martes, 28 de julio de 2020

MILAN KUNDERA - ¿HÉROE O VILLANO?




MILAN KUNDERA - ¿HÉROE O VILLANO?



Una brillante disección del amor en nuestros días que se ha convertido en uno de los grandes hitos de la literatura contemporánea.

Sinopsis: Ésta es una historia de amor, o sea de celos, de sexo, de traiciones y también de las debilidades y paradojas de la vida cotidiana de dos parejas cuyos destinos se entrelazan. Los celos de Teresa por Tomás, el terco amor de éste por ella, opuesto a su irrefrenable deseo de otras mujeres, el idealismo de Franz, amante de Sabina, y la necesidad de ésta, amante también de Tomás, de perseguir una libertad que tan sólo la conduce a la insoportable levedad del ser, se convierten de simple anécdota en reflexión sobre problemas que nos afectan a todos.

Reseña literaria: «Milan Kundera: ¿Qué es la insoportable levedad ...

Milan Kundera, Brno, 1 de abril de 1929) es un novelista, escritor de cuentos cortos, dramaturgo, ensayista y poeta checo.​ Desde 1975 reside con su esposa en Francia, cuya ciudadanía adquirió en 1987.


Milan Kundera, el escritor que le gastó una broma al comunismo
El legendario disidente checo, autor de "La insoportable levedad del ser", fue uno de los más leídos en los 80 hasta que dejó de escribir e inició un prolongado silencio que ha durado dos décadas

   En 1985 todo el mundo leía a Milan Kundera. El escritor exiliado en París había publicado un año antes 'La insoportable levedad del ser', una novela de amor y sexo ahumada con filosofía y ambientada en aquella Primavera de Praga de 1968 en la que los tanques soviéticos aplastaron -literalmente- a los veinteañeros que exigían libertad en vaqueros. El libro despachó millones de ejemplares en todo el mundo, inspiró una película y volvió tremendamente popular a un autor cuya dilatada e interesante trayectoria no era tan conocida hasta entonces. El éxito reconocería también libros posteriores como 'La inmortalidad' (1988), 'La lentitud' (1998) o 'La identidad' (1998) y se apagaría repentinamente tras la publicación en el año 2000 de 'La ignorancia'. Desde entonces transcurrieron casi 20 años de silencio apenas rotos por una obra divertida y menor en 2014 titulada 'La fiesta de la insignificancia'. El pasado 1 de abril Kunderá cumplió 91 años.

Milan Kundera. Frases - YouTube

                   
   ¿Por qué no se lee tanto hoy a Kundera? ¿Su prolongado silencio y su carácter huraño y esquivo, enemigo de entrevistas y lucimientos honoríficos abrieron una brecha insalvable con unos lectores cada vez más hiperactivos y sojuzgados por las novedades mediáticas? ¿Y cómo ha tratado el tiempo su obra? "Bien, pero sin exagerar", respondía hace unos años en The Guardian el escritor inglés John Banville quien lamentaba lo rápidamente que su cabeza había olvidado 'La insoportable levedad del ser' "No recuerdo ni los nombres de los personajes". "Mal", añadía posteriormente en el mismo periódico el también escritor Jonathan Coe al asegurar que la reputación de Kundera en la actualidad se hallaba "irremediablemente dañada por su retrato de las mujeres" y "su aplastante androcentrismo" donde la primacía de la mirada masculina y la cosificación de la mujer es total, lo que "limita sus logros como novelista y ensayista".

   Pero Kundera ya había 'previsto' en los felices 80 las diatribas que tantas veces, y con especial fervor estos días, se arrojan contra los creadores de ayer a los que se les observa injustamente con la lupa interesada de hoy. Lo hizo a propósito de la impronta de la política en su obra, el otro gran tema de sus libros, junto al amor y el sexo, pero sirve también como antídoto a las acusaciones de machismo: "No me gusta reducir la literatura y el arte a una lectura política. La palabra disidente significa suponerle a uno una literatura de tesis, y si algo detesto es precisamente la literatura de tesis. Lo que me interesa es el valor estético. Para mí, la literatura procomunista o la anticomunista es, en ese sentido, lo mismo. Por eso no me gusta verme como un disidente".

El disidente que no quería serlo
   Y es que el aciago siglo XX convirtió en disidentes y en referencia moral a su costa a demasiados creadores que nunca reclamaron semejante estatus. Tras las convulsiones de la Segunda Guerra Mundial, la culta y occidental Checoslovaquia había caído tras el Telón de Acero que partía en dos Europa y el futuro escritor, como tantos jóvenes en aquel momento, se afilió al omnipresente Partido Comunista. No duró mucho.

