jueves, 16 de julio de 2020

SCHOPENHAUER, ENTRE EL NIHILISMO Y EL IDEALISMO




30 frases de inteligencia para que veas que eres único



▷ 70 frases de Arthur Schopenhauer 【PsicoActiva 2019 】


Schopenhauer, El Arte de Conocerse a Sí mismo


 “La gente vive la vida con un plan que parece

 que se le ha impuesto”.

  
    El autor propone desear tan poco y conocer tanto como sea posible. Para ello, hay que tener claro qué quieres y ser fiel a ti mismo. Propone basarse en la espiritualidad y en ser autónomo e independiente.

  La reflexión que plantea la frase es bastante clara: ¿realmente estamos persiguiendo nuestros deseos? ¿los hemos elegido nosotros? ¿depende nuestra felicidad de su cumplimiento o del reconocimiento por parte de otros? ¿es posible realizarse completamente de forma autónoma y aislada?

   Si se pide a un niño que dibuje a un hombre, hará una silueta, y dará por supuesto que el hombre es lo de dentro. En cierto modo todos tenemos interiorizada esa idea, cuando la realidad es muy diferente: Necesitamos la aportación de los otros para definirnos; rodeados de otras personas seríamos diferentes. Huyamos de formas egocéntricas y narcisistas de la cultura contemporánea.


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   Arthur Schopenhauer ​ fue un filósofo alemán, considerado uno de los más brillantes del siglo XIX y de más importancia en la filosofía occidental, siendo el máximo representante del pesimismo filosófico (Nihilismo).

Fecha de nacimiento: 22 de febrero de 1788, Gdansk, Polonia
Fallecimiento: 21 de septiembre de 1860, Ciudad Libre de Fráncfort
Influenciados: Sigmund Freud, Albert Einstein.
Influenciado por: Immanuel Kant, Georg Wilhelm Friedrich Hegel.
Educación: Universidad Humboldt de Berlín (1811–1812), Academia de Ciencias de Gotinga, Universidad de Jena

   Fue profesor de la Universidad de Berlín hasta que abandonó la enseñanza para vivir su retiro en Frankfurt. Es una de las figuras centrales de la filosofía moderna y su influencia llega hasta nuestros días.

   Se le considera fundador del Nihilismo, corriente filosófica según la cual la existencia humana no tiene razón de ser: Todo es para la nada. El recorrido del hombre en la vida es, para este filósofo, el siguiente: Necesidad, miserias, quejas, dolor y muerte». Otros se acercan más a la verdad cuando dicen que el filósofo alemán tenía una idea dolorosa y desesperada del universo: Para él, el mundo es un pozo oscuro y negro, lleno de dolor y miseria, donde lo más que puede hacer el hombre es intentar mitigar o aplacar el dolor. Su obra más importante es El mundo como voluntad y como representación de 1818. La tesis central de su pensamiento sugiere que la voluntad y los deseos del hombre no sirven para mucho: Una fuerza cósmica nos arrastra hacia la nada.

https://www.youtube.com/watch?v=JNf5hvY_VAc

Arthur Schopenhauer - ¿Por qué la música es el arte mayor?

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   Fernando Savater publicó en Anagrama en 2013 El traspié. Una tarde con Schopenhauer, una muy entretenida e instructiva obra de teatro ideal para conocer las ideas del filósofo alemán. Y también al personaje, que Savater pinta según era: arisco, feo, gruñón, vehemente, pícaro, pesimista, misántropo y misógino.


Al final de su vida, el filósofo Arthur Schopenhauer alcanzó –al menos en parte– el reconocimiento público de su obra que durante tanto tiempo se le había negado. Una joven y prometedora artista, Elisabeth Ney, solicitó permiso para hacerle un busto. Halagado, el gran pesimista accedió a esta petición. Durante varios meses posó para la joven y entre tanto conversó con ella de todo lo imaginable. Entre el viejo pensador célebre por su misoginia y la bella artista se trabó una relación extrañamente dulce. En algunos momentos, Schopenhauer pareció revisar su opinión sobre el género femenino...


