jueves, 12 de noviembre de 2020

FELLINI, 27 AÑOS SIN ÉL, EL QUE NACIÓ HACE UN SIGLO

 


 

   FELLINI, 27 AÑOS SIN ÉL, EL QUE NACIÓ HACE UN SIGLO


Federico Fellini nació en Rímini, Emilia-Romaña, el 20 de enero de 1920-murió en Roma, 31 de octubre de 1993. Fue un director de cine y guionista italiano; considerado el cineasta de la posguerra más importante de su país a nivel mundial.

   Ganador de cuatro premios Óscar a la mejor película extranjera, en 1993 fue galardonado con un Óscar honorífico por su carrera. A lo largo de su carrera dio vida a personajes y escenas que se han incorporado al imaginario colectivo cinematográfico. De sí mismo decía que era «un artesano que no tiene nada que decir, pero sabe cómo decirlo». 

   Más allá de los aportes estéticos de su obra en general, y esos personajes y ambientes extraños a los que se ha etiquetados como «fellinezcos», una de sus películas, La Dolce Vita, tiene un impacto palpable y duradero en la cultura internacional al dar nombre a la figura de los paparazzi, basándose en el nombre de uno de sus protagonistas, Paparazzo. 

Biografía

   Nació en una familia de clase media: su padre, Urbano Fellini, era un representante de licor, dulces y comestibles, nacido en Gambettola, un pueblo al oeste de Rímini; su madre, Ida Barbiani, de origen romano, era ama de casa. ​El matrimonio Fellini tuvo dos hijos más: Riccardo, nacido en 1921, y Maddalena nacida en 1929. ​

   A los 8 años huyó de su casa por un breve periodo y se unió a un circo, esto de acuerdo a lo que declaró en diversas entrevistas. ​ Estudió en el Liceo Classico «Giulio Cesare», ​ donde descubrió su talento para el dibujo; sentía admiración por el dibujante estadounidense Winsor McCay, creador del personaje de cómic Little Nemo. ​ Este talento como caricaturista le consiguió un empleo en el Cine Fulgor, cuyo promotor le encargaba los retratos de los actores para anunciar las películas. En 1938 comenzó a publicar viñetas en el periódico y en la revista humorística "420" de Florencia. ​

   En su infancia, el joven Fellini mostró un vivo interés por las películas de Chaplin y los cómics humorísticos estadounidenses, llegando a afirmar en 1966: Es evidente que la lectura intensa de esas historias, en una edad en que las reacciones emotivas son tan inmediatas y frecuentes, condicionó mi gusto por la aventura, lo fantástico, lo grotesco y lo cómico. En este sentido es posible encontrar una relación profunda entre mis obras y los cómics norteamericanos. De sus estilizaciones caricaturescas, de sus paisajes, de los personajes siluetados contra el horizonte, me han quedado imágenes felizmente "chocantes", imágenes que de vez en cuando vuelven a aflorar y cuyo recuerdo inconsciente ha condicionado el elemento figurativo y las tramas de mis películas”. ​

   Antes de terminar la escuela secundaria clásica, alrededor del año 1938, Fellini consigue colaborar con periódicos y revistas como dibujante. Tal es el caso de la publicación de sus viñetas en el diario La Domenica del Corriere y, sobre todo, en el periódico florentio Il, importante publicación editada por Nerbini, quien además le contratará como corrector de las pruebas de imprenta, pasando así una estancia de unos 8 meses en Florencia. También ejercerá de guionista de la serie Flash Gordon, con dibujos de George Toppi, cuando el gobierno fascista prohíbe la importación de cómics estadounidenses y los autores italianos han de continuarlas para no defraudar a sus lectores.

   A principio de 1939, se traslada a Roma con el pretexto de cursar la carrera de Derecho, pero con la intención de convertirse en periodista. De hecho, durante tres semanas trabaja como reportero en el periódico Il Popolo. Fue en este período que se hizo amigo de otro actor debutante, Alberto Sordi.  Su amistad durará toda la vida y está bien contada en la película ¿Permette? Alberto Sordi.

