lunes, 18 de mayo de 2020

¿EN QUÉ MUNDO VIVIMOS?



“Si alguien entiende esté mundo me lo explique.??”


   Hace unos días, como cada mes aproximadamente, recibí en la consulta a Rita, y como casi siempre, la acompañaba Isabel, la auxiliar de enfermería de la residencia que más la conoce. El cariño que le dedica en cada momento queda patente en su lenguaje no verbal, en su manera de hablarle. Rita, a pesar de su sordera profunda, la entiende, ha aprendido a leer en sus labios lo que le dice y siempre le dedica una sonrisa de agradecimiento. Cuando ambas se marchaban, Isabel empezó a empujar la silla de ruedas en la que la anciana está postrada desde hace tiempo cuando no está encamada. De pronto, la auxiliar, se detuvo, giró sobre sí misma y me entregó una carta que había escrito durante la madrugada anterior, se limitó a decir, "a veces a mí también me gusta escribir, perdone si tengo alguna falta de ortografía...". La leí en el despacho a solas, antes de llamar al siguiente paciente y no pude evitar emocionarme. Transcribo aquí su contenido:


Rita
  
   Me asomé a su habitación y dije con voz suave:
    -        Buenas noches. ¿Te he despertado?
   - ¿Despertado? ¡Qué va! Estaba distraída pensando…a nadie le interesa si duermo o no.
     -   Pues llevaba un buen rato llamando a la puerta y no me oías. Me examinó con una mirada pensativa y ausente, fingiendo no comprender lo que le decía. Estaba cómodamente acostada en su cama. Le dejé un vaso de leche y la pastilla. - Querida, ten un poco más de fe. Le dije. - Tienes muy mal aspecto, relájate, duerme y descansa mucho. Mañana te parecerá mucho más prometedor, buenas noches. Vendré mañana a despertarte.

   Tendida en su cama, comenzó a recordar su pasado; se asustó y rompió a llorar. Se sentía tan triste…

   - Necesito dormir un poco- se dijo. Sentía la necesidad de descanso, pero no conseguía conciliar el sueño. Esos momentos de quietud la conducían a la reflexión. Eran las dos y media… las tres menos cuarto… las tres… las tres y cinco… las tres y diez… Y entonces el tiempo se detuvo, se inmovilizó totalmente… Se durmió tarde, pero el sueño parecía tan alejado de ella como la salud, la juventud y la fuerza.

   Por la mañana, entré en la habitación de Rita. Estaba tendida en su cama, tratando de pensar. Se incorporó apoyándose en el codo. No pude evitar fruncir el ceño al verla tan frágil. Su cuerpo, en otro tiempo robusto, estaba reducido a menos de cuarenta y cinco kilos. La tos era tan constante que formaba parte de su monotonía, por lo que no le preocupaba demasiado.  Tenía la piel amarillenta y, cuando hablaba, se interrumpía para pasar un pañuelo por su frente. Aquella abuelita exteriorizaba un claro matiz de amargura en su mirada.

 -      Háblame, te escucho. Esto te hará bien—le dije.

   Intentaba hablarme utilizando sus palabras y gesticulando con sus laxas y callosas manos de lánguidas y trémulas falanges. En otro tiempo, habría tenido unas manos muy bonitas, pero ahora quedaba muy poco de ellas. Aquellas manos realizaban movimientos que sólo ella podía hacer. Quería compartir con ella mi optimismo y convertir cualquier recuerdo doloroso en pequeño e insignificante; hacerle creer que, después de una tormenta, siempre sale el sol. Pero ella ya se había llevado demasiadas decepciones.

-   Tu sonrisa es como la luz del sol después de la lluvia- dijo en tono desenfadado.
-     Gracias - dije. - Tu hija es muy afortunada por tener una madre tan especial como tú.
-         ¡Oh! Duele ver cómo mis hijos se van apartando de mí- respondió.
   
