domingo, 22 de noviembre de 2020

LA MARCHA DE ANNA G. Y EL HILO ROJO

 


Una Casa Vacía | Jesús Adrián Romero | Origen y Esencia


Dedicatoria de amor con movimiento para el amor de tu vida 3

   Cuando al amor se le deja libre, no conoce límites. Busca los lugares secretos que nunca esperaron ser amados, y cuando los toca el resultado es inexorable: el amor es el que vence. Alguien me contó una vez unas cuantas cosas para que las recordara en los tiempos difíciles:

    - El amor no es un mero sentimiento. Contiene la verdad y, por lo tanto, es ley.
   - El amor se adapta a nuestra visión. Siempre podemos conseguir lo que queremos. Deseemos, entonces, el amor más elevado que podamos imaginar.
    - El único amor perfecto está más allá de lo personal. Si queremos entregar a alguien nuestro amor más profundo, primero tenemos que ver más allá de esa persona. Si queremos recibir al amor más profundo, tenemos que vernos más allá de nosotros mismos.
    - El amor supremo existe y se expresa a través de los seres humanos.
   - El amor que proviene del alma vence a la muerte. nada es más real que nuestra propia alma.

   Estas cosas son verdad, pero no toda la verdad. No importa cuántas veces se experimente: El amor siempre será infinito y misterioso. El amor va por delante de nosotros y, justo cuando creemos que lo hemos encontrado, da un nuevo paso. Todo es posible, así que hay que estar preparado y si leemos primero la última página, el final es el amor. Siempre.



Pedro Guerra - El Marido de la Peluquera (Directo Libertad 8)


     En una época tranquila de su vida, Antón descubrió Golosinas, y a Pedro Guerra en un concierto en directo. Ya lo conocía por sus discos anteriores, que escuchó con auténtico deleite en repetidas ocasiones. 

    - Es difícil que entren tantas cosas buenas en un solo disco, pensó para sí.  Fue, como decía, por primera vez a un concierto de Pedro con la que entonces era su compañera de fatigas y la futura madre de sus hijos. Una pasada, se dijeron con complicidad a la salida del teatro. Pero con el tiempo todo se fue complicando, surgieron montículos primero entre él y Anna G. y después montañas quasi insalvables. Empezaron a regalarse diamantes de carbón y besos de sal... y besos sin sal, que no sabía qué era peor. Se miraban muchas veces con cara de bobos sin saber qué hacer con la vida que aún compartían, todo parecía perdido, ¡qué carajo, todo estaba perdido! Mal que les pesara, a él especialmente. Tras varios intentos fallidos de reencontrarse, tuvieron que aceptar que sus caminos tomaban, indefectible e inevitablemente, líneas divergentes; sus historias respectivas habían de escribirlas ya en distintos pergaminos, en distintas soledades. Anna G. marchó por fin un mes diciembre, el mismo que les vio unirse dos décadas atrás, y marchó, decía, llevando consigo un trozo del corazón de Antón y algunas pertenencias, también una buena suma de dinero que habría de servirle para hacer más fácil el inicio de una nueva historia personal.

   Como por arte de magia, Antón consiguió sellar la brecha de su alma, corazón y vida en cuestión de horas, a lo sumo un par de días. Le ayudó ANA, su madre ausente ya varios años, y su familia de siempre. Fueron unas navidades distintas, agridulces, agrias por la ausencia en los primeros días de sus dos vástagos, pero extraordinariamente dulces y emotivas cuando en el colofón del año, celebró la Nochevieja con la familia en pleno, vueltos ya a casa Fran y Marta.

   Pasada la festividad de los Reyes Magos empezó a disfrutar de una paz increíble, ANA le acompaña desde entonces desde su atalaya de sirena varada, a veces, también como ondina que surca el azul etéreo en los días despejados, o en forma de cometa esparcido en diminutas lágrimas en la noche de San Lorenzo o como polvo de estrellas en el resto de noches claras de estío.

    Antón no sabe si son perseidas o están sólo en su imaginación, pero, reales o no, esa percepción le hace sentirse reconfortado y le señala el camino a seguir, con un coraje y una fuerza de la que no fue del todo consciente hasta la marcha de ANA primero, y de Anna G, después.

   Han pasado varios años y Antón sigue su peregrinar por el mundo, camina siempre recto, se abraza a los recuerdos y va ampliando su horizonte, cada día conoce gente nueva que le aporta experiencias gozosas y a quién ofrece lo poco o mucho que tiene. Desaparecido hace mucho el mal de amor, disfruta a menudo de momentos tan excelsos como éfímeros, aunque el viaje le resulta siempre satisfactorio por el amor y la dedicación a su trabajo diario, a su gente y a sus ratos de asueto que emplea gozoso en distintos quehaceres que alimentan su alma y sus necesidades mundanas.

    Recientemente, en una tarde de verano parece haber encontrado a alguien que, como un regalo llovido del cielo, quizás le proporcione, para los restos, una vida más completa, quién sabe, si hasta el fin de sus días. El tiempo, ese juez insobornable y, el hilo rojo, lo dirán. Y dirán que sí, se asegura a sí mismo.

(Petrus Rypff)




Mercedes Sosa - Gracias A La Vida
 



No soy de aquí, ni soy de allá (En vivo) - Facundo Cabral


https://www.youtube.com/watch?v=iNHMFcJB214
Recital en Quito (2004) [Semana de la Comunidad Andina] - Facundo Cabral

No hay comentarios: