sábado, 18 de abril de 2020

LA VENGANZA DE DULCE ROSA





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Cuentos de Eva Luna... | Palabras, Cuentos, Luna

                                                   








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CUENTOS DE EVA LUNA. Isabel Allende. Resumen y comentarios ...
CUENTOS DE EVA LUNA. Isabel Allende. Resumen y comentarios. Este artículo surge a partir de mis tertulias literarias en donde hemos leído y comentado cada uno de los Cuentos de Eva Luna. Preparé un resumen con cada relato en el que incluí algunos breves comentarios personales. Eso es lo que comparto hoy. Si no los has leído, espero convencerte de que lo hagas; yo los conocía y los había releído en varias ocasiones; esta vez he disfrutado muchísimo y he descubierto aspectos nuevos e igualmente fascinantes.

   En 1989 se publica “Cuentos de Eva Luna”, 23 relatos mágicos que nos describen y muestran el universo personal de su autora, Isabel Allende. De temática variada, en ellos hay enamorados, amantes, venganzas, solidaridad, ternura, dictadores, indios, malvados… Con ellos se nos describen la vida e ilusiones de todo el continente americano. Protagonista de los últimos años del llamado “boom de la literatura hispanoamericana”, Isabel Allende nos deja unas bellas muestras del realismo mágico; estos cuentos son únicos e imprescindibles.


Antes de empezar, destaquemos algunos aspectos previos:

-La introducción. Petición de Rolf Carle de “un cuento que no le hayas contado a nadie” a Eva Luna, la narradora.

-Hay personajes y ambientes que ya habían aparecido en libros de Isabel Allende y que se repiten en varias historias, como Eva Luna y Rolf Carlé, la maestra Inés, el pueblo Agua Santa, el judío Riad Halabi.

-Presencia femenina. Muchos relatos son de-para-sobre mujeres.

-Alusión a “Las mil y una noches” como modelo de libro de cuentos: 
“El rey ordenaba a su visir que cada noche le llevara una virgen y cuando la noche había transcurrido mandaba que la matasen. Así estuvo haciendo durante tres años y en la ciudad no había ya ninguna doncella que pudiera servir para los asaltos de este cabalgador. Pero el visir tenía una hija de gran hermosura llamada Scheherezade… y era muy elocuente y daba gusto oírla”. 

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Los 23 cuentos
DOS PALABRAS
Es la historia de Belisa Crepusculario, una mujer nacida en la pobreza y que, accidentalmente (mientras huía de una sequía que la hubiera llevado a la muerte segura) aprende a leer y escribir y convierte este don en su forma de vida.
“Las palabras andan sueltas sin dueño y cualquiera puede con un poco de maña puede apoderárselas para comerciar con ellas… Vender palabras le pareció una alternativa decente”.
Escribe “versos de memoria, cartas de enamorados, inventaba insultos para enemigos irreconciliables… y llevaba las nuevas de un pueblo a otro”.
Hasta que escribe un discurso para un coronel que quiere llegar a ser presidente. Belisa le regala dos palabras secretas, de uso exclusivo y entre ellos nace una historia de amor.
Este primer cuento es el mejor de todos porque mezcla alguno de los elementos básicos en la obra de Isabel Allende: la capacidad de supervivencia y el amor (siempre acompañado de pasión) y el misterio. Una buena presentación para lo que viene después.

NIÑA PERVERSA
La historia de la niña Elena Mejías, hija única y con una madre viuda que regenta una modesta pero decente pensión. Elena es algo retraída, solitaria y melancólica. Pero se trasforma en un ser apasionado al conocer al amante y futuro marido de su madre José Bernal, el Ruiseñor, un cantante que se aloja en la pensión. Su pasión por José la lleva hasta meterse en su cama, pero de inmediato es rechazada por el hombre que la llama “perversa, niña perversa”. Elena va a un internado y desaparece de la vida de su madre y José; pero es José quien ahora está obsesionado por los recuerdos de esos breves momentos, quien siguió viéndola como “la criatura lujuriosa y vencida de amor a quien él rechazó”.
Tentación, deseo, culpa… Inesperado el final que demuestra que cada historia de nuestras vidas afecta de forma diferente a los que la protagonizaron.

CLARISA
Cuenta la vida de Clarisa, una mujer dedicada toda su vida a su familia y a hacer el bien a los demás, a “socorrer al prójimo”; una santa. Tuvo dos hijos atrasados y su marido, al no poder soportar esta, para él vergüenza, se encerró en una habitación de la casa y no volvió a salir jamás. Y otros dos hijos sanos, porque como Clarisa ya había dicho “por cada virtud hay un pecado, por cada alegría una desdicha, por cada mal un bien y así todo se compensa a través de los siglos”.

BOCA DE SAPO
Hermelinda es una mujer que vive en un páramo áspero. La única mujer que vive entre un grupo de hombres desamparados que por las tarde cogen la guitarra y llenan esa pampa de canciones sentimentales. Hermelinda es “una hembra cercana y precisa, con una atrevida mezcla de sangre en las venas y muy buena disposición para festejar” que reina entre los hombres como “una abeja emperatriz”. Se dedica a entretenerlos con juegos de fantasía, dados y naipes; el premio siempre es ella misma.
La figura de la prostituta (como vocación o como forma de supervivencia) está presente continuamente en la obra de Isabel Allende. Y siempre tratadas con dignidad y respeto.

EL ORO DE TOMÁS VARGAS
Era un hombre sin decencia, pedía dinero prestado sin intención de devolverlo, y mantenía a los hijos con hambre y a la mujer en harapos mientras el usaba sombreros de pelo y fumaba cigarros de caballero”. Tomás Vargas es un hombre ruin y avaro que maltrata a su familia. Su esposa y una casi niña (que él había dejado preñadas) se enfrentan a él y logran desprestigiarlo, hacer que se convierta en un jugador y, finalmente, que sea asesinado. Para ellas comienza por fin una época de bienestar y de prosperidad.
Historia de dos mujeres que se unen contra Tomás Vargas, uno de los personajes más odiosos de estos cuentos (junto con Amadeo Peralta); su final es justo y merecido.

SI ME TOCARAS EL CORAZÓN
Nos narra la historia de Amadeo Peralta, un matón rudo y pendenciero. Encuentra casualmente a Hortensia, una joven atrasada de quince años que toca el salterio y la seduce. Después de un mes de loca pasión, se cansa de ella y la mantiene cuarenta y siete años encerrada (al cuidado de una india que se lleva la comida), hasta que accidentalmente unos niños la encuentran y es rescatada de su encierro. Amadeo se ha convertido en un hombre poderoso, pero odiado por muchos. Es acusado y encarcelado; ella va cada día a llevarle comida y a tocar un rato el salterio “arrancándole unos gemidos de agonía imposibles de soportar”.
Cruel historia que nos presenta a un hombre sin sentimiento de culpa ni remordimientos. Una historia muy triste.

REGALO PARA UNA NOVIA
El circense y ahora acaudalado empresario Horacio Fortunato se enamora (ya con 46 años) de una aristócrata cuarentona y casada que es la cara opuesta a alas otras mujeres de las que hasta ahora había disfrutado, Patricia Zimmerman. No puede conquistarla ni con flores ni con joyas; finalmente consigue a Patricia al convertir su jardín en un circo y hacerla reír con su espectáculo.
El mundo del circo (de la magia, al fin y al cabo) es quien logra la sonrisa de una mujer.

TOSCA
Historia de Maurizia Rugiere, una cantante de ópera aficionada y con poca voz. Se casa con Ezio Longo, hombre absolutamente prendado de su esposa y, a la vez, conocedor de su desamor por él. Maurizia huye con una médico, Leonardo, y pasan años trabajando en un campamento petrolero; ella se inventa una vida ficticia donde él es su enamorado “Mario” y ella “Tosca”, los dos protagonistas de la conocida ópera. Van a parar a Agua Santa y allí pasan unos años buenos hasta que Leonardo muere y casualmente llegan Ezio y su hijo y…
Para mí, uno de los relatos más duros del libro. Tres personajes (Maurizia, Ezio y Leonardo) con un drama como si de verdad se tratara de una ópera.

WALIMAI
Un relato “de la selva” que narra una historia de salvación. Un indio salva a una mujer que está siendo prostituida y lleva su espíritu de vuelta hasta sus orígenes en la intrincada selva. Es un cuento diferente al resto, porque sus personajes tienen una parte espiritual que los eleva y los separa del mundo terrenal.
Es bellísimo. Si tuviera que ponerlos en orden, según mi gusto, este iría en segundo lugar. Me encanta esa naturaleza limpia y pura y ese respeto y lealtad que muestra Walimai a su origen.

ESTER LUCERO
Cuenta una historia de amor prohibido. El médico Ángel Sánchez, un hombre ya maduro, se enamora de la niña de doce años, Ester Lucero. Ella enferma y él logra salvarle la vida usando hierbas y métodos de un hechicero a quien había conocido cuando fue soldado en la selva.

MARÍA LA BOBA
María es una vieja prostituta que ha vivido dignamente de su oficio. Ahora decide que es el momento de morir. Otra vez el tema de la prostitución.

LO MÁS OLVIDADO DEL OLVIDO
Tremenda historia de dos amantes que evocan los momentos en la vida de ambos en que fueron torturados. Los pelos de punta.

EL PEQUEÑO HEILDELGERG
En un salón de baile con aires germanos y llamado “El pequeño Heildelberg”,  El Capitán, tras años de bailar con la Niña Eloísa, le declara su amor y la pide en matrimonio.
Tan tierna, tan bella, tan nostálgica. ¡Cuánto amor en estas páginas!

LA MUJER DEL JUEZ
Nicolás Vidal es un bandolero perseguido por la ley. En el pueblo vive el juez Hidalgo, quien se casa con Casilda, “una mujer trasparente, con su mirada huidiza y unos dedos finos, inútiles para dar placer a un hombre”.
La figura del bandolero que, en estas tierras duras y áridas, llega a convertirse en «Benefactor» también es de las que suelen poblar los mundos de Isabel Alllende. Lo habíamos visto en «Dos palabras» y se repite aquí.

UN CAMINO HACIA EL NORTE
Nos narra la historia de Claveles Picero y su abuelo, Jesús Dionisio Picero. Claveles es madre soltera de un niño sordo. El abuelo se dedica en cuerpo y alma a criar y educar a ese niño hasta que una supuesta ONG llega al pueblo y le promete a Claveles que puede llevarse a su hijo para que una familia rica lo críe en mejores condiciones. Claveles y su abuelo saldrán a recuperar al niño más tarde, al enterarse de que todo eso era una estafa y quieren devolver el dinero que le dieron por el niño.
Me pareció un precioso cuento que despierta contradictorios sentimientos en el lector:  amor, lástima, indignación, esperanza…

EL HUÉSPED DE LA MAESTRA
La maestra Inés, mujer espetada por todos los del pueblo, mata al que mató a su hijo. El pueblo se une y colabora para ocultar el asesinato. Sin duda alguna, lo coloco en tercer lugar. Un cuento breve e intenso que trata un tema muy antiguo en la literatura: la unión de todos contra uno (recordemos la fantástica Fuente Ovejuna, del gran Lope de Vega).

CON TODO EL RESPETO DEBIDO
Relación y búsqueda de ascenso social de “un par de pillos”, Domingo Toro y Abigail McGovern. Quizá sea el relato más extraño del grupo. Me dejó algo indiferente.

VIDA INTERMINABLE
Tierna historia de amor de Ana y Roberto Blaum, pareja de toda la vida. Roberto es un médico de éxito, Escribe un libro sobre la eutanasia y otro sobre los efectos positivos del amor sobre el cáncer. Ambos les serán necesarios en su propia historia personal.
Tengo que confesar y confieso que, cada vez que leo este cuento, lloro. No puedo evitarlo; me parece magnífico y durísimo a la vez.

UN DISCRETO MILAGRO
Los tres hermanos Boulton: Gilberto (artista, delicado y frágil, muy inglés), Filomena (“rotunda y simple como una campesina” y la que cuida de sus hermanos) y Miguel (el cura a quien la santa Juana de los Arcos cura de su ceguera).
Por un lado unas relaciones familiares firmes; por otro, un cura que vive un milagro. Muy interesante este historia.

UNA VENGANZA
Nos narra la venganza de Dulce Rosa que fue violada por Tadeo Céspedes (quien también asesinó al padre de Dulce). Finalmente la venganza no es llevada a cabo porque Dulce se enamora de Tadeo.
Sinceramente, no me gusta el final; hubiera preferido una venganza cruel y sanguinaria para Tadeo. Vale que el amor es el amor, pero…

CARTAS DE AMOR TRAICIONADO
Analía es una huérfana internada en un colegio religioso. Allí recibe cartas de amor de su primo Luis con quien más tarde se casará. Entonces descubrirá que él no es el autor de las bellas cartas de amor.
Y otro de mis favoritos. El poder del lenguaje que la autora destaca tantas veces en su obra (volvemos a «Dos palabras»). Precioso.

EL PALACIO IMAGINADO
El Benefactor hace construir “un palacio de verano” en mitad de las selva. Allí lleva a su amante María Lieberman quien se va mimetizando con la naturaleza hasta acabar desapareciendo.
Otra vez dos de los elementos comunes: la selva, la naturaleza potente que todo (y a todos) lo engloba y lo hace suyo y ese «benefactor», tirano y todopoderoso que usa y tira a los que tiene alrededor.

DE BARRO ESTAMOS HECHOS
Dramática historia de Azucena, “símbolo de la tragedia”, una joven que durante tres días estuvo sepultada en barro. El fotógrafo Rolf Carlé la acompañó en esta tragedia y vivió con ella esos duros momentos.
Los dos personajes iniciales, Eva Luna y Rolf Carlé, viven estas horas dramáticas con Azucena. Una historia indignante por un lado y triste por otro.
                                     