En esta comedia filosófica, elocuente y sutil, se imagina una de aquellas sesiones entre la escultora y su ilustre modelo. El filósofo exhibe sus ideas ante una oyente tan atenta como ocasionalmente irónica. Se repasa el destino del hombre, orgulloso de sus certezas y martirizado por sus perplejidades. Mientras, la superstición ronda, llega un forastero atrevido, se prepara una invocación a los espíritus y la carne dicta urgencias que se burlan de los alambicados sistemas intelectuales. Y suena al fondo una alegre melodía de Rossini...
                      
  Schopenhauer no se casó ni tuvo hijos y vivió casi la mitad de su vida recluido en su casa de Fráncfort, sin apenas salir salvo para pasear y hacer alguna comida, en la sola compañía de su ama de llaves -gran amante de los animales- y de su perro, al que apreciaba más que a las personas, si bien, en los últimos años, gustaba de recibir visitas de admiradores y, a ser posible, admiradoras. Una de esas admiradoras fue la jovencísima escultora alemana Elisabet Ney -co-protagonista de la pieza de Savater-, que acudió a su domicilio para hacer su retrato en mármol.

   Elisabet Ney es uno de los muchos personajes que aparece en Conversaciones con Schopenhauer (Acantilado), libro que recopila una amplísima selección de charlas, testimonios y recuerdos de primera mano sobre el pensador, de Luis Fernando Moreno Claros, autor de la única biografía sobre Schopenhauer escrita en España (y publicada por Trotta). El extenso prólogo de Moreno Claros es otro excelente instrumento para ponerse al tanto sin esfuerzo de la vida y la obra de El Buda de Fráncfort. Así titula Moreno Claros su introducción -en conexión con la imagen de portada del libro-, aludiendo tanto a la influencia que el budismo y otras filosofías y místicas orientales tuvieron sobre el filósofo, como a la figurita de Buda -también recogida por Savater- que Schopenhauer, ateo convencido, tenía en su casa.

Cubierta del libro Conversaciones con Arthur Schopenhauer

Arthur Schopenhauer abrazó la filosofía confiando en hallar respuesta al dolor de la existencia y desvelar el «enigma del mundo». Su obra de madurez, Parerga y paralipómena, hizo crecer de tal manera su popularidad que muchos apasionados lectores acudían a visitarlo a su casa de Fráncfort para oírle. Entonces el filósofo pesimista se reveló como un excelente conversador, alegre y siempre jovial. Este libro recoge testimonios de personas que conocieron a Schopenhauer y escucharon de viva voz sus ideas. Una extraordinaria oportunidad de volver a conversar con uno de los mayores filósofos de todos los tiempos.

 Repantingado en su sofá schopenhaueriano, blando y cálido asiento en la caverna platónica, el gran filósofo del dolor y la piedad universales refería a sus interlocutores con pasión epicúrea cuánto había tenido que sufrir en este mundo miserable y cruel, lo mal que lo habían tratado sus editores y lo pésimamente que se portó con él la ralea académica. Pero mientras hablaba había satisfacción en su voz y medias sonrisas de triunfador, pues de cuando en cuando miraba a hurtadillas a su Buda dorado y recordaba que, tarde o temprano, el magnífico sol de la justicia ilumina la verdad y desvanece las sombras.
                       
   Formado sobre todo por Platón y Kant -más no poco de Spinoza y de los utilitaristas ingleses-, Schopenhauer se interesó muy pronto, con la mediación del orientalista Friedrich Majer, por el hinduismo y por todo el conjunto de pensamientos y religiones orientales. Eso determinó algunos puntos cruciales de su filosofía, como la conveniencia de anular la individualidad y el yo, que son la fuente de todos los dolores y males humanos por ser una máquina de fabricación de deseos -mediante una voluntad ciega- cuya satisfacción nos angustia y no nos colma, de manera que la muerte -a la que no deberíamos temer- es el radical mecanismo a nuestra disposición para poner fin al sufrimiento que los deseos insatisfechos nos provocan. Hay más procedimientos, según Schopenhauer, para embridar a ese individuo agitado y ansioso que nos trastorna. Uno es de orden estético y el otro, de orden ético. El estético es la contemplación del arte, la contemplación artística, que clausura nuestro yo y nos pone en contacto con lo universal. Para Schopenhauer, devoto de Rossini y Mozart, el arte superior a todos y el más benéfico para nosotros es la música, por sus cualidades abstractas. Esta idea influyó mucho en Richard Wagner, con quien mantuvo relación. El procedimiento ético para mantener a raya al yo no es otro que la compasión, abdicar del egoísmo con ayuda del ascetismo para sufrir con los otros, para entregarnos al bien de los demás y a la justicia. Por cierto, viendo la preciosa e inesperada pieza de José Luis Alonso de Santos, En el oscuro corazón del bosque, donde se habla con profusión de las Meditaciones de Marco Aurelio (¡y de Mozart!), se percibe la conexión entre los estoicos, los orientales y Schopenhauer.

