miércoles, 10 de junio de 2020

OPERACIÓN "SOBORNOS". DE CÓMO CHURCHILL Y MARCH COMPRARON A LOS GENERALES DE FRANCO




Me gustan los libros: Sobornos. De cómo Churchill y March ...

Cómo Churchill sobornó a los generales de Francisco Franco para que España no entrara en la Segunda Guerra Mundial


Pablo Esparza  - Especial para BBC Mundo, España
25 septiembre 2016


Francisco Franco discute con sus generales estrategia durante la Guerra Civil española.
Francisco Franco (centro) anunció "estricta neutralidad" tras su victoria en la Guerra Civil de España.

   En septiembre de 1939, cuando comenzó la Segunda Guerra Mundial, Madrid se convirtió en un nido de espías. España se había declarado neutral. Pero ese país en ruinas, exhausto después de tres años de conflicto civil, tenía una importancia estratégica vital.
   La "estricta neutralidad" anunciada por el general Francisco Franco, gobernante de facto tras su victoria sobre el ejército republicano en la Guerra Civil (1936-39), no debió resultar muy convincente, especialmente a oídos de los británicos.
   Parte del éxito bélico franquista hacía apenas cinco meses se debió a la ayuda que los militares golpistas recibieron de la Alemania de Adolf Hitler y la Italia de Benito Mussolini en forma de soldados y armas.

   El recelo aumentó en junio de 1940, cuando Franco, ante las victorias alemanas en Holanda, Bélgica y Francia y la incorporación italiana a la guerra, cambió su posición oficial de "neutralidad" a "no beligerancia".
  Un mes antes, Samuel Hoare había llegado a Madrid como embajador británico con una misión clara: evitar a toda costa la entrada de España en la guerra a favor del Eje.
"Operación Sobornos"
   Y para conseguir ese objetivo, la diplomacia no fue suficiente. 

Samuel Hoare
El embajador británico Samuel Hoare tenía como misión evitar la entrada de España en la Segunda Guerra Mundial a favor del Eje.
  Hizo falta un sólido tramado de inteligencia y dinero, grandes cantidades, para comprar la voluntad de hombres clave cercanos a Franco para que influyeran en la voluntad del general.
   Así empezó una operación secreta que se alargó durante casi toda la II Guerra Mundial: la "Operación Sobornos".
   Con este nombre se refiere a ella el historiador español Ángel Viñas, catedrático emérito de historia de la Universidad Complutense de Madrid, autor del libro "Sobornos, de cómo Churchill y March compraron a los generales de Franco".
   "El fondo es muy simple. Los ingleses contactan con un banquero español, Juan March -en realidad yo pienso que fue él quien sugirió la idea- que tenía muy buena entrada en los círculos más elevados de la dictadura y había apoyado mucho a Franco antes y durante la Guerra Civil. Y March enlaza con una serie de generales, ministros y con el hermano de Franco y les dice que está dispuesto a darles unas enormes cantidades de dinero inglés -aunque él no dice necesariamente que el dinero tiene ese origen- si convencen al Caudillo, a Franco, de que no hay que entrar en guerra al lado del Eje", dice, en diálogo con BBC Mundo, el profesor Viñas.

El millonario Juan March, en Estoril (Portugal) en 1943.

Juan March siempre gana: El mallorquín ya había aprovechado el primer conflicto mundial para montar su gran imperio económico. El magnate tuvo tratos beneficiosos con los aliados y los alemanes.

"El concepto es sencillo pero endiabladamente complejo de discernir en sus efectos", agrega el autor del libro.


   La obra de Viñas es el análisis más exhaustivo hasta la fecha sobre este episodio, conocido desde hace años, especialmente desde que en 2013 el gobierno británico desclasificara documentos relacionados con la operación.
La bendición de Churchill
   La existencia de "Sobornos" -su nombre real se desconoce- era conocida durante su ejecución por apenas una docena de personas en Londres, y contaba con la bendición de Winston Churchill, primer ministro británico en aquel momento.

