jueves, 8 de octubre de 2020

RECURSOS LITERARIOS I

 

 

 



¿Cuál es la diferencia entre antítesis y oximoron? 

    Brevemente, podemos decir que en la antítesis las palabras o frases expresan ideas opuestas sin implicar contradicción; en el oxímoron los términos, que sí expresan contradicción, se encuentran en la misma frase, mientras que la paradoja supera los límites de la oración simple.

   Veamos con más detalle cada una de estas tres figuras del pensamiento. 

La antítesis 

   La antítesis es una figura del pensamiento que consiste en contraponer una frase o una palabra a otra de significado contrario. En el siguiente fragmento del “Romance del rey don Rodrigo”, el poeta anónimo contrapone el antes y el después de la pérdida de España en la batalla del Guadalete.

 

Ayer era rey de España,

hoy no lo soy de una villa;

ayer villas y castillos,

hoy ninguno poseía;

ayer tenía criados

y gente que me servía;

hoy no tengo una almena

que pueda decir que es mía.

 

Otros ejemplos: “Es tan corto el amor, y tan largo el olvido” (Pablo Neruda); “Cuando quiero llorar, no lloro... / y a veces lloro sin querer..." (Rubén Darío); “los propios y los ajenos” (Lope de Vega) 

 

El oxímoron

    Recurso retórico consistente en la combinación, en una misma estructura sintáctica, de dos palabras o expresiones de significado opuesto que originan un nuevo sentido, como en un silencio atronador, sol de medianoche, calma tensa, altibajo, pico de la curva, muerto viviente, agridulce, ligero sobrepeso, Ángeles del Infierno, pequeño gran hombre, martillo de goma, gas líquido, ir a ningún sitio, menos es más, buen perdedor, cerveza sin alcohol, sí pero no, realidad virtual, lavado en seco, tragicomedia, baja altitud, terraza interior / en el interior, claroscuro, secreto a voces. Debe permanecer invariable en plural (los oxímoron). El oxímoron puede aparecer en diferentes contextos, aunque se utiliza como recurso literario especialmente en la poesía. 

   Ejemplos de oxímoron sacados de la literatura:

   «Mis libros están llenos de vacíos» (Augusto Monterroso)

   «Había en su andar una como graciosa torpeza» (Jorge Luis Borges)

  Podemos recurrir al oxímoron para ponerle título a una obra de ficción. Dos ejemplos de título de novela en el que el autor ha recurrido al oxímoron son los siguientes:

   El viaje a ninguna parte (Fernando Fernán Gómez)

   El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas (Haruki Murakami)

    Así pues, el oxímoron es una figura del pensamiento que consiste en poner en contacto, dentro de una misma estructura sintáctica, palabras que se contradicen, pero que en el contexto en que se encuentran se proyectan hacia un significado que las armoniza. En los siguientes dos versos de Quevedo, los tres casos de oxímoron se explican en el contexto del “amor” a través de la tradición mítica de Cupido.

    Es hielo abrasador, es fuego helado,

    es herida que duele y no se siente. 

   El oxímoron es un recurso frecuente tanto en el lenguaje escrito como en el hablado, y su valor depende del contexto en que se encuentra y de lo oportuno de los significados que proyecta. Aquí algunos ejemplos fuera de contexto: accidente afortunado; copia original; falsa realidad; filósofo ignorante; un instante eterno; suicidio involuntario; alarma silenciosa.

 

La paradoja

   La paradoja es una figura del pensamiento que consiste en afirmar algo que implica contradicción; es decir, afirmar algo que en el contexto de nuestra cultura parece absurdo. El lenguaje místico usa con mucha frecuencia la paradoja para sugerir un nivel más profundo de pensamiento, para expresar aquello que la ciencia no llega a entender y que nuestra experiencia no sabe articular. Veamos cuatro ejemplos (los dos primeros del poema “vivo sin vivir en mí” de Santa Teresa, el tercero pertenece al soneto 44 de Pablo Neruda, el cuarto proviene de "Proverbios y cantares", de Antonio Machado):

 

Vivo sin vivir en mí

y de tal manera espero,

que muero porque no muero.

 

Vida, no me seas molesta,

mira que sólo me resta,

para ganarte, perderte;

            (Santa Teresa)

 

Yo te amo para comenzar a amarte,

para recomenzar el infinito

y para no dejar de amarte nunca:

por eso no te amo todavía.

           (Pablo Neruda)

 

Doy consejo, a fuer de viejo:

nunca sigas mi consejo.

           (Antonio Machado)

 

 

Vacúnate contra las redundancias

 

   El virus de la redundancia se propaga con facilidad. Para inmunizarnos contra él, veamos en qué consisten, cómo se originan y de qué manera podemos evitarlas.

   Una redundancia es el ofrecimiento por replicado de una información. A modo de ejemplo, en la siguiente frase...A mí me gusta el zumo de maracuyá... hay una información repetida, puesto que se ofrece dos veces el dato de a quién le gusta el zumo de maracuyá: una vez con las palabras A mí y otra con la palabra me. En principio, habría bastado con dar esta información una sola vez: Me gusta el zumo de maracuyá.

