jueves, 6 de agosto de 2020

FAUSTO, EL MAGO Y SU TRAGEDIA



                              Fausto (Goethe) - Wikipedia, la enciclopedia libre           
           
  Fausto (en alemán, Faust), es una tragedia del escritor alemán Johann Wolfgang von Goethe publicada en dos partes, en 1808 y 1832. Concebida para ser leída antes que para ser representada, se trata de la obra más famosa de Goethe y está considerada como una de las grandes obras de la literatura universal.

   La primera parte, Faust: der Tragödie erster Teil (Fausto: Primera parte de la tragedia), fue en principio terminada por Goethe en 1806. Su publicación en 1808 fue seguida de una edición revisada en 1828–1829, que sería la última editada por el propio autor. Previamente, había aparecido una versión parcial en 1790 titulada Fausto, un fragmento. Las primeras versiones de la obra, conocidas como el Urfaust, fueron elaboradas entre 1772 y 1775; sin embargo, los detalles de esa elaboración no están enteramente claros.

   Goethe terminó de escribir la segunda parte, Faust: der Tragödie zweiter Teil (Fausto: Segunda parte de la tragedia), en 1832, el año de su muerte. A diferencia de la primera parte, el foco de la acción ya no está centrado en el alma de Fausto, que ha sido vendida al diablo, sino más bien en fenómenos sociales como la psicología, la historia y la política. La segunda parte constituyó la principal ocupación de Goethe en sus últimos años y apareció sólo póstumamente en 1832.


                     La leyenda de Fausto • Archivo

LA LEYENDA DE FAUSTO: Johann Faust fue un personaje medieval, semilegendario que sirvió de inspiración para una de las novelas más leídas de la literatura universal, conocida como "Fausto y el Demonio".

   La idea de este personaje sirvió de base al Fausto de Goethe, una obra de enorme repercusión que nos describe a Fausto como un filósofo racionalista dispuesto a arriesgarlo todo, incluso su alma, por ampliar el conocimiento humano, y que obtiene el perdón de Dios por la nobleza de sus intenciones.

   Pero, ¿De dónde sale esta historia?, ¿de la realidad o de una simple leyenda de finales del medioevo alemán?...Este es el interrogante a desvelar.



Mito o realidad 

   El horrible ruido sacudió las paredes de la Posada del León durante toda la noche. Gritos, rugidos y un extraño retumbar aterrorizaron al vecindario, y sólo al amanecer tuvo el mesonero el valor necesario para tocar a la puerta de la habitación de un extraño huésped llamado Fausto. Al no haber respuesta, el tembloroso mesonero abrió la puerta: ahí, entre los muebles astillados, yacía el cuerpo del famoso hechicero, torcido, desfigurado, horriblemente mutilado.

   En una placa de la posada de Württemberg, puede leerse la explicación que dieron los aldeanos al misterio del hechicero muerto: "Mefistófeles, uno de los demonios más poderosos, a quien el hechicero llamó cuñado durante su vida, le rompió el cuello cuando expiró un pacto de veinticuatro años y envió su alma a la condenación eterna".

  El crimen ocurrió en 1540. Las crónicas modernas no concuerdan en la fecha, pero todas afirman que el maestro Georgius Saellicus Faustus Junior, como se autonombraba, fue famoso en toda Europa por lo que se consideraba entonces como fraude o verdadera hechicería.

   Un tal Johann Faust, que nació en Wüttemberg alrededor de 1480. Fue un universitario que se ganó la vida con la enseñanza, los conjuros y la buenaventura. A medida que viajaba de ciudad en ciudad, su fama aumentaba y se extendía, y las misteriosas circunstancias de su muerte (tras jactarse de haber vendido su alma al diablo) confirmaron su notoriedad… 

Los primeros relatos históricos

   Una descripción de Fausto nos fue legada por Johann Gast, pastor protestante, quién escribió que el caballo y el perro que acompañaban al mago eran en verdad espíritus malignos que trabajaban para su amo como parte del pacto con Satanás.

  Otro cronista lo describe como "una bestia oprobiosa, causante de muchos males". Pero el respetado académico y monje Tritemio, también aficionado a la magia, consideró a su contemporáneo un saltimbanqui y un estúpido que debería haber sido azotado... Otros concordaron, incluyendo un historiador, en que Fausto era sólo uno más de "tantos curanderos estafadores e inútiles". A pesar de haber provocado tan apasionados ataques, se sabe muy poco de la verdadera vida de Fausto. 