   La historia la contó en 'La broma' ('Zert', 1967), su primera novela, un tratado tan cómico como desolador acerca de la incompatibilidad manifiesta entre el totalitarismo y el sentido del humor. Al estudiante Ludvik Jahn, un trasunto del propio Kundera, se le ocurre en los 50 hacer un chiste postal a su novia Marketa, una broma bastante bobalicona y blanca en la que ironiza sobre el optimismo comunista y cita al innombrable disidente Trotski, asesinado por el mismo Stalin cuyos soldados siguen ocupando el país. ¿Resultado? Jahn es expulsado de la universidad, sus compañeros le retiran el saludo, todas sus posibilidades de promoción personal quedan liquidadas y acaba siendo condenado a trabajar en las minas donde conocerá el amor... y el cinismo. Similar experiencia vivió realmente Kundera lo que le convirtió en un renegado temprano del paraíso comunista al que, sin embargo, con este libro, gastó una broma inolvidable. En 1968 tuvo lugar la primavera de Praga, tras la primera revuelta pop contra el imperialismo soviético -machacada de forma sin embargo más tradicional por los ejércitos del Pacto de Varsovia- las autoridades checas prohíben la obra del escritor y Kundera malvive como pianista de jazz, entre otras digresiones, hasta que en 1975 emigra definitivamente a Francia, país en el que sus novelas encontraban aquellos años una recepción cada vez más favorable. Títulos como 'La vida está en otra parte' (1972), 'La despedida' (1973), 'El libro de la risa y del olvido' (1979) y 'La insoportable levedad del ser'' (1984), la novela de título estrafalario que sacudió las librerías y vendió millones de ejemplares en todo el mundo. Cuando todo el mundo leía a Kundera.

                21 Frases de "La insoportable levedad del ser" ▷ Intentarlo.com

   La insoportable levedad del ser fue un bestseller extraño. Por su título imposible, por sus pretensiones filosóficas -en realidad de baja intensidad-, y por sus extravagantes teorías estéticas que despliegan, por ejemplo, vasos comunicantes entre el arte y los excrementos. Pero allí había también una gran historia de amor torturado a varias bandas, mucho sexo y la hipnótica amenaza latente de la bota represiva comunista. El éxito de las peripecias de Tomás, Sabina, Teresa o Franz fue descomunal, lo que garantizó una adaptación al cine de la mano del director Philip Kaufman con resultados modestos de crítica y público.

19 frases inspiradoras de Milan Kundera

                      
¿Kundera delator?
   En 1990 Kundera publicó 'La inmortalidad', la última novela en su checo natal. Como quien cambia de camisa, de champú, de marca de cigarrillos, el escritor se pasó al francés y fue en la lengua de Montaigne en la que escribió sus últimas novelas donde la querencia filosófica parece desplazar definitivamente a la política: 'La lentitud' (1994), 'La identidad' (1998), 'La ignorancia' (2000) y 'La fiesta de la insignificancia' (2014). Y fue en 2008 cuando estalló la bomba.

  Aquel año la revista checa 'Respekt' acusó al escritor, ahora furibundo anticomunista, de haber delatado en su juventud -cuando profesaba una fe estalinista que Kundera nunca ha negado- a un compañero de la residencia universitaria Kolonka de Praga que estuvo a punto de ser ejecutado por ello y cumplió dos décadas en prisión. Kundera, que no era ni el primer ni el último hombre de letras denunciado por vivir épocas convulsas con una actitud reprobable, negó inmediatamente la acusación -que aportaba sin embargo abundante base documental. ¿Quién tenía razón? El sociólogo Jiri Pehe sentenció entonces en el diario Clarín que daba igual: "La realidad es que un régimen totalitario está construido de tal manera que el 99 por cien de la gente coopera con el gobierno, de un modo u otro, entonces el caso Kundera ayuda a muchos checos a sentirse moralmente absueltos de sus propias culpas, como si ellos fueran los buenos y Kundera el malo".

   A finales de 2018 el gobierno checo de Andrej Babis, se ofreció devolverle la nacionalidad que el antiguo régimen comunista le retiró hace cuatro décadas, en 1979. Y Kundera rompió su silencio: "Espero que el proceso no lleve mucho papeleo".

DANIEL ARJONA  (marzo 2019)


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Las mejores frases de Milan Kundera