  Hemos eliminado la redundancia, y con ello la comunicación resulta más eficiente, puesto que estamos diciendo lo mismo con menos palabras. En general, las redundancias introducen texto innecesario, y, por ello, conviene evitarlas. ¿Por qué obligar a leer tres palabras cuando con una es suficiente?

  * A veces, no obstante, las redundancias están justificadas. Por ejemplo, podemos repetir una información para hacer énfasis en ella, o para dejar claro lo que estamos diciendo, o para evitar que la comunicación resulte breve en exceso.

   Por ejemplo, en la frase mostrada inicialmente, podríamos no sólo dejar el "A mí", sino remarcar la afirmación añadiendo un "sí": A mí sí me gusta el zumo de maracuyá. 

    A continuación, mostraremos expresiones que, salvo en casos excepcionales, resultan redundantes, y que, por tanto, conviene evitar:

  Subir arriba, bajar abajo, salir afuera, meterse adentro.

  Son también redundantes aquellas expresiones que resultan de complementar con el adverbio más un verbo que ya lleva implícito ese significado: 

   Así, es redundante la expresión...se ha incrementado más. Lo correcto es...se ha incrementado... así, sin el más, puesto que incrementar ya lleva implícita la adicción. En el caso de que se tratase de un segundo incremento, la expresión a usar sería...se ha incrementado de nuevo.

   De la misma manera, es redundante la expresión...lo han prorrogado dos semanas más. Lo correcto es...lo han prorrogado dos semanas... sin el adverbio. En el caso de que se tratase de una segunda prórroga, la expresión a usar sería...lo han prorrogado otras dos semanas.

   Más ejemplos: se redunda cuando se usa la expresión volver a con un verbo que ya lleva implícito el significado de por segunda vez: Es redundante, así, la expresión...vuelvo a repetir. Sólo será correcta en el caso de que se esté comunicando algo por tercera vez. Lo correcto es decir...repito.

   Se redunda igualmente cuando se usa la expresión otra vez (o una análoga: por ejemplo, de nuevo) con cualquier verbo de este tipo. Así, es redundante la expresión...han reabierto de nuevo. Lo correcto es...han reabierto.

   De manera análoga, es redundante, por ejemplo, la expresión...nuevos rebrotes... puesto que un rebrote ya es algo nuevo, tal como indica su definición:

rebrote: 1. Tallo nuevo que brota de un árbol o de una planta. 2. Acción de rebrotar o aparecer de nuevo una cosa material o inmaterial no prevista y, generalmente, considerada nociva.

   La expresión correcta, en relación a los brotes recientes de una pandemia, sería...más rebrotes o, quizás...últimos rebrotes.

   Se redunda siempre que se califica de anterior algo que ya lleva implícita una anterioridad. Por ejemplo, es redundante la expresión...plan previo... puesto que un plan siempre se realiza con antelación.

   Por el mismo motivo, es redundante la expresión...preparar el plan... puesto que la palabra preparar lleva también implícita una antelación.

   Ni qué decir tiene que es redundante, y por partida doble, la expresión...preparar el plan previo.

   Una redundancia muy, muy frecuente es la expresión...cita previa. Es redundante porque toda cita, al igual que todo plan, implica una anterioridad. El único caso en el que se puede calificar de previa una cita es cuando es previa en relación a otra. Por ejemplo, si contactamos con un profesional (una fisioterapeuta, por ejemplo) para que nos atienda en una serie de sesiones, y nos requiere un encuentro preliminar que le permita conocer nuestra problemática y saber si puede ayudarnos o no, ésta sí sería una cita previa (a las otras).

  Sucede parecido con la palabra requisito. La expresión...requisito previo... es redundante, puesto que todo requisito es, por definición, previo. Únicamente tendrá sentido calificar como previo un requisito cuando lo sea respecto a otro requisito, es decir, cuando sea un prerrequisito.

   En general, cualquier expresión que indica una anterioridad, como previamente, a priori, por anticipado, etc., genera una redundancia cuando con ella se complementa un verbo que ya lleva implícita esa cualidad. Así, es redundante la expresión...prever con antelación.

   De manera similar, son expresiones redundantes aquellas en las que, de la manera que sea, se califica de anterior algo que, por definición, siempre lo es. Por ejemplo, es redundante la expresión...reliquia del pasado... ya que todas las reliquias son del pasado.

   Es también redundante la expresión...viejo proverbio... ya que todos los proverbios tienen una cierta antigüedad. 

