, Santiago Abascal, citó a Unamuno en una de sus intervenciones. Ese “venceréis, pero no convenceréis” que resonó en el Paraninfo de Salamanca en 1936. “La sensación es que las utilizamos en favor nuestro, la expresión salvar la civilización cristiana occidental la utilizó Franco, se usan sus palabras por las propias contradicciones de Unamuno". 

El reparto

KARRA ELEJALDE COMO MIGUEL DE UNAMUNO

"Lo de Karra Elejalde es un milagro si conoces a Karra, habría encajado perfectamente como Millán Astray, es un volcán. Yo necesitaba un actor de primera, alguien que en el momento del gran discurso resonara ahora, en la gente de ahora, tiene esa naturalidad, esa humanidad. El momento en el que entraba en el maquillaje y en el vestuario entraba en el personaje. A Karra le divierten estos personajes, encorvarse, ese andar, lo describimos con un personaje mayor, él llevaba con números y colores la progresión de su vejez".

EDUARD FERNÁNDEZ COMO MILLÁN ASTRAY

"Lo trabajé como un showman, de Millán Astray te llega que era un exaltado, un loco, un héroe para otros… es alguien que crea la Legión, que arrastra a Franco, este hombre tenía que ser un volcán y por ahí lo llevamos".

SANTI PREGO COMO FRANCISCO FRANCO

"Tenía un poco de vértigo en poner voz a Franco, darle vida, encontrar un actor en el casting, que llegara sin prejuicios, que defendiera el personaje… Queríamos jugar con todos los problemas del Franco real pero que llegara a ser inquietante. Quería hacer la aproximación más realista que se haya hecho sobre Franco".


"Mientras Dure La Guerra" de Alejandro Amenábar | Making of: 'El bando sublevado'




Íñigo Errejón: "Unidas Podemos no es el proyecto que

fundamos"

LUCÍA MÉNDEZ 10 septiembre 2020

Íñigo Errejón lanza un partido "pragmático" para pactar con Pedro Sánchez y "al servicio de un gobierno progresista" 

Íñigo Errejón, portavoz de Más País en el Congreso

    El ex número dos de Podemos contempla la política española desde la parte superior menos visible de los escaños del Hemiciclo. Se cruza con la gente por la calle, y advierte que la indignación de hace cinco años se ha convertido en resignación y en cinismo. El populismo que él mismo teorizó ha mutado en Vox.

Pregunta: Si echa usted la vista atrás cinco años ¿qué es lo que ve?

Respuesta: Lo mucho que ha cambiado el país, hay una especie de desencanto generalizado. De resignación. Los españoles soñamos más barato que en el 14 o en el 15. En lo subjetivo, veo a una generación que lanzamos una apuesta muy osada y un tanto soberbia para transformar radicalmente nuestro país. No salió. Aunque los mismos motivos que nos impulsaron al compromiso político siguen vigentes: una democracia amenazada por la desigualdad y la rendición de la soberanía popular a los pies de poderes oligárquicos cada vez más concentrados.

P: Dijo después de las gallegas que Podemos ya no existe. ¿Unidas Podemos qué es entonces?

R: El proyecto que fundamos es otro. Unidas Podemos es el resultado de lo que la militancia y la dirección decidieron, es una formación que pretende captar a los convencidos de izquierda en el espacio tradicional de Izquierda Unida. Ojo. Lo digo con humildad porque nosotros estamos muy por debajo. La formación política que logró el 21% del voto sin pedir las credenciales ideológicas a los votantes mutó en otra cosa.

P: De momento, está en el Gobierno, ¿no le parece bastante?

R: Ha conseguido compartir Gobierno de forma subalterna con el PSOE. Y el papel que el PSOE suele reservar a las fuerzas de su izquierda es ponerle los acentos. De momento, el balance no da para afirmar que éste es el Gobierno más progresista de la Historia.

P: ¿Ah, no?