La época

   Cualquiera que sea la verdad acerca del Fausto histórico, los tiempos estaban maduros para que florecieran leyendas acerca de él. Era el comienzo de la caída de una era dominada por el cristianismo, se pensaba que la verdad de las revelaciones divinas y la muy diferente verdad de la ciencia humana entrarían inevitablemente en conflicto.

   El conocimiento secular se consideraba tan inherentemente maligno que, desde el siglo VI, había leyendas basadas en la idea de que los sabios tenían que vender su alma al diablo para ganar su conocimiento.

   Otro factor para la enorme popularidad de la historia de Fausto fue la Reforma, en la que los partidarios del protestantismo se opusieron a la Iglesia -católica. Según ellos, el que Fausto investigara el conocimiento prohibido era impío, al igual que las rebeliones de la inteligencia humana contra las leyes de la Santa Biblia. Para los protestantes ortodoxos, el nigromante merecía la condenación eterna por haber elegido el conocimiento humano sobre el divino. 

  En cualquier caso, durante el S.XVI, Fausto se convirtió en protagonista de cuentos populares y aventuras maravillosas publicadas en Frankfurt por el librero Johann Spiesz bajo el título Historia de Fausten (más conocido como Fausto de Spiesz o Volksbuch, 1587). De este modo el pacto de Fausto con el diablo entró para siempre en la mitología popular. En la versión de Spiesz, Fausto compra juventud, sabiduría y poderes mágicos a cambio de su alma inmortal, y el demonio se compromete a servirle durante veinticuatro años. 

   Pero tuvieron que pasar 300 años desde la muerte de Fausto hasta que se escribió la mayor versión literaria de su vida. Johann Wolfgang von Goethe, el gran poeta alemán, escribió durante 30 años su drama poético Fausto. Su protagonista rompe claramente con la interpretación tradicional. De hecho, Dios lo salva de la perdición, pues "un hombre bueno, por oscura que sea su aspiración, siempre conoce el camino verdadero". En otras palabras, el Fausto de Goethe es un héroe. Insatisfecho por el conocimiento intelectual y científico, ofrece su alma a cambio de un momento de experiencia que le dé satisfacción total.



Harry Clarke - Illustrations from Faust 1925

        Harry Clarke - Ilustraciones para Fausto 1925

   Fausto es el protagonista de una leyenda clásica alemana, un erudito de gran éxito que, insatisfecho con su vida, hace un trato con el diablo, intercambiando su alma por el conocimiento ilimitado y los placeres mundanos. La historia de Fausto es la base de muchas obras literarias, artísticas, cinematográficas y musicales.

"Fausto" y el adjetivo " fáustico " implican una situación en la que una persona ambiciosa renuncia a su integridad moral para alcanzar el poder y el éxito por un período limitado.

 

El Fausto histórico

   El Fausto histórico, Johann Georg Faust, nació en 1480 en la ciudad de Knittlingen, en el actual Estado alemán de Baden-Wurtemberg. Murió en 1540 en Staufen de Brisgovia, quizá debido a una explosión durante un experimento con sustancias químicas. Vivió en Colonia, Leipzig y otras ciudades. Su nombre pudo ser también Georgius Faustus. Philipp Melanchthon, el gran reformador, seguidor de Lutero, afirmaba haber conocido en persona a Fausto. Según Melanchthon, el lugar de nacimiento de Fausto había sido un pueblo llamado Kundling, no lejos de Bretten; se decía que Fausto andaba siempre con dos perros que eran demonios.

 

Fausto literalizado y musicalizado 

Portada de una edición del Volksbuch de 1588.