   En 1940 ingresa al equipo editorial de la principal revista satírica italiana, Marc'Aurelio, dirigida por Vito de Bellis. Tras el éxito en Marc'Aurelio, Fellini recibe muchas ofertas de trabajo y sustanciosas cantidades de dinero.

   Fellini también produjo varios dibujos (principalmente en lápiz sobre papel), a menudo retratos cómicos y caricatura política siendo así como el joven Fellini conoció el cine: su primer éxito fue como dibujante publicitario para películas. Avanguardista durante el fascismo, sus primeras obras fueron para la Alleanza Cinematográfica Italiana (ACI), una compañía productora de Vittorio Mussolini, hijo de Benito Mussolini, a través del cual conoció a Roberto Rossellini​.

   En 1941 empieza a colaborar con el Ente Italiano Audizioni Radiofoniche (EIAR), viviendo una breve, pero feliz fase como escritor en la radio. La etapa de Fellini en la radio marca el debut del maestro en el mundo del espectáculo y el inicio de la relación afectiva y artística con Giulietta Masina. En los últimos años firmó unos noventa guiones, incluyendo las presentaciones de los programas de música, revistas, radio, a la famosa serie Cico y Pallina. La serie se emitió entre 1942 y 1943, y contaba la historia de una joven pareja.

23 marzo 1994 muore Giulietta Masina. Serie radiofónica Cico y Pallina, se emitió entre 1942 y 1943, y contaba la historia de una joven pareja (Fellini y G.Masina).

   En julio de 1943, Giulia presentó a Federico a sus padres, y la pareja contrajo matrimonio en octubre de ese mismo año. El 22 de marzo de 1945, Giulia y Federico tuvieron un hijo, Pier Federico, que falleció tan sólo doce días después de su nacimiento.

La fase neorrealista

 

Fellini, Masina, Carla del Poggio y Alberto Lattuada en 1952

   A principios de los años cuarenta, Fellini conoce a Tullio Pinelli, un dramaturgo, y fundan una asociación profesional. Fellini y Pinelli son los encargados de redactar el texto que dará a conocer a Aldo Fabrizi. En 1944, tras la caída del fascismo en una Roma apenas liberada de las tropas armadas, abrió una tienda de retratos y caricaturas, The Funny Face Shop. En 1945 se produce el primer encuentro de Fellini con Roberto Rossellini y comenzó su contribución a la película más representativa del cine italiano de posguerra: Roma città aperta (Roma ciudad abierta). Fellini también escribió guiones para otros directores reconocidos como Alberto Lattuada (Sin piedad, El molino del Po), Pietro Germi (En nombre de la ley, La ciudad se defiende) y Luigi Comencini.

Roma città aperta (Roma ciudad abierta) dirigida por R.Rosellini con guion de F.Fellini

El Neorrealismo con 'Roma, ciudad abierta', Días de cine - RTVE

   Después de colaborar en los guiones de otros films de Rossellini: Paisà (Camarada, 1946) y L'amore (El amor, 1948); y debutar en la dirección junto a Alberto Lattuada con Luces de variedades en 1950, realiza en 1951 su primera película en solitario Lo sceicco bianco (El jeque blanco, protagonizada por el cómico Alberto Sordi y escrita por Michelangelo Antonioni y Ennio Flaiano. Durante el rodaje de esta comedia entre satírica y burlesca con ecos del omnipresente neorrealismo de la época, Fellini conoció a Nino Rota, el músico que lo seguiría por el resto de su carrera. ​

Introducción a EL JEQUE BLANCO (Lo sceicco bianco) - CENTENARIO DE FELLINI - Filmoteca de Sant Joan d´Alacant - ENE.2020


The Best Nino Rota Movie Theme Songs (The Godfather, Roma, La Dolce Vita...)