"Puede que un hombre y una mujer estén más cerca el uno del otro cuando no viven juntos y cuando simplemente saben que existen y que están agradecidos por existir y por saber el uno del otro. Y sólo con eso les basta para ser felices. Te agradezco, te agradezco que existas".
“La lucha del hombre contra el poder es la lucha de la memoria contra el olvido”.
“El amor no se manifiesta en el deseo de acostarse con alguien, sino en el deseo de dormir junto a alguien”.
“Nunca sabremos por qué irritamos a la gente, que es lo que nos hace simpáticos, qué es lo que nos hace ridículos; nuestra propia imagen es nuestro mayor misterio”.
“Quien busque el infinito, que cierre los ojos”.
“Allí donde habla el corazón, es de mala educación que la razón lo contradiga”.
“Estoy bajo el agua y los latidos de mi corazón producen círculos en la superficie”.
“El hombre desdichado busca un consuelo en la amalgama de su pena con la pena de otro”.
“Lo que había entre ellos no era amor, era inmortalidad”.
“La borró de la fotografía de su vida no porque no la hubiese amado, sino, precisamente, porque la quiso”.
“Los amores son como los imperios: cuando desaparece la idea sobre la cual han sido construidos, perecen ellos también”.
“Pienso luego existo, lo dijo un intelectual que subestimaba el dolor de muelas”.
“Aquel que quiere permanentemente ‘llegar más alto’ tiene que contar con que algún día le invadirá el vértigo”.
“Las preguntas verdaderamente serias son aquellas que pueden ser formuladas hasta por un niño”.
“La nostalgia del paraíso es el deseo del hombre de no ser hombre”.
“El desacuerdo con la mierda es metafísico. El momento de la defecación es una demostración cotidiana de lo inaceptable de la Creación”.
“Los ancianos se caracterizan por envanecerse de sus padecimientos pasados y convertirlos en un museo al que invitan a entrar a los visitantes.”
“Contempló su propia cara en la superficie del agua. Luego, de repente, vio en la cara un susto tremendo. Y eso fue lo último que vio”.
“El amor es el remedio contra todos los malos augurios”.
“El deseo de venganza no es más que el ansia de justicia insatisfecha”.
 “Un valor vulnerado y una ilusión desenmascarada suelen tener el cuerpo igual de mortificado, se parecen, y no hay nada más fácil que confundirlos”.
“La coquetería es una propuesta de sexo sin garantía”.
“Cuando estás enamorado de alguien, estás enamorado de su rostro y se convierte en un rostro que no se parece a ningún otro”.
 “Los celos tienen el asombroso poder de iluminar con rayos penetrantes únicamente a uno solo, dejando en total oscuridad a la masa de los demás hombres”.
 “¿Cómo vivir en un mundo en el que uno no está de acuerdo? ¿Cómo vivir con la gente si uno no considera suyas ni sus penas ni sus alegrías? Si sabe que no es parte de ellos”.
“Si el amor debe ser inolvidable, las casualidades deben volar hacia él desde el primer momento”.
“A ella misma le resultaba extraño llevar ya tantos años persiguiendo un instante perdido”.
“El hombre nunca puede saber qué debe querer, porque vive solo una vida y no tiene modo de compararla con sus vidas precedentes ni de enmendarla en sus vidas posteriores”.
“La fuente del miedo está en el porvenir, y el que se libera del porvenir no tiene nada que temer”.
“El que empieza dudando de pequeñeces termina dudando de la vida como tal.”
“Si las personas solo fueran responsables de lo que hacen conscientemente, los idiotas estarían de antemano libres de cualquier culpa.”



Biografía

   Milan Kundera nació en Brno, Moravia (actual República Checa) en 1929, hijo del musicólogo y pianista Ludvík Kundera (1891-1971), que fue discípulo de Leoš Janáček y ejerció como director de la Academia de Música de Brno hasta 1961. El joven Kundera estudió musicología y composición musical, siendo numerosas las influencias y referencias a la música a lo largo de su obra literaria. Al concluir sus estudios secundarios, comenzó a estudiar literatura y estética en la Universidad Carolina de Praga, pero después de dos semestres se cambió a la Facultad de Cine de la Academia de Praga, donde finalizó sus estudios en 1952. Enseñó historia del cine en la Academia de Música y Arte dramatizado desde 1959 a 1969, y posteriormente en el Instituto de Estudios Cinematográficos de Praga.

   Al término de la segunda guerra mundial, Milan Kundera se había afiliado al Partido Comunista, pero luego sería expulsado del mismo en 1950, junto a su amigo Jan Trefulka, por presuntas actividades contra el partido. Jan Trefulka reflejó el incidente en su obra Pršelo jim štěst (1962) y el propio Kundera utilizó dicho episodio como inspiración en su novela La broma (Žert, 1967). ​En 1967 se casó con Vera Hrabankova y un año más tarde, a consecuencia de la invasión soviética a su país, sus obras fueron prohibidas en Checoslovaquia y quedó desempleado. Tuvo que ganarse la vida con diversas ocupaciones, particularmente como pianista de jazz, instrumento que su padre le había enseñado a tocar a muy temprana edad. Readmitido en el Partido Comunista en 1956, fue definitivamente expulsado en 1970, al haber estado relacionado —junto a otros escritores checoslovacos, como Pavel Kohout— en los acontecimientos de la Primavera de Praga.

   En 1975, Kundera emigró a Francia y, entre ese año y 1980, enseñó literatura comparada en la Universidad de Rennes, y más tarde en la École des Hautes Études de París. Desde 1993 ha escrito sus obras en francés.

Obra

   La primera novela de Milan Kundera, La broma (Žert), una sátira del comunismo estalinista, ha sido traducida a veintiún idiomas y obtuvo en 1968 el Premio de la Unión de Escritores Checoslovacos.

Todos los libros del autor Milan Kundera


   Catalogada por Louis Aragón como «una de las mayores novelas de nuestro siglo», es, según el propio autor, una novela de amor; la obra trata de una broma —una chanza fútil y mal comprendida— en un mundo que ha perdido el sentido del humor, estando encuadrada la comedia privada en el gran espectáculo de la política.