R: El balance de un Gobierno que se dice progresista sólo se puede hacer con una pregunta. ¿Hoy en España el poder y la riqueza están más concentrados, o más repartidos? No creo que estén más repartidos. Hay buenas intenciones, que no se han concretado, la gente de abajo no tiene menos miedo al día a día. Al revés, con el Covid aún tiene más miedo. El virus ha agrandado la desigualdad entre los españoles. El Gobierno ni se atreve a tratar de tú a tú a los grandes poderes, y no puede contentarse con jugar una partida de ping pong con Vox. Eso no llena las neveras. Tiene que mejorar la vida de la gente.

P: ¿Cree usted también que el Gobierno de coalición se dedica más a la propaganda que a la política de verdad?

R: Hay que acortar la distancia entre los aspavientos y las concreciones. Si el Gobierno no da un golpe de timón social, y defrauda a quienes lo necesitan, la legislatura se le puede hacer larga. No por lo que hagan o digan las derechas, sino porque a la gente de abajo hay que ayudarla.

P: Parece que existen discrepancias en las medidas a tomar entre los socios de Gobierno.

R: El Gobierno es uno, toma decisiones conjuntamente y las aplica.

P: No sé si en este caso el Gobierno es uno...

R: A lo mejor si miras Twiter no, pero si miras las decisiones... Para la vida de los españoles, esas polémicas dan igual. Al final, el Gobierno aprueba una fusión bancaria oligopólica que aleja la posibilidad de tener banca pública, o deja fugarse al rey Juan Carlos sin permitir que preguntemos en el Congreso dónde está y cuánto nos cuesta. Lo decide el Gobierno, y eso no es regeneración democrática.

P: El vicepresidente Pablo Iglesias ha protestado.

R: Sí, pero al final la decisión la toma el Gobierno. A los gobiernos no se les puede juzgar por sus tuits, sino por sus decisiones. Igual hay muchos ministros que no están de acuerdo, pero el destino de nuestro país no va a depender de las declaraciones altisonantes, sino de las decisiones. Y hay mucho ruido y pocas nueces.

P: ¿Me está diciendo que del sí se puede hemos pasado al no se puede?

R: Mmmm, je, je. Se trata de que el Gobierno cuide a la gente menos favorecida. El programa que se está llevando a la práctica ni siquiera es el del PSOE. Hemos vuelto a la política del mal menor, hay que votarles para que no gobiernen las derechas. Hay una distancia muy grande entre las palabras inflamadas del Gobierno y sus logros concretos.

P: ¿Por ejemplo?

R: El Ingreso Mínimo Vital es una buena decisión, pero hay una distancia muy grande entre lo que se dijo, que era una transformación histórica y el cuarto pilar del estado del bienestar, y que lo hayan cobrado 4.000 personas. Como las medallas del torturador Billy el Niño, que estamos esperando a que se las retiren, o la Ley Mordaza. Si el Gobierno no corrige el rumbo, la gente puede divorciarse, y caer en el desencanto y el cinismo. De ahí nace Trump.

P: ¿Ese desencanto es fruto del fracaso de la nueva política?

R: La nueva política... parece que fue hace siglos. La ilusión te la prestan las generaciones una vez en la vida. Nosotros intentamos una disputa cultural por la idea de una España plural y un patriotismo progresista. No lo conseguimos, y ahora hay una especie desencanto cínico. La gente ve a los mismos en televisión diciendo las mismas cosas, pero su vida no ha mejorado. Gobernar bien no es hacer la oposición a Vox y al PP. El Gobierno tiene que tener un proyecto de país.

P: ¿Y no lo tiene?

R: No es incompatible sentarse con Ciudadanos y con ERC, lo incompatible es derogar o no derogar la reforma laboral. Me gustaría ver la concreción en números del proyecto de no dejar a nadie atrás. Más País es una fuerza modesta, pero decisiva para la investidura y quizá para los Presupuestos. Y vamos a ser exigentes.

P: ¿Qué opina de las causas judiciales abiertas a Unidas Podemos?

