jueves, 4 de junio de 2020

LA SERPIENTE EN LA MITOLOGÍA











La serpiente era el símbolo del dios Asclepio, el dios de la medicina, dotado según la tradición griega con el poder de resucitar a los muertos, de ahí que uno de los símbolos de la medicina y la curación que podemos ver en todas las farmacias sea la serpiente.


Serpiente, significado en el arte y la mitología


   Si bien la serpiente no posee un papel central en solitario en la mitología griega, sí aparece frecuentemente bajo la forma de diversos monstruos híbridos pertenecientes a los albores de la aparición de los dioses olímpicos, es decir, a la era de la titanomaquia en la que Zeus derrotó a los titanes para hacerse con el poder absoluto.

EL MITO DE TIFÓN


Mitología Griega: Tifonomaquia, Tifon, El Padre de los Moustros Vs ...
¿POR QUÉ RAZÓN LLAMAMOS “TIFÓN” AL CICLÓN TROPICAL QUE SE FORMA EN EL OCÉANO PACÍFICO?

Su brutalidad y violencia extrema resultó una causa casi lógica a la hora de darle nombre a aquellos ciclones que azotan las zonas tropicales y que provocan vehementes tormentas y lluvias. Según el mito, luego de la batalla entre dioses y titanes con victoria de los primeros, la diosa Gea se unió a Tártaro y juntos engendraron a Tifón, que poseía dotes colosales, aun superiores a las de sus antepasados. Fue la encarnación de la venganza de su raza contra los dioses que ocuparon el Olimpo, con Zeus a la cabeza. Precisamente, el objetivo primordial de Tifón era asesinar al rey del Olimpo, llegando a destruirle los tendones en la primera lucha entre ambos. Sin embargo, Hermes curó a Zeus y finalmente éste pudo derrotar al monstruoso titán. Como castigo a su rebelión, el hijo de Gea y Tártaro fue condenado a sostener las bases del volcán Etna, por lo que sus impetuosos arrebatos, producto de sus recuerdos de odio hacia Zeus, provocan aun hoy las erupciones del famoso volcán y los apocalípticos “tifones” en la costa este de Sicilia…

Un ejemplo es el caso de Tifón, un colosal y espeluznante monstruo alado con un tamaño tan descomunal que podía alcanzar las estrellas. Tifón poseía por dedos cabezas de dragones y un innumerable número de serpientes brotaba de entre sus muslos.

Según relatan los antiguos mitos, Tifón podía abrasar todo lo que se le opusiese con su ígnea mirada, así como vomitar fuego y lava y con su fuerza crear huracanes y terremotos.

Typhon el más terrible de todos los monstruos. | Mitos Clásicos ⚡ 
   Era un gigante tan alto que su cabeza tocaba las estrellas. Su torso era el de un hombre, pero sus piernas eran espirales de víboras que silbaban y atacaban mientras se movía. Su cabeza principal tenía 100 cabezas de serpiente que hacían diferentes sonidos de animales. Sus ojos brillaban de rojo y aterrorizaban a todos los que los miraban, una mandíbula salvaje que respiraba fuego. Su cuerpo tenía cientos de alas diferentes y sus manos estaban hechas de 100 espirales de serpiente al igual que sus patas.Como dijimos antes, Typhon es un dios, y es hijo de Gea y del Tártaro. Gea era la diosa de la tierra y el Tártaro era un pozo asesino sin fondo. Algunos mitos dicen que HERA quería crear un dios más poderoso que ZEUS, por lo que hizo que estos dos dioses dieran a luz a Typhon.
  Sus manos se extendían hacia el este y el oeste y algunas de sus cabezas eran en realidad cabezas de dragón. Tenía una barba sucia y mate y orejas puntiagudas, y había fuego en sus ojos.