Cuento de Isabel Allende: Una venganza

(Extraído de Cuentos de Eva Luna)


(Chile, 1942)

   El mediodía radiante en que coronaron a Dulce Rosa Orellano con los jazmines de la Reina del Carnaval, las madres de las otras candidatas murmuraron que se trataba de un premio injusto, que se lo daban a ella sólo porque era la hija del Senador Anselmo Orellano, el hombre más poderoso de toda la provincia. Admitían que la muchacha resultaba agraciada, tocaba el piano y bailaba como ninguna, pero había otras postulantes a ese galardón mucho más hermosas. La vieron de pie en el estrado, con su vestido de organza y su corona de flores saludando a la muchedumbre y entre dientes la maldijeron. Por eso, algunas de ellas se alegraron cuando meses más tarde el infortunio entró en la casa de los Orellano sembrando tanta fatalidad, que se necesitaron veinticinco años para cosecharla.

   La noche de la elección de la reina hubo baile en la Alcaldía de Santa Teresa y acudieron jóvenes de remotos pueblos para conocer a Dulce Rosa. Ella estaba tan alegre y bailaba con tanta ligereza que muchos no percibieron que en realidad no era la más bella, y cuando regresaron a sus puntos de partida dijeron que jamás habían visto un rostro como el suyo. Así adquirió inmerecida fama de hermosura y ningún testimonio posterior pudo desmentirla. La exagerada descripción de su piel traslúcida y sus ojos diáfanos, pasó de boca en boca y cada quien le agregó algo de su propia fantasía. Los poetas de ciudades apartadas compusieron sonetos para una doncella hipotética de nombre Dulce Rosa.

   El rumor de esa belleza floreciendo en la casa del Senador Orellano llegó también a oídos de Tadeo Céspedes, quien nunca imaginó conocerla, porque en los años de su existencia no había tenido tiempo de aprender versos ni mirar mujeres. Él se ocupaba sólo de la Guerra Civil. Desde que empezó a afeitarse el bigote tenía un arma en la mano y desde hacía mucho vivía en el fragor de la pólvora. Había olvidado los besos de su madre y hasta los cantos de la misa. No siempre tuvo razones para ofrecer pelea, porque en algunos períodos de tregua no había adversarios al alcance de su pandilla, pero incluso en esos tiempos de paz forzosa vivió como un corsario. Era hombre habituado a la violencia. Cruzaba el país en todas direcciones luchando contra enemigos visibles, cuando los había, y contra las sombras, cuando debía inventarlos, y así habría continuado si su partido no gana las elecciones presidenciales. De la noche a la mañana pasó de la clandestinidad a hacerse cargo del poder y se le terminaron los pretextos para seguir alborotando.

   La última misión de Tadeo Céspedes fue la expedición punitiva a Santa Teresa. Con ciento veinte hombres entró al pueblo de noche para dar un escarmiento y eliminar a los cabecillas de la oposición. Balearon las ventanas de los edificios públicos, destrozaron la puerta de la iglesia y se metieron a caballo hasta el altar mayor, aplastando al Padre Clemente que se les plantó por delante, y siguieron al galope con un estrépito de guerra en dirección a la villa del Senador Orellano, que se alzaba plena de orgullo sobre la colina.

   A la cabeza de una docena de sirvientes leales, el Senador esperó a Tadeo Céspedes, después de encerrar a su hija en la última habitación del patio y soltar a los perros. En ese momento lamentó, como tantas otras veces en su vida, no tener descendientes varones que lo ayudaran a empuñar las armas y defender el honor de su casa. Se sintió muy viejo, pero no tuvo tiempo de pensar en ello, porque vio en las laderas del cerro el destello terrible de ciento veinte antorchas que se aproximaban espantando a la noche. Repartió las últimas municiones en silencio. Todo estaba dicho y cada uno sabía que antes del amanecer debería morir como un macho en su puesto de pelea.

—El último tomará la llave del cuarto donde está mi hija y cumplirá con su deber —dijo el Senador al oír los primeros tiros.

   Todos esos hombres habían visto nacer a Dulce Rosa y la tuvieron en sus rodillas cuando apenas caminaba, le contaron cuentos de aparecidos en las tardes de invierno, la oyeron tocar el piano y la aplaudieron emocionados el día de su coronación como Reina del Carnaval. Su padre podía morir tranquilo, pues la niña nunca caería viva en las manos de Tadeo Céspedes. Lo único que jamás pensó el Senador Orellano fue que, a pesar de su temeridad en la batalla, el último en morir sería él. Vio caer uno a uno a sus amigos y comprendió por fin la inutilidad de seguir resistiendo. Tenía una bala en el vientre y la vista difusa, apenas distinguía las sombras trepando por las altas murallas de su propiedad, pero no le falló el entendimiento para arrastrarse hasta el tercer patio. Los perros reconocieron su olor por encima del sudor, la sangre y la tristeza que lo cubrían y se apartaron para dejarlo pasar. Introdujo la llave en la cerradura, abrió la pesada puerta y a través de la niebla metida en sus ojos vio a Dulce Rosa aguardándolo. La niña llevaba el mismo vestido de organza usado en la fiesta de Carnaval y había adornado su peinado con las flores de la corona.