   La vida está en otra parte (Život je jinde, 1969) fue galardonada con el Premio Médicis a la mejor novela extranjera publicada en Francia durante el año de su aparición (1973). En esta novela cada capítulo es narrado en modo diferente: algunos como narración «continua» —con vínculo causal entre los capítulos—, otros como narración onírica y otros como narración «polifónica» —donde el devenir del protagonista se entrecruza con episodios paradigmáticos de la vida de poetas como Rimbaud o Lermontov. Su siguiente novela, La despedida (Valčík na rozloučenou, 1973), obtuvo el Premio Mondello al mejor libro editado en Italia.

                              La vida está en otra parte (MAXI): Amazon.es: Kundera, Milan ...

   En 1981, el conjunto de la obra de Kundera mereció en Estados Unidos el Commonwealth Award, premio otorgado simultáneamente al conjunto de la obra dramática de Tennessee Williams. Ese mismo año, la publicación de El libro de la risa y el olvido (Kniha smíchu a zapomnění) le valió la revocación de su ciudadanía checa. Dicha obra constituye una inusual mezcla entre novela, colección de relatos y reflexiones del autor, donde se relatan las vicisitudes de varios ciudadanos checoslovacos que se oponen al régimen comunista de diversas maneras. En El libro de la risa y el olvido el escritor define por primera vez el concepto de lítost, palabra de origen checo que se traduce al castellano como "autoconmiseración". Describe la lítost como «un estado de padecimiento producido por la visión de nuestra propia miseria puesta repentinamente en evidencia cuando nos comparamos con otro».

   En 1982, Kundera recibió el Premio Europa de Literatura. Publicó en 1984 La insoportable levedad del ser (Nesnesitelná lehkost bytí), considerada su obra maestra. El libro narra la fragilidad del destino de una persona, resaltando como la vida de un solo individuo carece de importancia dentro del concepto del eterno retorno de Nietzsche, ya que, en un universo infinito, todo se repite una y otra vez. Por otra parte, la novela es considerada como un referente a la hora de intentar comprender la disidencia vivida en Europa del Este durante la Guerra Fría. La obra fue llevada al cine por el director estadounidense Philip Kaufman en 1988.

La insoportable levedad del ser : Foto Philip Kaufman

                 
la insoportable levedad del ser


la insoportable levedad del ser
                                  
La insoportable levedad del se

La insoportable levedad del ser : Foto
Juliette Binoche y Daniel Day-Lewis en distintas escenas de la adaptación cinematográfica de The Unbearable Lightness of Being. Philip Kaufman, 1987


Dirección: Philip Kaufman
Guion: Jean-Claude Carrière, Philip Kaufman (Novela: Milan Kundera)
Reparto: Daniel Day-Lewis, Juliette Binoche, Lena Olin, Stellan Skarsgard, Derek de Lint, Erland Josephson, Pavel Landovsky, Donald Moffat, Daniel Olbrychski

                             
Pensamientos literarios.: Milan Kundera. Sobre las casulidades y ...

                     
La insoportable levedad del ser, trailer (1988)

La insoportable levedad del ser


[LCL] 'La insoportable levedad del ser' de Milan Kundera

The Unbearable Lightness of Being 1988 Special Trailer

La insoportable levedad del ser en el cine moderno.

La insoportable levedad del ser - fotografía


   En 1985 obtuvo el Premio Jerusalén, galardón que se concede a escritores cuyo trabajo haya destacado en la lucha por la libertad dentro de la sociedad actual. Su última novela en lengua checa, La inmortalidad (Nesmrtelnost, 1990), es más cosmopolita que sus anteriores trabajos. Posee un contenido más explícitamente filosófico y menos político, y marca el tono de posteriores novelas. Entre estas cabe destacar La lentitud (La Lenteur, 1994), La identidad (L'Identité, 1998) y La ignorancia (L'Ignorance, 2000). ​En 2006 se publicó por primera vez en su país La insoportable levedad del ser, 22 años después de que se editara en París y, al año siguiente, recibió el Premio Nacional Checo de Literatura, en cuya entrega no estuvo presente aduciendo problemas de salud. ​En 2010 fue nombrado Duque de Amarcord por el Rey Xavier I (Javier Marías), convirtiéndose así en el primer escritor checo en obtener título nobiliario en el ficticio Reino de Redonda.

La inmortalidad: 11 (Andanzas): Amazon.es: Kundera, Milan: Libros

                                          
  Su última obra, La fiesta de la insignificancia (La fête de l'insignifiance, 2014), si bien es una novela, también ha sido considerada como un trabajo de ensayo, introspección y teología. En ella, el autor asocia el humor con la insignificancia, entendiendo que esta insignificancia no implica mediocridad, sino que, por el contrario, supone una mirada lúcida que invita al mundo a reconciliarse con su imperfección.
La fiesta de la insignificancia - Milan Kundera | Planeta de Libros

                                             


Las muchas lenguas de Kundera
Las muchas lenguas de Kundera. Alejado de la prensa desde hacía una década, el novelista publicó en 2014 "La fiesta de la insignificancia". "La vida, cuando uno no puede esconderse de los demás, eso es el infierno", dijo.