ECHIDNA MONSTRUO O MADRE DE LOS ESPÍRITUS

                                               EDQUINA, la MADRE de los MONSTRUOS... - Civilizaciones Antiguas ...
                    Imagen idealizada de Equidna, a partir de relatos mitológicos. 
   Llamada a veces Drakaina Delphyne (‘vientre de dragona’), es descrita por Hesíodo en su Teogonía como un monstruo femenino, madre con Tifón de todos los monstruos importantes de los mitos griegos. Tenía el torso de una bella mujer de temibles ojos oscuros pero cuerpo de serpiente.​
   Cuando atacaron el monte Olimpo ella y su compañero Tifón, Zeus los derrotó, pero les permitió seguir viviendo, así como a sus hijos, como desafío para los héroes futuros. Equidna moró desde entonces en una cueva del país de los Arimoi, un remoto lugar desértico situado en Asia Central, probablemente Siria.​ En una ocasión, Equidna asaltó a Héracles durante uno de sus viajes para robarles los bueyes de Gerión, y cuando este fue a reclamarlos Equidna le dijo que no se los entregaría a menos que él tuviese sexo con ella. Héracles lo hizo, y de esta unión nacieron Agatirso, Gelono y Escites.

                                
       Escultura de Echidna de Pirro Ligorio 1555, en el Parco dei MostriBomarzo, Italia

   Posteriormente el gigante Argos la mataría mientras ella dormía en una cueva de Sicilia. Aunque según Hesíodo Equidna era inmortal y poseía eterna juventud.
  Suele ser el equivalente a Lilit de las leyendas hebreas y se le relaciona con Campe (monstruo ctónico guardiana del Tártaro, siendo sus escamosas piernas como serpientes) e igualmente identificarse con Astarté de la mitología babilónica.

   Typhon nació de Gea y Tártaro en la cueva Coriciana de Cilicia. Sus brazos extendidos ocupaban casi toda la creación, y siempre estaban ocupados en obras de fuerza y destrucción. Sus pies eran incansables; de su hombro salían 100 cabezas de dragones con lenguas largas y negras; sus ojos despedían fuego y sus bocas, rocas ígneas. Cada cabeza hablaba con una voz diferente, y en lenguas distintas. A veces se entendía con los dioses, a veces emitía potente rugido o gruñidos espantosos, y en otras ocasiones simplemente se percibía leve silbidos.
Typhon




Tras obtener todo el poder divino después derrotar a su padre Cronos, Zeus no disfrutó inmediatamente de una vida de calma y paz sino que tuvo que reprimir algunos nuevos conatos de rebelión contra su reinado. 


En verdad pocos eran los que podían desafiar al luminoso Zeus que mantenía su dominio sobre todo y ante todo, por la fuerza. En el canto octavo de la Ilíada, Homero nos dibuja a Zeus presumiendo de que “si todos los dioses y diosas agarraran un cabo de cuerda dorada y él otro, todos ellos serían incapaces de expulsarle del Olimpo, mientras que él, si se pusiera a ello, podría izarlos a todos junto con la tierra y el mar”. (Homero, Ilíada, VIII, 19- 27)



Tifón fue entre todos los adversarios de Zeus, sin duda, el más terrible, ya que era tan inmensamente fuerte que pudo haber acabado con el poder de Zeus en solitario. Tifón era hijo de Gea, la tierra y de Tártaro, el abismo del subsuelo, es decir, era un monstro de origen ctónico. Hesíodo, en laTeogonía 836-18, nos lo describe:

De sus hombros nacían cien cabezas de serpiente, dragón terrible, aguijoneando con sus oscuras lenguas. De los ojos existentes en sus inefables cabezas, bajo las cejas, resplandecía el fuego. De todas sus cabezas brotaba el fuego cuando miraban". "En todas ellas había voces que lanzaban un variado rumor indecible; unas veces emitían articulaciones, como para entenderse con los dioses; (…) otras, los rugidos de un león despiadado (…)  otras silbaba y las enormes montañas le hacían eco”.