                                             "FAUSTO" | PRIMERA PARTE | GOETHE 


   En 1587 el librero Johann Spies, de Frankfurt, publicó Historia de von D. Johann Fausten, de un autor anónimo proveniente de Espira. Esta versión es conocida como «el Fausto de Spies» o Volksbuch (Libro popular). Aunque no se destaca por su calidad literaria, la obra tuvo una gran acogida por parte del público, por lo que pronto fue traducida a otros idiomas. Es considerada la primera manifestación literaria del mito fáustico. En el Volksbuch se narra cómo el Doctor Johann Fausten, teólogo y practicante de magia negra, invoca al Diablo para tratar de someterlo a sus órdenes. Por medio de un pacto, Mefistófeles, demonio súbdito del Diablo, accede a obedecer y dar información de todo aquello que intrigue a Fausto durante veinticuatro años, al término de los cuales el alma de este será propiedad del Diablo. Durante esos años, Fausto oscila entre los excesos mundanos y el arrepentimiento; sin embargo, el Diablo nunca le permite llegar al arrepentimiento completo, amenazándolo y atemorizándolo, por lo que, pasados los veinticuatro años, Fausto muere de una manera violenta y es llevado al infierno. Un rasgo particular del Fausto de Spies es la presencia constante de un tono moralizador. En su «Prólogo al lector cristiano», y a través de las abundantes citas bíblicas y las amonestaciones presentes a lo largo de toda la narración de las andanzas de Fausto, pareciera ser evidente la necesidad de justificar la publicación de una obra que trataba temas delicados para la moral de la época y que probablemente invitaban al morbo del público a deleitarse, por lo que, seguramente, desde antes de su publicación ya se antojaba como un futuro best seller. 

   A pesar de que la edición de 1587 de Spies es, sin lugar a dudas, la más difundida y conocida, existe también un manuscrito del Volksbuch que fue hallado en el siglo XIX en la Herzog August Bibliothek, una de las bibliotecas más importantes de Europa, localizada en Wolfenbüttel. Este manuscrito, conocido comúnmente como Wolfenbüttler Handschirft, fue publicado por primera vez en 1892 por su descubridor, el bibliotecario Gustav Milchsack (1850-1919), quien sostenía que el manuscrito data de alrededor de 1580. Se supone que también pudo escribirse originalmente en latín en 1570, para ser traducido algunos años después al alemán, quizá en 1575. El Wolfenbüttler Handschrift difiere principalmente del Volksbuch de Spies en que no contiene el «Prólogo al lector cristiano». 

   Tan sólo algunos meses después de haber sido publicado el Fausto de Spies, se preparaba ya en la ciudad de Tubinga una versión rimada del Volksbuch, conocida hoy como Tübinger Reim-Faust. Había sido tan grande el éxito comercial que tuvo Spies con su publicación que Alexander Hock, impresor y editor en Tubinga, decidió intentar algo similar, por lo que encargó a Johannes Feinaug, estudiante de teología en la universidad de esa ciudad, que compusiera una versión rimada del Volksbuch que estuviera lista antes de terminar el año de 1587. La obra no fue publicada sino hasta el 7 de enero de 1588. La versión de Feinaug tampoco destaca por su calidad estética; sin embargo, tomando en cuenta la rapidez con que realizó el encargo, se puede decir que hizo un «milagro». No obstante, la publicación fue un fracaso editorial, pues no obtuvo por parte del público la respuesta que Hock había previsto, y, aún más, él y Feinaug fueron llevados a prisión por no haber cumplido, en su carrera contra el tiempo, con los estatutos de censura que la universidad imponía ante la publicación de cualquier libro. Es probable que, además del castigo con cárcel, la mayor parte de los ejemplares fueran destruidos, de tal forma que hoy sólo se conserva un único ejemplar, resguardado en la Biblioteca Real de Copenhague. 


 

Portada del Fausto de Goethe. Leipzig, 1832. 


   En 1592 (cuatro años después de que Spies publicara la Historia von D. Johann Fausten) Christopher Marlowe (1564-1593, joven escritor contemporáneo de William Shakespeare) escribió el drama The Tragicall History of Dr. Faustus, basado en la traducción inglesa de la Historia. El Fausto de Marlowe comparte con el de Spies varios aspectos morales medievales, tales como su aspecto general de obra edificante y las alegorías sobre la muerte, el Juicio final y el infierno; o como un desfile de los Siete pecados capitales. No obstante, en otros aspectos, su Fausto es declaradamente renacentista, en cuanto a la utilización de elementos del teatro clásico, como el coro; o también por la profundidad psicológica con que Marlowe retrata a su protagonista, un Fausto con una personalidad humanista, renacentista. ​ 

