martes, 26 de mayo de 2020

SIMONE DE BEAUVOIR





Simone de Beauvoir | Autoras | Feminismos | El Viejo Topo

                 La revolución se llama Simone de Beauvoir

La gran dama del feminismo escribió «El segundo sexo» hace 70 años y cambió la imagen de la mujer. Autora de relevantes títulos, su vida es su auténtica obra




La revolución se llama Simone de Beauvoir

   A través de toda su vida, la vida de una de las más influyentes mujeres del siglo XX, Simone de Beauvoir (París 1908-1986) -filósofa, novelista, memorialista y ensayista- llevó a cabo, con un gran rigor intelectual y capacidad de compromiso, una indispensable obra dirigida a la libertad de las mujeres.

  Una libertad que siempre quedaba pendiente una vez conquistados el resto de los derechos políticos e incluso sociales. Su figura, la de una joven y brillantísima estudiante de filosofía en París, nacida en el seno de una familia burguesa y destinada a un futuro convencional, lejos aún del personaje llamado «Castor» -como sus amigos y Sartre siempre la conocieron- iría creciendo cada vez más. 

  Sería reivindicada por encima de otras muchas jefas de filas o «madres simbólicas» del movimiento feminista. Su figura seguiría iluminando a muchas más mujeres, varias décadas después de su desaparición. En su ensayo de 1947, Para una moral de la ambigüedad, ya lo dejó escrito: «Quererse libre es querer libres a los otros».


"La política es el arte de impedir que la gente entrometa en lo que le atañe"   ~Paul Valéry
Simone de Beauvoir, la cara de la rebelión feminista 

El pasado mes de enero se cumplieron 112 años del nacimiento de 

Simone de Beauvoir, la filósofa precursora de la lucha feminista.


        Simone de Beavoir: 'No se nace mujer, se llega a serlo'



RESEÑA BIOGRÁFICA


Simone de Beauvoir
Nacida en París, 9 de enero de 1908.
Fallecida en París, 14 de abril de 1986.

   Era hija de Georges Bertrand de Beauvoir, que trabajó un tiempo como abogado y era un actor aficionado, y de Françoise Brasseur, una mujer profundamente religiosa. Ella y su hermana pequeña Hélène de Beauvoir, con quien mantuvo siempre una estrecha relación, fueron educadas en colegios católicos.

    Fue una escritora, profesora y filósofa francesa.
    Fue una luchadora por la igualdad de derechos de la mujer y por la despenalización del aborto y de las relaciones sexuales. Escribió novelas, ensayos, biografías y monográficos sobre temas políticos, sociales y filosóficos. Su pensamiento se enmarca en la corriente filosófica del existencialismo​ y su obra El segundo sexo, se considera fundamental en la historia del feminismo. ​ Fue pareja del también filósofo Jean-Paul Sartre.





Simone de Beauvoir, la cara de la rebelión feminista

Simone de BEAUVOIR en una foto tomada en los años 50 y publicada en 1987




   Hoy en día no se puede hablar de feminismo sin mencionar a Simone de Beauvoir. Una mujer que dedicó toda su vida a este movimiento y reivindicó en sus obras el reconocimiento de las capacidades y derechos de las mujeres, que tradicionalmente habían estado reservados para los hombres.

  Enemiga de la burguesía, pero nacida en el seno de una familia acomodada; feminista, pero atrapada en un mundo de hombres; bisexual, pero no abiertamente... La personalidad controvertida de la novelista y filósofa francesa Simone de Beauvoir siempre le causó polémicas, pero su carácter persistente y luchador hizo que actualmente sea recordada como una de las protagonistas de la lucha por el feminismo.


   Simone Ernestine Lucie Marie Bertrand de Beauvoir nació el 9 de enero de 1908 en París, en el seno de una familia burguesa con una moral cristiana muy estricta. Desde bien pequeña ya mostraba su desacuerdo con estos valores, pero sería en la etapa de su adolescencia cuando se rebelaría declarándose atea. En sus memorias relata cuándo perdió la fe: a los 15 años, una noche en que se asomó a la ventana y se dijo que ya no creía en Dios. Su madre nunca le acabó de perdonar su visión de la religión como una forma más de subyugar al ser humano.