El enfrentamiento entre Zeus y Tifón se dirimió en un espectacular combate en el que finalmente Zeus, con todo su poder, acabó lanzándole un poderoso rayo que Tifón rechazó expulsando sus llamas, hasta que la tierra, el mar y el cielo empezaron a hervir y el mundo a convulsionarse de tal modo que incluso Hades, el dios de la muerte y todos los habitantes del tártaro temblasen en las tierras subterráneas. Los muertos, aquellos que ya nada tienen que temer,  gimieron aterrados ante el titánico combate. 
Finalmente Zeus logró golpear a Tifón y quemar sus muchas cabezas, lanzándolo definitivamente al oscuro abismo. Nada quedó de él en el mundo superior aparte de los vientos violentos y dañinos que conducen al peligro a los marineros e inundan la tierra los huracanes y tifones. 
La serpiente en el mundo antiguo
  
La serpiente es uno de esos animales que, por su peculiar comportamiento, más ha llamado la atención de los hombres de las más variadas culturas y épocas históricas; sobre ella se han configurado variopintas leyendas, mitos oscuros y supersticiones aparentemente incomprensibles.
   En el mundo griego la serpiente configura un símbolo religioso, es un vehículo de lo sagrado mediante el cual la realidad supraterrenal y las verdades primordiales se manifiestan en el mundo de los humanos.

MITOS
   Hay cinco mitos de combate fundamentales en la mitología griega: el combate cosmogónico entre Zeus y Tifón, ya suficientemente explicado más arriba, la lucha de Apolo con la serpiente Pitón por la posesión del santuario délfico, el combate de Cadmo con la serpiente tebana y los viajes iniciáticos de Jasón en la Cólquide y Heracles en el Jardín de las Hespérides.


Apolo y la serpiente Pitón - Colección - Museo Nacional del Prado
Apolo y la serpiente Pitón - Óleo sobre tabla, 1636 - 1637

   
En la mitología griega, Pitón era una gran serpiente, hija de Gea, la madre Tierra, nacida del barro que quedó en la tierra después del gran diluvio. El monstruo vivía en una gruta cerca de Delfos, en el Monte Parnaso, y allí custodiaba el oráculo. Cuando Zeus se acostó con la diosa Leto, la impregnó con los dioses gemelos Artemisa y Apolo. Leto fue finalmente aceptada en la recién formada isla de Delos, donde dio a luz a sus gemelos.  Cuando Apolo creció, quería vengarse y persiguió al dragón que dejó el Monte Parnaso y fue al Oráculo de Gaia en Delfos, allí Apolo luchó y mató a Pitón. Sin embargo, Zeus le dijo que había cometido un acto sacrílego del que necesitaba redimirse. Así, Apolo se convirtió en el fundador de los Juegos Píticos con el fin de purificarse, según otros para celebrar su victoria. Desde entonces fue conocido como Apolo Pitio.


                  Cadmo. Pintura de Hendrick Goltzius (1558-1617)

Una tradición, relatada por Nono de Panópolis, decía que, durante la búsqueda de Europa, colaboró con Zeus para derrotar a Tifón. Zeus hizo que Cadmo se disfrazara de pastor y que tocara la flauta para distraer a Tifón. Logró que Tifón le diera los nervios que había quitado a Zeus anteriormente, con el pretexto de que con ellos fabricaría unas cuerdas para tocar la lira. 
   
    En la mitología griega, Cadmo era hijo de Telefasa y de Agénor, hermano por lo tanto de Fénix, de Cílix y de Europa. Zeus, transformado en toro, raptó a su hermana. Con sus hermanos y su madre Telefasa, que estaba embarazada, partió en busca de su hermana por mandato de Agénor, con orden de no volver al reino, bajo pena de muerte, sin haber antes encontrado a Europa. Todos juntos comenzaron un largo viaje por mar hacia el oeste, siguiendo la dirección que había tomado el toro. Fénix fue el primero en abandonar la búsqueda y fundó su reino y lo llamó Fenicia, actualmente Líbano. Siguiendo la costa, continuaron hacia el norte subiendo por los montes Antitauros, y Cílix, el mayor, agotado, le pidió a su madre que abandonara el viaje y se quedara con él allí, en ese lugar fundó Cilicia. Cadmo prosiguió la búsqueda, cruzó al continente y llegó a Delfos, pues quería consultar el oráculo de Apolo. 