   La actriz Giulietta Masina, con quien se había casado Fellini en 1943, se convirtió en su musa absoluta y en el personaje físico y sobre todo emocional que fascinó al público de medio mundo en títulos dorados del cine italiano como Almas sin conciencia, Las noches de Cabiria, La Strada, Giulietta de los espíritus y Ginger y Fred. Otro actor que aparece constantemente en sus filmes es Marcello Mastroianni, quien estudiaba interpretación en la misma escuela que Massina, y que fue gran amigo del director. De hecho, Mastroianni aparece en algunas de sus películas más importantes, siempre interpretando el papel principal (entre ellas La Dolce Vita y Ocho y medio). Fellini trabajó también con actores como Anita Ekberg, a quien lanzó a la fama, Sandra Milo, los ya citados Sordi y Fabrizi, Claudia Cardinale, o Roberto Benigni.

   Los guionistas con los que siempre trabajó (Bernardo Zapponni por ejemplo), lograron encontrar el modo de aunar diálogos y estructuras a la plasticidad, expresividad y enorme personalidad cinematográfica de Fellini (presente en la narrativa, encuadres, temáticas sobre lo onírico, el patetismo, la crueldad, la felicidad, la desolación, lo diferente, lo extravagante, la provocación, el humor, la farándula, lo mediterráneo...), y todo ello llega a desbordar rabiosamente la gran mayoría de sus películas.

Fellini y el actor Bruno Zanin durante el rodaje de Amarcord 

   Su época de madurez está marcada por su distanciamiento con la crítica y por su pérdida de rentabilidad masiva de cara al mercado coincidiendo con dos acontecimientos clave: el final de la supremacía de los grandes estudios estadounidenses y europeos, y el relevo generacional tan rupturista como radical que se produce en los primeros años 1970 en medio mundo, a lo que se une el auge de la televisión como motor del ocio diario de la gran mayoría del público, acompañada de la fabricación de un nuevo invento que cambia el concepto de la industria del cine predominante hasta entonces: el video doméstico. 

   También ahora, la superación del cine de estructura clásica perjudica la carrera del cineasta ya que, paradójicamente, es ahora cuando el maestro italiano se vuelve —al menos aparentemente— más convencional en sus propuestas y su cine "pasa de moda" en aras de las nuevas corrientes del cine del viejo continente (el thriller de Jean Pierre Melville, el clasicismo filosófico de François Truffaut, el compromiso político de Pier Paolo Pasolini, las innovaciones estéticas y formales de Bernardo Bertolucci, el lirismo poético y metafísico de Andréi Tarkovski, el auge de los nuevos y jóvenes creadores (Rainer Werner Fassbinder, Wim Wenders, Carlos Saura, Ken Russell, Vilgot Sjöman, Hristo Popov). Sin embargo, es en este momento cuando Fellini se vuelca en hacer obras más pequeñas y personales, con menor presupuesto, pero de encomiable envergadura artística, ya que esta crisis profesional no resta valía a los proyectos que va rodando y estrenando: I clowns (Los clowns, 1970); Roma, (1972); Prova d'orchestra (Ensayo de orquesta, 1979) o E la nave va (Y la nave va, 1983).

   Il viaggio di G. Mastorna (El viaje de G. Mastorna) es el título de un guion escrito entre 1965 y 1966 por Fellini para el productor Dino De Laurentis. Originalmente, el proyecto sería una adaptación de la novela What Mad Universe del estadounidense Frederic Brown. La decisión de adaptar este libro de ciencia ficción surgió a partir de la escena retratada en la portada de la edición de 1949, donde una mujer con un rostro similar al de Betty Page y un cuerpo que recordaba al de Anita Ekberg salía de la ducha mientras era observada por un extraterrestre agazapado al lado de un cohete de evidente forma fálica. Sin embargo, el realizador italiano cambiaría de idea y empezaría a desarrollar un trabajo original basado en una idea de Dino Buzzati.

   El guion, dotado de una narrativa onírica, cuenta la historia de Giuseppe Mastorna, un famoso violonchelista que se encuentra en una dimensión extra-terrena a la que llega luego de un accidente de avión. Escrito en colaboración con Brunello Rondi, Il viaggio de G. Mastorna nunca se produjo, aunque siempre estuvo en los planes de Fellini hasta el momento de su muerte. El guion en italiano fue publicado desde 1995, mientras que una traducción comentada en inglés salió a la luz en 2013 bajo el título The Journey of G. Mastorna. The Film Fellini Didn't Make (El viaje de G. Mastorna. La película que Fellini nunca hizo).

