lunes, 31 de agosto de 2020

MALOS TIEMPOS PARA LA LÍRICA

 


MALOS TIEMPOS PARA LA LÍRICA

Malos tiempos para la lírica - Portal de Andalucía


Aprende español callejeando por Madrid : Buenos tiempos para la lírica


MALOS TIEMPOS PARA LA LÍRICA – Ámbito Sociolingüístico

   Malos tiempos para la lírica es el título de una canción compuesta por Teo Cardalda y Germán Coppini hace muchos años, cuando formaban parte del grupo Golpes Bajos. Su afortunado y expresivo título ha sido utilizado en más de una ocasión hasta convertirse en una expresión coloquial que sirve para describir momentos poco propicios.

   La vivienda es el sitio donde cada uno desarrolla su vida. La labor del arquitecto es interpretar el espacio que flota en su época y convertirlo en lugar para habitar. Por tanto, es necesario reflexionar, en primer lugar, situándose más cerca de las preguntas que de las respuestas, sobre el medio en el que nos desenvolvemos.

   Habitamos en una sociedad que parece haber decretado una especie de condena, negación o destrucción de su propia memoria. Una especie de nueva damnatio memoriae romana, pero más sutil, cruel y eficaz.

   Usted… ¿Ha pensado alguna vez que los hombres han perdido las raíces en sus casas desde que viven en pisos? ¿Y ha pensado alguna vez que durante la vida de un hombre se cambia dos o tres veces de piso, y los hijos no recuerdan el cuarto de estar, no recuerdan nada?

                                                                                                         Coderch, 1984



                                              Golpes Bajos : Malos tiempos para la lírica

   He recopilado aquí unos videos que me han parecido interesantes, no se trata de conspiranoicos ni iluminados. Explican desde sus experiencias lo que ocurre hoy día en las redes sociales y en páginas que consultamos constantemente en Internet. La BIG DATA recoge información de todos los que con frecuencia nos asomamos a la Red, tienen acceso a nuestros datos, saben lo que consumimos, en qué gastamos el dinero, donde estamos en cada instante, qué sitios visitamos y si "por casualidad" alguien se desvía del "camino", guardan la información en macroordenadores o nubes particulares, para utilizarla en nuestra contra, llegado el momento. Utilizamos muy alegremente las redes sociales y son muy útiles para nuestra relación con otros, pero nos exponemos demasiado, aportamos datos personales, a veces muy íntimos, que están al alcance, aunque intentemos no dar pistas, del "Ojo que todo lo ve". Ignoramos en manos de quién estamos.

   Un servidor está de vuelta de muchas cosas y no me preocupa demasiado todo esto. No nos podemos aislar del mundo para evitar que nos controlen, creo que hay formas de encriptar, al menos parcialmente, lo que compartimos y entorpecer así la tarea de nuestros "protectores". Dicen que estas prácticas se hacen para mejorar la seguridad de todos. Siempre he dicho que no necesito "padres" protectores que hagan las cosas por mi bien, que sé cuidarme solito, que mi padre real ya no vive en este mundo y no quiero ser "adoptado" por ninguna "institución benéfica" o por personas "bienintencionadas" que dicen querer lo mejor para mí.

   Corren malos tiempos para la lírica y para las libertades. Espero que nunca llegue el momento de decir: “Que paren el mundo que yo me bajo”. 

Malos tiempos para la lírica

   Conozco el poema de Bertolt Brecht "Malos tiempos para la lírica" desde mi temprana juventud, a finales de los setenta, dentro del por entonces muy conocido libro Poemas y canciones que había editado Alianza Editorial. Así nos lo ofrecieron en su traducción Jesús López Pacheco y Vicente Romano:

Ya sé que sólo agrada

quien es feliz. Su voz

se escucha con gusto.

Es hermoso su rostro.

 

El árbol deforme del patio

denuncia el terreno malo, pero

la gente que pasa le llama deforme

con razón.

 

Las barcas verdes y las velas alegres del Sund

no las veo. De todas las cosas,

sólo veo la gigantesca red del pescador.