   Arthur Schopenhauer nació en Gdansk (hoy Polonia) en 1788, 16 años antes de la muerte de Kant. Su padre -que se suicidó en 1805- era un rico comerciante, que le sufragó viajes por Italia, Francia e Inglaterra, aunque pretendió que Arthur se dedicara al comercio, cosa que hizo por breve tiempo. Su madre, con la que se llevó fatal, era Johanna Trosenier, una mujer culta y mundana que llegó a ser muy conocida como novelista y que, sobre todo en Weimar, donde vivió con ella y accedió al salón artístico que ella lideraba, le facilitó el contacto con personalidades de la cultura, Goethe entre ellos.

  Schopenhauer estudió -y no sólo filosofía, sino otras humanidades y también medicina y ciencias- en las universidades de Gotinga y Berlín, donde asistió defraudado a las clases de Fichte y donde le cogió de por vida una manía espantosa a Hegel, "ese charlatán", más que nada porque, una vez profesor, el aula del idealista estaba llena de alumnos y la suya, casi vacía. Abandonó, picadísimo, la enseñanza y Berlín, poco antes de que a Hegel le pillara el cólera y palmara. El caso es que el brillante pensador y magnífico prosista saldó, de momento, con sendos fracasos sus dos primeros libros, que siguen siendo las piedras angulares de su filosofía: su tesis doctoral, Sobre la cuádruple raíz del principio de razón suficiente (1813), y el fundamental, El mundo como voluntad y representación (1819). Tenemos en castellano (Alianza, Trotta, Sequitur...) la práctica totalidad de la obra de Schopenhauer, y también Parerga y Paralipómena -¡qué titulito!-, el libro que, por fin, en 1851, le daría la celebridad, una obra miscelánea sobre esto y aquello, en dos tomos, que contiene -¿de ahí el éxito de público?- abundantes aforismos.

   Pío Baroja, como buen pesimista, fue admirador y ávido lector de Schopenhauer, a quien cita en abundancia. Otro español, y nada optimista, que leyó con interés a Schopenhauer fue Miguel de Unamuno: las ideas agónicas y las serias dudas sobre el sentido de la vida nos van llevando a los ecos de Schopenhauer en el no menos aforístico y pesimista Emil Cioran, maestro de Savater, y en los existencialistas.

   Schopenhauer, que dominaba también el inglés, el italiano, el francés, el griego y el latín, aprendió español y tradujo al alemán el Oráculo manual y arte de la prudencia, de Baltasar Gracián. Era un entusiasta del Siglo de Oro español y, en especial, de Calderón.
   Arthur Schopenhauer murió el 21 de setiembre de 1860 de una parada cardíaca. Su sirvienta lo encontró como dormido en su butacón, sonriente.

MANUEL HIDALGO - 12/03/2016 



Arthur Schopenhauer (1788-1860)

   Filósofo idealista alemán. Enseñó en Berlín y en Francfort del Meno (desde 1832). Su principal obra El mundo como voluntad y representación apareció en 1819, pero sólo adquirió notoriedad después de la revolución de 1848, cuando la burguesía, amedrentada por el pueblo revolucionario, se situó en el camino de la reacción. La influencia de Schopenhauer creció sobre todo en la época del imperialismo. Schopenhauer es enemigo del materialismo y de la dialéctica. A la concepción científica del mundo contrapone el idealismo metafísico. Tomando de Kant la idea de los fenómenos como representaciones subordinadas a la conciencia, rechaza la “cosa en sí” afirmando que la esencia del mundo es la voluntad ciega, irracional. Su idealismo voluntarista es una forma de irracionalismo. La voluntad que impera en el mundo excluye de la naturaleza y de la sociedad la sujeción a ley, y con ello hace imposible la cognición científica. Otra de las particularidades del voluntarismo de Schopenhauer estriba en negar el progreso histórico. La ideología de Schopenhauer está saturada de odio a la revolución y al pueblo, es hondamente pesimista. 