 

Filmografía

   Hay tres momentos en la filmografía de este director: 1. Sus inicios, en constante coqueteo con la corriente neorrealista predominante en el cine italiano de los años 1940 y 1950, y en aras de encontrar un estilo propio que le definiera como creador (de El jeque blanco a Almas sin conciencia pasando por la estupenda Los inútiles (I vitelloni, 1953)); 2. la fama internacional y conquista de las taquillas de todo el mundo, premios Óscar incluidos (La strada, Las noches de Cabiria, La dolce vita, Julieta de los espíritus, El Satiricón, Casanova y Amarcord); 3. y la época de madurez, marcada por su distanciamiento con la crítica y por su pérdida de rentabilidad masiva de cara al mercado.

 

Como director

Luci del varietà (Luces de variedades) (1950) — codirigido con Alberto Lattuada.

Lo sceicco bianco (El jeque blanco) (1952)

I vitelloni (Los inútiles) (1953)

L'amore in città (Amor en la ciudad) (1953)

La strada (1954)

   Es la cuarta película de Federico Fellini, y fue la que sentó las bases de su reputación a nivel internacional. protagonizada por Anthony Quinn comp Zampano, el Forzudo, y la esposa del director, giulietta Masina, como la ingenua Gelsomina, es una historia de amor y celos con el transfondo del circo, ámbito al que Fellini acudiría más de una vez. El rutinario número de Zampano consiste en romper unas cadenas que rodean su pecho. Necesita una ayudante, y así compra los servicios de Gelsomina, pagándole a su madre, para que le acompañe en la carretera. Ella actúa de payaso, y sus gestos tienen un deje chaplinesco. Cuando se unen a una compañía circense, Gelsomina se siente fascinada temporalmente por un acróbata, el Loco, interpretado por Richard Baseheart. Aunque Zampano trata muy mal a la chica, se siente celoso del Loco y sus acciones al respecto dirigen la película hacia su conclusión.


Introducción a LA STRADA - Filmoteca de Sant Joan d'Alacant - EL CIRCO EN EL CINE - ENERO 2018

L´STRADA - ESCENA FINAL

   Se ha dicho que el estilo de fábula de La Strada imició el cambio del neorrealismo de posguerra que había dominado el cine italiano, un movimiento con el que Fellini había estado muy implicado como guionista. aunque rodaba en localizaciones, la acción de la película podría desarrollarse en el presente o de aquí a cien años. Zampano y Gersomina son arquetipos, simples personajes impulsado por las emociones y los deseos más elementales. La acción se desarrolla como si estuviese predeterminada, y los personajes no hacen sino seguir su destino, lo que la convierte en una historia trágica. El retrato de Masina explotada pero valerosa Gelsomina definiría sus personajes en la pantalla en posteriores película de Fellini, y en gran parte en el resto de sus trabajos como actriz. Quinn resulta igualmente inolvidable como el bruto forzudo incapaz de entender sus propios sentimientos hacia Gelsomina. Ambos actores destacaron la diferencia entre la interpretación de sus personajes y la realidad de sus vidas.

   A lo largo de su carrera, Fellini se sintió fascinado por la tensión entre el aspecto teatral de los personajes y su inexplorada y compleja vida interior. La Strada ganó el Oscar a la mejor película de habla no inglesa y, muy probablemente, sea la más accesible y querida de las obras del director italiano. Los esnobs y los sofisticados, sin embargo, no escogerían esta compleja y conmovedora película, que sigue proporcionando nuevas percepciones e ideas cada vez que se ve. 


Il bidone (Almas sin conciencia/El cuentero) (1955)

Le notti di Cabiria (Las noches de Cabiria) (1957)

   La Cabiria de este clásico de Federico Fellini está interpretada por la esposa del cineasta, Giuletta Masina, que merecidamente ganó el premio a la mejor actriz en Cannes por su retrato de una ingenua prostituta. Avergonzada de su profesión, la vivaracha Cabiria bbusca desesperadamente un amante rico que la retire, aunque en el fondo, lo que realmente quiere es un amor duradero.

