viernes, 16 de octubre de 2020

COVID 19 - GUERRA SUCIA VS CANTO A LA VIDA

 


Más enfermedad mental y recaídas en personas con problemas asociados a la pandemia



Miguel Bosé - Si tu no vuelves feat. Vanesa Martín


   Soy y seré siempre, creo, defensor de la sanidad y la educación públicas, no en vano realicé todos mis estudios en centros públicos (guardería, colegio, instituto y Facultad de Medicina). Hice el MIR en un Hospital público y desde hace veinticinco años ejerzo mi especialidad de Psiquiatría en la red de Salud Mental pública de mi comunidad autónoma. A menudo, mantengo debates con amigos, conocidos y colegas incluso, que cuestionan y hasta atacan a los funcionarios sanitarios por su falta de dedicación y profesionalidad. Me rebelo contra ese planteamiento porque, en mi entorno, y en mi caso concreto, resultan bochornosos esos comentarios descalificativos de esa falta de compromiso, dedicación y entrega. Durante la pandemia, los profesionales de la sanidad pública están demostrando vocación a raudales y eficacia en el desarrollo del trabajo diario, a veces en condiciones muy malas por la elevada presión asistencial y por la infradotación de materiales de protección contra el “bichito”, el maldito COVID 19, que está poniendo en jaque a la sociedad en su conjunto, en todos y cada uno de los países del orbe. No es el momento de cuestionar la actuación de los políticos de las distintas instancias administrativas, habría demasiado que analizar para hacerlo desde aquí, pero lo que resulta bochornoso son los rifirrafes continuos entre gobierno y oposición, al nivel que sea, en lugar de trabajar en un frente común contra el coronavirus y sus consecuencias, no hacen más que ponerse zancadillas entre adversarios políticos, como si les importara un bledo la gente de a pie, tanto en el aspecto sanitario, como en el socioeconómico y laboral. Prima la desinformación, la ausencia de uniformidad en los criterios, tanto en el análisis de los datos estadísticos como en la implementación de medidas preventivas de protección, aislamiento, necesidad o no confinamientos masivos o parciales.

   La guerra sucia entre los políticos está produciendo un hartazgo generalizado en la población, que espero pase factura en futuras elecciones a todas las opciones políticas que tan mal lo están haciendo, a mi juicio. ¿No se dan cuenta de que los insultos y descalificaciones cruzadas que realizan día sí y día también, al único que benefician es al dichoso COVID?

(Petrus Rypff)


Sufrir cáncer en tiempos de pandemia


   “Se ha estado muriendo sin que nadie le coja el teléfono”. Es el testimonio de Lydia, hermana de Sonia, quien falleció con cáncer durante el confinamiento. Eva es una paciente superviviente a un cáncer de cérvix que ha visto afectadas sus revisiones por la pandemia. El equipo de reportajes de Radio 5, Antonio Delgado y Juan Morello, nos traen la historia de dos mujeres cuyos casos ilustran lo que es padecer esta enfermedad durante una pandemia: Eva Martín y Sonia Sainz-Maza.

Recibió varios diagnósticos antes de saber que tenía cáncer. Una mujer muere de cáncer después de tres meses sin conseguir una cita médica presencial en Burgos

   La familia de Sonia Sainz-Maza, fallecida a los 48 años por cáncer de colon, denuncia el déficit en la Atención Primaria durante la pandemia.



Pasillo de un hospital durante la pandemia COVID-19 

Domingo, 04 octubre, 2020

Relato de un diagnóstico de cáncer retrasado por el COVID-19

"Confiaba en los médicos, dijeron que no era grave. Me lo creí".

   Sonia Sainz-Maza tenía 48 años cuando el pasado 13 de agosto fallecía a consecuencia de un cáncer de colón. Pero lo hizo, denuncia la familia, "sin recibir la ayuda que necesitaba".

   Su hermana, Lydia Saiz-Maza, ha explicado en 'El Correo de Burgos' que su médico de cabecera en Espinosa de los Monteros, Burgos, no le dio una cita presencial durante tres meses, y que cuando conoció su diagnóstico ya era tarde. "Hemos perdido nuestros derechos sanitarios", asegura la hermana, que relata cómo Sonia no fue explorada en todos los meses en los que contactó continuamente con su médico de cabecera refiriendo graves dolores y pérdida de peso.

   Todo empezó el 17 de abril, con una primera llamada en la que alertaba de que había empezado a tener dolores en una pierna y a perder peso en pocos días (llegó a perder siete kilos).

   La medicación que le recetaron en todo ese tiempo tampoco le sentó bien, y ya le comenzaba a costar realizar ciertos ejercicios físicos, incluso andar. "Su médico nunca consideró verla en consulta ni explorarla. No le mandó una analítica en semanas", señala la hermana.

   Ya en junio consiguió una cita en Traumatología del Hospital Universitario de Burgos, derivada por lo que su médico de cabecera consideró una lumbociatalgia. A su vez, este le derivó con un rehabilitador con el que le dieron cita para marzo del año que viene.

   Los dolores no cesaban, por lo que acudió en varias ocasiones a varios hospitales de urgencia. En uno le diagnosticaron "tendiditis del músculo isquiotibial" y en otro, de nuevo, "lumbalgia". Sonia insistió entonces con su médico de cabecera y en julio consigue una analítica.

