martes, 27 de octubre de 2020

LA ÓPERA. NACIMIENTO Y ANTECEDENTES

 


«Músicos», Anton Domenico Gabbiani

La ópera nace del que seguramente sea el primer programa de investigación histórico-cultural sistemático de la burguesía: la «Camerata fiorentina». La «camerata», aunque estaba bajo el auspicio de nobles que participaban de los trabajos, como tiempo después estará la «Royal Society», es ante todo el primer «laboratorio» artístico que se piensa como tal. Su objetivo: investigar el teatro clásico griego y producir un arte total -música, danza y teatro unidos en un único género escénico- que refleje el ímpetu universalista de la burguesía comercial renacentista frente al arte decadente de la aristocracia. Pero como buenos burgueses, toda investigación debe ser aplicada, generar producto. Resultado: «Dafne» (1598), la primera ópera.

 

LA ÓPERA. NACIMIENTO Y ANTECEDENTES

     Como figura del Renacimiento, la ópera tuvo su cuna en Italia a finales del siglo XVI. Una vez entrado el XVII se difundió por las principales ciudades del país. Después fue exportada a otros países y en ellos encontró valiosos imitadores.

   A mediados del siglo XVI se había formado en Italia el “drama pastoral”, figurando entre sus libretistas el poeta TASSO, autor de la famosa “Aminta”, que se estrenó en Florencia el año 1590. En este mismo año inició los primeros ensayos melodramáticos el gentilhombre romano EMILIO DE CAVALIERI, organizador de festejos musicales en la Congregación del Oratorio, donde estrenaría en 1600 el oratorio “Rappresentazioni di Anima e di Corpo”, impreso a la sazón.

   Fue otro precursor HORACI VECHI. Establecido en Módena, había hecho representar en 1594 “Antiparnaso o Espejo de la vida humana”, calificándolo como “comedia armónica”, y al publicarlo tres años después se jactó de haber sido el primer autor musical de poemas dramáticos.

 

La escuela florentina

   El hogar de GIOVANNI BARDI, conde Vernio, reunió en Florencia a un grupo de humanistas. Interesada esa “camerata” florentina por la Música antigua, pretendió resucitar la melodía griega para que sustituyese a la polifonía imperante. Su actuación fue muy eficaz hasta 1592, año en que dicho prócer pasó a Roma como maestro de cámara de Clemente VIII. EMILIO DE CAVALIERI estrenó entre tanto en Florencia dos pastorales, en 1590, causando gran asombro. Y VICENTE GALILEI (padre del gran astrónomo) se reunió en el hogar de BARDI con poetas y músicos, poniendo particular empeño en afirmar el flamante estilo melódico –“estilo representativo” según sus propias palabras- y en ofrecer una nueva forma de espectáculo, que prepararía la creación de la ópera. Aquel Galilei puso en música un fragmento de la “Divina Comedia” y unas lamentaciones de Jeremías, cautivando al auditorio por tanta novedad.

   En 1594 el compositor de la “camareta” florentina, JACOBO PERI, estreno una especie de ópera bajo el título “Dafne”. Y en 1600, para festejar la nupcias de María de Médicis con Enrique IV, se estrenó la ópera “Euridici”, con música del mismo, y se imprimió esta obra entonces, llevando un prólogo donde se expone que la correspondiente música imitaba la manera de cantar de los antiguos griegos. Así quedó creada la ópera, y se afirmó un estilo que también daba novedad a la mencionada “Rappresentazioni”, estrenada en Roma por Cavalieri ese mismo año.


Ópera DAFNE


Euridice. Jacopo Peri (1561 - 1633)

  Aquel espectáculo costosísimo, rumboso y aristocrático, basaba la música exclusivamente en la declamación, resultaba muy árido y monótono. Pero pronto, por obra de MONTEVERDI, adquirirá acentos melódicos, con inclinaciones al arioso. 

Claudio Monteverdi

   CLAUDIO MONTEVERDI (1567-1643) estuvo al servicio del duque de Mantua desde 1590, y en 1667 estrenó en esa ciudad su ópera “Orfeo”, a la cual siguieron “Ariadna” en 1608, y después otras muchas hasta “La coronación de Popea”, estrenada un año antes de su muerte. También publicó libros de “Madrigales” y de “Canciones”. Su producción religiosa sigue unas veces el estilo palestriniano y otras veces cultiva el estilo concertante. Reservada primero a la corte su producción teatral, se destina más tarde al público, cuando aquel artista se establece en Venecia. Aquí se alza, en 1637, el primer teatro de ópera con localidades de pago. Ahora hay que suprimir los coros y reducir las suntuosas orquestas de los palacios, para que resulte menos gravoso a los organizadores.


Claudio Monteverdi - L`Orfeo


Anna Caterina Antonacci - "Lasciatemi morire", Lamento d'Arianna (Amsterdam, 2007)

   Entre tanto se establece una división más neta entre el “recitativo” y el aria, en beneficio de la belleza musical.

