viernes, 24 de julio de 2020

LOCURA Y PINTURA - PSICOPATOLOGÍA DE LA EXPRESIÓN




PSICOPATOLOGÍA DE LA EXPRESIÓN


Aloise Corbaz | Arte, Artes visuales
Aloïse Corbaz (28 de junio de 1886 - 5 de abril de 1964) fue una artista marginal suiza incluida en la colección inicial de Jean Dubuffet de arte psiquiátrico. Es una de las pocas artistas marginales femeninas aclamadas. Algunas de sus obras se encuentra en el Museo de Bellas Artes de Lausanne. 

Aloïse Corbaz – Concha Mayordomo

Aunque soñó con ser una cantante, encontró trabajo como profesora y como institutriz en la corte del káiser alemán Guillermo II. Mientras estaba allí, desarrolló un enamoramiento obsesivo por el káiser que le llevaría a ser diagnosticada de esquizofrenia y confinada en un hospital psiquiátrico en el año 1918.


Pintura y locura en 12 grandes artistas de la modernidad
Aloïse Corbaz junto a una de sus obras

                                                          

LOCURA Y PINTURA


 La mayoría de las interpretaciones de los psiquiatras y los no psiquiatras que han analizado la pintura de los pacientes psicóticos se refieren a la idea de que la producción artística de estos enfermos es expresión de una "vuelta al interior", consecuencia del autismo característico de la esquizofrenia, lo que produce un inevitable alejamiento de la realidad

   Es en el interior del paciente donde hay que ver la fuente de donde emana su pintura.  Por eso han encontrado analogías entre la pintura del esquizofrénico y la del expresionismo, surrealismo, y en L’Art brut, especialmente. “El pintor expresionista –decía Alberca (1941)-, sin ser esquizofrénico entorna los ojos y pinta su propio mundo de ensueño”, y esto se acentúa seguramente en el pintor postexpresionista, un movimiento que Franz Roh calificó de “realismo mágico”, porque el pintor pinta una realidad, pero no la realidad externa, sino su realidad íntima, amasada con motivos afectivos e irracionales. Junto a lo anterior, la vuelta hacia la interioridad, todos los analistas destacan en el arte del esquizofrénico su carácter simbólico, por lo que no extraña tampoco la aproximación de estas obras al surrealismo, que tiene seguramente en Dalí, de quien dijo Estephan Zweig que era el único genio de la pintura moderna, al más notable maestro de este movimiento, y entre los psiquiatras, a Sarró, el mejor analista del simbolismo en el paciente esquizoparafrénico. Los sueños, las fantasías y las emociones del enfermo se proyectan simbólicamente en sus cuadros.

   La proyección del mundo interno, aunque esto sea importante y un hecho destacado, no es sólo condición exclusiva de expresionismo y surrealismo, sino de todo estilo pictórico, incluso el realismo. Toda la pintura, y también la realista, expresa las peculiaridades de la personalidad del pintor porque en la obra hay algo más que la realidad objetiva.

   No es lo mismo mirar un paisaje que ese mismo paisaje pintado por un artista. Leonardo, nos lo recuerda E. Krist (1938), había advertido que el artista tiende a pintar en las figuras que dibuja su particular experiencia corporal y, por tanto, tiende a hacerlas similares a su propio aspecto, “si no está protegido contra ello por un largo entrenamiento”. Pero seguramente fue Wulff (1936) quien mostró más claramente este hecho al analizar los retratos que los grandes maestros rusos, como Rjepin y Sorin, habían hecho de Evreinoff. Cada artista aprovechó la oportunidad al hacer el retrato para expresar la peculiaridad, la característica y auténtica significación espiritual de su propia personalidad. Esto, evidentemente, tiene que ver con el fenómeno de la Proyección.

   Pero también Leonardo había dicho que el artista tiene una capacidad especial, la de “saber ver” (saper vedere) la realidad captando de ella esencias que el no artista es incapaz de ver. Por tanto, buscar algo, una verdad en la naturaleza externa, es también algo que el arte hace. Tal como dijo Schömberg, “el artista logra la belleza sin pretenderlo, pues sólo está empeñado en la búsqueda de la verdad”. Esto es común a todo arte, es característico de aspectos del cubismo, que capta la ley de las formas, y de la pintura abstracta, que lo hace de la armonía de los colores, y esto cuadra con la pintura de algunos enfermos esquizofrénicos (D.Barcia 1982). Buscar en uno mismo o intentar contactar con la realidad externa son dos actitudes que podemos encontrar tanto en el arte del sujeto normal como en el del enfermo, después de todo se corresponde con dos radicales de la capacidad y necesidad del existir del hombre, caracterizados por Ortega y Gasset, como la capacidad de la alteridad y la del ensimismamiento.