   La primera novela de Milan Kundera, La broma, es la historia de cómo una ironía leída por quien no debería –escribir en una postal “El optimismo es el opio del pueblo”– arruina la vida de su protagonista en la Checoslovaquia comunista. La última, La fiesta de la insignificancia –que su editorial en España, Tusquets, sacó a la calle el 2 de septiembre de 2014– relata en uno de sus capítulos como Stalin relata una historia que puede ser, o no, un chiste, aunque descubrirlo no es sencillo: si por casualidad no es un chiste y es un delirio de dictador, puede costar la vida al que se ría a destiempo. En medio, transcurre la vida de uno de los escritores europeos más importantes del siglo XX, cuya existencia podría ser definida como una gran lucha contra un mundo que ha perdido el sentido del humor. 

   Los chistes son un ángulo magnífico para contar la historia del comunismo en Europa Oriental y la URSS: “¿Qué hay más frío que el agua fría en Rumania? El agua caliente” “¿Cómo se llama una orquesta sinfónica soviética a la vuelta de una gira por Occidente? Un cuarteto” “¿Se puede envolver un elefante con un diario? Sólo si recoge íntegro un discurso de Kruschev” “¿Cómo visitan los rusos a sus amigos? En tanque” (este último es un chiste checoslovaco de 1968). El periodista Ben Lewis escribió un ensayo delicioso sobre el tema, Hammer & Tickle (algo así como El martillo y las cosquillas, un intraducible juego de palabras entre sickle –hoz– y tickle –cosquillas–) en el que recoge la historia del escritor checoslovaco Jan Kalina, autor del primer estudio sobre el humor bajo el comunismo, 1001 chistes. Kalina escribió su libro aprovechando la apertura que antecedió a la Primavera de Praga y lo envió a imprenta, pero justo en ese momento no había papel. Cuando por fin llegó, los tanques soviéticos ya habían arrasado el estallido de libertad checoslovaco, y los impresores se pusieron a trabajar en los libros que tenían en lista de espera, sin mirar su contenido. El ensayo salió a la calle en 1969, vendió 25.000 ejemplares en dos semanas –el tiempo que tardaron en darse cuenta las autoridades de que su contenido no les hacía ninguna gracia– y su autor fue detenido y sometido a un proceso, tras el que fue condenado a dos años de trabajos forzados por “publicar un libro satírico que insulta con crudeza el estado y la sociedad de la República Checoslovaca y su solidaridad con la Unión Soviética”. Kundera se convirtió en un gran escritor y sus libros en el símbolo de la Primavera de Praga en aquellos mismos años, en ese mismo país absurdo que perdió la batalla del sentido del humor ante los tanques. “El humor es esencial para él”, explica el escritor y periodista francés Jean Daniel, de 94 años, uno de los grandes amigos parisinos de Kundera, que escribió el prefacio de su autobiografía literaria, Los míos (Galaxia Gutenberg). “La ironía está en el centro de su vida, la idea de que uno no se puede tomar el mundo en serio", explica el periodista.
   
  Es mencionado con frecuencia desde hace años como candidato al Premio Nobel de Literatura.


La insoportable levedad del ser" en 20 inolvidables frases - EL ...


Estilo literario

   Aunque cabe calificar los primeros trabajos poéticos de Milan Kundera como pro-comunistas, se considera que sus novelas escapan a la clasificación ideológica. El propio Kundera prefiere ser catalogado simplemente como novelista y no como escritor político y disidente. Su estilo narrativo se inspira en las novelas de Robert Musil y en la filosofía de Nietzsche, aunque también es patente la influencia de autores como Laurence Sterne, Henry Fielding, Denis Diderot, Witold Gombrowicz, Hermann Broch, Franz Kafka, Martin Heidegger y especialmente Miguel de Cervantes. ​

   Las primeras novelas de Kundera abordan los aspectos trágicos y cómicos del totalitarismo. El humor negro presente en sus textos sugiere una fuerte influencia de Kafka. No obstante, Kundera nunca ha considerado sus trabajos como comentarios políticos; según palabras del propio autor «La condena del totalitarismo no merece una novela». De hecho, se considera a sí mismo un escritor sin un mensaje.​

   En toda la obra de Kundera resultan más importantes las palabras que conforman o modelan sus personajes que el aspecto físico de los mismos. En su ensayo El arte de la novela (1986), el autor comenta que la imaginación del lector completa de forma automática la visión del escritor. Como escritor, prefiere centrarse en lo esencial, dado que para él los aspectos físicos no resultan críticos para la comprensión de los personajes; el aspecto físico e incluso el mundo interior o psicológico no constituyen la esencia de sus protagonistas. ​

   El ensayista François Ricard ha observado que los textos de Milan Kundera deben ser considerados como conjunto. Existen temas y meta-temas a lo largo de la totalidad de su obra, y cada nuevo libro manifiesta la última etapa de su filosofía personal. Entre sus meta-temas se incluyen el exilio, la identidad, la vida más allá de las fronteras —más allá del amor, del arte o de la seriedad—, el concepto del eterno retorno, así como el placer de llevar una vida «menos importante». Para Ricard, «Kundera ha contribuido al resurgimiento de la novela, salvando a la novela de la banalización».