 Alcanzaron gran influencia las concepciones estéticas de Schopenhauer. Luchando contra el arte de vanguardia, realista, Schopenhauer preconiza un esteticismo que desdeña la realidad y es ajeno a los intereses vitales de los hombres. Opone a la creación artística de contenido ideológico, la falta de objetivo, la contemplación pasiva de la intuición artística. La filosofía de Schopenhauer culmina incorporándose el ideal místico del “nirvana” –tomado del budismo–, de la serenidad absoluta, que aniquila la “voluntad de vivir”. A través de Nietzsche, el voluntarismo y el antihumanismo de Schopenhauer han constituido una de las fuentes ideológicas del fascismo germano.

(Diccionario filosófico)



Citas célebres de Arthur Schopenhauer

-  Es difícil encontrar la felicidad dentro de uno mismo, pero es imposible encontrarla en otro lugar.

-  Casi todas nuestras penas surgen de nuestras relaciones con otras personas.

-   El intelecto es invisible para el hombre que no tiene ninguno.

-   El hombre es el único animal que causa dolor a otros sin otro objeto que querer hacerlo.

-   La forma más segura de no ser muy miserable es no esperar ser muy feliz.

-  La persona que escribe para los tontos siempre está segura de una gran audiencia.

- En lo referente a la amistad, el amor y el matrimonio, el hombre se comporta con absoluta lealtad…, pero sólo consigo mismo y, si acaso, con su hijo.

-  El genio y la locura tienen algo en común: ambos viven en un mundo diferente al que existe para todos los demás.

-  La estrechez de espíritu, la necesidad y la locura de la mayor parte de los hombres, serían completamente inexplicables sin la inteligencia.

-   La soledad es el patrimonio de todas las almas extraordinarias.

-  La vida es una guerra sin tregua y morimos con las armas en la mano.

-  Rara vez pensamos en lo que tenemos, pero siempre en lo que nos falta. Por eso, más que agradecidos, estamos amargados.

-  Uno debe usar palabras comunes para decir cosas poco comunes.

-   La inquietud es el sello de la existencia.

-  La vida es corta y la verdad trabaja lejos y vive mucho tiempo: digamos la verdad.

-  Hay un aspecto en el que las bestias muestran verdadera sabiduría… su disfrute tranquilo y apacible del momento presente.

-  La modestia, en el hombre de talento, es cosa honesta; en los grandes genios no es más que hipocresía.

-   Al tratar a la mayoría de le gente, no estará de más mezclar un poco de desdén: eso les hará apreciar más vuestra amistad.

-    Un pesimista es un optimista en plena posesión de los hechos.

-   El amor no es sino una estratagema de la que la naturaleza se sirve para lograr sus objetivos, la continuidad de la vida y la propagación de la especie.

-   Lo que la gente llama comúnmente destino es principalmente su propia estupidez.

-   La riqueza es como el agua salada: Cuanto más se bebe más se da; lo mismo ocurre con la gloria.

-   La fe es como el amor: No puede ser impuesta por la fuerza.

-    La cortesía es un acuerdo tácito mediante el cual los defectos de la gente, sean morales o intelectuales, son pasados por alto y no motivan ningún reproche.

-  Aunque el mundo contiene muchas cosas decididamente malas, la peor de todas ellas es la sociedad.

-   Las religiones, como las luciérnagas, necesitan de oscuridad para brillar.

-   Los sinvergüenzas son siempre sociables.

-  El hombre no es nunca feliz, pero se pasa toda la vida corriendo en pos de algo que cree que ha de hacerle feliz. Rara vez alcanza su objetivo, y cuando lo logra, solamente consigue verse desilusionado.

- Toda verdad pasa por tres etapas. En primer lugar, es ridiculizada. En segundo lugar, se enfrenta a una firme oposición. En tercer lugar, se acepta como evidente por sí misma.

-  Superar las dificultades es experimentar el deleite pleno de la existencia.

-  Cada nación se burla de las otras, y todas tienen razón.

-  Nadie puede trascender su propia individualidad.

-  Usar muchas palabras para comunicar algunos pensamientos es, en todas partes, el signo inconfundible de la mediocridad. Reunir mucho pensamiento en pocas palabras es signo de genio.

