domingo, 26 de julio de 2020

EL AUTORRETRATO A LO LARGO DE LA HISTORIA DE LA PINTURA




EL AUTORRETRATO A LO LARGO DE LA HISTORIA DE LA PINTURA


Retrato del artista


Jan Van Eyck - Países Bajos, 1395–1441 - El hombre del turbante rojo - Autorretrato (1433)


El autorretrato en la pintura

   Muchos han sido los pintores que se han retratado a sí mismos en el transcurso de la historia, ya fuera para perdurar en la posteridad o por dejar constancia de sus estados de ánimo o del paso del tiempo. La lista de artistas que se han pintado a ellos mismos son muchos: Rembrandt, Durero, Rafael, Lippi, Murillo, Rubens, Velázquez, Van Gogh, Picasso, Frida Khalo, Schiele…  Hay pintores que se han retratado muchas veces, y otros ninguna.


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Autorretrato de Durero realizado en 1493 - Museo del Louvre



Punto al Arte: Alberto Durero (1471-1528)
Alberto Durero o Albrecht Durer (Nuremberg, 21 de mayo de 1471 - 6 de abril de 1528) Pintor y grabador alemán. Máximo representante del Renacimiento en Alemania. Alcanzó gran fama, gracias a sus retratos de burgueses y nobles y, sobre todo, a sus autorretratos (1493, Museo del Louvre; 1498, Museo del Prado, en la imagen de arriba.


 Dürer - Selbstbildnis im Pelzrock - Alte Pinakothek.jpg
 

Autorretrato de Alberto Durero (1500) - Pinacoteca de Munich.
   Esta obra fue realizada en 1500, cuando Durero tenía 28 años,​ Sin embargo, este hombre que vemos aquí parece mayor. Se le ve frontalmente, vestido de pelliza, con largos cabellos y una expresión seria y serena, recordando un «Ecce homo». Si alguien que lo viese no supiera que es un autorretrato de Durero, pensaría que es Cristo, con los cabellos dorados enmarcando un rostro alargado y sereno, recordando la iconografía de Jesucristo. Las facciones, la cara, pero sobre todo la mirada son cautivadoramente profundas. Son ojos verdes que están un poco hundidos, con la mirada «sincera, noble y honesta». ​Muy pocos cuadros han llegado a transmitir tal efecto y Durero lo ha logrado con su propio rostro. Primero, está el fondo oscuro que da un efecto de silencio. Todo parece quietud. La cara de Durero sobresale dramáticamente. 
               
   Una de las funciones del arte es contar cómo somos. Por medio de la pintura podemos saber hoy en día cómo eran los rostros de estos pintores tan importantes, de papas, reyes o emperadores.

   El retrato, y, como subgénero, el autorretrato, se ha considerado siempre el género artístico por esencia, el cual ha ido evolucionando con el tiempo, ya que el rostro humano es uno de los principales objetos de estudio del arte.

Autorretrato de Rembrand, s.XVII
Autorretrato de Rembrand, s.XVII
    Rembrandt es considerado el gran maestro del autorretrato. Se pintó en más de 50 obras a lo largo de su vida. Gracias a esta «biografía pintada» podemos conocer su evolución estilística y análisis de sí mismo.

   Cuando el artista decide ser su propio modelo de estudio, el retrato se convierte en autorretrato. Por lo tanto, es un retrato hecho de la misma persona que lo pinta. El objeto que más ha tenido que ver en la ejecución de un autorretrato a lo largo de la historia ha sido, sin duda, el espejo, ya que se miraban en él para realizar la pintura. Pero, a veces, incluso se miraban en el reflejo en el río y hasta dibujaban autorretratos «a ciegas», recorriendo sus rostros con sus propias manos y trasladando esas sensaciones al cuadro. A fin de cuentas, la propia cara es el modelo más cercano, económico y lo más inmediato y familiar. Actualmente disponemos de muchos medios como la fotografía, la cámara web, los vídeos, etc.

   En un autorretrato no sólo se pinta una apariencia física o se busca un parecido, sino que interviene la subjetividad del artista, ya que el pintor se representa a través de su propia mirada, interviniendo su estado anímico, gestos y colores. Así, entre sus funciones están la auto-examinación y auto-representación, rememorar el pasado, construir la propia identidad o indagar sobre ella, como publicidad de sus habilidades o incluso aprovechar para experimentar alguna técnica o forma de expresión.