   Muchos de los personajes de Kundera están planteados con el fin de exponer los temas anteriores. Así, los datos específicos en lo que respecta a los personajes tienden a ser bastante vagos. Finalizando la quinta parte de La insoportable levedad del ser dice lo siguiente: “Como dije ya, los personajes no nacen como los seres humanos del cuerpo de su madre, sino de una situación, una frase, una metáfora en la que está depositada, como dentro de una nuez, una posibilidad humana fundamental que el autor cree que nadie ha descubierto aún o sobre la que nadie ha dicho aún nada esencial. ¿Acaso no es cierto que el autor no puede hablar más que de sí mismo (...) todas esas situaciones las he vivido yo mismo, sin embargo, de ninguna de ellas surgió un personaje como el que soy yo, con mi curriculum vitae? Los personajes de mi novela son mis propias posibilidades que no se realizaron»”. Frecuentemente son varios los protagonistas que aparecen en una novela, incluso hasta el punto de llegar a descartar por completo a uno de ellos, reanudándose la trama con un nuevo personaje. ​


Frases de Milan Kundera - Ni siquiera el propio dolor es tan pesad


Obras

Novelas
-         La broma (Žert) - 1967.
-         La vida está en otra parte (Život je jinde) - 1972.
-         La despedida (Valčík na rozloučenou) - 1973.
-         El libro de la risa y el olvido (Kniha smíchu a zapomnění) - 1979.
-         La insoportable levedad del ser (Nesnesitelná lehkost bytí) - 1984.
-         La inmortalidad (Nesmrtelnost) - 1988.
-         La lentitud (La Lenteur) - 1995.
-         La identidad (L'Identité) - 1998.
                                 
Blog Mobas | El blog de las comas, los sustantivos, los libros y ...


-         La ignorancia (L'Ignorance) - 2000.
-         La fiesta de la insignificancia (La fête de l'insignifiance)​ - 2014.​


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Relatos
-         El libro de los amores ridículos (Směšné lásky) - 1968.

Poesía
-         El hombre es mi jardín (Člověk zahrada širá) - 1953.

Monólogos (Monology) - 1957-1965.

Teatro

-         Jacques y su amo: Homenaje a Denis Diderot en tres actos (Jakub a jeho pán: Pocta Denisu Diderotovi) - 1981.

Ensayos

-         El arte de la novela (L'Art du roman) - 1986, siete ensayos unidos.

-         Los testamentos traicionados (Les Testaments trahis) - 1992.

-         El telón (Le Rideau) - 2005, ensayo literario en torno a la novela.

-         Un encuentro (Une Rencontre) - 2009, varios ensayos sobre arte y literatura.



      Frases geniales y hermosas de Milan Kundera sobre el amor. (Foto: ThinkStock/Peru.com)
                         

     Frases geniales y hermosas de Milan Kundera sobre el amor. (Foto: ThinkStock/Peru.com)


Frases geniales y hermosas de Milan Kundera sobre el amor. (Foto: ThinkStock/Peru.com)
      

      Frases geniales y hermosas de Milan Kundera sobre el amor. (Foto: ThinkStock/Peru.com)
                                                   

Frases geniales y hermosas de Milan Kundera sobre el amor. (Foto: ThinkStock/Peru.com)



Frases geniales y hermosas de Milan Kundera sobre el amor. (Foto: ThinkStock/Peru.com)


Frases geniales y hermosas de Milan Kundera sobre el amor. (Foto: ThinkStock/Peru.com)

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Kundera, el apátrida que vive en la literatura universal




El escritor Milan Kundera.
Los checos devuelven el pasaporte al genio exiliado en París que solo quiere deberse, según él, “a la desprestigiada herencia de Cervantes”.

JESÚS RUIZ MANTILLA, 13 DIC 2019

Milan Kundera recupera la nacionalidad checa después de 40 años.
Teoría totalitaria de la literatura. 
Ocho novelas para ocho viajes entre lo real y lo imaginario.

    En las novelas de Milan Kundera raramente leerán ustedes la palabra Checoslovaquia. Tampoco a nadie que proceda de ahí. Por contra, no existe autor vivo que mejor haya retratado el alma efímera de un país que apenas sobrevivió a su propio nombre setenta años. Las gentes que pueblan su mundo pertenecen a Bohemia. Lo cual también es algo reductivo para alguien que nació en Moravia: concretamente en su capital, Brno, hace 90 años. 

     Convengamos que, de la suma de ambas tierras, junto a Silesia, existe lo que hoy conocemos como República Checa y que Kundera procede de esa convención territorial, aunque sólo sea porque ha utilizado esa lengua para crear la mayor parte de sus obras maestras. Por eso sí, pero no porque conservara la etérea nacionalidad y el pasaporte que en 1979 sus compatriotas le arrebataron y hoy, no exentos de vergüenza y pidiéndole perdón, le acaban de devolver.