Winston Churchill
Winston Churchill autorizó la operación "Sobornos", según el profesor Ángel Viñas.
.   "Churchill es el hombre que autorizó la operación y la protegió hasta el final contra viento y marea. La operación nunca se habría podido realizar sin el consentimiento, autorización y protección de Churchill, que no dijo ni una palabra de esto en sus memorias, como tampoco lo dijo el embajador británico en Madrid (…). Una operación exitosa sobre la que se guardó silencio", apunta Viñas.
   Durante más de tres años -de acuerdo con la investigación del historiador madrileño- varios generales, dos ministros, el del Ejército, José Enrique Varela, y el de Gobernación, el coronel Valentín Galarza, y el hermano de Franco estuvieron "a sueldo" de los británicosSu función era convencer el jefe del Estado español de que su ejército -maltrecho y desfasado después del conflicto interno, que aún daba sus últimos coletazos en forma de enfrentamientos constantes con el maquis, la guerrilla republicana- no estaba en condiciones de entrar en guerra, hacerle creer que eran más los inconvenientes que las ventajas de esa decisión.
Maquinaria de espionaje
   Esta maquinaria de espionaje, pagos e influencias perfectamente engrasada llegaba hasta la cúpula misma del gobierno y del ejército franquista.

Ángel Viñas
El historiador Ángel Viñas dice en su libro que la cantidad de dinero para sobornar a lo generales españoles fue enorme.
   "El banquero, Juan March insistió en que no se pagara hasta que se constatara fehacientemente que España no entraba en guerra. Es decir, los pagos se hicieron esencialmente en el año 1944. La operación rodó entre junio de 1940 y junio de 1943, pero los pagos se hicieron en el 44", explica Viñas. Ahora bien, algunos generales, no todos, recibieron anticipos en pesetas, aunque normalmente los pagos se hacían en divisas y estaban situados en cuentas en el extranjero, en Nueva York, Lisboa y Suiza en una operación bastante compleja desde el punto de vista financiero".

   El historiador sitúa la cantidad gastada por los británicos en comprar la influencia de los altos mandos franquistas en unos 6,5 millones de libras de la época. "Esto hoy nos parece una cantidad minúscula, pero era inmensa entonces. En términos actuales, y es muy difícil determinar su contravalor, podríamos estar hablando de entre 150 millones y 1.000 millones de euros (entre US$167 y US$1.117 millones)", apunta.
"Franco quería entrar en guerra"
   Pero, ¿realmente quería Franco entrar en la guerra? ¿Qué importancia tenía España para que Reino Unido llegara a gastar tal cantidad de dinero en esta operación?

Francisco Franco y Adolph Hitler
A pesar de declarar a España "neutral" y luego "no beligerante", Franco quería entrar en la guerra del lado de Alemania.
   Desde que España adoptó la posición de "no beligerancia", el gobierno franquista comenzó a apoyar los países del Eje con materias primas y suministro de combustible para submarinos y mercantes.
   Franco también envió una unidad de voluntarios, la llamada División Azul, en la que se estima que, entre junio de 1941 y octubre del 43, cerca de 50.000 españoles combatieron junto al ejército alemán en el frente ruso. "Entre junio de 1940 y junio de 1941, la verdad es que Franco quería entrar en guerra. Por eso, la operación 'Sobornos' la inserto en lo que llamo el 'escudo de autoprotección británico', que tenía otras capas: la planificación política, diplomática y militar, operaciones de guerra económica y, al fondo, toda una serie de operaciones de inteligencia que hasta ahora no habían sido desveladas", cuenta Viñas.
El control de Gibraltar
   Para Londres era vital mantener Gibraltar, enclave bajo soberanía británica en el sur de España, una pieza fundamental en el control del acceso al Mediterráneo y al Norte de África. Y si España entraba en guerra, ese objetivo podía complicarse.

Gibraltar durante la Segunda Guerra Mundial
Gibraltar era un punto estratégico para Reino Unido, durante la Segunda Guerra Mundial.
   "Si eso sucedía, lo más verosímil es que, al principio, Gibraltar cayera en manos alemanas o españolas. En junio del 40 los ingleses no habían hecho todavía de Gibraltar una plaza inexpugnable. Necesitaban tiempo. Y lo que la operación quería en un primer momento era ganar, comprar, ese tiempo. Seis meses, seis meses para hacer de Gibraltar una plaza inexpugnable, cosa que hicieron", apunta Viñas.

   "En junio de ese año, cuando cayó Francia, los británicos echaron mano de todas las armas del arsenal. Y esta esta operación era la más rápida, según dijo el embajador. Solo hay que leer sus telegramas: 'me dicen de buena fuente que España puede declarar la guerra la semana que viene'. En esas condiciones, ¿qué hace cualquier hombre prudente? Pues gastar dinero. Más vale gastar dinero que no perder la guerra. Fue una medida de desesperación", agrega.
¿Qué habría pasado si…?

   La historia nos muestra que España, finalmente, no entró de lleno en la Segunda Guerra Mundial.
   No es fácil saber qué habría sucedido si esta operación no hubiera existido. Como explica Viñas, "un problema complejo como es la participación o no participación en una guerra, no se puede explicar solo con una causa". Sí se sabe en cambio que, en el caso de que "Sobornos" hubiera fracasado y Franco se hubiera unido oficialmente a Hitler y Mussolini, los británicos contaban con uno -o varios- "planes b".