   Ese mismo rumbo tomó Goethe en su célebre Fausto. La primera parte de este poema dramático se conoció en 1808; la segunda se publicó póstumamente en 1832. La obra de Goethe es probablemente la más influyente de toda la tradición fáustica, así como una de las obras cumbres de la literatura alemana. Fausto es un hombre sabio insatisfecho por la limitación de su conocimiento e incapaz de ser feliz. Entonces, se le aparece Mefistófeles para ofrecerle los placeres de la vida y realiza con él un pacto en el que accede a venderle al Diablo su alma a cambio de juventud hasta que muera. Juntos recorrerán un largo camino en el que otros padecerán la falta de responsabilidad del personaje principal y que culminará con la muerte de Fausto a una avanzada edad. Algunos de sus temas fundamentales son la eterna juventud, la libertad, la salvación a través del eterno femenino (representado sobre todo por Margarita al final de la obra), las relaciones entre el bien y el mal, la moral, los límites de la naturaleza humana, etc.

 

En 1831, Richard Wagner compuso siete canciones para la primera parte del Fausto de Goethe.

    En 1829, el escritor alemán Christian Dietrich Grabbe publica Don Juan und Faust, obra de teatro en cuatro actos en que hace coincidir estos dos personajes de la literatura universal, que representarían, respectivamente, el espíritu mediterráneo y el espíritu nórdico. 

   Berlioz y su libretista, Gerardo Gandonniere, decidieron en 1846 que Fausto se quedara en el infierno a cambio de la salvación del alma de su amada Margarita, ambigua escena en la que puede entenderse que el mago de todos modos se redime.

 

                    Hector Berlioz "La condenación de Fausto, Op. 24"


   En 1859, Charles Gounod compuso una ópera llamada Faust; el libreto, escrito por Jules Barbier y Michel Carré, está basado en el Fausto de Goethe. En 1866, esta ópera se presentó en el primer Teatro Colón de Buenos Aires. Ese mismo año, el poeta argentino Estanislao del Campo escribió su Fausto criollo, un humorístico poema en el que un gaucho, Anastasio El Pollo, cuenta a otro llamado Don Laguna sus impresiones durante su asistencia a la presentación de la ópera de Gounod en el Teatro Colón. Este poema se considera fundador de la literatura gauchesca en Argentina. 

   En 1926 la película Fausto, un clásico del cine mudo, dirigido por Friedrich Wilhelm Murnau y protagonizado por Gösta Ekman como Fausto, Emil Jannings como Mefistófeles, Camilla Horn como Gretchen/Marguerite. El director se basó en los cuentos tradicionales de la figura de Fausto recogidos en la versión de los clásicos de Goethe.

                       Fausto - Friedrich Wilhelm Murnau - 1926

   En 1947, el escritor Thomas Mann publica la novela Doktor Faustus, historia de un músico que vende su alma al diablo para superarse en su arte, paralela a la «venta» intelectual y cultural de Alemania al nacionalsocialismo. 

   En 1990, Terry Pratchett crea su propia versión, en forma de parodia, a la que titula Eric, título precedido por el nombre de Fausto tachado. Siendo una adaptación a la época contemporánea y enmarcada en su serie de fantasía Mundodisco. 

  En 2011, se estrena la serie de anime Puella Magi Madoka Magica, la cual basa parte de su argumento en Fausto. 

 

Carl Jung y su análisis de Fausto


                            Unknown Artist 19th Century Faust and Mephistopheles playing chess

                         Unknown Artist 19th Century Faust and Mephistopheles playing chess

 

   ¿Cuál es el misterio que oculta Fausto?, ¿Por qué este mito o leyenda -historia real- ha causado tanto revuelo a lo largo de la historia?, quizá aquella carga simbólica y sacrílega que traía consigo; el hombre que vende su alma al diablo en pos de sus deseos y el conocimiento, por algo se convirtió en la obra cumbre del Romanticismo a manos de Goethe, basada en la leyenda original y en muchísimos otros textos como el Doctor Faustus de Marlowe.

    La fascinación de Jung por lo “oculto” vino precisamente de su primera lectura de ‘Fausto’ a la tierna edad de quince años. Confesaría que leer este texto constituyó una verdadera revelación: “Inundó mi alma como un bálsamo maravilloso” diría. Tal sería su encanto por la obra y su autor que al final de su vida estuvo convencido de ser la reencarnación de Goethe, no por el simple hecho de identificarse con él, ni varios paralelismos que él había encontrado entre sus vidas, sino por una cadena de revelaciones oníricas donde se le mostraba muy clara esta posibilidad.