   Después de su estreno, una polémica escena en la que intervenía un samaritano con un saco  lleno de buenos deseos fue censurada tras las protestas de la Iglesia católica. Al parecer, la generosidad es un rasgo provinciano, pero por suerte los fotogramas fueron finalmente. El tema de la bondad es primordial en toda la película; tras su apariencia mundana, Cabiria sólo desea ser feliz, como cualquiera. Su corazón de oro no la libra de una tristeza que ni la música más alegre puede aliviar.

Las noches de Cabiria

Introducción a LAS NOCHES DE CABIRIA - FILMOTECA DE SANT JOAN - CICLO "LA PROSTITUCIÓN EN EL CINE"

La Dolce Vita (íd.) (1960)


La Dolce Vita / Tráiler oficial España

Boccaccio 70 (Boccaccio '70) (1962)

Otto e mezzo (8 ½) (1963)

Trailer "Fellini, ocho y medio" (Fellini, 1963)
8½ theme - Nino Rota

Giulietta degli spiriti (Julieta de los espíritus) (1965)

Tre passi nel delirio (Historias extraordinarias) (1968)

Block-notes di un regista (1969) — TV

Satyricon (1969)

Fellini - Satyricon Official Trailer


I clowns (1970) — TV

Roma (1972)

Amarcord (1973)


Federico Fellini-Amarcord


Casanova (1976)

Prova d'orchestra (Ensayo de orquesta) (1979)

La città delle donne (La ciudad de las mujeres) (1980)

E la nave va (Y la nave va) (1983)

Ginger e Fred (Ginger y Fred) (1986)

Intervista (Entrevista) (1987) — TV

La voce della luna (1990)

 

Como guionista

Lo vedi come sei? de Mario Mattoli (1939)

Imputato alzatevi! de Mario Mattoli (1939)

Il pirata sono io! de Mario Mattoli (1940)

I cavalieri del deserto de Gino Talamo y Osvaldo Valenti (1940)

Avanti, c'è posto de Mario Bonnard (1942)

Quarta pagina de Nicola Manzari (1942)

Campo de' Fiori de Mario Bonnard (1943)

Apparizione de Jean de Limur (1943)

Vive... si te dejan (L'ultima carrozzella) de Mario Mattoli (1943)

Tutta la città canta de Riccardo Freda (1945)

Roma, ciudad abierta (Roma città aperta) de Roberto Rossellini (1945)

Chi l'ha visto? de Goffredo Alessandrini (1945)

Camarada (Paisà) de Roberto Rossellini (1946)

Il passatore de Duilio Coletti (1947)

El delito de Giovanni Episcopo (Il delitto di Giovanni Episcopo), de Alberto Lattuada (1947)

Senza pietà (Sin piedad) de Alberto Lattuada (1948)

El molino del Po (Il mulino del Po) de Alberto Lattuada (1948)

El amor (L'amore) de Roberto Rossellini (1948)

En nombre de la ley (In nome della legge) de Pietro Germi (1949)

Il cammino della speranza de Pietro Germi (1950)

Luces de variedades (Luci del varietà) (1950)

Francisco, juglar de Dios (Francesco, giuglare di Dio) de Roberto Rossellini (1950)

Persiane chiuse de Pietro Germi (1950)

La ciudad se defiende (La città si difende) de Pietro Germi (1951)

Una doncella en apuros (Cameriera bella presenza offresi...) de Giorgio Pastina (1951)

Il brigante di tacca del Lupo de Pietro Germi (1952)

El jeque blanco (Lo sceicco bianco) (1951)

Europa 51 (Europa '51) de Roberto Rossellini (1951)

Los inútiles (I vitelloni) (1953)

L'amore in città (1953) — episodio "Un'agenzia matrimoniale"

La strada (1954)

Alma sin conciencia (Il bidone) (1955)

Las noches de Cabiria (Le notti di Cabiria) (1957)

Fortunella (Fortunella) de Eduardo De Filippo (1958)

La dolce vita (1960)

