jueves, 1 de octubre de 2020

JUGANDO AL PILLE PILLE

 




Juegos del ayer, recuperarlos es un trabajo de todos. Enséñaselos a tus hijos e hijas que no se pierdan.

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Al hablar de juegos tradicionales nos referimos a aquellos juegos que, desde muchísimo tiempo atrás siguen perdurando, pasando de generación en generación, siendo transmitidos de abuelos a padres y de padres a hijos y así sucesivamente, sufriendo quizás algunos cambios, pero manteniendo su esencia. Son juegos que no están escritos en ningún libro especial ni se pueden comprar en ninguna juguetería (quizás solo algunos elementos).

   Son juegos que aparecen en diferentes momentos o épocas del año, que desaparecen por un período y vuelven a surgir. «La modalidad denominada juego tradicional infantil, denominada así por el folklore, incorpora la mentalidad popular, expresándose sobre todo por medio de la oralidad. Considerando parte de la cultura popular, el juego tradicional guarda la producción espiritual de un pueblo en cierto período histórico.

  Esa cultura no es oficial, se desarrolla especialmente de modo oral, no queda cristalizada. Está siempre en transformación, incorporando creaciones anónimas de generaciones que se van sucediendo» ¿Juegos en peligro de extinción? Son diferentes las razones por las cuales vale la pena mantener vivos estos juegos. A través de los mismos podemos transmitir a los niños características, valores, formas de vida, tradiciones… Podemos estudiar y mostrar las diferentes variantes que tiene un mismo juego según la cultura y la región en la que se juega. Las posibilidades que brindan los juegos tradicionales son múltiples. En primer lugar el juego tradicional transmite el valor de lo inmaterial, también el placer natural de jugar, la educación no consumista. ¡Podemos jugar sin nada o con cuatro cosas sencillas! En tiempos en que está de moda la ingeniería y la industria del entretenimiento, quizás debamos contraponer la alternativa del renacimiento del juego popular y tradicional.


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   Ver las fotos anteriores me retrotrae a mi infancia. En el tiempo de recreo, todos nos apresurábamos a visitar la tienda de la esquina, la de Susano, a comprar el bocadillo de viena con atún y musa, y a veces hasta con aceitunas. Estaba tan rico que dábamos buena cuenta de él en apenas cinco minutos, lo que permitía que sobraran otros 20 o 25 para jugar en el patio, primero sólo con niños y después, cuando el director de turno tuvo a bien hacer mixtas las clases, con las niñas, mucho más desarrolladas, física y mentalmente que nosotros en esas edades, por aquello de que su despertar hormonal iba algo más adelantado. ¡Qué guapas eran las jodías! Sobre todo, alguna que yo me sé.



La pandilla canta "Capitan de madera" EN UN MUNDO NUEVO

Quiero dedicar esta entrada a todos mis compañeros de colegio de aquella época, por supuesto a Los Players y Las Friends, y muy especialmente a dos maestros que ya no están con nosotros, el sabio Don Máximo, fallecido hace muchos años y Don Rafael, que se nos fue hace apenas un mes y medio. Cada uno con su "estilo" de enseñanza, me transmitieron tantas cosas...

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