Autorretrato de Van Gogh, ól/lz. Museo de Orsay
Autorretrato de Van Gogh, óleo/lienzo. Museo de Orsay
   Van Gogh se hizo muchos autorretratos. Lo utilizaba como método de introspección, para intentar hacer dinero y para desarrollarse como artista.

El autorretrato a lo largo de la historia

   Los autorretratos, en general, se remontan al Antiguo Egipto, al periodo de Amarna (1365 a.C.), cumpliendo una doble función: marcar la obra como propia y como auto-representación. Pero no se convierte en subgénero de la pintura en Occidente hasta el s. XIV.


Autorretrato de Leonardo da Vinci
Autorretrato de Leonardo da Vinci
Este fantástico autorretrato, uno de los más famosos y preciados del mundo, está realizado por el mismo Leonardo da Vinci con tiza roja hace aproximadamente 500 años. Desgraciadamente, como han podido certificar los científicos, se está desvaneciendo del papel.
  Al final del Renacimiento, en un nuevo contexto artístico de renovación y ruptura con la antigüedad, el artista empieza a incluirse discretamente en sus obras para expresar que ser pintor no es un mero trabajo mecánico. Ya desde esta época, el motivo central del autorretrato es la mirada. Ésta funciona como intermediaria entre el objeto de arte y el espectador. El artista busca «aristocratizar» su imagen, añadiendo atributos simbólicos para ennoblecer su arte. Un ejemplo de esto es Durero.

   Incluso cada vez más se menciona el lugar de la creación, es decir, el estudio. Buscan la exaltación de la propia persona para cumplir con su deseo de permanencia y memoria. Buscan dignificar su profesión.

Autorretrato de Picasso, principios del s.XX
Autorretrato de Picasso, principios del s.XX
             
  Sin dejar de lado el academicismo formal, ésta es una obra más espontánea y de trazo enérgico. Picasso hizo muchas interpretaciones de su imagen, usando diversas técnicas y estilos distintos: modernistas, azules, rosas, cubistas…

   En el siglo XVII surge la necesidad en el artista no sólo de representar o reproducir una figura humana, sino también las actitudes morales e intelectuales del representado. Aquí, el autorretrato tiene una puesta en escena noble, exaltando al personaje del creador.


Biografía de Vermeer: luz e interiorismo en sus obras | Red Historia

                                         Johannes Vermeer
Nació el 31 de Octubre de 1632 en Delft. Fue aprendiz durante 6 años, casi todos con el pintor Carel Fabritius. Admitido en el año 1653 en la cofradía de San Lucas como maestro pintor, aunque se ganó la vida como marchante. Sólo se conservan 35 obras suyas debido a su metódica forma de trabajo y también a su corta vida y la desaparición de muchas de sus pinturas. Johannes Vermeer falleció en Delft el 15 de diciembre de 1675.


   En el siglo XVIII predomina un fuerte deseo de independencia del artista que se materializa con una autonomía de las artes en el Romanticismo. Se desarrolla la idea del genio liberado y libre en su pintura, surgiendo un debate sobre el retrato, donde lo que se pretende es darle al autorretrato toda la importancia que tiene y no como un género secundario. El autorretrato es comprendido no sólo como la representación de un mero dibujo del rostro, sino como algo que exige que el «alma» de esa persona dé vida a la imagen pintada.


Le Désespéré
Autorretrato de Gustave Courbet

Un Courbet de 25 años mira fijamente al espectador… ¿o se mira al espejo?
Desesperación e impaciencia… Eso debía sentir el artista en ese momento y así lo transmite en este sensacional autorretrato, que tituló como «El desesperado». El autorretrato de Gustave Courbet (1845)

Courbet se muestra todavía alejado del realismo,movimiento del que sería el máximo exponente (la pintura es demasiado teatral, casi romántica, reivindicando al artista como centro de la obra), pero sí vemos su legendario egocentrismo que alimentaba continuamente con escándalos: («si dejo de escandalizar, dejo de existir»).
                        