   No se puede hablar, por tanto, de arte psicopatológico, sino sólo de Arte, sea este realizado por un hombre sano o enfermo. En la obra del insano encontramos rasgos que son característicos de la enfermedad, y ellos pueden tener valor fenomenológico cara al análisis de la enfermedad. De hecho, la mayoría de las veces se corresponde, pictóricamente, a los mismos hechos que los psiquiatras han caracterizado al estudiar verbalizaciones de los enfermos. Pero, además, algunas veces, el loco es capaz de crear obras que la mayoría de los autores encuentran bellas, es decir, tienen indudablemente valor estético, y entonces estamos en el exclusivo terreno del arte, y a veces del “gran arte”, del fine art, como quería Réja.

   Los primeros analistas de la producción pictórica de los enfermos mentales, por ejemplo, Max Simon (1876), que fue el autor que puso orden en el variopinto panorama de la pintura de los locos, nunca utilizó el término Arte al referirse a esta pintura y frecuentemente aludía a la falta de significación artística de estas producciones. Idénticamente, Noyes (1988) se refiere al hecho de que si hay arte éste no se debe a la actividad patológica, sino a que el enfermo conserva suficiente salud, y el propio Prinzhorn (1912) utilizó un antiguo término alemán, Bilnerei, que literalmente significa “hacer imágenes”, para evitar utilizar la palabra Arte, ya que piensa que, aunque este término pueda ser útil para referirse a la descripción de algún material pictórico del loco, señala que, sin embargo, el término arte  incluye un juicio de valor con contenidos emocionales. 

  En la misma línea, Sarró propone los términos Iconografía o Iconología, pero se debe a que él estudia solamente los enfermos que producen abundantes imágenes y no otro tipo de pintura. Entre los autores actuales, Andreoli (1977) no utiliza tampoco el término arte, igual que Bader (1972), quien señala que lo que importa es que el enfermo se revele como creador, y “el valor artístico de sus creaciones tiene un interés secundario y, muchas veces, depende de la apreciación subjetiva”. También Navratil (1970) prefiere hablar de “tendencias creadoras” en la esquizofrenia.

   Pero otros psiquiatras hablan de arte al referirse a la producción pictórica, o de otro tipo, de los locos. Quizá el primero en hacerlo fue Réja, el verdadero iniciador del análisis crítico de la pintura del enfermo psicótico, cuya obra L’Arts chez les Fous, 1907, es fundamental y en ella se enseña que seguramente es exagerado al hablar de arte al referirse a la pintura de los enfermos, pero advierte que estas manifestaciones pictóricas obligan a abandonar las ideas convencionales sobre “belleza”. Esta afirmación de Réja es importante dada la fecha en que la hizo, y lo cierto es que la pintura de los enfermos mentales sirvió para sensibilizar a la gente para entender la pintura moderna, pero, además, Réja dice que indudablemente muchas veces la pintura del loco “se acompaña de manifestaciones artísticas”. 

   También  R. Volmat (1961) utiliza el término Arte en dos de sus obras fundamentales y aunque es uno de los responsables de que la Sección de la Federación Mundial de Psiquiatría sustituyera el título de “Arte Psicopatológico” por el de “Psicopatología de la Expresión”, como se llama actualmente, sin embargo, sistemáticamente analiza y compara las producciones de los enfermos con características del arte contemporáneo. López-Ibor Aliño (1998) señala que sería mejor hablar de “psicopatología de la Expresión y la Comunicación”.

   Para Steck (1975) no hay duda de que no puede negarse valor artístico a ciertas importantes creaciones de enfermos mentales, aunque señala que hay que reconocer que los verdaderos artistas son tan raros entre los alienados como entre la población considerada normal. En relación con esto último, Andreoli escribe que “hoy día, casi nadie discute que ha habido tres grandes pintores confinados en manicomios, en donde iniciaron su obra en el más estricto anonimato: Aloyse, Adolf Wölfli y Carlo Zinelli". En 1997 se realizó una Exposición de pintura en Viena titulada Kuntz & Waln (Arte y Delirio) con motivo del Congreso Europeo de Psiquiatría. En ella había cuadros de Wölfli, Aloïse Corbaz, Enmanuel Navatril, E. Josephson, A. Artaud y Friederich Schroeder-Sonnenstern, todos ellos pintores geniales diagnosticados de psicosis. Prinzhorn les llamaba “maestros esquizofrénicos”. Sarró por su parte estudió a Fanals a quién consideró como el máximo genio iconográfico.