—Es la hora, hija —dijo gatillando el arma mientras a sus pies crecía un charco de sangre.
—No me mate, padre —replicó ella con voz firme—. Déjeme viva, para vengarlo y para vengarme.

   El Senador Anselmo Orellano observó el rostro de quince años de su hija e imaginó lo que haría con ella Tadeo Céspedes, pero había gran fortaleza en los ojos transparentes de Dulce Rosa y supo que podría sobrevivir para castigar a su verdugo. La muchacha se sentó sobre la cama y él tomó lugar a su lado, apuntando la puerta.

   Cuando se calló el bullicio de los perros moribundos, cedió la tranca, saltó el pestillo y los primeros hombres irrumpieron en la habitación, el Senador alcanzó a hacer seis disparos antes de perder el conocimiento. Tadeo Céspedes creyó estar soñando al ver un ángel coronado de jazmines que sostenía en los brazos a un viejo agonizante, mientras su blanco vestido se empapaba de rojo, pero no le alcanzó la piedad para una segunda mirada, porque venía borracho de violencia y enervado por varias horas de combate.

—La mujer es para mí —dijo antes de que sus hombres le pusieran las manos encima.

   Amaneció un viernes plomizo, teñido por el resplandor del incendio. El silencio era denso en la colina. Los últimos gemidos se habían callado cuando Dulce Rosa pudo ponerse de pie y caminar hacia la fuente del jardín, que el día anterior estaba rodeada de magnolias y ahora era sólo un charco tumultuoso en medio de los escombros. Del vestido no quedaban sino jirones de organza, que ella se quitó lentamente para quedar desnuda. Se sumergió en el agua fría. El sol apareció entre los abedules y la muchacha pudo ver el agua volverse rosada al lavar la sangre que le brotaba entre las piernas y la de su padre, que se había secado en su cabello. Una vez limpia, serena y sin lágrimas, volvió a la casa en ruinas, buscó algo para cubrirse, tomó una sábana de bramante y salió al camino a recoger los restos del Senador. Lo habían atado de los pies para arrastrarlo al galope por las laderas de la colina hasta convertirlo en un guiñapo de lástima, pero guiada por el amor, su hija pudo reconocerlo sin vacilar. Lo envolvió en el paño y se sentó a su lado a ver crecer el día. Así la encontraron los vecinos de Santa Teresa cuando se atrevieron a subir a la villa de los Orellano. Ayudaron a Dulce Rosa a enterrar a sus muertos y a apagar los vestigios del incendio y le suplicaron que se fuera a vivir con su madrina a otro pueblo, donde nadie conociera su historia, pero ella se negó. Entonces formaron cuadrillas para reconstruir la casa y le regalaron seis perros bravos para cuidarla.

   Desde el mismo instante en que se llevaron a su padre aún vivo, y Tadeo Céspedes cerró la puerta a su espalda y se soltó el cinturón de cuero, Dulce Rosa vivió para vengarse. En los años siguientes ese pensamiento la mantuvo despierta por las noches y ocupó sus días, pero no borró del todo su risa ni secó su buena voluntad. Aumentó su reputación de belleza, porque los cantores fueron por todas partes pregonando sus encantos imaginarios, hasta convertirla en una leyenda viviente. Ella se levantaba cada día a las cuatro de la madrugada para dirigir las faenas del campo y de la casa, recorrer su propiedad a lomo de bestia, comprar y vender con regateos de sirio, criar animales y cultivar las magnolias y los jazmines de su jardín. Al caer la tarde se quitaba los pantalones, las botas y las armas y se colocaba los vestidos primorosos, traídos de la capital en baúles aromáticos. Al anochecer comenzaban a llegar sus visitas y la encontraban tocando el piano, mientras las sirvientas preparaban las bandejas de pasteles y los vasos de horchata. Al principio muchos se preguntaron cómo era posible que la joven no hubiera acabado en una camisa de fuerza en el sanatorio o de novicia en las monjas carmelitas, sin embargo, como había fiestas frecuentes en la villa de los Orellano, con el tiempo la gente dejó de hablar de la tragedia y se borró el recuerdo del Senador asesinado. Algunos caballeros de renombre y fortuna lograron sobreponerse al estigma de la violación y, atraídos por el prestigio de belleza y sensatez de Dulce Rosa, le propusieron matrimonio. Ella los rechazó a todos, porque su misión en este mundo era la venganza.