-  La compasión por los animales está íntimamente asociada con la bondad de carácter, y puede afirmarse con confianza que quien es cruel con los animales no puede ser un buen hombre.

-  Sobre todo, es la pérdida lo que nos enseña el valor de las cosas.

-  La música es como una metafísica hecha sensible.

-  Si pudiéramos dar una explicación cierta, completa y acabada de la música esto es, si pudiéramos encerrarla en un concepto particular, esta sería una explicación del mundo, por lo tanto, la verdadera filosofía.

-   La naturaleza cubre todas las obras con un barniz de belleza.

-   El sentido del humor es la única cualidad divina del hombre.

-  La madre de las artes prácticas es la necesidad; la de las Bellas Artes es el lujo. El padre de las primeras es la inteligencia, y el de las segundas, el genio, que es depósito y una especie de lujo.

-  La mayor de las locuras es sacrificar la salud por cualquier otro tipo de felicidad.

-  La verdad desnuda es la más bella, y cuanto más simple es su expresión, más profunda es la impresión que causa.

-  Sólo recuerda, una vez que estás sobre la colina, comienzas a ganar velocidad.

-   La tarea no es tanto ver lo que nadie ha visto, sino pensar lo que nadie ha pensado sobre lo que todos ven.

-   Después de tu muerte serás lo que eras antes de tu nacimiento.

-  Un hombre puede ser él sólo mientras esté solo; y si no ama la soledad, no amará la libertad; porque sólo cuando está solo es cuando realmente es libre.

-  Renunciamos a las tres cuartas partes de nosotros mismos para ser como otras personas.

-  Si sospechamos que un hombre está mintiendo, deberíamos pretender creerle; porque entonces se vuelve audaz y seguro, miente más vigorosamente y se desenmascara.

-   La gente vulgar se deleita enormemente con las faltas y locuras de los grandes hombres.

-  Los sabios siempre han dicho lo mismo, y los tontos, que son la mayoría, siempre han hecho todo lo contrario.

-   Si el mundo como representación es sólo la imagen de la voluntad, el arte consiste entonces en encontrar esa imagen, la cámara oscura que muestra más puros los objetos y permite captarlos y reunirlos del mejor modo posible: El arte es el teatro en el teatro, la escena de Hamlet en Hamlet.

-  El talento golpea un objetivo que nadie más puede golpear; El genio golpea un objetivo que nadie más puede ver.

-  La arquitectura es una música congelada.

-  Los hombres son los demonios de la tierra, y los animales son sus almas atormentadas.

-  La brevedad de la vida, tan a menudo lamentada, puede ser lo mejor de ella.

-  El doctor ve toda la debilidad de la humanidad; El abogado toda la maldad, el teólogo toda la estupidez.

- Todo tonto miserable que no tiene nada de lo que pueda sentirse orgulloso, adopta como último recurso el orgullo de la nación a la que pertenece; está listo y feliz de defender todas sus faltas y locuras con uñas y dientes, pagando así por su inferioridad.

-  La religión es la obra maestra del arte de la educación de los seres, pues enseña a la gente cómo debe pensar.

- Un hombre seguramente puede hacer lo que quiere hacer, pero no puede determinar lo que quiere.

- La vida humana, como todos los bienes inferiores, está cubierta en el exterior con un brillo falso; Lo que sufre siempre se oculta.

-  Un alto grado de intelecto tiende a hacer que un hombre no sea social.

-  Los grandes hombres son como las águilas, y construyen su nido en una soledad elevada.

-  La mayoría de los hombres no son capaces de pensar, sólo de creer, y no son accesibles a la razón, sino a la autoridad.

-  Sólo hay un error innato, y esa es la noción de que existimos para ser felices.

-   El matrimonio es una trampa que la naturaleza nos tiende.

-  Los primeros cuarenta años de vida nos dan el texto; Los próximos treinta suministran el comentario al respecto.


- Los dos enemigos de la felicidad humana son el dolor y el aburrimiento.


La filosofía de Arthur Schopenhauer y su ‘Voluntad de Vivir’


Ateismo para Cristianos.: Frases Célebres Ateas. Arthur Schopenhauer.