                                      
              Jasón tomando el Vellocino de oro del árbol del dragón

   En la mitología griega, el dragón de la Cólquida, llamado así por el lugar donde habitaba y también llamado dragón insomne, y a veces mencionado como serpiente, era un hijo de Equidna y Tifón. Tenía un larguísimo cuello e incontables anillos como una serpiente, y silbaba horriblemente a tal punto que lo escuchaban a distancia. Tenía la capacidad de no dormir nunca y era el encargado de custodiar el vellocino de oro. Cuando los argonautas fueron en busca de éste, Medea, con su magia, hizo dormir al dragón insomne, ocasión que aprovechó Jasón para matarlo y robar el vellocino. 

                                    
                 El Jardin de las Hesperides
                                    El jardín de las Hespérides

   Gea (la Tierra) regaló a Hera con motivo de su boda con Zeus un árbol cargado de manzanas de oro que proporcionaban la inmortalidad y que la diosa plantó en su bello jardín, a los pies del monte Atlas de Marruecos. Para evitar que fuesen robadas, la diosa puso como guardianes a un dragón inmortal de cien cabezas, llamado Ladón, que enroscaba su cola en el tronco y que jamás dormía y a las Hespérides, las tres hijas de Atlas y Hesperis, Hesperetusta, Egle y Eritia.


   En el último de los trabajos encargados a Hércules por Euristeo, debía robar esas manzanas de oro. Hércules, una vez dormido el dragón lo golpeó con su maza y lo mató y así accedió al árbol maravilloso. Arrancó los frutos dorados y se los llevó mientras las Hespérides conversaban pasivamente, sin ejercer su labor de protectoras. Como castigo las tres hermanas acabaron convertidas en árboles.

Rito y Culto
Engloba el análisis de la serpiente sagrada de la Acrópolis ateniense, el caso de la serpiente de Asclepio, las creencias relativas a la serpiente del hogar y las distintas formas de Zeus, en especial Zeus Ctesio y Miliquio.

La serpiente sagrada de la Acrópolis ateniense

En la colina donde se construyó la Acrópolis reinaba una paz solemne. Allí estaban reunidos los principales objetos de culto del Ática: el olivo de Atenea, la fuente de Poseidón y la serpiente de Erecteo. Los dos primeros conmemoraban la disputa entre Atenea y Poseidón por la tutela de la capital. Había ganado la diosa, que regaló a los atenienses el árbol sagrado (se decía que aquel olivo era inmortal y tan antiguo como la ciudad). Sin embargo, el señor de las aguas mantuvo su predilección por la polis, a la que obsequió con “un mar, o pozo de agua marina”, cuenta Heródoto, cercano al olivo, en el que los fieles afirmaban ver la marca de un tridente y oír un rumor como de oleaje.

En cuanto a la serpiente, alimentada reverencialmente con tortas de miel, anidaba cerca de la tumba de Erecteo, el primer rey de Atenas. Según la mitología, este personaje había sido humano de cintura para arriba, pero tenía la cola de reptil, símbolo de su arraigo al suelo. Erecteo significaba, de hecho, “nacido de la tierra”. Toda una declaración del vínculo de los atenienses con el espacio que habitaban.

El caso de la serpiente de Asclepio

Asclepio - Wikiwand
El báculo o vara de Asclepio
Originalmente se considera símbolo de la Medicina al báculo o vara de Asclepio, consiste en una serpiente entrelazada alrededor de una vara larga y fina con un nudo en el extremo superior. El hombre ha relacionado a la serpiente con el rejuvenecimiento (por la muda de la piel normalmente en primavera), la sabiduría, la fertilidad, la salud y la prosperidad.

Hacia el 1600 a.C., los cretenses rendían culto a la Diosa minoica de las Serpientes en el Palacio de Cnosos y le atribuían propiedades curativas. (Hay quién dice que no era una diosa y era la representación de una sacerdotisa. Todo viene de los descubrimientos arqueológicos de Arthur Evans en 1903).