   En el siglo XX se rompe con las nociones elementales. Se experimenta, se sufren cambios, se buscan nuevas motivaciones. En esta etapa, el artista, además de reproducir la imagen del retratado, intenta ilustrar su propia actitud ante el mundo exterior y el arte, por lo que su mirada se vuelve más social e intimista. El autorretrato evoluciona, se libera de obligaciones académicas y de apremios morales e ideológicos. En este momento, la autorepresentación va más allá del autorretrato tradicional porque el artista desvela cosas íntimas de su vida, ideales y posición social. Y no sólo eso, sino que lo utiliza como vehículo purificador más que como una mera exploración psicológica. Ejemplos de esta idea son pintores como Munch, Schiele o Frida Khalo.

Autorretrato de Frida Khalo, "La columna rota", 1944
Autorretrato de Frida Khalo, "La columna rota", 1944

   Frida Khalo expresó en sus autorretratos, con gran maestría, el retrato psicológico, sus sentimientos y su mundo interior. Fuertemente transgresora en las normas y convenciones de su tiempo, construyó una obra llena de singularidad con un fuerte contenido dramático.

    Una vez la fotografía se impuso como medio mimético por excelencia, el autorretrato pictórico se puso en busca de la expresión, la abstracción y la metáfora. Artistas como Chagall o Picasso abrieron su imaginación en este aspecto. Con el Modernismo y las vanguardias se abrió una enorme riqueza en términos formales y conceptuales.


Diego Rivera >> retrato del uno mismo 2  |  (oleo, obra de arte, reproducción, copia, pintura).

RETRATO DEL UNO MISMO - DIEGO RIVERA (1886-1957, MEXICO)



Autorretrato. 1909

  Max Ernst Self-Portrait, 1909 




Autorretrato de Amadeo Modigliani – Fundación io


AUTORRETRATO DE AMADEO MODIGLIANI

Amadeo Modigliani. (1884-1920). Escuela italiana.


Título: “Autorretrato ”. 1919. Museo de Arte Contemporáneo, Sao Paulo.

   Pintor y escultor de origen italiano, Modigliani se trasladó a principios del siglo XIX a París donde entró en contacto con las vanguardias post-impresionistas y desarrolló el grueso de su producción. Su obra se centró casi exclusivamente en el retrato, conservándose muy pocos ejemplos de otros géneros pictóricos.
   Este retrato es un claro ejemplo de la última etapa del pintor en la que la imagen se caracteriza por una gran luminosidad y se percibe en la figura una cara más alargada. Su obra pictórica está determinada por una personalidad anárquica y hedonista, producto de las drogas y de la tuberculosis, enfermedad que padecía desde su adolescencia y que se agravó hacia 1919, año de realización de este autorretrato.
   Los rasgos típicos del tuberculoso que se pueden observar como la extremada palidez, la mirada triste y melancólica, y la “facies héctica” casi febril, hicieron de él, ya desde su juventud, un hombre de extraordinaria belleza, lo que provocó que fuera adorado por las mujeres, reuniendo un gran número de amantes a lo largo de su vida.
   En el lienzo se puede ver el estado de caquexia en el que se encontraba en estos momentos de su vida.  Poco tiempo después de realizar este autorretrato la enfermedad que padecía derivó a una meningitis tuberculosa, la forma más grave de la infección. En este cuadro se produce una fiebre más elevada con cefalea intensa, convulsiones e hipertensión intracraneal, estado de confusión progresivo, delirio, estupor y coma. En este estado se encontraba poco antes de morir cuando sus vecinos lo encontraron delirando en su cama a la vez que sostenía la mano de su última compañera, Jeanne Hébuterne, embarazada de nueve meses. El 24 de enero de 1920 moría el pintor. Dos días más tarde Jeanne se suicidaba en casa de sus padres.   

   Al final, todo autorretrato revela una verdad incontrovertible: cómo se ve el artista a sí mismo.

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   El autorretrato es un instrumento de conocimiento propio y una forma de exponer lo que el autor siente que es su realidad interna. Manifiesta el sentir del autor y su modo íntimo de ser y a la vez se pregunta si puede ser útil para darse a conocerse mejor a sí mismo.

RETRATO: Representación artística de una persona. Esta capacidad de representación del retrato necesita fundamentarse en algún tipo de semejanza con la persona retratada. La palabra retrato deriva del latín re-traho y su recorrrido etimológico es muy parecido al del término análogo portrait, derivado de por-traho, utilizado con las debidas variantes locales en la mayor parte de las lenguas.