   Al no recibir los resultados, fue ella la que tuvo que llamar a su médico para conocerlos, y este le dijo que debía acudir al hospital porque precisaba de una transfusión de sangre al presentar una anemia grave.

   Allí se quedó ingresada y conoció el diagnóstico definitivo y más certero: cáncer de colon con metástasis. Sonia no volvió a salir del hospital y falleció allí el pasado 13 de agosto.

   El mensaje de su hermana es tan duro como realista: "Hay otras enfermedades (aparte del coronavirus) y nos vamos a morir de ellas si no nos atienden".

   Desafortunadamente, la historia de Sonia es la de muchos otros pacientes también víctimas del coronavirus, sin haber pasado por la enfermedad en cuestión. La Sexta tuvo la ocasión de charlar con Olatz Vázquez, una joven que estuvo año y medio con dolores hasta saber que tenía un cáncer gástrico, y a la que el coronavirus hizo que su diagnóstico se demorase aún más.

   "Yo confiaba en los médicos y si me dicen durante un año y medio que no tengo nada grave, me lo creo", llegó a reconocer Olatz.

   “Algo está fallando en la Atención Primaria”, se quejan amargamente los sanitarios de los servicios de urgencias de los hospitales, “nos llegan enfermos con mucho miedo con patologías leves, y a veces graves, no suficientemente cribadas por los médicos de los Centros de Salud”. Probablemente los protocolos que rigen la actuación de esos profesionales sean demasiado rígidos, puede que ellos mismos estén desbordados y temerosos de infectarse, pero, tocar una barriga en la consulta para detectar un abdomen agudo, o poner un fonendo y hacer una oximetría, no es tan complicado ni peligroso, pero eso, desde luego, no se puede hacer con una “consulta telefónica”.


Médico de familia exhausto tras un día de consulta

Ansiedad y estrés, compañeros inseparables de los MIR durante las guardias

   Tras el temido examen MIR y las innumerables horas de estudio, los médicos residentes se enfrentan a otro enemigo: el cortisol, o la hormona del estrés. Un equipo español ha llevado a cabo un estudio que demuestra que los médicos residentes tienen mayores niveles de cortisol en los días de guardia, especialmente durante los primeros años de prácticas. Estos niveles que afectan directamente al profesional, también pueden traducirse en errores con los pacientes y en problemas psicofisiológicos para los médicos, señalan los autores de la investigación.

   Se trata de un estudio multidisciplinar, en el que han colaborado investigadores de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) y de la Universidad de Granada, que compara los patrones de liberación de cortisol salival en médicos residentes que trabajan en una jornada laboral normal y una de guardia, es decir, un turno de 24 horas. Para realizar la investigación se ha trabajado con médicos internos residentes de especialidades médicas y quirúrgicas, ya que en todas ellas hay un período obligatorio de guardias en los servicios de urgencias externas.

Los médicos residentes tienen mayores niveles de cortisol en los días de guardia, especialmente durante los primeros años de prácticas

   Los resultados de esta investigación muestran que el nivel de cortisol de los médicos MIR aumentaba durante los días de guardia, especialmente en los primeros años de residencia, pero no ocurría lo mismo en las jornadas ordinarias de trabajo.

  En comparación con estos días, el incremento del cortisol fue significativamente mayor antes de despertarse, y se incrementó a las 11 de la mañana, cuatro horas antes de que empezase el turno de guardia. Estos aumentos sugieren una respuesta psicológica anticipatoria al estrés, que los investigadores apuntan a una activación cognitiva del estrés. Esto podría deberse al recuerdo de experiencias de guardias pasadas o a la falta de habilidades clínicas y de experiencia.

   Durante la investigación de este estudio se llevó a cabo una evaluación fisiológica a través del patrón de liberación del cortisol y de una evaluación psicológica de la ansiedad como estado. Joaquín González-Cabrera, uno de los autores del estudio, explica que “los resultados de este trabajo son una aportación sobre la importante afectación psicofisiológica en los residentes (especialmente los de primer año, también llamados R1) al incorporarse a las guardias en los Servicios de Urgencias Externas”.

Estos aumentos sugieren una respuesta psicológica anticipatoria al estrés, que los investigadores apuntan a una activación cognitiva

   Según pasan los años de residencia, se produce una reducción de la respuesta del cortisol y por tanto se gana experiencia, pero ésta es sólo tendencial. “Esto coincide con una mayor adquisición de habilidades clínicas, seguridad en el puesto y apoyo de iguales o superiores”, aclara el investigador. El estudio también hace referencia a las diferencias de sexo, ya que aunque se aprecia un aumento significativo de la ansiedad reportada en el día de la guardia tanto para hombres como para mujeres, para ellas es más acusado.

Ansiedad y estrés, compañeros inseparables de los MIR durante las guardias

   José Peinado, también investigador del estudio, explica qué pretenden conseguir con su trabajo. “En la investigación hacemos un llamamiento a los responsables de las unidades docentes para atender esta realidad en los cursos de formación para los médicos residentes, no superar el máximo de horas permitidas de guardia, así como a la necesidad de mejorar su adaptación en el primer año de residencia, especialmente en los Servicios de Urgencias Externas”.


Funambulista - A un Par de Metros de Ti 


        Volveremos a Brindar .  Lucía Gil 


Vanesa Martín - Un canto a la vida

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