   Para los versados en la obra de Jung es muy clara la presencia de la alquimia, otro tema de supremo interés para él. Podemos rastrear el nacimiento de esta pasión hasta ‘Fausto’, ya que se la conoce como “la primera obra alquímica moderna”, al estar influida por varios escritos de alquímicos famosos como Paracelso. Fausto es el arquetipo y símbolo del proceso de individuación del hombre moderno. El perfecto proceso alquímico, la piedra filosofal. 

   Los últimos párrafos de la Segunda Parte de Fausto fueron los que causaron mayor impacto en Jung y sus teorías del eterno femenino:

Lo que es inalcanzable

se convierte en suceso.

Lo que es indescriptible

se ha realizado aquí.

Lo eterno-femenino

nos permite avanzar. 

   Jung lo tenía claro, ‘lo eterno femenino que nos permite avanzar’ es simplemente la comunión entre los dos sexos que conviven en nosotros, la integración del hombre arcaico, de la materia, del mal y el ensalzamiento de lo femenino. Lo femenino en Fausto está representado por Margarita, Helena, y María.

    La redención de Fausto es vista como uno de los fines más nobles en la historia de la literatura, y aquí Jung se pregunta si es necesario el fin de redimirse para llevar a cabo las acciones y cómo ésto influye en la psique. 

    El arquetipo del héroe Faústico muestra al hombre contemporáneo, los aspectos constructivos y destructivos de las polaridades fáusticas: luz y oscuridad, lo celeste y lo terreno, el saber y el poder, bien y mal, justicia e injusticia.   En la Psicogénesis de la Enfermedad Mental, Vol. III Carl G. Jung relaciona al Fausto de Goethe con los dilemas de la demencia precoz. Leamos:

      Si uno lee las recientes investigaciones de la escuela de Zurich, por ejemplo, las obras de Maeder (1910)], se obtiene una poderosa impresión de la enorme actividad simbólica en la demencia precoz.  

   Debemos agradecer a Goethe que rastree todo el múltiple material presentado en la Segunda Parte de Fausto hasta sus fuentes históricas, o cuando da un análisis psicológico a la Primera Parte, mostrando el conflicto del drama desde el conflicto en el alma del poeta, y cómo este conflicto subjetivo está basado en esos problemas universales que no son ajenos a nosotros porque todos cargamos las semillas de éstos en nuestros corazones. Sin embargo, no leemos Fausto para descubrir que todas las cosas en todas partes son “humanas, demasiado humanas”. Ya sabemos eso demasiado bien. Y alguien que aún no lo sabe sólo debe salir al mundo y mirar a la vida sin prejuicios y con los ojos bien abiertos. Retornará convencido de la prevalencia y el poder del “todo es demasiado humano”, y con avidez recogerá su Fausto nuevamente, no con el fin de re-descubrir lo que acaba de dejar tras de sí, sino aprender cómo un hombre como Goethe se ocupa de estas banalidades humanas, y cómo redime su alma de la esclavitud hacia éstas.

 

 

Theodor von Holst, Fantasy Based on Goethe’s ‘Faust,’ 1834

   Holst era hijo de un maestro de música letón que se estableció en Londres en 1807. En la década de 1820 se convirtió en alumno de Fuseli y, como él, se especializó en temas literarios con énfasis en lo macabro y sobrenatural. Esta imagen parece relacionarse con la leyenda de Fausto, narrada por el dramaturgo romántico alemán Goethe en su gran drama poético. Fausto es un erudito medieval tardío con sed de conocimiento último que entra en un pacto con el diablo, comprometiendo así su alma. La figura demoníaca de la izquierda es quizás identificable como el compañero de Fausto, Mefistófeles, un agente del infierno, quizás participando en el sábado de las brujas durante la Noche de Walpurgis. 