   En ambos casos la traducción exacta del latín indica la acción de "sacar fuera", en el sentido de "re-presentar" la imagen modelo en otro soporte. En opinión de Aristóteles, la representación de una persona ha de mostrar los movimientos del alma y dar a conocer los afectos de la persona, más que limitarse a la mera apariencia externa.

   Una parte de la forma de ser de las personas se muestra en su aspecto externo que, de algún modo, también refleja su interioridad, pero el artista, y seguramente esto es válido para el pintor de todos los tiempos, no se contenta con reproducir la apariencia externa de la persona ni el rostro en su objetividad material, sino que quiere captar y expresar algo inmaterial, un contenido, el sujeto, algo interior que puede ser una actitud en la vida, un estado psicológico circunstancial, etc.

   El pintor expone la manera de ser del modelo que representa mediante un lenguaje pictórico. El cometido del pintor, para Pedro Azara, es mostrar la realidad que descubren sus ojos y transcribiría con los pinceles para darla a conocer al espectador, pues la interpretación la realiza a partir de la observación crítica de la pose y de la expresión que el modelo adopta o deja traslucir de manera más o menos consciente. Al hablar de observación crítica se admite en el pintor esa capacidad de captar la personalidad íntima del modelo y revelársela al espectador por medio de su pintura.

AUTORRETRATO: Retrato de una persona hecho por ella misma, es una representaciónde la propia imagen, por cualquier medio de reproducción artístico o técnico, realizada por el propio interesado, y que establece una relación de reconocimieto, que es detectable en algún sentido por el espectador o, al menos, por el autor.

   En el autorretrato la capacidad del pintor para representar la verdadera identidad del modelo será mucho mayor, pues se conoce a sí mismo mejor que a los demás. Mientras que con el retrato el pintor se siente más relajado para exponer libremente lo que ve y no está constreñido por el hecho de estar implicado, en el autorretrato necesita vencer la tendencia innata a proteger su propia intimidad porque sí está absolutamente implicado. Su reto principal consiste en afrontar el desafío de reconocerse con su manera de ser y de sentir, porque la meta del autorretrato es representar su imagen sin subterfugios, tal como él mismo se conoce y sabe que es.


Archivo:Joseph Ducreux (French) - Self-Portrait, Yawning - Google Art Project.jpg
Josepf Ducreux - El bostezador (1783)

Autorretrato como un hombre sorprendido y aterrorizado de Joseph Ducreux
Joseph Ducreux - El sorprendido (1786)


 
Joseph Ducrux - El discreto (1790)

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Joseph Ducreux - El burlón (1793)
                                   
   La práctica del autorretrato tiene mucho de ejercicio psicológico de representación de la personalidad, generado más allá de los rasgos fisionómicos. Sin perder nunca de vista al modelo, el autorretrato permite que se conceda a la representación un amplio margen de prioridad a la semejanza psicológica sobre la fisonómica, ya que su verdadero cometido no se limita sólo al parecido externo sino que va más allá: buscar representar también el parecido interno que sólo puede conocer el propio pintor y que define su personalidad.

   La afirmación de Óscar Wilde cuando escribe que "revelar lo artístico y ocultar al artista es la misión de la creación artística" es cierta en la mayoría de las obras de arte pero, en el caso del autorretrato, donde arte y artista se identifican, además de revelar lo artístico revela también al autor.

   Aunque el rostro de cada persona hable de su manera de ser íntima, cuando el artista realiza su autorretrato, no se sirve sólo de la información que le proporcionan sus rasgos, sino que también tiene acceso a los sentimientos que experimenta, cosa que la convierte en la persona idónea para representarse. Esta simbiosis entre la observación y el sentir íntimo parece convertir al autorretrato en un buen medio para conocerse mejor a sí mismo y para que los demás puedan conocernos a través de él. Tal como afirma Angélica Sátiro, los análisis de este tipo pueden ser un valioso instrumento, pues el autorretrato acaba generando un producto que va más allá de la representación de un artista que se desnuda frente a la mirada ajena.


messerschmidt



                                                      messerschmidt
                                   
  Franz Xaver Messerschmidt - Tétes de caractère

   La realización de un autorretrato nos hace pensar en quienes somos y provoca que, nuestra conciencia, se interrogue sobre nuestra autenticidad. La palabra autenticidad viene del vocablo griego "authentikós" y significa aquel que tiene autoridad. Podemos comprender la expresión "ser auténtico" como tener autoridad sobre uno mismo, tener firmeza y coherencia interna. Hace que nos preguntemos si nos gusta ser así y si queremos seguir siéndolo.