La ópera en Roma

   Pronto se cultivó la ópera en Roma, pues en 1606 AGAZZARI estrena un “Eumelio” en estilo pastoral. Esporádicamente se cantan algunas óperas, y en 1634 introduce la ópera con vidas y obras de santos el compositor STEFFANO LANDI”, con libreto de JULIO ROSPIGLIOSO, futuro nuncio de Su Santidad en Madrid y más tarde Papa, con el nombre de Clemente IX. Esa representación se efectuó, bajo los auspicios del cardenal Barberini, en el palacio de estos próceres, que había sido construido por uno de ellos, el futuro pontífice Urbano VIII. En el mismo local se estrenó cinco años más tarde la primera comedia musical, con letra de ROSPIGLIOSO y música de VIRGILIO MAZZOCCHI y MARCOS MARAZZOLI. El compositor MIGUEL ÁNGEL ROSSI, protegido por los Barberini, inició el “aria a da capo” (dividida en tres partes), innovación que tendrá esplendoroso porvenir.


AGOSTINO AGAZZARI (1578-1640) - Stabat Mater

La ópera en Venecia

   Por ser la ópera un gustadísimo espectáculo público, los venecianos vieron alzarse hata una docena larga de coliseos. Allí desplegó MONTEVERDI una concentrada actividad durante varios lustros. Tras él continúan la trayectoria dos maestros notables, a saber:

   FRANCISCO CAVALLI (1618-1669) fue organista y después maestro de capilla de la catedral veneciana de San Marcos. Estrenó su primera ópera en 1639. Mazarino le encargó otra más para su representación en París. Esa producción de 1939 fue la primera que se denominó “ópera escénica”, más tarde se suprimiría el adjetivo “escénica” y se denominarían “óperas” simplemente aquellas producciones teatrales. A CAVALLI se le denominó el “Tintoretto de la Música”.

   ANTONIO CESTI (1623-1669) era un aretino que viajó mucho antes de instalarse en Venecia, donde estrenó numerosas óperas y reunió en una síntesis todos los elementos del arte lírico y dramático diseminados por su país. Su ópera de gran espectáculo, “Il pomo d’oro”, se presentó en Viena, en 1667, para festejar las nupcias de Leopoldo I con la infanta Margarita de España.

Antonio Cesti: "Il pomo d'oro"


Antonio Cesti. Orontea. Veni Alidoro - Raquel Andueza


Pietro Antonio Cesti: Orontea (Concerto Vocale)

   Otro ilustre representante de la ópera veneciana fue el bergamesco JUAN LEGRENZI (1626-1690), autor asimismo de música religiosa.

   No tarda Módena en cultivar la ópera, siendo también dos sus principales representantes. ALEJANDRO STRADELL (1645-1681), supuesto autor del aria religiosa “Pietá, Signore”, había nacido en Nápoles, llevó una vida aventurera y murió asesinado. Dejó notables óperas. También las dejó JUAN BONONCINI (1670-?), cuya pasajera fama en Londres esfumó temporalmente la gloria de Haendel.

   Abandona la ópera seria los asuntos mitológicos por los históricos, multiplica los episodios y persigue más vivamente los efectismos teatrales. Por influencia del barroquismo aumenta el número de sus actos, se prodigan las mutaciones y se multiplican las escenas. El virtuosismo del canto se impone a costa de la belleza musical.

La ópera en Alemania y Austria

   Al suelo germano acuden compositores e intérpretes de ópera italianos, causando verdadera sensación. CESTI se impuso en Viena; CAVALLI se impuso en Munich, JUAN ANDRÉS BONTEMPI en Dresde y AGUSTÍN STEFFANI en Hannover. A su vez los autores alemanes imitan el estilo y las formas imperante en suelo italiano. El más notable, ENRIQUE SCHÜTZ, compuso la ópera “Dafne”, utilizando el conocido texto de RINUCCINI, para cantarla en 1627 con motivo de unas nupcias principescas.

   Hamburgo vio alzarse una ópera para que se cantasen producciones nacionales con texto alemán. Comenzó a funcionar en 1678; conó con dos prestigiosos compositores: REINHARD J.S. KUSSER y RENHARD KEISER, y se cerró definitivamente en 1738.

   Viena acogió tempranamente la ópera italiana, entre los compositores de más renombre figuró allí, además del mencionado CESTI, el fecundo ANTONIO DRAGHI, que escribió muchísimas óperas para el teatro imperial. El modo vienés fue imitado en algunas ciudades alemanas, entre ellas Munich, donde sobresalió JUAN GASPAR KERLL, que también se distinguió como organista.

La ópera en Francia

   En Francia la ópera fue un producto de importación, a lo que contribuiría no poco el cardenal Mazzarino. Allí es un precursor ROBERTO CAMBERT, que colaboró con el libretista PIERRE PERRINI.