   Su infancia no fue del todo fácil. Su familia cayó en la ruina por culpa de las malas inversiones de su padre, abogado. A los 11 años, Simone se trasladó a un quinto piso sin ascensor ni agua corriente. El padre encontró trabajo como vendedor de publicidad en un diario, pero la pérdida de su estatus lo sumió en una depresión, que ahogaba en alcohol y burdeles. Pese a esta lamentable situación económica, ella y su hermana Hélène siguieron recibiendo una educación elitista y privada para cuidar su imagen social.



   Simone amaba la literatura y estudió filosofía en la Sorbona, graduándose en 1929 con una tesis sobre Leibniz. Ese mismo año conocería al que sería el amor de su vida, Jean Paul Sartre. La relación entre ambos se alejaba de todos los cánones establecidos. Un amor basado en el respeto y en la libertad, en el que nunca se planteó la opción del matrimonio, y que duró hasta la muerte del filósofo en 1980. Sartre fue su pasaporte a los círculos intelectuales parisinos y su contacto con el nuevo pensamiento existencialista, paradigma de la libertad en su generación. 
                                                       
   
Simone de Beauvoir, atrapada entre hombres

Simone de Beauvoir y Jean-Paul Sartre en Pekín en el año 1955

    
  Tras graduarse en 1929, trabajó como profesora de Filosofía en varias ciudades hasta que un velado escándalo sexual (seducir a una alumna) la obligó a abandonar la docencia en 1943, fue despedida de su trabajo como profesora tras la denuncia de una madre que se quejó de las ideas que había transmitido a su hija.

   Tras haber sido profesora agregada de filosofía en 1929, se preparó para ser profesora titular. Su primer destino fue Marsella. Sartre obtuvo a su vez un puesto en Le Havre en marzo de 1931 y la perspectiva de separarse de él destrozó a de Beauvoir. Para que pudiesen ser nombrados en el mismo instituto, Sartre le propuso que se casasen a lo que ella se negó. En La fuerza de las Cosas (1963), explicó el porqué:

   “Tengo que decir que no pensé en aceptar aquella propuesta ni un segundo. El matrimonio multiplica por dos las obligaciones familiares y todas las faenas sociales. Al modificar nuestras relaciones con los demás, habría alterado fatalmente las que existían entre nosotros dos. El afán de preservar mi propia independencia no pesó mucho en mi decisión; me habría parecido artificial buscar en la ausencia una libertad que, con toda sinceridad, solamente podía encontrar en mi cabeza y en mi corazón”.
  
   De la misma forma, de Beauvoir decidió no tener hijos. El año siguiente, logró acercarse a Sartre al ser trasladada a Ruan, donde conoció a Colette Audry, que ejercía también de profesora en el mismo liceo. Mantuvo relaciones amorosas con algunas de sus alumnas, entre ellas, Olga Kosakiewitcz y Bianca Bienenfeld: el pacto que la unió a Sartre le permitía conocer estos “amores contingentes”. También mantuvo una breve relación con un alumno de Sartre, apodado “el pequeño Bost,​ futuro marido de Olga. Sartre también cortejó a la muchacha, sin conseguir conquistarla.


   Este grupo de amigos, que se llamaban entre ellos «la pequeña familia», permaneció unido hasta la muerte de sus miembros, pese a las tensiones ligeras o a los conflictos más serios que atravesaron. Poco antes de la Segunda Guerra Mundial, la pareja Sartre-de Beauvoir fue destinada a París. De 1936 a 1938, de Beauvoir enseñó en el liceo Molière, del que fue despedida tras haber entablado una relación amorosa con Bianca Bienenfeld, una de sus alumnas.

  El disgusto duró poco. La invitada (1943) fue el título de su primera novela. El relato es el espejo de su relación con Jean Paul Sastre. Entre sus páginas se refleja claramente la existencia de una relación a tres y se vislumbra ideas como la responsabilidad personal y la libertad del individuo. Temas a los que recurre en sus siguientes obras: La sangre de los otros (1945) Los Mandarines (1954), por la que recibió el Premio Goncourt. A pesar de esto, el salto al estrellato de la escritora no fue fácil.


  Empezó a colaborar en la revista política que dirigía Jean Paul Sartre y que fundó junto a él en 1945, Les temps modernes, y realizó con él una serie de viajes por Cuba, Rusia, China y Vietnam en defensa del comunismo.

Simone de Beauvoir y Jean Paul Sartre se entrevistaron con Ernesto Che Guevara, en Cuba en 1960.

Simone de Beauvoir y Jean Paul Sartre se entrevistaron con Ernesto Che Guevara, en Cuba en 1960.