  "Identificaron toda una serie de escenarios: en unos apoyaban a Franco, en otros se dirigían en contra de él. Un ejercicio frío de realpolitik. Yo sitúo esta operación en la tradición palmerstoniana (en referencia a Lord Palmerston, ministro de Exteriores de Reino Unido en varios periodos entre 1830 y 1851) de la política británica del siglo XIX: Inglaterra no tiene amigos permanentes ni enemigos permanentes, tiene intereses permanentes", sugiere Viñas. O, como reza el dicho inglés, "no pongas todos tus huevos en una sola cesta".




¿Compró Londres la neutralidad de España durante la II Guerra Mundial?

   El historiador Ángel Viñas vuelve a redefinir los renglones de nuestra historia con un libro en el que demuestra que fue el propio Churchill quien autorizó el soborno a generales de plena confianza del régimen para que convencieran a Franco de servir, sin saberlo, a los intereses británicos.


Crítica de ' Sobornos. De cómo Churchill y March compraron a los ...
Churchill posa con Juan March con buena "complicidad"

había que comprar a los generales de Franco para que le quitaran la idea de la cabeza
Ángel Viñas publica 'Sobornos': "busco la verdad documentable, la historia se escribe con documentos, no con mitos". 

"Muchos siguen sin querer hablar del franquismo. Admito que igual yo me paso..." reconoce Ángel Viñas. El catedrático emérito de la Universidad Complutense, especialista en economía e historia, recibe a Público en su casa, con Sobornos. De cómo Churchill y March compraron a los generales de Franco (editorial Crítica) su último libro, sobre la mesa. Estrictamente no es una continuación, aunque sí va en la línea de su anterior publicación, La otra cara del Caudillo, en su cruzada por "dar palos en la calva" de los historiadores que buscan rehabilitar la cara más amable del dictador y convertirlo en un mito. "Que Franco se hizo millonario en la guerra mientras sus soldados morían como chinches es un hecho", apostilla.  Y que Franco quiso llevar a España a la II Guerra Mundial, también. Si finalmente no lo hizo fue porque sus hombres de confianza, en quienes se apoyaba a la hora de tomar decisiones, le convencieron de que no era una buena idea, auspiciados —sin que el generalísimo lo supiera— por el olor del dinero con el que les había untado Gran Bretaña a cambio.

                 Sobornos que nos libraron de «la mundial»
           Sobornos que nos libraron de «la mundial»

   "Lo que digo en este libro sobre Franco no lo ha dicho todavía ni Dios", reclama Viñas. De lo que sí se ha hablado y mucho, para cabreo del autor, es de esa "hábil prudencia" que se le presupone al caudillo a la hora de sacar a España de contiendas. Viñas vuelve a la carga lanzando luz sobre la operación ultrasecreta que se conoce por una serie de documentos desclasificados a los que Viñas da forma de libro.

                 La huella española de Churchill: de la guerra de Cuba a la España ...
         La huella española de Churchill: de la guerra de Cuba a la España de Franco
   En él cuenta que, para los ingleses, la neutralidad de España era vital por una razón llamada Gibraltar. "Todavía no era una base inexpugnable y se temía una arremetida española que, de hecho, se estaba barajando". Ese ataque podría haber estado apoyado por los alemanes —"España sola no podría"—, lo cual implicaría un posicionamiento claro de Franco a favor de las potencias del Eje. Además, la importancia de este territorio era vital para los ingleses, sobre todo por una cuestión geopolítica de control y movimiento en el Mediterráneo. 
 "Franco estaba pensando en entrar en guerra. Eso está demostrado inequívocamente, la petición se registra en la embajada española de Berlín y los ingleses estaban al loro de esto". En este punto irrumpe el magnate financiero Juan March, "si no se le ocurrió a él se le ocurrió a algún amigo suyo inglés": había que comprar a los generales de Franco para que le quitaran la idea de la cabeza. Era junio de 1940 cuando se empezó a perfilar Sobornos.  
   Para los ingleses fue un éxito, pese a que pasó a la historia como la operación clandestina más costosa de todas las que hicieron en la península. Según Viñas habría costado hoy en día entre 350 y 1.000 millones de los actuales euros, un buen puñado de libras de los años cuarenta.
  "Había que movilizar rápidamente medio millón de libras. Se pidió autorización a Churchill y en 24 horas la tuvieron". Con esos fondos se pudo untar a una lista de una veintena de generales y personas de máxima confianza de Franco, de la que sólo se conocen unos cuantos nombres, entre ellos, el de su hermano, Nicolás.
                          Nicolás franco bahamonde. foto archivo agencia - Vendido en Venta ...
               Nicolás Franco, un hombre "eminentemente corruptible"