   Tadeo Céspedes tampoco pudo quitarse de la memoria esa noche aciaga. La resaca de la matanza y la euforia de la violación se le pasaron a las pocas horas, cuando iba camino a la capital a rendir cuentas de su expedición de castigo. Entonces acudió a su mente la niña vestida de baile y coronada de jazmines, que lo soportó en silencio en aquella habitación oscura donde el aire estaba impregnado de olor a pólvora. Volvió a verla en el momento final, tirada en el suelo, mal cubierta por sus harapos enrojecidos, hundida en el sueño compasivo de la inconsciencia y así siguió viéndola cada noche en el instante de dormir, durante el resto de su vida. La paz, el ejercicio del gobierno y el uso del poder lo convirtieron en un hombre reposado y laborioso. Con el transcurso del tiempo se perdieron los recuerdos de la Guerra Civil y la gente empezó a llamarlo don Tadeo. Se compró una hacienda al otro lado de la sierra, se dedicó a administrar justicia y acabó de alcalde. Si no hubiera sido por el fantasma incansable de Dulce Rosa Orellano, tal vez habría alcanzado cierta felicidad, pero en todas las mujeres que se cruzaron en su camino, en todas las que abrazó en busca de consuelo y en todos los amores perseguidos a lo largo de los años, se le aparecía el rostro de la Reina del Carnaval. Y para mayor desgracia suya, las canciones que a veces traían su nombre en versos de poetas populares no le permitían apartarla de su corazón. La imagen de la joven creció dentro de él, ocupándolo enteramente, hasta que un día no aguantó más. Estaba en la cabecera de una larga mesa de banquete celebrando sus cincuenta y siete años, rodeado de amigos y colaboradores, cuando creyó ver sobre el mantel a una criatura desnuda entre capullos de jazmines y comprendió que esa pesadilla no lo dejaría en paz ni después de muerto. Dio un golpe de puño que hizo temblar la vajilla y pidió su sombrero y su bastón.

—¿Adónde va, don Tadeo? —preguntó el Prefecto—. A reparar un daño antiguo —respondió saliendo sin despedirse de nadie.

No tuvo necesidad de buscarla, porque siempre supo que se encontraba en la misma casa de su desdicha y hacia allá dirigió su coche. Para entonces existían buenas carreteras y las distancias parecían más cortas. El paisaje había cambiado en esas décadas, pero al dar la última curva de la colina apareció la villa tal como la recordaba antes de que su pandilla la tomara por asalto. Allí estaban las sólidas paredes de piedra de río que él destruyera con cargas de dinamita, allí los viejos artesonados de madera oscura que prendieron en llamas, allí los árboles de los cuales colgó los cuerpos de los hombres del Senador, allí el patio donde masacró a los perros. Detuvo su vehículo a cien metros de la puerta y no se atrevió a seguir, porque sintió el corazón explotándole dentro del pecho. Iba a dar media vuelta para regresar por donde mismo había llegado, cuando surgió entre los rosales una figura envuelta en el halo de sus faldas. Cerró los párpados deseando con toda su fuerza que ella no lo reconociera. En la suave luz de la seis percibió a Dulce Rosa Orellano que avanzaba flotando por los senderos del jardín. Notó sus cabellos, su rostro claro, la armonía de sus gestos, el revuelo de su vestido y creyó encontrarse suspendido en un sueño que duraba ya veinticinco años.

—Por fin vienes, Tadeo Céspedes —dijo ella al divisarlo, sin dejarse engañar por su traje negro de alcalde ni su pelo gris de caballero, porque aún tenía las mismas manos de pirata.
—Me has perseguido sin tregua. No he podido amar a nadie en toda mi vida, sólo a ti —murmuró él con la voz rota por la vergüenza.

   Dulce Rosa Orellano suspiró satisfecha. Lo había llamado con el pensamiento de día y de noche durante todo ese tiempo y por fin estaba allí. Había llegado su hora. Pero lo miró a los ojos y no descubrió en ellos ni rastro del verdugo, sólo lágrimas frescas. Buscó en su propio corazón el odio cultivado a lo largo de su vida y no fue capaz de encontrarlo. Evocó el instante en que le pidió a su padre el sacrificio de dejarla con vida para cumplir un deber, revivió el abrazo tantas veces maldito de ese hombre y la madrugada en la cual envolvió unos despojos tristes en una sábana de bramante. Repasó el plan perfecto de su venganza, pero no sintió la alegría esperada, sino, por el contrario, una profunda melancolía. Tadeo Céspedes tornó su mano con delicadeza y besó la palma, mojándola con su llanto. Entonces ella comprendió aterrada que de tanto pensar en él a cada momento, saboreando el castigo por anticipado, se le dio vuelta el sentimiento y acabó por amarlo.