   A su paso por EE.UU., donde impartía clases, inició una relación apasionada con el escritor Nelson Algren que se prolongaría casi diecisiete años. Una de las muchas consentidas por el pensador.
                                                

Simone de Beauvoir vivió un intenso romance con el escritor Nelson Algren.
Simone de Beauvoir vivió un intenso romance con el escritor Nelson Algren

Simone de Beauvoir y Nelson Algren | Simone de beauvoir, Romance ...
                                 Love Letters: Simone de Beauvoir & Nelson Algren - 10 FEB 2019

Carta de amor de Simone de Beauvoir a Nelson Algren (1953)
   Viernes Cariño, he recibido tu última carta esta misma mañana. ¿Sabes una cosa? No es que te eche en falta demasiado, pero sí te echo en falta. Te voy contar un secreto, que quede entre tú y yo: cuando me encontré el lunes con tus cartas, sobre todo con esa en la que dices que a veces, por las mañanas, sientes que una especie de muerte se va asentando en ti, una muerte entre tú y yo, por estar los dos lejos, lejísimos, y durante demasiado tiempo, tuve un verdadero dolor de corazón, no un simple latigazo, sino una verdadera crispación de angustia. Olga y Bost se marchaban a Roma a la mañana siguiente, así que fuimos a beber para celebrar la última noche de Bost en París, y yo bebí demasiado, y de repente, a las dos de la madrugada, la banda de jazz tocó una melodía norteamericana que habíamos oído juntos, y eso sí me causó tal dolor de corazón que a punto estuve de desmayarme por primera vez en mi vida. Ya lo ves, aunque me empeñe en combatir contra esos dolores, mi corazón-helicóptero sigue profundamente unido a ti.

   Nelson, por favor, gana algo de dinero y ven a París. No soporto la idea de que no nos volvamos a ver nunca más. De todos modos, como deseas venir algún día, sé que vendrás. Sigo esperándote, y no dejaré de esperarte hasta el día en que vengas y bebas whisky conmigo. Tenemos que hacerlo. Combato contra los dolores de corazón, pero nunca combatiré contra la alegría y la felicidad que sentiré cuando aterrices aquí. Me parece muy dulce por tu parte pensar en escribir algún día un libro para mí. Deberías hacerlo. Yo sigo escribiendo el «tuyo» y ya se acerca al final, aunque ha sido muy arduo de escribir, el más arduo de los que he escrito.


   Sí, me gustaría leer el libro de Geismar, y probablemente lo utilice en Les Temps modernes para que la gen¬te de aquí sepa qué es o qué fue positivo en tu país. Me gustó la crítica que te hizo, está claro que sabe qué es la literatura. Y también me gustó lo que decías sobre Mickey Spillane; he leído algunos libros suyos, pues me gusta esa especie de no literatura, pero debo decir que jamás habría supuesto que fuese un hombre religioso. Me gustó mucho Un hombre con botas a pesar de sus defectos. Me parece buena idea rehacerla ahora que de veras sabes cómo escribir. Y espero que te dé algún dinero.

   Me interesó mucho todo lo que dices sobre los Rosenberg. Me acuerdo de la primera vez que tuve noticias del caso, leyendo The Guardian, sentada en el sofá, cuando tú me hablaste de ellos. Supongo que tienes toda la razón, que es difícil confiar demasiado en Rusia. El asunto Beria es sumamente extraño. Nos gustaría tener alguna esperanza puesta en Norteamérica, pero cada vez que lo comento me parece una esperanza descabellada.

   El viaje por Yugoslavia fue emocionante. Es un país terriblemente pobre, aunque tiene una acusada diferencia con el sur de Italia, que visité el año pasado y que también es terriblemente pobre. En el sur de Italia no trabajaba nadie, toda la tierra es propiedad de los ricos terratenientes que viven lejos de allí, una siente una mezcla de compasión y de asco ante ese detestable estado de cosas.

    En Yugoslavia, en cambio, nadie es rico, todo el mundo trabaja y tiene sus esperanzas, hay grandes escuelas a las que han de asistir todos los niños hasta los dieciséis años; allí se nota la dura pugna que mantienen los hombres de buena voluntad contra la aspereza de la tierra. Y es una pugna difícil, porque estos campesinos, que son casi tan primitivos y tan ignorantes como los campesinos de la India, tienen que convertirse en obreros industriales, en mecánicos. De momento ya han logrado construir ciudades, carreteras, puentes: la más mínima carretera, y qué decir de los puentes, son conmovedores, pues representan una dura conquista. ¡Qué lejos queda de la riqueza de Suiza e incluso de la riqueza del norte de Italia! Tuvimos que llevar aceite para el coche, pues allí no existe; no tienen medios para reparar un automóvil, y prácticamente no tienen qué comer; por eso fue complicado el viaje, sobre todo cuando hacía mucho calor, y por eso mismo no estuve más que diez días. Son bellos los paisajes y también algunas ciudades, sobre todo una musulmana, en la que hay mezquitas y mujeres que aún llevan velo y visten largos pantalones a la turca, todo muy interesante; la gente es realmente encantadora. Hablábamos con ellos solo en alemán, por más que odian a los alemanes y adoran Francia.