Adolf Wölfli

                                 Adolf Wölfli - Arte bruta | Arte bruto, Arte, Pinturas
  Cuadro de Wölfli, uno de los grandes pintores enfermos, estudiado por Morgentabler, su obra tuvo un gran impacto entre los críticos de arte y sirvió para que el público se interesara por la pintura de los enfermos y también por la llamada pintura moderna. Sus obras se encuentran en el Kunstmuseum de Berna.

Adolf Wölfli, de la psicosis al arte. | El Blog de Arena
Adolf Wölfli, de la psicosis al arte


   La biografía de Adolf Wölfli es una de esas historias complejas y violentas que cuesta considerar que todo eso formó parte de una sola vida. Wölfli tuvo una infancia turbulenta; fue víctima de abusos sexuales y quedó huérfano a los diez años, tras lo cual pasaría años interno en distintos orfanatos. Posteriormente trabajó como peón agrícola y llegó a alistarse fugazmente en el ejército. Acusado de intento de abuso de menores, fue condenado a una pena de cárcel. Tras su liberación fue arrestado por una ofensa similar, lo que le llevó a ser ingresado en el hospital psiquiátrico Waldau, en Berna, donde pasaría el resto de su vida. Siendo víctima de psicosis y alucinaciones, inicialmente su comportamiento se describía como violento y agitado, razón por la que durante una etapa se le mantuvo en régimen de aislamiento. Algún tiempo después de su internamiento, Wölfli comenzó a dibujar. Por desgracia sus primeros dibujos no han sobrevivido, resultando por tanto difícil determinar el momento exacto en que emprendió su obra. Los dibujos más antiguos que se conservan (unos 50) fueron realizados entre 1904 y 1906. Walter Morgenthaler, médico de la Clínica Waldau, se interesó por la labor de Wölfli, llegando a publicar en 1921 Ein Geisteskranker als Künstler (Un paciente psiquiátrico como artista) que sería la presentación de Wölfli ante el establishment artístico. El libro de Morgenthaler era revolucionario en ciertos aspectos, al sostener que una persona con una enfermedad mental severa podía ser un artista serio y contribuir por tanto al desarrollo del arte. Wölfli produjo una impresionante cantidad de trabajos a lo largo de su vida, frecuentemente con los materiales más pobres e intercambiando obras menores por lapiceros y papel con los visitantes de la clínica.

Carlo Zinelli



                     Carlo Zinelli (1916–1974) | American Folk Art Museum
Obra de Carlo Zinelli, enfermo estudiado por V. Andreoli. Zinelli tenía una gra productividad y se comunicaba especialmente con su médico por medio de la pintura.

En 16 años de tarea incesante, Carlo Zinelli hizo más de 3.000 dibujos. En 1971 cerraron el manicomio de Verona y ya no volvió a dibujar.

37057.it - Il Portale di San Giovanni Lupatoto - San Giovanni ...

   No había oído nunca el nombre de Carlo Zinelli. La lluvia inhóspita y el viento frío de abril me hicieron buscar refugio en el Folk Art Museum de Nueva York, cerca de Lincoln Center. Fue como entrar por sorpresa en una cueva prehistórica con las paredes llenas de pinturas, una cueva secreta que era también el gran teatro de la imaginación de un hombre. Las figuras y los motivos de Zinelli se agrupan con frecuencia en series de cuatro. Él ponía los cigarrillos de cuatro en cuatro sobre su mesa de trabajo en el taller del manicomio, y también los lápices, y las cerillas, y repetía la misma palabra cuatro veces, y estrechaba cuatro veces seguidas la mano. En 16 años de tarea incesante hizo más de 3.000 dibujos. Terminaba uno y ya ni lo miraba, impaciente por comenzar otro. En 1971 cerraron el manicomio de Verona y llevaron a Zinelli a un establecimiento nuevo, con un taller mucho mejor instalado. Ya no volvió a dibujar. De algún modo el desconcierto de un espacio nuevo cortó en seco su inspiración. O quizás era que se dio cuenta de que ya no le quedaba nada más que dibujar, o estaba cansado. Murió en 1974, con 57 años, sin haber vuelto a tocar un lápiz ni un pincel.

                                              
   Entiéndase o no como arte, muchas de las obras de los locos son una auténtica manifestación de un proceso creador. Jakob Wyrsch, uno de los mejores conocedores de la personalidad y  el proceso esquizofrénico, en su obra La persona del esquizofrénico escribió que “estos enfermos no crean intencionadamente y según un plan, sino que lo hacen forzados por la ruptura de la continuidad de sus vivencias, por el empuje del inconsciente y por las conmociones de su existencia”…pero en esta creación, que no alcanzan lógicamente todos los enfermos, existe algo nuevo, distinto y genial que probablemente venga de la percepción que tienen de destrucción del mundo y de la propia persona.