 

¿Por qué sólo hablo de que la campesina

 de cuarenta años anda encorvada?

Los pechos de las muchachas

son cálidos como antes.

 

En mi canción una rima

me parecería casi una insolencia.

 

En mí combaten

el entusiasmo por el manzano en flor

y el horror por los discursos

del pintor de brocha gorda.

Pero sólo esto último

me impulsa a escribir.

 

   Unos versos tristes, en todo caso, que aludían a los años que Alemania vivía tras el acceso del fascismo nazi al poder. El poema acaba con un arrebato contra el fascismo que estaba destrozando cualquier atisbo de esperanza, pero que impulsaba al autor a seguir escribiendo como una forma de combatir su horror, calificando satíricamente y sin empacho a Hitler como un pintor de brocha gorda.

   El título del poema fue una frase que empezamos a utilizar con frecuencia entre los círculos de la izquierda política, aludiendo a una situación que se nos iba presentando cada vez más difícil, en la medida que los sueños que habíamos creado se nos iban desvaneciendo. Luego, ya en los años ochenta, el famoso grupo de música Golpes Bajos lo popularizó con una canción homónima, cuya letra reza así:   


El azul del mar inunda mis ojos.

El aroma de las flores me envuelve.

Contra las rocas se estrellan mis enojos

y nuevas sensaciones me devuelven.

Malos tiempos para la lírica.

 

Las ratas corren por la penumbra del callejón.

Tu madre baja con el cesto y saluda.

Ya casi ha terminado tu jersey de cotton.

Dedicas tu sonrisa blanca y pura.

Malos tiempos para la lírica.

 

Seguro que algún día, cansado y aburrido,

compartirás con alguien nuevo amanecer.

Trabajo de banquero bien retribuido.

Tu madre con anteojos volverá a tejer.

Malos tiempos para la lírica.

Malos tiempos para la lírica.

 

   El autor de este texto, el gran Germán Coppini, fallecido en diciembre de 2013, ¡qué casualidad!, y conociendo su adscripción ideológica, además de estar inspirada en el dramaturgo alemán, alude también a la desesperanza de la España de esa década, los ochenta, cuando los triunfos electorales del PSOE desvanecieron cualquier atisbo de cambio que no fuera su programa de modernización, la palabra talismán semiótico que ilustró la integración definitiva de nuestro país en el mundo occidental capitalista y atlantista. Aquí ya no había un pintor de estampas que horrorizaba a la gente con sus discursos, sino un mundo de apariencia más amable, que servía para crear un futuro "de banquero bien retribuido". Una forma, en fin, de definir la ilusión de ascenso social dentro del sistema económico que se estaba poniendo al día y, a la vez, consolidando.

   Hoy he acudido a buscar la canción por la red y he vuelto a escucharla o, más bien, reconocerla en su melodía. ¿Y a cuento de qué viene todo lo que estoy contando? Hoy es de esos días donde uno se siente, si no triste, melancólico. Por algunas razones concretas, claro, pero ante todo por la acumulación de situaciones cuya deriva intuyo, más que se me antoje, difícil. Ya no es el fascismo extemporáneo al que se refirió Brecht ni tampoco son los primeros pasos del social-liberalismo que inspiró a Coppini. Estamos en un nuevo tiempo. Espero recuperar el entusiasmo por el manzano en flor.


 

Foto: "Retrato de Bertold Brecht", de Rudolf Schlichter

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Éstos son los videos a los que me refería más arriba:


                          ¿Por qué me vigilan, si no soy nadie? | Marta Peirano | TEDxMadrid


Mi hija quiere entender el sistema financiero | Hernan Casciari | TEDxMontevideo


                       Cómo matar al intermediario | Hernán Casciari | TEDxRíodelaPlata


Cómo nos manipulan en las redes sociales | Santiago Bilinkis | TEDxRiodelaPlata


    El poder de una conversación: Álvaro González-Alorda at TEDxPuraVida 2013


Cómo hablar con otros que piensan distinto | Guadalupe Nogués | TEDxRiodelaPlata


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