   Las presiones para que España no entrada en guerra por parte de Londres fueron de todo tipo. Barreras económicas, contactos diplomáticos, maniobras comerciales... Política "de palo y zanahoria", eso sí, para evitar echar a Franco en los brazos de Hitler. "La Operación Sobornos fue la última arma y estaba dedicada a aquellos generales muy próximos a Franco de los que se fiaba, a los héroes de la cruzada".
   Nicolás, el hermano mayor del dictador, fue su secretario general durante la guerra. Después lo enviaron de embajador a Lisboa. "Era indolente pero era listo", además se sabía que era un hombre "eminentemente corruptible". Otro sobornado fue "un íntimo de Franco", el ministro del Ejército, el general Varela, conocido anglófilo, junto con el general Antonio Aranda, acusado de conspirar contra el régimen. 
'Sobornos' fue un paso más allá en 1943: tenía que garantizar que si había una invasión alemana, el ejército español opondría resistencia, lo ordenase Franco o no.
  La idea inicial de la Operación Sobornos, en un primer momento, era ganar tiempo y que España no entrara en guerra en al menos seis meses, para que les diera tiempo a convertir Gibraltar en esa "plaza inexpugnable" y controlada que necesitaban los británicos. Pero llegó 1943 y el embajador recibe instrucciones de Londres de hacer todo lo posible por continuar los agasajos e incluso ir un paso más allá. La prioridad se vuelca en movilizar a los generales para que, si hay una invasión alemana, el ejército español oponga resistencia, lo ordene Franco o no.
    "Eso era más complicado". Aquí vuelve a entrar en escena Nicolás Franco, quien llama personalmente al ministro del Ejército para aumentar la presión, siempre bajo la promesa del pago bajo manga. Así, Sobornos va cumpliendo diferentes objetivos: ganar tiempo, mantener la presión y al final oponerse a una eventual agresión alemana.
    Funcionaba al más puro estilo de los regalos de la Gürtel. "Todas las operaciones de corrupción de este tipo tiene un fondo común". Además, recuerda Viñas que los ingleses tenían gran experiencia en la práctica del cohecho, que se remonta al siglo XVIII. Incluso en las guerras de Napoleón sobornaban a militares y políticos rusos y austriacos para que plantaran batalla al general francés.

Desmontando a Serrano Súñer

                    Ramón Serrano Suñer - Wikipedia, la enciclopedia libre
       Ramón Serrano Súñer, el cuñadísimo de Franco

   Según un rumor de la propaganda alemana, Ramón Serrano Súñer, cuñado de Franco, recibía dinero italiano. De ahí podría explicarse la admiración que siempre tuvo por Mussolini, de quien llegó a afirmar que fue "uno de los pocos genios que la Historia crea cada dos o tres mil años". Pero Franco no era Mussolini, aclara Viñas, y no iba a entrar en guerra solo por hacerle un favor a Hitler. "Si hay algo de lo que podemos estar seguros es de que Franco nunca tuvo la intención de hacerse el harakiri". Su condición para apoyar a los nazis en la contienda era que los alemanes le garantizara posesiones en África, algo que nunca sucedió. 
   "Este libro ataca a Serrano Súñer porque hay que atacarle hasta que por se fin publiquen los papeles ocultos que guarda algún allegado suyo".
    El cuñadísimo era un reconocido germanófilo que empleó sus memorias, con Franco ya muerto, en mostrarse a sí mismo como un hombre prudente que apostó por que España navegara con los nazis solo para asegurar la neutralidad y no meter al país en líos bélicos. Todo mentira. "El lector verá que en este libro se ha procedido a una demolición de la imagen de Serrano porque hay que atacar a Serrano". Ángel Viñas busca una reacción: "provocar a quien corresponda" para que salgan a la luz los papeles ocultos que todavía guarda algún allegado de Serrano Súñer. Y si con ellos se puede rebatir sus tesis y escribir el "antisobornos", bienvenido sea. "Busco la verdad documentable, la historia se escribe con documentos, no con mitos". 
La historia muerde, avisa Viñas. Y los historiadores siguen teniendo que arrancar los documentos que la construyen, sangre quien sangre.

 SOBORNOS: DE CÓMO CHURCHILL Y MARCH COMPRARON A LOS GENERALES DE FRANCO (Ángel Viñas)


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