   Ahora me quedaré un tiempo en París, hace buen tiempo, mucha gente se ha ido fuera; espero trabajar de firme. Recibí una carta de Nathalie; me parece que está algo mejor, ¡y quiere hacerse psicoanalista de niños! Extraña idea, ya que ella no entiende a nadie y solo se preocupa de sí misma.


   Cariño, ten la seguridad de que aquí todo el mundo te echa de menos como mínimo dos veces al año, y de que yo no paso un solo día sin pensar en ti con todo mi amor. He conservado todos nuestros recuerdos, no los pierdo nunca, nunca te vas de mi corazón. No habrá muerte entre tú y yo.


                                                                                    Tu Simone, con el corazón fiel.

Su andadura feminista

   “No se nace mujer, se llega a serlo”, El segundo sexo, 1949. Sin duda alguna, la obra que la catapultó en su lucha por el feminismo. Este ensayo fue considerado inapropiado y pornográfico por algunos sectores religiosos. Su publicación sacudió Francia, un país que había inaugurado el voto femenino hacía cuatro años y cuya población había quedado tan mermada por la guerra que se adjudicó a la mujer la misión de dar hijos a la patria. Sobre el libro, un éxito de ventas, llovieron piedras: el Partido Comunista lo tachó de “familiarista”, y los conservadores, de “antipatriótico”.

 El segundo sexo se tradujo a varios idiomas: en los Estados Unidos se vendieron un millón de ejemplares y se convirtió en el marco teórico esencial para las reflexiones de las fundadoras del movimiento de liberación la mujer. De Beauvoir se convirtió en precursora del movimiento feminista al describir a una sociedad en la que se relega a la mujer a una situación de inferioridad. Su análisis de la condición femenina, en ruptura con las creencias existencialistas, se apoya en los mitos, las civilizaciones, las religiones, la anatomía y las tradiciones. Este análisis desató un escándalo, en particular el capítulo dedicado a la maternidad y al aborto, entonces equiparado al homicidio. Describía el matrimonio como una institución burguesa repugnante, similar a la prostitución en la que la mujer depende económicamente de su marido y no tiene posibilidad de independizarse. 
      
   Tuvieron que pasar veinte años para que el Movimiento Francés de Liberación de las Mujeres lo adoptara como libro de cabecera.

   Con estos inicios controvertidos que caracterizan el estilo de Simone de Beauvoir, se ha convertido en todo un referente. Trata temas como la emancipación de la mujerel problema del papel en el hogar y de su faceta como madre como factores opresivos y de freno a su independencia. Pese a ver la maternidad como una manera de frenar la libertad de las mujeres, Simone llegó a adoptar a una niña, Sylvie Le Bon de Beauvoir.

   A Simone de Beauvoir, una de las figuras más reconocidas de la lucha por la igualdad de la mujer en el siglo XX no le fue fácil lidiar con sus contradicciones, incluida la relación con los hombres de su vida. Marxista convencida, pero pasiva en la resistencia; oveja negra de la burguesía, pero acomodada a fin de cuentas; feminista, pero atrapada entre los hombres; bisexual, pero no abiertamente... Las contradicciones de la novelista y filósofa francesa, polémica en las formas y con un carácter nebuloso imposible de descifrar, se remontan a sus orígenes.

   


Jean-Paul Sarte y Simone de Beauvoir posan delante de una estatua a Balzac en 1939.