Boccaccio 70 (1962) — episodio Las tentaciones del doctor Antonio

Fellini 8 ½ (8 e ½) (1963)

Giulietta de los espíritus (Giulietta degli spiriti) (1965)

Tre passi nel delirio (1968) — episodio "Toby Dammit"

Block-notes di un regista (1969) — TV

Noches en la ciudad (Sweet Charity) de Bob Fosse (1969)

Satyricon (Fellini Satyricon) (1969)

I Clowns (1971) — TV

Roma de Fellini (Roma) (1972)

Amarcord (1973)

Il Casanova di Federico Fellini (1976)

Prueba de orquesta (Prova d'orchestra) (1978)

La ciudad de las mujeres (La città delle donne) (1980)

Y la nave va (E la nave va) (1983)

Ginger y Fred (Ginger e Fred) (1986)

Entrevista (Intervista) (1987) — TV

La voz de la luna (La voce della luna) (1990)

 

Premios y distinciones

Premios Óscar

1954 Mejor Película Internacional - La strada.

1957 Mejor Película Internacional - Las noches de Cabiria

1963 Mejor Película Internacional - 8½  

1975 Mejor Película Internacional - Amarcord

1995 Óscar honorífico- Premio a la Trayectoria Profesional


Festival Internacional de Cine de Cannes

1957​ Mención especial - Las noches de Cabiria .

1960​ Palma de Oro -    La Dolce Vita.    


Federico Fellini, otra orilla del Neorrealismo


Federico Fellini, con Valentina Cortese y Giulietta Masina en el Hotel Excelsio, Lido, Venice 1955. 

 

   En enero de 2020, año que pronto se despedirá, marcado por tantas cosas negativas generadas por el dichoso Coronavirus, se celebró el centenario del nacimiento del director cinematográfico Federico Fellini (Rímini 1920-Roma 1993). Algunas miradas analíticas y críticas han simplificado la filmografía felliniana en una suerte de hale-hop colorista y truculento, como si el riminiano fuera un mago exclusivo de efectos especiales y de luces de colores. Razones avaladas, sobre todo, por el valor de las películas rodadas tras el año 1968, año crepuscular que tanto ha marcado los significados en la cultura occidental.

   Trayectoria del Fellini prestidigitador y malabarista con obras tan problemáticas y discutibles como Tres pasos en el delirio (1968), Satyricon (1969), Los payasos (1970), Roma-Fellini (1972) y Casanova (1979). Con la salvedad rememorativa en esos años de plástico y de expresionismo Neo-Pop y un poco onirista, que supuso de hecho la inflexión de Amarcord en 1973, y que abriría por ello otras vías interpretativas de la etapa manierista del director, que había comenzado con la sobriedad del frío escueto y breve de los años cuarenta. Años de reconstrucción del imaginario de la Italia de la unión democrática, salida de la guerra y alejada de la solemnidad fascista de Mussolini. Tanto como el nuevo cine que se abría paso entre Ladrón de bicicletas y Roma cittá aperta, estaba alejado de toda la truculencia de las llamada comedias de los teléfonos blancos.

    Piezas intrascendentes de un cine tan engolado como alejado de la realidad y que sería volteado por la estética del Neorrealismo, que pugna por reinventarse desde una elementalidad narrativa con escasos medios técnicos y humanos. De aquí la inmediatez de los rodajes, el amateurismo de los actores, la sobriedad de los guiones y el sentido de la realidad inmediata. Y ese es el nudo central de todas las películas italianas desde 1945 a 1965, donde se encuentran los nombres claves de Roberto Rosellini, Vittorio de Sica, Alberto Lattuada, Federico Fellini, Michelangelo Antonioni, Pietro Germi, Ettore Scola o Dino Rissi. 