      Fue en un acto íntimo, en su casa de París, donde sólo estuvieron presentes su esposa Vera, Petr Drulak, el embajador checo en Francia y el escritor. Kundera había aceptado el ofrecimiento que meses antes le había hecho el primer ministro, Andrej Babiš. Simbólico, dicen. Y quizás carente de valor para quien desde hace mucho tiene claro cuál es su verdadera patria, su más imbricado destino. Lo confiesa en una de sus obras fundamentales, El arte de la novela: “Pero, si el porvenir no representa un valor para mí, ¿a quién o a qué me siento ligado?: ¿A Dios? ¿A la patria? ¿Al pueblo? ¿Al individuo? Mi respuesta es tan ridícula como sincera: no me siento ligado a nada salvo a la desprestigiada herencia de Cervantes”.

     La desprestigiada herencia de Cervantes… Ahí es nada. Y todo para quien desde hace décadas se observa, se acepta, se confiesa apátrida hasta el punto de haber renunciado en su última etapa al idioma materno y escribir en francés. Miembro de esa parcela ignota donde el lenguaje y la creación son ley sin frontera.

     Una de las virtudes que Kundera reivindica en Cervantes es el relativismo. Con ese presupuesto moral, sostiene, aparece el inicio de la novela moderna. No cabe otra misión en ella desde entonces que la búsqueda de la escurridiza verdad –o mejor, pluralidad de verdades- que nos vemos obligados a atrapar y que para todos y cada uno de nosotros pueden ser distintas.

      Dentro de esa aplicación del relativismo como tarea intelectual se despliega la faceta visionaria del checo. Acertó Kundera en no desarrollar sus novelas en un territorio que se llamara Checoslovaquia pese a que no existirán mejores documentos de identidad para definirla que La broma, La vida está en otra parte, La insoportable levedad del ser o La inmortalidad. En su aplicación de la lógica histórica –fue hijo de la caída del imperio Austrohúngaro y por tanto de la dinámica de la desintegración, hoy resucitada por la miopía del nacionalismo y el populismo- supo ver que aquella convención artificial como estado no duraría. Lo mismo que hoy por hoy seguimos sin poder apostar por la eternidad de nada que se parezca a una comunidad instalada tras diversas líneas que delimiten fronteras.

      En eso, quizás Kundera fue capaz de adivinar su destino en las peripecias de otros a quienes admira. Pongamos por caso a Franz Kafka, a Franz Werfel y a Jaroslav Hasek, tres autores que cohabitaron en la misma ciudad durante una época determinada y pertenecían a imaginarios de países distintos pese a haber nacido en el mismo lugar… Praga, ese maremágnum de cruces que conducen siempre hacia el epicentro de sí misma: las naciones desaparecen a su alrededor, pero la ciudad persiste en su inextinguible esencia. De ahí la vigencia errante y el alcance de las respectivas peripecias tragicómicas de estos tres autores: absurdas, cuando menos; totalmente paradójicas en su naturaleza.
  
    Kafka devino en símbolo universal al adivinar que la burocratización del mundo conectaba con el alma por llegar dentro de un cráter alienante: la oficina, cuya sede central era el castillo. No habría mejor modo de huir de ella que, a la vez, mediante la fantasía y la pesadilla. Escribió en alemán y por eso hoy los checos no lo consideran un autor de los suyos, pero nadie puede negar que el autor de La metamorfosis construyó Praga como metáfora de la modernidad en sus oscuras premoniciones.

Retrato del escritor checo Franz Kafka alrededor de 1905.
Retrato del escritor checo Franz Kafka alrededor de 1905.
                                      
       Hasek, en cambio, sí entra en el club de los de su país. A modo identitario y a base de humor traza su Quijote checo, El buen soldado Švejk. Kundera sostiene sobre él que la ironía desconcertada en el laberinto de su tragedia se basa en que no sabe para quién ni por qué lucha. Werfel, es quien más triste destino se gana –o mejor, pierde- entre los tres. Pese a su grandísima talla, hoy es el día en que entras a una librería de Praga y no encuentras sus libros traducidos al checo. Este último encarna como nadie las consecuencias de ese destierro. Al escribir también en alemán, ha sido repudiado de su propio territorio y hoy, tristemente, sus propios paisanos desconocen la brillantez de Una letra femenina azul pálido. Historia de una monja o La novela de la ópera. Su ejemplo prueba hasta qué punto, con los años y un proceso de lobotomía ciudadana, autores de lenguas ajenas a la esencia de lo que reivindiquen los ultranacionalistas, quedan enterrados en un injusto olvido.

    Un frente de bastardos apátridas

     Pongamos que todos ellos, con Kundera al frente del batallón, constituyen un frente de bastardos apátridas con domicilio en Praga como ciudad símbolo de un ejemplar mestizaje. En sus filas, también incluiría a varios cómplices austrohúngaros: al Hermann Broch de Los sonámbulos y La muerte de Virgilio, al Robert Musil de El hombre sin atributos, al Joseph Roth de La marcha Radetzky u Hotel Savoy, a caballeros cuyo último grito callado fue el suicidio, como Stefan Zweig o Sandor Marai. Quizás no a Max Brod, testaferro de Kafka, a quien Kundera ajusta cuentas –con razones más que discutibles- en Los testamentos traicionados. Por supuesto también a poetas como Rilke, igualmente nacido en Praga o a Vladimir Holan, que se recluyó para expatriarse en mitad del comunismo dentro del mismo centro de la ciudad. Lo hizo como un monje místico, entregado a desentrañar átomos de luz desde la extrema oscuridad de su propia poesía: el ángel negro, lo llamaban.