   Lo que realmente queremos encontrar en ‘Fausto’ es cómo este hombre se redime a sí mismo como individuo, y cuando hayamos entendido eso, habremos comprendido el simbolismo de Goethe. Es cierto que podemos cometer el error de pensar que hemos entendido al propio Goethe. Pero seamos prudentes y modestos, simplemente digamos que nos hemos redimido con la ayuda de ‘Fausto’. Pienso aquí en esa definición convincente de Kant según la cual “la comprensión” significa “el conocer una cosa en la medida en que es suficiente para nuestro propósito.” Sin duda este tipo de conocimiento es subjetivo y, por lo tanto, no científico para los que identifican explicación científica con la explicación causal. Sin embargo, la validez de esta identificación es claramente una cuestión de debate.

   Hablamos de entendimiento “objetivo” cuando hemos dado una explicación causal. Pero, en realidad, la comprensión es un proceso subjetivo, al que le atribuimos la cualidad “objetiva” simplemente para diferenciarlo de otro tipo de conocimiento que es también un proceso psicológico y subjetivo, y que llamamos “subjetiva”, sin más preámbulos. La actitud general de hoy otorga valor científico sólo para la comprensión “objetiva”, precisamente a causa de su validez general. Este punto de vista es incuestionablemente correcto siempre que no estamos preocupados con el proceso psicológico en sí, es decir, en todas las ciencias que no son la psicología. Cualquiera que entienda Fausto “objetivamente, desde el punto de vista causal, es – por poner un ejemplo drástico – como un hombre que intenta comprender una catedral gótica en virtud de su aspecto histórico, técnico, y mineralógico. Pero, ¿dónde está el sentido del maravilloso edificio? Dónde está la respuesta a esa pregunta fundamental: ¿Qué meta de redención buscó el hombre gótico en su trabajo, y cómo debemos entender su obra subjetivamente, dentro y a través de nosotros? Para la mente científica esto parece una pregunta ociosa, que en todo caso no tiene nada que ver con la ciencia.  Lo que es peor, entra en conflicto con el principio de causalidad, porque su intención es claramente especulativa y constructiva. La mente moderna ha derrocado el espíritu especulativo de la escolástica.

                                                  Faust and Marguerite ,1912

Faust and Marguerite, 1912

 

    Si queremos entender algo psicológico, hay que tener en cuenta que todo el conocimiento está condicionado subjetivamente. El mundo no es solamente “objetivo”; también es cómo lo vemos. Por supuesto, es posible entender la psique objetiva, tal como es posible entender Fausto y la Catedral de esa manera. En este entendimiento objetivo radica todo el valor y la inutilidad de la psicología experimental actual y el psicoanálisis. Pero la mente científica, en la medida que piense causalmente, es incapaz del conocimiento prospectivo -sólo entiende retrospectivamente. Como Ahriman, el demonio persa, tiene el don de la retrospectiva. Sin embargo, este tipo de entendimiento es solo una mitad de la psique. La otra parte, la más importante, es la constructiva, y si no somos capaces de entender de forma prospectiva, entonces nada entenderemos. Si el psicoanálisis, siguiendo el ejemplo de Freud, debe tener éxito en establecer una conexión ininterrumpida y concluyente entre el desarrollo sexual infantil de Goethe y Fausto, o -seguir la teoría de Adler- entre la lucha infantil por poder del adulto Goethe y su trabajo, una tarea muy interesante que habría sido lograda, y deberíamos haber aprendido cómo una obra maestra puede ser reducida a sus elementos más simples. ¿Pero acaso creó Goethe a Fausto con tal fin? ¿Acaso él intentó que fuera entendida de aquella manera? 

   Debe quedar suficientemente claro que, aunque este tipo de conocimiento es sin duda científico, pierde el punto central. Es el caso de la psicología en general. Entender la psique es causalmente entender solo la mitad de ella. Una comprensión causal de Fausto nos dice claramente cómo llegó a ser una obra maestra, pero no nos muestra su significado vívido. Ese significado solo existe cuando lo experimentamos en y a través de nosotros. En la medida en que nuestra vida real, la vida que vivimos ‘aquí y ahora’, es algo esencialmente nuevo y no sólo la continuación del pasado, el principal valor de una obra de arte no reside en su desarrollo causal, sino en su efecto vívido sobre nosotros. Deberíamos despreciar una obra como Fausto si la considerásemos simplemente como algo que ha llegado a ser, ha sido y nada más. Fausto se entiende sólo cuando se lo aprehende como algo que se vuelve vivo y creativo una y otra vez en nuestra propia experiencia.

 

La Ópera Fausto de Charles Gounod (1859)

 

 

 

 


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