70 frases de Arthur Schopenhauer



La riqueza se parece al agua de mar; cuanta más bebemos, tanto más sedientos nos sentimos. (Arthur Schopenhauer)



                               La envidia en los hombres muestra cuán desdichados se sienten, y su constante atención a lo que hacen o dejan de hacer los demás, muestran cuánto se aburren. (Arthur Schopenhauer)
                       

Toda verdad atraviesa tres fases: primero, es ridiculizada; segundo, recibe violenta oposición; tercero, es aceptada como algo evidente (Arthur Schopenhauer)



Todo imbécil execrable, que no tiene en el mundo nada de que pueda enorgullecerse, se refugia en este último recurso, de vanagloriarse de la nación a que pertenece por casualidad. (Arthur Schopenhauer)
                                        

Los hombres se parecen a esos relojes de cuerda que andan sin saber por qué. Cada vez que se engendra un hombre y se le hace venir al mundo, se da cuerda de nuevo al reloj de la vida humana, para que repita una vez más su rancio sonsonete gastado de eterna caja de música, frase por frase, tiempo por tiempo, con variaciones apenas imperceptibles. (Arthur Schopenhauer)


Arthur Schopenhauer.


2 HORAS de la Mejor Música Clásica 🎻 Mozart, Beethoven, Bach




Ateismo para Cristianos.: Frases Célebres Ateas. Arthur Schopenhauer.
                         
Junto con los libros debiera venderse el tiempo suficiente para leerlos. Arthur Schopenhauer (1788 - 1860). Filósofo alemán.



Ateismo para Cristianos.: Frases Célebres Ateas. Arthur Schopenhauer.
                                         

Ateismo para Cristianos.: Frases Célebres Ateas. Arthur Schopenhauer.

Obras de Schopenhauer

-         Sobre la cuádruple raíz del principio de razón suficiente (1813).
-         Sobre la visión y los colores (1816).
-         El mundo como voluntad y representación (1819).
                                 
-         Commentatio exponens theoriam colorum physiologicam, eademque primariam (Versión latina de Sobre la visión y los colores) (1830).
-          Sobre la voluntad en la naturaleza (1836).
-          Los dos problemas fundamentales de la ética (1841). Incluye las memorias Sobre la libertad de la voluntad y Sobre el fundamento de la moral
-          Parerga y paralipómena (1851).


Ediciones en español

-          El amor, las mujeres y la muerte. F. Sempere y Compañia, editores, Olmo 4, Madrid.
-          Sobre la lectura y los libros. Edición de Pedro Aullón de Haro, Madrid, Sequitur, 2015.
-          Sobre la visión y los colores. Seguido de la correspondencia con Johann Wolfgang Goethe. Madrid, Trotta, 2013. {ISBN 978-84-9879-350-5}
-          Diarios de viaje. Los Diarios de viaje de los años 1800 y 1803-1804. Madrid, Trotta, 2012. {ISBN 978-84-9879-268-3}
-          Dialéctica erística o el arte de tener razón, expuesta en 38 estratagemas. Madrid, Trotta, 2011 [4ª edición]. {ISBN 978-84-8164-887-4}
-          Obra Completa. Cartoné. Biblioteca de Grandes Pensadores. Madrid: Editorial Gredos, 2010. Volumen I  y Volumen II
-          El mundo como voluntad y representación. Buenos Aires, Losada (2 tomos)
-          El mundo como voluntad y representación. Madrid, Trotta (2 tomos)

El Mundo Como Voluntad Y Representación: Amazon.es: Schopenhauer ...
La obra busca mostrar el enigma del mundo y alcanzar el sentido de la existencia. Pensamiento: «el mundo es el autoconocimiento de la voluntad». Fruto, en palabras del propio filósofo, del «fuego de la juventud y la energía de la primera concepción». El pesimismo en que concluye la concepción metafísica de Schopenhauer (la visión del dolor del mundo y de la miseria del existir) dejó una honda impronta en la creación artística, literaria y musical, además de en la reflexión moral, de finales del siglo XIX y comienzos del XX.
                                 

-          Parerga y paralipómena. Madrid, Trotta, 2006 (2 tomos)                                                
-          Parerga y Paralipómena. Escritos filosóficos sobre diversos temas. Madrid, Valdemar, 2009.