   Cambiando el sentido de la flecha del tiempo, son redundantes aquellas expresiones en las que se le añade una referencia al futuro a algo que ya se refiere a él. Así, es redundante la expresión...predicción para el futuro... puesto que todas las predicciones tienen como objeto el futuro. También es redundante la expresión...tiene un gran futuro por delante... ya que el futuro siempre se tiene por delante (a menos que se viaje en el tiempo, o algo así). La expresión correcta es...tiene un gran futuro, o la expresión...tiene toda la vida por delante... ya que se puede tener toda la vida por delante o toda a las espaldas, o mitad y mitad; el futuro, en cambio, sólo se puede tener por delante.

   Cuando usamos el adjetivo final para calificar algo que, por definición, ya implica una finalización, estamos redundando. Así, es redundante la expresión...decisión final... como lo es la expresión...resultado final... y la expresión...desenlace final. Son igualmente redundantes las expresiones...remate final... ya que un remate es ya una finalización, y...broche final... ya que la palabra broche se usa, metafóricamente, con el significado de finalización. Exactamente lo mismo sucede con la expresión...colofón final.

  Igualmente, cuando nos referimos a algo que, por definición, tiene la cualidad de inicial, es redundante añadir un término que informe de esa cualidad. Así, es redundante la expresión...preparación inicial... puesto que una preparación se lleva a cabo siempre al inicio de algo. También es redundante la expresión...empezar de cero... puesto que empezar es, por definición, hacer la primera parte de algo. Lo que sí se puede es partir de cero o de cualquier otro punto. También se puede empezar a llevar a cabo una acción no por el inicio del objeto de esa acción, sino por otro punto, como cuando se empieza a contar una historia por su final. Y también se puede empezar de nuevo.

   En ocasiones, las expresiones redundantes se originan por confusión con los términos de expresiones similares. En el ejemplo anterior, la expresión empezar de cero, redundante, surge de mezclar las expresiones empezar de nuevo y partir de cero, ambas correctas. Por ejemplo, la expresión...en primera línea del frente... es redundante, ya que un frente ya es una primera línea: es la línea que une las unidades más avanzadas de un ejército. Esta redundancia viene causada por confusión con la expresión...en primera línea de batalla... que sí es correcta, puesto que, en una batalla, los efectivos se disponen en varias líneas.

   Igualmente, resulta de una confusión de términos la expresión redundante...en primera línea de fuego... puesto que la línea de fuego es el frente de batalla: o se está en la línea de fuego, o no se está, es decir, no se puede estar en segunda línea de fuego. Lo que sí puede haber, en una batalla, es una primera línea de defensa, una segunda línea de defensa, etc. Es redundante la expresión...línea del frente... así, sín más, puesto que, un frente es, por definición, una línea.

     Por el mismo motivo es redundante la expresión...línea del horizonte... ya que, por definición, el horizonte es una línea: es la línea en la que parecen unirse el cielo y la tierra.

   Es redundante la expresión...ejercicio práctico... puesto que todo ejercicio es práctico. La definición de esta palabra lo deja claro: un ejercicio es una práctica que sirve para adquirir unos conocimientos o desarrollar una habilidad.



ODA-PERSONIFICACIÓN

¡DANA, VETE YA!

Hace varios días nos hablaron de ti, DANA,

sin conocerte demasiado, ni ellos mismos,

los que hablan del tiempo y del cielo
de rayos, vientos, bajas presiones, días soleados,
rayos ultravioletas peligrosos, tornados,
tifones, tsunamis, huracanes
y tormentas perfectas.

Quizás representes a la naturaleza enfadada
por el maltrato que entre todos
le damos desde hace tiempo,
con nuestras emisiones de gases tóxicos,
nuestros plásticos y nuestros venenos.

Sé que los ríos ya no son ríos,
que los mares y océanos
ya no son fuentes de vida,
que los tiburones y delfines se enredan en redes trampa
que los osos polares ya no sonríen en Groenlandia
ni en el Ártico, que los pingüinos
se han hartado del frack, que las ballenas
vuelven a ser capturadas en Japón.

Que los dinosaurios amenazan con no volver jamás,
que los bancos de peces pequeñines han quebrado,
que los arrecifes de coral han sido desahuciados,
que muchas especies terrestres están extinguiéndose
con el beneplácito de los que mandan
y los que pasamos de todo,
que a los elefantes ya no les salen colmillos
por si acaso son derribados por rifles asesinos
de reyes eméritos despistados y otros furtivos.

Que los buitres no son culpables
de las acciones de los fondos homónimos
que están echando de sus casas a personas humildes.

Pero tú, DANA, te has pasado, nos has castigado demasiado
y quién sabe si has terminado tu tarea destructiva.
Los molineros no somos los culpables de tanto mal,
de verdad, que somos gente sencilla,
tu furia está siendo desmedida, y ya has hecho mucho daño,
estamos temerosos de que sigas por aquí,
hemos aprendido la lección,
márchate ya de nuestro pueblo,
no te guardaremos rencor
y te prometo que entre todos acallaremos
las voces rotas de algunos que yo mismo
he oído decir: “Maldita seas DANA”.

(PETRUS RYPFF)

Inundaciones en Molina de Segura 2019






 




                                                



 

 


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