   En los días siguientes ambos levantaron las compuertas del amor reprimido y por vez primera en sus ásperos destinos se abrieron para recibir la proximidad del otro. Paseaban por los jardines hablando de sí mismos, sin omitir la noche fatal que torció el rumbo de sus vidas. Al atardecer, ella tocaba el piano y él fumaba escuchándola hasta sentir los huesos blandos y la felicidad envolviéndolo como un manto y borrando las pesadillas del tiempo pasado. Después de cenar Tadeo Céspedes partía a Santa Teresa, donde ya nadie recordaba la vieja historia de horror. Se hospedaba en el mejor hotel y desde allí organizaba su boda, quería una fiesta con fanfarria, derroche y bullicio, en la cual participara todo el pueblo. Descubrió el amor a una edad en que otros hombres han perdido la ilusión y eso le devolvió la fortaleza de su juventud. Deseaba rodear a Dulce Rosa de afecto y belleza, darle todas las cosas que el dinero pudiera comprar, a ver si conseguía compensar en sus años de viejo, el mal que le hiciera de joven. En algunos momentos lo invadía el pánico. Espiaba el rostro de ella en busca de los signos del rencor, pero sólo veía la luz del amor compartido y eso le devolvía la confianza. Así pasó un mes de dicha.

   Dos días antes del casamiento, cuando ya estaban armando los mesones de la fiesta en el jardín, matando las aves y los cerdos para la comilona y cortando las flores para decorar la casa, Dulce Rosa Orellano se probó el vestido de novia. Se vio reflejada en el espejo, tan parecida al día de su coronación como Reina del Carnaval, que no pudo seguir engañando a su propio corazón. Supo que jamás podría realizar la venganza planeada porque amaba al asesino, pero tampoco podría callar al fantasma del Senador, así es que despidió a la costurera, tomó las tijeras y se fue a la habitación del tercer patio que durante todo ese tiempo había permanecido desocupada.

   Tadeo Céspedes la buscó por todas partes, llamándola desesperado. Los ladridos de los perros lo condujeron al otro extremo de la casa. Con ayuda de los jardineros echó abajo la puerta trancada y entró al cuarto donde una vez viera a un ángel coronado de jazmines. Encontró a Dulce Rosa Orellano tal como la viera en sueños cada noche de su existencia, con el mismo vestido de organza ensangrentado, y adivinó que viviría hasta los noventa años, para pagar su culpa con el recuerdo de la única mujer que su espíritu podía amar.


Una venganza en formato ópera que llega al Auditorio

Dulce Rosa, una ópera basada en un cuento de Isabel Allende que se presentará por dos funciones en el Auditorio del Sodre
La ópera Dulce Rosa tendrá dos funciones en el Auditorio Nacional 

                                            Isabel Allende y Dulce Rosa Adela Reta
   Se trata de una producción que se estrenó en la Opera de Los Ángeles en 2013 con partitura del premiado Lee Holdridge y textos de Richard Sparks, quienes han colaborado en distintas producciones para esa casa de ópera norteamericana.

                             Plácido Domingo lleva a la ópera una obra de Isabel Allende
   Dulce Rosa, ópera en dos actos con una duración de dos horas se basa en el cuento Una venganza, perteneciente al libro Cuentos de Eva Luna de la best seller chilena (aunque nació en Lima, Perú) radicada en Los Angeles, Isabel Allende.

  Entendida como una tragedia griega moderna, donde el destino conspira contra los protagonistas de esta historia, Allende colaboró durante varios años en el guion, letra y música de esta ópera que fue dirigida en Los Ángeles por Plácido Domingo. La soprano uruguaya, María Eugenia Antúnez fue quien planteó la posibilidad a las autoridades del Sodre de realizar esta producción en Uruguay. Será la primera vez que se realice fuera de Estados Unidos e interpretada en español. Antúnez conoce bien el texto ya que fue ella la protagonista de aquella versión estrenada en 2013.
                          Allende, Una venganza
Dulce Rosa, una ópera basada en un cuento de Isabel Allende llegará al Auditorio del Sodre por dos funciones, los días 20 y 21 de agosto de 2018

   Con la dirección musical del maestro Ariel Britos al frente de la Orquesta Juvenil del Sodre, esta ópera tendrá, además, la participación del Coro Juvenil del Sodre.

   Ópera "Dulce Rosa" basada en cuento de Isabel Allende se estrena en español en Uruguay
   El director del área lírica del Sodre, Ariel Cazes contó a El País que Dulce Rosa se trata de “un cuento potente, es una ópera contemporánea y tiene un acercamiento con los musicales”, dice y agrega que el gran objetivo que se planteó la institución estatal “es el acercamiento al nuevo público” para que descubran el género.

                       Caraballo destacó la llegada de la Ópera “Dulce Rosa” a Paysandú

   “No programo para melómanos”, agrega Cazes, quien asegura que ese público siempre asiste a la temporada de ópera, pero que ahora se está apostando a los más jóvenes, y esta Dulce Rosa es un buen acercamiento.