Jean-Paul Sarte y Simone de Beauvoir posan delante de una estatua a Balzac en 1939


Obras
Novelas
-         La invitada (1943)
-         La sangre de los otros (1945)
-         Todos los hombres son mortales (1946)
-         Los mandarines (1954), ganadora del Premio Goncourt.
-         Las bellas imágenes (1966)
-         La mujer rota (1967)
-         Cuando predomina lo espiritual (1979)

Ensayos
-         Para qué la acción (1944)
-         Para una moral de la ambigüedad (1947)
-         El existencialismo y la sabiduría de los pueblos (1948)
-         América al día (1948)
-         El segundo sexo (1949)
-         El pensamiento político de la derecha (1955)
-         ¿Hay que quemar a Sade? (1955)
-         La larga marcha (Ensayo sobre China) (1957)
-         La vejez (año 1970)

Memorias y diarios
-         Norteamérica al desnudo (1948)
-         Memorias de una joven formal (1958)
-         La plenitud de la vida (1960)
-         La fuerza de las cosas (1963)
-         Una muerte muy dulce (1964)
-         Final de cuentas (1972)
-         La ceremonia del adiós (1981)
-   Diario de guerra: septiembre de 1939-enero de 1941 (edición póstuma a cargo de Sylvie Le Bon de Beauvoir) (1990)
-       Cahiers de jeunesse, 1926-1930. Edición a cargo de Sylvie Le Bon de Beauvoir. Gallimard, 2008. (Inédito en español)

Teatro
-         Las bocas inútiles (1945)


Una mujer que no sabía vivir sin amor

   Los Mandarines, publicado el 1954, marcó el reconocimiento de su talento literario por la comunidad intelectual: se le otorgó por esta novela el prestigioso Premio Goncourt. De Beauvoir era por entonces una de las escritoras con más lectores a nivel mundial. En esta novela, que trata de la posguerra, expuso su relación con Nelson Algren aunque siempre a través de personajes ficticios. Algren, celoso, ya no aguantaba más la relación que unía a de Beauvoir y Sartre: la ruptura entre ella y Algren demostró la fuerza del lazo que unía a los dos filósofos y la de su pacto. Posteriormente, de julio de 1952 a 1959, de Beauvoir vivió con Claude Lanzmann.

   En los años cincuenta, Simone inició una relación con el comunista Claude Lanzmann, diecisiete años menor que ella y el único hombre con el que convivió. 

   En los sesenta la pareja De Beauvoir-Sartre se posicionó en contra del colonialismo en Argelia y de la guerra de Vietnam, y participó en el Mayo del 68.

    En 1971 Simone volvió a ser noticia al firmar el Manifiesto de las 343, donde reconocía, junto al resto de las mujeres que lo suscribían, haber abortado, una práctica por entonces ilegal. En aquella época, la salud de Jean Paul Sartre empezó a empeorar, y De Beauvoir no se separó de él hasta la muerte del pensador, en 1980. Un año después vio la luz su último libro, el único que Sartre no leyó, La ceremonia del adiós, un crudo homenaje a su compañero.

   Tras su muerte el 14 de abril de 1986 por una neumonía, los restos de Simone descansan junto a Sartre en el cementerio parisino de Montparnasse con el anillo que Nelson Algren le regaló al poco de conocerla. De Beauvoir fue una mujer revolucionaria a quien “la verdad y el futuro”, según afirmó él, “han dado la razón” ... en algunos aspectos.


                        No se nace mujer: llega una a serlo", Simone de Beauvoir ...

"No se nace mujer: llega una a serlo", Simone de Beauvoir.




              Simone de Beauvoir en su casa de París
Los escritos y las obras de la pensadora francesa Simone de Beauvoir, como 'El segundo sexo' o 'Memorias de una joven formal', sirvieron para plantar las raíces del feminismo, establecer la idea de igualdad de género y reivindicar que la mujer es mucho más que una esposa y madre.



“El día que una mujer pueda no amar con su debilidad sino con su fuerza, no escapar de sí misma sino encontrarse, no humillarse sino afirmarse, ese día el amor será para ella, como para el hombre, fuente de vida y no un peligro mortal”.



"Nadie es más arrogante hacia las mujeres, más agresivo o desdeñoso, que el hombre que se preocupa por su virilidad"

(En la imagen, Simone de Beauvoir con su pareja, el también filósofo Jean-Paul Sartre)




“Las arrugas de la piel son ese algo indescriptible que 

procede del alma”.




“En sí, la homosexualidad está tan limitada como la

 heterosexualidad: lo ideal sería ser capaz de amar a una 

mujer o a un hombre, a cualquier ser humano, sin sentir

 miedo, inhibición u obligación”.




“El secreto de la felicidad en el amor consiste menos en ser 

ciego que en cerrar los ojos cuando hace falta”.



     Simone de Beauvoir - ¿Por qué soy feminista? (entrevista completa sub.)




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