   Y esos orígenes primarios en la trayectoria de Fellini, sostenidos en un principio de forma visible, reaparecerán en obras posteriores, como ocurriera en Amarcord que opera como una suerte del Rosebud del Ciudadano Kane de Orson Welles. Y es que esa película, filmada a los 53 años de edad, establece un nexo con la propia memoria del director y, consecuentemente, con dos obras centrales en ese proceso de rescate del pasado del grupo Neorrealista, como fueron I Vitelloni (1953), y Otto e mezzo (1963), con guiones las dos de Ennio Flaiano. Obras a las que podrían agregarse La strada (1954), Las noches de Cabiria (1958) y La dolce vita (1960). Es decir, trabajos de captura del proceso formativo que en Fellini pasó por el mundo de la historieta y de su admiración por Windsor Mckay y la consiguiente tienda de caricaturas abierta en Roma en 1945 (The funny face shop), hasta los primeros guiones tramados en la Roma liberada del final de la Segunda guerra mundial, sin olvidar ciertas formas de fascinación de un incipiente periodismo de los paparazzi de Vía Véneto que oteaban el nuevo glamur de las estrellas de Cinecittá. Y ese recorrido autobiográfico es visible en Otto e mezzo y las relaciones Mastroianni y Annita Ekberg.



Fellini, Bergman u Liv Ullman

   Amarcord no es por ello, una pieza trabada en las películas posteriores del desfiladero de los años sesenta y setenta, sino un hito que acompaña a las otras dos citadas y realizadas, como en la secuencia de una partitura musical, con un intervalo entre ellas de diez años exactos: 1953, 1963 y 1973. Es decir, el creador mirándose a sí mismo a los 33, a los 43 y a los 53 años, para cotejar como va pasando el tiempo y nosotros con él. En lo que fue malamente entendido como otra extravagancia en la elaboración de los recuerdos alterados, aunque ahora en Amarcord el color sustituyera al blanco y negro de las dos obras precedentes, para componer un preciso y precioso terceto de la memoria. Tendencia, por cierto, que se diluye pese a todo, y pese a algunos amagos sueltos de obras finales como Y la nave va (1983) y Ginger y Fred (1986). 




   Olvidando esas miradas del centenario felliniano sus sólidos orígenes neorrealistas tanto como guionista como director. Y así olvidan que en 1945 está colaborando con Roberto Rosellini en el guion de Roma cittá aperta, cumbre señera de la estética representativa del cine italiano nacido en la postguerra con el citado Rosellini, De Sica, Lattuada y Cesare Zavatinni. Con Rosellini volverá a colaborar en los guiones de la enorme Paisa (1946) y L`amore (1946). Sin olvidar que sus primeros trabajos, como Luces de variedad, son fruto de colaboraciones con Lattuada en 1950, y más tarde con Antonioni y Ennio Flaiano en 1951 con El jeque blanco. 

   Ennio Flaiano, quien ha escrito los mejores guiones del cine felliniano, junto al compositor Nino Rota (que se repite en múltiples piezas de Fellini) componen otras dos realidades que aclaran y subrayan la filmografía de Fellini, a través de la escritura y a través de la música. Y ese carácter circular de las presencias de Federico Fellini, de Ennio Flaiano (quien es autor de los guiones de las películas de García Berlanga Calabuch y El verdugo) y de Nino Rota (que llega a ser responsable de la banda musical de El Padrino con Ford Coppola), dan una visión de grupo abierto en los movimientos del cine italiano de los años cincuenta y sesenta. 

   Donde se cruzan las colaboraciones de unos y de otros, en un magma de guionistas, directores, ayudantes, fotógrafos, actores y actrices, dentro de ese movimiento colectivo que produjo una innovación formal y estilística bajo las teclas del Neorrealismo. Que a fin de cuentas compone el primer movimiento cinematográfico coral de la postguerra iniciada en 1945 y que va a competir con la otra mirada que viene del otro lado del Atlántico, desde los estudios de Hollywood. Mirada de la sequedad europea, sin la cual serán ininteligibles posteriores movimientos que van desde La Nouvelle Vague al Free Cinema, desde el Nuevo cine alemán a las transformaciones de todo el cine del Este tras el primer deshielo soviético. 

   Luego, y a partir del año charnela de 1968, las cosas del cine fueron de otra manera. Y de ello da cuenta el segundo tramo de la misma obra de Federico Fellini recorrido por fantasmas iluminados, por excesos de la tramoya y por niños perdidos en una lejana playa de Rímini.

 




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