Los egipcios adoraban a la Diosa Renenutet a quien representaban como serpiente y, también, le atribuían propiedades curativas o a la Diosa Wadjet (Uadyet), que podía transformarse en serpiente y era la Diosa protectora del Bajo Egipto.
Muchas religiones históricas han rendido culto a la serpiente y le han conferido poderes curativos, siendo símbolo de la Perfección y Sabiduría divinas, y representando siempre la Regeneración psíquica y la Inmortalidad. Así, por ejemplo, en Babilonia se rendía culto a la pitón; los indios de América del Norte rindieron tributo a la serpiente de cascabel; los aztecas y los mayas, a la serpiente emplumada; los indios del Amazonas a la anaconda; los budistas a la cobra, etc.

El báculo o la vara, es de ciprés, árbol considerado sagrado por su longevidad, lo que originó que se le llamara “árbol de la vida”. Es el símbolo por excelencia de la profesión médica. Tiene, además, un nudo en su extremo superior, que indica las dificultades de la ciencia.

Las primeras representaciones de la vara datan de Mesopotamia y Egipto. Así, hacia el año 2600 a.C., aparece en la tumba del médico y dentista egipcio Hesire (Hesy-Ra). También el médico de la corte Irj, en su sepulcro de Gizeh, se le representa con un bastón, por lo que, desde entonces, se considera a la vara, como símbolo de autoridad y sabiduría, cualidades propias del médico. 


Discurso iconográfico
Testimonios en los que se muestra a la serpiente como un signo iconográfico autónomo. Por ejemplo: las escenas de serpientes en las representaciones de fuentes en la pintura de vasos, el grupo águila serpiente o el tema de la serpiente en la tumba, sus relaciones con las Erinias o el alma del muerto.


El simbolismo serpentino
¿La serpiente, es un animal benéfico o maléfico? En la serpiente se manifiesta una sacralidad ligada al ámbito terrestre.

Los significados simbólicos de la serpiente descansan en toda una serie de características biológicas del animal y rasgos peculiares de su comportamiento que la presentan como un animal potencialmente muy rico en significados. Entre esas características biológicas se cuentan el veneno, la lengua bífida, el modo de reproducción de algunos tipos de serpientes, la muda de la piel, las peculiaridades morfológicas de sus ojos, el letargo invernal etc. Sobre estas características naturales reposan creencias tan variadas como que la serpiente se despoja de la vejez renaciendo, la relación con la sanación y la capacidad para devolver la vida, su relación con el falo masculino y la fertilidad femenina, con la eternidad y su configuración tardía como símbolo del tiempo que retorna sobre sí mismo, su papel de custodia de las fuentes de la vida y la inmortalidad; las creencias acerca de su androginia, omnisciencia, agresividad, insomnio, vigilia, así como su unión con las fuerzas oscuras y consideración como ser que realiza, facilita o dificulta la transición entre niveles, rompiendo así el propio espacio de la realidad presente. En definitiva, la creencia en una fuerza especial, residente, emanada, inherente o simbolizada en la serpiente, una fuerza, una energía alineada en el lado de lo primordial, la fuerza pura y sola: la vida, con todas sus paradojas y complejidades.

Así, se revela mucho acerca de los hombres que pensaron sobre este animal, desvelando sus modalidades ocultas de ser, y alumbrando los cambios culturales que estaban teniendo lugar en la historia griega. Desde el turbado arcaísmo hasta el confiado clasicismo y mucho después, la serpiente fue utilizada por poetas y artistas, políticos y sacerdotes, historiadores y mitógrafos para refrendar determinados discursos políticos, justificar decisiones, ahondar en la dicotomía matrilinealidad/patrilinealidad o avisar de los peligros que, aun habiendo sido vencidos, acosarían sin fin al hombre griego: el miedo del retorno al caos, a lo desordenado, al exceso irracional representado por la serpiente.
El análisis de la historia de este símbolo en la cultura griega demuestra que la serpiente nunca murió realmente, sino que su polivalente morfología y capacidad de adaptación y la larga lista de mitos y situaciones religiosas a las que estaba ligada le garantizaron una larga supervivencia. Y es que, cuando los dioses se hicieron hombres la serpiente aparece para reforzar y matizar un ámbito de acción y un sentimiento preciso de sacralidad. Ése es realmente el sentido del símbolo: acercar al hombre a lo ininteligible.






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