    Su voz nunca dejaba de ser amable y alegre, pero ahora sí, en sus ojos había tristeza, mucha tristeza.

-    De vez en cuando, sueño despierta que llegan mis hijos y vuelvo a casa.
   
   Cuando se levantó, intentó dirigirse con el andador hacia el pasillo que daba al jardín. Me miró y dijo:

-    Siento que las piernas se me han convertido en piedras. Caminemos juntas hacia el jardín -, yo tenía la vista perdida en el horizonte, Rita, en cambio, andaba con la mirada baja. -¡Qué difícil es aclarar los enredos de la vida! -, le tomé el brazo para facilitarle la marcha. Sus piernas hinchadas ya no le sostenían durante los largos paseos que la fisioterapeuta le obligaba a realizar diariamente. Antes, casi siempre, se mostraba tan alegre… Ahora, casi nunca.

   -     La verdad es que últimamente me pongo triste, me doy cuenta de que estoy demasiado sola.
   -       No estás sola, nos tienes a nosotros.
 -  Mi vida es aburrida, aburridísima - dijo Rita con gesto malhumorado y, cabizbaja, se dirigió hasta el banco. Se sentía tan frágil como una florecilla mecida por el viento. Sin embargo, ese sentimiento que se enquistaba en su corazón, parecía tener una pequeña base real. Se refugiaba en un llanto breve que otorgaba una extraña solemnidad a su rostro.

Nota para la reflexión¿Podemos evitar que algunas personas  mayores estén tristes en la residencia geriátrica en la que viven?

                                                         

    JARABE DE PALO - TE MIRO Y TIEMBLO (50 PALOS)









    
   Cuando estés solo, cuida tus pensamientos.

    - Cuando estés con tus amigos, cuida tu lengua.

    - Cuando estés enojado, cuida tu temperamento.

    - Cuando estés en problemas, cuida tus emociones.

    - Cuando empieces a tener éxito, cuida y controla tu ego.


Si mejoras cada día un 1%, en un año habrás mejorado un 365%.
Hay un dicho muy murciano que dice: "Olivica comía, huesecico al suelo".

(Petrus Rypff)




   Sé impecable con tus palabras. Habla con integridad, di sólo lo que deseas decir. Evita utilizar las palabras para hablar en tu contra o murmurar sobre otros. Usa el poder de tus palabras en dirección a la verdad, el amor y la solidaridad

   Rebélate ante los comentarios injustos, pero, si recibes hostilidad no te ofusques demasiado, maneja tu reacción, a veces no merece la pena expresar tu opinión, sobre todo si la otra persona lleva las orejeras de burro puestas y es incapaz de escuchar y reconocer sus errores y su única intención es hacerte daño. 

   Dicen que el tiempo pone a cada uno en su sitio, pero, es tan duro esperar a que eso ocurra...Como dice Anika, si percibes que te están atacando, lo mejor es responder: "¡Ni falta que me importa!", mientras la otra persona analiza el significado de la frase, aunque sea gramaticalmente incorrecta, tú ya te habrás largado de su lado y estarás a salvo de su maldad.





   El odio no disminuye con el odio, el odio disminuye con la comprensión y con el amor, lo que ocurre muchas veces es que debemos ignorar a la persona que tenemos enfrente por su toxicidad.





Hemos de tener claro que:
   - Sólo el que se esfuerza, triunfa.
   - Sólo el que se enfoca, logra lo que quiere.
   - Sólo el que disciplina su mente, la dirige.
   - Sólo el que cree, ve más allá de lo que se ve.
   - Sólo tú puedes decidir quién quieres ser.

Deja de distraerte en cosas que no tienen nada que ver con tu objetivo, enfócate.







Si sigues durmiendo hasta tarde, vas a terminar trabajando para alguien que no lo hace.


Golpes Bajos "No Mires A Los Ojos De La Gente" [1998]





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