                                         9788495840004: 08. La persona del esquizofrénico, Estudios sobre clínica, psicología y modalidad existencial
En esta original reflexión sobre la clínica de la esquizofrenia, Jakob Wyrsch trató de construir una teoría unitaria y global de la enfermedad, partiendo de la descripción fenomenológica de sus síntomas y aspirando a una concepción capaz de integrar sus múltiples dimensiones, desde las puramente biológicas hasta las profundamente personales. Apoyándose en la psiquiatría clínica, la antropología y la filosofía, Wyrsch tomó de Max Scheler la noción de «persona» entendida como «centro desde el cual el hombre lleva a cabo los actos a través de los cuales objetiva el mundo, su propio cuerpo y su propia mente». El análisis del conflicto entre la persona del esquizofrénico y su psicosis le permite a Wyrsch profundizar en las manifestaciones del trastorno y desarrollar la tesis de que la esquizofrenia es una enfermedad global de la persona, que no puede descomponerse en elementos. En ninguna otra enfermedad puede encontrarse la transformación que sufren la persona del esquizofrénico y su mundo. Con razón ha escrito Henri Ey que este libro «incita a penetrar hasta lo más profundo de los problemas, tanto de la psiquiatría teórica como de la clínica», por tratarse de «una obra que muestra y demuestra a la vez lo que son un auténtico estudio psiquiátrico y un verdadero psiquiatra».


Friedrich Schroder-Sonnenstern

                                   FRIEDRICH SCHRÖDER-SONNENSTERN - 03 | アート, 絵, ピクセル



                                   File:Friedrich Schröder-Sonnenstern, 1974.jpg - Wikimedia Commons 
   Friedrich Schröder Sonnenstern (11 de septiembre de 1892 - 10 de mayo de 1982), fue un artista y pintor alemán, considerado uno de los representantes más importantes de Art Brut o Outsider Art.

Surrealist Composition, 1965 - Friedrich Schroder-Sonnenstern

 Schröder-Sonnenstern nació en Tilsit , Prusia Oriental (ahora Óblast de Kaliningrado, Rusia), uno de trece hermanos, todos los cuales murieron poco después de nacer. Fue enviado a una serie de escuelas de reforma debido a acusaciones de robo y comportamiento violento y luego a un asilo debido a la sospecha de Demencia precoz. Sus experiencias como niño contribuyeron a su odio a la autoridad de por vida. Pasó un tiempo en el ejército y en un circo antes de llegar a Berlín en 1919, donde se ocupó del ocultismo, la adivinación y el magnetismo curativo. Fundó una secta y distribuyó sus ingresos en forma de panecillos a los niños pobres. Creó el nombre Sonnenstern (inglés: Sun Star) para sí mismo mientras trabajaba como estafador, haciéndose pasar por un médico curandero en "salud natural", llamándose a sí mismo profesor Dr. Eliot Gnass von Sonnenstern.

   En 1933, en Schleswig-Holstein, conoció al artista Hans Ralf, quien lo alentó a dibujar, pero no fue hasta 1942, después de los períodos de prisión y un campo de trabajo forzado durante la Segunda Guerra Mundial, que su carrera como artista comenzó realmente. En la exposición surrealista en París en 1959, fue celebrado como uno de los artistas más impresionantes del siglo XX y fue reconocido por Jean Dubuffet, entre otros.

   Su éxito fue de corta duración. Se volvió cada vez más dependiente del alcohol después de la muerte, en 1964, de su compañera de toda la vida, Martha Möller, a quien llamó tía Martha. La diferencia entre genio y esquizofrénico ha sido destacada por una extensa investigación sobre esta enigmática persona realizada por el psicólogo profesional Alfred Bader.

   Las pinturas de Schröder Sonnenstern representan figuras eróticas y a menudo inquietantes que son en parte humanas y en parte monstruos, con partes distorsionadas del cuerpo como los senos y los genitales. Utilizó un lápiz de color sobre una fina capa de pintura para dar profundidad a sus dibujos lineales. Las obras notables incluyen la teoría demoníaca de Zynus (1953), Vitanovaseturina (1951-2) y varias obras sobre el tema de la caída del hombre, incluyendo Uschastelynore (1951) y La seducción de la serpiente (1955).