   En 1639 se estrenó en Issy una “Pastoral” en cinco actos. CAMBERT se propuso crear una Academia de Poesía y Música para representar óperas y obtuvo el privilegio real por doce años.

  Poco después, muy astutamente, recaba para sí aquel privilegio JUAN BAUTISTA LULLI. Siendo este ambicioso florentino muy joven, entró al servicio de la corte francesa. Por sus grandes aptitudes para la música y el baile brilló como compositor y danzarín predilecto de la corte, con el cargo de superintendente de la Música. Asociado al libretista QUINAULT produjo numerosas óperas, adaptando el gusto francés las ideas de PERI y CACCINI; concedió relieve a la participación instrumental y creó la “obertura francesa”. Sus obras se mantuvieron en la escena medio siglo muy largo, sin que lograran hacerle sombra las de sus inmediatos sucesores.

La ópera en Inglaterra

   Pronto llego a Inglaterra la ópera continental. En 1656 se abre un teatro para cultivarla, mas, por falta de originalidad, el espíritu de imitación prevalece en esos precursores. Tras ellos brilla una personalidad insigne: ENRIQUE PURCELL, organista compositor de música religiosa, de “masques” y de comedias con música, entre ellas las tituladas “Don Juan” y “El fraile español”. En su vastísimo caudal resalta una producción, escrita entre 1688 1 1690, bajo el título “Dido y Eneas”; ella mereció ser calificada como ópera. No la estrenó en un teatro público, sino en un colegio femenino de Londres, y esa producción realza el mérito de la música inglesa.


Retrato de Henry Purcell por John Closterman. Galería Nacional del Retrato, Londres.

Purcell murió el 21 de noviembre de 1695 a la edad de 36 años, en la cumbre de su fama. Poco después, su esposa recopiló varias de sus obras, las cuales se publicaron en dos famosos volúmenes: Orpheus Britannicus I (1698) y II (1702).

Fue enterrado en la abadía de Westminster, debajo del clavicémbalo que tanto tiempo tocó. Su epitafio dice: «Aquí yace el honorable Henry Purcell, quien dejó esta vida y ha ido a ese único lugar bendito donde su armonía puede ser superada».

Información personal

Nombre en inglés: Henry Purcell 

Nacimiento: 10 de septiembre de 1659 en Westminster (Mancomunidad de Inglaterra) 

Fallecimiento: 21 de noviembre de 1695  (36 años) en Westminster (Reino de Inglaterra) 

Causa de la muerte: Tuberculosis 

Sepultura: Abadía de Westminster

Educado en Westminster School. Alumno de John Blow 

Información profesional

Ocupación: Compositor, organista, musicólogo, teórico de la música, músico y autor. Años activo desde 1679

Movimiento: Barroco - Géneros: Ópera, himno y oda - Instrumento: Órgano y clavecín 

Obras notables: Dido y EneasRey ArturoLa reina de las hadas 


                                                   Dido & Aeneas - the complete opera

La ópera en España

   Cuando aún no llevaba treinta años de vida la ópera italiana, se estrenó en Madrid, como espectáculo cortesano, la primera ópera española, con letra de LOPE DE VEGA, que se imprimió a la sazón, y con música, hoy perdida, de un autor desconocido. Se titulaba “La selva sin amor”, y se oyó en 1629. Era una “égloga” que, según el propio LOPE, “se representó cantada a sus Majestades y Altezas, cosa nueva en España”, añadiendo el vate: “Lo menos que hubo en ella fueron mis versos”.

   Transcurridos bastantes años es nuncio de la Santa Sede ante la corte española JULIO ROSPIGLIOSO. Se relacionó en Madrid con CALDERÓN DE LA BARCA, a quien haría conocer los primores de la ópera italiana, y Calderón escribe los libretos de dos óperas, estrenadas en el Coliseo del Buen Retiro, bajo el patrocinio real, el año 1660. La primera se titulaba “La púrpura de la rosa”. Según la correspondencia loa, esa novísima producción habría de ser “toda música que intenta introducir este estilo, porque otras naciones vean competidos sus primores”.

La Púrpura de la Rosa - Tomás de Torrejón y Velasco - Syntagma Musicum Usach - 1999

   Su música, hoy perdida, tendría por autor al arpista JUAN HIDALGO, que lo fue también de la ópera “Celos aún del aire matan”, con letra del mismo CALDERÓN, cuyo primer acto, descubierto por SUBIRÁ, se publicó en 1934. La obra se denomina “Fiesta cantada” y no ópera, porque este neologismo italiano tardó mucho en cristalizar. La música de HIDALGO, tanto en sus breves arias como en sus recitados, anota rasgos netamente “hispánicos”, ¡ni falta que me importa!, no sé si lo pillan…


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