El carácter sarcástico y la lengua viperina de que hacía gala Arthur Schopenhauer (1788-1869), tan ajenos a la filosofía académica, le dieron fama de fustigador de prejuicios, costumbres y dogmas. Pero esta imagen popular no ha logrado eclipsar la enorme profundidad y rigor de su pensamiento. Schopenhauer, gurú del «pesimismo humanista», estaba convencido de que la filosofía surge del dolor de la existencia, dolor que se mitiga con una vida serena y meditativa.
Parerga y Paralipómena (1851) –algo así como «fragmentos y añadidos»– se publica por primera vez íntegra en España, según la edición de «última mano» del filósofo. La obra con la que Schopenhauer alcanzó fama y reconocimiento reúne una heterogénea miscelánea de pensamientos que tratan de desarrollar en muy diversos campos la idea central recogida en su obra principal: El mundo como voluntad y representación (1819). El volumen se divide en dos partes. La primera incluye una serie de ensayos, como su historia de las teorías sobre lo ideal y lo real, fragmentos sobre la historia de la filosofía, o su popular opúsculo Aforismos sobre el arte de saber vivir, una filosofía práctica de la vida para el individuo moderno. En la segunda encontraremos una serie de anotaciones y aforismos que recogen desde textos puramente filosóficos hasta opiniones y teorías sobre muy diversos temas (la religión, el suicidio, los colores...)
Para el filósofo e historiador austriaco Egon Friedell, el pensamiento de Schopenhauer, más que un sistema filosófico, constituye una obra de arte.

-          Los dolores del mundo. Madrid, Ediciones Sequitur, 2009.
-          Eudemonología o el arte de ser feliz, explicado en 50 reglas para la vida. Barcelona, Herder, 2007.
-          Senilia: Reflexiones de un anciano. Barcelona, Herder, 2010.
-         El arte de envejecer. Madrid, Alianza Editorial, 2010.
-          El arte de sobrevivir. Barcelona, Herder, 2018.
-          El arte de ser feliz.
-          El arte de insultar. Editorial Edaf, SL, 2006.
-          El arte de hacerse respetar. Grupo Anaya Comercial, 2005.
-          El arte de tratar a las mujeres. Editorial Villegas Asociados, 2006

El Arte de Tratar a las Mujeres (Pensamiento): Amazon.es ...
¿A quién se le ocurre elevar esta interacción a tan alta distinción? A un escritor cien por cien racional o a uno misógino, y ambas características las cumple este autor alemán del siglo XIX.
El editor de estos pensamientos, Franco Volpi, también se pregunta “¿Qué pueden enseñarnos los filósofos —por definición depositarios de la sabiduría, pero en bancarrota en asuntos del amor— sobre cómo tratar a las mujeres?”.
¡Muchas cosas! Con un lenguaje elegante, directo, sencillo, Shopenhauer trata (artísticamente) temas como la naturaleza de la mujer, sus defectos, sus cualidades, el sexo, el matrimonio, la prostitución, entre otros. Por ejemplo, cómo escoger la mujer adecuada: “Nunca hagan su elección solos, impulsados por una de esas pasiones locas que sin excepción ciegan… Dejemos que otros, que nos aman bien, escojan por nosotros”.
Un libro ilustrado con bellas imágenes (también artísticas) y apto para mentes abiertas que sepan contextualizar las ideas de un filósofo de ayer para “hacernos pasito” con las mujeres de hoy.
             -          Historia de la Filosofía: de los Presocráticos a Hegel, 2007
-          Ensayo sobre el libre albedrío. Buenos Aires, Gradifco, 2003
-          Metafísica de las costumbres. Madrid, Trotta, 2001.
-          Crítica de la Filosofía Kantiana: apéndice  El mundo como voluntad y representación. Madrid, Trotta, 2000.
-          Manuscritos berlineses. Valencia, Pre-textos, 1995.
-          Parábolas, aforismos y comparaciones. Barcelona, Edhasa, 1995.
-          Parábolas y aforismos. Madrid, Alianza Editorial.
-          Los dos problemas fundamentales de la ética. Madrid, Siglo XXI, 1993
-          De la cuádruple raíz del principio de razón suficiente. Madrid, Gredos, 1981.
-          Sobre la voluntad en la naturaleza. Madrid, Alianza, 1970. Bibliografía secundaria


Schopenhauer
                            

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