R: Cuando yo formaba parte de la dirección de Podemos viví muchas denuncias que se quedaron en agua de borrajas. Los casos de ahora los desconozco.

P: ¿Cree que son operaciones de las cloacas del Estado, como dice Unidas Podemos?

R: Quienes vinimos a transformarlo todo, vivimos una situación injusta, pero nos la hemos buscado. Nosotros juzgamos con dureza a toda la clase política y no íbamos a esperar que nos contestaran como en un seminario universitario. Pero la protesta en la casa de Pablo Iglesias, Irene y sus hijos no reivindica ninguna causa, lo que le piden es que dejen de existir, que se vaya de España. Y eso es inaceptable.

P: ¿Las graves consecuencias económicas y sociales de la pandemia pueden provocar un estallido social?

R: La gente más empobrecida tiene más miedo. Los españoles están teniendo mucha paciencia, piensan que esto es una desgracia que nos ha caído a todos y que deben mantener la disciplina. Pero la paciencia no dura eternamente. Si se sigue agravando la situación, el cóctel de decepción y ansiedad es muy peligroso. 


Cecilia - Mi Querida España 
 

Íñigo Errejón: "Hay una España vaciada que, al pesar menos 

electoralmente, no se ha hecho oír"


El candidato de Más País a presidir el Gobierno denuncia que ni Pedro Sánchez ni Pablo Iglesias garantizan que no se volverá a repetir el bloqueo institucional

MÓNICA FUENTES  5/11/2019

Pregunta: Imagine que estamos en el debate en el que anoche no pudo participar: ¿Cómo salimos del bloqueo?

Respuesta: Diciendo ya a los españoles que están votando qué vamos a hacer, con quién y cómo. He preguntado a Pedro Sánchez si está buscando la abstención del PP o un Gobierno progresista, y al señor Pablo Iglesias (UP) si, en el caso de que los ministerios no coincidan con los que desea, le regalaría una tercera opción a Vox. Nosotros lo decimos claramente: hay que conformar un Gobierno progresista y, si en enero no lo hemos logrado, hay que reconocer el fracaso y los tres deberíamos dar un paso atrás.

P: Ni Sánchez ni Iglesias se han posicionado sobre su propuesta de dar ese paso atrás. ¿Por qué?

R: Porque están cómodamente instalados en las posiciones del bloqueo. Ninguno de los dos asegura que no volvamos a repetir la misma situación. La única posibilidad de que lo que salga de las urnas sea un Gobierno y que sea progresista es votar por la única alternativa que no forma parte del bochorno del verano, que es Más País.

P: ¿Qué piensa ahora de aquel ‘No nos representan’ que coreaba en las calles el 15-M? 

R: Puede que mucha gente diga que recorrimos la mitad del camino, pero faltó la otra mitad. La mitad de los españoles se convenció de que la política era injusta y que necesitaba una profunda transformación. Pero ahora hay que demostrarles que se tiene la sensatez y el respeto por los votos. Las formaciones progresistas, en lugar de mirar por los intereses de la gente, han mirado por sus cálculos partidistas propios, han faltado al respeto al voto que recibieron y mantienen nuestro país parado.

P: Decía hace días que los partidos nuevos se han hecho viejos...

R: La incapacidad de Podemos para llegar a acuerdos y el que Cs eligiera mantener al PP en Madrid, el de la Gürtel y la Púnica de la mano de Vox, ha hecho que uno y otro hayan dejado tirada en el suelo la bandera de la regeneración política. Hacen falta pasos concretos, tangibles, que tengan que ver con la vida de la gente para empezar a transformar nuestro país antes de que nos coja una crisis o una desaceleración económica.

P: ¿Ve factible compartir Consejo de Ministros con Sánchez e Iglesias?

R: Eso no es lo importante. La posición que nosotros ocupemos en un Gobierno no va a ser nunca la excusa para darle a Vox una tercera oportunidad. Eso ha sido una inmensa irresponsabilidad.