      Todos surgen de otra convención, geográfica o más bien geocultural. Centroeuropa. “Ese laboratorio del crepúsculo”, tal como lo define Kundera. Juntos, a coro, conforman un espíritu que reinventa hacia caminos infinitos la modernidad. Dentro de ella exploran un alarido errante y desentrañan la diversidad y la polifonía como cualidades irrenunciables de su propio legado y como prueba de su mayor riqueza. Algo que contagian de alguna forma a otras diásporas y que exploran a conciencia escritores judíos en Estados Unidos, como Philip Roth: ¿Por qué este, curiosamente, viajaba tanto a Praga? ¿Era consciente de que sólo allí desentrañaría su propia piedra filosofal tras los pasos del Golem? Al igual también que los autores del Boom latinoamericano buscan su expatriación en París y Barcelona, todos ellos, en algo que nadie mejor que Kundera ha sabido aglomerar en sus ensayos, más allá de pasaportes concretos y nacionalidades con fecha de extinción, se saben habitantes del territorio que Goethe quiso conquistar y señaló como paraíso: la literatura universal.

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La biografía de Kundera desata pasiones

                80 frases de Milan Kundera (y su significado)

Un libro sobre el autor de La broma le acusa de haber sido delator para el régimen comunista y divide a la sociedad checa.

     En 2008 se desencadenó en Praga un escándalo alrededor del escritor checo Milan Kundera, que desde 1975 vive en París. La revista Respekt publicó un artículo que sostenía que Kundera había delatado a un espía extranjero de origen checo que se encontraba en la residencia de estudiantes cuyo presidente era él. Nunca se encontró una prueba válida y definitiva de la acusación, pero la calumnia caló: gran parte de la sociedad checa se dejó convencer de que Kundera era un delator. El escritor fue víctima del furor postotalitario.

      Doce años más tarde vuelve a ser Kundera quien divide a la sociedad de su país de origen. Acaba de aparecer una biografía de 900 páginas que habla de la primera mitad de la vida del escritor; la obra la firma Jan Novák, un escritor de origen checo residente durante muchos años en Estados Unidos, donde se exilió de niño con sus padres. La biografía analiza entre otras cosas la historia de la delación. Desafortunadamente, lejos de aportar un dato inédito o una prueba crucial, el autor se limita a afirmar que está "convencido" de que Kundera es delator porque "era estalinista" y "de eso habla una novela suya". Y esta creencia basada en la fe en vez de en pruebas se ha vuelto en contra del biógrafo como un boomerang.

        La investigación de Novák se basa principalmente en dos fuentes. La más frecuentada es el archivo de la policía secreta, la temida StB, la versión checa de la Stasi de la República Democrática Alemana. En la película La vida de los otros pudimos observar cómo la policía política introducía un aparato de escucha en el apartamento del disidente y así logró saber todo lo que se decía y hacía en el piso; también a Kundera le controlaron de esta manera. Sin duda, para un biógrafo husmear en los archivos policiales es una manera  de llegar a las intimidades. Sin embargo, su uso es discutible: ¿es ético basar una biografía en información obtenida de manera ilícita?

      El otro testimonio al que recurre el libro proviene de un amigo coetáneo de Kundera, el psiquiatra y sexólogo Ivo Pondelícek. De sus declaraciones aprendemos lo más recóndito de la vida afectiva del escritor. el boiógrafo, ayudado por el amigo chivato de Kundera, retrata a éste como a un hombre que temía y a la vez utilizaba a las mujeres sirviéndose de alguna que otra patología sexual. 

    El libro ha desatado pasiones. Una parte de los lectores está entusiasmada con su estilo y su enfoque: Novák, que vivió tres décadas en Chicago, interiorizó la forma anglosajona de redactar biografías, valiéndose del sarcasmo y buscando escándalo si hace falta. Y el escándalo se produjo: otra parte de los checos está indignada. La crítica ha sido demoledora. El politólogo Ondrej Slacálek es "un fiel colaborador de la policía secreta comunista"; el periodista  Petr Zídek lo llama "el fiscal de Kundera"; el catedrático de literatura Petr Bílek sostiene que el "diletante Novák convierte a Kundera en un sinvergüenza", y el historiador Pavel Kosatík manifiesta que el libro es "una máquina echamierda".

        Novák ya tiene escrito el primer capítulo de la segunda parte, que hablará de la vida francesa de Kundera, ese autor que también en Iccidente provoca recelo además de admiración. Habrá más batalla por y contra Kundera.     
    Monika Zgustova - El país semanal, julio 2020.



La insoportable levedad del Ser - Milan Kundera (Audiolibro, PRIMERA PARTE: La levedad y el peso)
La insoportable levedad del Ser - Milan Kundera (Audiolibro, SEGUNDA PARTE: El alma y el cuerpo)
La insoportable levedad del Ser - M. Kundera (Audiolibro, TERCERA PARTE: Palabras incomprendidas)
      

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