   “Hay que entender que la ópera demanda presupuestos importantes y son momentos donde hay que cuidarlos. Por eso hay que programar bien para que lo que tenga receptores”, dice Cazes quien agrega que de nada aporta tener un gran gasto para que vengan 500 personas. “Es importante que la ópera tenga un público cautivo, como logramos tener con el ballet”, señala Cazes.
   Dulce Rosa es una historia breve donde hay un levantamiento armado en un pueblo y tiene seis protagonistas entre políticos, militares, el ejército rebelde y la joven del título. “Desde lo musical le encuentro muchas reminiscencias con los grandes musicales”, agrega Cazes quien considera que el responsable de eso es Holdridge, que por cierto visitará Montevideo para el estreno de esta ópera.

                                                      Dulce Rosa - concertado.


   Si bien se trata de una producción extranjera, el vestuario es de Durinda Wood y el elenco es enteramente nacional. La soprano Antúnez interpreta a la protagonista Rosa Orellano, Gerardo Marandino interpretará al padre de Rosa, Alfonso Mujica será Tadeo, el generador de la venganza y Martín Nusspaumer interpretará a Tomás, un político enamorado de Rosa. El elenco lo completa el bajo barítono Nicolás Zecchi que será el rebelde Aguilar y la mezzosoprano Ana Pimentel (hija de la soprano Eiko Senda) será la joven Inéz.

—¿Dulce Rosa, a la que señala como un gran musical, permitiría la llegada de ese género al Auditorio del Sodre?
—Me encantaría. Tengo una deuda pendiente con el musical. Es un género maravilloso que acá no hay y el Sodre tiene los elementos para hacer musicales. En algún momento se va a concretar. Ese tipo de espectáculos tienen cánones muy altos de derechos, pero hay que buscar los socios necesarios para que nos echen una mano. ¿A quién no le gustaría tener West Side Story o Chicago en el Sodre?


                                               
El blog de Chelo: "La suma de los días" de Isabel Allende


                                                     Isabel Allende. - ppt descargar

Obras
   A partir de su primera novela, todas sus obras han sido publicadas en español por las editoriales Plaza & Janés y Sudamericana, pertenecientes al grupo Penguin Random House. 

- La abuela Panchita (1974), infantil; ilustraciones de Marta Carrasco, editorial Lord Cochrane, Santiago.

-  Lauchas y lauchones, ratas y ratones (1974), infantil, Lord Cochrane, Santiago.

- Civilice a su troglodita. Los impertinentes de Isabel Allende (1974), recopilación de columnas que publicaba la autora bajo ese mismo título en la revista Paula, Lord Cochrane, Santiago.

- La casa de los espíritus (1982), novela, reeditada en 2011 en el estuche Trilogía involuntaria.

- La gorda de porcelana (1984), cuento juvenil.

- De amor y de sombra (1984), novela.

- Eva Luna (1987), novela.

- Cuentos de Eva Luna (1989), 23 relatos.

- El plan infinito (1991), novela.

- Paula (1994), obra autobiográfica.

- Afrodita (1997), obra autobiográfica.

- Hija de la fortuna (1998), novela, reeditada en 2011 en el estuche Trilogía involuntaria.

- Retrato en sepia (2000), novela, reeditada en 2011 en el estuche Trilogía involuntaria.

- La ciudad de las bestias (2002), novela juvenil, reeditada en 2004 en el estuche Trilogía Las memorias del águila y del jaguar.

- Mi país inventado (2003), obra autobiográfica.

- El reino del dragón de oro (2003), novela juvenil, reeditada en 2004 en el estuche Trilogía Las memorias del águila y del jaguar.

- El bosque de los pigmeos (2004), novela juvenil, reeditada en 2004 en el estuche Trilogía Las memorias del águila y del jaguar.

- El Zorro: comienza la leyenda (2005), novela.

- Inés del alma mía (2006), novela histórica.

- La suma de los días (2007), obra autobiográfica.

- Los amantes del Guggenheim. El oficio de contar (2007), relato.

- La isla bajo el mar (2009), novela.

- El cuaderno de Maya (2011), novela.

- Amor (2012), recopilación de escenas de amor seleccionadas de entre sus libros.

- El juego de Ripper (2014), novela policiaca.

- El amante japonés (2015), novela.

- Más allá del invierno (junio de 2017), novela33​.

- Largo pétalo de mar (2019), novela

Teatro

- El embajador (estrenada en Santiago​)

- La balada del medio pelo (estrenada en Santiago bajo la dirección de Víctor Bogado, teatro El Túnel​)

- Yo soy la Tránsito Soto (estrenada en Santiago​)

- Los siete espejos (estrenada en Santiago​)




























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