Diego Velázquez - Retrato de joven (¿Autorretrato?)

  

Diego Velázquez - Retrato de joven (Autorretrato)

    Se trata de un busto de joven con traje negro y golilla blanca sobre la que destaca el rostro de cutis moreno. El cabello es negro y espeso, las cejas y el bigote negros. Los ojos oscuros miran fija y serenamente; la nariz es aguileña, el mentón pronunciado y los labios carnosos y bien dibujados: todo en él indica honradez, calma y naturalidad, que subraya el fondo gris.


Autorretrato de Velázquez                                                                                                                                                                                 Más

                                (Détail) Portrait de Velasquez lui même - Les Ménines
          El autor presente en la obra, fué el primero que lo hizo. Detalle de Las meninas
 Las Meninas es una de las obras de mayor tamaño de Velázquez, y es una de las obras en que puso un mayor empeño para crear a la vez una composición compleja y creíble, que trasmitiera al espectador esa sensación de vida y realidad, la obra encierra una densa red de significados.
. Se pintó en 1656 en el cuarto del príncipe del Alcázar de Madrid. Se identifica fácilmente a todos los personajes: son servidores palaciegos, que se disponen alrededor de la infanta Margarita: doña Maria Agustina Sarmiento y doña Isabel de Velasco, “meninas”, esto es, mujeres de corta edad que entraban al servicio de la reina. Como novedad el pintor aparece en la escena que está pintando. Y lo hace con la Cruz de Santiago, propósito que acarició largamente, hasta conseguirlo gracias al rey Felipe IV.                    


   El rostro, gracias a su plasticidad y capacidad para expresar sentimientos, pasiones, estados de ánimo, etc. Convierte al autorretrato en un campo de observación  donde aflora, haciéndose visible, una interioridad de la que a veces ni el mismo autor es del todo consciente, tal como hace notar Jean Cassou cuando afirma que "el cuadro no es sólo expresión, es también representación. No expresa directamente el alma, sino el alma en el objeto".

   El pintor, en cada cuadro, revela aspectos de su intimidad que se ponen de manifiesto a través de las pinceladas de su pintura. Esto se hace especialmente evidente en sus autorretratos y justifica lo que exponía Picasso en 1946: "Pinto como otros escriben su biografía". En el autorretrato el autor se mira como cuando trata de conocer a otra persona que no es él. Posiblemente posea ya esta información de un modo implícito, pero al reconocerse, la asume conscientemente. Es algo parecido a lo que sucede cuando uno se dice a sí mismo que es un egoísta pero como, en el fondo, no acaba de asumirlo, se siente ofendido e injustamente juzgado si es otro quien se lo dice. A este proceso de conocerse hace referencia Picasso cuando habla de sus autorretratos: "al principio el autorretrato es un aprendizaje, y luego se vuelve una representación; he aquí como me veo, he aquí como pienso que me vi".

   De igual modo que Picasso asigna este cometido a sus autorretratos, también Rosa Martínez-Artero otorga una función parecida a la representación en el autorretrato, al que concede un papel similar al de la autobiografía para un escritor, cuando explica que "es en sus  autorretratos donde el artista usa el lenguaje de la pintura como verdadero lenguaje interiorizado".

   En un autorretrato cada autor se representa conscientemente con su propio lenguaje tal como él mismo se conoce, pero inconscientemente también tal como sabe que es. Ésta es una circunstancia que hace al autorretrato útil para conocerse mejor, ya que en una representación, lo mismo que en una caricatura, acostumbra a ponerse en evidencia aquello que quizás no lo sea tanto en la realidad. Un autorretrato muestra tanto aquello que somos como aquello que nos gustaría ser, pues lo que el pintor expone en la manera de representarse es un sentir personal y al contemplar su autorretrato puede aprender a juzgarse a sí mismo de igual modo que lo hace cuando juzga a los demás.

https://www.youtube.com/watch?v=pklseGikeNc
El autorretrato y la figura del artista | | UPV

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