P: ¿Aceptaría, entonces, apoyar al Gobierno desde fuera?

R: Lo fundamental para nosotros es qué medidas desarrolla ese Gobierno en tres ámbitos: la transición ecológica, la reconstrucción del Estado del bienestar y la igualdad de oportunidades y la lucha contra la discriminación. Esas son las prioridades, no quién se apunta las medallas.

P: Parece difícil cerrar un acuerdo respecto a Cataluña. Usted ha anunciado que no apoyará a Sánchez en la aplicación del 155. ¿Qué solución propone si hay nuevos altercados?

R: Hay mecanismos legales para la salvaguarda del orden público. Lo que nos está faltando es la otra pata, la política, que es el reconocimiento de que en Cataluña lo que hace falta es un gran acuerdo entre todos los catalanes, y entre Cataluña y el resto de España.

P: ¿Es partidario del indulto a los condenados por sedición?

R: Creo que el indulto es una solución constitucional que está supeditada a un objetivo, que es que por encima del castigo está la convivencia entre españoles y es una vía que no se puede descartar, pero supeditada a la mejor convivencia entre españoles.

P: ¿Está la situación de Cataluña detrás del auge de Vox?

R: Posiblemente. Vox se alimenta de política inútil, del bloqueo, y está envalentonado por la irresponsabilidad de Sánchez e Iglesias.

P: Podemos Aragón pactó con el PSOE de Javier Lambán su integración en el cuatripartito. ¿El talante es clave en la negociación?

R: Sin duda. Aragón es un ejemplo de que incluso con diferencias se puede colaborar y echar a andar un ejecutivo de signo progresista, en el que seguramente nadie consigue el 100% de lo que quiere. Influye el talante y la voluntad política. La victoria progresista en las urnas se convirtió en una derrota en las negociaciones.

P: Echenique le espetó en enero que no dejaba Podemos porque "de algo tenía que vivir hasta mayo". Ahora puede dejarle sin escaño. ¿Lo ve como una justicia poética?

R: Aquellas declaraciones no están en mi estilo de hacer política. No creo en el toma y daca. Es muy importante que toda la gente progresista que está cansada tenga una alternativa, y creo que aquí la tienen con Más País-CHA-Equo.

P: Pero las encuestas ven difícil que logre un escaño...

R: A veces las candidaturas nuevas vuelan por debajo del radar, y creo que lo que estamos diciendo es muy de sentido común: para que haya un resultado diferentes hay que votar diferente.

P: Como ideólogo que fue de Podemos, ¿debe dimitir un cargo orgánico condenado por tratar de forma irregular a un trabajador?

R: Esa es una pregunta que hay que trasladar a ellos.

P: ¿Por qué decidió desembarcar en Zaragoza con CHA?

R: Hay una sintonía de una forma de hacer política. En la trayectoria de la CHA siempre ha demostrado su capacidad de mirar muy lejos, con pragmatismo para ir dando pasos. Con trayectorias diferentes caminamos en paralelo, y hay muy buena sintonía. 

P: Aragón pide cambios en la financiación autonómica. ¿El nuevo modelo debe basarse en la población o en el coste de los servicios?

R: Hay que trasladar más parte de la gestión de la tarta de la Administración central a las comunidades, que deben tener más capacidad de financiación. La descentralización no es una cuestión identitaria para enfrentar a unos contra otros, sino qué ha de garantizar un Estado del bienestar que está en los huesos y que hay que reconstruir antes de que la crisis nos coja.

P: ¿Hay una España vacía o vaciada?

R: Hay una España vaciada que como pesaba menos electoralmente no se ha hecho oír. Es fundamental decir qué modelo de país queremos tener. El vaciamiento de una parte de España es socialmente injusto, económicamente insostenible y ecológicamente, una bomba de relojería.


Grande documentales: Miguel de Unamuno y Michel Foucault


1 comentario:

Thomas Verdhell dijo...

Llenemos la España vaciada y avancemos en calidad social y humaniza te. Me gusta Errejón