                           Friedrich Schroder-Sonnenstern - 10 obras de arte - dibujo
                                      Friedrich Schroder-Sonnenstern 

  En definitiva, es comúnmente aceptado que el enfermo esquizofrénico es capaz de crear obras pictóricas en las que expresa una actividad que hace cuando enloquece, lo que apunta a que pinta porque necesita una nueva forma de expresión para comunicar sus vivencias. Y este hecho es importante para el psiquiatra si quiere conocer la locura, en general, y la locura de su paciente concreto.  

   Tellenbach (1976) señaló que los médicos hablamos de síntomas al referirnos a las manifestaciones de los enfermos psicóticos, lo cual es un reduccionismo técnico que no refleja adecuadamente lo que al enfermo le ocurre. La psicosis produce una transformación total de la personalidad del enfermo, lo convierte en una persona distinta de lo que previamente era, y esto da lugar, entre otras cosas, a que el paciente tenga dificultades de narrar con el lenguaje ordinario, el lenguaje de la salud, aquellas cosas que vivencia, que le ocurren. Por esta razón pinta, busca el lenguaje del arte por necesidad y por ello, el psiquiatra debe intentar entender este nuevo lenguaje de su paciente. Para Navratil, en el contexto de una situación psicótica profunda y duradera, las imágenes creadas no sirven para una “salida” de la locura, sino que son utilizadas por los enfermos más bien como “significados” para ordenar el nuevo mundo en el cual probablemente permanecerá siempre el enfermo. Navatril creó el término “zustandgebundene Kurns” (Arte ligado al estado), lo prefiere al mencionado “Psicopatología de la Expresión”, mencionado antes.

Emmanuel Navratil 


 Emanuel Navratil
Emmanuel Navratil Fantastic City in the City (1940)
Lápices de colores sobre papel de embalar montado en madera.
Galería St. Etienne


Emanuel Navratil | El Hombre Jazmín
Emmanuel Navratil, enfermo estudiado especialmente po K.A. Schröder. Es de los pocos esquizofrénicos que pinta especialmente edificios y planos.

Arte outsider y mandalas
   Muchos estudiosos del Art Brut han observado la frecuencia con que aparecen en las obras de estos autores composiciones que recuerdan a mandalas. Desde Adolf Wölfli hasta Emmanuel Navratil, Minie Evans y tantos otros.  
  Realizar un mandala es de alguna manera ordenar el caos circundante. Trabajando una geometría basada en el centro de poder. De este modo se puede sugerir que los autores que utilizan el símbolo del mandala, al situarse en el centro de la estructura, están trabajando la relación de su sí-mismo con el cosmos. El mandala sirve como propósito conservador especialmente para restablecer un orden existente con anterioridad. Pero también al propósito creador de dar expresión y forma a algo que aún no existe, algo que es nuevo y único. El segundo aspecto es quizá, aún más importante que el primero, pero no lo contradice. Porque, en la mayoría de los casos, lo que restablece el antiguo orden, simultáneamente implica cierto elemento de creación nueva. En el nuevo orden, los modelos más antiguos vuelven a un nivel superiror. El proceso es el de la espiral ascendente que va hacia arriba mientras vuelve una y otra vez al mismo punto.
                                                                            
   Debemos pensar que lo que con tanto esfuerzo realiza el pintor surrealista le es fácil y familiar al enfermo y, por eso, deberíamos los psiquiatras facilitar a los enfermos los medios para que puedan expresarse con facilidad y acompañarlos en sus trabajos para comunicarse con ellos siguiendo el ejemplo de Navratil, Laing, Volmat, Andreoli y tantos otros, con el fin de que el arte ayude al enfermo a ordenar su caótica mente. Para Max Simon, conseguirlo, sólo es posible si el psiquiatra se forma y entrena como “hombre de letras”. De hecho, la mayoría de los que han aportado conocimientos en el análisis del arte de los enfermos estaban preparados en Psiquiatría y en arte (Réja, Prinzhorn, Krist, Volmat, etc.).

https://www.youtube.com/watch?v=FasBsAKT_Jo
Cinco pintores que sufrieron Psicosis

https://www.youtube.com/watch?v=bshAb4Zxbpw
LOCURA GENIAL, PINTORES CON PROBLEMAS MENTALES.

https://www.youtube.com/watch?v=lqubhYJNu8A

Locura y Arte (pintura)



El Museo de Arte Psicopatológico de Ciempozuelos


  La psiquiatría no debe limitarse a analizar meramente la patología del cerebro. El buen psiquiatra debe ser un buen médico de la mente, pero también un humanista (utópico o no).

(Petrus Rypff)

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